Hola a todas, muchas gracias por cada una de sus palabras, estoy muy contenta e inspirada.
Así que nuevamente les traigo un capitulo, que tiene muchas cosas emocionantes.
Una aclaración, el tiempo transcurrido no es mucho, aprox casi dos meses.
7.- INESPERADO TORNADO
Inesperadas lluvias invadían cada rincón de la ciudad, causando que los aún vestidos árboles, repentinamente comenzaran a desprenderse de sus rojizos ropajes. El otoño reinaba en todo su esplendor, las brisas mañaneras con cada día se hacían más y más frías, por tanto, quedarse cobijado bajo un cálido cobertor, era una tentación demasiado grande como para rechazarlo.
Varios días han trascurrido desde que Sumire llegó a hospedarse en la casa de los Echizen, con un comportamiento intachable, lograba formar una relación con su nieta, aún esperanzada en encontrar algún indicio para obtener beneficios, pero conservaba las apariencias para que todos los presentes se relajaran, así demostrarían su real persona.
De todos modos, la presencia de la anciana no era tan perturbadora como hubiesen creído en un principio, además, que sin intención había hecho que la relación entre Ryoma y Sakuno fuera más cercana, ya que el tener que fingir a diario, los había unido con mayor fuerza, aunque para ellos esto solamente se había transformado en una gran amistad.
La jornada escolar en Seigaku estaba casi terminada, mientras las lluvias daban un leve descanso, aunque el frío parecía no desvanecerse. No obstante, unos alegres estudiantes conversaban y reían tranquilamente en unos de los últimos recesos.
Ya quiero que esto acabe… tengo mucha hambre – rezongaba un pelirrojo.
Kikumaru, tú siempre tienes hambre – lo recalcaba Tomoka, haciendo reír a sus amigas.
Pero hoy tenga más – sonriendo con malicia – por que a Ryoma le toca pagar.
Las chicas solo rieron divertidas ante este comentario, pues Eiji ya les había comentado que entre ellos se turnaban para pagar las hamburguesas, explicándoles que cuando era otro quien pagaba podían comer cuanto quisieran, por el contrario, cuando era su turno tenía que reprimirse pues no le alcanzaría para costear lo de sus hambrientos amigos. Mientras continuaban charlando, una impensada persona hizo su aparición en el aula de los chicos.
Hola hermosa Sakuno – saludaba Fuji, alzando una de las manos de la chica para besarla, forma habitual con que solía presentarse ante ella.
Fuji-san… ¿pero qué hace aquí? – aunque sonreía, estaba sorprendida.
Vine a visitarte… espero no te moleste – sonriendo con su normal actitud.
No, claro que no – sonrojándose un poco.
¡Syusuke! – con sorpresa el pelirrojo, tan pálido como si hubiese visto una especie de fantasma – ¿desde cuándo estas aquí?
Vaya… Eiji, no sabía que estuvieras en esta clase – dedicándole una disimulada sonrisa.
¿Ustedes se conocen? – interfería Sakuno.
Ambos asintieron, pero ninguno intento explicar como ni donde, y para evitar más cuestionamientos, Syusuke desvío la conversación hacia las amigas de Sakuno, quienes observaban atentas la escena, entre presentaciones y saludos, se olvidaron de lo ocurrido, aunque Ann logró percibir que había algo oculto entre esos dos.
Hermosa Sakuno, vengo a informarte de algo – llamando la atención de la pelirroja – hoy tendremos que ir al estudio.
¿En el centro? – pregunto dudosa.
Exactamente, así que a penas terminen las clases, nos podemos ir juntos – mirándola con una encantadora sonrisa – claro, si no te molesta.
Por supuesto que no – sonriendo con igual forma.
¡Esperen! – interrumpió Eiji, quien todavía no recuperaba su normal color – ¿de donde se conocen ustedes y adonde van? – con una seriedad poco usual en él, llamando la atención de las chicas.
Somos pareja y lo demás no te importa – abrazando sorpresivamente a la chica.
Unos segundos de total perplejidad entre los presentes. Por un lado, un pelirrojo que abrió sus ojos exageradamente sin comprender lo que sus oídos escuchaban y por otro, unas chicas que quedaron estupefactas con semejante noticia, preguntándose en que momento se cambiaron de escena como si hubiesen estado viendo alguna novela y de repente se hubiesen perdido unos cuantos capítulos.
Fuji-san, no diga esas cosas – una nerviosa chica emitía, que alejaba un poco a su acosador.
Disculpa… quise decir compañeros de clases – mirando a Eiji con cierta malicia – tomamos tutorías con Tezuka.
Al escuchar la aclaración, la tensa atmósfera que se había formado comenzaba a dilatarse, sobretodo el rostro de Eiji, que se había quedado rígido ante semejante declaración, quien aún tenía esperanzas con su princesa, pero muchas menos al enterarse que vivía con Ryoma. Así concluyo esta extraña aparición de Suysuke, quien guardaba celosamente sus reales intenciones con Sakuno.
0o0o0o0o0o0o0o0o
Momentos más tarde, cuando las clases comenzaban a finalizar, encontrándose en unos de los pasillos inferiores de Seigaku, estaban charlando misteriosamente dos personas.
¿Qué estas tramando? – una chica morena hablaba – y ¿por qué aún no has hecho nada? – con exasperación se oía.
Ya verás, ten paciencia – mirando tranquilamente decía Syusuke.
Espero me ayudes a recuperar a Ryoma – alzando una de sus manos para arreglar un mechón de cabello rebelde – recuerda, que solo por que me lo pediste, no he fastidiado a esa mosca muerta, pero no veo que hagas nada y cada día veo como esos dos están mas juntos.
Emiko, no te preocupes, nunca te he fallado – abriendo sus misteriosos ojos azules – hoy comienzo a mover mis fichas, solo necesitaba un poco de tiempo – sonriendo suavemente.
No entiendo¿tiempo para qué? y ¿por qué tanto secreto? – un poco molesta – por que permaneces tan callado…
¡Cálmate!, por actuar así… es que perdiste a Ryoma… confía en mí – acariciando una de sus mejillas – una vez yo obtenga lo que quiero, ese estúpido arrogante será tuyo.
La conversación no prosiguió, ya que los pasillos comenzaron a ser invadidos por los cientos de estudiantes que raudamente salían de sus salones, para dirigirse a sus casas o clubes.
0o0o0o0o0o0o0o0o
Al sonido del timbre, que anunciaba el final de las clase, un apresurado Eiji corrió lejos de su salón, dejando impresionadas a las chicas, pues era habitual en él despedirse un sin fin de veces de su querida princesa, pero es esta ocasión, un apenas audible "nos vemos" se dejo oír, solo divisaron a su compañero a los lejos, como si de una urgencia se tratase.
¿Qué le habrá pasado a Eiji? – comentaba Tomoka – ¿estará enfermo?
Se veía bien – contestaba Ann – creo que es por otra razón – miraba con recelo la puerta del aula.
¿A qué te refieres? – cuestionaba la futura actriz o modelo. Pero la respuesta nunca llegó, pues Ann solo tomo sus cosas y les indicó que era la hora de marcharse, dejando a sus amigas dudosas de esas palabras.
Mientras tanto, un ofuscado pelirrojo llegaba casi sin respiración al salón de sus amigos, entrando estrepitosamente observó con detalle el salón para localizar su objetivo, en ese instante logró divisar al moreno de ojos violeta, que ordenaba tranquilamente sus cosas, no percatándose del alboroto que había iniciado Eiji.
¡MOMO! – sobresaltando al aludido.
Pero que te pasa Eiji – mirando con sorpresa – ¿por qué gritas así?
¿Donde esta Ryoma? – al comprobar que no se hallaba – bueno, mejor así – empezaba a balbucear palabras ininteligibles para Momo.
¡Ahhh!… de qué rayos hablas, podrías calmarte un poco, haber respira – al notar que apenas e inhalaba aire – ven salgamos de aquí, Ryoma nos estará esperando abajo – agarrando a su amigo del brazo.
Una vez regaron al vestíbulo de la escuela, el exaltado Kikumaru ya comenzaba a respirar con un poco más de normalidad, entonces logró esbozar sus anteriores disparates.
Como ya respiras, me puedes explicar ¿qué pasa? – algo confundido hablaba Momo.
¡Syusuke! – logró emitir.
¿Qué pasa con él? – mirando a todos lados – sabes que no deberías nombrarlo, si Ryoma te escucha.
Lo sé… pero es que Syusuke – luego de inhalar oxígeno – esta en Seigaku – observo a su amigo, que al parecer le había pasmado en demasía la noticia, pues tenía los ojos casi desorbitados.
¿Volvió? – intentando centrarse – ¿a Seigaku¿Eiji estás seguro?
Absolutamente y eso no es todo.
¿Acaso hay algo peor? – el pelirrojo asintió – ¿qué puede ser peor que eso?, habla de una vez – zamarreando a su amigo.
Es el compañero de mi princesa… en las clases de música – mirando asustado al de ojos violetas.
Por unos instantes ambos chicos permanecieron silenciosos, como buscando alguna respuesta a lo que estaba sucediendo.
Será mejor que no le digamos nada a Ryoma – retomaba la palabra Momo.
No creo que se demore mucho en averiguarlo – cruzándose de brazos.
De todos modos, mientras más tarde mejor, ya sabes como se pone con ese tema.
¿De qué tema están hablando? – una conocida voz a sus espaldas los asustó.
R-ry… oma – lograba emitir un pasmado pelirrojo.
¿Desde cuándo estas ahí? – con recelo preguntaba Momo.
Recién llegué¿de qué estaban hablando? – los miraba con desconfianza.
¡Nosotros! – se miraban entre los dos – nada.
El joven esposo ignoró el extraño comportamiento de sus amigos, ellos siempre eran un poco exagerados en todo, aunque era obvio que le ocultaban alguna cosa, no se interesó por investigarla, ya que estaba convencido que el indiscreto pelirrojo tarde o temprano dejaría ver lo que sucedía. Al ver que Ryoma no insistiría en saber nada, ambos chicos bajaron la guardia.
Como no piensan contarme nada, ustedes pagan la comida – sonriendo maliciosamente.
Pero hoy te tocaba a ti – con lágrimas decía Eiji.
Si me dices lo que me ocultan, te compró hasta un postre – sonriendo con astucia, pues sabía cual era la debilidad de su amigo.
Eso es chantaje – interfería Momo.
Llámalo como quieras… ¿qué dices Eiji?
Mmm… ahí viene mi princesa – zafándose del asunto, pues caminó hacia ella.
¿Qué hace aquí? no se supone que tiene clases – con cierta molestia, al ver como Eiji saltaba sobre Sakuno para abrazarla.
Momoshiro solo sonrío con diversión, pero se sintió aliviado al ver que nuevamente el tema intocable era desviado. En unos minutos más, todos estaba reunidos situación bastante poco usual, pero cierta. Mientras el de ojos violetas charlaba amenamente con Ann, casi apartados del grupo, el joven de mirada penetrante observaba minuciosamente a Sakuno como queriendo saber la razón de por que estaba allí.
Por otro lado, el alegre Eiji hacía reír a la joven pelirroja junto con Tomoka, así que no se percataba que era mirada con insistencia por Ryoma, quienes sí estaban consciente de esa situación eran los apartados del grupo, que se dedicaron una cómplice mirada. En vista que nadie preguntaba nada que fuera de su interés y que al parecer él, era él único que ignoraba el tema de Sakuno, decidió hablar.
Sakuno – con seriedad, captando su atención y por supuesto, la de los demás – no se supone que deberías estar en clases.
Es que – aún no perdía ese habitual nerviosismo, que se incrementaba cuando Ryoma le hablaba en público – serán en el centro.
¿Y como te irás? – pues ya era conocedor de la despistada chica.
Se irá conmigo – una voz irrumpía entre ellos.
Al escuchar aquella inconfundible voz, sintió como su cuerpo se paralizó repentinamente, solo sus bellos ojos lograron buscar detrás de Sakuno para corroborar que sus oídos no le engañaba. Una densa brisa los rodeaba, acompañada del gélido aire otoñal, como si el tiempo se hubiese detenido nadie emitió palabra alguna, aunque las chicas eran ajenas a lo que realmente ocurría, presintieron que no era bueno, pero ninguna se atrevió a decir algo.
Hermosa Sakuno, ya nos vamos – posando un de sus manos en el hombre de la mencionada - recuerda que a Tezuka no le gusta esperar – mirando con una sonrisa siniestra – ¿cierto… Ryoma? – quien no respondió nada, pero le regalo una de esas desafiantes miradas.
Ehhh… claro, Fuji-san – un poco perturbada – hasta mañana chicos – despidiéndose con una leve reverencia.
Adiós – decía Fuji, quien paso rozando a Ryoma, el cual no se movió de su puesto – no te preocupes por ella… yo la cuidare – un murmullo malicioso, que solo el interesado escuchó.
A pesar que lo dicho solo fue oído por Echizen, sus amigos como si hubiesen sabido que había expresado se posaron uno a cada lado del chico, en forma de barrera para impedir que este se moviera. Por otro lado, las jóvenes presentes observaban impresionadas la escena ante sus ojos, no entendían absolutamente nada, pero comprendieron que una fuerte rivalidad existía entre esos sujetos.
Una vez los jóvenes músicos se perdieron de vista, Momoshiro se despidió de las chicas, anunciando que tenían mucha hambre, así que debían irse rápidamente. Nadie intentó cuestionar absolutamente nada, pues la situación, aunque desconocida, era obvia. Cada uno tomo su rumbo, mientras los chicos salían casi arrastrando a Ryoma del lugar, que aún permanecía ausente de todo.
¿Desde cuando saben que ese imbécil volvió? – con vehemencia emitía, mirando a sus amigos con furia, como si ellos tuviesen la culpa.
Cálmate Ryoma – anunciaba Momo – nosotros no sabíamos nada, Eiji solo supo hoy.
Si Ryoma, él fue a buscar a mi princesa, para…
Deja de llamarla "mi princesa" – extremadamente enojado – ella no es tuya, es mi mujer – con propiedad, estaba tan enrabiado con esta situación que no se percató de sus declaraciones.
Ambos chicos quedaron atónitos con estas palabras, inexplicables viniendo de Echizen, además, de no encontrarle el menor significado, a menos... Solo apreciaban la inmensa furia de su amigo, que con solo ver a sus ambarinos ojos podían percatarse del fuego en ellos, de seguro lo dicho fue un arrebato inesperado, que ni él mismo podría entender.
De qué hablas, acaso… tú y… Ryusaki tienen… alguna relación – inspeccionaba Momo con cuidado.
No digas estupideces – volviendo en sí, una vez analizó lo dicho.
Entonces por que dijiste esas cosas, de que mi… perdón, que Saku-chan era tu mujer – sus palabras eran expresada con prudencia.
Segundos de incertidumbre rodeaban a estos chicos, entre Eiji y Momo se miraban dudosos, intentando descifran en el rostro de Ryoma alguna respuesta, que al parecer no vendría. A su vez, el joven interrogado no podía canalizar su frustración, la sola presencia de Syusuke lo había dejado sin armas como si un torbellino lo estuviese atacando, que se intensificaba al ver la confianza con la que trataba a su esposa.
Y bien Echizen – decía el de ojos violeta, que solía llamarlo así cuando hablaba en serio – que esta pasando, sabemos que odias a Syusuke, pero creo que tu molestia no es solo por eso, que tiene que ver Ryusaki en esto.
Nada que les importe… estoy así por que me molesta ese sujeto – lo decía con cierta seguridad, intentando recobrar la cordura.
En realidad, el ver a Sakuno cerca de Syusuke lo descoló tanto que no pudo evitar declarar lo anterior, pero una vez su cabeza se fue enfriando, trato de retractarse en lo dicho. Sin embargo, al único que pudo convencer de esto fue al crédulo Eiji, ya que Momo no se trago ninguna de sus palabras, él podía darse cuenta que su rabia estaba muy ligada a la posible relación entre esos dos, nadie le quitaba eso de la cabeza.
Un encuentro que comenzaba a ser un fuerte golpe en la vida de Ryoma, el tipo de relación que tiene con el prodigio es un misterio, aunque el joven indiferente no suele dejarse llevar por sus emociones, la aparición de este hombre cambia cualquier comportamiento natural en él. Un mísero comentario causo estragos en su interior, pero no estaba dispuesto a explicar más halla de lo necesario o permitir que eso de alguna forma interrumpiera el normal funcionamiento de su vida, al menos por ahora, según su parecer era ideal mantener distancia, principalmente de la causante de todas sus dudas.
0o0o0o0o0o0o0o0o
Aquel extraño incidente no fue pronunciado nuevamente, durante los siguientes días Ryoma mantuvo un hermetismo tal que nadie se atrevió a preguntar nada, incluso la despistada de Sakuno se percató del extraño comportamiento del chico, pero no encontraba explicación posible para esto, infructuosamente preguntó a Fuji si entre ellos existía algún problema, pero este solo sonrío con ternura, diciéndole que eran cosas de hombres, después de todo aquel simple comentario causo el efecto esperado.
En vista que nada podía hacer concentro sus energías en sus clases, vale decir, que Ryoma continúo ayudándola, pero su comportamiento era distante, simulando que casi no se conocían, y, por otro lado, se esforzó en mejorar su relación con su abuela, quien buscaba oportunidades para salir a solas con ella, así que cuando podía la iba a buscar a sus clases, siempre en compañía de Kaoru, ordenes de Ryoma.
Sin embargo, este tipo de acciones eran más favorables de lo que la anciana pensaba, pues sin proponérselo truncaba las opciones de Fuji por acercarse más a Sakuno, quien se esforzaba por fastidiar a Echizen, pero aunque deseaba compartir con ella más tiempo, los pocos momentos que tenían libres la chica los dedicaba al piano o a estar con su abuela.
Una de esas tardes, la vieja Sumire fue a buscar a su nieta, ya habían adquirido cierta confianza, de eso estaba segura la mujer, además, ya estaba harta con actuar tanto, quería irse lo más rápido posible para continuar con su vida, si conseguía una forma de obtener dinero de forma más sencilla, olvidaría esa tonta herencia y se marcharía, de todas formas su nieta no era algo que le importara.
Por tanto, esta era la ocasión para incitar a la chica a dejar de fingir sobre el matrimonio, debía ser muy sutil, para enterarse cuan real era la historia y haber que podía hacer con eso, tenía sus sospechas pues para ser un matrimonio de recién casados, no eran muy cercanos que digamos, menor estos últimos días, que Ryoma parecía tan indiferente de todo, aun cuando su padre le había advertido de esto, pues se dio cuenta de la actitud de su hijo, pero este no hacía caso, todavía no podía definir sus sentimientos y el regreso de Fuji le causaba más incertidumbre.
Ya te vas, hermosa Sakuno – con interés preguntaba Syusuke, que buscaba oportunidades para estar cerca de la pelirroja, de preferencia cuando Ryoma estuviese presente.
Sí, nos vemos mañana – decía con dulzura.
Espera… por que no te invito a tomar un chocolate caliente… así podemos conversar un rato, no digas que no, ya que aún es temprano – suplicas con aquella inconfundible mirada.
Es que – la chica dudaba, sobretodo después de ver la extraña actitud de Ryoma frente a él.
Si te preocupa Ryoma – abriendo sus bellos ojos – no tiene por que enterarse.
Ehhh… pero a mí no me preocupa – intentando mentir, pero sus facciones la delataban.
Saku-chan que relación tienen tú y Echizen – observando minuciosamente sus acciones.
Sakuno querida… he venido por ti – una anciana voz la salvo, quien no había escuchado nada de lo anterior.
¡Abuela! – entre sorprendida y aliviada – ¿a que viniste?
Para que vayamos a cenar juntas, una cena entre abuela y nieta – sonriendo con cierta ternura.
Otra oportunidad truncada para Syusuke, a pesar que un principio creyó que acercarse a la chica sería muy sencillo, el tiempo le dio razones suficientes que eso no sería así. Tanto en la escuela como fuera de ella, siempre había algo o alguien quien interrumpía sus encuentros, llámese Tezuka, Tomoka, Ann o Sumire, además, del infaltable Kaoru, sin embargo, el único que deseaba que los interrumpiera no lo hacía.
A pesar del intenso frío, Sumire insistió que deberían cenar fuera, lejos de la casa de los Echizen, como ella decía un momento entre mujeres. Por tanto, se dirigieron a uno de los restaurantes del centro, escogiendo un lugar ameno para una agradable conversación, debía ser todo muy bien hecho para que Sakuno se relajara y hablara con total confianza.
La comida esta muy buena aquí – decía con sinceridad la chica – ¿habías venido antes?
Sí, hace mucho tiempo – sonriendo – pero hablando de otra cosa.
Dime, abuela… ¿de que quieres hablar? – curiosa decía.
He notado que tú y Echizen… no están muy cercanos – tratando de ser lo más sutil posible.
La joven esposa intentó evadir la situación, fingiendo que deseaba uno de los postres que estaba repartiendo uno de los mozos.
Sakuno querida, puedes confiar en mí – decía pausadamente como para hipnotizar a su nieta.
Lo sé, pero no entiendo que quieres saber – ingenuamente preguntaba.
Sumire debía actuar con cuidado, así que para incentivar a su nieta, comenzó con afirmar que estaba arrepentida por el daño que una vez causo a su hijo, con una habilidad absoluta para representar este papel, logró en cierta forma conmover a Sakuno, no era de extrañar que la chica creyera toda esta farsa, pues desde que su abuela estaba viviendo con ella, había logrado ganarse su cariño, a pesar de las advertencia que le hacían los Echizen, incluso se había molestado con Ryoma cuando trato de prevenirla.
Sakuno, se que este asunto del matrimonio… bueno tu padre planeo todo esto para protegerte de mi – la miraba con dolor, pero no dejo que interfiriera – por favor, escucha… no culpo a Taro por su reacción, pues él tenía sus motivos… pero yo me rehabilite, no sabes lo que me costo todo esto, sobretodo estar lejos de ti, mi niña – acariciando su rostro con delicadeza.
Abuela, yo sé que tu me quieres – sonreía con ternura.
Mi niña, estoy dispuesta a salvarte de todo esto… mi hijo no debió presionarte a esto, se me hace injusto que tengas que vivir atada a un hombre, solo por una tontería mía – presionando la mano de Sakuno, para evitar que esta interrumpiera – eres una mujer joven, que debe disfrutar esta etapa y casada como estas no podrás hacerlo.
Pero abuela, yo…
Querida, a tu edad estas cosas son una ilusión… deberías estar pensando en tu futuro, teniendo novios, salir con tus amigas, no preocupándote por un marido que… bueno que no parece quererte – como una afilada aguja en su pecho, llegaron las palabras de su abuela – Sakuno, tu mereces ser libre, sin preocuparte por tonterías, acepta mi ayuda – acariciando con suavidad el cabizbajo rostro de la chica.
Tú ayuda… ¿a qué te refieres? – no comprendiendo muy bien, la miraba con recelo.
A que termines de una vez por todas con todo esto, estar casada con un hombre que no te ama por una estúpida herencia, no crees que eso es una tontería, podrías estar divirtiéndote con tus amigas o conociendo chicos que realmente te valoren – nueva estocada en su interior.
Su abuela le volvía a recalcar que Ryoma no la quería, situación que le estaba causando una gran tristeza, aunque no comprendía porqué, ya que ella sabía esas cosas, además, se supone que tampoco sentía nada por aquel hombre de ojos ámbar, entonces porqué se veía invadida por tan inexplicable sentimiento, que le estaba sucediendo.
Sakuno, se que esto puede ser duro, pero piensa – sus palabrerías eran como una sutil droga que la envolvía – libérate de Echizen, no tienes ningún compromiso con él.
Espera… mi padre me dijo que me convirtiera en una mujer feliz – casi en un susurro, como intentando encontrar una excusa para no separarse de Ryoma.
Vez, si él quería eso, entonces deberías hacerle caso… estoy segura que si estuvieses sufriendo, el mismo te diría que abandones todo esto… pequeña Sakuno, piensa en ti, en lo que quieres, el mundo te espera para que seas una mujer libre y encuentres la felicidad, pero al lado de una hombre insensible como tu esposo¿crees que lo conseguirás? – la joven estaba aturdida, su abuela lo sabía, así que cada palabra emitida iba cargada de cizaña.
Intentando mantener la calma, la joven esposa se sumía en sus pensamientos, recordando cada palabra escuchada "no te quiere", "serás feliz con un hombre como ese", "si estas sufriendo deberías separarte", "conviértete en una mujer feliz", una y otra vez retumbaban en su cabeza, sin embargo, no encontraba una salida, es que acaso su abuela tenía razón, pero si fuese así, su padre estaría de acuerdo con que abandonara todo, la presión en su mente se intensificaba, mayores incertidumbres venían a ella.
Los pocos segundos transcurridos no le permitían pensar, hasta que una última frase escuchada vino a su cabeza "piensa en ti, en lo que quieres"¡exacto! debía descubrir eso, parecía tan sencillo, pero esto solo aumentaba el dilema. No obstante, un fuerte latido en su corazón la trajo a la realidad, todo lo anterior podía ser cierto, pero todavía no estaba dispuesta ha dejar esto, razones podían ser muchas, aunque una era más importante, y era el simple hecho que desde la muerte de sus padres, lo único que la había mantenido en pie, había sido la familia Echizen, principalmente Ryoma con todo e indiferencia.
Bueno Sakuno – la anciana había continuado hablando sin interrupción, dando por hecho que había convencido a su ingenua nieta – se que es difícil, pero no te preocupes, yo hablare con ellos, si quieres hoy mismo nos podemos mudar – una satisfacción en su mirada era elocuente – déjamelo a mi, estoy segura que Taro…
Espera… no… quiero – su rostro gacho tratando de levantarlo – no voy… a separarme de nadie.
¿Qué estas hablando? – conteniéndose – ¿pero que dices?, debes divorciarte ahora, ese hombre no te quiere, que piensas que se enamorara de ti, por favor no seas ingenua – un poco exaltada al ver que su plan se desarmaba – metete esto en la cabeza, Ryoma Echizen no te ama y nunca lo hará.
No… im… por… ta – cálidas gotas se deslizaban por sus mejillas – por… que yo… ¡LO AMO!
Fueron las últimas palabras que la joven pudo pronunciar, ya que luego de hacerlo un fuerte llanto la invadió, no queriendo continuar, prefirió marcharse a lo que ahora es su hogar. La furia de la anciana era inmensa, pero aún era capaz de contenerla, esta situación había resultado casi como lo esperaba, aunque no pensó que la chica confesara sus sentimientos, ahora debería buscar otra forma para obtener lo que deseaba.
0o0o0o0o0o0o0o0o
La noche era fría y oscura, más que otras veces, al menos, para la joven de ojos carmesí lo era. Cuando hubieron llegado a la residencia, subió raudamente hasta su cuarto, necesitaba estar sola, aunque era probable que Ryoma estuviese allí, para su fortuna no se encontraba y, en estos momentos, no deseaba saberlo, pues aún debía analizar aquellas últimas palabras salidas de sus labios, una confesión incluso para ella misma.
Con un movimiento casi ondulante se dirigió al cuarto de baño, con la esperanza que una ducha refrescaría sus ideas, algo así como un remedio a sus malestares. Pretendiendo hacer caso omiso a lo declarado, se introdujo en la tina que ya estaba bañada con una deliciosa agua caliente, resignándose a ser completamente rociada, con el propósito, que las huellas de sus lágrimas fueran borradas.
El vaho producido por la ducha cubría toda la habitación, mientras una joven mujer ya no tenía fuerzas para sostener el torrente de tristeza, pues aceptar los sentimientos que inútilmente trato de reprimir, no era nada simple, ya que ahora debería enfrentarlos y lograr decidir que hacer con ellos, situación complicada si se piensa que el causante de todo esto, duerme a diario con ella.
"Porqué… porqué… porqué, no debí enamorarme de él - sin poder contener su angustia – pero como evitarlo, si cada vez que esta cerca de mí, siento como si mi corazón fuera a escapar, si solo no hubiese sido tan atento – una leve sonrisa afloro en su rostro – que estoy diciendo, solo fue amable por que tenia lastima de mí, y yo lo sabía"
Sus pensamientos eran un vaivén de esperanza y desolación, por un lado, anhelaba que ese hombre impasible llegara a quererla, pero por otra parte, sentía que eso era casi imposible, sobretodo al recordar que mantenía una relación con una mujer, totalmente opuesta a ella, veía un gran abismo que las diferenciaba a las dos, dando por hecho que su, ahora amado jamás tendría un interés hacía su persona.
"Nunca pensé que decir te amo, fuese tan doloroso… soy tan tonta, ingenua, ojalá nunca hubiese dicho eso – intentado encontrar un consuelo – habría sido más fácil, pero ahora… como me gustaría que Ryoma… - negaba con la cabeza – eso no sucederá, él tiene a Kurosawa… ella es una mujer muy linda, cualquier hombre gustaría de ella – dejando que sus propios pensamientos fueran una gran presión – en cambio, yo… - observándose minuciosamente – nada en mí parece una mujer, una niña… eso soy"
Los minutos que paso bajo el cálido contacto del agua, no fueron suficientes para apaciguar su constante tristeza, se hallaba impotente ante los acontecimientos, si pudiese retroceder el tiempo lo hubiese hecho, pero nada de eso era posible. Levemente aturdida por el largo baño, se paró frente al espejo, con una parsimonia esperada logró limpiar aquel vidrio que la reflejaría.
"Sakuno Ryu… ya ni siquiera sé quien soy, si sé… soy una tonta, sabía que no debía enamorarme, soy tan estúpida, por eso mis padres hicieron esto, pero acaso no pensaron que podría suceder esto – sin dejar de observarse – ya no importa… pero ahora que voy hacer, como se supone que lo miraré a la cara, que vergüenza… seguro y se da cuenta, no, quizás ya lo hizo, por eso me esta evitando – al recordad que desde que apareció Fuji, él la estaba esquivando – será mejor dormir, creo que me afecto un poco el calor"
Así era, demasiado rato bajo el agua caliente, le había afectado, se encontraba un poco mareada, con mucho esfuerzo logró vestirse y salir del baño. Una vez en su cuarto, pretendió llegar a su cama solo que no podía enfocar el lugar, se veía nublado, sentía que sus ojos pesaban cada vez más, sus piernas comenzaban a desequilibrar su cuerpo, tenía que intentar avanzar.
Sakuno… te encuentras bien – una ronca voz masculina la llamaba – Sakuno – como un sonido lejano, medio confuso llego a sus oídos.
Recobrando la consciencia de a poco, sintió una suavidad bajo su delgado cuerpo, con reserva empezaba a reconocer en donde se hallaba, pero como había llegado allí.
Al fin despiertas – una leve preocupación en su voz.
R-ryoma – tratando de enfocar el rostro de la voz – ¿que haces aquí?
¿Cómo que hago aquí? – con cierto fastidio - ¿en qué pensabas?
¡Ah!... no… es que… me estaba bañando – logrando expresar sus ideas.
Sí, pero por qué pasaste tanto rato allí, no vez que te hace mal – una preocupación camuflada con molestia.
Lo siento – se dio valor para mirarlo con ternura.
No importa… pero no vuelvas hacerlo – desviando su mirada – pero dime ¿qué te sucede, y porqué tienes esa cara?
No se de que hablas… debe ser por que me desmaye – inventando una excusa creíble.
Entonces por que tienes los ojos llorosos – cuestionaba inquisidoramente con sus ojos ámbar.
Por unos momentos, pensó en inventar una respuesta aceptable, pero no tenía fuerzas para hacerlo, se decidió por contarle lo que había sucedido con su abuela, aunque omitió su declaración, acusó al recuerdo de sus padres la tristeza. A pesar de no estar muy convencido con todo, decidió no cuestionar nada más, pues su bella esposa debía descansar.
Mientras la joven se quedaba dormida, los pensamientos de Ryoma se intensificaban en su mente, cuando asimilo lo que la castaña le había informado, una creciente furia se dejaba ver a través de sus ojos, aunque había estado evitando acercarse más de lo requerido a ella, cuando se percató en la posibilidad que se la llevaran de su lado, no pudo contenerse, ya que no estaba dispuesto a permitir que se la quitarán, no antes de descubrir lo que sentía por la chica de ojos carmesí. Sin razonarlo mas de lo debido, salió de su cuarto con el firme propósito de enfrentar a quien quisiera arrebatarle a su esposa, así que partió directo a donde Sumire.
Continuara...
Listo, Sakuno ya reconoció que esta enamorada de Ryoma, que hará ahora, además, que le dirá Ryoma a Sumire, aceptara sus sentimientos, que planeara Fuji, que problema tiene con Echizen y que tiene que ver Sakuno en esto, bueno esas interrogantes irán apareciendo el los próximo capítulos. ¿qué creen que sucederá?
Adelanto: Ryoma-Sumire, un encuentro RyoSaku y... solo esperen y verán, hasta pronto.
