Los personajes pertenecen a Tite Kubo

Epílogo

Todavía no había terminado de prepararse por lo nerviosa que estaba. Poco sabía de su nuevo instituto; sólo que era normal, anónimo, un instituto más del país y que Grimmjow lo había escogido por ella, porque ella se lo había pedido. Grimmjow. Había estado todos esos meses a su lado, compaginando sus visitas al psiquiátrico con sus estudios. Él ya había sido aceptado en la Universidad, pero a tenor de lo ocurrido durante todo ese tiempo, los médicos le recomendaron a Riruka que perdiese el último año de instituto que le quedaba para recuperarse del todo. Total, no había prisa.

Al principio todos, incluidos sus padres, habían convenido en que lo mejor para ella sería vivir en la institución, pero rápidamente ella misma había comprobado que aquello no era una buena idea. Estaba más ansiosa, más nerviosa, más agobiada por sentirse encerrada. No conocía ese ambiente, se sentía amenazaba y lo único que habían logrado había sido aumentarle la medicación. Todo a peor. Así que prefirió volver a casa y recuperarse allí, en su entorno. Los médicos no estaban muy seguros de que aquello fuese a funcionar, teniendo en cuenta que sus padres seguían tan poco interesados por ella como siempre, pero ella insistió en que así fuera. Lucharía por recuperarse, pero sólo allí. Era más fácil que él fuese a visitarla a casa que al psiquiátrico.

Grimmjow. De no ser por él, no sabía qué habría sido de ella. Ni de su hermano. Y lo peor es que sólo se había dado cuenta de lo importante que había sido para los dos cuando los acontecimientos se hubieron precipitado, cuando su hermano estuvo a punto de quitarse la vida. Dios, cada vez que lo pensaba sentía náuseas. De haber perdido a Ulquiorra, Riruka habría caído en desgracia definitivamente y quizás Grimmjow también lo supiera. Al fin y al cabo siempre había ido un paso por delante de ellos dos y por eso siempre había cuidado tan bien de ellos. Haciendo las labores de padre, amigo, novio. Y ella había sido tan mezquina con él que dudaba que algún día pudiese llegar a perdonarse del todo. Pero tenía que intentarlo. Si no era por ella misma, al menos por él.

Durante esos meses de cuidados, recuperaciones y recaídas, habían hablado largo y tendido. Tenían que empezar de cero; dejar atrás historias y problemas y comenzar algo de forma sana. Ni siquiera había habido sexo completo. Sólo roces, tocamientos, caricias. Eso la mataba, pero él insistía en que era mejor ir poco a poco, esperar al menos a que ella volviese a su vida diaria y acabase de recuperarse. Y ella le había hecho caso. Qué remedio. Al fin y al cabo siempre tenía razón.

- ¿Estás lista?- le sorprendió la voz de Grimmjow a sus espaldas.

- Sí. Vamos.

Había prometido acompañarla e ir a recogerla por ser el primer día. Ella había insistido en que no hacía falta, pero él sabía que sí. Riruka le cogió de la mano y juntos salieron de su habitación. Tranquilos. Calmados. Yendo poco a poco. Y sintió que todo saldría bien.

- Crueles Intenciones -

- Lo siento, Ulquiorra, pero esta tarde estoy ocupada. Ichigo me ha pedido que le acompañe a comprarle un regalo a Rukia y no he podido decirle que no. ¿Te importa dejarlo para mañana?

- Joder, llevamos una semana entera sin estar a solas. De mañana no pasa. No aguanto más.

Orihime no pudo evitar mirar a un lado a otro del pasillo, completamente colorada. Ulquiorra jamás aprendería a bajar la voz para decir esas cosas tan íntimas.

- Bueno, aprovecharé para ir a ver a mi hermana. Hoy empezaba el instituto y quiero ver qué tal está.

- Espera, ¿por qué no lo dejas para mañana? Quiero ir contigo.

Ulquiorra la fulminó con la mirada.

- Mañana voy a dejarte sin poder andar, así que lo dudo mucho.

Orihime le sonrió. No dejaba de alegrarse de tenerlo de vuelta, de tener junto a ella al verdadero Ulquiorra; ese chico tan huraño, seco, directo y capaz de todo por ella, del que se había enamorado. No había sido fácil, pero al fin había vuelto a ser el que era. Los últimos meses les habían pasado factura a ambos.

No fue fácil retomar su relación. No fue fácil para nadie volver a ser los que eran, en realidad. Nel y Nnoitra habían decidido estudiar fuera, desintoxicarse de todo aquello. Y no les culpaba. Cada uno trataba de seguir adelante y de recuperarse como podía y marcharse del país no era una manera descabellada de hacerlo. Ella misma lo había pensado, pero en realidad no quería huir. No quería que un accidente diese tal vuelco a su vida que tuviese que empezarla de cero, a la fuerza en otro sitio. Ni hablar. Los problemas serían los que se irían, no ella. Y él pensaba lo mismo.

Curiosamente, Orihime tardó menos en aceptar la situación que Ulquiorra. Sobre todo después de ver cómo Ishida, hijo de un prestigioso médico, se libraba de todos los cargos por motivos que poca gente entendía. El dinero lo hacía todo. Aun así, a ella le dio igual. Sólo quería olvidar y seguir adelante. No fue a despedirle al marcharse de la ciudad, claro, como sí habían hecho algunos de sus amigos, pero tampoco sabía si le guardaría rencor toda la vida. Sólo el tiempo lo diría. Aunque quizá el que no quisiese volver a acercarse a ella fuese el propio Ishida, después de que Ulquiorra le amenazase con toda su alma con arrancarle la cabeza como se le volviera a ocurrir mirar a su mujer. Con su frialdad característica, dejando a todos los mirones de piedra.

La situación no había sido fácil para ambos, sobre todo para Ulquiorra. Su hermana y él tenían demasiadas heridas abiertas, demasiado dolor acumulado y sólo después de ese accidente ella se había dado cuenta de la realidad. De que quizá él necesitase más cura que ella. Más cuidados, más atenciones, más amor. Los hermanos habían estado tan solos durante ese tiempo que ni siquiera sabían qué sentían realmente, cómo solucionarlo y cómo abrirse al mundo. Pero se habían recuperado a una velocidad vertiginosa. Al fin y al cabo eran unos cabrones arrogantes y ambiciosos y, si se proponían algo, lo conseguían. Riruka estaba mejorando por ella misma; con la ayuda de Grimmjow, pero era ella quien se había plantado y había decidido recuperar su vida, empezando de cero. Y esa recuperación había disparado la de Ulquiorra, que poco a poco había ido dejando su actitud autocompasiva y destructiva para volver a ser el que era. Para recuperar su fuerza, sus ganas de seguir adelante, su actitud seca tan carismática que volvía loco a todo el mundo. Ulquiorra era el que era, como era, gustara o no y ella no quería que él cambiase. Ni por ella ni por nadie. Que dejase de joder a los demás, pero que siguiese siendo él. El chico del que se había enamorado.

El sexo también había sido algo… complicado entre ellos. Orihime aún no estaba lista después de lo ocurrido y él no quiso presionarla, aunque estaba claro que se moría por estar con ella. Al final él había creído que lo mejor sería irse a vivir solo a un apartamento, porque su casa, esa enorme mansión, le estaba ahogando; demasiados recuerdos concentrados en un sitio tan pequeño. Y ella poco a poco había estado pasando más tiempo allí. Era muy acogedor y pequeño, perfecto para dos personas. Y una cosa había llevado a la otra… hasta que al final se había recuperado en menos tiempo del previsto.

- Está bien- dijo ella- Mañana me reservaré sólo para ti.

- Por supuesto. Entre la Universidad y el trabajo apenas te veo. Si hubieses aceptado mi propuesta de matrimonio, ahora no tendríamos tantos problemas de intimidad- dijo él, sin alterar su seriedad. Y Orihime volvió a sonrojarse. Recordaba todos los días que Ulquiorra le había pedido que se casara con ella, pero la chica había preferido esperar. Aún no estaban listos y sería demasiado forzado, aunque a juzgar por la actitud de Ulquiorra, estaba más que claro que no lo decía por decir. La quería demasiado como para no querer darse prisa.

Orihime volvió a sonreírle y se lanzó a su cuello, abrazándolo con fuerza. Él le devolvió el gesto. Ya no le costaba tanto esas muestras públicas de afecto. Ulquiorra respiró el aroma de su pelo y se sintió en paz, en casa. Estaba con ella, siempre lo estaría, no se dejarían nunca. Y sintió que todo saldría bien.

Que todo estaba bien.

Fin

¡Y se acabó! ¡Por fin se acabó! ¡Ya era hora! ¡Qué gustazo eso de cambiar el estatus a "completa"! ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado, defraudado? Si os digo la verdad, la historia ha cambiado radicalmente a cómo la empecé. En un primer momento iba a matar a Ulquiorra, después a Riruka, Grimmjow o Nnoitra. Pero al final he preferido alejarme de las películas y no matar a nadie y eso que en el capítulo anterior se me pasó por la cabeza que Ulquiorra sí disparase a Riruka en pleno ataque. Entonces, ¿por qué al final no? Pues porque no le veía sentido, la verdad. Me da la impresión de que los personajes han sufrido ya tantísimo que hacerlos sufrir más sería injusto por un lado e incoherente por otro. Sería como si la historia no hubiese avanzado, como si hubiese vuelto al punto de partida. ¿Hacerlos sufrir tanto, tantísimo, para que al final no encuentren la paz? Mejor no. Si sufren y se arrepienten, como es el caso, me gusta más que tengan la oportunidad de redimirse a que no puedan hacerlo. Además, si alguien se muere me gusta que esa muerte sea justificada y en este caso me costaba encontrar un motivo de peso, así que al final decidí dejarlos con vida. Espero no haber defraudado con un final tan "blando", por decirlo así. Y espero que os haya gustado mucho la historia y que nos veamos en próximos fanfics. No sabía que fanfiction hubiese puesto la opción de contestar reviews por privado, así que imagino que eso haré, para no dejarlos aquí colgando. ¡Un beso a todos y mil gracias por haberla seguido pacientemente hasta el final!

yue: hola! Bueno, al final ya se ha desvelado quién fue… Espero que te haya gustado mucho el epílogo. Un beso y gracias por seguir la historia hasta el final!

Kiarika Hajime 94: hola! Jaja. Ha sido toda una sorpresa, ¿no? Después de tanto tiempo, no me extraña. Me alegra mucho que te haya gustado; la verdad es que casi se escribió solo y me lo pasé genial escribiendo la parte de Ulquiorra y Riruka, así que me alegra mucho ver que habéis respondido igual de bien. Un beso y gracias!

: hola! Bueno, al menos no he tardado nada en subir el epílogo. Vivaaaa! Pues la verdad es que creo que no tengo ninguna propia pendiente (dejando de lado dos traducciones con las que me tengo que poner sí o sí), así que espero poder ponerme pronto con alguna que tenga en mente y no tardar tantísimo en renovar, que me conozco. Espero que el epílogo también te haya resultado muy satisfactorio y nos vemos en próximos fics. Un beso y gracias!

Lady Alraune: hola! Muchas gracias por el apoyo y por ser ésta tu historia favorita! Menudo halago! Espero poder ponerme pronto con más historias y no tardar tantísimo en actualizar, que eso es lo que más miedo que da. Ya me contarás qué te ha parecido el epílogo. Un beso y gracias por seguir la historia!

Marla Cifer: hola! Bueno, no sé si habrá sido todo lo épico que esperabas, pero espero que te haya dejado con buen sabor de boca. Y espero que sigamos leyéndonos próximamente. Un beso y gracias por todo!