Ahora si pude postear antes... espero les guste.
Mientras iba de regreso, Rin iba pensativa. A momentos se perdía en las nubes recordando el beso que Sesshomaru le había dado y su breve "Nos vemos cuando regreses a Kyoto". No era mucho, pero esperaba verlo quizá en unas semanas.
Pensaba mucho en lo que le había sucedido durante la boda (Inuyasha y Aome se habían ido a pasar su luna de miel al norte del país donde dicen que hay un complejo de aguas termales delicioso), su pelea con Kohaku le había puesto en perspectiva muchas cosas, ¿qué esperaba ahora de su vida? ¿Cuál iba a ser su futuro de ahora en adelante? Ya no era la niña que iba de un lado para otro con su "Señor Sesshomaru". Sonrió al pensar en ello, se había acostumbrado a tutearlo y a él parecía no molestarle aquello.
¿Qué futuro tendría? Loto le había respondido tiempo atrás luego de que vieran a Sesshomaru en la casa de té "Serás señora en su castillo", era una idea que apenas y se atrevía a soñar. El ser señora del castillo de Sesshomaru involucraba…
Era un sueño demasiado atrevido, podría atreverse a imaginarlo como uno de sus clientes regulares (uno muy silencioso y solitario), se atrevía inclusive a soñarlo como su danna (eso la hizo sonrojar un poco), con que su Sesshomaru se convirtiera en su benefactor oficialmente (ya lo había sido de manera no oficial todos estos años) y la visitara de vez en cuando como su pareja ella se sentiría completamente llena.
Esas ideas la hicieron recordar a su hermana mayor y el hecho de que no la encontraría cuando volviera. Cada verano Loto iba a una hacienda que su danna tenía cerca de Tokyo, según Rin sabía era un hombre demasiado rico y demasiado ocupado para compromisos sociales durante todo el año salvo por el verano, cuando pedía a Loto que se fuera con él para apoyarlo como anfitriona "mi temporada como ama de casa" decía ella divertida, lo cierto era que su danna no le permitía hacer nada que no fuera estar con él y socializar con sus clientes más importantes, a cambio el resto del año mantenía todos los gustos de la geisha… y eran demasiados.
Rin nunca iba, siempre se quedaba a cargo de alguna vieja geisha amiga de Loto, pero ese año iba a ser distinto: solo se iba a quedar a cargo de la criada, lo que significaba que junto con el hecho de no tener que asistir ni a citas ni a la escuela esas eran prácticamente vacaciones. Todos los clientes de Loto sabían que ella no estaría y ninguno osaría citarse con su hermana menor. La geisha había accedido a que Rin saliera acompañada mientras hubiera sol y le había dejado una buena cantidad de dinero para lo que quisiera, así que le esperaba una buena perspectiva para sus vacaciones.
Los primeros días no tuvo mucho que hacer, leer un poco, hacer algunas visitas para Loto, revisar si habían llegado algunos pedidos que hizo la geisha, incluso se dio unos días (con el permiso de la criada y acompañada por ella) para visitar unas aguas termales cercanas.
Una semana después de que llegara, llegó una invitación de la casa de té. La miró con curiosidad y luego la abrió, ¿quién le enviaba una invitación sabiendo que su hermana no estaba en ese momento?
Un grito de alegría provocó que tanto la criada como la cocinera subieran corriendo a la salita del té.
- ¡ESTÁ EN KYOTO! ¡Me invita a la casa de té! – decía Rin mientras agitaba la cqarta que le había llegado, se acercó corriendo a la criada y le dijo:
- ¡Mira! ¡La escribió de su puño y letra! ¿Puedo ir? ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!
La criada tomó una nota de manos de Rin, escrita con una perfecta letra que decía:
"Preciosa Aiaru:
Tengo entendido que Loto no está en la ciudad, de todos modos quiero verte a las 6 pm. en la casa de té si te permiten salir.
S."
- No cabe duda de que se trata del señor Sesshomaru.
- ¿Puedo ir? – dijo Rin más calmada.
- Supongo que no habrá problema, pero yo te iré a dejar e iré por ti a las 10 – Rin asintió.
- Iré a darme un baño y luego a peinarme, ¿podrías sacar un kimono de verano para mí y llamar a Okami – sama?
- Claro Aiaru – y así con una sonrisa de emoción en sus labios Rin salió para alistarse.
Aquella tarde Rin llegó temprano, sabía que era importante que ella llegara primero para atender a Sesshomaru como se debía. Llevaba un kimono color verde agua con bordados que parecían olas y espuma de mar con un obi color arena con perlas bordadas que simulaban una playa. Alisó sus ropas y se sentó a esperar mientras practicaba un rato con el shamisen para matar el tiempo.
A las 6 en punto el youkai apareció en la puerta y ella le hizo una reverencia con una sonrisa, se veía guapísimo tan solo utilizando su yukata sin su armadura, dio unos pasos hacia donde ella estaba, se sentó frente a ella y la acercó hacia él para darle un beso tan intenso como el de la noche de la boda. Rin sonrió sonrojada y murmuró un "Me alegra que vinieras tan pronto" aún algo aturdida.
Esta vez había pedido para él una botellita de sake muy fino que a continuación, tratando de moderar la torpeza de sus manos por el beso sirvió para él.
- ¿A dónde se fue tu hermana? – preguntó tomando entre sus dedos la copita de sake y llevándola a sus labios para beberla.
- Con su danna a una hacienda que él tiene – el youkai se quedó mirando su cabello.
- Ya no usas banda roja – dijo él.
- Creo que Loto pidió que me la cambiaran, aunque no estoy segura de por qué lo hizo – mientras se arreglaba noto que entre sus adornos para el cabello, esta vez traía joyas en lugar de flores, encontró una banda blanca en vez de la roja – solo me dijeron que Loto dio instrucciones de que utilizara esta de ahora en adelante.
- Te has convertido en una señorita – dijo pasando sus dedos por la mejilla de ella dejando una línea de calor por su rostro – sabes cómo actuar y cuándo callar.
- Aprendí del mejor – dijo Rin con una sonrisa – gracias a ti aprendí muchas cosa, entre ellas a interpretar una mirada.
- ¿Interpretar una mirada?
- Comparados contigo, la mayoría de los seres humanos son sencillísimos de interpretar, puedo saber qué quieren y actuar en respuesta a ello.
- ¿Y qué te dice mi mirada ahora? – Rin le miró a los ojos algo sonrosada pero aún así respondió.
- Que estas indeciso, no sabes qué hacer conmigo. Creo que he superado las expectativas que tenías de mi, ya no se trata de llevarme a lomos de Ah – hun como cuando niña, ahora las cosas se complican.
- Realmente has aprendido – dijo Sesshomaru aceptando lo que ella decía.
- Con respecto a eso hay algo que quiero decirte.
- Te escucho.
- Puedo esperar.
- ¿Esperar dices?
- Si, puedo esperar a que te decidas, ya sea que solo quieras verme a ratos en una casa de té o que quieras convertirte en mi danna – había una tercera opción que ella no quiso mencionar – esperaré a que tomes tu decisión, no me gustaría que nos arruináramos mutuamente el futuro por algo que sintiéramos que es una obligación hacer más que algo que queramos hacer.
- ¿A ti te gustaría estar conmigo?
- Es lo que más deseo en el mundo pero no voy a obligarte a que lo hagas, no quiero ser una imposición para ti.
- Haz madurado mucho.
Sesshomaru la acercó hacia él, la abrazó y comenzó a recorrer las líneas de su rostro con los dedos, ella estiró la mano e hizo lo mimo en el rostro de él. Luego, levantándose un poco, Rin se acercó a él y unió sus labios con los de él.
En cuanto comenzaron a besarse, Sesshomaru la sujetó de la cintura y la acercó más a él y ella se aferró a su cuello. Rin entreabrió sus labios para dejarlo profundizar el beso y luego de unos momentos él separó sus labios de los de ella y recorrió con besos su cuello cuidando de no deshacer el maquillaje que llevaba. La chica cerró sus ojos mientras respiraba entrecortado. Luego de unos momentos Sesshomaru se separó de ella y volvió a acomodarla entre sus brazos, ella escuchaba el corazón de él, tan agitado como el de ella.
- Esperaremos a que te conviertas en geisha, entonces será tu danna, a partir de ahí veremos.
- ¿Seguirás viniendo a verme mientras tanto?
- Claro que sí, ¿cuándo vuelve Loto?
- Creo que en 3 semanas… tengo unas largas vacaciones.
- Me encargaré de que disfrutes de esas vacaciones.
A partir de entonces, todas las tardes se veían en la casa de té de 6 a 10 de la noche. Rin a veces tocaba y cantaba para Sesshomaru, otras le hablaba de todo lo que le había sucedido con Loto.
"Una vez fui con mi hermana a ver a un cliente que daría una fiesta en una aldea, el hombre pagó mucho porque fuera ella y me llevó. Desde que llegué me pareció conocido pero no fue hasta que vi a uno de los invitados a la fiesta que me di cuenta de en dónde estaba.
¿Recuerdas el lugar donde nos vimos por primera vez? Estabas recargado en un árbol y yo te encontré cerca de la aldea donde vivía. Era esa aldea, reconocí al hijo del terrateniente que… bueno tu recuerdas eso. Pero él no me reconoció a mí, incluso hizo algunos comentarios y yo me permití reírme de ellos, nunca pensaría que yo fuera esa huérfana que consideraba un estorbo, creía que yo era una joven de la más alta sociedad de Kyoto o algo así.
Por la noche le mostré a Loto el lugar donde te encontré, no quise ir más allá por no atraer malos recuerdos…"
Sesshomaru estaba encantado con su preciosa Aiaru y su forma de actuar, era fresca y viva, como la brisa del mar, estaba viva, más viva que como nunca le había tocado verla. Le encantaba besarla y sentir la respuesta a sus besos, solo se había contenido a llegar a más porque consideraba que lo mejor sería hacerse primero su danna antes de adueñarse completamente de ella.
Bueno ahora las noticias, una buena y otra mala. La mala es que voy a tardar de subir el siguiente capítulo, lo siento ... La buena, voy a escribir una one shot para día de muertos (ya casi todo mundo sabe que soy mexicana) y nosotros también tenemos seres que pueden aterrorizar a todo el mundo, incluye a nuestra pareja favorita (Sessh y Rin) acompañados de Inuyasha, Aome, Sango y Miroku... y lo mejor de todo, esta va a ser rating M.
Busquen Terror a la Mexicana, próximamente solo en cines... dijo en los post del Fanfiction.
