Saludos a todos, inmensamente agradecida por sus motivadores comentarios, estoy feliz por esto.
En son de agradecimientos, les traigo un nuevo capitulo, ya que me tarde tanto en el otro, espero retribuirlos ahora por eso, es tan largo como los anteriores o quizas un poco más, son muchas ideas y poco espacio, pero espero que les guste como quedo, en serio me esforcé, bueno a ver que les parece.
13.- SIN CLEMENCIA ARREMETE EL TIFON
La distancia es la piedra de toque de los verdaderos afectos.
Lacordaire
Tejados teñidos de nívea cubierta, abrazando cada rincón posible de las residencias de Tokio, vientos glaciales que danzaban sobre las techumbres sin remordimiento, derrumbando hasta la esperanza más fogosa de los inciertos corazones humanos, que zigzaguean entre aciertos y errores, entre amor y odio, un sin fin de sentimientos que nos permiten vivir una vida de completa incertidumbre… ¿no es eso lo divertido de vivir cada día?
El tiempo transcurrió sin mayores novedades, la notable indiferencia de Ryoma se preveía luego de la confrontación con Fuji, aunque solo para sus amigos, no para la joven Sakuno, que nada podía comprender con el inestable comportamiento de su marido. Lo único que ocurrió con estos hechos fue que la creciente inseguridad de la chica, se tornara más fehaciente y palpable.
Asimismo, terminaron las vacaciones y dieron inicio las clases, en donde a penas cruzaron el umbral del colegio fueron abordados por una interminable seguidilla de miradas curiosas, aunque por unos instantes no supieron la razón, pasados los minutos lograron entender todo esto. Era claro que una vez regresado a Seigaku, todos estarían pendientes de ellos, pues la noticia de su matrimonio hacia eco en cada rincón de Tokio.
Es así como los estudiantes debían comprobar la realidad de esa afirmación, el problema esta en como, ya que nadie tendría el valor de preguntarle directamente a Echizen, además, si esa pareja era cierta, tampoco les convenía perturbar a Sakuno, a menos que quisieran convertirse en enemigos del dueño de los ojos ámbar, pues como nadie sabía que tipo de relación llevaban, lo mejor era buscar otra alternativa.
Sin embargo, al pasar los días las personas fueron asumiendo que todo era una realidad, a pesar de la distancia con que ellos se trataban, pero muchos ya habían confirmado, a través de sus amigos que los rumores eran cierto, además, que la joven esposa ya asumía que su nuevo apellido era Echizen, bueno no amablemente, pero como participo con ese nombre y sus papeles así lo confirman, el director mando a cambiar todo, para que ella fuera llamada por quien es ahora.
La dueña de los ojos carmesí, permanecía en calma al ver que no fue tan turbador el anuncio, aunque puede ser por que todo explotó cuando estaban en vacaciones, suceso que favoreció que la noticia se dilatara lo suficiente como para no ser tan impactante en sus compañeros. No obstante, un suave manto cubría el normal brillo en su mirar, que solo era percibido por sus amigas.
Estando en uno de los recreos, las chicas se dirigieron al baño, deseaban preguntarle a Sakuno por los motivos de su reciente tristeza, considerando que el clima era inapropiado para charlar al aire libre, buena opción fue este lugar, ya que era uno de los pocos sitios que no estaba atestado de gente.
¡Saku! – llamó Ann – ¿Te sucede algo? – mirándola con ternura, pero ella solo negó.
¿Tienes algún problema con el príncipe Ryoma? – complemento su otra amiga, otra negativa – entonces ¿por qué estas así?
No es nada – intentó esbozar una sonrisa – en serio.
Has estado rara estos últimos días – retomaba Ann – estoy segura que tu problema tiene que ver con Echizen – la observaba fijamente, al ver titubeante su mirada no pudo callar - ¿qué fue lo que ese imbécil te hizo? – emitió indignada, todavía no lograba aceptarlo, a pesar de saber lo que su amiga sentía por él.
¡Nada! – expresó con decepción, pero al darse cuenta de su tono, volteo la mirada avergonzada.
Aquella palabra que sonaba como una total desilusión, confundió a las chicas, dubitativas miradas se cruzaban entre ellas, intentando descifrar lo dicho por su inocente amiga, además, lo que ellas no sabían era que Sakuno se había declarado y que este en respuesta, solo le otorgó un débil, pero tierno beso, que con el pasar de los días no fue suficiente para calmar la ansiedad de la joven pianista.
¿Por qué no te explicas? – intervino Tomoka – ¿qué significa esa cara? – le señalaba girando su mano en el rostro de la muchacha.
Es que… yo le – atragantadas en su garganta, no salían las palabras, mientras su cara se tornaba cada vez más rojiza.
Sakuno, no entendemos… ¿qué es lo que quieres decirnos? – pronunció Ann, al no comprender los balbuceos de la chica.
Le dije… a Ryoma – trataba de decir, a su vez que se refregaba las manos, demostrando su nerviosismo – que lo… a-amo – esto último en un susurro.
¿Qué?, no escuche lo que dijiste – emitió Osakada.
¡Ya entiendo! – afirmó la castaña, al notar el inmenso sonrojo de su amiga – si entendí bien, te declaraste ¿verdad? – miró a la chica quien asentía por lo bajo.
¿En serio?, pero Saku eso es grandioso – gritaba Tomoka, saltando sobre ella – y que te dijo mi príncipe – la negativa en la aludida fue notoria.
¡Ese estúpido! – bufó Tachibana - ¿así que por eso estas así? – ella confirmó, aunque una leve duda asomo en su rostro.
¿A qué viene eso? – cuestionó la chica del lunar - ¿qué más paso entre ustedes?
¡Na… da! – expresó con tristeza.
¿Y qué quieres que pase? – le sonrío coqueta Tomoka.
La posible respuesta llegó al darse cuenta del sobresalto y rubor intenso que se dejo asomar en la cuestionada, ambas chicas rieron divertidas, al percatarse de ello.
¿Quieres que diga, por que Ryoma nunca te ha tocado? – una conocida voz las interrumpió.
Esto no podía estar pasando, que hacia ella aquí, por que tenía que ser justo ella la que escuchó la conversación. Preguntas que las presentes se hicieron, lo que no sabían era que Emiko, las había estado siguiendo desde el principio, buscando una oportunidad para confrontar a la "princesita" como ella llamaba ha Sakuno, aunque deseaba hacerlo a solas fue algo imposible, ya que su guardia personal nunca se apartaba.
¿Qué haces aquí? – espetó Tomoka – nadie te llamó, Zorrita.
Nada que te importe – contestó en un bufido – y dime princesita ¿quieres saber por que Ryoma es así contigo? – emitió con malicia.
¡Vámonos Saku! – le indicó Ann, sabía que si se quedaban a oír, la única lastimada sería Sakuno.
¡No se vayan! – pronunció Kurosawa con firmeza – no sin antes decirles lo que la princesita quiere saber – se rió - durante todo este tiempo Ryoma nunca te ha tocado ¿cierto? – pronunció triunfante, pues luego de hablar con Fuji, se enteró de esas cosas, y ahora que la observaba, se percató que era cierto.
No tenemos por que quedarnos a escuchar tus estupideces – intervino Ann.
¿Sabes por qué? – ignorando por completo esas palabras - por que a Ryoma le gustan las mujeres no las niñas – habló mirándola despectivamente de pies a cabeza.
¡Eso no tiene nada que ver! – refutó Tachibana.
Entonces explícame ¿por que hasta hoy, Ryoma nunca ha querido tocar a la princesita? – dijo mordaz, pero prosiguió al no ver respuesta en las chicas – mejor aún¿conocen algún hombre que viva con una mujer y nunca halla intentado algo con ella?, sobretodo considerando que ellos están casados¿Qué creen que significa eso? – las interrogaba firmemente – les diré… es tan sencillo – expresó con sabiduría - Ryoma no siente nada por la princesita, se vio obligado a casarse… ¡sabes me das lástima! – exclamó, mirando con maldad en sus ojos azules – ni siquiera eres capaz de provocar deseos en él, aunque no te quisiera, al menos deberías satisfacerlo, pero ni eso puedes lograr, pobrecito de mi Ryoma, es por eso que siempre me busca…
¡Mentirosa! – escupió Osakada – eso lo dices por despecho, como mi príncipe no quiere nada contigo, vienes a envenenar la cabeza de Sakuno, pero no lo conseguirás.
¡Di lo que quieras! – respondió la chica – pero no puedes negar que tengo razón en algo – cuestionó segura – Ryoma no siente deseos por ella, dime que me equivoco – las reto a contestar – si se ha acercado a ella de seguro ha sido por lástima, no hay otro motivo – certera, directo al desvalido corazón de la joven esposa.
¡Te equivocas! – se atrevió a decir Ann.
Bueno dime ¿por que aún no se acuesta con ella? – fuertes palabras que retumbaron en la chica aludida, que hasta ese entonces no se había preguntado eso, su inocencia no se lo permitía – jajaja… vez, hasta tú sabes la razón, un hombre que pasa tanto tiempo a solas con una mujer no puede reprimirse por tanto… claro, a menos, que esa mujer no le provoque nada y esta a la vista por que – señalando con su dedo a Sakuno, indicando sus falencias – como te lo dije antes, el necesita una verdadera mujer no una niñita como tú – al verse triunfante abandono el lugar, sin dejarles momento para rebatirla.
Con este enfrentamiento daba inicio el plan de Fuji, socavar la seguridad de Sakuno poco a poco, al punto que la joven necesite el consuelo de alguien que la valore y la considere una mujer, o sea él mismo. Por tanto, esta era solo una seguidilla de persecuciones de parte de Emiko, acompañada de escenas que fácilmente se pueden malinterpretar, para así lograr la derrota total de su máxima enemiga.
Ambos involucrados, sabían que la joven acosada era lo suficientemente ingenua como para creer en cada una de esas trampas, solo era necesaria una pizca de cizaña para despertar la inseguridad de una ingenua joven. Asimismo, el prodigio se encargaba de envenenar la mente de Ryoma, con una dosis mayor de maldad y por supuesto, tormento de antaño, sabía cuales era los posibles puntos débiles de su victima, solo era cosa de avivar sus miedos.
¡Sakuno! – con voz fuerte llamó Tomoka – no se te ocurra creer ni por un instante todo lo que esa zorra dijo – le advertía segura la chica.
¡Exacto! – mencionó Ann – ya que es eso justamente lo que quiere.
Todo… lo que… ella dijo – en sollozos lograba hablar – es verdad.
¡No, Saku! – intervenía Tomoka – no puedes dejar que te convenza, ella solo lo dice por que esta celosa.
Entonces… díganme ¿por… que nunca… me ha to… cado? – conseguía decir, además, que no recordaba que Ryoma si la deseaba, claro por estar alcoholizada.
A pesar de querer confortar a su querida amiga, ninguna de las dos muchachas pudo responder sinceramente esas preguntas, pues para ellas también era un completo misterio el comportamiento distante de Echizen. Siendo un poco más experimentadas que Sakuno, con respecto al sexo masculino, tenían claro que lo dicho por Kurosawa era verdad, pues ellas mismas no conocían a ningún chico que no estuviese bajo la influencia de sus hormonas.
¡Ven! – expresó derrotada.
¡Ya basta, Sakuno! – gritó Tomoka, sobresaltando a las chicas – no tenemos la menor idea de por que Ryoma-sama actúa así, pero no permitiré que tú te desanimes – expresó con firmeza.
Estoy de acuerdo con ella – interfirió la castaña – ¿pero que podemos hacer? – interrogó dudosa.
¡Fácil! – dijo emocionada – Sakuno, quieras o no tú eres la esposa del príncipe, así que tienes ventaja sobre cualquiera – al ver que sería confrontada, se apresuro a seguir – mira… no sé ni tampoco me interesa, si lo que dijo la zorrita es cierto, solo creo que no puedes quedarte aquí lamentándote por eso.
¿Y qué pretendes que haga? – cuestionó Tachibana.
No es obvio, luchar – refutó sonriente.
¿Contra ella? – emitió con sarcasmo Sakuno.
Sí – respondió segura Osakada – contra la zorrita y cualquier otra que se interponga – sentenció seria.
No veo como – negó con suavidad la joven aludida.
Solo tienes que conquistarlo – dijo como si eso fuera lo más sencillo del mundo.
Pronto la conversación se transformó en un monólogo de la chica del lunar, ya que no dejo que ninguna de sus amigas interfiriera en sus planes. A pesar de todos sus esfuerzos, no consiguió que la bella esposa se entusiasmara mucho con ello, pues por más que esta le explicaba como debería comportarse, para Sakuno eran cosas irrealizables, pero solo por el hecho que ella aún no tenía el valor o la experiencia para actuar así.
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Así transcurrieron varios días, en donde cada momento que pasaba la mente de Sakuno era atormentada por los hirientes y certeros comentarios de Kurosawa, que no perdía oportunidad para hacerlo. Los planes efectuados estaban dando sus frutos, al menos con la más débil de las victimas, su caminar trastornado, sus ojos opacados y su nula sonrisa eran clara evidencia que todo marchaba perfecto. Aunque su fortaleza todavía no era totalmente socavada, gracias a las instrucciones de Tomoka, que continuó exigiendo que acatara sus planes, al menos si la agotaba, terminaría cediendo.
Por otro lado, bastaba ser un poco mas astutos para hacer caer a Echizen, situación complicada, ya que este a pesar de todo, parecía igual de impasible que de costumbre, ni más ni menos indiferente solo él mismo, para ellos no era señal de nada, pero para la joven pianista era la más clara de todas, Ryoma la había besado por lástima o por cualquier otra razón que no fuera amor hacia ella, como llegó ha esta conclusión, fácil… todas las veces que la había besado, fueron en situaciones especiales, cuando ella se encontraba más vulnerable.
Una día más de clases llegaba a su fin, lo único que le permitía aislarse de sus problemas era conectarse absolutamente con su música, así que con un caminar pusilánime, arrastro pausadamente su humanidad por los pasillos que la llevarían al salón correspondiente, en su recorrido se encontró con el siempre dispuesto Fuji, que con su dulce sonrisa la saludo.
¡Hola, linda Sakuno! – ella solo esbozó una fingida sonrisa – te veo algo preocupada – mientras acariciaba ligeramente las hebras carmesí.
No es nada, solo me duele un poco la cabeza – mintió con desgano, intentando convencerse más a sí que al genio.
Sakuno ¿si tienes algún problema, sabes que puedes confiar en mí? – la miró para dejar ver sus bellos ojos cielo.
Gracias – escueta en su respuesta.
¿Tienes problemas con Echizen? – directo en el clavo, fue lo que divisó en su rostro – lo siento, no te preguntaré más, pero no vale la pena amargarse por quien no te valora – cizaño en su mente, al ver que la bella chica alzo su rostro sorprendida, le respondió – disculpa mi sinceridad, pequeña Sakuno… pero yo veo las cosas desde afuera y antes que supiese que estaban casados… yo pensaba que Echizen salía con Emiko, al menos eso era lo que ella me contaba – abrió sus ojos en son de triunfo, al notar la tristeza en la mirada femenina.
¿Ella dijo eso? – preguntó confusa, una parte de ella le decía que todo era mentira, pero su lado inocente le afirmaba sus dudas, además, que motivos podía tener Fuji para inventar semejante cosa.
Lo siento… no quería perturbarte – pero ella solo negó sin importancia – dejemos esto así, ahora enfoquémonos en las clases ¿te parece? – anunció con una siniestra sonrisa, que la joven no vio, pues su rostro se arrastraba por el mar de inseguridades.
Pequeñas dosis de malévolo veneno, que gota a gota se derramaban en su corazón, mientras que con el mismo brebaje preparaba el antídoto para curarla una vez fuese necesario. Al pasar las horas su persona se veía ha cada instante más y más desmoralizada, durante varios días le habían estado administrando aquellas tóxicas palabras, demasiado para su poco inmunizado cuerpo.
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Hastiado de todo, lo único que deseaba era que el día terminara, mejor aún la semana completa, ya que tener que soportar aquellas exasperantes escenas, en donde Fuji se esmeraba por mostrárselas, aun sabiendo que no era nada, que solo eran burdas actuaciones del prodigio con el propósito de fastidiarlo y hacerlo reaccionar, sus celos no cesaban.
Además, no entendía que le había dado a Emiko por seguirlo a todas parte no lo dejaba en paz, pensó que se había resignado luego que supiera que vivía con Sakuno, más aún ahora que conocía su relación con ella, en realidad bastante tenía con sus problemas como para intentar entender a esa mujer. Por otra parte, lo que Echizen no sabía era la cercanía que esta presentaba con el prodigio.
Lo bueno es que ahora se encontraba en su casa, a pesar de lo molesto de algunos integrantes, era mejor soportar al pervertido de su padre y al fastidioso de su hermano, a cualquier otra cosa. Una vez relajado con una cálida ducha, bajo para ver si encontraba algo con que satisfacer su apetito, no obstante, cuando logró llegar a la planta inferior, se encontró con el desagradable de Ryoga, que al parecer lo esperaba.
¡Ryoma! – llamó al ver que este lo ignoraba – ¿a dónde crees que vas?... ¿no vez que te estoy esperando? – alzando una ceja en son de molestia.
No molestes – contestó con una mueca en su rostro – no estoy para tus estupideces – retomando su camino.
Bueno, de todas formas me tendrás que escuchar – sentencio el mayor de los hermanos.
No me interesa – respondió cortante.
Se puede saber ¿Qué te pasa, idiota? – con un tono fuerte, logrando captar la mirada ámbar.
Nada – expresó sin más.
Entonces¿por qué estas ignorando a Sakuno? – cuestionó sin rodeos.
¿Ella te dijo algo? – esbozó con una ligera preocupación, para luego maldecirse por hablar demás.
Acaso es necesario, todos nos hemos dado cuenta que estas mas anormal que de costumbre – emitió sincero – vas a dejar que ese sádico de Fuji afecte tu vida – sin titubear en sus palabras, incluso al notar la desagradable mirada de su hermano – ¿no vas a responder?... no importa, si no haces nada, entonces yo lo haré – afirmó seguro – toma esto – alzó sus brazos para pasarle una pequeña bola de pelos, al menos eso fue lo primero que vio.
¿Qué es eso? – cuestionó precavido, no estaba seguro si quería saber.
Que no vez, es un gato y se llama Karupin – lo aproximó a su hermano.
Ya sé que es un gato – bufó molesto - ¿para qué me lo pasas? – intentado zafarse, pero tarde ya estaba acomodado en sus brazos, el pequeño Himalaya de pelaje claro, con sus patas, orejas y parte de su cara de color café, se acurrucó en él como si reconociera aquel cálido espacio.
Es un regalo para Sakuno – contestó divertido al ver aquel espectáculo, su insensible hermano con un tierno gato en sus brazos – tienes que dárselo a ella – le afirmó.
¿Qué, por qué yo? – anunció molesto – tú lo trajiste, hazlo tú – intentó pasárselo pero su torpeza incomodo a Karupin, quien cayó decepcionado para situarse en el sofá.
Pero que bruto que eres, esto lo hago para que te acerques a ella, es que acaso no lo vez – espetó serio – ¿hasta cuando vas a continuar con esto¿por que no reconoces de una buena vez que estas enamorado de Sakuno? – le reto a responder, pero este solo corrió la mirada – escucha bien y mírame cuando te hablo – su voz sonaba tan dura que no se atrevió a rebatir, de todos modos le guardaba respeto a su hermano mayor – si llegas a perder a Sakuno, no será por que Fuji te la quite, sino por tu estúpido orgullo, si es eso lo que quieres que pase, entonces sigue comportándote como el imbécil de ahora, no cambies nada – emitió con ironía.
¡Me voy! – refutó molesto, dejando a su hermano sin tiempo para hablar.
Como quieras – contestó al aire – Karupin ¿quieres comer algo?, si ya sé tu papi es un tanto torpe, pero no te preocupes de seguro te gusta tu mami – alzando al gato que solo maulló al sentirse privado del confortable sillón.
Observó una vez más por donde se había ido su hermano, para luego negar con la cabeza, esperanzado que el testarudo de Ryoma lograra aceptar sus sentimientos, mientras él estuviese cerca, buscaría la manera de provocarlo, con tal de que este reaccionara, por eso este obsequio, que era solo el comienzo, para Ryoga era como el pequeño retoño que ellos deberían cuidar.
Cuando el orgullo grita, es que el amor calla.
F. Gerfant
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El día comenzaba a declinar, las luces de las calles prontamente se encendían al paso de los minutos, a pesar que aún no era muy tarde, el frío invierno no permitía que la luz disfrutara mucho rondando la ciudad, así que con rapidez la misteriosa noche reinaba el inmenso manto celestial. Asimismo, la temperatura ambiental comenzaba sin tregua a congelar el caminar de los ciudadanos.
Conociendo las condiciones del tiempo, que auguraban nuevas nevazones, las clases de música terminaron un poco antes. Ambos estudiantes se alistaron para marcharse, aunque sus ánimos eran dispares, pues una alicaída chica aun se desplazaba con la misma parsimonia del comienzo. Mientras que el prodigio, veía como sus posibilidades de éxito crecían gradualmente.
Sakuno, que te parece si nos vamos a beber un café – invitó deseoso el genio.
Es que… no creo – quería excusarse, aunque no entendía muy bien por que.
Pero que problema hay – insistió, acariciando sus cabellos rojizos – esta bien no persistiré más, pero déjame acompañarte hasta que llegue tu chofer – mientras se ponían en marcha.
Trivialidades fueron las oraciones que intercambiaron cuando recorrían su camino hacia la salida, hasta que el prodigio, volvió a tocar el delicado tema de Ryoma.
Que bueno que sonrías – expresó alegre – no me gusta verte triste, menos por ese estúpido, que no sabe lo que tiene al lado – nuevamente osaba con acariciar su rostro.
Por favor… Fuji-san – trató de esquivar la caricia, a pesar de ser un tanto ingenua, ya había percibido que la cercanía no era tan inocente.
Principalmente, por que las palabras de Ann la habían alertado "Sakuno, no confíes mucho en Fuji, tú le gustas como mujer no como simple amiga" fue en una de sus tantas conversaciones, cuando el prodigio insistía en ir a buscar a la joven pianista, aunque ella se negaba a creerlo, pero ahora estaba más alerta a cada actuar de Suysuke.
Perdóname, pero no puedo callarme si te veo sufriendo por ese tipo – afirmó certero – si me dieras una oportunidad para demostrarte…
Espera¿qué esta diciendo? – formuló confusa – yo estoy… casada – lo último lo dijo insegura.
Pues no lo parece – estrechando el espacio entre ellos – Sakuno, tú me gustas – emitió confiado – y voy hacer cualquier cosa por conquistarte.
Aquella frase retumbó en su interior, realmente lidiar con esto era sumamente complicado, una nebulosa cubría su mente entregándole borrosas escenas de Ryoma, como si de una película se tratase, veía infinidad de veces los mismos sucesos desde que se conocieron, lo cual la llenaba de una desgarradora tristeza, en todo este tiempo jamás escuchó esas avivadoras palabras de quien más anhelaba oírlas.
Debilitada en su punto máximo, después de los feroces ataques contra ella, parecía que el veneno antes dado comenzaba ha sucumbir su cuerpo, no solo eso, cada parte de sus sentidos titubeaba, enredada en una firme tela de araña, que no la dejaba actuar con libertad. Al darse cuenta de esto, una fugaz idea cruzo su desalentada cabeza, mejor era escapar, su instinto se lo decía.
Sakuno – logró oír a través de una distorsionada señal, ya que su mente estaba viajando hacia una lejana galaxia.
Sin embargo, antes de recuperar el control de su cuerpo, por una atracción superior a sus disminuidas fuerzas, una ajena fricción rozo sus delicados labios, abriendo en son de alerta sus expresivos ojos, diviso como el dueño de esa caricia era su compañero de clases, una súbita decepción atravesó su cabeza, al comprobar que no era Ryoma.
Escasos segundos necesitó para protestar, aunque paralizada por el actuar intrépido de Fuji, intentó zafarse del agarre al reconocer que nada en ella reaccionaba a ese beso, solo las ganas de huir y alejarse de aquello que no podía enfrentar. Al notar que no fue correspondido, se distanció ligeramente para mirar directo a los ojos de su victima.
¿Por qué? – interrogó algo dolida.
Ya te lo dije, tú me gustas – contestó suave, pero sin soltarla del abrazo en que la mantenía cautiva.
Antes que pudiesen continuar, una extraña presencia les anunciaba que no estaban solos, la inquisidora mirada ámbar los observaba fríamente. Una siniestra sonrisa de victoria nació en el prodigio, pues nunca imaginó que Ryoma haría acto de presencia en el instante justo, había planeado asediar a la chica por el beso, pero esto era infinitamente superior.
La dueña de los ojos carmín sintió como su mundo se derrumbaba con esto, sabía que su marido había visto todo, ya que la mirada de desprecio que le entregaba no era para evadirla, sintiendo como una gélida corriente atravesaba todo su ser, no aguantando más, finas hileras de lluvia invadían su pálido rostro, marcando el camino de su nueva tristeza.
Ignorando el manto de angustia que presentaba su esposa, volteo indolente hacia la salida, sin expresar palabras o sentimientos de disgusto, dejando despojada de toda esperanza a la sensible y dolida joven, pues aquella reacción carente de amor solo confirmaba sus ya crecientes temores, en realidad, Ryoma no siente nada por ella.
¡Ryoma! – emitió en un ahogado llanto, alistándose para seguirlo.
Espera – fue detenida por Fuji, quien le sujeto el antebrazo – Sakuno, no debes seguirlo – intentó convencerla.
¡Suéltame! – gritó sin retenerse, mientras con toda su fuerza se libraba del agarre.
Una silueta a la distancia fue todo lo que vio Syusuke, aunque levemente decepcionado por la reacción de Sakuno, tenía la ilusión que esa actitud insensible de Ryoma, le permitiera consolarla a gusto. Sin embargo, sonrió satisfecho al ver el quiebre en la confianza de la relación, sabía que aún faltaba, pero definitivamente con esto, los mantendría alejados para concluir triunfante sus planes.
Una nueva noche de tempestad en su corta vida, en silencio rotundo retornó a su casa, ni los débiles sollozos pudieron romper el mutismo de Ryoma, quien una vez llegado se encerró en una habitación, distinta a la habitual, dejando absolutamente desolada a su esposa, que ni tiempo le dio para encontrar una solución a los recientes hechos, solo se limitó a ignorarla por completo.
Por primera vez, desde que compartían el mismo cuarto, durmieron distanciados, demasiados sucesos que no pudieron manejar, coartando sus posibilidades de acción a nada, incapaces de lograr entenderse, pues ni ellos mismos podían comprender sus actos. Un hombre dominado por su orgullo herido, no encontraba armas con que luchar, en cambio, una mujer derrotada no hallaba el camino para llegar hacia el corazón insondable de aquel impertérrito hombre.
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Los pronósticos fueron acertados, nuevas nevazones revistieron a la ciudad, un viento danzante azotaba con vehemencia cada recoveco disponible. Asimismo, era cubierto el corazón devastado de Sakuno, que ya no podía regalar cristales de tristeza, pues todos fueron consumidos durante la extensa y atribulada noche, un rostro demacrado cubría la siempre angelical sonrisa.
Agradecía que fuese el último día de la semana, pues sus gastadas fuerzas ya no la sostendrían por mucho más tiempo, deseaba no asistir, pero los ineludibles compromisos escolares se lo impedían, además, de no tener la menor intención de explicar sus ausencias, mejor era buscar una fiel representación que resguardara su estado hasta el final del día.
Las horas deberían transcurrir de prisa, al menos ese era el anhelo de Sakuno, lamentablemente el tiempo estaba en su contra, los minutos cada vez parecían más lentos y desagradables. Sobretodo al tener que presenciar la perturbable escena de su marido acosado por Emiko, aunque para una joven descorazonada como estaba ella, era solo la confirmación de la realidad, una relación existente hace mucho, que su persona no había deseado aceptar.
Sakuno – percibió su nombre – Sakuno¿podemos hablar? – reconociendo de quien se trataba.
¡Fuji-san! – expresó molesta – con permiso – intentando alejarse, a pesar de no culparlo de todo, no aceptaba aquel acto anterior.
Por favor – rogó cabizbajo, logrando convencer a la inexperta jovencita – por que no vamos hacia otro lado – señalaba una zona apartada, principalmente de sus amigas, que miraban desconfiadas al ver el malestar de Sakuno.
Cualquier cosa que quieras decirme, ellas pueden escuchar – emitió segura, ya que estar acompañada por las chicas, era una forma de protegerse de las acciones desconcertantes de Suysuke.
¡Está bien! – aceptó con resignación – solo quería pedirte disculpas por lo de ayer – su voz sonaba angustiada – no quise causarte problemas, por favor perdóname – dijo con el rostro gacho.
Las presentes estaban sorprendidas con esta declaración, por un lado Ann y Tomoka no entendían nada, por otro lado, Sakuno era demasiado ingenua como para ver que todo era una simple actuación del prodigio, además, de ser excesivamente condescendiente con las personas, así que aceptó las disculpas "sinceras" de su compañero de música, pero con cierto recelo, que pudieron captar tanto Fuji como las chicas.
No queriendo ocasionar un quiebre total con ella, prefirió retirarse al ver que no estaba del todo dispuesta para él, un fallo en sus cálculos, ahora pensaba que hubiese sido mejor que Ryoma no hubiese presenciado nada, por el solo hecho de que la bella chica no reaccionó como esperaba, en vez de conseguir acercarla hacia él, terminó retrocediendo unos cuantos pasos, toda la confianza ganada, perdida por no prever todos los sucesos.
Al fin todo acababa, sin desear estar más en ese lugar y poder ir a refugiarse lejos de sus tormentos, se despidió rápidamente de las chicas, para que nadie cuestionara sus recientes acciones. Desgraciadamente cuando se dirigía hacía la salida, una perturbadora acción se llevaba a cabo, frente al umbral principal se hallaban Ryoma y Kurosawa, esta última muy afirmada del brazo de él.
Al menos eso era lo que podía observar Sakuno, indignada camino firme e indiferente hacia ellos, pasando por su lado, no tomando en cuenta a la parejita, desconcertando por entero al de mirada ámbar, que soltó sin mayor esfuerzo a su captora, para ir tras la chica, fingiendo que había visto a Kaoru quien los esperaba en el auto.
En la mujer, el orgullo es a menudo el móvil del amor.
Jorge Sand
¿No tuviste clases? – cuestionó serio, mientras miraba por la ventana del auto.
No quise ir – respondió cortante, sin mirarlo, esto le molestaba realmente, se suponía que era él quien estaba disgustado, por que entonces ella actuaba ofendida.
¿Y a tú noviecito no le molesta? – osó decir.
Para nada – respondió serena – pensé que te quedarías con tu novia, los vi tan juntitos – intentó expresarse con sarcasmo, pero su frase se debilito al final.
No digas estupideces – espetó con enfado.
Por un momento, la dueña de los ojos fuego quiso parecer indiferente, no obstante, no pudo mantener ese juego por mucho, ya que actuar de esta manera no encajaba con su personalidad, además, de no tener las herramientas como para proteger su corazón de las posibles palabras cargadas de desprecio de Ryoma, que no tardaron en venir.
Por suerte el viaje era corto, así que pronto llegaron a la casa, sin poder resistir más, se encaminó rápidamente hacia su cuarto, ya que no tenía las fuerzas como para enfrentarse a él. A medida que se aproximaba ha su destino, un ardor en sus ojos le anunciaba el inminente llanto, que tanto había estado reprimiendo durante el día, pero no deseaba llorar frente a nadie, menos delante de su marido.
¿A dónde vas? – sintió como fue jalada del brazo – no piensas decirme nada – cuestionó en un bufido, no sabía por que o no quería saber la razón de su arrebato, pero necesitaba que le explicara lo que había entre ella y ese sujeto.
¡Suéltame! – espetó herida, logrando entrar a su cuarto.
Encerrados en lo que debería ser un lugar cálido y reconfortante, se había transformado por esos instantes en una prisión oscura, llena de perturbadoras sensaciones, saber que él la estaba observando con esa inquisidora mirada, le hacía sentir como sus piernas se debilitaban innegablemente.
¿Desde cuándo que estas con Fuji? – inquirió indignado, su nula paciencia hacia eco en su interior – ¿hasta cuándo pensabas engañarme con eso? – cuestionó dominado por sus celos, todo tiene un límite, y estaba claro que él suyo había sido sobrepasado.
¿Es que acaso eso era lo que pensaba?, no sabía que responder realmente, no lograba comprender como es que Ryoma siquiera imaginaba tal situación, es que no se había dado cuenta que ella solo lo amaba ha él. Se suponía que se le había declarado hace un par de días¿estaba sordo o que?, bueno casi susurro un te amo, pero si no escucho nada entonces por que ¡Rayos! La había besado, si su propósito era volverla loca, lo estaba consiguiendo.
A pesar de no saber muy bien que hacer, a veces el orgullo puede ser más fuerte…
¡Idiota! – gritó a todo pulmón - ¡Eres un completo estúpido! – estaba enrabiada, descolocada por todo - ¿y que me dices tú, no andas con Kurosawa? – inquirió furiosa, demasiadas lágrimas desbordaron en ira, su tristeza se fue transformando en rabia por el actuar inexplicable de Ryoma.
Pero que fue eso, jamás imagino que aquella dulce y angelical mujer, que hasta este instante le parecía indefensa, tuviera tanto coraje. Todavía sumido en su análisis, no comprendía que la enfadaba tanto, además, era él quien debía estar indignado, pues era ella quien se andaba besando con otro.
No sé de que hablas – respondió confuso¿de dónde había sacado eso? es lo que se preguntaba, pero eso no era lo importante.
Crees que soy una tonta – habló segura, no iba a permitir que se burlara de ella, además después de los sabios consejos de su amiga, no se daría por vencida "confróntalo" – sé que tú y Kurosawa son novios – le afirmó – no quieras engañarme.
No digas tonterías – decía desconcertado¡dale con lo mismo! – eres tú quien se anda besando con otro – sentenció con dureza.
¡No mientas! – explotó por la impotencia – sé que te gusta ella¡reconócelo!... no te culpo es una mujer linda y… yo… soy… una niña – susurro por lo bajo, si él lo afirmaba, entonces ella debía aceptarlo.
Podrías para con eso… no tengo la menor idea de lo que hablas – ya que casi no oyó lo que Sakuno le estaba reclamando – solo quiero saber una cosa ¿te gusta Fuji? – recibir aquella respuesta no estaba seguro de hacerlo, pero si ella respondía que sí, entonces se daría media vuelta y no volvería mirarla.
Las heridas más crueles que recibimos son infligidas por aquellos que amamos más y de quienes más somos amados.
Maurice Baring
Realmente no conseguía comprender lo que Ryoma le preguntaba, de donde sacaba eso, está bien, después de verla besándose con Fuji, cualquiera, pero acaso creía que ella era ese tipo de persona, jugar con los sentimientos de otros; bañada por sus dudas no hallaba como responder o reaccionar, aunque su cuerpo lo hizo por si solo, dejando derramar una corriente de angustia que enmarcaban sus pálidas mejillas.
¡Te… amo! – intentó articular – a ti… es eso… tan difícil de… entender – sollozo cabizbaja, ya cansada de discutir.
¿Qué hacer ante eso?... la nítida imagen del beso lo perturbaba, al punto de no poder apártala de su mente, como demostrarle que también la amaba, las palabras de su hermano retumbaron en su interior "si llegas a perder a Sakuno, no será por que Fuji te la quite, sino por tu estúpido orgullo"… escasa voluntad, trató de acercarse a ella, casi rozando sus cabellos, que se enredaban en sus dedos…
No lo… hagas – suplicó con tristeza – no quiero tu lástima – recordando cada palabra malévola que le incrustaron en su corazón.
No es lástima – infirió con un tono indefinido – lo hago por que quiero – sentenció seguro, pero para ella eso ya no tenía validez.
Sé que… no es así – emitía resignada – tú no sientes nada por mi – alzando su vista para enfrentar aquella mirada, al notar que este hablaría, continuo – tú no me deseas… no te culpo, se que soy una niña… por eso la pre… prefieres a… ella – concluyó sin fuerzas, era mejor aceptarlo.
Definitivamente, no podía hacer lo que Tomoka le decía, luchar por él, con que energía si este año las había consumido todas, ya estaba en deuda con su cuerpo, de tanto llorar y sufrir, ahora no podía enfrentar ninguna guerra ni siquiera una mísera batalla.
Por otra parte, el dueño de los ojos ámbar no alcanzaba ha relacionar esas palabras¿lástima?, quizás en un principio, si es que fue así, pero ahora... ¿qué no sentía nada por ella?, es que no se daba cuenta de lo que se preocupaba por ella… ¿qué no la deseo?, acaso estaba ciega, no sabía todo lo que se había reprimido todo este tiempo y ahora le sale con esto… todo esto era por que… ¿no la había hecho suya?... no, debe ser su imaginación.
Sakuno – escuchó decir – nunca me ha interesado Emiko – afirmó – la única… que me importa...
Déjalo no sigas – no lo dejo hablar, pues sus oídos solo lograron percibir el nombre femenino, nada más, así que buscó un escape para no escuchar, pero antes que su cuerpo se apartara...
El fuerte agarre de Ryoma se lo impidió, la atrajo a él con tanto ímpetu que no pudo reclamar, aunque no se daría por vencida, no ahora, intentó con la escasa fuerza que le quedaba huir, hasta que la debilidad rozo sus labios, derretida por la calidez de su boca, sucumbida nuevamente a la merced de los besos de su esposo, estaba claro, mientras estuviese enamorada de él, nunca tendría el valor para escapar.
Solo una caricia para calmarla, ligeramente la despojo del contacto de sus labios, para encaminarse a uno de sus oídos y poder susurrarle, solo a ella…
Yo… te amo.
Hasta la próxima...
Creo que me van a matar por terminarla así, yo lo haría, pero paciencia no es el final, solo el comienzo, soy un poco cruel pero les gusto leerlo, si es así entonces todo saldado. Supongo que desean adelantos, bueno no hay ninguno los dejos a su imaginación, a ver que sucederá con esta declaración de Ryoma, al menos ya hizo audible lo que siente hacia Saku, gran paso...
Un saludo especial a MiekoSakuraChan!!!! cierto soy mala, no puedo evitarlo, me gusta hacer sufrir a los personajes.
Hasta la próxima semana, cariños a todos, siempre es motivante escribir para quienes aprecian el trabajo, Chao
