Hola a todos, mil perdones por el retraso, pero la falta de tiempo y escaces de inspiración invadieron estos dias, no se como resulto este capitulo, pero para mi va bien, un paso para avanzar en la historia, espero no decepcionarlos tanto, solo tengan paciencia.
15.- ANUNCIAN NUEVAS TEMPESTADES
El tiempo comenzaba a ser cada día más agradable, dejando atrás las fuertes nevazones y los glaciales vientos que azotaban inclementes la ciudad. Unos cuantas semanas han transcurrido desde que Ryoma y Sakuno han consumado su relación, momentos en que se fue apreciando un distintivo cambio entre ellos, suficiente como para que la gran mayoría percibiera la diferencia.
Por un lado, la más evidente era ella, emitiendo una radiante felicidad incapaz de ser omitida, todo en la bella esposa denotaba alegría, sus facciones tan expresivas como siempre, una risueña sonrisa, que hacia alegrarse a cualquiera. Aun cuando en él, no era una situación muy relevante, se podían percibir leves cosas que llamaban la atención de los desconocidos.
Destacando que llegaban juntos tomados de las manos, principalmente por que Ryoma deseaba dejar en claro, que Sakuno es su mujer, así que nadie se atreviera siquiera a mirarla, sin embargo, no existían otros gestos que pudiesen detonar un mayor romance entre ellos, con excepción si, el hecho de que a diario almorzaban juntos, claro está, que él culpaba ha Momoshiro de esto, que insistía en estar junto a su novia, que coincidentemente era amiga de su esposa.
Por fin, es la hora del almuerzo – pronunciaba Momo – veré a mi linda Ann – decía con orgullo.
¿A ella o a su comida? – emitía Ryoma en son de burla.
Por supuesto que a ella – respondía ofendido – y tú que hablas, crees que no me he dado cuenta – mirándolo de reojo, para observar algún cambio en él – solo me acompañas por que Sakuno esta allá – el aludido no emitió palabras, solo lo ignoraba – no dices nada por que es cierto, claro como ahora también te preparan el almuerzo – decía sarcástico, pero por más que intentaba fastidiar a su amigo, este ni se inmutaba.
Prosiguieron su camino hacia el salón de las chicas, que últimamente se había transformado en el lugar de reunión para almorzar, principalmente por que era unos de los pocos espacios que no se saturaba de gente, además, que contaba con calefacción.
¡Qué bueno que llegaron! – gritaba con impaciencia Eiji – ya tenemos mucha hambre.
Hola mi linda Ann – saludaba con ternura a su novia – ¿qué vamos a comer hoy? – preguntaba con entusiasmo.
¡Hola Momo!... Toma esto – le acerco una cajita a Momo, esbozando una tierna sonrisa.
Mmm… que rico se ve, muchas gracias Ann – besando suavemente su frente, sonrojando a la chica.
Ya dejen de hacer eso – alegó Eiji – no saben que no es bueno contar dinero frente a los pobres – se quejaba el pelirrojo, que era el único que permanecía soltero.
Eso te pasa por mirar donde no debes – le decía Tomoka, refiriéndose a Sakuno.
La joven esposa no se percató de que hablaban, pues ella estaba concentrada intentando pasarle el almuerzo a Ryoma, quien recién se acercaba a su lado. Ambos sin palabras intercambiaban sentimientos, ella feliz por tener algo para él, mientras el joven esposo a su modo, agradecía las atenciones que Sakuno tenía hacia su persona, al menos en público el silencio era una manera audible de comunicación entre ellos.
Princesa ¿también trajiste mi almuerzo? – interrumpiendo como era habitual en Eiji.
Claro, Eiji… toma esto – alcanzando una cajita para él.
A pesar de no ser del agrado total de Ryoma, su bella esposa solía ser muy bondadosa con las personas, mucho más considerando su cercana amistad con el pelirrojo, además, de sentir un poco de pena por que era el único de los chicos que no recibía una comida por parte de una novia.
Gracias princesa – abalanzándose sobre ella para agradecerle con un abrazo – eres la mejor.
Yo que tú no haría eso – insinuaba preocupado Momo.
¿Por qué lo dices? – con inocencia preguntaba, su amigo solo respondió con un gesto señalando al dueño de los ojos ámbar, que le entregaba una mirada asesina – Princesa, mira tu marido me quiere matar – decía asustado, escondiéndose tras la chica.
No te preocupes Eiji – acariciando su cabello como si fuera un indefenso animalito – Ryoma no te hará daño – volteando hacia el aludido - ¿verdad, Ryoma? – mirándolo con dulzura, este solo esquivo la mirada dándose derrotado.
Una gran carcajada de Takeshi se escucho entre ellos, pocas veces se podía observar a su viejo amigo siendo vencido tan triunfalmente, aunque poco le duró la alegría al recibir un pellizco de parte de Ann, quien siempre lo reprendía por molestar demás a Ryoma. De todos modos, estos sucesos estaban siendo algo común en el grupo, sin darse cuenta habían formado una firme amistad. En donde las riendas de la conversación variaban entre las locuras de Eiji o las descaradas de Tomoka, que los aturdía con información de su prometido.
Permiso – se adelantó a decir Ann – iré a lavar esto – señalando las cajas de comida.
Yo voy contigo, mi linda Ann – decía con cariño Momo.
No es necesario, mejor ve a comprar unos jugos y nos juntamos luego – sonriendo con dulzura, su novio solo asintió para salir con ella.
Así quedaron los chicos en el salón aguardando que sus amigos volvieran, si es que volvían, ya que, últimamente, tenían la costumbre de desaparecer largo tiempo, una vez regresaban inventaban absurdas excusas, que con mucha suerte él único quien las creía era Eiji.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
En uno de los pasillos de la escuela, específicamente en las escaleras entre dos pisos, estaban platicando los siempre controversiales Fuji y Kurosawa, a pesar de estar de acuerdo en separar al matrimonio Echizen, todas sus artimañas hasta este momento habían resultado infructuosas, más bien causaron el efecto contrario, logrando que ellos se unieran realmente como esposos.
Supongo que ya lo sabes – interrogó Fuji – tus estupideces no sirvieron de nada – le reclamaba con enojo.
¿Mis estupideces?... ¿y qué hay de las tuyas? – respondía ofendida – ni siquiera conseguiste algo cuando besaste a la princesita – emitía molesta.
Pero se supone que tú dejarías el camino libre, eres una tonta que es incapaz de seducir a un hombre – rebatía el genio – tantos atributo para nada – le señalaba el cuerpo dotado de la chica.
Y que querías, que me ofreciera como una cualquiera – se defendía con vehemencia – hago lo que esta a mi alcance, no esperes que me rebaje más de lo que ya lo he hecho.
No sirves para nada – emitió frustrado – tanto te costaba mantener a Echizen ocupado, estaba a un paso de conquistar a Sakuno, solo faltaba el golpe de gracia, si solo hubieses logrado que ese imbécil cayera una vez, nada de esto habría ocurrido – su tono de voz era cada vez más furioso.
No es mi culpa que la tontorrona de Ryusaki no te crea, tú no fuiste capaz de conquistarla, no vengas ahora a culparme a mi – respondió con reproche – desde hoy haré las cosas a mi manera, pues tus ideas no funcionaron, ya verás como recupero a Ryoma – decía casi triunfante, como si la carta justa estuviese en sus manos.
Hazlo que quieras – refutó sin importancia – espero ahora logres algo.
"De todos modos, yo haré lo propio, tendré que hacer mi última jugada, con esto conseguiré lo que quiero, quieras o no terminarás haciendo lo que yo quiera"
Una mueca de fastidio fue su despedida, realmente todo este asunto lo había dejado descolocado, al menos pensó que al besar a Sakuno, habría causado una distancia mayor entre ellos, pero nada de sus posibles expectativas se había hecho realidad, es más ocurrió todo lo contrario.
Para ambos era evidente el cambio en la pareja, así que cualquier cosa que hiciesen debía ser muy directa. Por tanto, el genio que tantos misterios traía consigo, maquinaba sus posibilidades de triunfo, sin importar que parte de sus intenciones estaban pronto ha ser descubiertas. Pensado como llevar a cabo sus opciones, un llamado lo alerto.
¡Hola, soy yo! – pronunció intranquilo – sucedió lo que temías… si también lo creo, tenías razón, Emiko es una buena para nada – emitía con desprecio, mientras se sacudía el cabello molesto – no ella no tiene idea, dijo que haría las cosas a su modo… si, si, le dije que hiciera lo que quisiera, dudo que consiga algo, Echizen nunca la ha mirado… nunca te he fallado, pero creo que deberíamos cambiar de táctica, será mejor que adelantes tu viaje… mmm… ok ¿cuándo vuelves?... perfecto, entonces nos vemos para esa fecha… estaré listo, adiós.
La conversación fue finalizada, ante la atenta mirada de una persona. El retorno de alguien estaba próximo para revolver la apacible vida del joven matrimonio, quienes aún permanecían en una alegre luna de miel, que seguramente se verá afectada por numerosos cambios.
¿Así que esas eran tus intenciones? – una suave voz que lo sorprendió.
¿Tú, que haces aquí? – aún confuso.
No mucho, solo pasaba – respondió Ann – ¿Con quién hablabas? – espetó intrigada.
Mi hermana – respondió con cinismo - ¿qué hacías escuchando? – cuestiono molesto.
Sabía que tú y la zorrita no eran de fiar – aseveró la chica - ¿qué están planeando?
Absolutamente nada – dijo con una sonrisa, no convenciendo a Tachibaba.
¡Si, claro!... hace tiempo que quería preguntarte ¿Por qué odias tanto a Echizen? – inquirió curiosa, recordando el primer encuentro entre ellos y la tensa situación que se formó entonces.
Eso no te importa – dijo con tono misterioso – deberías preocuparte por tu amiga, si sigue al lado de Echizen, terminará sufriendo – aseveró, desviando la conversación.
¿A qué te refieres? – cuestionó dudosa.
Echizen no es una buena persona – emitía con seguridad – es un hombre que hará sufrir a tu amiga – al ver el rostro incrédulo en ella, afirmó – veo que no me crees, cuando halla que consolarla te darás cuenta de lo que digo.
El único que la hará sufrir aquí eres tú – confirmó molesta – déjalos tranquilos, ellos están casados, no puedes hacer nada con eso.
Te equivocas – respondió – ese arreglo es una farsa, cuando se aburra de ella, te aseguró que Echizen abandonara a Sakuno¿crees que él realmente pueda estar enamorado de ella?, mejor aún ¿piensas que él, es la clase de hombre que permanece mucho tiempo al lado de una sola mujer? – instigando en lo profundo de Ann – cuando eso pase ella necesitara alguien en quien apoyarse.
¡No me digas! – exclamó con sorpresa y burla – y tú te ofreces amablemente a consolarla ¿cierto? – emitió con un gesto de molestia.
Por supuesto – haciendo caso omiso de lo que dijo Tachibana – si tú te preocuparas un poco por ella, me ayudarías a separarla de ese estorbo – pronunciaba seguro, intentando convencer a una posible aliada – no sabes quien es Echizen, yo lo conozco muy bien, y estoy seguro que él la hará sufrir. Es un hombre que se interesa por si mismo, solo esta jugando con ella, la ve como un trofeo. Él sabía que a mi me gustaba Sakuno, por eso nos peleamos en la competencia, por que le dije que haría cualquier cosa para conquistarla y como no le gusta perder, se aprovecho de la ingenuidad de ella – decía con total convencimiento, tenía entera confianza en su capacidad de hacer cambiar de opinión a las personas, sabía que Ann quería mucho a la joven y buscaría la forma de protegerla – dime¿me ayudaras a que Sakuno se de cuenta de la clase de hombre que es su marido?
Crees que soy tan ingenua, que voy a caer en tu juego, se lo que quieres – contestó con firmeza – si te gusta o no Sakuno no sé, pero si sé que tu problema es con Echizen, no voy a permitir que la metas a ella en tus sórdidos asuntos con él – refutaba con total severidad.
Veo que eres una chica inteligente – al ver que no conseguiría engañarla – entonces será mejor que no te involucres en esto, no es de tu incumbencia – decía en son de amenaza, abriendo sus ojos cielo.
Claro que me interesa, Sakuno es mi amiga y no permitiré que nadie le haga daño – respondía con autoridad.
Déjame darte un consejo – anunció con sutileza, mientras estrechaba la distancia – no se te ocurra inmiscuirte en esto, te lo advierto, no te metas – decía serio cerca de su rostro, logrando acariciar sus hebras castañas.
¿Me estas amenazando? – expresó un tanto nerviosa.
Lo puedes tomar como que quieras – sonrío con misterio – pero si intentas hacer algo para impedir que me aproxime a Sakuno, créeme lo lamentaras – terminó de decir con seriedad.
No te tengo miedo – respondió tajante – no permitiré que…
Tú – agarrando su rostro con fuerza – te comportaras como una buena niña, quedándote tranquilita sin hacer nada – mientras Ann intentaba soltarse – sino quieres que tu relación con Takeshi sufra alguna ruptura inesperada – profesaba duramente.
¡Suéltala! – escuchó decir, antes de que le arrebataran a la chica de sus manos - ¿qué esta sucediendo acá? – preguntó incomodo.
El fiel perro guardián – emitió en son de burla – nada que te importe, solo teníamos una platica amistosa con tu hermosa novia – decía irónico.
No me vengas con estupideces – contestó Momo – Ann¿este sujeto te hizo algo? – preguntó preocupado, pero ella solo negó.
Ves, nada pasó – decía para marcharse – una cosa Takeshi – dijo al voltearse – te recomiendo que le aconsejes a tu noviecita, que no se meta en donde no la llaman, uno nunca sabe que puede pasar – sonrío con sus ojos abiertos, despidiéndose tranquilamente.
Cuando el genio se alejo de su vista, Momoshiro se encargó de averiguar lo sucedido.
Ann – acariciando su rostro con dulzura – ¿Ahora, me dirás que paso? – cuestionó serio.
No mucho – respondió nerviosa.
Sin embargo, el rostro plagado de inconformidad de su novio, le indicaba que callar no sería una respuesta que aceptaría sin más, leves segundos para contarle la realidad de lo que había escuchado entre la platica de Fuji y Kurosawa, omitiendo por el momento la llamada telefónica, que todavía no le encontraba sentido.
Momo ¿quiero saber que pasa entre él y Echizen? – cuestionó firme, enfrentando los violetas de su novio – y no me digas que nada.
No te preocupes por eso – intentó responder – son cosas sin importancia, nada que te afecte – sonrío suavemente.
Takeshi Momoshiro – refutó impaciente – no digas que no me afecta, por que Sakuno esta en medio, así que dime que sucede – espetó severa.
Tonterías – aventuró a decir – será mejor que nos vayamos, deben estar esperándonos.
Tan grave es, que no quieres contarme – profesó intranquila.
Para nada, deja que ellos arreglen sus problemas solos, nosotros nada tenemos que ver con eso – mientras abrazaba a su novia conciliadoramente.
Lo siento – alejándolo de él – quiero que me cuentes ahora – colocando sus manos afirmadas en sus caderas, este solo suspiró resignado.
Perdóname – exclamó cabizbajo – pero ese es un problema de Ryoma, yo no puedo decirte nada – respondió con precaución.
¡Te equivocas¡ - dijo para sorpresa de él – ya no solo es un problema de Echizen, pues Sakuno esta en medio – afirmó certera – y ella es mi amiga, no quiero verla sufrir por rivalidades entre ellos.
¿No me dejaras tranquilo hasta que te diga? – preguntó dudoso, al ver el rostro decidido de ella la pregunta fue respondida - ¡Está bien!... pero solo te diré esto – ella asintió – Fuji y Ryoma se conocen desde siempre, en un principio ellos eran los mejores amigos – escuchó decir con sorpresa – se conocieron cuando ambos comenzaron a practicar piano, aunque solo por diversión, en ese entonces ninguno había competido en esto, pero su maestro o sea Tezuka, reconoció el innato talento de ambos, así que los convenció para que empezaran a participar en cuanto concurso existía… creo que tenían como doce años cuando iniciaron las competencias – se refregaba la cabeza como para recordar.
Y… que sucedió – preguntaba impaciente la castaña – ¿tú y Eiji también conocían a Fuji?
Sí, pero no éramos muy cercanos, creo que nunca nos llevamos bien – suspiró – para él nosotros éramos inservibles o una molestia, supongo que se dio cuenta que, al menos, yo no le creía su pose de niño bueno frente a Ryoma, no era que fuese malo, pero tenía la certeza que Fuji, en cierta forma, envidiaba a Echizen y creo que no me equivoque.
¿Envidiar¿por qué? – decía un tanto confusa - ¿qué tenía Echizen, que Fuji no tuviese? – indagaba preocupada.
No mucho – respondió – pero desde que comenzaron a competir, las cosas se complicaron, principalmente por las exigencias de los padres de Fuji, quienes insistían en que fuera el mejor en todo, sin embargo, a pesar de ser catalogado como genio, nunca logró superar a Ryoma, ambos se llevaron cuanto trofeo había, pero siempre terminaba relegado al segundo puesto – comentaba con nostalgia - aunque decía que no le importaba, por que era su amigo quien ganaba. Ryoga y yo sabíamos que no era así, poco a poco nos fuimos dando cuenta que Fuji se estaba dejando dominar por los celos, que gradualmente fueron creciendo con el desprecio de sus padres – suspiró cansado – ya en el último año la relación estaba deteriorada, pues la competencia traspaso la música, abarcando todo en la vida de ellos, aunque para Ryoma era como un juego o un desafío que ganar, creo que aún no se daba por enterado que Fuji lo odiaba, cuando se percató de eso ya era tarde… bueno esa es la historia – finalizó esperando convencer a su novia.
Me queda claro como nació la rivalidad – cuestionaba mientras llevaba su dedo índice a sus labios en son interrogativa – aunque eso no explica por que se odian – afirmaba segura, para temor de Momo - ¿qué fue lo que hizo Fuji, para romper con la amistad? – dijo certera.
No te rindes – esbozando una tierna sonrisa – digamos que uso sus habilidades para perjudicar a Ryoma con lo que más le dolía, suficiente como para quebrar su amistad y de paso lograr que abandonara la música – contestó esquivo.
¿Pero qué fue lo que paso? – indagaba curiosa.
Creo que ya te he dicho suficiente, los detalles no te los puedo contar – emitía seguro, pero al ver la cara decepcionada de la chica, agregó – Ann, no te enojes conmigo, pero si fuera un secreto de Sakuno y ella te pide que no se lo cuentes a nadie ¿qué harías?... acaso ¿me contarías si yo insistiera? – preguntó esperanzado.
¡Está bien! - respondió resignada – una pregunta más – anunció para temor de su novio - ¿todo esto, tiene que ver con la hermana de Fuji? – preguntó para sorpresa de Momo.
¿La hermana? – respondió sin entender - ¿a qué te refieres¿de dónde sacaste eso? – cuestionó.
Bueno, cuando escuche hablar a Fuji, me dijo que era su hermana – confesó, pero al pensar un poco, agregó – aunque puede que no halla sido cierto, solo logré entender que hablaban de Ryoma y Kurosawa.
Creo que no deberías preocuparte por eso – instó impaciente – de seguro hablaba con su hermana, no le busques más asunto a esto – intentando cambiar el tema.
Entonces el problema de ellos tiene que ver con su hermana – se aventuro a decir, al ver las evasivas de Momo – Echizen ¿le hizo algo a la hermana de Fuji?
No inventes historias donde no las hay – respondió divertido – hasta donde yo sé, Ryoma ni conoce a la hermana de Fuji, creo incluso que ella se caso antes que esos dos se conocieran y vive en Londres – contestó seguro.
Pero entonces¿qué fue lo que sucedió? – insistía para desgracia de Takeshi – no me digas que nada – antes de poder continuar.
Ya, ya – se acercó con cariño hacía ella – te dije que no te preocuparas por eso, son tonterías de ellos, ya vamos que nos deben estar esperando – arrastrándola por el pasillo.
La castaña no insistió más, resignándose a no seguir preguntando, pocas dudas fueron resueltas, pero ya se encargaría de averiguar lo que realmente había ocurrido con esos dos. Le dio ha entender a Momo, que aceptaba la idea y que no se involucraría, claro a menos que viera que Sakuno estaba en problemas, de todos modos, sabía con quien hablar para averiguar más, sin que su novio se enterara, debería hablar con Tomoka, quien es una experta en temas de investigación.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Unos días más pasaban, las cosas parecían en relativa calma, paulatinamente el implacable invierno dejaba paso a la templada primavera, pero solo leves indicios se dejaban observar. A penas unas cuantas flores y hojas comenzaban a revestir los desnudos árboles de la ciudad, entregando un novedoso paisaje para observar.
El día estaba propicio para descansar, quizás una buena tarde para ensayar junto a Sakuno en el piano, no podía permitir que su esposa declinara en esto, debía estar preparada para enfrentar futuras presentaciones. Además, ya sabía que ella deseaba perfeccionarse en esto y él no sería quien se lo impediría.
Señora Sakuno, el joven Ryoma la espera en el salón de música – le avisaba cordialmente Kawamura.
Muchas gracias – contestó con una sonrisa – dime una cosa, es cierto lo que me dijo Ryoga – cuestionaba con duda.
Sí, tenemos todo preparado para recibir a sus amigos – informaba el hombre – aunque al parecer el joven Ryoga, no desea que su hermano se entere – comentó preocupado.
Cierto, es que esta seguro que si lo sabe, no querrá participar – emitió con una sonrisa; a pesar de eran sus amigos, Ryoma no era muy accesible a compartir con ellos en su casa, mucho menos considerando que su hermano también estaría presente.
Instantes más tarde, la joven de los ojos fuego hacia presencia frente a su marido, quien esperaba impaciente por su llegada. Especialmente, por que él deseaba con ahínco tocar en el piano, aunque usaba como excusa que debía ayudar a Sakuno en esto, negando que fuera él más que nadie que ansiaba retornar a la música.
¿Me llamaste? – se anunció con inocencia.
Acércate – pronunció serio – debes practicar.
¿Ahora? – preguntó dudosa, pues sabía que tendrían visitas.
¿Por qué, algún problema? – interrogó indiferente.
No, comencemos – aceptó al comprobar la hora, aún tendría tiempo suficiente para ensayar.
¿Te pasa algo? – dijo al ver la inquietud en sus ojos, al comprobar la negativa, agregó – entonces empecemos… cuales son las partituras que Tezuka te paso.
En unos segundo más, la joven se hallaba sentada frente al piano interpretando las partituras seleccionadas, en cada ensayo junto a Ryoma se sentía más cómoda, a pesar de estar vigilada por esos inquisidores ojos ámbar. No obstante, la complicidad entre ellos se había intensificado con el pasar de los días, así que la vergüenza ya no era dominante.
Concentrada absoluta en su melodía, una lluvia de emociones la embargó al escuchar una intensa música que la seguía, casi un complemento perfecto, que la llenaba de alegría al ver que sin practicar mucho estuviesen tan sincronizados, cada nota emitida le recordaba la forma como sus padres tocaban, siempre tan unidos y armonizados.
En ese momento se preguntó si ella y Ryoma podrían llegar a ser una pareja así, como lo fueron sus progenitores, un nuevo sueño comenzaba ha nacer en Sakuno, antes solo deseaba ser la mejor pianista, sin embargo, ahora eso no tendría el mismo valor, que si lo hace junto a su esposo, convirtiéndose en la nueva pareja dorada.
Sakuno – escucho que una ronca voz le hablaba en sus oídos.
¡Ryoma! – expresó en suave grito, sonrojándose al ser descubierta en sus pensamientos.
¿En qué pensabas, pequeña? – emitió con dulzura, mientras se acomodaba a su lado.
Nada – respondió avergonzada – ¿ya terminamos? – cuestionó para corroborar la hora.
De tocar, sí – pronunció en un soplido en su oído, que lograron estremecerla.
¿Qué haces? – cuestionó nerviosa, debatiéndose en si aceptar continuar con lo que ya sabía que Ryoma deseaba o parar ahora, pues pronto llegarían sus amigos, habían adquirido la costumbre de relajarse juntos luego de los ensayos.
Antes que su mente pudiese formular una respuesta racional, una neblina cubrió su cabeza logrando despertar placenteras emociones en todo su cuerpo. Mientras el dueño de los ojos ámbar, se preocupaba de besar el suave cuello de Sakuno, embelesado con las sensaciones que avivaba en ella y él, la acercaba con delicadeza hacia su cuerpo.
Invadidos por los sentimientos que se profesaban, los carnosos labios de su esposa se encontraron con los deseosos de él, arrebatándole con fuerza un leve gemido que lo erizo por completo, compartir el día con ella siempre era una gratificante actividad, con una ternura que solo Sakuno podía provocar en él, la envolvía en sus brazos para protegerla.
R-Ryoma – logró articular en un suspiró de cordura, este solo ignoró el reclamo – hoy… vienen… los chicos – expresó entrecortada.
Sin tomar mucho en cuenta lo escuchado, prosiguió con su labor de arrancar suspiros o gemidos de su bella esposa, una tarea que no se cansaba de realizar una vez terminaban las clases de piano. No obstante, en una fuga de sensatez las palabras de Sakuno se hicieron presentes en su mente, pero antes que pudiese refutar eso…
Disculpen señores – un llamado desde la entrada los alerto – los invitados ya están presentes.
¿Invitados? – cuestionó mirando a Sakuno, quien solo sonrió.
Si señor, el joven Ryoga organizo una reunión con sus amigos – le confirmó su temor a Ryoma – me pidió que le avisara que los esperan en la sala – retirándose de la habitación.
Tú – abrazando con fuerza a su esposa – ¿sabías de esto? – la joven solo asintió nerviosa, mientras los labios de Ryoma capturaban los de ella con posesión.
Ryoma – expresó con duda al ser soltada - ¿estás enojado? – esbozo con temor, pero él solo sonrió levemente, la beso con delicadeza en la frente y la ayudo a levantarse.
¡Ven, vamos! – anunció resignado.
Sabía que Sakuno no tenía la culpa, si debía enojarse con alguien, ese sería su queridísimo hermano, que pensándolo bien, se preguntaba que hacia todavía en Japón, si se suponía que terminado las vacaciones retornaría a la universidad. Aunque si se trataba de Ryoga cualquier cosa puede ser posible, por supuesto, lo que Ryoma no sabía era que su hermano se quedaba por él, pues estaba convencido que Fuji planeaba algo contra el menor de los Echizen.
Mientras la pareja se encaminaba al salón, los invitados disfrutaban de las atenciones que el sociable anfitrión tenía para con ellos.
Gracias Echizen-san, por invitarnos – con respeto pronunciaba Ann.
¡Qué linda eres! – con tono divertido decía el aludido, al escuchar tanta formalidad – pero por favor no seas tan formal conmigo, solo díganme Ryoga – anunció.
¿Y dónde se encuentran los tortolitos? – pronunció con picardía Momo.
Kawa los debe haber ido a buscar, creo que estaban ensayando – dijo con un deje de maldad, mirando a Momoshiro para que comprendiera, quien solo rió.
En unos minutos, apartados de todos, el joven de los ojos violeta conversaba con el mayor de los Echizen, antes que su hermano hiciese presencia.
De que querías hablar – pronunciaba Ryoga.
Ann, escuchó a Fuji hablar con alguien – anunció, pero al ver que no pareció tener efecto en su oyente siguió, relatándole lo que su novia le había contado – entiendes lo que te quiero decir – el mayor de los Echizen, sorbió un trago de bebida, sin comprender lo que Takeshi le informaba.
¡Ahora entiendo! – golpeando la frente de Momo, quien rezongó por el hecho - ¿tú crees que sea eso? – observando con suspicacia a su amigo, quien dio ha entender que suponía lo mismo.
Si lo que pensamos es cierto, pronto lo sabremos – afirmó con preocupación.
Espero que sean solo falsas ideas – dijo con esperanza – ahora que lo pienso, puede ser posible, no puedo creer que ese sujeto no se de por vencido – emitía con malestar – no entiendo que quiere conseguir, pensara fastidiarle la vida a mi hermano el resto de su vida.
Así parece, creí que nunca más lo veríamos – contestó preocupado – no después de todo lo que paso – decía con rabia - ¿has sabido algo? – mirándolo con sigilo, sin atreverse a ser más concreto, pues sabía que Ann los observaba desconfiada.
Será mejor no decir nada más, creo que tu novia esta muy interesada en esto – emitía tranquilo - ¿ella sabe algo?
No, pero segura seguirá interrogándome – expresaba con pesar – ya le advertí a Eiji que no dijese nada – al ver el rostro incrédulo de Ryoga anunció – no te preocupes, esta amenazado, además, sabe que si abre la boca Ryoma lo mata – ambos rieron al unísono.
Asimismo, conversaban con sutileza las chicas, atentas a cualquier palabra que les permitiera resolver sus dudas.
¿Lograste oír algo? – emitía silenciosa Tomoka.
No, deben saber que estamos escuchando – respondía un tanto molesta – ¿pero tú no has averiguado nada? – cuestionó esperanzada.
Absolutamente nada – anunció – estoy tratando de recordar que paso en esa época, pero ninguna cosa que recuerdo me dice algo – comentaba pensativa – en ese tiempo no sabía mucho de ellos, casi lo mismo que Momo te contó – sorbiendo un poco de jugo, sus ojos brillaron de emoción – ya sé quien puede saber algo.
¿Quién? – se apresuró a preguntar, al ver una clara posibilidad.
Kurosawa – respondió para decepción de la chica – ella estaba en esa época, aunque no era tan cercana a ellos como ahora, pero de seguro sabe algo. Recuerda que la zorrita es amiga de Fuji, estoy convencida que conoce los motivos de la pelea entre ellos.
¡Tomo-chan! – exclamó en un suspiro – ¡estás loca! por mucho que ella sepa algo, crees que nos lo dirá así como así. Además, piensas ir a preguntarle tú, por que lo que es yo, ni muerta le pido un favor a la zorrita – emitió fastidiada al comprobar que no habría una forma fácil de averiguar.
Antes que pudiesen continuar la joven pareja apareció en el salón, que para disgusto de Ryoma estaban todos, por un lado veía al hiperquinético Eiji hablando con Horio, el prometido de la chica del lunar, quien se veía algo afligido con los disparates que seguro pronunciaba el pelirrojo, quien no paraban de mover la boca, emitiendo una cantidad barbarie de frases.
En una esquina apartada se encontraba Momo conversando con su hermano, situación que le preocupaba, pues entre esas charlas él terminaba lesionado de alguna forma, ya que ese par siempre creaba alguna estupidez para fastidiarlo. Bueno, al menos, esperaba que Ann fuera una ayuda en caso necesario, pues veía intranquila a su novio, aunque no por las razones que este pensaba.
Al fin aparecieron – pronunciaba Momo.
No fastidies – respondió indiferente, al único que saludo cordial fue Horio, pero solo por que era la primera vez que lo veía.
Hola Saku – señalaba Tachibana, para se acercara a ella.
Así se reunieron las chicas ha platicar a gusto, mientras los hombres se juntaban para inventar alguna actividad que ellos pudiesen encontrar divertida, considerando que estaba Ryoga de seguro los muchos adornos de la casa correrían peligro. De todos modos, fue una tarde tranquila para compartir entre amigos, mientras las amigas de Sakuno observaban cuidadosas cualquier indicio que les permitiera resolver sus dudas.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
En una zona muy alejada de la residencia Echizen, un retorno inesperado, que traería consigo vientos de cambios para la vida de varias personas. Con la gélida brisa que golpeaba su misterioso rostro, el genio de Seigaku caminaba impasible a su encuentro, en una de las puertas de acceso al aeropuerto de Tokio.
Una zona atestada de gente, impedía la normal circulación por el lugar, abriéndose paso entre el gentío, esperaba con cierta impaciencia al viajero, verificado los arribos anunciados respiró pausado, mientras sus azules orbes buscaban a la persona esperada, no tardo mucho en hallar con su objetivo, una siniestra sonrisa de triunfo surcó sus labios.
Por fin has llegado – pronunció gustoso.
A mi también me alegra verte, Fuji – contestó sin emoción en su rostro.
Bueno será mejor que nos vayamos – anunció el genio – supongo que el viaje fue agotador, vamos te dejaré en tu casa – se ofreció despreocupado.
¡Gracias! – comenzando a caminar hacia su destino – podremos conversar durante el viaje, quiero que me informes bien que ha sucedido por acá.
Por supuesto – siguiendo su recorrido – ahora si estoy confiado en que todo va ha resultar como deseamos – expresó satisfecho.
Ambos abandonaron el aeropuerto rumbo a sus casas, indagando en todos los sucesos que se han ido generando durante estos meses. Para Syusuke la llegada de esta persona significaba su "as bajo la manga" un apoyo infalible, tenía una confianza absoluta en que volvería a vencer a Ryoma una vez más, aunque en esta ocasión la forma seria diferente.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Para alegría de Ryoma los invitados de su hermano ya se habían ido hace un par de minutos, realmente recibir a sus amigos en casa era una verdadera tortura, principalmente si todo era auspiciado por su hermano. Sin embargo, no podía negar que lo había disfrutado, aunque solo expresaba malestar por esto.
Ahora por fin podría descansar sin interrupciones molestas, como ya estaba avanzada la noche, la joven pareja se retiro a descansar a su cuarto. Mientras se alistaban para dormir, el dueño de los ojos ámbar, podía percatarse de cierta intranquilidad que presentaba su esposa en sus orbes rubí, los cuales sin intención evadían su mirada.
Pequeña – la llamó con ternura - ¿te sucede algo? – cuestionó directo a sus ojos.
No… es que – trataba de expresar con nerviosismo – quería decirte – sentándose arrodillada frente a su esposo, cabizbaja intentaba hablar.
Saku, si quieres decir algo dilo – pronunció fríamente.
Fuji-san – logró emitir, ante una leve exasperación de Ryoma con solo escuchar ese nombre – me pidió… que fuese… su pareja – consiguió hablar.
¿Y tú que le dijiste? – preguntó indiferente, como intentado controlar su molestia.
Me dijo que lo pensara – dijo más segura.
¿Qué piensas hacer? – prosiguió sin inmutarse.
Ella lo miró con cierta sorpresa, pensando que quizás él solo se negaría a dejarla participar, pues sabía que no le agradaba Syusuke, además, que todavía tenía poder sobre ella, siendo su tutor.
Si quieres hacerlo, por mi esta bien – respondió con seguridad, asombrando más a su esposa - ¿creíste que me negaría? – preguntó al ver la confusión en ella – Saku, confió en ti y por mucho que me desagrade ese idiota, no permitiré ser un obstáculo en tus sueños.
Aquellas palabras fueron toda una revelación, el joven impasible no pensaba caer en el juego de Fuji, estaba convencido que esto era una provocación, que las reales intenciones del genio era que él, de una u otra manera se negara, alguna cosa que le facilitara las cosas, para que se distanciara de Sakuno, aun cuando no tenía absoluta certeza de esto, no permitiría que sus celos perjudicaran a su esposa.
Ryoma… a mi… me gustaría, que fueras tú – expresó con una leve tristeza – yo quiero… que toquemos… juntos – esbozó débil.
Lo siento – respondió distante – ya no participo de esas competencias – dijo, observando como su esposa se entristecía con aquel comentario.
Tú y Fuji-san – se aventuró a decir - ¿qué problema… tienen? – mirando directamente a los ámbares de Ryoma, que se sorprendieron con la pregunta.
Para el joven Echizen estaba claro, que tarde o temprano, Sakuno se atrevería ha cuestionarle sus problemas con Syusuke, ya que era más que evidente que entre ellos existía una cierta rivalidad, que les impedía cruzar palabras amistosas. Sin embargo, no estaba preparado como para revolver el pasado en estos momentos, quizás más adelante, pero no ahora, menos si era para darle el gusto al genio de Seigaku.
Pequeña – la jalo suavemente de una de sus manos, para atraerla hacia su pecho – nada de importancia paso entre nosotros – abrazándola con protección - al menos, nada que pueda afectar nuestra relación, te lo aseguro – acarició su rostro, para calmar la inquietud de la castaña.
¿Pero… algún día… me dirás? – pronunció curiosa, para asombro de Ryoma que no imaginaba que Sakuno pudiese ser osada.
Algún día – afirmó sincero – te lo prometo – al ver una sonrisa conforme en ella, la beso suavemente.
Una intranquilidad que lo invadía por tener que recordar su pasado, sin avisos surcó su mente, pero dejando esas preocupaciones a un lado, se recostó abrazado de su bella esposa, no estaba de ganas para empezar a rememorar los sucesos que de cierta manera le perturbaban, mucho tiempo había transcurrido como para temer ahora por esos fantasmas, menos considerando que en estos momentos Sakuno es su presente, esperando que siempre sea parte de su futuro.
"Probabilidad de nuevas tempestades se anuncian en el presente,
Vientos inesperados que arrastran un casi olvidado pasado,
Intentando alterar el futuro que recién comenzaba ha construirse.
Sin embargo, si se conoce el puerto de destino,
Ninguna tormenta será destructora, más bien fortalecedora"
Continuara...
Bueno esto es por hoy, intentare no retrasarme mucho, pero no se impaciente no dejare la historia a medias, prometo terminarla. Ok... que les parecio, me esforzare para que la proxima vez sea mejor, nuevo personaje, el pasado entre Ryoma y Fuji, varias cosas más, que dan el trascurso de la historia. Gracias por leer y por supuesto por comentar, nos vemos.
