Hola fieles lectoras, jajaja creo que copie esa frase de por ahí, es que me gusto.

Bueno a lo que vengo un nuevo capitulo, muchas gracias por sus bellos comentarios, son geniales e inspiradores, en agradecimiento a ustedes les dedico este capitulo, disfruten.


8.- SE DESATA UN VENDAVAL

A medianoche, una fuerte tormenta se desató, vientos huracanados arremetían contra la ciudad, acompañados por una densa lluvia que no dejaba espacio sin inundar. Asimismo, en la residencia Echizen una tempestad llamada Ryoma se dejaba caer en el cuarto de la anciana Ryusaki, mientras una inocente esposa descansaba en su lecho, ajena a todo cuanto ocurría a su alrededor.

El gélido ambiente que presentaba el pequeño espacio, que circundaba al chico de ojos ámbar, se intensificaba a cada paso, cuanto más se acercaba a la habitación de la Sumire, el frío parecía aún más intenso, todo producto de la rabia que estaba invadiendo la mente de Ryoma, en forma impulsiva continuaba su recorrido, su único interés era conservar a Sakuno, aunque no tenía claro sus propios sentimientos.

A pesar de la furia que presentaba, se detuvo para golpear la puerta, aunque no se reprimió en el gesto, pues la fuerza con la que se anunció, denotaba una gran prepotencia. Segundos después, una senil voz le permitió entrar; ingresando con autoridad al cuarto, se detuvo en la entrada para buscar a la causante de sus problemas, quien se hallaba cómodamente sentada en un pequeño sillón, al parecer estaba leyendo, pues un grueso libro había sido depositado en una mesita ubicada a su lado.

Vaya… el joven Echizen – expresaba con cierto sarcasmo - ¿qué hace alguien como tú, en la habitación de una inocente anciana como yo?

No se haga la inocente en frente mío – decía con gran molestia – podrá engañar a Sakuno, pero a mí, no.

Como quieras – no tenía intención de rebatir eso – tú dirás¿qué es lo que quieres a estas horas?, por que supongo que no es una visita de cortesía – con total tranquilidad.

Solo he venido a decirle una cosa – endureciendo su mirada en son de intimidación – no vuelva a perturbar a mi esposa con sus estupideces.

No sé a que te refieres con eso – sin inmutarse en lo más mínimo.

Su rostro era sereno, ya que estaba segura que su nieta jamás le contaría nada, pues se había dado cuenta que entre ellos no existía mucha comunicación, así que las insinuaciones de Ryoma, eran solo eso insinuaciones, de seguro el chico se percató de que algo le pasaba a Sakuno, quien no sabía ocultar sus emociones, pero como ella no le dijo nada, estaba intentando convencerla de que sí sabía, para que le contara lo ocurrido.

Sabe perfectamente de lo que hablo – enojándose aún más, mientras Sumire permanecía calmada.

No, no sé… pero supongo que tú si – una sagaz sonrisa afloro – así que me dirás de que se trata¿Cierto? – provocativas palabras para perturbar al chico.

Al ver aquel gesto de triunfo en la mujer, por un instante su furia pareció crecer, pero notó que eso era lo que la anciana deseaba. Por tanto, contrario a todo pronóstico logró apaciguar un poco su rabia, cerrando levemente los parpados para permitirse respirar y retomar su objetivo, luego de inhalar profundo se preparó para seguir enfrentándola.

¿Pensó que Sakuno no me diría? – sonriendo con arrogancia.

No creas que me engañas – aún sin caer en el juego – sé que ella no te ha contado nada, por eso viniste a preguntarme que había pasado, además ustedes a penas y se saludan, creen que no me he dado cuenta, ustedes son una farsa.

Eso piensa, se equivoca, Sakuno es un libro abierto – con una severa mirada.

Entonces¿por qué no me dices, lo que te dijo? – insinuando una provocativa risa.

No estoy para sus juegos – cruzándose de brazos – solo le diré una cosa, Sakuno es mi esposa y ni usted ni nadie la va ha separar de mí, le quedo claro – enronqueciendo la voz en cada palabra.

Por unos momentos, un siniestro silencio cubrió la habitación, ninguno de los dos parpadeaba como si estuviesen esperando un ataque enemigo. Sin embargo, la primera en reaccionar fue Sumire, que manifestó una burlona carcajada, que irritaron realmente a Ryoma.

¿Se puede saber, qué encuentra tan gracioso? – casi mordiéndose los labios, a la vez que empuñaba las manos.

Tú – escueta respuesta, que lograron encender la mirada ámbar – y tus palabras de marido preocupado – esta vez la anciana se paró de su lugar, comenzaba ha caminar hacia su acechador, una vez parada ha un costado de la puerta, profesó – podrá ser tu esposa… pero dudo mucho que sea tu mujer.

Esta última afirmación lo descolocó, ya que era totalmente cierto, el papel podía decir muchas cosas, pero la realidad era muy diferente, situación que le llenaban de inseguridades, principalmente por que para cambiar esos hechos como primer paso debería aceptar aquellos sentimientos que tanto le disgustaban, además, de anunciárselos a la causante de ellos, cualquiera de las dos cosas eran demasiado trascendentales como para realizarlas, aún no estaba preparado para asumirlos ni siquiera para él mismo.

Por lo visto, no tienes nada más que decir – manifestando una burlona sonrisa – así que si no te molesta, me gustaría dormir – comenzando a cerrar la puerta de su cuarto.

Realmente, el joven esposo estaba desarmando, tanto así, que no pudo refutar ninguna de las afirmaciones que la anciana le escupió a la cara. Una vez que la puerta fue cerrada en su rostro, el leve golpe lo devolvió al mundo de los vivos, reaccionando de su letargo empuño su mano en forma amenazante para desahogarse de su frustración, pero se contuvo lo justo para no dejarse en evidencia, aunque para Sumire eso ya era claro.

Recuperando su buen juicio, se marchó a su cuarto con la esperanza de olvidar este mal rato, con sigilo se recostó al lado de su esposa. Respirando profundo se apoyo en el respaldo, titubeante observó a la bella joven que yacía dormida serenamente a su costado, a pesar que se negaba ha asumir lo que estaba sintiendo, no podía evitar desear acariciar suavemente el dócil cabello rojizo, un solo pensamiento cruzó su cabeza antes de dormir "Nadie te apartará de mi lado".


La lluvia arreciaba con inclemencia las ventanas, interrumpiendo sin consideración el placido sueño de una joven esposa, que no tenía deseos aún de levantarse, pues hoy era un muy buen día para dormir hasta tarde. Intentando desperezarse, nuevamente, un cálido obstáculo se lo impidió, pero esta vez no dudo de quien era, pues el inconfundible aroma de Ryoma la embriagaba por completo, quien cariñosamente la abrazaba por la espalda.

Sin embargo, un leve ruido proveniente de su estomago la saco de su tranquilidad, hubiese deseado permanecer cobijada más tiempo, pero sabía que los padres de su esposo esperaban por ellos para desayunar. Con menos timidez que la primera vez que esto sucedió, hacía esfuerzos por liberarse de su opresor, que como era habitual no se daba por enterado.

Ryoma… despierta – intentaba voltearse.

No te muevas tanto – reclamaba con soltura – hoy es sábado, quiero dormir – acomodándose mejor, pero sin despegarse de su lado.

Pero tus papás, nos deben estar esperando – tratando de conciliar.

Ellos entenderán, si le decimos a mi papá que estamos haciendo nietos de seguro nos permite permanecer todo el día durmiendo – en su somnolencia no medía aquellas provocativas palabras.

¡Ryoma! – grito la joven avergonzada, que al mismo tiempo hizo un movimiento brusco dando de lleno en el abdomen relajado de su captor.

¡auch! – soltándola del agarre.

Perdón – se giraba una Sakuno sonrojada.

Eso merece un castigo – sonriendo con arrogancia.

La joven no tuvo tiempo de comprender aquella frase, pues su impredecible esposo dio inicio a una seguidilla de cosquillas, en el delicado cuerpo de Sakuno. Aquel cálido despertar se fue trasformando en un juego tentador, que ninguno de los involucrados realmente medía las posibles consecuencias, aunque seguramente tampoco les importaba. Entre risas y gemidos por estos hechos, de una u otra forma quedaron uno encima del otro.

Al quedar el joven de ojos ámbar sobre su delicada esposa, un cómplice silencio los bordeó, una atmósfera de total serenidad y excitación. Instantes de nerviosismo comenzaba ha invadirlos, sus miradas estaban conectadas por una fuerza invisible, ninguno de los dos parecía a disgusto con esta situación, más bien disfrutaban de este íntimo momento, mientras sentían sus respiraciones un tanto agitadas y sus corazones saltando de forma desvergonzada.

Aquella cercanía comenzaba ha ser insuficiente, sus cuerpos reclamaban por reconocerse, las miradas eran cada vez menos recatadas, sobretodo de parte de Ryoma que inspeccionaba descaradamente lo que tenía en frente, deseaba besar los tentadores labios de Sakuno, quien en forma inconsciente se los humedecía, haciendo que a los ojos de él fuera un acto demasiado incitante como para ignorarlo. A su vez, la inocente chica empezaba a sentir leves olas de calor que surgían de su interior, con el solo roce de sus cuerpos.

Si en algún momento Ryoma intento formar una barrera hacia Sakuno, en estos precisos instantes aquellos débiles obstáculos quedaban fuera de cualquier batalla, tanto su mente como su cuerpo lo habían derrumbado. Dejando reposar levemente su peso sobre ella, ambos sentían como sus cálidos alientos empezaban a fusionarse, agitando sus respiraciones que ha cada segundo podían sentirla mas cercana.

La hermosa chica empezaba a olvidar la tristeza anterior, cuando en un impulso confesó que amaba aquel hombre indiferente, ya que en estos momentos sus pensamientos se nublaban gradualmente, pronto su raciocino estaría descansando muy lejos de allí, sentía temor pero a la vez un gran deseo que no quería reprimir, realmente anhelaba experimentar lo que fuese a pasar ahora, sin comprenderlo cabalmente, cerró sus ojos para dejarse llevar por sus instintos.

Ante aquella autorización, Ryoma no tuvo más armas para contenerse, pues su cordura hace mucho tiempo que le era ineficiente. Como una suave melodía que los rodeaba, pausadamente el joven fue rozando los sensuales labios de su esposa, sin embargo, un fuerte golpe en la puerta los interrumpió. Ambos joven se sobresaltaron ante este ruido, entonces el chico de ojos ámbar se volteo a ver que sucedía, aún sin abandonar aquel suave lugar.

¡Usted! – gritó con molestia el chico, mientras se acomodaba.

¡Abuela! – un poco avergonzada, pues apenas y se notaba su rostro debajo de su esposo.

Lo siento querida, no quise interrumpirlos – sin inmutarse, a pesar de percatarse de la situación.

¿Es que acaso no le enseñaron a golpear antes de entrar? – la ronca voz que provenía de Ryoma, apreciándose la rabia en sus ojos – sobretodo en el cuarto de unos recién casados – aquella última frase causo un gran sonrojo en la chica.

Tienes razón, me disculpo – con una leve reverencia. "Interesante, creo que esto puede ser beneficiosos".

¡Que fastidio! – abandonado su lecho, sin mirar a ninguna de las presentes de dirigió al cuarto de baño.

¡R-ryoma! – en un susurro, observó como se apartaba de su lado.

Bueno Sakuno, te espero abajo para que desayunemos juntas – hablaba con normalidad como si nada hubiese ocurrido, la chica solo asintió.

Cuando Sumire hubo abandonado la habitación, la frustrada muchacha se dejo caer en las suaves sabanas, a pesar de haber sido interrumpidos los intensos momentos que vivieron fueron reales, aún podía percibir los acelerados latidos de su corazón, como buscando consuelo volteo hacia donde dormía Ryoma, capturando su almohada para dejarse embriaga por el aroma que esta todavía poseía.


Una vez dentro del cuarto de baño, intentó bloquear su indignación, se sentía ridículo por su reciente arrebato, definitivamente aquella anciana lograba sacarlo de sus casillas. Aunque se preguntaba por la causa real de aquella rabia que dominaba su cabeza, aún no era una situación que podía definir, ya que no solo estaba enojado con Sumire, sino también con él mismo por su propia debilidad.

Rápidamente se dirigió a la tina de baño, de seguro un poco de agua fría le haría bien, algo inhumano considerando que afuera el tiempo empeoraba, bajando a cada instante la temperatura ambiental. Sin preocuparse de eso, se introdujo en el pequeño espacio, adornado por cuadritos cerámicos, dejando que la lluvia invadiera todo su esbelto cuerpo.

Apoyando ambas manos sobre la muralla frente a él, permitió que el agua corriera sin interrupción a través de su cabeza hacia su atlética espalda. Sus pensamientos comenzaban ha divagar dentro de un tortuoso laberinto sin salida, una y otra vez se maldecía por no controlar sus impulsos. Con el firme propósito de encontrar culpables, buscaba en su mente algún nombre a quien insultar.

"¡Maldita sea!... ese estúpido de mi padre tiene la culpa – una afirmación que deseaba creer – y esa vieja, sino hubiese entrado – golpeando con su puño el muro de cerámicas – desde ahora pondré cerrojo… y tú – observando la parte inferior de su cuerpo – no deberías haber reaccionado, se supone que deberías controlarte… también tienes la culpa, como es posible que con tan poco hallas despertado – sonreía levemente, con cierta ironía en su rostro"

Bajo el gélido chorro de agua, el inquieto chico de ojos ámbar comenzaba ha comprender que había muy poco que pudiese hacer respecto a sus deseos, sin proponérselo cada parte de su cuerpo adquiría vida propia cuando estaba frente a esa mujer. A pesar de la inocencia de Sakuno, lograba de manera inconsciente despertar sus instintos masculinos, que tanto le ha costado reprimir.

A la luz de los hechos, era claro que su esposa no le era indiferente, aunque ahora dudaba que tipo de sentimientos eran los que estaban generándose en él. Por un lado, su cuerpo reclamaba apoderarse de las cualidades desconocidas, que poseía la dueña de los ojos carmesí. Por otra parte, su mente estaba totalmente fuera de sintonía con su corazón, ya que cada vez que lo deseaba este saltaba inesperadamente ante cualquier, por mínimo que fuera, gesto proveniente de la chica que dormía a su lado.

"Esto tiene que parar¿es que acaso me estoy enamorando de ella? – el solo pensarlo era algo sumamente perturbador - ¡NO!... odio a todos los culpables de esto, incluida tú… mi Sakuno – cerrando sus ojos para dejarse bañar por la cálida llovizna, pues el agua fría ya no tuvo efecto"

El joven Echizen, todavía no estaba preparado mentalmente para asumir o reconocer a él mismo, que estaba más que interesado en la chica, provocando que aquellos sentimientos que permanecían celosamente guardados en su interior se fueran incrementado, probablemente llegará un momento en que ya no puedan ser retenidos.


Aquel suceso intimo no volvería ha repetirse, principalmente, por que el dueño de los ojos ámbar la evitaba, pasando el mayor tiempo posible lejos de ella, mas bien evadiendo los lugares donde la cercanía fuera demasiado tentadora, sin embargo, continúa apoyándola en sus clases, ya que lo había tomado como un deber que debía cumplir, pero manteniendo la distancia que un docente tendría con su pupila.

Asimismo, durante las clases estaba al pendiente de la chica, aunque no hacia nada por demostrarlo, a pesar que los celos se iban acrecentando cada día por las acciones provocadas por Fuji, aunque estos hechos eran ajenos a la castaña, quien veía en el genio solamente una inocente amistad con un interés en común, o sea la música.

Para Echizen todavía era un completo misterio, cuales eran las reales intenciones que Syusuke tenía para con Sakuno, no obstante, estaba convencido que la idea era fastidiarlo de alguna manera. Ya que cada vez que él se encontraba cerca, el prodigio solía ser aun mas atento con su esposa, situación que ya le había alertado su hiperactivo amigo Eiji.

Recién había comenzado la semana, durante las clases de música se daba inicio a la etapa final hacia el esperado concurso.

Ok. Chicos, con esta pieza damos por terminado el día de hoy – con su habitual seriedad emitía Tezuka.

Al fin – contestaba el genio – dime algo Tezuka¿este año el concurso es igual que siempre? – cuestionaba interesado.

No, hay leves modificaciones – mientras se paraba a buscar unas carpetas que estaban en su bolso – tomen esto – dirigiéndose a sus estudiantes.

¿Qué es esto? – decía Fuji al recibir la carpeta.

Ahí se encuentra la ficha de inscripción y otros papeles que tendrán que llenar – señalando la hoja – es muy importante que completen todo perfectamente, sino lo hacen corren el riesgo de ser descalificados.

¿Por qué tanto? Hasta donde yo recuerdo no era necesario esto – mostrando una hoja de papel, que Sakuno se encargaba de buscar entre las suyas - ¿por qué ahora piden autorización de los padres? – al corroborar esto, la chica abrió enormemente sus ojos carmesí.

Por que el año pasado hubieron muchos problemas de competidores que no habían avisado a sus padres, los cuales hicieron un gran escándalo por esto… en fin no creo que sea un problema para ti ¿Cierto? – preguntaba a Fuji, quien asintió – como tampoco para ti, supongo que en tu caso un tutor a cargo bastará – aunque no sabía como, solo afirmó.

Al momento de leer los papeles sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Aquella sola autorización comprendía un enorme reto, pues debía pedirle a Ryoma por ella, situación que le causaba mucho nerviosismo, ya que las cosa se han ido tensando entre ellos, desde aquel casi beso, y al igual que él, prefería evitar estar mucho a solas con su marido, pues sus pensamientos se intensificaban con su presencia, fantaseando infinitamente con lo sucedido, además, que temía ser descubierta por que como sus amigas decían, ella era un libro abierto.

Entiendo – respondía el genio, despertando a la chica de su ensueño – pero, explícame esto – señalando otra hoja de la carpeta.

Eso es un certificado que acredita quienes son, deben comprobar que su identidad es la que dicen – los chicos observaban con atención, pero sus rostros denotaban dudas – bueno el año pasado hubo una suplantación de identidad, causando un gran alboroto, así que para evitar esto se pide el certificado, lo pueden hacer timbrando con el sello familiar, la misma autorización.

Primero la autorización y ahora esto, no, definitivamente el destino se estaba confabulando contra ella. Para el común de la gente este sería un trámite sencillo, en cambio, para la joven pianista sería una tortura, ya que al presentar aquel certificado su actual estado civil podría quedar en evidencia, y aun cuando no fuera así, lo peor sería tener que dar muchas explicaciones por el sólo hecho de llevar el apellido Echizen.

Otra cosa – se paraba de su asiento – a más tardar el viernes necesito que me entreguen estos papeles, de otro modo no podrán participar – su tono de voz era serio y elocuente.

¡¿El viernes?! – sin intención alzo la voz.

¿Algún problema con eso, Sakuno? – interrogaba dudoso Tezuka.

¡Eh!... no… claro que no – agachando su rostro avergonzada.

Entonces, todo listo, mañana nos vemos – en el instantes los alumnos comenzaban salir – Espera Fuji, necesito hablar contigo – dijo sin mirarlo a la cara.

Pero tengo que acompañar a Sakuno – volteándose – después hablamos.

Ella se puede ir sola, además, su chofer la espera – no dándole margen para rebatir.

La joven mujer no se dio por enterado de estos sucesos, pues ya se había marchado embargada por sus nuevos problemas, caminando por costumbre llego a donde habitualmente lo esperaba Kaoru, sin hallar aún solución se dirigió a su casa. Mientras tanto, una densa atmósfera comenzaba a invadir el salón de música, dos hombres esperaban a conversar cuando la chica de ojos carmesí ya no estuviese presente.

Y bien Tezuka ¿qué es lo que quieres? – seriamente cuestionaba.

No sé ni me interesa que planeas, pero no permitiré que arruines la vida de Ryusaki – acomodándose sus anteojos con reserva.

¿Desde cuando te importa la vida de tus alumnos? – abriendo sus ojos ampliamente.

No me importa para nada, pero el concurso esta a unas semanas, así que no arruines las cosas, ahora deja tranquila a la chica – sin inmutarse con las insinuaciones del prodigio.

No te preocupes no pienso hacer nada para estropear el concurso, es más deseo que ella sea la ganadora – sonriendo con sutileza – se que el concurso anual se podrá participar en parejas ¿cierto?

Sí, y ¿qué piensas hacer? – interrogaba dudoso.

No es obvio, quiero que ella y yo compitamos juntos ¿es acaso eso un delito? – expresaba tranquilo.

Por supuesto que no, pero crees que ella quiera, además, no se supone que tú ya tienes a alguien – miraba serio.

Jajajaja… no se te escapa nada, bueno sí, pero en este momento estoy buscando algo nuevo – con cierto sarcasmo.

¿Y por qué ella? No la querrás utilizar por que es una Ryusaki ¿o sí? – con algo de molestia.

Nunca haría eso – entreabriendo los ojos – aunque tampoco es malo que ella sea quien es, podríamos ser la próxima pareja dorada – haciendo alusión a los padres de Sakuno.

Entonces, estoy seguro que hay muchos pianistas muy buenos en Europa, incluyéndola a ella – observaba con recelo – espero no tenga nada que ver con tus diferencias con Echizen.

Mmmm… pues no – entreabriendo sus ojos - creo que las habilidades de Sakuno son superiores, además, ella aún no tienen un estilo definido, así que la puedo amoldar a mi antojo – sonreía levemente.

Esta bien – contestaba como aceptando – pero estaré vigilándote.

Como quieras, nos vemos – saliendo del cuarto.

A pesar de ser un genio, aún no te das cuenta – decía para si Tezuka – ella ya tiene un estilo, de todos modos no voy a permitir que vuelvas ha cometer lo mismo que la otra vez.


El frío se intensificaba sobre la ciudad, los habitantes ya esperaban que pronto los primeros nevazones se dejaran caer, preparándolos para las festividades de fin de año. Situación que no se dejo esperar, ya que durante los siguientes días la ciudad fue cubierta por un bello manto blanco, entregándole a los ciudadanos un esplendido escenario con que deleitar sus ojos.

Sin embargo, la joven pianista permanecía ausente de todo esto, desde que recibió aquella carpeta, su silencio parecía cada vez mas molesto. Por lo cual, sus amigas observaban preocupadas la extraña condición de la chica, especulaban con muchas ideas, pero nada las convencía, de una descartaron que tuviese problemas con Ryoma o Fuji, pues su actitud con ellos continuaba sin variaciones.

Intentando encontrar un indicio a lo que estaba ocurriendo con su amiga, observaban minuciosamente cada detalle en ella, ya que aunque le preguntaban directamente que le sucedía, solo evadía las preguntas con otras sin sentidos. Mientras más analizaban los recientes hechos, más cuenta se daban que esa carpeta era la respuesta, ya que la actitud de Sakuno se los decía, que abría y cerraba el documento, para luego negar con su cabeza.

Debido a que estaban convencidas que con solo preguntarle a la chica no sacarían mucho. A la hora del almuerzo se la llevaron engañada a la azotea, fingiendo que Tomoka tenía un grandísimo dilema que comentar, así también, se libraban del curioso Eiji, sin causarle dudas u ofensas. Al llegar al lugar escogido se dieron cuenta que no fue una buena idea, pues conversar al aire libre con estas condiciones meteorológicas no era prudente, pero nada podían hacer, ya se encontraban allí, así que era mejor enfrentar el problema ahora.

Tomoka¿qué te sucede? – cuestionaba inocente la castaña.

¿A mí? – con cierta sorpresa.

Saku, en realidad, queríamos hablar contigo de otra cosa – interfería Ann.

¿Conmigo? – abriendo sus ojos con incertidumbre.

Hemos notado que estos días andas muy extraña – comenzaba Ann – y llegamos a la conclusión que esa carpeta tiene algo que ver – ante la gran sorpresa de Sakuno, que abrazo el documento con protección, ambas chicas se observaron.

Veo que estamos en lo correcto – intervino Tomoka.

¿Qué sucede con eso¿podemos verlo? – con suavidad se expresaba la joven.

Las jóvenes pudieron observar los titubeantes ojos carmesí de su amiga que se debatían por este asunto, lo que les indicó que debían actuar por su cuenta, ya que la muchacha no lo haría. Así que Tomoka en una hábil maniobra le arrebató la carpeta, dejándola muy sorprendida, aunque en parte comenzaba a sentir un leve alivio, en su interior deseaba que sus amigas la obligaran a contar lo que tanto ocultaba.

Sin reclamos por este hecho, la joven Sakuno solo miró a sus amigas quienes comenzaban a descifrar los papeles. Sin embargo, luego de unos instantes ambas chicas se observaron desilusionadas, pues nada de lo que veían allí respondía sus preguntas, ya que ni siquiera estaban completados todos los espacios señalados, entonces ¿cuál era el problema?

Saku, no entiendo… no se supone que mañana debes entregar esto – cuestionaba Tachibana, la aludida solo asintió – entonces¿por qué aún no los has llenado?

Es que… creo que – vacilaba a cada frase – no creo que… participe.

¿Qué, QUEEEEÉ? – gritaba Osakada – pero ¿por qué? – sin disminuir su tono de voz.

Un aire helado las envolvió, haciendo que las muchachas tiritaran de frío, sus rostros ya daban cuenta de eso, pues sus labios comenzaban a tornarse azules y sus mejillas enrojecidas.

Sakuno, te has esforzado mucho, no puedo creer que ahora nos digas esto – retomaba Ann - ¿cuál es el inconveniente?

Esta conversación parecía no avanzar, la dueña de los ojos carmesí permanecía con su rostro gacho sin emitir palabras. Mientras Tomoka observaba los documentos con atención.

Saku, no permitiremos que abandones ahora – con seriedad decía Ann – a menos que nos des una muy buena razón – hablaba como si tuviera esa autoridad, así como una madre a su hija.

Ann tiene razón – intervino Osakada – así que nosotras llenaremos los papeles por ti – comenzaba a buscar un lápiz - ¡listo! – anunciando su próxima acción.

¡Espera! – elevando por primera vez su delicada voz – no escribas – volviendo ha bajar su mirada.

¿Qué pasa? – decía Tachibana – no te preocupes solo iba a escribir tu apellido.

¡NO! – otro arrebato que sorprendió a las chicas.

Haber Sakuno – un poco molesta la chica del lunar – no vas a contar que es lo que sucede ¿o no?

Momentos de incertidumbre se dejaban caer en la mente de la joven interrogada, una parte de ella deseaba poder expresar lo que estaba sucediendo, pero su introvertida personalidad le dificultaba poder decir esas palabras en forma audible, por inocente que parezca anhelaba que sus amigas pudiesen leer su pensamientos, así sería más fácil contarles lo que ocurría.

Dime¿tienes algún problema con los padres de Echizen? – decía Ann, mientras señalaba el papel de autorización – por que si es así, nosotras podemos ayudarte para hablar con ellos.

No me digas, que no quieren que participes, por eso no han firmado – interrumpía Osakada.

En realidad… ellos no… son mis… tutores – susurraba la castaña.

¿Cómo? Pero nos dijiste que – se detuvo Ann, al ver que Sakuno negaba.

Ry… Ryoma – con su rostro cabizbajo, levemente sonrojada.

¿Ryoma? – cuestionaba Ann – ¿qué tiene que ver Echizen? – no sabía porque, pero sus palabras denotaban enojo.

Él… es mi… tutor – apenas logro pronunciar esas palabras.

¿QUÉEEEEE? Mi príncipe es ¿qué? – con su tono habitual de voz.

Nuevamente, las chicas quedaron en completo silencio, una vez comprendieron lo que Sakuno les había expresado, ninguna de las dos sabía que preguntar para entender como había sucedido todo esto, es que definitivamente era un hecho inverosímil, ya que como podía ser posible que Echizen Ryoma "Príncipe de Seigaku" fuese el tutor legal de Ryusaki Sakuno, pero en que mundo paralelo estaban metidas y cuando fueron introducidas allí.

¡Explícate! – le espeto Tachibana.

Sí, Saku… necesitamos una aclaración – ambas observaban expectantes, aunque Tomoka lo encontraba divertido.

En realidad, la joven de ojos carmesí estaba literalmente entre la espada y la pared, era una situación un poco complicada, pero en el fondo veía una especie de luz al final del túnel, desde que todo este trastorno ocurrió en su vida, se había tenido que encerrar en si misma, necesitaba con toda sus fuerzas desahogarse, pues ya no tenía más espacio para guardar todas estas cosas, tenía que hablar o finalmente se volvería loca y que mejor oportunidad que esta, además, estaba segura que podía confiar en aquellas dos personas.

Bueno¿nos dirás? – la miraba con ternura la chica con el lunar.

Ahora… mi nombre es – respirando profundo para darse valor, sabía que una vez dijese esas palabras no podía volver atrás – E-echiz... Echizen Sakuno – terminó de pronunciar sonrojada.

Por unos segundos las chicas quedaron mudas, perplejas con la novedosa información, se supone que ellas sabían como se llamaba su amiga¡Esperen¿Cómo dijo que era su nombre? No, mejor dicho ¿cuál era su apellido¿Qué esta pasando aquí?

¡Ahhhhh! – gritaron las dos al unísono – ¿qué acaso los padres de Echizen te adoptaron? – lograba emitir Ann con sorpresa, era la única posibilidad que se le ocurría.

No… es eso – imposible no sonrojarse, en cuanto pensó lo que debía confesar.

Entonces¿por llevas ese apellido? – decía en tono divertido Osakada, al ver el notorio sonrojo de la chica, aunque no imaginó lo que veía después.

Es que… estamos – en su mente era difícil pronunciarlo ni sospechar lo que era decirlo – es que…

¡YA, Sakuno, dilo de una vez! – con impaciencia decía Tomoka.

¡ESTAMOS CASADOS! – había respirado profundo, así que casi escupió las palabras atragantadas en su garganta.

Solo una glacial brisa invernal se dejo notar entre las chicas, quedaron, al pie de la letra, completamente paralizadas, no solo por el frío sino también por la reciente declaración. A penas unos minutos después, sus cerebros comenzaron a recuperar el calor suficiente, como para hacerlo funcionar y procesar la noticia, aun así no era una información que pudiesen analizar claramente, necesitaban con urgencia una explicación.

Perdón, dijiste que ¿están casados? – interrogaba con duda la castaña.

Sí… – cabizbaja y completamente roja.

Pero ¿cómo, cuándo¡hayyyyy! Sakuno, dinos que sucede – afirmándose la cabeza con impaciencia expresaba Osakada.

La joven esposa ya no tenía nada que ocultarles a sus amigas, lo que la hacía sentirse aliviada, pues una vez les contara todo lo que había ocurrido durante este tiempo, tendría personas con las cuales desahogarse en sus momentos de angustia, como el que vivió la noche en que acepto que estaba enamorada de Ryoma. Se hallaba sumamente nerviosa, tampoco era que fuese fácil decirlo, pero se dio unos segundo para respirar tranquila y comenzar con el relato.

No fue mucho el tiempo que necesito para contar todo, además que ninguna de las oyentes se atrevió a interrumpir. Una vez concluyo su historia, la chicas comenzaron a bombardearla de preguntas, claro que la más entusiasmada con esto era Tomoka que encontraba lo máximo que su amiga estuviese legalmente casada con el príncipe Ryoma, o sea que mejor noticia que esta, ahora por fin podría molestar a Kurosawa con esto.

No obstante, antes que pudiese comenzar a gritarlo, Sakuno les pidió que guardaran silencio, al menos hasta saber que pasaría con todo esto. Un gran paso en la vida de la joven Echizen, aunque todavía es pronto para conocer las consecuencias de esta noticia, de todos modos, cuando los secretos comienzan a ser conocidos, es muy difícil que permanezcan mucho tiempo ocultos, menos considerando el gran calibre de la información.

Continuara...


Y bien que les pareció, comienza a destaparse la olla de sorpresas, ahora que las chicas saben del matrimonio, cuanto tiempo durara oculto.

Avances???? solo uno por que aun no lo he escrito, Ann se encargara de los documentos... Que hará Ryoma cuando sepa que ellas saben que estan casados, se enteraran sus amigos, sabrán los demas, jajaja... Hasta pronto, Chao