Hola a todos, les agradezco mucho todos sus comentarios, así que continuare escribiendo.
Otra cosa pienso ir actualizando una vez por semana, por lo general los fines de semana, espero mantener ese ritmo.
Ahora disfruten el segundo capitulo, en donde veremos con quien tendrá que casarse Sakuno y que pasará al fin con su vida.


2- TORMENTA EN DIA SOLEADO

La oscura noche reinaba en la ciudad, con un incesante calor que no dejaba descansar a sus habitantes, en estas condiciones era imposible mantener una mente impasible y serena. Sin embargo, en el frío hospital una joven de ojos carmesí estaba profundamente dormida, aunque sus sueños distaban muy lejos de ser pacíficos, pues perturbadoras palabras la perseguían constantemente en su cabeza, pero de todos modos no despertaba, ya que sus energías habían sido consumidas totalmente, con la conversación anterior.

Por otro lado, en una residencia de Tokio, se encontraba una familia entablando una fuerte discusión, sus vidas estaban comenzando a dar un giro inesperado, causado por hechos ajenos a su realidad, pero que lamentablemente no podían eludir, pues lazos afectivos del pasado, les impedían rechazar semejante responsabilidad.

No comprendo lo que me dices – una fuerte voz masculina le rebatía.

Jajaja... que acaso estas sordo – con una ironía usual en él – eres un hijo muy tonto... si no entiendes lo que te acabo de explicar.

Nanjiro – interfería su esposa, cambio su actitud al escuchar su nombre.

Ya te lo explique... mañana tendrás que casarte con la hija de mi amigo... es eso tan difícil de entender – lo miraba seriamente como si lo dicho fuera de lo más normal.

Por que me tengo que casar con una tonta hija de tu amigo – refutaba con molestia el chico.

Por que es un favor que le estoy haciendo a Taro – tranquilamente hablaba.

Entonces cásate tú – aunque esas palabras sonaban ridículas, sobretodo estando en presencia de su madre.

Ryoma... hijo, por favor escucha a tu padre – intentando conciliar entre los dos.

A caso tú estas de acuerdo con todo este disparate – mirando incrédulo a su madre.

Es por una buena causa – acercándose a él con cariño.

No seas niño... solo es necesario que firmes unos papeles... es por un año nada más... que te cuesta ser generoso de vez en cuando – su padre lo estaba desafiando.

Hace algunas horas que llevaban en esta disputa, no obstante, por mucho que su padre se empeñaba en relatarle los hechos, no comprendía por que él era el único que podía ocupar ese puesto. Además, por que razón debería ser generoso con alguien a quien ni siquiera conocía, tener que sacrificar su libertad por una cualquiera, sin ofender, no estaba en su lista de buenas obras, si es que acaso existía eso.

Por que no se lo pides a otro – retando a su padre a contestar, él no era el único hombre disponible en la tierra.

Por que debe ser una persona de mi entera confianza... no puedo pedírselo a un desconocido – sus dichos eran elocuentes, pero Ryoma no se daría por vencido.

Entonces pídele ayuda a Ryoga – sonriendo con arrogancia en son de triunfo.

Imposible... él esta en América... jamás llegaría a tiempo – quitando de un plomazo aquella sonrisa del chico.

Por que tanto apuro... él puede volver en unos días... y conociéndole seguro acepta tu propuesta... nunca rechaza a una mujer.

Su padre guardo silencio por unos minutos, mirando de reojo a su esposa que insistía en pedirle paciencia, pero esa no era una de sus cualidades. Cuando decidió hablar se dirigió a su hijo para tratar de hacerlo entrar en razón, así que se explayo lo mejor que pudo relatando la delicada situación de salud de su amigo, que posiblemente no podría aguantar mucho, ya que según los médicos prácticamente estaba desahuciado.

Nanjiro también lo creía, sobretodo después de hablar con Taro, estaba convencido que solo hacia esfuerzos sobrehumanos para mantenerse con vida. Principalmente, por que temía que su madre Sumire se enterara de la situación, apareciendo antes que ellos lograran arreglar las cosas, pues conociéndola sería capaz de impedir ese casamiento con tal de apoderarse de la herencia.

Gracias a las influencias de los Echizen habían logrado mantener todo esto en el más absoluto sigilo, ya que siendo ellos tan famosos los medios de comunicación estarían encantados de cubrir la noticia, pero eso era una situación que no podían permitir, al menos hasta que Sakuno estuviese casada legalmente, pues por ser menor de edad necesitaría el consentimiento de sus padres o un adulto a cargo.

Por tanto, debían actuar lo más rápido posible, ya que Taro no podría aguantar mucho con esta situación, y en caso que este muriese sin darle el beneplácito, deberían pedírselo a Sumire, que impediría que esto sucediese pues no sería conveniente para ella. Estaban en contra del tiempo, así que debía convencer a su hijo que aceptara la propuesta.

Ahora entiendes por que es tan urgente – ya sin paciencia para ser amable.

Esta bien... pero solo un año... y ni creas que me haré cargo de esa niña tonta – resignado.

No tienes que hacerlo... nosotros lo haremos... será como nuestra hija – interfería su madre.

Una cosa más – seriamente les pronunciaba – nadie debe enterarse de esto... mucho menos en mi colegio.

Pero... ella – iba a decir Nanjiro.

No te preocupes hijo... nadie debe enterarse, solo los involucrados – mirando a su marido para que no arruinara las cosas.

Por fin la extensa conversación acababa, así que Ryoma decidió marcharse a su habitación, ahora debería pensar con mayor detenimiento lo que acababa de aceptar, pues ya era imposible retractarse, debido a que un Echizen jamás falta a su palabra.

Por que no me dejaste hablar – dudoso preguntaba.

Lo arruinarías... nunca le dijiste quien era la chica – mirándolo interrogativamente para ver si entendía.

Y que con eso... tarde o temprano se va a enterar – aun sin comprender a su esposa.

Mejor tarde... recuerda ella esta en la misma escuela que Ryoma – al ver interrogantes en el rostro de su esposo – de seguro la conoce... si se da cuenta de eso... no va querer aceptar... entiendes.

Mmmm... no – al ver los ojos de su esposa – ya entendí...

Obviamente lo que Ryoma no sabía era que esa chica estaba mucho más cerca de lo que él creía, ya que su padre nunca mencionó nada de ella ni él preguntó, solo hablaba de su amigo que vivía en Alemania, pero que hace unos meses estaba en Japón. Asimismo, cuando le contaba de Sakuno, sin mencionar su nombre, a los oídos del chico era una niña tonta, incapaz de hacer nada por si misma y de seguro era una especie de princesita caprichosa, características que odiaba en las mujeres. Aunque de seguro tampoco se habría dado cuenta si le hubiesen dicho el nombre, pues nunca tomaba en cuenta a nadie.


Los rayos de sol comenzaban ha bañar la ciudad, augurando que las altas temperaturas volverían a estar presentes en gran parte del día. Esta nueva jornada sería el inicio del cambio en las vidas de Sakuno y Ryoma, hace algunas horas no podrían haber pronosticado un giro tan drástico e inesperado. Sin embargo, una mala maniobra del destino estaba apunto de anunciarles que sus vidas serían unidas irremediablemente, aunque solo si ellos lo desean, puede llegar a convertirse en una permanente relación.

En la morada de los Echizen las cosas empezaban a funcionar de manera inusual, ya que pronto tendrían un nuevo miembro en la familia, una joven mujer que inesperadamente pasaba a ser parte de sus vidas, en donde deberán adaptarse a la nueva convivencia, principalmente el menor de la casa, aunque no desee relacionarse con ella, tarde o temprano tendrá que aceptar su presencia.

Hijo... que bueno que ya te levantaste – cariñosamente se dirigía a su hijo, que traía una cara de pocos amigos.

A que hora es el show – con cierta ironía expresaba.

A las 11 de la mañana... te irás con tu padre... yo voy saliendo hacia el hospital – alzando su bolso para partir.

Espera... pero si apenas son las 9... por que tan temprano – curioso emitía.

Saku-chan... ha permanecido toda la noche en el hospital... así que iré a buscarle ropa limpia... bueno me voy... no tarden mucho – besando en la frente a su hijo – ah... una cosa más... se amable con ella... no es un buen momento para tus niñerías.

Sin más que decir Rinko salió rumbo al hospital, aunque no lo expresaba abiertamente se regocijaba de alegría ante la pronta ceremonia, guardando sus emociones para no perturbar más a su querido hijo, que nada de esto le causaba la menor gracia. Al momento de ver partir a su madre, aquel nombre mencionado por ella le vino a la mente, pero por más que intentó no pudo asimilar a nadie con aquel apelativo, después de todo él no conocía a ninguna chica que se llamase Saku o algún derivado de esto.


Ajenos a todo lo que estaba comenzando a suceder con estos jóvenes, en la escuela de Seigaku la jornada escolar había dado inicio, a pesar de la ausencia de Ryoma y Sakuno, solo quienes se relacionaban con ellos notaron su falta, pareciéndoles extraño que el segundo día no estuviesen presentes.

En uno de los recesos, los interesados comenzaron a especular sobre dichas faltas...

Ann... que crees que le halla pasado a Saku – esperanzada decía Tomoka.

No lo sé... ayer la estuve llamando pero no contestó – con rostro pensativo hablaba – incluso llamé directo a su casa y me dijeron que no estaba... no es raro – interrogaba a su amiga.

Mmmm... si es raro... ella nunca falta... no será por la llamada del director – especulaba Tomoka.

Tú crees – dudosa decía la castaña – habrá pasado algo malo.

No creo... ya nos habríamos enterado... de seguro es algo con su familia... bueno después intentamos llamar de nuevo.

Las chicas continuaban charlando sobre la ausencia de su amiga, algo extraño pues Sakuno se caracterizaba por ser muy responsable, incluso estando un poco enferma siempre asistía a clases. Sin embargo, había otra inasistencia que llamaba la atención de otro grupo de personas.

Donde se habrá metido Ryoma – comentaba Momo – hoy le tocaba pagar las hamburguesas.

Quizás se quedó dormido – decía Eiji – de seguro llega más tarde.

Espero... sino tendrá que pagar las de hoy y las de mañana – en tono desilusionado decía Momo.

Pero mi lindo ángel tampoco vino – con gotitas en sus ojos.

Ey tú... Takeshi – una voz femenina los interrumpía – donde esta mi Ryoma.

Ah tú... Kurosawa – volteando a mirarla – si hablas de mi amigo... no tengo idea.

A lo mejor se esta escondiendo de ti – bufaba el pelirrojo.

Muy graciosos... ahora díganme donde se encuentra – un poco molesta decía Emiko.

No vino hoy... no se supone que es "tu novio"... deberías saberlo – haciendo gestos con las manos, interrumpía Tomoka.

Nadie te preguntó intrusa – dándole la espalda y volviéndose a los chicos – es cierto.

Sí... no vino... y antes que preguntes no sabemos por qué – dejándola sola para salir del salón.

Jajaja... a la zorrita se le perdió algo – ironizaba Ann.

Mejor me voy... no quiero apestarme a perdedoras – con enfado salía de la sala.

Una mañana fuera de lo normal en Seigaku, pero por ser algo ignorado nadie podía suponer que aquella inasistencia, podría ser algo tan trascendental en la vida de dos estudiantes del establecimiento, pero que pronto se comenzarían a ver las consecuencias.


Una tenue luz se filtraba a través de la cortina de la habitación, proporcionando una cálida temperatura al ambiente circundante, a pesar de las circunstancias por las cuales estaban pasando las personas que se hallaban en ella. Aun faltaba para que la ceremonia diera comienzo, recién la futura novia tenía fuerza para separar sus delicados párpados, además, estaba un poco adolorida por la posición en la que se había dormido.

Enderezando su cuerpo, poco a poco fue presenciando lo que en un escaso instante creyó mentira, pero que a sus ojos podía comprobar como verdadero. Frente a ella yacía su padre, aun dormido entre tubos y maquinas hospitalarias, una inmensa desolación la invadió estrepitosamente, pues sus miedos anteriores volvían a cobrar forma, ya nada podía hacer para evitar enfrentarlos.

En tanto observaba a su padre, intentaba recobrar los recuerdos del día anterior, pasajeros pensamientos venían a su cabeza, confusos y desagradables, perturbando su ya cansada mente, si todo lo dicho era cierto, pronto habría evidencia de eso. Así fue, que temerosamente sintió como la puerta era abierta, al mirar quien era, una desconocida mujer entraba por aquel umbral.

Buen día... tú debes ser Sakuno – una cálida voz femenina le hablaba, era una hermosa mujer de cabellos oscuros que llevaba recogido elegantemente.

Buen día... quien es usted – viéndola detenidamente.

Soy Rinko... una amiga de tus padres – con una agradable sonrisa – toma... te traje ropa limpia.

G-gracias – recibiendo el bolso.

Al ver el rostro desconcertado de la chica, le explicó que era la esposa del sujeto, que había hablado con ella el día anterior, por tanto la madre del joven que se casaría con ella. Aquellas palabras le otorgaron sentimientos contradictorios, pues estaba muy agradecida por la preocupación demostrada, pero dudosa de tener que llevar a cabo lo demás.

No te preocupes... sé que es difícil... pero puedes confiar en mí – su cariño era indiscutible.

G-gracias – articulaba nuevamente.

Ven... después podemos conversar con detenimiento... ahora debes cambiarte – señalándole el cuarto de baño – pronto llegará mi marido con mi hijo.

Un gran nerviosismo se apoderó de ella, sentía que su sentencia ya había sido dictaminada y ejecutada, no teniendo derecho ha apelaciones. Sin importar como se sentía en esos momentos, obedeció a la mujer, todavía su cabeza estaba girando sin rumbo, no pudiendo canalizar sus pensamientos y mucho menos razonar alguna escapatoria, ya que al ver a su padre ahí tumbado le extirpaba cualquier posibilidad de hallar una excusa para desertar.

Con gran esfuerzo logró vestirse, un delicado vestido blanco caía dócilmente por su figura, llegando un poco más arriba de sus rodillas, adornado por unas diminutas florecillas rojas. Al ver su rostro en el espejo, se llevo una gran sorpresa, sus angelicales facciones estaban perfectamente camufladas por una demacrada máscara de tristeza, a pesar de no estar de ánimos como para querer verse bien, tampoco quería parecer un mamarracho frente a todos, mucho menos ante personas desconocidas.

Sin embargo, no tenía al alcance nada de sus cosas, así que embellecerse en un hospital, sería una tarea poco probable, resignada decidió salir sin más. Al quedar en presencia de Rinko, esta inmediatamente la llevo de vuelta, pues traía consigo lo necesario para ayudarla, gracias a su futura suegra logró disimular, en parte, aquel rostro cansado de tanto llorar, pero al menos estaría presentable.


El calor sofocante ya estaba amenazando con todo su esplendor, mientras se veía llegar un distinguido automóvil al hospital. Buscando un lugar donde estacionar, Nanjiro intentaba pacientemente explicarle a su hijo como debía actuar, pues aunque la ceremonia era solo un mero trámite, el juez presente no debía por que enterarse, ya que él tendría la facultad para impedirlo, si así lo veía necesario.

Escucha... Ryoma – confirmando que había entendido – trata de ser convincente... no lo vayas ha malograr todo.

Si... si... – sin ánimos – ya entendí... que crees que soy.

Está bien... al menos deberías mostrar una cara más sonriente.

Ja... no pidas demasiado – contestaba con burla.

Una vez descendido del vehículo, se dirigieron a donde estaba su esposa, pero continuando con las instrucciones hacia su hijo.

Recuerda... cuando te diga "puede besar a la novia" actúa normalmente – aunque lo decía en serio, sus palabras sonaban libidinosas.

Que... besarla... eso no estaba en el trato – con estupor decía.

No pongas esa cara... ni que fuera tan terrible besar a una linda chica – haciendo gestos vergonzosos – además, el juez debe pensar que se casan por amooooorrrrr – burlándose de su hijo.

Ok... espero no halla ninguna otra sorpresita – con cierta molestia, pero su padre tenía razón, si la novia era una chica linda, besarla seria un placer.

Sin más llegaron a la habitación, hace unos poco minutos el padre de Sakuno había despertado, pero prácticamente no hablaba, su respiración se hacia cada vez más dificultosa. La tensión se respiraba en el ambiente, a tal punto que ninguno de los novios se había mirado, solo se encontraban en sus puestos iniciales esperando la inevitable sentencia.

En vista que nada podía fallar, pues el tiempo no estaba a su favor, Nanjiro consiguió que un juez amigo hiciera parte en esta ceremonia, aunque ocultando los reales hechos. Para evitar malas interpretaciones, Echizen contó que su hijo y Sakuno eran novios hace un año, que se conocían desde pequeños, por tanto, querían casarse apenas la joven cumpliese la mayoría de edad, no obstante, debido a los lamentables hechos habían decidido adelantar el matrimonio.

Principalmente, por que la bella joven deseaba que sus padres estuviesen presentes, condición que podría llegar a ser imposible por el grave estado de su padre y el deceso reciente de su madre. Considerando esta penosa situación, el juez accedió a casarlos con la debida autorización escrita de Taro Ryusaki, así que sin mucho preámbulo dio inicio a la reunión.

Casi por inercia, ambos chicos buscaron posición frente al juez; fue en ese instante que Ryoma logró ver a la que sería su esposa, a simple vista distinguía a una bella chica, un tanto misteriosa, pues su rostro cabizbajo estaba cubierto levemente por su rojizo cabello, aunque observándola detenidamente algo en ella se le hacia familiar, cuando se coloco a su lado, por un sentimiento desconocido e inesperado para él mismo, tomo suavemente la mano de la joven, presionándola con delicadeza.

Aquel inusual gesto sorprendió a casi todos los presentes, menos al juez que lo tomo como un acto natural entre dos enamorados. Sin embargo, esta situación descolocó a Ryoma pero más aun a Sakuno, que no supo como reaccionar, es más ese mínimo cariño la tranquilizo asustándola un poco, pero no pudiendo rechazarlo, necesitaba de algo que le diera cierta fortaleza.

Considerando las circunstancias... seré breve – emitía el juez – con el debido consentimiento del padre, proseguiré con la ceremonia.

Un solemne discurso, relatando lo que debería ser la futura relación matrimonial, los deberes y derechos de los cónyuges, concluyó sus palabras.

Por favor... los testigos acérquense para firmar – señalando a dos enfermeras que estaban en un rincón del cuarto, previamente escogidas por Rinko.

Ambas enfermeras obedecieron al llamado, mientras los novios permanecían inmóviles en sus lugares como si estuviesen siendo juzgados por algún crimen.

Ryoma... toma – decía Nanjiro, entregándoles una caja negra.

Que es esto – con cierta desconfianza.

Las argollas que me pediste... que no te acuerdas – lo miraba con una expresión de "actúa".

Ahhh... claro... gracias papá – un cinismo evidente, pero que el juez no se percató por estar atento a los testigos.

El joven de mirada ámbar recibió las argollas con cierta indiferencia, pero a la hora de la puesta de los anillos se noto fingidamente dispuesto a usarla. En ese momento, la hermosa Sakuno volteo por primera vez a ver al novio, permanecía con el rostro inclinado hasta que Ryoma alzó su mano izquierda para colocarle la sortija, lentamente levanto su cabeza para divisar los ojos del hombre frente a ella, al chocar con aquellos inconfundibles ojos ambarinos se estremeció, causándole un notorio sonrojo.

La presencia de este chico para Sakuno, fue una total sorpresa, además, de un nuevo gran problema, ya que al igual que Ryoma, no tenía pensado comunicárselo a nadie ni siquiera a sus amigas, pero al verlo frente a ella, sus posibilidades de mantener esto oculto se veían peligrar inevitablemente. Asimismo, el joven novio se turbó un poco al ver de quien se trataba, estar casado con una compañera de escuela no iba ser precisamente fácil, aunque no ponía en duda que era una verdadera belleza, a pesar de no estar en las mejores condiciones.

Bueno... con esto los declaro marido y mujer... puede besar a la novia – con cierta alegría emitía el juez.

Vivan los novios –se escucho a Nanjiro gritar, ante la mirada seria de su hijo – vamos Ryoma no seas tímido – se burlaba su padre.

En esos momentos, lo mejor era terminar con todo esto rápidamente, por un lado, Sakuno se encontraba estupefacta con aquella última declaración, en ningún instante se había puesto a meditar sobre eso, además, para ella seria algo como su primer beso, sin poder hallar una escapatoria su cuerpo se paralizo de pies a cabeza, comenzando a sentir un leve ardor asomar sobre sus mejillas.

Por otra parte, el joven novio se disponía a cumplir su parte, como su padre le hubiese dicho en un principio, besar a una chica hermosa nunca es un sacrificio, y en raras ocasiones coincidía con él, pero hoy era un día fuera de lo normal, así que estaba en total acuerdo con la afirmación anterior. Al percibir la incomodidad de la chica, intento ser considerado, actuando en forma rápida y precisa, solo rozando sus labios con los de ella, aunque no tomo en consideración cuales serían los efectos del contacto, un sobresalto en su pecho lo sorprendió, pero dejo pasar sin interés debido a las circunstancias presentes.

Al fin se daba por terminado esta trascendental ceremonia, para continuar con la farsa los padres de Ryoma presurosamente fueron a felicitarlos, entre abrazos y cariños hacia los novios, aunque a simple vista la esperada alegría no era evidente, pues el desanimado rostro de la chica no permitía más, asimismo la indiferencia de Ryoma no ayudaba mucho, de todos modos ya estaban legalmente casados.

Ya solos en la habitación, los padres de Ryoma decidieron marcharse, había sido mucho ajetreo para su amigo Taro, era mejor dejarlo descansar y aprovechar el mayor tiempo posible junto a su hija.

Sakuno linda – la llamaba Rinko con ternura – cualquier cosa que necesites... me puedes llamar.

Muchas gracias Señora Echizen – haciendo una leve reverencia.

Hasta pronto Taro... no te preocupes... nosotros velaremos por ella – emitía Nanjiro sinceramente, él aludido solo asintió.

Vamos... querido – tomando a su marido por el brazo, seguido por su hijo.

Y tú a donde crees que vas – le decía el hombre a su hijo.

Como que a donde – increpaba molesto – a mi casa.

Ryoma hijo – hablando con dulzura, su madre – tu deber esta aquí... junto a tu esposa.

Que están diciendo – percatándose que ya comenzaban los problemas.

Por favor hijo... no seas desconsiderado – decía Nanrijo, apuntando a su esposa, que al parecer aun permanecía ida de todo.

No había remedio, era su culpa por haber aceptado participar de todo este teatro, pero ya vería la forma de cómo evadirlos a futuro, decidió no discutir, principalmente por que no era la hora ni el lugar adecuado, a pesar de estar fastidiado no se caracterizaba por ser maleducado. Sin ánimos se acomodo en el sofá que había, liberándose de la corbata y chaqueta que le obligaron a usar.

No es necesario... que te quedes – una suave voz le hablaba.

No importa... además, si me voy, el detestable de mi padre... no me lo perdonará – expresaba con fastidio.

Como quieras – con tono indescriptible.

Pero que le pasa ha esta niña – pensaba para sí, al notar la extraña reacción de la chica.

Así las horas comenzaron a transcurrir monótonamente, el calor permanecía presente sin dar tregua, esto causaba una pesada somnolencia en las personas. En aquel sofá que se encontraba Ryoma, el cansancio lo venció, sin resistir mucho cayó en un profundo sueño.

Por otro lado, la desanimada chica no tenía cabeza para rebatir ni mucho menos pensar alguna cosa, a pesar de todo lo recientemente sucedido. Solo se dedicaba a observar a su padre, quería guardar cada detalle en su interior, podía sentir como a cada segundo la vida de su progenitor era consumida, una inmensa tristeza la desolaba, quedaría sola en el mundo sin nadie en quien confiar.

Durante sus 17 años, había permanecido junto a sus padres, acompañándolos en cada uno de los viajes que hacían, entre giras y conciertos a lo largo del mundo. Su tímida personalidad se fue desarrollando en estos lugares, ya que sus relaciones se limitaban a sus padres o gente cercana que trabajaba para ellos, escasas veces se relacionó con jóvenes al igual que ella, uno que otro hijo de amigos de sus padres, pero nada que fuera muy duradero.

Toma – una voz masculina la sacaba de sus pensamientos.

Ahhh... g-gracias – con un leve nerviosismo recibía el refresco que Ryoma le ofrecía.

Deberías descansar un poco – sonando con su normal indiferencia.

Estoy bien... si quieres te puedes ir... yo estaré bien – al ver que ya era muy tarde.

Pronto me iré – volteándose para dirigirse al sofá.

Nuevamente el silencio tomaba lugar, ambos jóvenes volvían a sumergirse en sus mundos, poco era lo que podían hablar, principalmente por las circunstancias presentes, pero también por la nula relación que hasta ahora tenían. Claro esta, que tendrían mucho tiempo para llegar a conocerse, aunque pensaran no dirigirse mucho la palabra, lástima por ellos, pues el destino nunca hace lo que uno quiere sino lo que más le complace, es decir, todo lo contrario a nuestros deseos.

Ambos jóvenes eran presos de la somnolencia que invadía la habitación, con mucho esfuerzo Sakuno intentaba no dormirse, pues temía que al despertar ya no pudiera ver a su padre. Sin embargo, algo la volvió en sí, los ruidos ocasionados por una fuerte tos de su progenitor.

Papá... papá, estás bien – asustada se había puesto en pie.

Prin... cesa... escucha.

No hables... por favor – sus cristalinos ojos la cegaban.

Cada suceso estaba siendo presenciado por el ahora esposo de la chica, atento a cualquier desenlace.

Una... cosa – sus ojos parecían brillar de emoción – quie... ro que... me pro... metas... que se... ras feliz.

No digas eso... los dos seremos felices ya lo verás – sus bellos ojos ya no podían seguir conteniendo las lágrimas.

Pro... mete... melo – intentando alzar una de sus manos para acariciar su rostro – hazlo.

Lo haré – con mucho esfuerzo esbozo una débil sonrisa, que drásticamente fue arrebatada al escuchar la alerta de las maquinas – PAPA... PAPAAAAAA...

En segundos la habitación fue irrumpida por personal médico, que apartaron a Sakuno del lado de su padre, a pesar de la negativa de esta, pero los fuertes brazos de Ryoma la jalaron lejos de allí. Sosteniéndola al ver que casi no podía estar en pie, escuchaba como derramaba desconsoladamente el dolor que sentía al ver a su padre partir, a un lugar donde ella no podría alcanzarlo.

Aquellos instantes quedarían grabados en la retina de Sakuno, hechos que no podrían hacerla olvidar tan fácilmente. En un instante sintió como su pequeño mundo se desplomaba, cayendo rendida al frió suelo del hospital, aunque una desconocida calidez la cubría, se aferró sin cuestionarse que era aquello, pues solo necesitaba en que apoyarse para no caer en una sombría depresión.

A su vez, el joven Ryoma en un acto inexplicable socorrió sin dudarlo a su esposa, sentimientos extraños lo embargaron, pero al verla así tan derrotada y frágil un instinto de protección nació en su interior, puede que sea solo lastima al ver como aquella chica perdía lo más amado, de todas formas no tenía opción ya que en ese momento era el único que podía brindarle apoyo.

Cuanto tiempo transcurrió, minutos, horas, quien sabe, solo que fue un período eterno en la vida de Sakuno, hasta que confirmaron definitivamente que Taro Ryusaki había fallecido. Un quiebre en el interior de la joven, sintiendo como un gran abismo se formaba a sus pies, estaba sola, ya nadie tenía en quien encontrar refugio, sin armas ni experiencia para enfrentar el porvenir.

Sentados en una dura banca, esperaban a ser recogidos, ya nada más podrían hacer en este sitio, solo unos minutos le permitieron para despedirse de su querido padre, aquel frío cuerpo yacía sin vida, por más que se empeñaba en hablarle este no respondía, bruscamente le anunciaban que nunca más lo escucharía, solo confirmaban lo inevitable, sin fuerza abandono la habitación para caer rendida en los brazos de Ryoma.

Al día siguiente, se llevarían a cabo los funerales de Taro y Sakura Ryusaki, padres de Sakuno. La noticia de sus muertes causó una gran conmoción nacional, pues fueron muy queridos y respetados por todos, principalmente en el ámbito musical. Sin embargo, solo sus familiares y amigos íntimos participarían del cortejo fúnebre, ya que no querían transformar esto en un show mediático.

Por tanto, esto daba inicio a una nueva etapa que tendría que comenzar tanto para Sakuno como para Ryoma, una vida totalmente diferente a como hubiesen imaginado horas atrás, pero que tendrían todo un año para descubrir como desarrollarla, juntos o separados solo el tiempo lo aclarará. Aún nada esta escrito, sin embargo, estos jóvenes tienen más de algo en común que podría llegar a unirlos realmente, pero todavía es algo incierto, considerando que para uno de ellos la pasión por una meta del futuro aún esta dormida.


Bueno y que les parecio, ya con esto termina lo más dramatico, ahora todo se centrara en como vivira Sakuno con su nueva vida, ya que tendrá que lidiar todo un año casada con Ryoma, considerando que ninguno de los dos se habla, pero en algun momento tendrán que hacerlo. Dejen comentarios, opiniones o criticas, etc... Nos vemos, la próxima semana.