Vamos por el siguiente capítulo de mi primer Fic, ahora que lo estoy revisando me doy cuenta que ya le queda muy poco, pero por ahora diviertanse con el capítulo de la suerte de Aiaru Sessho


- ¡Sesshomaru suéltala!

Esas palabras lo hicieron entrar en razón, cuando se dio cuenta Loto se hallaba a sus pies en el piso con el cuello amoratado y tosiendo con dificultad, él le ofreció la mano y ella la tomó y se levantó con dificultad.

- Admito que no me di cuenta que esto iba a pasar, venía absorta en otras cosas… - dijo Loto recuperándose.

- Llévalo con Rin antes de que se vuelva a poner como fiera – dijo Irasue desde atrás de ambos.

Loto dio media vuelta y comenzó a caminar mientras Sesshomaru caminaba detrás de ella. Parecía que la geisha no necesitaba voltear a mirar para asegurarse de que él la seguía, esta situación ya se le hacía cada vez más rara, eran más cotidianas las veces en que ella parecía saber perfectamente lo que iba a ocurrir y actuar en consecuencia de ello. Casi podía jurar que en lugar de obedecer a su instinto y correr, lo cual habría conseguido que la acabara con sus garras, había permanecido ahí gracias a lo cual su madre pudo evitar que la matara. Por otro lado, ¿qué hacía ella confabulándose con Irasue? Eso si era extraño, sobre todo porque su madre toleraba menos que él a los seres humanos.

- Unos meses después de que me convertí en geisha las otras jóvenes de la okiya y yo fuimos invitadas a una fiesta – murmuró Loto con suavidad – estaba terminando de arreglarme cuando tuve un fuerte presentimiento: no debía salir de mi casa en ese momento; sabía que mis hermanas hablarían mal de mí en la fiesta por llegar después y que incluso no era buena idea el llegar sola pero era muy fuerte el sentimiento que me decía que debía quedarme.

A pesar de que Sesshomaru la miró con fingida indiferencia, esta confesión respondía a sus dudas anteriores, incluso las confirmaba. Pero Loto siempre había sido una mujer normal, su aroma siempre había sido el de una humana, ahora se hallaba mezclado con todos los aromas del templo pero seguía siendo humana; ella no era sacerdotisa, entonces cómo era posible que ella tuviera esos "presentimientos" como les decía.

- Salí un poco más tarde, al llegar a la fiesta resultó que las otras jóvenes habían sido asaltadas por unos ladrones en el camino; si hubiera ido con ellas, seguramente me habrían asaltado a mi también. Esa no fue la única ocasión en que mis presentimientos hicieron que actuara de una manera o de otra, a veces eran simples movimientos como agachar la cabeza o girar el rostro, otros eran más intensos como caminar por una calle en especial o ir a alguna casa de té en específico. Admito que más de una vez me pregunté si no me estaba volviendo loca pero esos presentimientos en más de una vez me habían ayudado y creo que incluso salvado la vida así que los seguí…

- ¿Por qué me cuentas todo esto? – le preguntó Sesshomaru.

- Casi a dos años de haberte conocido yo me había acostumbrado a hacer exactamente lo que mi intuición me decía que debía hacer – continuó Loto casi como ignorándolo – mi nuevo danna me llevó a una fiesta que organizó para amigos y conocidos; entre ellos había un erudito de Tokyo con el que estuve conversando durante un rato sobre su trabajo, estudiaba escritos y leyendas antiguas. Creo que quería asustarme cuando comenzó a hablarme de historias sobre demonios y doncellas pero simplemente esbocé una sonrisa, ¿acaso yo misma no había conocido al más poderoso de ellos? De todas maneras lo escuché atenta.


"En tiempos que actualmente solo recordamos como leyendas algunas veces los demonios se encaprichaban con algún humano o humana y se la llevaban con ellos; molestos o heridos los hombres rogaron por venganza y fueron escuchados. Los demonios comenzaron a darse cuenta que aquellos humanos de los que se apoderaban comenzaban a desarrollar características especiales, en el caso de los hombres casi siempre era una fuerza superior a la que poseían ya que los demonios femeninos casi siempre buscaban hombres vigorosos para amar; pero en las mujeres era distinto, en algunos casos era solo la belleza la que resaltaba, pero en otros, el poder en ellas se incrementaba de una manera sorprendente, a la fecha, las grandes sacerdotisas descienden de esas primeras mujeres.

Al descubrir esto, los demonios comenzaron a asesinar a sus amantes luego de tomarlos una vez ya que resultaban en un terrible peligro para ellos el permitir que un ser humano desarrollara semejante poder; por ello, los seres humanos se empezaron a perseguir a los demonios y luego de muchas guerras los que conocían el secreto murieron o se alejaron de todo contacto y la historia se convirtió en leyenda y la leyenda en mito".


Sesshomaru escuchaba a Loto sorprendido, no solamente se daba cuenta de que él era el que había dotado a la geisha con una sorprendente habilidad para predecir los eventos que venían, sino que además también a Rin debía haberla dotado con una habilidad sorprendente en algo.

- ¿Pero y la madre de Inuyasha? Que yo sepa Irasue no tiene ninguna habilidad especial – dijo como réplica a la historia que aún le parecía inverosímil.

- ¿Nunca te preguntaste cómo era posible que fuera una sacerdotisa tan poderosa? Quiero decir… ni Aome ni Kikyo eran por mucho mejores que ella. Debía tener de por si habilidades que simplemente se incrementaron cuando ella y… Bueno, el punto es que posiblemente así hayan aumentado sus poderes.

- Eso no me explica por qué están aquí – repuso Sesshomaru ocultando sus emociones, le enfadaba que la geisha en todo momento pareciera estar un paso delante de él. Por otra parte se sentía intrigado por lo que él le pudo haber dado a Rin.

- A mí también me preocupaba qué era lo que le sucedería a Rin – continuó Loto - sobre todo cuando las cosas empezaron a ponerse más serias entre ustedes dos, sabía que tarde o temprano tú y ella tendrían algo y necesitaba poder entender qué es lo que sucedería, por lo que fui a Tokyo. Estudié todo lo que puede, busqué y busqué pero no encontré ninguna evidencia más allá de la leyenda que el erudito me había contado, hasta una noche; en que tu madre me encontró.

- ¿Mi madre?

- Si, tu madre me encontró, si he de ser honesta, creo que planeaba encontrar a Rin, pero toleró el cambio.

- ¿Toleró?

- Digamos que tu madre y yo hemos llegado a un cierto entendimiento que no solo mis presentimientos, sino todo mi sentido común me dice que no debo arriesgar, por lo que prefiero no excederme con ella. Me dejó venir aquí a buscar una respuesta, una respuesta sobre lo que pasa conmigo, sobre lo que pasaría con ella…

Sesshomaru no estaba seguro si era porque habían llegado a la habitación donde seguramente se encontraba Rin o por alguno de sus "presentimientos"; lo cierto es que en silencio abrió la puerta y le mostró a su preciosa niña dormida, sus cabellos esparcidos sobre su almohada con un hermoso tono sonrosado en el rostro, mejor que cualquier peinado o maquillaje que se hubiera puesto nunca en el rostro.

Al acercarse a ella notó una pequeña trencita de color lila que le nacía de la raíz de la nuca del mismo largo de su cabello y que al tomarla pudo sentir que era algo más que simple cabello lo que tenía entre sus dedos. Casi en respuesta a sus movimientos Rin abrió sus ojos y le sonrió.

- Bienvenido – murmuró – tenía la esperanza de que llegaras antes pero mi hermana me aseguró que estarías aquí poco después de que naciera nuestra fierecita.

Tan absorto estaba en Rin que no fue sino hasta que Loto se acercó con algo entre sus brazos notó que también había una criatura durmiendo en una cuna en la habitación.

- ¿Mía? – Fue lo único que pudo preguntar por la sorpresa.

- También de Aiaru – Loto depositó a la bebita en brazos de su padre y ésta inmediatamente lo olfateó y se aferró a él.

- Los dejo solos, necesito cambiarme – y con una sonrisa de satisfacción ante el cuadro familiar la geisha salió de la habitación.


¿Qué don habrá recibido Rin de Sesshomaru?