Los personajes pertenecen a Tite Kubo y la historia está basada en las películas "Crueles Intenciones" y "Las amistades peligrosas".

Capítulo 10: Y cometió un error (parte I)

Una mañana más, todo eran cuchicheos, murmullos, miradas furtivas, susurros. No sabía por qué seguía yendo al instituto. Estaba mareada; otro día más en el que apenas había comido. Mentira, claro que lo sabía. Según su padre, seguiría asistiendo a clase hasta que se hubiese solucionado todo. Ése era el único modo de que los periodistas la dejasen en paz y creyesen en su inocencia, si es que creían en algo. Después ya tomarían medidas drásticas. Después ya la internarían en un centro, quería decir. No sólo la Policía la había interrogado cuatro veces, sino que además tampoco había escatimado en detalles al llamar a su tutor; no habían omitido sus cortes en las muñecas, sus insinuaciones sobre posibles problemas con las drogas. Tampoco era ya un secreto la existencia de su preciado diario, algo que habían descubierto al investigar su casa. Sus mayores secretos expuestos a la luz pública. Los rumores y filtraciones habían corrido como la pólvora y todo el mundo sabía ya cuál era su verdadera cara. La perfecta Presidenta del Consejo de Estudiantes era en realidad una arpía, una sádica que disfrutaba con el sufrimiento ajeno. Una psicópata, hasta había oído decir. Así que no cabía ninguna duda de que Riruka había herido a muerte a Orihime Inoue por puros celos.

Al fin y al cabo, todo apuntaba a ella. Presa de la histeria, de los celos, del miedo por haberlo perdido todo por una niñata, Riruka había salido de su casa directa a ver a Inoue. Y encima, sola, sin chófer ni nadie que la acompañara. Llegó gritando, armando un escándalo, abriendo la puerta a golpes. Y entonces la vio ahí tirada. En el suelo, rodeada de un charco de sangre. Ella se quedó helada. Por muy horrible y retorcida que pudiese ser, nunca había estado cara a cara con una situación como aquella. Qué hacer, qué hacer, qué hacer. Al final no tuvo más remedio que llamar a la Policía, temblando. No tardaron en llegar y el resto es historia.

Todo apuntaba a ella. Y ella lo sabía. Pero no había sido culpa suya. Riruka no había intentado a matar a Orihime Inoue.

- Crueles Intenciones-

Nel estaba de nuevo en el hospital. Los amigos de Inoue no se separaban de ella ni un momento, así que tenía que aprovechar los escasos ratos en los que no había nadie para ir a verla, para comprobar cómo estaba. No le gustaba nada compartir momentos como ése con más gente. Pero no había mejoras; el golpe había sido muy fuerte, dado con un objeto contundente que aún no se había encontrado y Orihime aún no se había despertado. La espera era terrible, angustiante, lo peor de todo. Pero Nel no era de esas personas que perdieran la fe ni la calma en momentos así, por mucho que la realidad tratara de abrirse paso.

- Me han dicho que estarías aquí.

Ella no le contestó. Tampoco hizo falta que Nel se diera la vuelta para reconocer aquella voz; la voz de aquel hombre que le había dado más desgracias que alegrías durante toda su vida. Pero no era momento ni lugar para volver a echarle las cosas en cara, una vez más.

- No quiero molestar- siguió él- Tampoco sabía si… Si debía de venir, pero… En fin, si quieres que me vaya…- Nnoitra era pésimo tanto para las disculpas como para las explicaciones.

- Puedes quedarte, pero no me hables.

Los dos se quedaron sentados fuera de la habitación, en un banco. Los médicos y enfermeros iban y venían, pero el mundo pareció detenerse para ellos. Qué situación más rara; la primera vez en años que estaban tranquilos, sin tirarse los trastos a la cabeza y tenía que ser precisamente así. Había gente que creía que la verdadera naturaleza de las personas sólo salía en situaciones extremas y Nel pensó que quizá tuviesen razón.

Además, por raro que pareciese, tener a Nnoitra tan cerca le hizo sentirse increíblemente… bien. Segura. A salvo de no sabía muy bien qué. Joder. Tantos años intentando superar una relación patética y una ruptura aún más triste… ¿para esto? ¿Para que su alma siguiera dependiendo de él? Era increíble. Pero el amor nunca había sido muy racional, precisamente.

Entonces, Nel no lo soportó más y se echó a llorar. No era muy dada a mostrar sus emociones, pero él siempre lograba que hiciera lo contrario de lo que quería. Se conocían demasiado bien, su historia era demasiado larga y estaba claro que aún no se había terminado. Y puede que nunca lo hiciera. Y ese "lo siento por todo" que tantos años le costó decir a Nnoitra despertó algo en ella, le quitó la armadura que siempre llevaba protegiéndola, mostrándose tal y como era en realidad.

Y se lanzó hacia él. Y él la abrazó con todas sus ganas y todo su amor, porque sabía tan bien como ella que ese vínculo que les unía era indestructible. Aunque no lo fuese, en ese momento más que nunca decidió que no permitiría que fuese a romperse jamás.

Después de todo, en las situaciones más extremas afloraba la verdadera personalidad de la gente.

- Crueles Intenciones -

Había intentado hablar con ella, pero le había resultado imposible. La Policía no le dejaba en paz, apenas había pisado el instituto y no le contestaba al teléfono. Evitó por todos los medios presentarse en su casa, pero al final no le quedó más remedio que hacerlo.

Grimmjow tampoco se podía creer todo lo que estaba ocurriendo. El mundo se había vuelto loco. Orihime en coma y Riruka… Riruka a punto de que le cayera toda la mierda encima. Esa vez la había cagado por todo lo alto. Por mucho que el poder de su familia le evitase perjuicios legales, los rumores seguirían pesando. Tendría que irse del instituto, tendría que cambiar radicalmente de vida. Y aun así, esa mancha la perseguiría eternamente.

Él no podría creérselo. La conocía bien y sabía cuán lejos podía llegar para ciertas cosas. Pero… No, no podía haber hecho eso. Era imposible. Ella no era así. Pero todo apuntaba a ella; cuanto más preguntaba, peores respuestas encontraba. Y todavía no había hablado con Riruka, no había escuchado su versión… Aun así, ¿qué más iba a decirle? ¿Cómo iba a defenderse?

Y por supuesto, el rey de los cobardes aún no se había dignado a volver de donde quiera que estuviese. Probablemente no supiera nada todavía. Y Grimmjow rezó por que no lo averiguase jamás.

Vio unos pocos periodistas en la parte delantera de la casa. Lo que faltaba. Riruka estaba a un paso del colapso mental y la prensa no la dejaba en paz. Se acercó sin que nadie lo viera a la puerta trasera. Entró en su habitación sin llamar. Era de día, pero las persianas estaban bajadas. Ella estaba en la cama, tapada hasta la cabeza. Los pocos rayos de luz que consiguieron filtrarse por la persiana iluminaban poco la habitación, pero Grimmjow divisó al momento la cantidad enorme de pañuelos usados y de botes de pastillas medio vacíos que había en la mesita de noche. El ambiente estaba cargado, olía mal. Quizá ella no dejase que nadie entrara allí para nada. Era el último sitio que le quedaba para sentirse a salvo.

- Levanta- le dijo- Tenemos que hablar.

Ella no respondió. Tampoco esperó que fuese a hacerlo.

- Arriba.

Más silencio. Estaba empezando a perder la paciencia.

- Riruka, levántate. ¿Me oyes? Levántate.

Ella ni siquiera se movió. Él perdió la paciencia y se abalanzó sobre ella, cogiéndola de los hombros e incorporándola en la cama, a la fuerza, zarandeándola.

- ¡Que te levantes, joder! ¿Cómo puedes estar durmiendo tan tranquila? ¿Es que no ves cómo están las cosas? ¡Tenemos que hablar, Riruka, tienes que contármelo todo!

- … Déjame.

Su voz sonó tranquila y aletargada. Del sueño y de los antidepresivos, probablemente.

- Están a punto de cargarte lo que ha pasado, Riruka, no puedes quedarte as-…

- Vete. No quiero hablar contigo.

- ¡Pues vas a tener que hacerlo!

- ¡Que te vayas!- le escupió ella, revolviéndose.

- ¡Tienes que contármelo! ¡Tienes que contarme lo que hiciste, Riruka! ¡A mí sí!

Ella abrió los ojos de golpe, que apenas tardaron en llenarse de lágrimas.

- … ¿Tú también lo crees? ¿Crees que yo he intentado…?

- No… Bueno… ¡No lo sé, Riruka! ¡No he hablado contigo desde hace días y no sé nada más que lo que dice la gente! ¡Joder!- la abrazó contra su pecho, calmando sus temblores. Era cierto, Grimmjow no sabía nada. Pero también seguía siendo la única persona en la que ella podía confiar, pasara lo que pasara de ahora en adelante- No sé qué creer, Riruka… Nunca has hecho algo así, pero… Pero no había nadie contigo y…

Entonces, ella le apartó de un empujón. Pero no contenta con eso, empezó a pegarle, empezó a golpearle en el pecho, completamente descontrolada.

- ¡Si crees que soy una asesina, vete! ¡Lárgate! ¡Ya te dije que no quería volver a verte, así que no sé para qué has venido!

- ¡He venido porque quiero creerte!- la cogió de los brazos y detuvo en seco- Necesito creerte. Tienes que contármelo todo, Riruka.

- Pregúntaselo a la Policía…

- ¡No quiero preguntarle nada a la Policía, ostias!- le obligó a mirarle a los ojos. Apenas estaban a unos centímetros de distancia- Quiero oírtelo decir a ti. Sólo a ti.

Aún temblando, ella empezó a hablar. No dijo nada diferente a lo que ya le había dicho a la Policía, pero sí lo hizo mucho más tranquila. En sus brazos.

- Crueles Intenciones -

Su viaje no le había servido de nada. De una puta mierda. Pero él ya lo sabía. ¿Qué clase de idiota pensaba que un viaje de mierda fuese a solucionar sus problemas? Sólo él, estaba claro. No sabía cómo hablar con ella. No sabía qué decirle, qué no decirle, qué hacer, qué no hacer. Estaba igual que al principio, pero con más tiempo a sus espaldas.

Decidió ir directamente a su casa. Nada de llamar a nadie; no quería preguntas, ni tener que dar explicaciones. Además, si la llamaba a ella, probablemente quisiese darle esquinazo, así que lo mejor era presentarse sin más. Puede que le arrancase la cabeza nada más verlo. Puede que ya estuviese con otro (la sola idea le quemó por dentro). Puede que estuviese con sus amigos y que no le dejasen ni acercarse a ella. Pero cualquiera de esas opciones era mejor que seguir sintiendo esa presión, ese vacío en el pecho.

Pero se quedó de piedra al llegar y ver la zona acordonada, con algunos policías fuera. Al principio pensó que se había equivocado de casa. Luego el corazón empezó a bombearle con tanta fuerza que por un momento creyó que le iba a dar un infarto. Al final, se acercó a uno de los agentes.

- Pero, qué… ¿Dónde está Orihime Inoue?

- ¿Eres amigo suyo?- preguntó, reticente- ¿Te llamas?

- ¿Dónde está Inoue?- repitió Ulquiorra, con esa calma tan característica suya que no hacía presagiar nada bueno. El joven agente debió de sentir algo en su aura, porque no le repitió que le diese su nombre.

- Pues verás…

- Crueles Intenciones -

Riruka se sentía mucho mejor después de haberle contado todo a Grimmjow. Después de haber contado la verdad una vez más, aunque se hubiese mostrado algo reticente a creerla. Pero ya le daba igual todo. A esas alturas, con los cortes de su brazo aún sangrantes, le daba absolutamente igual todo. No podía más, no sabía qué más hacer, a quién más acudir. Pero se lo merecía. Ella había destrozado todo lo que se había ido encontrando a su paso y ahora el karma le devolvía la papeleta. Era justo. Aunque irónicamente en ese caso ella fuese completamente inocente, era justo.

Después de tomarse cuatro calmantes de golpe, volvió a acostarse, decidiendo que al día siguiente no iría al instituto. Puede que tampoco el siguiente. Ni el siguiente. Tal vez su padre le llamase la atención, aunque sinceramente le daba igual. Probablemente la internase en un manicomio para el resto de su vida (el más caro y exclusivo, eso sí), después de haber intentado lavar la imagen de su hija- y la suya, dicho fuera de paso- delante de la prensa. "Siempre tuvo problemas". "A esta edad se comenten muchas locuras". "Estaba en un estado de enajenación mental, no sabía lo que hacía". "No era más que una adolescente celosa". Frases típicas para ocultar algo que no-había-hecho. Pero, ¿quién iba a creerla?

Abrió los ojos de golpe. Reconocería sus pasos hasta en el Infierno. Su corazón empezó a latirle con fuerza. Sólo podía ser él. ÉL. Y venía a por ella.

La puerta se abrió de un portazo. Ella empezó a respirar con fuerza, sin atreverse a levantar la cabeza. Él se quedó en el marco, esperando, así que Riruka se incorporó poco a poco, con las manos en alto, tratando de no empeorar todavía más las cosas.

- Ulquiorra, por favor. Yo no…

Pero no pudo terminar la frase. Él tenía la vista fija en ella, pero tenía la mirada perdida en algún punto al que sólo una persona podría llegar. Las lágrimas le corrían por las mejillas. Y la estaba apuntando con una pistola.

- Crueles Intenciones -

Grimmjow estaba en el hospital. No había nadie. Hasta ahora no había ido a verla y no pensaba hacerlo, pero necesitaba pensar. Necesitaba verla y pensar. Todo apuntaba a Riruka, pero… él la creía. Había algo en cómo le había contado lo ocurrido, una sinceridad nunca vista que hizo que la creyese sin pensárselo dos veces. La conocía muy bien; sabía cuándo usaba una de sus artimañas. Pero ésa no había sido una de esas ocasiones. Y cuánto se alegró al darse cuenta.

Pero entonces, ¿quién? ¿Quién se había pasado por casa de Orihime Inoue en ese intervalo de tiempo? Dios, si tan sólo pudiese despertarse y recordar… Si tan sólo pudiese darles un nombre a todos…

- ¿Qué haces tú aquí?

Grimmjow se giró. A su lado estaba uno de los amigos de Orihime; Ishida, creía recordar. Le conocía de vista. Alumno brillante, de buena familia. Como todos en ese instituto, en realidad. No le contestó.

- Deberías marcharte. No deberías estar cerca de ella. Vuelve con esa asesina y déjanos en paz a todos.

Grimmjow le cogió de los cuellos de la camisa y le empotró contra la pared. En ese momento un empleado les miró, así que decidió calmarse; no quería montar un escándalo en esas circunstancias, ni mucho menos en un hospital.

- Yo también estoy preocupado por ella- dijo al fin.

- Ya y por eso te juntas con nuestra gran Presidenta, ¿no? ¿Qué será lo próximo, que ella venga a verla también?

- Es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

- ¡Ja! Eso díselo a Orihime cuando se despierte… Si es que lo hace- Ishida recogió sus cosas del banco, preparado para marcharse- Creo que lo mejor será que le digas a tu novia que entregue el cenicero con el que la golpeó, antes de que también te salpique a ti y te conviertas en su cómplice.

Y dicho eso, se marchó, dejando a Grimmjow solo. Menudo imbé haber estado en la calle, le habría roto la nariz sin dudarlo apenas. Riruka decía la verdad y ese estúpido acabaría tragándose sus propias palabras. Si es que encontraba un modo de salvarla.

Antes de que te conviertas en su cómplice.

Gilipollas. Cómplice de la paliza que le iba a meter en cuanto tuviese la ocasión.

Si es que Orihime se despertaba…

Dios, ¿y si no? ¿Y si no despertaba nunca y si se…?

Que entregue el cenicero con el que la golpeó.

Claro, porque la habitación de Riruka estaba llena de ceniceros. Por dios, si ni siquiera fumaba; algo que siempre le había sorprendido. Ni que hubiera ceniceros por toda la…

Un momento.

¿Cómo…? ¿Cómo que "cenicero"? Si la Policía no había dicho nada de ningún cenicero. ¿Cómo podía ser que…?

Grimmjow levantó la cabeza, siguiendo con la vista el camino que había recorrido Ishida al salir.

No.

No podía ser.

Continuará

Hola a todos! Cuantísimo tiempo, qué tal? Espero que no me hayáis hecho mucho vudú, ni males de ojo por la espera (que me lo merezco por tardar tantísimo, pero sigo esperando que no ^^U). Pero bueno, aquí os traigo este capítulo para redimirme de mi lentitud. Qué os ha parecido? Ha estado bastante cargadito, pero he pensado que lo mejor era dejar de alargar las cosas innecesariamente, así que el siguiente será ya el último (a falta de un epílogo, que no sé si hará falta o no. Según lo largo que quede al final). Cómo habéis visto a los personajes? Y al gran error que ha cometido cierto amigo? Qué hará Ulquiorra, se dejará llevar por sus miedos o se lo pensará dos veces…? Espero no tardar mil años en subir el último capítulo y las respuestas a todos esos enigmas. Muchas gracias por vuestra paciencia y nos vemos en el siguiente y último capítulo. Un beso!

Kumikoson4: hola! Gracias! Espero que las sospechas de con quién estaba Orihime fueran las que tú tenías… Y si no, en quién pensabas? Respecto a Nel, tenía ganas de darle algo de fuerza y me pareció la mejor candidata para cantarle las cuarenta (los demás no es que tuviesen la cabeza donde la tenían que tener). Pues lamentablemente sí que parece que los suyo con Nnoitra avanza… Creo que es de estas relaciones que no se apagan con el tiempo, por ninguna de las dos partes. Saben que quizá estén mejor con otra persona, pero aunque su razón les diga una cosa, los sentimientos no están de acuerdo y al final son los que mandan en estos temas. Tatsuki en este capítulo no ha salido; tampoco sabía muy bien dónde ubicarla, así que supongo que ha ido del instituto al hospital y viceversa. No creo que tenga el corazón para más emociones fuertes. Y Ulquiorra, pues… creo que ha optado por la solución más drástica posible. Supongo que marcharse y volver para encontrarse eso ha terminado de arrancarle el corazón. Ahora habrá que esperar a ver qué hace.

AntoniaCifer: Hola! Gracias por el apoyo! Siento el retraso, pero espero que el capítulo haya sido lo bastante bueno para perdonar este lapso de tiempo. Nos vemos en el siguiente. Un beso!

Kuchiki aNgEl: hola! Vaya, me alegro de que te gustara mi "regalo" particular. Gracias también por el review; se agradece que os toméis la molestia de comentar. Además, anima mucho Sinceramente, tenía pensado que algún personaje acabase mal (hasta muerto, cosa que aún no he decidido) y al final le tocó a la pobre Orihime… Gracias por los ánimos! Ésa era mi idea, hacer que los personajes se volvieran más oscuros y con más traumas de los que aparentan tener. Supongo que el accidente de Orihime ha terminado de devastarlos a todos. Espero que el cazp te haya gustado mucho! Un beso!

Rebeca18: hola! Uy, lo mismo ahora te toca volvértela a leer, que con lo que he tardado en actualizar no me extrañaría que la tuvieses olvidada ^^U. La pobre Riruka está que no sabe ni dónde está; tiene a todo el mundo en su contra y encima por algo que no ha hecho. Pero bueno, el karma es así. Y Orihime sigue en coma, sin signos de despertarse pronto… Ya veremos al final si se quedan juntos o no! Un beso y gracias por comentar!

Ami Catherine Rose: hola! Vaya, lamento que no te gustase Quería darle a la historia un aire más sombrío y quizá eso te haya descolocado, porque es algo diferente a cómo estaban desarrollándose las cosas hasta ahora. O tal vez te apeteciese algo más de Grimm-Nell y al final les he dejado un poco colgados a los pobres ^^U. En cualquier caso, ya me dirás qué te ha parecido este capítulo. Un beso y gracias por el review!

angelsounanimo: hola! Gracias por el apoyo! Pues siento mucho la espera, de verdad, pero bueno, aquí está al fin el nuevo capítulo y el siguiente ya será el último, así que sólo pido un poco más de paciencia. Un beso!

inue-sama: hola! Pues aquí está! (bastante más tarde de lo que me esperaba, pero ya está). Ya me dirás qué te ha parecido. Un beso!

vaniia: hola! Lamento mucho la espera, pero al fin me ha vuelto la musa y he podido hacer el capi en condiciones (tenía otros borradores, pero no me terminaban de convencer). Gracias por comentar!

n.n: hola! Gracias por los ánimos! La historia no la iba a dejar de ningún modo, aunque el hecho de que haya tardado tanto en subir quizás ha hecho pensar lo contrario… Mis disculpas Pero ya sólo queda uno para tener terminada la historia, así que a ver si me pongo con el capi pronto. Un beso!

Guest: hola! Siento haber tardado tanto, pero es que no sabía muy bien cómo seguirla… En cualquier caso, aquí está el cap y espero que lo disfrutes mucho. Un beso!