Hoy es un lindo día en mi ciudad, como nunca amaneció todo cubierto de nieve, aunque hace mucho frío pero el panorama es genial.
Bueno aqui lo que les interesa, nuevo capitulo, si, solo un poco antes, disfruten...
Gracias Lorean-30 por tu comentario, ojala las que habían comentado anteriormente vuelvan a plasmar sus rewies.
5.- UN CALIDO AMANECER
Luego de estos esperados sucesos, las clases continuaron normalmente, considerando las noticias que circulaban por las aulas, que se veían invadidas de variadas especulaciones sobre la relación entre Ryoma y Sakuno. No obstante, no hubo mayores confrontaciones, así que al final de la jornada, la bella joven se preparaba para salir de toda esta confusión.
Sin embargo, en uno de los últimos recesos, el principal culpable que se hubiesen esparcidos todos estos rumores, debía al menos presentar una disculpa a quien sería la mayor afectada, habiendo evadido toda la jornada este asunto y luego de las recomendaciones de Momoshiro, Eiji decidió hablar con Sakuno, pues no quería que estuviese enojada con él.
Con prudencia se acerco a la chica, temeroso por su reacción, aunque en ningún caso recordaba la escena de la tarde anterior, cuando intentó besarla, solo veía los hechos presentes.
Saku-chan – mirándola con ojitos inofensivos – perdóname… no quise que todos se enteraran…pero es que…
Eiji… no te preocupes – la chica no estaba enojada, podía notar en Kikumaru que estaba arrepentido y que no lo había hecho con mala intención.
En serio – preguntando esperanzado.
Sí… tarde o temprano esto iba a suceder – encogiéndose de hombros.
Al ver que Sakuno sonrió con ternura, dilucido que la chica no estaba enfadada con él, así que sin cuestionárselo mucho, salto sobre ella para entregarle unos de sus cálidos abrazos. Sin embargo, no pudo imaginar que esto resultaría un tanto incomodo, no solo para Sakuno sino también para él, ya que en ese preciso instante recordó lo sucedido anteriormente.
Ambos por reflejo se soltaron avergonzados, quedando al descubierto frente a las chicas, que observaban atentamente la escena, por tanto al ver cuales habían sido sus reacciones se miraron de manera cómplice, al percibir una suculenta información.
Perdón… pero que paso aquí – con cierto tono divertido emitía Ann.
Ahhh… no sé de que hablas – simulaba Eiji.
Como que de qué… vimos perfectamente como ambos se sonrojaron – señalando acusadoramente Tomoka.
Nosotros – insistía Eiji.
A pesar de los interrogatorios, los chicos no lograron convencer a Tomoka y Ann de nada, más bien crearon mayores dudas en ellas, no les quedo de otra que explicarse, pero en una actuación perfecta Eiji consiguió escapar de tan persistente interrogatorio, fingiendo que uno de sus compañeros lo necesitaba. Como solo importaba saber los hechos, con Sakuno bastaba, así que dejaron ir al pelirrojo.
Y bien Saku-chan… que paso entre ustedes – cuestionaba Tomoka.
Es que… ayer…bueno – intentaba explicar la chica.
Tratando de articular palabras, la joven interrogada no veía una manera de expresarse para que no se malinterpretara nada, aunque los sucesos eran más que obvios. Poco a poco sus ideas eran enunciadas, desde la visita de Eiji y la razón por la cual lo llevó al jardín, pasando por la breve declaración hasta la aparición de Ryoma, ambas interlocutoras estaban fascinadas con el relato, como si de una telenovela se tratara.
Pero Sakuno… por que no le dijiste nada a Eiji – interrumpía Tomoka.
Es que… no sabía que decirle – sonrojándose por sus palabras.
Podrías haber dejado que te besara – decía coquetamente Tomo – a lo mejor ahora y serían novios – deleitándose con su comentario, pues veía esa idea bastante bien para su amiga.
Ehhh… pero es… que yo… no puedo – bajando su mirada avergonzada, como si estuviese ocultando algo.
No puedes – interrogaba Ann – lo dices por que no te gusta… o es que hay otro motivo – dudosa decía.
Al ver el silencio que presentaba la chica, ambas se miraron interrogantes, de alguna forma lograron comprender que Sakuno les ocultaba algo, pero jamás podrían llegar a imaginar cual era la razón. Por otro lado, la joven de ojos carmesí, se sorprendió un poco de su respuesta, pero sentía que, al menos, mientras estuviese casada no podría actuar libremente, aunque ella y Ryoma hubiesen dicho que podían hacer lo que quisieran. Sin embargo, la conversación no prospero más, pues la última clase daba inicio y, además, las chicas no quisieron presionar más a su amiga.
Aunque Sakuno se encontraba un poco agotada y con claros deseos de marcharse a su casa, su agenda del día todavía no terminaba, pues aún le quedaba una labor más, tener que ir a escuchar la lectura del testamento, situación que no le agradaba en lo absoluto, pues solo le recordaban nuevamente, que sus queridos padres ya no se encontraban con ella, a pesar de haber pasado unos días de su fallecimiento, la tristeza permanecía arraigada en su ser, pero se esforzaba para que no la dominara.
Alistando sus cosas rápidamente pues debía juntarse con Ryoma en la entrada, una inesperada visita la sorprendió, no solo a ella sino a todos los compañeros que se encontraban aún en el aula.
Ryusaki… nos tenemos que ir – con su habitual tono indiferente.
Ryoma… que haces aquí – un sorprendido Eiji.
Nada que te importe – mirando por sobre su amigo, aún con molestia pues no estaba seguro si realmente había besado a "su esposa" - ya estas lista.
Sí – apenas audible, pues sentía una gran vergüenza con la presencia del chico.
Saku… no tienes por que ir sino quieres – interfería Ann, quien malinterpretaba la situación al ver la forma tan altanera con la que hablaba.
No te preocupes – sonriendo sinceramente – estoy bien… hasta mañana chicos – tratando de permanecer en calma.
Los presentes solo atinaron a gesticular una señal con sus manos en son de despedida, pues la rara aparición del chico indiferente en su aula los dejó atónitos, no era cosa de todos los días, pero este extraño hecho solo confirmaba los iniciales rumores, alguna relación había entre esos dos, aunque nadie tenía certeza de cual era.
Haciendo caso omiso a los comentarios o miradas que se dejaban ver a su paso, los jóvenes se apresuraron a marcharse de allí. Mientras eran muy bien observados por un par de personas que pronto harían aparición, por un lado estaba Kurosawa que se mantenía expectante buscando con que arruinar a Sakuno o al menos fastidiarla lo suficiente para que no le quedaran ganas de acercarse a Ryoma, y por otro lado, una misteriosa mirada que sonreía con cierta malicia, sin que los aludidos se percataran de su presencia.
El cielo comenzaba a ensombrecerse, debido a la paulatina aparición de nubes por el norte, que amenazaban con bañar la ciudad con una inesperada lluvia. Al parecer el tiempo iba acorde con los sucesos del día, ya que pronto sería leído el testamento que podría convertirse en todo un alud en la vida de Sakuno, aunque también solo podía ser una débil llovizna.
A la espera de los jóvenes, los padres de Ryoma se hallaban al interior del despacho de Oishi, que a pesar de su apariencia un poco sumisa, era uno de los mejores abogados de Tokio, además, de muy buen amigo de la familia, charlaban seriamente de la posible presencia de Sumire y de cómo reaccionaría al darse cuenta de los hechos.
Ustedes creen que haga algún escándalo – suavemente emitía Rinko.
Con ella todo es posible – contestaba su marido – pienso que ella ya sospecha que Taro no le dejaría nada… y si es astuta como creo… se quedará callada y planeara algo para conseguir algún beneficio.
Pero que puede conseguir – insistía la mujer.
Quien sabe… la que me preocupa es Sakuno… ella no sabe muy bien como es su abuela – expresaba con pesar – temo que esa vieja intente engañarla y la haga sufrir.
No podemos permitir eso – un poco asustada decía Rinko – tenemos que hacer algo.
Lo sé… espero el tonto de mi hijo sepa comportarse – observando por la ventana – si es necesario estoy dispuesto a pagarle lo que me pida.
Bueno creo que no podemos hacer nada por ahora… será mejor esperar que pasará – interrumpía Oishi.
Unos momentos más, para que la habitación fuera ocupada por unos cuantos integrantes, entre ellos Ryoma y Sakuno, además de un misterioso hombre de cabellos canosos, quien sería el testigo de la lectura. El testamento debería ser abierto y leído a las cinco en punto, con los principales involucrados, en este caso la única beneficiaría era relevante.
Al tiempo que se cumplía la hora señalada, un golpe de alerta en la puerta los interrumpió, entraba la secretaria de Oishi anunciando la llegada de Sumire Ryusaki, quien al ver que era nombrada entró sin esperar invitación, con aires de mujer de sociedad saludaba fríamente a los presentes, se observaba una mujer de edad avanzada, que traía su cabello elegantemente recogido en un moño, sus ojos eran expresivos denotando experiencia y astucia en su mirar, a pesar de los años se dejaba ver una agilidad y destreza al caminar, aun no perdía su natural garbo y feminidad.
No obstante, al ver a su nieta corrió a saludarla, aunque no la conocía el parecido con su padre era indiscutible, aquellos ojos carmesí eran su principal característica. Imitando el papel de abuela preocupada por su nieta, la abrazo con brusquedad, emitiendo cuanto comentario de tristeza por la muerte de sus padres, incluso unas falsas lágrimas cayeron por sus arrugadas mejillas, situación que conmovió a la chica aceptando el cariño recibido. No obstante, Nanjiro sabía que todo esto era un grandísimo teatro de parte de la anciana, así que la observaba con reserva.
Sakuno… lo siento tanto… no pude llegar antes – sin dejar de abrazar a la chica.
No hay problema – intentado zafarse del agarre.
Pero no te preocupes… tu abuela ya esta aquí… yo te cuidare – simulando interés.
Luego de esta representación, Oishi dio inicio a la lectura del tan esperado documento, dirigiendo su mirada a la beneficiaría quien se encontraba frente a él, y que además, permanecía fuertemente agarrada de una de sus manos, por parte de su abuela, aunque Sakuno intentó zafarse esta no se lo permitió. Una larga y tediosa lectura, que tenía que ser dicha en su totalidad, cada punto pronunciado Sumire hacia una mueca desaprobatoria, pero cuidándose que su nieta no se percatara de eso.
Una vez concluido, un silencio agobiador irrumpió en el despacho, pues ahora quedaba la última parte, es decir, Sakuno debía asumir todos sus bienes, pero para eso alguien debía hacerse cargo por ella, un tutor legal o familiar cercano, ya que era menor de edad. A pesar que Oishi estaba al tanto de todo, él como abogado tenía que proseguir con todo los pasos, así no se malinterpretaban las cosas.
Bueno… en vista que la señorita es menor de edad – con voz tranquila y formal – es necesario un representante legal para velar por ella y sus intereses.
Creo que yo soy la única que puede – con voz triunfante emitía Sumire.
Por unos instantes, la anciana se regocijo silenciosamente, pues estaba convencida que su hijo era demasiado incapaz, como para haber prevenido su repentina muerte, así que poco o nada podría haber hecho para que ella no tomara el control de todo. Sin embargo, una voz desconocida la despertó de su adelantada alegría.
No lo creo – en eso la anciana ve quien osaba interrumpir.
Tú quien eres – tratando de permanecer en calma, pero en sus ojos se veía cierta intranquilidad.
Soy Echizen Ryoma… el esposo de Sakuno – sus palabras fueron tan elocuentes que hasta la chica se sobresalto.
Qué… de que esta hablando este mocoso – dirigiéndose al abogado.
Señor Oishi… aquí están los documentos que acreditan nuestro matrimonio – situándose a espalda de Sakuno, mientras colocaba una mano en el hombro de la chica, causando un nerviosismo general en ella.
Eso debe ser falso, de seguro incluso ilegal… pues hasta donde yo sé mi nieta es menor de edad y sin autorización no puede casarse – con cierta vehemencia emitía.
Lamento decirte Sumire… pero tú hijo autorizo la unión – la voz de Nanjiro se dejo oír – ya que ellos estaban enamorados hace mucho – causando que un rosado ardor naciera en los aludidos.
Es cierto, Señora… aquí están los papeles que lo corroboran – un tranquilo Oishi.
Mentira… pero ese chiquillo no puede actuar de tutor… aún debe estar en preparatoria – intentando no perder el control, pero su ira estaba en aumento.
Ryoma es mayor de edad… ni siquiera necesito mi autorización para casarse – con una molesta sonrisa.
Entonces, donde tengo que firmar… pues mi esposa y yo estamos un poco cansados – actuando perfectamente – ha sido una larga jornada – tomando a su esposa por la mano, quien acepto nerviosa pero alegre, sus ojos lo reflejaban, asimismo, para el joven impasible fue todo un agrado hacer esta representación, aunque por solo una milésima de segundo, deseo que Eiji estuviese allí, para confirmarle que la mujer a la cual osó besar es su esposa.
Los procedimientos de rigor se hicieron efecto, mientras una enfurecida mujer intentaba a toda costa mantener la calma, no se daría por vencida tan fácilmente, sino conseguía apoderarse de todo, buscaría la manera de obtener algún suculento beneficio. Por tanto, lo mejor por el momento era conservar las apariencias, hasta encontrar una salida favorable, fue en ese instante donde se le ocurrió una inimaginable idea, pero esperaría para después efectuarla.
Bueno, en vista que ya no me necesitan, me retiro – decía la anciana levemente molesta – Saku querida, nos veremos pronto – simulando cariño.
Está bien – con respeto.
Los variados sucesos del día no fueron tan perturbadores, como hubiesen pronosticado en un principio, pero el mayor de los Echizen tenía sus dudas sobre el comportamiento de Sumire, estaba convencido que esta no sería la última vez que la vería, algo le decía que su aparente aceptación de los hechos era solo una más de sus manipulaciones.
Nanjiro estaba seguro que la anciana prontamente atacaría, y esta acometida iría dirigida a la inofensiva Sakuno, pues tiene las cualidades suficientes que demuestran que puede ser fácilmente engañada, su natural inocencia se lo decía, razón por la cual sus padres intentaron protegerla. Sin embargo, nadie podía tener claridad de lo que la joven podría llegar a ser capaz, aunque sea engañada, no significa que no logre aprender a superar estos obstáculos, eso es algo que deberá demostrarse a si misma y luego a los demás.
Una agotadora jornada que al fin llegaba ha termino, el cielo ya daba claras señales de eso, invitando a sus fatigados habitantes a descasar, luego de un largo día de trabajo. La familia Echizen era uno de ellos, posteriormente a la lectura, decidieron marcharse rápidamente a su casa, pues los más jóvenes denotaban en sus rostros gran cansancio, sobretodo Sakuno, que este día si había sido estresante.
Que bueno que todo resulto bien – platicaba Rinko.
Menos mal que te supiste comportar – decía Nanjiro a su hijo, quien lo miró con fastidio.
Bueno porque no vamos a cenar – acogedoramente la dueña de la casa – le diré a Kawamura que nos sirva.
Disculpen…prefiero no cenar – con cansancio emitía Sakuno.
Comprendo… debes estar muy cansada… no te preocupes, si necesitas alguna cosa, solo avísame – con ternura en sus palabras decía su suegra.
Gracias… con permiso – retirándose del lugar, ante la atenta mirada de Ryoma, que notó cierta tristeza en sus ojos.
Una tranquila cena se dio en la residencia, mientras la joven esposa se excusaba de su presencia, pues su única intención era poder tomarse un rejuvenecedor baño, antes de dormir profundamente. Sin embargo, el cansancio era solo una justificación pues los verdaderos motivos estaban ligados a sus sentimientos, ya que luego de la lectura de testamento, una gran tristeza la invadió.
La última etapa estaba efectuada, ahora solo quedaba continuar viviendo para cumplir la promesa que le hizo a su padre, es decir, convertirse en una mujer feliz. El primer paso para eso ya estaba en marcha, se estaba esforzando por ser una gran pianista, pero aun faltan cosas por hacer, ya que para continuar avanzando tendrá que esperar que sucesos ocurran durante este largo año, su vida realmente tomara el verdadero curso, una vez que la separación sea consumada, aunque para eso falta mucho y las vueltas de la vida son miles.
No teniendo fuerzas para pensar mucho en su actual tristeza, se recostó en su lecho, cayendo en un profundo sueño. Momentos más tardes, Ryoma tomaba posición en su espacio, la chica yacía indefensa a su lado, no pudo evitar observarla con detenimiento, algo que no se había atrevido a realizar las noches anteriores, pero aún había algo que le incomodaba, la intriga que le causaba el hecho de saber si Eiji había logrado besarla, esto le carcomía por dentro, pero no tenía idea de cómo lo iba ha investigar sin ser notorio su interés.
Todavía no tenía claro las razones de su constante molestia, se negaba ha pensar que pudiesen ser celos, pues era un sentimiento que jamás había profesado, mentira, solo una vez hace ya mucho tiempo, pero su orgullo le impedía volver a sentirse vulnerable con una mujer, así que durante estos años se había encargado de reprimir cualquier cosa que lo debilitara, aunque eso signifique que nunca llegue ha amar a nadie, al menos en su inmadurez juvenil era lo que pensaba.
"Eiji tiene razón… pareces un ángel – decía en sus pensamientos, sin quitar su vista de la chica – dime pequeña… acaso ese tonto si te besó – apunto de acariciar su cabello, pero se retracto al notar su intención – espero no lo hayas dejado… yo soy el único que tiene ese derecho – riéndose de él mismo por pensar tan absurda situación – al menos creo haber sido el primero – tiernamente rozaba con uno de sus dedos, los apetecibles labios de Sakuno."
Se preguntaba una y otra vez, que tenía aquella mujer a su lado, porque sentía que de alguna forma era suya, porqué se cuestionaba esa remota posibilidad, era algo que insistentemente se le cruzaba en la mente, el solo hecho de saber que era su esposa, nacían en él sentimientos inesperados, pero se maldecía con solo imaginarlos. No tenía certeza hasta cuando su voluntad permanecería firme, a pesar de eso, no podía dejar de mirarla, incluso deseaba protegerla.
"No puedo dejar… que otro quiera tenerte – susurraba para sí, sin apartar su vista del rostro dormido de Sakuno – pero… no me preguntes por qué razón… lo único que sé… es que aún no quiero que te vayas y mucho menos con otro, que no sea yo… sí, es cierto, soy patético… no podría decir que te amo… pero te aseguro que no me arrepiento, de haberme casado… pero me gustaría saber… que hechizo lanzaste sobre mí… por que no puedo actuar como siempre… no debería pensar en ti, ni siquiera deberías preocuparme… pero cada día se me hace más difícil, sobretodo si hay tantos idiotas que parecen fijarse en ti... eres solo mía – volvía a reírse, ya que nunca pensó que podía actuar de manera tan posesiva"
Varios minutos habían transcurrido, pero un confundido joven no podía descansar tranquilamente, ya que sus ambarinos ojos se negaban ha abandonar aquella escena tan placentera. Sin embargo, el hermoso panorama comenzaba a cambiar, el angelical rostro de Sakuno se tornaba cada vez más inquieto, algo le indicaba que sus sueños empezaban a convertirse en pesadillas, lo terminó de comprobar cuando unas finas lágrimas se dejaban caer por aquel delicado perfil.
"Que pasa pequeña, que te inquieta – susurraba para sí"
No supo porque, pero tampoco se lo quiso cuestionar, deseaba consolarla, alejarla de aquel dolor que se apreciaba sentía, así que de forma delicada la acurrucó en sus brazos, con cierta prudencia para no despertarla, aunque no se espero la reacción de la chica, que al momento del contacto esta se aferró con firmeza a su ropa, una leve sonrisa nació en Ryoma, pues veía como su accionar había tenido efecto, ahora podría dormir placidamente, en brazos de la mujer que perturbaba su cabeza.
"No te despiertes, porqué no podría explicarte por que te abrace – pensaba mientras lograba acomodarse para dormir, respirando aquel perfume que emanaba del cabello de la chica – que bien hueles, creo que me embriagare contigo… no sé que voy hacer, si esto continúa mis fuerzas por alejarte se derrumbaran"
Un nudo ciego se estaba generando en su mente, se debatía entre la razón y los sentimientos que comenzaban a invadirlo, cada una de las palabras profesadas, probablemente, nunca serían escuchadas por la interesada, aunque existe la posibilidad que en algún instante lleguen a ser de su conocimiento, pero no con dichos sino con acciones.
Un silencio agobiador la rodeaba, la joven Sakuno veía como un vacío espacio la atemorizaba, no sabía donde se encontraba, solo distinguía una amenazante oscuridad, se sentía sola, deseaba refugio, pero por más que buscaba no hallaba en que apoyarse, hasta que logró divisar una silueta a lo lejos, algo en eso se le hizo familiar, así que emprendió su camino hacía la figura.
No obstante, por mucho que intentaba moverse su cuerpo parecía no obedecer a sus mandatos, infructuosamente probaba caminar, pero nada, sus piernas parecían paralizadas, en esos momento percibió que la silueta comenzaba a tomar forma, cual fue su sorpresa al distinguir a sus padres, una creciente alegría la invadió, sus anhelos tomaban forma, por fin podía estar junto a ellos.
De improviso su alegría fue arrancada, quienes estaban frente a ella se despedían, para luego desvanecerse en la presente oscuridad. Qué estaba sucediendo, porqué no la llevaban con ella, quería gritar, porqué no la escuchaban, porqué su voz no salía, aunque ella sentía que hablaba, una creciente angustia se apoderaba de su persona, las lagrimas invadían tormentosamente su rostro, la soledad la comenzaba a consumir irremediablemente.
Sumida en una oscuridad total, su cuerpo se estremecía, ya que el gélido frío la rodeada sin compasión, estaba desamparada, sin energía se dejaba absorber por la implacable desolación, hasta que pudo diferenciar una, a penas, perceptible luz, no sabía que era, pero tenía la esperanza que eso la ayudaría ha salir de lo que la apresaba, no obstante, aún su cuerpo estaba inmovilizado.
Sin embargo, aquella extraña luz comenzó a moverse, inesperadamente fue bañada por aquel cálido rayo luminoso, aunque era débil se sintió reconfortada, como no queriendo perder ese calor, se aferró en un abrazo así misma, esperanzada que nunca se apagaría. Luego de unos minutos en su refugio, un ensordecedor ruido la alerto, observó para ubicar aquel sonido, pero fue segada por la luz.
Abriendo sus delicados parpados, logró darse cuenta que todo había sido una pesadilla, pero aún adormilada intentó levantarse, pero una fuerte prisión se lo impedía, entonces se dio cuenta quien la protegía, estaba rodeada de los fuertes brazos de Ryoma, no sabía como había llegado a eso, pero en realidad, no le importaba, pues estaba convencida que aquel agradable calor, había sido emitido por quien hacia llamarse su esposo.
De todas formas, la luz del día le anunciaba que ya era hora de levantarse, pues una nueva jornada escolar pronto daría comienzo. Sin embargo, su captor no tenía intenciones de soltarla, trataba de librarse con precaución, pues temía despertarlo y tener que explicar que hacía allí, ya que ignoraba por completo que había sido Ryoma quien la atrajo para sí, situación que se le habría hecho imposible imaginar.
Ryoma… Ryoma – susurraba la chica, quien ya se había dado por vencida de escapar.
mmmggg – refunfuñaba el aludido, mientras era fijamente observado por una sonriente chica.
Despierta – sin apartar sus bellos ojos de aquel hombre, que a su parecer lucia muy bien así.
Más… tarde… aun es… temprano – rezongaba, pero en eso se percato de la voz que le hablaba.
Al abrir aquellos impresionantes ojos ambarinos, se toparon con una mirada carmesí, que lo sorprendió por la cercanía de esta, aunque al instante recordó la noche anterior, sobresaltándose al darse cuenta en la posición en la cual se encontraban, ya que no imaginó que despertaría abrazado a ella, de todos modos no era algo que le molestara, pero tampoco lo reconocería.
Lo siento – se apresuró a decir, no deseaba que Sakuno pensará mal – no quise.
Está bien – un poco ruborizada – pero podrías soltarme.
Disculpa – liberándola al instante un tanto nervioso.
Por qué… estábamos – sentándose, a la vez que intentaba hablar.
Lo que pasó fue – comprendiendo que era lo que Sakuno deseaba saber.
Con breves palabras le informó de lo ocurrido, con una indiferencia tal que decepcionaron a la chica, al ver aquellos ojos entristecidos, trato de reparar en su tono de voz, aunque fue leve el cambio, ella se dio por satisfecha, agradeciendo con una cálida sonrisa, que por cierto confundieron todavía más a Ryoma, pues sus emociones estaban en un completo caos y ese gesto no ayudaba.
Por otro lado, la bella joven sentía una alegría inusual, pues vagos recuerdos de sus sueños venían a su mente, comprendiendo con indiscutible emoción que aquel suave rayo de luz, había sido el protector abrazo del impasible hombre que dormía a su lado, pero que en contados momentos, le había demostrado que no era tan insensible como decía ser.
Gracias – repitió alegre.
No fue nada – evadiendo la sonrisa – por cierto, el reloj sonó hace rato – señalando el aparato tirado en un rincón del cuarto.
Ahhh… pero que hora es – al verificar en su celular – es muy tarde… Ryoma, porque apagaste el despertador… llegaremos atrasados.
No exageres – con tono neutro, observando a una apresurada Sakuno, en parte lo encontraba gracioso, pero eso no estaba dispuesto a demostrarlo.
En un inesperado despertar, ambos comenzaban a prepararse para asistir a un nuevo día de clases, mientras Ryoma de manera relajada permanecía aún recostado, pues estaba acostumbrado a levantarse a última hora, observaba divertido como una casi histérica chica corría de un lado a otro recolectando su ropa para vestirse.
Qué… tú no te vas a levantar – cuestionaba al ver que se acurrucaba entre las sábanas.
A menos que quieras compartir el baño – su voz sonaba seria, no se percató de lo que realmente estaba diciendo - no veo como podría levantarme – provocando un sonrojo gigantesco en la chica.
Perdón – bajando su rostro avergonzada, se dirigía al baño, reprendiéndose por ser tan tonta al preguntar.
Será mejor que te apures – decía indiferente, ya no la estaba mirando.
Un poco más tarde, instalados en el comedor para desayunar, pues Rinko insistía que debían alimentarse antes de salir, comenzaban a comer rápidamente. Una actitud poco habitual en los chicos, llamó la atención de los adultos presentes, aun cuando ellos mismos no se percataban de ello, pero sus rostros mostraban una alegría inusitada a estas horas de la mañana.
Parece que llegó la primavera – burlonamente decía Nanjiro, siendo ignorado por su hijo, que le pareció incompresible lo escuchado, pues estaban comenzando el otoño.
Así parece – mirando cómplice a su marido – pero por favor no lo arruines.
Pero si no he dicho nada – aparentando inocencia – durmieron bien – dirigiéndose a los chicos.
Sí – asintieron a la vez, sin comprender lo que realmente Nanjiro les insinuaba.
Querido, toma un poco más de café – le servía presurosa, para silenciar a su marido.
Gracias, como decía – sin percatarse de las intenciones de su esposa – veo que esta mañana lucen muy descansados – con cierta ironía expresaba, los aludidos asintieron, pero aún desentendidos de lo que les decían – eso quiere decir que tuvieron una buena noche – una leve picardía en sus palabras.
Querido, quieres más pan – intentado a toda costa que no arruinara las cosas.
No, gracias – volteándose a los chicos - eso quiere decir que pronto tendremos nietos – logrando que Ryoma se atragantara y la pobre Sakuno alumbrara la mesa con sus mejillas que ya no podían estar más rojas.
No digas estupideces – le refutaba su hijo, quien ya había cambiado a su mirada habitual de frialdad– vamos se hace tarde – llamando a la chica.
Te dije que no lo arruinaras – le recriminaba su esposa – la próxima vez que hagas algo como esto, olvídate de tu colección – lo miraba con una furia que lo intimidó.
Ehhh… pero si no hice nada – asustado al ver la seriedad de su esposa.
Estas advertido.
Ambos jóvenes se dirigieron a la escuela, en compañía de Kaoru, y considerando que ahora todos sabían que vivían juntos, ya no existía razón para tratar de ocultarlo. Sin embargo, se fueron en completo silencio, pues aún estaban avergonzados por lo anterior, sobretodo Sakuno que todavía no estaba del todo acostumbrada al extraño humor de Nanjiro, quien siempre se dedicaba a insinuar cosas vergonzosas.
No obstante, ninguno de los dos se sentía a disgusto con lo sucedido, por supuesto, no era algo que fueran a reconocer o anunciarlo a los cuatro vientos. Por el momento, este hecho lo mantendrían en reserva, cada uno a su manera, principalmente, porque todavía era incompresible lo que nació entre ellos, un leve sentimiento de confianza mutua, pero todavía era algo frágil, de lo único que podían estar seguros, era que desde que comenzaron a compartir la misma cama, esta era la primera vez que dormían tan plácidamente.
Continuara...
Un poco meloso al final, pero fue lo mejor que me pudo salir, espero dejen comentarios, no se olviden que uno siempre necesita motivación para continuar, y sus comentarios son la mía.
Avance: nuevo personaje para venir a revolver la vida de los casados¿Sumire en casa?, mas momentos RyoSAku, hasta la próxima...
