Aqui va el segundo capítulo de Aiaru Sessho, muchas gracias por todos sus comentarios, espero les guste esta segunda entrega. Se que hay poco romance y va un poquito lento pero no se preocupen, llegará lo prometo.


Llevaba ya más de dos horas esperando fuera de la casa de esa mujer. Jaken odiaba los días en que tenía que ir a casa de Loto y entregarle el dinero que su amo había destinado para Rin. Cada que iba era lo mismo, esperar a un momento en que nadie lo viera y entrar a hurtadillas… ¡Pero la gente no dejaba de pasar!

Por fin la calle quedó libre y él se acercó corriendo a la puerta de la casa, en el preciso instante en que ésta se abría y una lindísima jovencita de cabellos obscuros y ojos café, alta y delgada salía de la casa.

El pequeño demonio se quedó quieto ¡esa chica iba a descubrirlo! Pero ella parecía ir absorta en algo más y apenas se fijaba en la calle. Una vez que ella se fue, Jaken respiró con tranquilidad y entró.

Con increíble serenidad, Loto escuchaba al siervo de Sesshomaru. A fin de cuentas, geisha, era capaz de mostrar interés en temas monótonos sin dejar que se notara lo harta o aburrida que estaba. Cada vez que Jaken iba, mas o menos se desarrollaba la misma escena: el pequeño sapo se quejaba de lo mucho que tenía que esperar frente a su puerta, luego procedía acerca de cómo él se había rebajado a un simple mandadero y finalizaba en ¡como era posible que su amo se ocupara de cosas de tan poca importancia! Siempre era lo mismo, en parte por ello habían reducido sus citas de mensuales a anuales, pero ese día había temas más importantes que tratar.

- Jaken, ya es tiempo de que Rin comience como aprendiz de geisha – dijo ella en un momento en que el demonio hizo una pausa.

- ¡¿Qué no se supone que eso era lo que estaba haciendo? Mi amo bonito derrocha su fortuna en ello.

- Hasta ahora ella es solo una estudiante y necesito que hables con Sesshomaru y le pidas de mi parte su consentimiento para que ella sea oficialmente mi hermana menor y comience a acompañarme a los eventos que me invitan.

- ¿Realmente crees que a mi amo le importan esas banalidades? ¡Mi señor tiene cosas mucho más importantes!

- Solo te pido que le preguntes por mi, las fechas que vienen son propicias y… - iba a decir que ya no podía esperar ya que muchos preguntaban por ella pero el pequeño sapo la interrumpió.

- No voy a molestar a mi amo con esas trivialidades, además no tengo forma de verlo. Deberías mejor ocuparte de esa otra chica…

- ¿Otra chica? – Los ojos de Loto se abrieron inquisitivos, ¿de qué estaba hablando?

- La jovencita esa… alta y morena, al lado de ella Rin no se podría comparar.

En el rostro de Loto se iba dibujando una auténtica sonrisa al escuchar al demonio hablar así.

- Bueno, sólo te pido que le avises a tu amo, si no se nada de él para dentro de un mes. Rin se convertirá en aprendiz, en Maiko – y con esto Loto dio por terminada la conversación.


Rin caminaba emocionada, sonriente, había visto a su hermana mayor revisar los horóscopos una y otra vez en las últimas semanas y apuntar fechas en el calendario, eso sólo lo hacía cuando un evento importante estaba por ocurrir. Hacía poco que había cumplido 16 años y esa era una fecha muy importante para una estudiante, era el momento en que pasaba a ser Maiko.

No solo le emocionaba el hecho de convertirse en una aprendiz, también estaba el hecho de que su señor Sesshomaru estuviera orgulloso de ella. Estaba segura que si la había dejado con Loto, era porque deseaba que ella se convirtiera en una geisha tan hermosa e importante como ella. Siempre miraba con sorpresa como, cuando iba Loto por la calle, todos le hacían una reverencia e incluso se detenían a hablar con ella, a veces incluso volteaban a ver a Rin y preguntaban por ella "Ella será mi hermanita menor cuando llegue el momento" era lo que siempre respondía Loto; a lo que los demás asentían y a veces le dedicaban una sonrisa.

Quería mucho a su hermana mayor y se sentía muy afortunada de vivir con ella. Las otras chicas de las casas de geishas tenían muchos trabajos y obligaciones, su única obligación era estudiar y acompañar de vez en cuanto a su hermana. Sabía que todo esto también se lo debía a Sesshomaru, su Sesshomaru para su fuero interno: él estaba cubriendo todos sus gastos.

Una vez que llegó a su casa entró, al verla la criada le dijo. - La señora la espera en la salita de té.

La salita de té era una habitación que junto con la de ella, la de loto y el armario de kimonos (el mayor tesoro de ambas) formaban el segundo piso. En el primer piso se hallaba la habitación de las dos criadas que Loto tenía, la cocina, el comedor, el baño, un pequeño altar y el recibidor. Todo esto rodeaba al jardín interno de la casa donde había muchas clases de flores, un arbolito de cerezo y una fuente que parecía arrollo que atravesaba el jardín.

Rin subió al segundo piso y tocó la puerta, Loto respondió desde adentro. - Adelante.

Ella entró y cerró la puerta detrás de si y se fue a sentar de rodillas frente a Loto quien con un suave movimiento le indico que se sirviera té. Ambas bebieron unos sorbitos y entonces la hermana mayor habló.

- Supongo que te debes imaginar lo que viene - Rin la volteó a mirar pero no respondió – ahora que tienes 16 años es momento en que te conviertas en aprendiz de geisha y oficialmente en mi hermana menor.

La chica sonrió y Loto le devolvió la sonrisa - ¿Cuándo?

- A partir de hoy, un mes, haremos todos los preparativos para entonces. Por cierto, ¿cómo te va con tus clases de danza?

- Mi maestra está muy satisfecha con mi desempeño.

- Me alegra oír eso, dentro de unos meses comenzará la presentación de las danzas de la antigua capital y quiero que tomes parte en ellas.

- ¿Como usted? Quiero decir… ¿Como solista?

- Por supuesto.


- ¡Demonios! – dijo en voz alta. Se había sorprendido a si mismo pensando en Rin otra vez. Desde hacía algún tiempo cuando menos se daba cuenta pensaba en su Rin. Su Rin, Sesshomaru frunció el ceño, quizá era el hecho de que ella ya tuviera 16 años, un poco menos que Loto cuando la conoció, emitió un gruñido de disgusto, pero no tan desgraciada, nunca en tales circunstancias. En el peor de los casos, la habría retirado de la escuela y tomado a su cuidado. Si, eso era lo más probable, Loto debió tomar a Rin bajo su cuidado, encargándole pequeños mandados quizá. Jaken no había dicho nada de ella así que lo más probable es que… - ¡Maldición por qué sigo pensando en ella!