Otra semana, otro capitulo. Ahora comienza la vida de casados de los chicos, bueno eso habrá que ver como se adaptan a las cosas, podrán convivir, quien sabe, bueno solo disfruten.
Muchas gracias por todos sus comentarios, siguen siendo mi gran motivación para continuar escribiendo. Ahora a leer...
3- LLUVIAS AISLADOS
Las turbulentas aguas comenzaron a sosegarse, lentamente retomaban el rumbo natural de sus vidas. Unos cuantos días han transcurrido desde los funerales, aún sumida en una inmensa tristeza Sakuno intentaba encausar su vida, sabía que no podía permanecer eternamente en este estado, pero necesitaba un lapso de tiempo para acostumbrarse a esta nueva y extraña realidad.
Durante estos días no asistió a la escuela, pues sus ánimos todavía permanecían cabizbajos, además, no estaba dispuesta a ser observada con lástima por parte de sus compañeros, aunque de todos modos debería volver, pero eso seria cuando su fortaleza resurgiera. Por otro lado, la gran ayuda de Rinko fue fundamental, ya que actúo como una verdadera madre, sólo entregándole cariño y compañía incondicional, en el más absoluto silencio.
Sin embargo, sus fieles amigas también participaron de este apoyo moral, aunque a la distancia, ya que Sakuno no deseaba ver a nadie y mucho menos tener que explicar que hace viviendo en la casa de los Echizen, solo les informo que se hospedaba indefinidamente en casa del mejor amigo de su padre. Aquellas conversaciones fueron gratificantes, le permitieron darse cuenta que no estaba completamente sola, no era lo mismo pero si serviría como una gran ayuda.
A pesar de vivir bajo el mismo techo que Ryoma, sus encuentros fueron esporádicos, ya que la hermosa chica pasaba el mayor tiempo en su habitación, asimismo, el joven esposo no tenía la menor intención de verla, como el mismo emitía ya había cumplido su parte del trato, incluso más al haber tenido que auxiliar a la castaña en el hospital y funeral, acciones suficientes como para que no se le exigiera más que ese contacto. De todas formas, para Sakuno esto era lo mejor, ya que no se hallaba muy bien como para tener que asumir la presión de un matrimonio arreglado.
Buen día... linda Sakuno – saludaba amablemente Nanjiro.
Buen día... señor – una leve reverencia de respeto.
No seas tan formal... ahora somos familia... debes sentirte a gusto – alegremente hablaba, mientras volvía a tomar el periódico.
Gracias – sentándose en una de las sillas del comedor para desayunar.
Que alegría verte aquí, Saku-chan – la saludaba Rinko cariñosamente.
Esta era la primera vez que Sakuno decidía bajar a desayunar junto a la familia, obviando a Ryoma quien ya debería estar en la escuela. Había decidió retomar su vida, al menos intentarlo, sabía que el duelo era algo que debía vivir, pero cada uno asume como hacerlo. Sin embargo, esperaría hasta inicios de la próxima semana para volver al colegio, eso sería dentro de dos días, situación que ya había anunciado a los presentes.
El calor aún era un fuerte enemigo, pero cada día se hacía más tolerable, mientras el final de la semana escolar se vivía tranquilamente en Seigaku. Sin importar cuando volvería su amiga, tanto Ann como Tomoka se repartían la tarea de apuntar todo lo necesario en las clases, para ayudar en algo a su triste compañera, con la ferviente esperanza que pronto la volverían a ver entrar por la puerta principal.
Crees que vuelva pronto – con una leve pena cuestionaba Ann.
Espero que sí... ya la hecho de menos – confirmaba Tomoka.
Hola chicas... han sabido algo de Saku-chan – las interrumpía Eiji.
Hola Kikumaru – saludaba Ann – no mucho.
Extraño a mi princesa – con lágrimas en sus ojos.
Hace unos días ya que se lamentaba por la chica, no solo con ellas sino también con sus amigos. Eso si, lo que no entendían las muchachas, era que desde cuando Sakuno se había convertido en su princesa.
Ya estas llorando de nuevo – le reclamaba Momo.
Pero es que yo la extraño mucho – con cara de niño abandonado – y aún no he podido averiguar donde vive.
Mada mada dane – decía Ryoma, como si aquella información no la conociera o no le importara.
Y para que quieres saber... hace unos días que la conoces... no crees que si quisiera verte te habría buscado – quitándole las esperanzas al pelirrojo.
Eiji... no te preocupes... ella esta bien... solo necesita unos días a solas... nosotras también la extrañamos – interfería Ann, que por estos días se había encariñado con el chico.
No exageres – interrumpía Ryoma un poco molesto – ella vendrá el lunes – con una seguridad en sus palabras que asombro a los presentes.
Ehhh... y tú como lo sabes – perturbando al chico de ojos ámbar, le decía Momo.
Si, Echizen... como lo sabes... yo hable con ella y no me dijo nada – lo interrogaba dudosa Ann.
No lo sé... solo supongo – tratando de evadir la escena prefirió marcharse, seguido por sus amigos.
Aquel comentario de Ryoma no pasó desapercibido para su amigo Momo, ya que él pudo notar la seguridad en sus palabras, no era una suposición sino una afirmación, pero no quiso confirmarlo en ese momento, pues también se percató la molestia del chico, aunque no entendía la razón, de todas formas lo averiguaría, pero a su modo.
A su vez, el chico de ojos ámbar se reprendió por su actuar, había estado todos estos días al margen de estos comentarios, pero ya estaba cansado de la insistencia de Eiji, situación que no comprendía muy bien, pero con cada día que transcurría él expresaba mayor fastidio por las acotaciones románticas del pelirrojo, sobretodo cuando tenía la osadía de llamarla "mi princesa", cuando eso era improbable pues era "su mujer", aunque solo fuera en papel.
Sin embargo, estos pensamientos también lo perturbaban, ya que por más que intentaba hacer caso omiso a todo esto, pues él mismo fue quien no deseaba que el asunto del matrimonio se conociera, había momentos en que quería gritarlo a los cuatro vientos, así nadie se atrevería a tratar siquiera de acercársele, claro que todo esto no tenía el menor sentido en la cabeza del chico.
Al final del día, el padre de Ryoma tenía unos asuntos importantes que resolver que había estado dilatando por las circunstancias, que involucraban directamente a Sakuno, y levemente a su hijo. Aun cuando, le había dicho a es este que solo necesitaba que firmara para casarse, indiscutiblemente existían asuntos que solo él podía solucionar, estuviera a favor o no.
Diligentemente preparaba los documentos que debía hacer firmar a Ryoma, aunque esto con la debida autorización de su esposa. Sin embargo, como sabía que todo esto sería un fastidio para su hijo, debía tener todo listo para demorar el menor tiempo posible, y gracias a la ayuda de su eficiente abogado Oishi Suichiro, la tarea era más llevadera, además, de los otros encargos que le hacía.
Y bien, Oishi – con seriedad preguntaba – ya sabes de esa mujer.
Según mis contactos, pronto estará por estos lados... actualmente se encuentra en China – informaba el abogado.
Sabes si se entero del testamento...
No sabría decirlo... pero seguro estará aquí para escucharlo.
Eso será dentro de dos semanas ¿no es así? – afirmando su cabeza en sus manos, en son de cansancio.
Sí... otra cosa... cuando ella se entere que no va ha recibir nada y que Sakuno esta casada... se armara un gran alboroto.
Lo sé... – con fastidio decía – intentara como sea comprobar que el matrimonio es falso.
Tendrán que estar preparados... sobre todo si no lo han consumado – alertaba Oishi.
Ese será un gran problema... hasta ahora ni siquiera se hablan.
Esta era una gran preocupación para Nanjiro, ya que él prometió proteger a Sakuno, pero si Sumire lograba convencer algún juez que este matrimonio no era real, no podría cumplir su promesa. Lo ideal era hacer creer a la anciana que ambos estaban enamorados, pero esa era una labor casi irrealizable, menos considerando que prácticamente se evitaban.
Deberían de hallar una solución, al menos, momentánea, tenía que encontrar una manera de que pensara que ellos estaban unidos. Aunque esta no era la única dificultad, ya que para evitar posibles filtraciones a través de los sirvientes, personal de confianza pero uno nunca sabe, les habían informado que los recién casados dormían en dormitorios separados, hasta que hicieran las remodelaciones de la habitación, que por cierto ya estaban en curso, pero a escondidas de los afectados.
Querido no te ofusques más – acercándose al escritorio de su esposo.
Señora Echizen – saludaba cortésmente Oishi, mientras esta asentía.
Estoy preocupado... no quiero fallarle a Taro – su tono de voz se notaba algo alterado – dime como van los arreglos.
Perfecto... creo que en tres días estarán listos – una alegría que sorprendía a los hombres.
Ahora haber como hacemos para que estos dos ocupen ese cuarto – con cierta desconfianza emitía.
Ya verás que todo saldrá bien... hay que explicarle las cosas – al escuchar a su esposa la situación parecía muy sencilla, pero como serlo si conocía al terco de su hijo, además, como obligar a una inocente chica a dormir en el mismo cuarto con un desconocido, que por otro lado no era muy agradable.
Durante el fin de semana, los padres de Ryoma se encargaron de comunicarles la situación a los involucrados, ambos saltaron de la impresión, recién comenzaban a darse cuenta que la solución del matrimonio no era definitiva, sino que traía consigo aún más responsabilidades y deberes que asumir, no bastaba con el simple contrato, además debían aparentar estar casados, esto era más difícil todavía, de seguir así, mantenerlo oculto por mucho tiempo sería muy complicado.
Como verán... las cosas son así – intentaba explicar Nanjiro.
Tú sabías que esto iba a pasar – le increpaba su hijo – no vengas ahora, conque las cosas se dieron así – con cierta molestia emitía.
Bueno era una de las posibilidades... no es mi culpa – en tono inocente, pero esto en vez de apaciguar a Ryoma, lo enfurecía más.
Ja... ahora esto y después qué – lo retaba – querrás que te demos un heredero – provocando un gigantesco sonrojo en la chica.
Por favor, hijo... jamás te pediríamos eso... y mucho menos obligar a Sakuno – intentando calmarlos, sobretodo al ver la situación incomoda de la chica.
No exageres... claro, si quieres eso yo no me opongo – ironizaba su padre.
Nanjiro... así no ayudas – lo reprendía su esposa.
En estos momentos, Ryoma se alegraba de no ser tan sociable con sus amigos, ya que nunca los invitaba a su casa, prefería mil veces salir fuera, al menos eso impediría que ellos se dieran cuenta de algo. Lo que no estaba muy seguro, es por cuanto tiempo iba a mantener en secreto que Sakuno vivía en su casa. Sin embargo, ese era el menor de los problemas, ya que el gran dilema era como se supone que iba a conciliar el sueño, durante todo un año, compartiendo la habitación con una mujer hermosa, una cosa era su habitual indiferencia pero eso no implica que sepa como controlar a sus hormonas, es que acaso algún hombre de su edad lo sabía.
Por otro lado, la joven esposa analizaba su presente problema, de por sí era complicado vivir bajo el mismo techo que Ryoma, pero dormir en el mismo cuarto era insostenible. Sabía que sus sentimientos hacia el chico eran de agradecimiento, pero su instinto le indicaba que jugar con fuego era terriblemente peligroso, no había que ser muy sabio como para darse cuenta que si permanecía mucho tiempo con él, sus emociones podrían verse seriamente afectadas. No obstante, lo peor no sería que ella se enamorara sino que nunca fuera correspondida.
Disculpen – intentaba ser escuchada la joven – quiero decir algo.
Ustedes dos cállense – la señora de la casa hablaba – Saku-chan esta tratando de hablarnos.
Perdona pequeña – decía cariñosamente a la chica – por favor, que quieres decirnos.
Sé que usted... le prometió a mí... papá, cuidarme – sacando valor de quien sabe para hablar – pero no quiero... causarles más problemas... yo puedo irme a otro lado... puedo hablar con mi abuela y...
No digas esas cosas, no puedes irte... jamás me lo perdonaría – interfería Nanjiro.
Mira no es tu culpa... es culpa de él – emitía Ryoma – ya nos las arreglaremos... pero espero no halla más sorpresas – seriamente miraba a su padre.
Al ver que todo quedo en silencio, volteo hacia la chica, tomándola del brazo se la llevo del lugar. Necesitaba aclarar un par de cosas con ella, ya que nuevamente la situación cambiaba, debía estar preparado y asegurarse que nadie comentara nada el respecto. Una vez llegado al cuarto de la chica, Ryoma sin autorización entro, haciendo una señal a Sakuno para que entrara, de manera dubitativa le siguió.
Aclaremos algo desde ahora – con cierta hostilidad se escuchaban sus palabras.
Está bien – asentía nerviosa.
No quiero que nadie en el colegio se entere que estamos casados – mirándola desafiante.
Es por Kurosawa – se maldijo en ese instante por pronunciar esas palabras.
No... ella no tiene nada que ver... – esto lo descoloco un poco – de todas formas... es preferible que en la escuela no hablemos... tú con tu vida y yo con la mía.
Ok... estoy de acuerdo – su mirada suave se endureció – entonces... cada uno por su lado... cada cual hace lo que quiere.
Exacto – pero una leve molestia le causaron aquellas palabras – solo haremos este show enfrente de tu abuela – esta asintió.
Luego de esta breva aclaración, Sakuno le pidió a Ryoma que abandonara su habitación, al menos podía disfrutar las últimas horas de tranquilidad, ya que los próximos meses tendría que compartir su privacidad con aquel odioso hombre. Esta era la primera conversación que compartían, sin embargo, ambos quedaron un poco a disgusto con lo dicho, pero ninguno se cuestionó demasiado esto, según su parecer esto era lo mejor, así sería mas tolerante terminar el año.
Prontamente terminó el fin de semana, así que la joven Sakuno retomaba su vida escolar, se hallaba ansiosa por volver, ya quería ver a sus amigas y alejarse de su actual realidad, necesitaba hablar con ellas, lejos de la hostilidad que compartían con Ryoma, aunque no han vuelto a cruzar palabras, pero sus encuentro son poco amigables, eso considerando que apenas se miran.
La luz de la mañana acompañaba a la joven chica a su escuela, se había levantado muy temprano para llegar antes que cualquiera, prefería eso para no tener que cruzar el colegio bajo la mirada de sus compañeros. Así que sin demora llegó a su salón, que para su fortuna estaba completamente vacío, un gran alivio, se sentó en su lugar a esperar la hora de clases.
Unos minutos más tarde, la bulla comenzó a ser presencia en los pasillos de Seigaku, anunciando que los alumnos empezaban a llegar. Repentinamente, se abre la puerta del salón de Sakuno, dejando ver a sus dos amigas.
Hola chicas – saludaba con naturalidad.
Sa... sa... sakuno – gritaba Tomoka, lanzándose sobre ella.
Que bueno que volviste – la abrazaba Ann.
Yo también estoy contenta por verlas – las miraba agradecidas.
Solo un pequeño rato pudieron hablar, pues a medida que ingresaban los demás alumnos, las interrumpían con saludos de cortesía.
Princesaaaaa – eufóricamente saltaba Eiji sobre la chica.
Eiji... me aplastas – un poco avergonzada, estos cariños aún la perturbaban.
Lo siento – reverenciando en son de disculpa – pero estoy feliz que hallas vuelto.
Así las clases dieron inicio, poco a poco las cosas volvían a la normalidad, entre tareas y actividades transcurría el día. En uno de los recesos, la joven Sakuno divisó en un panel de información un anuncio emocionante, notificando que dentro de unos meses se llevaría a cabo un concurso de música clásica para jóvenes promesas, en donde los alumnos de Seigaku estaban invitados a participar.
Aquella noticia era lo que la chica necesitaba para continuar con su vida, además de dar un paso más para cumplir con su sueño, así que podría pasar las próximas semanas ensayando hasta el cansancio, algo que le ayudaría a no tener que pensar en su actual condición y de paso estar lo más distante de Ryoma posible.
Saku... dime piensas participar – preguntaba curiosa Tomoka.
Creo que eso es lo que debo hacer – la cara de incredulidad en sus amigas le obligaron a explicarse – es que necesito ocupar mi tiempo... o sino estaré pensando muchas cosas que no quiero – bajando su rostro con tristeza.
Entiendo... bueno, entonces nosotras estaremos para ayudarte – alegremente decía Ann.
Gracias chicas – les sonreía, pero aun no era esa cálida sonrisa de antes.
En otra parte de Seigaku...
Nuevamente soy feliz... mi hermosa princesa ha vuelto a mis brazos – Eiji haciendo un gesto de abrazo.
Pero no hagas cosas vergonzosas – lo reprendía Momo – y que harás ahora.
A que te refieres – dubitativo preguntaba.
Como que a qué... si tanto alardeas con que es tu princesa... no deberías pedírselo.
Imposible – interrumpía Ryoma, causando asombro en sus compañeros.
Como que imposible... sabes algo que nosotros no – le cuestionaba Momo.
No... es solo que... no se conocen... y si dices que es tan tímida, quizás se asuste – tratando de corregir su impulso, aunque Momo dudaba lo escuchado.
Ryoma tiene razón... tengo que ir con calma... no quiero que Saku se asuste – asentía Eiji, su ingenuidad no le permitían ver más allá.
Luego de esto cambiaron de conversación, principalmente, por que Ryoma los incitó para hablar de otra cosa, situación que se dio perfectamente cuenta su amigo Momo. Sus sospechas aún no tenían fundamentos, las acciones de su amigo eran absurdas y extrañas, ya que no solía compórtense así en ningún caso, pues cuando le gustaba alguna chica, era directo y lo suficientemente rápido como para que ninguno alcanzara a fijarse en la susodicha.
La cabeza de Ryoma estaba hecha un lío con todo esto, no se explicaba su comportamiento, por alguna razón incomprensible para él, ya estaba estresado de tanto estar pendiente de lo que hacía o no hacía Sakuno, aunque en esto debía agradecer a Eiji, quien lo mantenía informado de todo lo respecto a la chica, claro inconscientemente.
En uno de los pasillos de la escuela...
Vaya... vaya... veo que los rumores son ciertos... la princesita a vuelto – ironizaba Kurosawa.
No molestes zorrita – la callaba Ann.
Que es esto – quitándole el volante del anuncio a Sakuno, mientras ella junto a sus amigas leía.
Concurso de música... que piensas participar – una de las amigas de Emiko era quien hablaba.
Si es así... a ustedes que les importa – contestaba Tomoka.
Mucho... por que mi familia es quien patrocina el concurso – con altanería decía la chica morena.
Entonces de seguro no vale la pena – ironizaba Ann.
Jajaja... si supieras algo de música sabrías que eso es falso – la retaba Emiko.
Emiko Kurosawa pertenecía a una distinguida familia de Japón, que se caracterizaban por realizar innumerables eventos, siempre haciendo de patrocinadores de alguna actividad que les entregara cierto prestigio, por tanto, los conciertos y concursos de música eran muy bien evaluados, por la altura de cultura que se dejaba ver en estos lugares.
Chicas... ella tiene razón – afirmaba tímidamente Sakuno.
Vez perdedora – bufaba otra de las amigas de Emiko.
Será mejor que nos vayamos – decía Sakuno, ella no era de andar discutiendo y mucho menos de hacer espectáculos públicos.
Ey... princesita – la llamaba burlonamente Emiko – ni creas que por que tus padres eran buenos músicos... tú puedes participar... este es un concurso para promesas no para aficionados que creen tener algún conocimiento musical.
Nadie te preguntó zorrita – interfería Ann.
La tensión comenzaba a rodear al grupo de chicas, las amigas de Sakuno ya sabían que Emiko solía ser hiriente en sus comentarios, pero sobretodo cuando estos iban dirigidos a su tímida amiga.
Yo solo dije lo que pienso – emitía mordazmente – aunque si participas... quizás ganes algo... como todos saben ahora que eres una princesita "huérfana" seguro te dan algo por lástima – sus sórdidas palabras calaban hondo en la aún inestable Sakuno.
Que te pasa imbécil – gritaba Tomoka con rabia.
Perdón... tienes razón... ni por lástima podrías ganar – bufaba la chica.
Emiko... ya es suficiente – decía una de sus amigas.
Mayu... tu siempre tan amable... pero una última cosa... mi familia siempre apoya a los huerfanitos... si quieres te puedo recomendar un albergue – con virulencia en sus dichos.
Esto fue lo último que pudo decir la chica, ya que salieron en su defensa Tomoka y Ann, que no pudieron seguir manteniendo la calma, comenzando una fuerte discusión que ya nada tenía que ver con la inicial, entre gritos e insultos que iban y venían, los curiosos empezaban a rodear al grupito, que estaban acostumbrados a estas habituales peleas.
Ninguno de los dos bandos estaba midiendo sus palabras, hasta que Emiko con sus usuales palabras malintencionadas, se refirió despectivamente hacía los padres de Sakuno, causando que la tranquila chica perdiera su compostura, aforrando con fuerza una bofetada en la morena, todos enmudecieron ya que nadie se atrevía a golpear a Emiko de esa manera, esto ocasiono una furia desmesurada en ella, lazándose con todo sobre Sakuno, quien estaba indefensa contra Kurosawa, considerando que esta era un poco más alta que ella.
Las cosas se salían de control, era la primera ocasión en que llegaban a las manos, pero las emociones de Sakuno estaban a flor de piel, es decir, con una sensibilidad extrema. Un gran barullo se dejaba oír por los pasillos, llamando la atención del grupo de Ryoma, que se fueron acercando para ver que sucedía, a medida que llegaban los comentarios eran elocuentes, esto provoco que Ryoma apresurara el paso para comprobar lo escuchado.
Sin demora presenciaron aquella histórica escena, una pelea entre dos chicas, que infructuosamente sus amigas intentaban separar. Con decisión el joven de ojos ámbar, fue a detener todo este espectáculo, agarrando a Kurosawa por el brazo, la arrastro lejos del lugar, esta al ver quien era no dudó en seguirlo. Por otro lado, Eiji socorría a su princesa que no comprendía por que había actuado así, para evitar más comentarios salieron de allí, hacia unos de los salones.
Tú eres Tachibana – preguntaba Momo.
Sí – sorprendida decía Ann, pues nunca le dirigía la palabra.
Me puedes decir que paso – con tono preocupado al ver el estado de Sakuno.
Breves palabras, pero sirvió para que Ann pudiera conversar con aquel hombre que poco a poco aparecía en sus sueños, aunque ella se negaba a reconocerlo. Mientras ella le relataba los hechos, Eiji se encargaba de consolar a Sakuno, la sensible chica no aguantó mucho aquella presión, por más que hubiese querido, aún era muy reciente lo de sus padres, por tanto cualquier comentario en condiciones dadas, no estaba ella en sus sentidos como para omitirlas.
Luego de entrar al salón, rompió en llanto irremediablemente, al verla en esa situación Eiji se apiado de ella, rodeándola con sus brazos para entregarle algo de confort, sin reticencia acepto aquel gesto de cariño, pero no pudo evitar comparar este abrazo con el de Ryoma, a pesar de la gran ternura que se veía en el pelirrojo hacia ella y de lo bien que se sentía, el sentimiento con el otro chico era totalmente distinto, sentía que podía estar protegida y tranquila, por que nada malo le iba a pasar.
Irónicamente, eran pensamientos que en su sano juicio jamás tendría, pero en estas circunstancias era inevitable obviar. Aunque al recordar como Ryoma se llevo a Kurosawa, se reprendió a sí misma por siquiera pensar en que este la protegería, cuando en realidad él velaría por su novia. No estaba segura de por que le molestaba tanto esta situación, pues aún no podía decir que sentía algo por el chico, pero la situación tan ambigua en la que vivían le hacía confundirse fácilmente.
En una zona apartada de la escuela, Ryoma se había llevado a Kurosawa, mientras caminaban lejos del bullicio, el chico de mirada ámbar se cuestionaba su actitud. Si su padre lo viera, de seguro lo reprendería por no haber ayudado a su esposa, pero no estaba en él actuar así, mejor era alejar a esta chica de ella antes que le hiciera más daño y de paso averiguar que había sucedido, cosa que no podría preguntarle a Sakuno, ya que no quería que malinterpretara su interés.
Ahora dime... que fue todo ese espectáculo – severamente emitía el chico.
No es mi culpa... que esa niñita este medio loca – con tono inocente decía – ella me golpeó de repente... yo solo me defendí.
Algo le dijiste para que te golpeara – sin quitar su tono serio.
La vas a defender a ella – un poco molesta – claro como se hace la santita enfrente de todos.
No sé de que hablas... pero a ti te conozco y tú tampoco eres ninguna santa – sin intimidarse por los dichos de la chica.
Pero al menos yo soy siempre así, ella solo finge para quedar como victima... con esa carita de mosca muerta que tiene – aseverando sus palabras.
Aquellas últimas afirmaciones le quedaron rondando en su cabeza, no era que creyera lo que la chica le decía, pero se cuestionaba que existía esa posibilidad, ya que él no sabía realmente nada de Sakuno. En realidad, no tenía certeza de que era lo que debía pensar, aunque analizándolo mejor, creer lo que Emiko decía podía ser favorable, así no crearía ningún sentimiento extraño hacia ella.
No obstante, no permitió que Emiko percibiera estas cosas, solo asintió que estaba de acuerdo con ella, tendría que darse el tiempo para conocer a Sakuno y decidir por él mismo como era. Pese a eso, la joven morena pudo dilucidar aquella vacilación en Ryoma, esto la perturbo pues veía peligrar su relación con el chico, si es que eso existía.
Emiko era una chica muy astuta, sabía perfectamente que Sakuno era el tipo de mujer que sin proponérselo podría conquistar a un hombre como Echizen. Razón por la cual, Kurosawa se empecinaba en fastidiar a Sakuno, para evitar cualquier acercamiento entre ellos dos, estaba convencida que si permanecía haciendo el papel de novia, la correcta Sakuno jamás interferiría.
Luego de terminadas las clases, Sakuno se apresuró a marcharse rápidamente, no tenía intenciones de volver a encontrarse con su enemiga, además, de con Ryoma, que lamentablemente tendrían que seguir el mismo camino. Excusándose que estaba cansada, partió con prisa, sin dejar lugar para que nadie quisiera acompañarla.
Por otro lado, el chico indiferente hacia lo propio, ya que tampoco presentaba ánimos para escuchar a sus amigos, no después que estos le relataron los verdaderos hechos de la pelea. Sobretodo cuando Eiji se regocijaba con que había podido estar tan cerca de su princesa. No necesitaba más, si permanecía allí terminaría lanzándose sobre su amigo para informarle que no era su princesa.
Sin quererlo, ambos llegaron juntos, a pesar que se dirigían por caminos separados, Kaoru Kaidoh, el chofer de los Echizen, los había ido a buscar, encontrándoles en el trayecto. Hasta llegar a la mansión no emitieron palabra, cada quien mirando por la ventana como dos desconocidos, en parte lo eran. A toda costa se evadían, pero lo que no sabían era que pronto estarían forzados a mirarse.
Ante la atenta mirada de Kawamura, el mayordomo de la casa, los chicos se dirigieron a sus respectivas habitaciones, cual fue su sorpresa al notar que estaban cerradas con llave, impidiéndoles pasar. Simultáneamente, voltearon hacia Kawamura...
Kawa... que significa esto – una forma cariñosa para hablar con él, algo inusual en el chico, pero le tenía gran respeto al hombre.
Lo siento... joven... pero son ordenes de la señora – se excusaba gentilmente el mayordomo.
Pero donde dormiré – dudosa decía la chica, que ya temía la respuesta.
Las cosas de los señores, han sido trasladadas a su nueva habitación – con una sonrisa decía, ya que él era el único que conocía toda la situación.
Nueva habitación – cuestionaba Ryoma.
Por favor, síganme – señalando la dirección.
Forzosamente accedieron a seguir a Kawamura, ya que esto era algo que conocían, pero ilusamente pensaron que nunca pasaría. Con desgano ingresaron al cuarto que deberían compartir, no podían negarlo era acogedor y elegante, se notaba el esmero en hacerlo, la madre de Ryoma se lució con esto. No obstante, ninguno de los dos se dirigió la palabra, solo se dedicaron a investigar el lugar, reconociendo sus cosas y aceptando lo inevitable.
Así la penumbra prontamente reinaba, no quedando más alternativa que dar inicio al descanso nocturno, aun que no había certeza que realmente pudiesen dormir tranquilos. Como si hubiesen estado de acuerdo, ninguno de los dos quiso bajar a cenar, a pesar de estar incomunicados, permanecieron en la misma habitación, cada cual en lo suyo, Sakuno poniéndose al día en sus materias y Ryoma fingiendo interés en una película que era transmitida.
Lo inevitable iba a suceder, en algún momento deberían tomar posiciones en su nuevo lecho, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a tomar la iniciativa, algo tan cotidiano para un matrimonio, pero para ellos era un dilema presente, el solo hecho de escoger lado de la cama era tortuoso, hasta que el más osado decidió hablar.
Que lado prefieres – indiferente señalaba la cama, podían acusarlo de cualquier cosa menos de ser descortés con una mujer.
Me da igual – al ver la cara de reproche del chico, señaló – el de la derecha.
Ok... buenas noches – tomando su lugar.
Buenas noches.
Aquel escueto diálogo fue todo lo que cruzaron esa noche y las siguientes, con leves variables, pero siempre con un "buenas noches" final. Sin embargo, esta fue la más tensa de todas, por ser la primera, mucho les costó conciliar el sueño, pero luego se fueron adaptando a la nueva situación, aunque no significaba que la relación avanzara, es más simulaban que no existían en eso momentos, una forma de negación poco práctica si se considera que podían oír la respiración constante del otro.
De todos modos este era un paso, ya que tarde o temprano tendrían que hablar, ya sea por gusto o por obligación. No obstante, considerando su negativa para relacionarse, las acciones de terceros serán la principal motivación que hallaran para comunicarse, pues no podrán estar ajenos a las intenciones de otros sobre ellos, debiendo afrontar primero que viven bajo el mismo techo, para luego asumir que están legalmente casados, y que todavía falta mucho tiempo para romper con este contrato.
CONTINUARA...
Listo un capitulo más, que les pareció, espero sus comentarios mientras más mejor, jajaja.
Adelantos: Nuevo personaje, Eiji se declara?, Seigaku sorprendido... Bueno esperen que nuevas cosas pasarán la próxima semana... Bye a todos.
