Hola a todos, cuanto tiempo... antes que me lancen cosas o intenten asesinarme por la tardanza, siento mucho no haber actualizado la semana pasada, pero muchas cosas sucedieron que impidieron que escribiera, además, de salir unos dias de vacaciones, pero lleve mi cuadernito para escribir, recien el martes llegue, así que por fin pude transcribir todo al pc... bueno espero que este capitulo sea de su agrado, como no quiero arruinarles la lectura no haré comentarios, solo lean y disfruten.


12.- ¿UN TIFON¿EN INVIERNO?

Una extraña calidez la envolvía, con una pesadez inusual sentía todo su cuerpo, sin embargo, no profesó temor, pues estaba segura que esa sensación provenía de su marido. Aún con pereza de siquiera moverse yacía recostada en el suave y cómodo lecho. Una nebulosa cubría su mente, con su respiración acompasada levemente comenzaba a despertar, pero todavía sin efectuar movimientos.

Un ligero bostezo fue la partida a su avivar, no teniendo fuerzas para levantarse, se dejo embriagar por aquel enviciante aroma, sonrió en su interior al sentirse sumergida por aquella masculina fragancia, que la abrazaba en todo su ser, intentó girarse para hacer mas estrecho el contacto, pero una extraña dolencia la perturbaba.

Alzo su rostro de entre las sábanas, aún sin dejar asomar sus orbes carmín, cuando un fulgente haz de luz la cegó, volvió a cubrir su perfil en son de protección, comenzando a tomar conciencia que no estaba del todo bien, la anormal sequedad en su boca y un incipiente dolor de cabeza se lo anunciaban, pero todavía no se encontraba del todo despierta como para recordar alguna cosa que confirmara esto, inocentemente pensó que, quizás, comenzaba a enfermarse.

¡Hasta que despiertas! – una masculina voz la alerto.

Todavía cubierta por una densa neblina, no asimilaba muy bien quien le hablaba, aunque un brinco descarado en su pecho, le hacía suponer de quien se trataba. ¡Un momento¿Desde cuándo Ryoma, se levanta antes que ella? Intentando esbozar una pregunta, volvió ha oír aquella varonil voz.

¿Cómo te sientes? – escuchó…¿Qué extraño? Se dijo… ¿por qué parecía tan lejos? Si ella sentía que estaba dormida en sus brazos.

¿Qué hora es? – logró decir confundida, pero sin moverse.

Son las tres de la tarde – pronunció distante.

¿QUÉ? – se levantó de golpe, craso error, pues como si de un cristal se tratase, su cabeza se quebrajo, cayendo irremediablemente devuelta a su posición.

Será mejor que no te levantes – dijo en tono molesto.

¿Qué sucede, estoy enferma? – cuestionó, mientras se sobaba las sienes.

Eso te pasa por beber tanto¿en qué pensabas? – refutó con tono severo.

¡Ah! No entiendo¿de qué hablas? – decía confusa.

No recuerdas que sucedió anoche – aún más molesto que antes.

Aquella densa niebla que cubría su mente, lentamente le dejo observar vestigios de la noche anterior, cabizbaja en sus sábanas intentaba ser dueña de sus pensamientos, paulatinamente difusas imágenes aparecían ante sus ojos. Esforzándose por capturarlas, consiguió ver claramente hasta su encuentro con Fuji y posterior reunión con sus amigos… ¿pero luego, qué había?

Esa pregunta perturbó su cabeza, repasando cada suceso confusas escenas se intercalaban. Una vez que se libro de Kurosawa, un terrible miedo surgió en ella, los nervios pasaron a ser gobernantes de su persona y la indiferencia constante de Ryoma no era de gran ayuda, en esos momentos se sintió vulnerable, débil, pensando que en cualquier instante sucumbiría a la presión.

Fue entonces que las respuestas empezaron a surcar su agotada mente, recordando como equívocamente había aceptado un vaso de jugo o, al menos, eso creyó, no obstante, luego de beber un gran sorbo del contenido, se percató de lo que era, intentó retractarse, pero expulsarlo no era adecuado, así que solo lo trago¿qué podía causar un poco? Fue lo que pensó.

Sin embargo, aquella pequeña cantidad fue suficiente para percibir un leve cambio en ella, comenzó a sentir un ligero relajo, pues su cuerpo parecía pesar un tanto menos, aunque no lo suficiente como para que todos sus nervios fueran consumidos. Así que optó por beber toda aquella extraña dosis, pero esperanzador brebaje.

Lamentablemente, se dejó seducir por aquel placentero relajo que nacía en su cuerpo, sin que sus amigos se percataran, fue aceptando los venideros vasos… ¿cuántos?… eso era, precisamente, lo que no recordaba, solo que se había sentido tan liberada, que no se detuvo a pensar en las posibles consecuencias de tomar licor desmedidamente.

Gradualmente, sus párpados fueron abriéndose, hasta que lograron conectarse con la inquisidora mirada ámbar, deseaba saber que había ocurrido, pero como preguntarle, además, que Ryoma parecía notablemente enojado - ¿es qué acaso había hecho algo malo? una duda que cruzó su cabeza, proporcionándole un arduo rubor en sus mejillas.

¿Qué sucedió… anoche? – tratando de hablar.

¿No recuerdas nada? – cuestionó molesto, al ver la negación de ella, prosiguió – no mucho, cuando nos dimos cuenta te sacamos de la fiesta, luego nos vinimos a la casa y ahora estas ahí – contestó sin mayores revelaciones, pues no todo era de su agrado ni de su conveniencia.

Un suspiro de alivio surgió de su garganta, agradecía que así fuera, aunque de todos modos debería disculparse con los padres de Ryoma, realmente era vergonzoso. Sin embargo, algo le extraño, a pesar de saber que su esposo estaba a una distancia considerable, todavía se sentía embriagada por aquel masculino perfume.

Debido a la duda de sus facultades, tuvo que verificar que en realidad Ryoma estuviese lejos y no ha su lado, al comprobarlo no hallaba explicación posible a eso, hasta que su vista carmesí reconocieron aquellas ropas que llevaba puesta, la camisa que supuestamente su esposo traía la noche anterior… ¡Un momento!... ¿por qué y cómo la llevaba ella? La evidente pregunta se leyó fácil en su rostro.

Llevas mi camisa, por que yo te la puse – contestó sin problemas.

Causando que su esposa abriera sus ojos desmesuradamente por la impresión, además de la creciente vergüenza, ya que recordaba que bajo ese vestido no había nada de ropas, así que debió haberla visto desnuda, a menos que… ¿acaso había sucedido alguna cosa entre ellos? su ya agotada mente no podía comprender nada, si realmente había sucedido lo que creía ¡NO! Pero antes que explotara escuchó.

No paso nada de lo que puedas estar imaginando – espetó hastiado – solo te puse la camisa, por que fue lo primero que se me ocurrió – afirmó certero, aunque lo último lo dijo desviando la mirada, al recordar cada detalle del esculpido cuerpo de Sakuno.

Posteriormente le explico, a su modo, dónde y cómo había terminado con su ropa, aunque eso la tranquilizaba no le quitó la vergüenza que sentía por esos hechos. Por otro lado, Ryoma continuaba enfadado, ya que desde que se levanto había estado recibiendo regaños y burlas por no cuidar a su esposa, aunque su mayor rabia se debía a la frustración de no concluir lo de anoche, y la culpaba de todo a ella, pues si no hubiese tomado, estaba seguro que en este instante podría llamarla con toda seguridad su mujer.

¡Toma estas pastillas! – le ordenó – Kawamura dijo que te ayudaran, otra cosa, será mejor que no te levantes hoy, o sino, no podrás recuperarte para la competencia, así que duerme – sentenció, sin dejar derecho a reclamo.

Luego de eso, el joven esposo abandonó la habitación, dejando descansar a una aturdida chica, que no alcanzó a comprender el enfado real de Ryoma, aunque la principal hipótesis era su estado etílico anterior. No volvió a verlo durante todo el día, aunque triste lo dejo pasar, pues su mente comenzaba ha ser invadida por la pronta competencia de música, que se llevará a cabo pasado mañana.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Casi en un parpadeo llegó el día del concurso, si antes se hallaba algo nerviosa, ahora definitivamente no controlaba sus miedos. Las preliminares fueron tortuosas, ya que tocaba frente a personas que estarían contabilizando cada una de sus fallas, le había causado mas de una dificultad, sin embargo, ahora tener que hacer frente a todo un auditorio, esto si que era infinitamente mas aterrador.

Sin darse cuenta, se encontraba tras bambalinas, a la espera de que llegara su turno. Agradecía la escasa iluminación del área, pues todo era un tanto caótico, viéndose gente caminando de un lado para otro, entre preparadores y concursantes que se estaban alistando para el posterior evento, al menos, nadie la percibía en esa locura.

Apoyada en una fría pared, observaba aquel descomunal movimiento, a cada segundo sentía como su diminuto control sobre si misma, se desvanecía sin remedio, sus pulsaciones se aceleraban en cada respiración, un suave sudor comenzó a surgir en su frente, intensificando sus inseguridades, terminado por bloquear por completo su mente, si debía participar en estos momentos no podría, ya que ningún músculo de su cuerpo parecía tener vida.

¡Hola linda Sakuno! – logró oír a la distancia una conocida voz. Alzando su vista para localizar a quien la llamaba, consiguió distinguir unos misteriosos ojos azules.

¡Fuji-san! – emitió con sorpresa, como si su aparición en ese lugar no fuera real.

¿Estás bien? – preguntó preocupado, al ver la mirada insegura de la chica, ella solo negó con la cabeza - ¿necesitas que te ayude en algo? – se ofreció gustoso.

¡Nadie puede! – contestó desanimada – se me olvido todo – dijo en un sollozo – no puedo tocar – bajando su mirada derrotada.

Pero que dices, solo te encuentras nerviosa – emitió con consuelo.

Con delicadeza se acercó a ella, alzando una mano comenzó ha entregar suaves caricias que revoloteaban en sus castaños cabellos. Sucumbida por sus propios nervios, no era capaz de rechazar aquel inusual contacto. Sin disminuir sus acciones, el joven de mirada misteriosa, alzo el rostro casi angelical de Sakuno, tomando entre sus manos la fina barbilla de la chica, mientras acariciaba sutilmente sus rosados labios.

Un leve nerviosismo recorrió su cuerpo, pues era la primera vez que Fuji actuaba de esta manera tan cercana con ella. Levantó sus ojos carmín para encontrar aquella seductora sonrisa, paralizada por la impresión no logró ni siquiera oír lo que este le decía, solo veía como el genio articulaba palabras para ella, sin sonido alguno, lo único que pudo percibir fue la peligrosa proximidad de sus rostros, temiendo por el posible roce de sus labios.

¡Linda cuñadita! – una esperanzadora voz surcó sus detenidos sentidos.

¡Ryo-chan! – expresó con agradecimiento.

¡Echizen Ryoga! – espetó molesto – siempre interrumpiendo¿no tienes otra cosa mejor que hacer?

Por el momento no – dijo con sarcasmo – y tú¿no tienes respeto por las mujeres ajenas? – preguntó certero.

Bueno, bella Sakuno – ignorando el comentario anterior - creo que después podemos continuar conversando – entregando una leve caricia en los labios de ella, provocando un sonrojo notable en la joven – claro, sin que nadie nos moleste – mirando desafiante a Ryoga.

Una vez Syusuke se alejo, seguido atentamente por la inquisidora mirada de Echizen, volvió a prestarle atención a su cuñada.

Dime Saku-chan¿qué te sucede? – cuestionó con cariño.

No puedo tocar – logró articular nerviosa.

Unos cuantos minutos mas, pretendiendo que la chica expresara sus preocupaciones, así poder comprender como ayudarla, pero fue en vano, Sakuno estaba dominada por sus nervios, si existía una medicina para curarla rogaba descubrirla pronto, hasta que una idea cruzó su cabeza, no era seguro que resultara, de todos modos no perdía nada intentándolo.

¡Espera un poco! – le indicó a su cuñada, mientras sacaba su celular - ¡Alo!... ven ahora mismo para acá¡Ah!... no me importa, te espero tras el escenario, y ni te atrevas a negarte – cortando inmediato la comunicación.

Sin tener certeza de que haría realmente, estrecho a su bella cuñada en sus brazos, con el propósito de reconfórtala un poco, aunque nada obtuvo con aquel gesto de cariño, pues sentía como Sakuno seguía un tanto ida y ligeramente alterada, sabía que debía hacer algo más, pero por ahora esperaría a que su llamado tuviera el efecto deseado.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Mientras tanto, no lejos de allí, en uno de los pasillos que daban a los camerinos, se confrontaba una inusual pareja. Cuando Syusuke estaba discutiendo con Ryoga o, al menos, eso intentó, diviso unos ojos azules que lo observaban con furia, para evitar arruinar sus planes, decidió abandonar el lugar. Dirigiéndose con precaución hacia la chica, para no tener que enfrentarla delante de todos, llegó donde lo esperaba, la jaló con brusquedad hacia el interior de uno de los camerinos, cerrando la puerta espetó…

¿Qué haces acá? – escupió con furia.

¿Qué crees? – respondió Emiko – hasta ahora he mantenido silencio, pero ya me harte – gritó con rabia.

¡Debes tener paciencia! – contestó con molestia.

¿Paciencia? – gritó, mirándolo desafiante - ¿hasta cuándo?... hasta que se les ocurra tener hijos – refutó alterada – no pienso esperar nada, si hubiese actuado antes esto…

Sin embargo, un violento golpe contra la pared la acalló, sin darse cuenta Fuji la acorraló contra aquel duro obstáculo, sujetándola con fuerza de su mandíbula, mientras la miraba de una forma amenazante, temiendo por su propia seguridad, se limitó a no reclamar por este acto, solo esperó impaciente por una explicación.

Te recomiendo que no hagas ninguna estupidez – expresaba con sutileza – se que todo esto no estaba planeado, pero aún no me doy por vencido – sin soltar el agarre – no te conviene tenerme de enemigo – le advirtió serio.

¿Sí? – se atrevió ha cuestionar – entonces dime – intentando zafarse de su captor - ¿qué piensas hacer ahora? – mientras era liberada.

¡Ya verás! – se apartó con una sonrisa.

Eso no me sirve ¡explícame! – le exigió severa.

Por hoy, necesito que Sakuno gane – pensativo emitió – luego vine lo mejor – saliendo del lugar, pero antes pronunció – no te atrevas a destruir mis esfuerzos – le dijo con sus ojos abiertos en son de advertencia.

A estas alturas la joven Kurosawa no tenía claridad de nada, se reclamo así misma por haber aceptado confabular con Fuji, si lo pensaba bien, desde que se unió a él todo iba cuesta abajo. Lo único que realmente había obtenido con todo esto, era alejarse cada vez más de su objetivo, o sea de Ryoma Echizen, no obstante, ahora era tarde para reclamar, la última advertencia del prodigio le indicaban que podría ser sumamente peligroso traicionarlo, por el momento era mejor esperar.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Posterior al llamado, no transcurrieron mas de cinco minutos, hasta que Ryoga diviso a quien obligó a venir a su encuentro. Con su impaciencia habitual, Ryoma se acercó a la pareja, al ver tan desagradable escena, pues su hermano abrazaba tiernamente a Sakuno, frunció el ceño. Además, de pensar en las razones de porque lo llamaban, si así estaban tan bien juntos.

¡Ryoma¿qué te trae por aquí? – le sonrió Ryoga.

¡Ah!... pero si tú me pediste que viniera – entre enojado y confuso, al no comprender las intenciones de su hermano.

¡Cierto! – mientras se rascaba la cabeza – bueno, entonces los dejo – concluyó para irse.

¡Espera¿A dónde vas? – cuestionó aturdido - ¿se puede saber qué pasa? – logró decir.

Mmm… ¡Ah! lo siento – dijo como recordando que no le había explicado lo del llamado – Sakuno no se siente bien, esta nerviosa… no sabe que hacer – pero al ver la cara de "y qué quieres que yo haga" que tenía el insensible de su hermano, continuó - ¡no es obvio!... es tu esposa, hazte cargo – golpeaba su hombro, marchándose sin dejar instante para responder.

Un tanto irritado, observó como su hermano los dejaba a solas, ahora frente a ella, su cabeza comenzó a funcionar a mil por hora, entre tantas preguntas y respuestas que no encontraba una que le ayudara en este nuevo dilema. Sin embargo, antes que su atribulada mente pudiese hallar una solución, vislumbró como la tímida chica se acercaba decidida hacia él.

Con una capacidad nula para reaccionar, solo logró darse cuenta de los propósitos de ella, cuando sintió la calidez que emitía su cuerpo, además, de la suave fragancia que llegaba a su interior. Una esposa presa del miedo se aferro a la única persona, en la cual su cuerpo anhelaba encontrar tranquilidad, a pesar de sus inseguridades, se atrevió a reposar su rostro en el fornido abdomen de Ryoma.

Al instante percibió como sus pulsaciones adquirían un ritmo normal, su respiración comenzaba a llenarla de un relajante estado de paz, comprobando que la única cura a sus males, era el mismo que alborotaba su cuerpo. A pesar de lo incomodo que le resultaba esto, el joven impasible no pudo pasar por alto aquel extraño, pero gratificante acto.

Tal como en otras ocasiones, surgió en él un sentimiento plagado de ternura hacia esa mujer, haciendo caso omiso al lugar y a las miradas curiosas que los rodeaban, bordeó con delicadeza y protección a su esposa, atrayéndola con firmeza ha su cuerpo. Solo un instante pudo permanecer así, ya que un deseo de acariciarla aparecía en él. Alzando la delicada barbilla de la chica, sin impedimentos le entregó un cariñoso y dulce beso.

Consientes absolutos del lugar en donde estaban, aquella caricia fue un acto de entera dulzura. Besándola con precaución como si de un cristal se tratase, sentía como su mente le insistía en hacer audible lo que su corazón le anunciaba, sin embargo, al no tener el valor para expresarlo, deseaba que a través de esta suave caricia, ella pudiese comprender los sentimientos que aún no podía emitir con palabras.

Disfrutando esta expresión de cariño. Ambos permanecían conectados por medio de sus labios, él pretendiendo decirle que la quería y ella esperando que lo que comenzaba a comprender fuera verdadero, aunque los sentimientos derrochados en este acto eran inaudibles, la pareja deseaba fervientemente que surcaran esa barrea y sus oídos pudiesen descifrar lo que estaban sintiendo.

A pesar de que solo fue un leve contacto, sus mentes se entrelazaban todavía sin saber que deseaban lo mismo, pero como se dice "un gesto vale más, que mil palabras". Debiendo abandonar aquella placentera actividad, se distanciaron a penas unos milímetros, ya que Ryoma cautivado por la situación pozo delicadamente su frente en la de ella, sin dejar de abrazarla, para luego declarar.

Creo que me acostumbrare a esto – refiriéndose al beso, en un susurro solo para ella, generando el natural sonrojo en Sakuno.

¡Te… a… mo! – emitió casi inaudible, pero que el dueño de los ojos ámbar alcanzó a leer en sus labios.

Aquella revelación lo dejo paralizado, no solamente a él, sino también, a Sakuno, pues no supo de donde había sacado el valor para decir semejante verdad. Sin embargo, a pesar de lo retumbante de esas palabras, el joven impasible no fue capaz de expresarse de igual forma, su única respuesta fue entregarle otro cálido beso.

Retomando la posición anterior, volvieron a sumergirse en tan deliciosa acción, aunque lejos de la desbordante pasión de los besos pasados. No obstante, esta fue la mejor manera de enfrentar los dichos de ella, coqueteando con sus labios, saboreaba suavemente cada recoveco que se le permitía, pero con dulzura, logrando que el corazón de Sakuno desbordara de emoción, recibir semejante muestra de cariño era inimaginablemente esperanzador.

A su vez, para Ryoma no dejaba de ser menos, deseaba dejar a un lado todo su orgullo y aceptar en definitiva, que era dominado absolutamente por aquella inocente mujer, aunque no estaba ciento por ciento preparado para eso, solo se dejo envolver por aquel exquisito hecho, al menos esto era un gran paso para él, pues estaba convencido que este delicioso beso, era la seguidilla de muchos más, que con ansias deseaba robarle.

Un llamado los interrumpió, pues era el momento en que le tocaba ha Sakuno participar, rozando con delicadeza sus labios, se separarse de ella y pronunció.

¡Ya es hora! – emitió al notar la presencia de un hombre que la buscaba – será mejor que vayas – con su habitual tono neutro, pero un especial brillo en sus ojos, que Sakuno pudo contemplar con alegría.

Si bien, la respuesta no fue lo que anhelaba, la joven esposa había recuperado el control de si misma, así que decidió pensar luego, pues ahora debía demostrar que todos estos meses de ensayo no fueron en vano, además, de querer a través de la música transmitirle a Ryoma su agradecimiento y por que no decirlo el amor que nacía en ella hacia él.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Mientras tanto en el auditorio, una gran concurrencia repletaba el recinto, distinguidas personalidades de sociedad mezclados con diversas personas de todos los ámbitos de Tokio. Uno a uno se iban presentando los participantes, intercalados entre pianistas y violinistas, que eran las categorías en competencia, el despliegue musical era gigantesco, cada participante se esforzaba al máximo para ser reconocido.

Asimismo, entre los presentes se hallaban los amigos de Ryoma junto con su hermano, entablando una interesante conversación.

¡Estoy preocupado! – anunció Ryoga.

¿Por Ryoma? – cuestionó Momo, este solo asintió.

¿Creen que Fuji, nuevamente, quiera perjudicar a Ryoma? – dijo con algo de temor Eiji.

Díganme… hasta ahora ¿Fuji ha hecho alguna cosa para fastidiar a mi hermano? – con un tono dudoso.

¡En realidad, no! – respondió Momo – y creo que eso es lo raro… ese sujeto algo escondido trae, no sé que pero algo quiere – expresaba inseguro.

¡Yo también pienso lo mismo! – complementaba Ryoga.

¿Pero que querrá? – decía dudoso Eiji – si ya obtuvo lo que deseaba ¿o no? – cuestionaba inseguro.

Puede ser… pero no olviden que Fuji siempre a envidiado a mi hermano y la vez que fueron amigos, solo fue para encontrar algo con que ganarle a Ryoma – afirmaba con seriedad.

¡Cosa que consiguió! – afirmaba el de ojos violetas – aunque no entiendo que quiere ahora, si Ryoma ya no compite en estos eventos, además no ha vuelto a tocar – confirmaba.

Más o menos – respondía Ryoga – desde que esta con mi cuñadita, es mi hermano quien la ayuda con el piano, creo que ella lo esta trayendo de vuelta – decía esperanzado – lo escuche tocar el otro día, y aún puedo sentir la emoción que trasmite cuando toca el piano.

¡Entonces! – dijo un confundido Eiji – no piensan que querrá impedir que vuelva ha tocar.

¡Dudo mucho que sea eso! – refutó Ryoga – pues no debe saber que Ryoma ha vuelto a tocar, además, no estoy seguro que lo haga, mas bien esta siendo el maestro de Sakuno, pero de ahí a volver, me parece que no – respondía certero.

Se me ocurre que sus intereses vayan por el lado de Sakuno – emitía intranquilo el de ojos violeta.

¿De mi princesa? – con horror decía el pelirrojo.

Será mejor que ni se te ocurra llamarla así, frente a Ryoma – le advertía Momo.

Yo también pienso lo mismo… y eso me preocupa, mi cuñadita es demasiado inocente y fácilmente puede caer en las trampas de Fuji, además, de lo inconstante que es el estúpido de mi hermano, al menos, si aceptara que esta enamorado de Sakuno, creo que sería un poco mas sencillo – dijo pensativo.

¿Ryoma esta enamorado de mi princesa? – dijo consternado, pero los chicos solo lo miraron resignados.

¡Ryoga! Esto esta complicado – concluyo Momo – no creo que se tan fácil que Ryoma haga eso, menos si es para pelear con Fuji – le dijo un tanto agobiado – y todos sabemos por que – mirando a los chicos para que recordaran los motivos, quienes asintieron en silencio.

Las presentaciones continuaron y mientras los jóvenes prosiguieron con la charla, la esperada aparición de Sakuno dio inicio, captando rápidamente el interés de los presentes, logró con su carisma atrapar por completo a la audiencia, dejando al auditorio sumido a su merced. Si bien interpretó aquella partitura increíblemente, no consiguió reencontrarse con la pasión que desplegó cuando Ryoma la hubo besado tiempo atrás.

Más bien, la melodía fue un despliegue de romanticismo puro e infantil, al menos eso fue la opinión del jurado. No obstante, sus méritos lograron conseguir un muy aceptable segundo lugar, suficiente para entrar directo a la competencia nacional y, por supuesto, para los desconocidos planes que formulaba Fuji Syusuke.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Una vez la ceremonia de premiación fue efectuada, la concurrencia comenzó a retirarse hacia la salida. Mientras tanto, los participantes eran invadidos por quienes deseaban una entrevista o solo para ser felicitados por sus conocidos. En ese ámbito se hallaba Sakuno, siendo asediada por quienes pretendían conocer su verdad, ya que los rumores de quien es hija ya había hecho eco en el evento, asimismo de su ya confirmado matrimonio, con quien fue en su momento catalogado como la joven promesa del piano, el solo hecho de haber sido presentada como Echizen causó un gran revuelo.

Afortunadamente, gracias a la pronta aparición de sus amigos, pudo escapar ilesa del acoso en el que estaba. Por fin pudo dirigirse hacia los camerinos para cambiarse, en este caso fue Ryoma quien decidió acompañarla, esperándola en los pasillos, así evitar que algún intruso la perturbara. Un poco más alejados se encontraban los demás, que mantenían a raya al insistente gentío.

Ocupados con esto, ninguno se percató de la presencia del prodigio, quien había estado esperando el instante justo para acercarse a Ryoma, sin la interrupción de terceros. Con la parsimonia acostumbrada, se dirigió hacia su victima, envuelto en una atmósfera llena de incertidumbre, sigiloso como siempre, logró captar la mirada ámbar.

¡Echizen! – se acercó el genio – la hermosa Sakuno esta aquí – señalando la puerta del camerino.

¡Desaparece! – espetó indignado al verlo.

Vengo a felicitar a mi compañera – contestó con una sonrisa.

¡Aléjate de mi mujer! – le ordenó furioso.

¿Quién lo va ha impedir? – contestó desafiante, sabía que podía provocar a Ryoma.

No quiero que te aproximes a ella – insistió, tratando de no caer en las provocaciones de Fuji.

Lo que tú quieras me tiene sin cuidado – respondió mordaz – me interesa lo que ella quiera y hasta donde yo sé, no le molesta mi compañía – sonrió con burla.

Por unos segundos, solo sus miradas fueron dueñas de esta batalla, principalmente, porque el dueño de los ojos ámbar no hallaba una manera de rebatir lo anterior, aunque no quería caer en el juego del prodigio, su tambaleante paciencia podía decaer en cualquier instante.

¡Estupideces! – emitió fastidiado – te prohíbo acercarte a ella – le decía con vehemencia.

¿Quién eres tú, para prohibirme algo? – bufó sin problemas – además, que derechos tienes sobre ella, para impedirle aproximarse a mi… acaso si Sakuno me busca la vas a encerrar o algo similar – concluyó irónico.

No permitiré que le hagas daño – comenzando ha enredarse en la tela de araña de Fuji – así que no te acerques a ella.

Eso ya lo dijiste, no sabes decir otra cosa – se burló – lástima que no puedas hacer nada para impedirlo – abriendo sus misteriosos ojos - ¿a qué le tienes miedo, Echizen? – expresó divertido.

¿Miedo? – dijo sonriendo con altivez – por favor, no digas idioteces, yo no le temo a nada.

¿Estás seguro? – dijo mordaz – si es así, que importa que me acerque a ella – prosiguió tranquilo - ¡Ah! Una cosa más… Sakuno se convertirá en mi pareja, así que será mejor que termines con este matrimonio – anunció seguro.

¿De qué rayos hablas? – pronunció confuso, pues no esperaba aquellas palabras.

Con Sakuno seremos la próxima pareja dorada, así como lo fueron sus padres – contestó – por tanto, tendremos que viajar mucho y es mejor que nada le ate aquí – finalizó como si fuera una realidad indiscutible.

¡Eso jamás! – refutó en un grito – no permitiré que lo hagas…

¿Tú, no permitirás?, déjame decirte que es ella quien decide, no tú – contesto triunfante – no podrás separarnos – decía seguro, causando un leve titubeo en los ojos ámbar – ambos compartimos el mismo sueño.

La bulla que los rodeaba, no alcanzaba a interferir en la disputa, Syusuke sabía lo que podía causar en Ryoma, podía ver como sus palabras hacían estrados en él, su mirada confusa se lo afirmaba. Asimismo, el joven impasible sentía como sus inseguridades comenzaban a tomar forma, ya que cada frase que emitía el prodigio, venían cargadas de veracidad.

¿De qué sueños hablas? – logró preguntar - ¿qué sabes tú, de ella? – insistió.

Quien no sabe nada eres tú… y te haces llamar su marido – pronunció en un bufido – Sakuno y yo deseamos lo mismo, convertirnos en los mejores músicos jamás vistos… llegar a ser tan o más reconocidos de los que fueron sus padres.

Nuevamente, el genio acertaba, era cierto él nunca se preocupo de investigar nada de su esposa, la ayudaba en sus clases y otras cosas, pero jamás se interesó en preguntar sobre cuales eran sus motivos para no darse por vencida, hacia donde quería llegar o simplemente que soñaba cada noche. En esos precisos instantes se sintió completamente derrotado, ya que Fuji Syusuke, a quien detestaba más que a todos, tenía la confianza suficiente como para asegurar que él, conocía mejor que todos a Sakuno, que irónicamente es su esposa.

Veo que ya comprendiste – trayéndolo a la realidad – así que porque no te apartas del camino y me dejas llevarme a Sakuno.

"Llevarme a Sakuno" fueron las palabras que encendieron en su interior el despertar. Claramente él no era el marido perfecto, pero apartar aquella mujer de su lado, justo ahora que comenzaba a tomar forma sus sentimientos… ¡ESO NO! Y mucho menos en manos de aquel siniestro sujeto.

¡Jamás permitiré eso! – consiguió rebatir – Sakuno es mi mujer y no te necesita a ti para lograr lo que quiere – concluyó en una sonrisa, pero Fuji no se da por derrotado fácilmente.

¡Qué gracioso eres, Echizen! – turbando un poco a Ryoma – la llamas tu mujer, cuando sabes que eso es imposible – emitió certero – estoy seguro que ni siquiera la has tocado ¿o me equivoco? – bufó, comprobando en el rostro confundido de Ryoma que sus suposiciones eran ciertas – pero no te preocupes, en poco tiempo ella se convertirá en mi mujer, ya verás como caerá en mis brazos… ya quiero probar aquel virginal cuerpo, sus carnosos y sensuales labios, aquellos tersos pechos…

Suficiente provocación para Ryoma, escucharlo hablar tan lascivamente de su esposa rompió con su autocontrol, sin darse tiempo para pensar se lanzó sobre el genio, azotándolo contra la pared, mientras lo sujetaba con rabia desde el cuello, maquinando en su cabeza la infinidad de posibilidades para deshacerse de aquel hombre, que osaba con querer aparta a su dulce esposa de su persona.

¡Maldito imbécil! – consiguió pronunciar, con toda la combinación de rabia, odio e impotencia que generaba ese sujeto en él.

¿Qué vas hacer, Echizen¿matarme? – emitió con una risa burlona.

Si es necesario – contestó con rudeza.

¿Desde cuándo tan valiente?... hace unos años no hiciste nada – logrando que su opresor soltara levemente el agarre – todavía recuerdas ¿cierto? – zafándose un tanto mas – tú ni nadie podrá impedir que te arrebate a Sakuno… te gané una vez ¿Qué impedirá que lo haga de nuevo? – decir esto solo provoco volver a ser preso de la rabia de Ryoma.

Sin embargo, antes que pudiese hacer algo contra Fuji, sus amigos alcanzaron a llegar a tiempo, liberando a su presa y exigiéndole que se marchara, en vista que sus planes ya daban inicio optó por retirarse, ya que esta era su primera batalla, en la cual se sintió triunfante, al lograr descontrolar a Ryoma, ahora solo bastaba continuar con lo planeado.

Un silencio surco a los presentes, ninguno de los chicos intento pronunciar palabras, el solo observar el rostro desencajado de Ryoma, era suficiente como para saber que el mutismo era la mejor forma de apoyo, además, que en esos instantes hacia presencia Sakuno quien miro a los chicos dubitativa, pues sus semblantes se veían algo turbados, pero antes que pudiese cuestionar, su alegre cuñadito se abalanzó sobre ella para felicitarla.

De todas maneras, la joven pianista intuyo que algo no andaba bien, pues repentinamente la indiferencia de Ryoma se acrecentó exponencialmente, dejándola un tanto agobiada, más aún al ver los esfuerzos de Ryoga por distraerla de esto. Aunque deseaba conocer las razones, no tenía la menor idea como averiguarlas, sus instintos le decían que ninguno de ellos le informaría algo, además, de no tener el menor indicio de lo que había sucedido.

Demasiados sucesos ocurrieron en una sola tarde, a medida que se avanzaba en la relación, fuerzas invisibles insisten en truncar cualquier cercanía. De un instante a otro, la joven esposa esta en las nubes soñando con ser correspondida, al siguiente segundo, todas sus ilusiones le son arrebatadas trayéndola de vuelta a la tierra, es más que seguro, que necesitara mucho más paciencia y perseverancia si realmente quiere conseguir el amor de Ryoma.

Solo esta en ella seguir adelante con este propósito, ateniéndose a las posibles e innumerables consecuencias, con la única certeza que tiene, o sea el sentimiento de amor que nació en su interior por aquel orgulloso hombre o, definitivamente, declararse incapacitada para enfrentar esta travesía, con el grave riesgo de nunca saber si Ryoma alguna vez sintió o sentirá algo por ella.

Continuara...


Listo, ya terminaron de leer, que les pareció, ya se comienza a ver las intenciones de Fuji, cuales seran sus propositos, por que contra Ryoma... ademas por fin Sakuno en un arranque le dijo que lo ama, pero que hara en definitiva Ryoma con esto... Sakuno intentara conquistarlo o su timidez se lo impedira... Ok es todo por hoy, intentare no volver a tardarme mucho, hare mi mayor esfuerzo, cualquier duda, opinion o lo que sea me lo escriben yo gustosa respondere. Hasta la próxima