Primero que todo agradezco todos los lindos comentarios. Luego decirles que las demoras son inevitables, pongo todo mi esfuerzo en cumplir una vez por semana, pero no siempre se puede. Como recompensa a la tardanza, les traigo este nuevo capitulo, mucho mas largo que lo habitual, espero no les moleste tener que leer un poco más, pero dense su tiempo, por que nunca se sabe cuanto tardaré en el próximo, jijiji espero no tanto, pero por si acaso.
Ya no las interrumpo más, comiencen a leer y sabrán del pasado de Ryoma con Moyoshi, algo de lemon, cambios...
17.- HURACAN MOYOSHI ARRECIA
Paulatinamente el tiempo se iba tornando más benevolente con la ciudad. Suaves brisas refrescaban dócilmente a los fatigados habitantes, con cada día los árboles adquirían un intenso color verdoso, con diversas texturas y formas, en algunos las flores reinaban en todo su esplendor, entregando un ambiente más romántico y femenino al paisaje.
Nuevamente las clases retornaban a su ritmo, muchos comenzaban a prepararse para los ingresos a la educación superior, así que una ventolera de nerviosismo socavaba cada recoveco de los últimos años de Seigaku. Asimismo habían otros que no se veían afectados por esto, aunque de todos modos debían estudiar, estaban más relajados por que sus futuros estaban asegurados, pues seguirían en los negocios de sus familias, en este caso estaban Momoshiro y Eiji.
Por otra parte, las amigas de Sakuno recorrían vías dispares. La alocada Tomoka había decidido aceptar casarse con su novio Horio y luego se irían a vivir a Seul, donde él tenía las principales empresas, a su vez podría iniciar su propia carrera, quizás se convertiría en diseñadora o algo similar, pues ser modelo no era compatible con su futuro esposo. Mientras tanto la única que estudiaba seriamente era Ann, haciendo lo imposible para conseguir alguna beca.
Hasta este momento, la joven de ojos fuego tenía la certeza que su camino era la música, así que estaba en busca de algún conservatorio en Tokio. Aun teniendo los medios para emigrar al extranjero, separarse de su amado no era una opción. Sin embargo, del único que no se tenía claridad que es lo que haría era Echizen, pues no emitía comentario de ello. No obstante, su bella esposa, soñaba con que tomara su mismo destino, aunque nunca se lo había mencionada a nadie.
Un día en Seigaku, cada quien haciendo lo suyo, invadidos por una extraña atmósfera, que les anunciaba que pronto un inesperado cambio trastornaría sus vidas. Lamentablemente, para la joven pianista, sus amigas continuaban dejándola ignorante de todos los sucesos referente a Moyoshi, justificándose con que no deseaban perturbarla, simplemente querían protegerla.
Sin embargo, este exceso de preocupación por ella, la inquietaba más, imaginado que sus queridas amigas la estaban apartando. Aunque todavía era un débil sentimiento, solo los sucesos futuros confirmarían o derrumbarían esto. El ocaso del día estaba a unos pasos, asimismo las clases de música.
Tezuka – llamó el genio – llevamos un par de días ensayando, no crees que ya deberías decidir si participamos juntos – anunciaba, observado fijamente por los presentes.
No veo el apuro – contestó displicente – todavía falta un tiempo para eso.
Sí, pero no crees que sería bueno que intensificáramos los ensayos, así podemos complementarnos mejor – propuso sonriente.
Ninguno de los dos ha logrado perfeccionar su parte, mientras eso no ocurra, no tomaré ninguna decisión – confirmó con autoridad.
Esta respuesta no satisfacía al prodigio, que intuía que su demora era por un motivo distinto al que emitía, ya que conocía la forma de trabajo de Tezuka, y así como en el pasado, la primera vez que los escuchó tocar juntos a él y a Moyoshi, instantáneamente había decidido que esa era la mejor combinación, descartando de lleno a Echizen.
En vista que la insistencia era agobiante, el maestro había preferido que interpretaran la primera parte de la partitura, así pudiesen notar por ellos mismo que no estaban listos. Mientras la música invadía el lugar, una visita de cabellos dorados los sorprendió, deteniendo al instante el ensayo.
Lo siento – se excuso avergonzada – no quise importunarlos, pero es que escuche la música y no pude evitar acercarme.
¿Moyoshi, qué haces acá? – cuestionó fríamente Tezuka.
Hola, Tezuka-sensei – saludó con una sonrisa en sus labios – solo quise comprobar los rumores – afirmó – deseaba saber que tan buena era la descendiente de los Ryusaki y veo que eran ciertos – sonriendo cálidamente a Sakuno.
Muchas gracias – retribuyó avergonzada.
Veo que ya están muy unidos con Fuji – haciendo referencia al piano - ¿Así qué tocaran juntos?
Sachi, aún Tezuka no se decide¿quizás, tú puedas convencerlo? – propuso con esa misteriosa mirada.
Creo que ya te dije mis razones – refutó impasible el aludido, mientras arreglaba sus anteojos.
Instantes que lograron modificar el ambiente, incluso Sakuno consiguió percibir la inquietud entre ellos. Observando con detenimiento alcanzó a comprender el leve ánimo de sus pares, al escuchar la respuesta tan directa de Tezuka. Intuyó que tenían alguna diferencia, pero no pudo averiguar los verdaderos motivos, pues en ese momento la puerta se abrió inesperadamente, sorprendiendo al grupo, al ver entrar al dueño de los ojos ámbar.
¡Ryo-chan! – expresó con alegría Moyoshi – que bueno verte – sonrió cálidamente.
¡Buenas tardes! – saludó indiferente a todos, ignorando la emoción de la chica, que lo observó con tristeza.
Para nadie fue una sorpresa la frialdad con la que Ryoma se anunciaba, sin embargo, para su querida esposa una leve opacidad en la mirada de él, le causó cierta intranquilidad, pues logró percibir ese cambio cuando enfrentó a Moyoshi, no sabiendo si era desprecio o quizás, algo más.
Saku¿estás lista? – logrando despertarla de sus dudas, al ver que ella asintió – entonces vamos.
Sí, buenas noches – se despidió con una reverencia para salir tras su marido.
Al encontrarse caminando por los pasillos desiertos de Seigaku, intentó afinar todos sus sentidos para conseguir dilucidar, aunque sea en parte, que era lo que Ryoma había sentido al ver a esa chica. Observando de reojo, ansiando no perder ni el más mínimo gesto, aunque fuera una tarea infructuosa, ya que nada en él denotaba algún cambio. Sin embargo, para el joven Echizen la intranquilidad de Sakuno era notable, sus bellos ojos fuego no podían ocultar lo que sentía.
¿Te sucede algo, qué no te atreves a preguntarme? – esbozó con suavidad, mientras le tomaba la mano.
N-no – intentó responder.
No te preocupes por cosas innecesarias – anunció, tratando de imaginar su problema. Aunque un leve cambio en ella, dibujó una sonrisa complacida.
Así que sin más dudas se encaminaron hacia el auto que los esperaba, al menos por este momento parecía todo bien. Mientras ellos se alejaban, en el salón continuaban con las distancias.
Otra vez, ustedes dos están planeando algo – afirmó seriamente, para sorpresa de ellos.
¿A qué te refieres? – cuestionó sin inmutarse el prodigio.
Crees que no sé lo que hicieron años atrás – espetó impasible, no logrando intimidar al prodigio, que presentía que solo era una treta para hacerlos caer.
Por favor, Tezuka – se adelantó a responder – tus insinuaciones son invalidas¿qué pudimos haber hecho?
Sé mucho más de lo que imaginas – confirmó con agudeza, consiguiendo que titubearan levemente.
Tezuka-sensei – llamó débilmente la chica - ¿qué piensa hacer?
Por el momento nada – contestó tranquilo – pero si me obligan, no me callaré, dejen a esos dos en paz y vivan sus vidas – propuso con autoridad.
Continuar hablando sería una perdida de tiempo, además de ser una real posibilidad de arruinar sus planes, para el prodigio no era seguro que Tezuka realmente supiese algo, pero por el momento fingiría que aceptaba eso. Aunque conociéndolo, sabría que debían ser precavidos pues cualquier paso en falso, les comprobaría si es verdad o no lo que su maestro decía.
El trayecto hacia la residencia fue más perturbador de lo que imaginaron, ya que el normal silencio al que estaban acostumbrados, se parecía más a una densa nube que los separaba, rodeados por sentimientos similares, pero que no los relacionaban, confusas ideas circulaban por la inexperta mente de la chica, que intuía que los cambios de humor de Ryoma eran debido a Moyoshi, sin embargo, no estaba segura de querer saber que estaba sintiendo su marido.
Un completo mutismo que los acompañó sin interrupción, no obstante, solo al llegar a su destino, el dueño de la mirada ámbar se percató de la situación, ya que se había enfrascado en sus propias sensaciones, intentando obviar a su pasado. Desde hace unos días cuando volvió a ver a Moyoshi en Seigaku, se negaba a pensar cualquier cosa referente a ella, pues encontraba innecesario revolver lo olvidado.
Sin embargo, no se había dado cuenta que sí, le afectaba ya que él no solía retraerse tanto, menos desde que estaba con Sakuno, que parecía estar siempre más pendiente de todo, en constante alerta, pero inexplicablemente desde la aparición de esa chica su mente se distanciaba de la realidad, eso sí, sin expresar claramente algún tipo de sentimiento, era como si vagará en una dimensión vacía.
Cuando logró ingresar unas peludas patas felinas le interrumpieron el paso, maullando a su dueño por atención, esto lo alarmó, pues siempre era su esposa quien se encargaba de mimar a Karupin, que por otro lado estaba al pendiente de cuando ellos regresaban. Bufó por lo bajo, para luego tomar al gato, quien aceptó complacido ser llevado en sus brazos.
Sabiendo que Sakuno se dirigía al cuarto, siguió sus pasos tranquilamente, sin imaginar lo que realmente pasaba por la mente de ella. Al entrar a la habitación un silencio lo recibió, buscando inquisitivamente la silueta de su esposa, no logró divisarla, hasta que la puerta del baño se entreabrió dejándola asomar pausadamente. Al enfrentar sus miradas, ella esquivó sus ojos sin querer, para dirigirlos al minino.
Karupin – expresó con ternura, acercándose para tomarlo – perdón por no saludarte – decía, para recibir un suave maullido.
Saku¿pasa algo? – cuestionó confuso, al notar la distancia con la cual lo trataba.
Nada¿por qué? – respondió sin fijarse en el tono frío que había utilizado.
Al escuchar esa respuesta tan anormal en ella, lo descoló un poco, intentando pensar en si había hecho alguna cosa para molestarla, pero por más que imaginaba, nada cruzaba por su mente. Incluso llego a creer que era por Moyoshi, pero descartó la hipótesis al saber que no había hecho nada más que ignorarla, si darse cuenta que era precisamente esa actitud indiferente la que generaba dudas en ella.
Segundos que se enfrascaba en sus pensamientos, volvió a la realidad al ver que su bella esposa se alejaba sin considerarlo. Abrazando a Karupin, se encaminaba hacia la puerta no tomando en cuenta la presencia de Ryoma, aunque ella tampoco era muy conciente de su actitud. Un tanto desconcertado, la tomó del brazo para impedir que se fuera.
¡Espera! – emitió con premura – quiero saber que te sucede¿por qué te comportas así? – ella lo miró un instante sin entender que le decía.
Nada, no sé por que insistes en eso – respondió a la defensiva.
¿Y por qué ese tono? – refutó molesto.
No sé a que te refieres – contestó despreocupada, todavía sin darse cuenta que estaba molesta o insegura con la actitud de Ryoma.
¿Estás así por Sachi… por Moyoshi? – rectificó al instante.
Pero fue tarde, aquella familiaridad con la cual trató a la chica fue suficiente para incrementar o afirmar las dudas de su esposa. No queriendo confrontarlo, pues no deseaba indagar en los verdaderos sucesos, intentó huir, sin embargo, fue detenida por Ryoma, haciéndola soltar al minino, que presintiendo la inestabilidad emocional de sus amos, escapó a refugiarse bajo la cama.
El silencio en la bella chica, lo inquietaba, no por que sintiera culpabilidad sino por que le molestaba esa actitud indecisa en ella, guardándose todo y no expresando con claridad lo que realmente sentía, preferiría que explotara de rabia o tristeza, pero que se comportara con la misma frialdad, que él solía usar, no lo toleraba.
¡Espera! – emitió molesto - ¿quiero saber que te sucede? – interrogó severo, como si el culpable no fuese él.
¿A mí… o a… Sachiko-san? – intentó articular de corrido, pero titubeo en cada palabra.
Por supuesto que a ti – aseguro indignado, sin comprender las inseguridades de Sakuno.
El brillo intenso en la mirada ámbar, la hacían temblar aunque sin entender esa actitud irritable de Ryoma. Para ella era incomprensible que su marido no se diese cuenta que le afectaba su actuar tan distante, no es que siempre fuese un dulce de miel, o sea jamás lo era, no obstante, desde que aquella extraña había aparecido, su normal indiferencia se había tornado exasperante.
Segundos que se transformaron en una batalla de silencio, solos sus miradas se enfrentaban en una lucha que ninguno comprendía el significado. Con cierto desconcierto el dueño de la mirada impasible, esperaba descubrir el malestar en su esposa, situación que para su pensar era inverosímil, es que acaso no había sido lo suficientemente explicito en sus sentimientos hacia ella. ¿Qué más quería¿Por qué reaccionaba así?, si él no había hecho nada… impropio… ¿O sí?
¡Y bien! – expresó serio - ¿por qué actúas así? – cuestionó, mientras se refregaba el cabello con rudeza.
Por… nada – respondió cabizbaja, logrando que su esposo la observara aún mas enojado.
Si tienes algo que decir, entonces dilo – pronunció desafiante – o piensas quedarte callada – emitió con un tono brusco, encerrándola entre la pared y él, afirmando fuertemente sus muñecas.
Sin escapatoria posible, pues la fuerza de Ryoma era indiscutiblemente superior a la de ella, solo consiguió bajar su rostro asustada, no por temor a que él le hiciese daño, sino por que pensaba que era su culpa que se enojara, que todo lo que había imaginado eran tonterías suyas, acusándose de inmadura e infantil por su comportamiento.
Aun cuando las ganas de llorar eran inmensas, hacia lo imposible por retenerlas en su interior. Esforzándose por no demostrar su habitual debilidad, empuño sus manos con fuerza en son de valor y con el coraje que pudo reunir, en escasos segundos logró esbozar.
¿Tú… aún la… quieres? – expresó en un susurro.
¿Qué? – respondió desconcertado – que estupideces dices¿quién te dijo eso? – cuestionando duramente, al ver la negación en sus ojos, refutó – entonces¿de dónde sacaste eso?
Es que… tú – intentando darse a entender.
Fugaces ideas se formulaban en su mente, imaginando que esta extraña actitud de Sakuno era posiblemente producto de los celos. Aun cuando él, no hallaba motivo de ello, sonrió con arrogancia al sentirse importante, su esposa tenía dudas de lo que sentía, entonces se encargaría de arrebatarle cualquier sentimiento perturbador, por supuesto a su manera.
Al verlo sonreír con esa altivez, la joven esposa se sintió una estúpida niña, ofendida por ser tratada así intentó alejarse, pero antes que pudiese reaccionar una gratificante humedad capturaba sus labios, arrebatándole un salto inesperado en su pecho. A pesar de fingir molestia, sin intención ayudo a generar un pequeño juego de resistencia, ella tratando de ser liberada y su captor impidiendo que su presa le fuera quitada.
Por cada tentativa de escape, sus cuerpos se acoplaban más el uno al otro, otorgando un seductor roce entre ellos. Siendo devorada por los deseos lujuriosos de su marido, la fingida resistencia era derrumbada por cada beso y caricia que recorría desvergonzadamente su tersa piel, erizándose exquisitamente en cada contacto.
Dejándose capturar por su único opresor, sus brazos fueron liberados, llevándolos inmediatamente hacia aquel sedoso cabello, atrayéndolo hacia ella, para que la cercanía fuera definitiva. Volviendo a revivir aquellas embriagadoras sensaciones tomó una de las piernas femeninas para aferrarla a su cadera y que lograra percibir la incipiente erección, que reclamaba aceleradamente ocupar sus dominios.
Saboreando con ardorosa pasión los labios de su esposa, la alzó por la cintura para sentarla con premura sobe el escritorio, que normalmente usaban para estudiar. La acomodo frente a él, observándola con ferviente necesidad, un fuego que no se apagaría con simples caricias, haciéndola vibrar por ser tomada, con cierta brusquedad separo las féminas piernas para conectarla a él, jalándola de sus caderas posesivamente, continuó besando su cuerpo.
Recorriendo con insistencia cada espacio sensible de Sakuno, estimulándola para generar aquellos excitantes gemidos que lo descontrolaban. Dejando que sus sentidos fluyeran sin pudor, la notable humedad en su intimidad, gritaba desesperada por ser poseída, no teniendo más paciencia para ello y obviando su timidez, se atrevió a liberar la vía de su futuro invasor, ocasionando un ronco gemido masculino que la provocaron más.
Extasiados por estos sonidos, en una directa arremetida surco los caminos hacia la puerta de sus fogosos deseos. Embargados en una rítmica danza de lujuria, se dejaron sucumbir a las caricias de sus intimidades, bañando con cálidos fluidos su entera masculinidad, que sentía la fricción en cada embestida, aumentando la velocidad al son de los jadeos femeninos.
Un vaivén que se intensificaba, acompañados por desesperadas caricias, la pronta ebullición de sus cuerpos era anunciada. Alejados de toda razón, una explosión de pasión invadió desde su interior cada parte de ellos. Dejándose atrapar por este torbellino que les hizo retorcerse de un inexplicable, pero exquisito placer.
Exhaustos por la calurosa actividad, se apoyó en su delicado hombro, así poder recuperar gradualmente la respiración. Con absoluta ternura, Sakuno acariciaba dulcemente el humedecido cabello de su esposo, en igual estado de agitación. Todavía ajenos a la realidad, un golpe en la puerta los sobresalto, como no queriendo ser descubiertos, simularon normalidad, Ryoma se adelantó a contestar.
¿Qué? – respondió secamente, imaginando que pudiese ser su inoportuno hermano.
Joven Ryoma – se dejó escuchar tras la puerta – la cena será servida, sus padres los esperan – anunció Kawamura.
¡Está bien!, bajamos enseguida – respondió de mejor ánimo al ver que no era Ryoga.
Una vez sintieron que se alejaba, ambos respiraron profundamente como si hubiesen sido liberados de algo. Al enfrentar nuevamente sus miradas, Sakuno enrojeció tímidamente al reconocerse en aquella descarada posición, todavía con su marido dentro de ella. A pesar de lo tentador de la situación, la cordura que había recuperado momentos antes, le permitió separarse de su esposa, que inconscientemente gimió al verse desprovista de su invasor, ruborizándose instantáneamente por semejante atrevimiento.
No te preocupes – pronunció con malicia – después continuamos – para besar apasionadamente a su pudorosa esposa.
Provisionalmente los temores que habían nacido en Sakuno, fueron camuflados por una efímera tranquilidad. Al menos una dosis de amor por parte de Ryoma, serviría mientras tanto, eso sin contar las futuras intervenciones de terceros.
Los días transcurrían con extraña lentitud, a pesar de no haber ocurrido nada fuera de lo común, una inquietante atmósfera rodeaba al grupo de chicos. Por un lado, las angustias de Sakuno no disminuían, más bien se incrementaban, principalmente, por la rara actitud de sus amigos, incluido Fuji que había abandonado sus dotes de conquistador, por solo ser amigos, aunque era lo que anhelaba, la perturbaban en cierta forma.
Desinformada de los recientes acontecimientos, desde hace unos días que Moyoshi insistía en venir a buscar al joven Echizen al finalizar las clases, aunque este la ignoraba y sus amigos no permitían que se quedaran solos, inventando reuniones por doquier, el asunto se volvía insostenible con el pasar del tiempo, ya que no podían ser guardaespaldas de Ryoma toda la vida.
Asimismo, por mucho que quisieran defender o proteger a su amiga, debían proseguir con sus obligaciones a costa de un posible reencuentro entre ellos. Fue a sí como una tarde la joven de cabellos dorados obtuvo lo que quería, encontrarse a solas con Echizen Ryoma, su antiguo novio.
¡Ryo-chan¿hasta cuándo piensas ignorarme? – pronunció suavemente.
Sin embargo, seguía siendo omitida por él, aunque nunca se hubiese negado a su compañía, se apreciaba como poco a poco le molestaba menos la presencia de ella, así como cuando uno se acostumbra a un ruido desagradable, después de tanto oírlo ya ni estorba.
Yo solo quiero hablar contigo – insistió tercamente – no te dejaré en paz, hasta que me escuches – como resignándose a esto, contestó.
¿Qué tanto quieres? – cuestionó fríamente, sin disminuir el paso.
Al fin me hablas – respondió complacida - ¿por qué no vamos a mi casa?, así hablamos más cómodos – propuso sincera.
No abuses – refutó con dureza.
¡Está bien! – se resignó – pero al menos sentémonos en el parque – planteó suplicante.
Con desinterés se encaminó hacia el lugar propuesto. Un silencio los guió por un camino arcilloso, por una trama zigzagueante se introdujeron en el frondoso paisaje, hasta llegar a un claro que les invitaba a descansar. Buscando una zona apartada, hallaron una banca de piedra donde sentarse, la suave brisa primaveral los bañaba gentilmente, entregando un pacífico ambiente para tratar momentos pasados.
Sabes, hace mucho tiempo, yo quería aclarar lo que paso – emitió con nostalgia – sé que puede ser tarde, pero no puedo dejar de intentarlo, siento que aún es tiempo para recuperar lo perdido – expresó esperanzada.
Observó de reojo a su interlocutor, al ver que no había reacción en él, supuso que se trataría más bien de un monólogo, en vez de una charla. A pesar de eso, no se intimidó pues conocía el carácter de Ryoma, tan reservado y distante, mejor así, sin interrupciones.
Nunca quise hacerte daño – confirmó con prudencia – tuve mis motivos para hacer lo que hice – un bufido irónico fue la respuesta – sé que es difícil de creer, pero es cierto… Ryo-chan.
Llámame Echizen – refutó duramente, por no querer perder su oportunidad aceptó.
Ry… Echizen, nunca he dejado de amarte y por lo mismo hice lo que hice – intentó enfrentar aquella fría mirada.
Sin embargo, fue un vano, como una estatua de mármol permanecía sentado, con la vista impasible en el bosque frente a ellos, impertérrito a todo. Suspiró con desgano, al parecer esto no sería tan sencillo como hubiese querido.
Tuve que hacer todo eso, por que sino no podría dejarte – habló con tristeza, aquella declaración logró inquietarlo, aunque continuó pasivo – obtuve una beca para ir a Londres – anunció.
Lo sabía – confirmó, para sorpresa de Sachiko – Tezuka me lo había dicho – respondió al ver la confusión en sus ojos turquesa.
¿Por qué¿Por qué no me dijiste? – sin embargo, no recibió respuesta, así que prosiguió – estaba confundida, no sabía como decirte. Tenía miedo que te molestaras conmigo, ya estabas extraño desde que había comenzado a tocar con Syu, así que pensé que te enfadarías más si te decía que me iba – reflexionó con pesar, pero un risa irónica de Ryoma la alertó.
Así que por eso me engañaste con Fuji – reclamó enfadado – ¿por que me querías?
¡NO! Nunca te… engañe con él – empezando a sollozar levemente – lo que tú viste… era mentira.
¿Me crees estúpido? – espetó con rudeza – ese idiota me contó todo, se encargó de refregarme lo bien que lo había pasado – afirmó duramente.
Lo sé – anunció triste – yo le pedí a Syu que me ayudara. Antes que esto sucediera, le comenté a él lo de la beca y como me sentía, entonces me apoyó para hablar contigo – informaba para desconcierto de Ryoma – en un principio no sabía que hacer, estuve a punto de retractarme, pero no pude, tú estabas cada vez más distante, sabía que te molestaba que estuviese ensayando con él y decirte que luego del concurso me marcharía – se detuvo porque las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas.
¿De qué rayos hablas? – cuestionó notablemente molesto.
Todo lo que viste y oíste fue mentira – respondió en llanto – creí mejor que me odiaras por engañarte con Syu, así no tendría que explicarte lo otro, despedirnos era mucho más doloroso, al menos eso pensé en aquel momento – confesó arrepentida – pero cuando vi tú mirada de desprecio y luego esa maldita indiferencia, me di cuenta que me había equivocado – emitió cabizbaja, intentando buscar consuelo en los brazos de Ryoma, quien permaneció intacto en su sitio.
Ambos permanecían inmóviles, sin pronunciar palabras, solo el bullicio de la ciudad entregaba vida al lugar. De un instante a otro, el joven Echizen se levanto de su puesto para marcharse, dejando atónita a la chica, que esperaba alguna confrontación de su parte.
¡Espera! – expresó alterada – ¿te vas, no me dirás nada?
¿Qué quieres que te diga? – preguntó sin inmutarse.
Ryo, te acabo de decir que me arrepiento por lo que hice – decía suplicante – volví por ti – afirmó.
No tengo nada que decirte, todo eso ya no me importa – contestó secamente.
Pero Ryoma, yo aún te amo – acercándose a él, se arrimó a su pecho.
Soy un hombre casado – sentenció, mientras alejaba a la chica.
No creíste nada de lo que te dije¿verdad? – emitió mirándolo fijamente a los ojos, al ver que sus palabras no tenían efecto, pronunció – si te dijera que todos estos años, he estado esperando por ti.
Tú quisiste que esto acabara, adiós – expresó volteando la vista.
¡Ryoma! – alzó lo justo la voz – yo te amo, nunca me involucre con Syu, por favor confía en mí – pronunciaba con amargura – nunca me he metido con nadie… yo aún… soy virgen – confirmó cabizbaja.
Simultáneamente, una pareja de enamorados se encontraba paseando por la ciudad, después de hacer sus respectivas obligaciones, lograron reunirse para disfrutar juntos un tiempo. A pesar de eso, los embargaba una inquietante duda, pues Eiji les confirmó que su amigo se había marchado en compañía de Moyoshi.
Momo, no crees que ya es tiempo que me digas que paso con esos dos – interrogó con seriedad, no permitiría mas evasivas de su novio.
¡Que insistente eres! – respondió sonriente – te contaré, ya no importa que me suceda – anunciaba en alusión de una pronta muerte.
No seas dramático – refutó – nada te va ha pasar, por favor, dime que sucedió, esa chica me inquieta, ha estado persiguiendo a Echizen hasta el cansancio y parece que a él no le molesta – espeto indignada.
Después de unas cuantas expresiones sin mayor sentido por parte de Takeshi, le terminó confirmando del supuesto engaño.
Así que no es tan santita como aparenta – expresó Ann.
Lo peor de todo, es que fue un día antes de la competencia – agregó el chico – ese día acompañe a Ryoma a la escuela, fuimos más temprano, no recuerdo bien por que. Sin embargo, cuando llegamos había mucho silencio y pensamos que quizás, los ensayos se habían terminado antes, así que fuimos a confirmar, fue toda una sorpresa encontrarlos en una escena bastante sugerente, por no decir explicita – comentó pensativo.
Ya veo, ellos estaban – haciendo señales con las manos, un tanto avergonzada – y ¿qué hizo Echizen?
Él no es de los que reacciona, bueno sí lo hizo, salió sin emitir palabras de allí, a pesar que Moyoshi le gritaba que la esperara – pronunció con pesar – Después acompañe a Ryoma a su casa, en realidad, me tenía preocupado, así que le avise a Ryoga y nos fue a recoger, menos mal que apareció, por que justo nos cruzamos con unos pandilleros que comenzaron a molestarnos. Imagina lo que sucedió, mi amigo los provocó, ya lo conoces con todo ese aire de arrogancia que se gasta, creo que quería desquitarse con alguien, que mejor que con desconocidos, pero nosotros apenas éramos de secundarias y ellos fácilmente nos sobrepasaban en número y estatura – expresó divertido, para susto de su novia.
¿No les paso nada? – interrogó preocupada.
No tanto, solo unos cuando rasguños, gracias ha que en esos momentos llegó Ryoga, acompañado de Eiji y Kaoru – contestó con una sonrisa, como recordando sucesos memorables – bueno con Ryoga allí, no teníamos de que preocuparnos.
Continuó relatando los hechos, que impresionaban a la castaña, más sorpresa le causó después, cuando le confirmó que Fuji, había tenido el descaro de ir a buscarlo a su casa. Lugar donde se había roto la supuesta amistad de esos dos, describiendo como el genio se había quitado la máscara, que solía traer cuando estaba junto a Ryoma, afirmándole que había conseguido derrotarlo y quitarle lo que tanto quería.
Luego de eso las cosas nunca volvieron a ser como antes, por supuesto la competencia se llevo a cabo, un día glorioso para el prodigio, que logró ganar el encuentro, por que su eterno rival no se presentó ese día, es más no retornó a participar en esos eventos. Sin embargo, las razones de su lejanía no fueron necesariamente los hechos precedentes, sino solo una secuela de su descontento con la música.
Desde que había comenzado a tocar y, sobretodo, a competir, se habría estado cuestionando los motivos por los cuales hacía esto. Siempre creyó que era por los sueños frustrados de su padre, por tanto deseaba encontrar una excusa para dejarlo, pues no quería ser una prolongación de Nanjiro, asimismo lo ocurrido le afectaba, aunque no lo reconocía consideraba a Fuji un digno rival, además de amigo, pero perdió esa idea al darse cuenta que nunca jugó limpio, al igual que Moyoshi, que terminaron rompiendo la imagen de la música, "tocar por el gusto de disfrutar escuchar"
¿Crees que, Echizen, sienta algo por esa chica? – preguntó con cierta suspicacia.
No, pero si me lo hubieses preguntado hace unos meses, quizás mi respuesta hubiese sido otra – contestó sincero.
¿A qué te refieres?
Siempre pensé que Ryoma estaba muy enamorado de Sachiko, aunque Ryoga decía lo contrario – relataba el moreno – pero desde que apareció Sakuno, comencé a tener mis sospechas, incluso antes de enterarnos que se habían casado.
No entiendo, explícate – señaló presurosa.
Ryoma nunca se intereso realmente por Moyoshi, bueno sí – se aturdía en sus comentarios - lo que intentó decir, es que él nunca la buscó, sino fue ella que por cansancio logró conquistarlo. Antes de ella, no hubo otra chica, se puede decir que Ryoma se dio cuenta que las mujeres existían gracias a ella – afirmó divertido – de todos modos, hubo un cambio en él, comenzó a prestarle atención, pero siguió tan indiferente como siempre. Situación distinta que con Sakuno, me di cuenta que con ella, estaba siempre al pendiente y, en cierta forma, preocupado de lo que sucedía a su alrededor, aunque ni cuenta se daba de ello, creo que solo no quería reconocerlo.
¿Por qué Ryoga, pensaba que no era así? – decía pensativa.
Cuando todo esto ocurrió, Ryoga concluyó que su hermano nunca se enamoró de Moyoshi por ser mujer, sino por ser una excelente músico – pronunció Momo, al ver el rostro interrogativo de su novia, agregó – dijo algo como esto "Moyoshi era para Ryoma como la mujer ideal, su talento innato y personalidad segura, la convertían en alguien digno de ser su compañera "
¿Su personalidad? Creí que se parecía a Sakuno – cuestiono dudosa la castaña.
En parte, pero ella es más decidida que Sakuno, más que tímida es reservada, las personas fácilmente se confunden al ver su rostro tan angelical, sin embargo, Sachiko tiene algo que la caracteriza su perseverancia y obstinación, como te dije en un principio, si no hubiese sido por esas cualidades nunca habría logrado llegar a Ryoma, estoy convencido que puede conseguir lo que quiera, sin importar los obstáculos que tenga en frente – aseguró implacable.
Entonces es más peligrosa de lo que parece, ella viene decidida a reconquistar a Echizen – emitió muy intranquila.
Sería bueno que le contaras a Sakuno todo esto, al menos, de las intenciones de Sachiko, tiene que estar preparada – propuso su novio.
No, es mejor que no sepa nada, no quiero que se preocupe – expresó segura.
Tú dirás – mientras le tomaba la mano con dulzura, para finalizar el tema de sus amigos y retomar su historia con Ann.
Nuevamente, sus amigos decidían que era mejor para ella, dando por hecho que sería incapaz de enfrentar los problemas difíciles, al igual que sus padres, la trataban con suma precaución, sobreprotegiéndola sin considerar lo que pudiese pensar o de lo que realmente fuese capaz de hacer, infravalorándola como siempre, tarde o temprano estas consideraciones terminarán afectándola.
Al escuchar la reciente declaración de la chica, no tenía certeza que hacer con ella, si le importaba o no, era algo que debía averiguar. Probablemente, si todo esto hubiese sido dicho en esa época, las cosas serían diferentes; sus sentimientos hacia Sachiko habían sido enterrados en algún recóndito lugar de su persona, sin interés por volverlos a sentir, menos ahora que estaba con Sakuno.
Ryoma – expresó insegura, al ver nula reacción en él.
Adiós – emitió inmutable.
Aunque se detuvo para observarla levemente, pues una duda cruzo su mente, sin decir absolutamente nada indagó en sus pensamientos para comprender que era ese sentimiento. Haciendo una retrospectiva a su vida, podría asegurar que odiaba a Moyoshi, no obstante, ahora que la veía y conociendo todo esto, le era confuso lo que sentía, ya que no veía ningún cambio en él… sino la aborrecía ¿entonces qué?
Un instante en que la verdad comenzaba ha surgir, momentos del pasado que se mezclaban con el presente. Dejando a una chica desconcertada, emprendió camino a su casa, ensimismado en sus pensamientos, daba inicio a descubrir lo que significaba enterarse de todo eso, comprender que el engaño no fue tal, al menos no como él lo presenció, era una etapa de su joven vida que debía cerrar sino, no podría continuar con normalidad.
Desgraciadamente, este proceso era una situación que pensaba mantenerlo alejado de cualquiera, principalmente de su esposa, no deseaba que Sakuno generara ideas erróneas, por que él estaba seguro que sus sentimientos por ella no cambiarían, sin embargo, su insistente indiferencia y constantes encuentros con Moyoshi, no eran la mejor actitud a tomar.
Posteriormente, la joven de cabellos dorados no daba tregua ni Ryoma ni a Sakuno, sin embargo, esta última permanecía distanciada de los presentes hechos, pues sus guardianas no permitían que la información llegara a sus oídos. De todos modos, no podía sospechar alguna cosa, al menos de Moyoshi, quien se acercaba ha ella con intenciones de fomentar una amistad, por los intereses en común, la música.
Cada paso efectuado por la dueña de los ojos turquesa, era fijamente seguido por una decidida chica de esbelta figura, quien ansiaba ver derrotada a las dos jóvenes, pero más a Moyoshi que Sakuno. Por tanto, al ver sus pretensiones buscó la manera de encontrarse con una de sus rivales, implantar veneno era una de sus habilidades, aunque no siempre era letal.
Princesita – llamó la morena - ¿ahora eres amiga de Sachiko?
Kurosawa-san – pronunció con sorpresa, esperaba estar sola en el salón de música para practicar – permiso – intentando escapar.
No te vayas – impidiendo el paso y cerrando la puerta, generando un temor en los rubíes de la chica – no te preocupes, no tengo intenciones de hacerte daño, al menos no físico – anunció divertida.
¿Qué… quiere? – expresó dubitativa.
Advertirte – indicó Emiko, con una sonrisa maliciosa.
¿Advertirme, de qué? – cuestionó inocente.
Sachiko no es y nunca será tu amiga – afirmó segura – ella solo quiere acercarse a ti, para que no desconfíes – dijo, al ver el rostro confuso en Sakuno, prosiguió – esta pensando en quitarte a Ryoma¿acaso no lo sabías? – preguntó, sabiendo la respuesta.
¿Cómo… por qué… dice eso? – interrogó nerviosa, no creyendo lo escuchado.
Ella volvió para llevarse a Ryoma, es lo único que quiere y todo este tiempo ha estado trabajando en eso. Mientras tú ensayas, Sachiko se encarga de acompañar a Ryoma, viene todos los días por él – le contaba sin remordimientos – que raro que no lo sepas, por que todo Seigaku está enterado, incluso tus "amigos" – haciendo un gesto con sus dedos, dejando perpleja a la chica.
Men… tira – intentó objetar, no podía creer semejante suceso.
Sino me crees, pregúntales – desafió la morena.
¿Por… qué me… dice esto? – suplicó angustiada la joven.
Por que te detesto – contestó sonriente – pero odio mucho más a Sachiko, si debo escoger quien se queda con él, te prefiero a ti – al ver el rostro aturdido de Sakuno, agregó – si ella logra arrebatarte a Ryoma, jamás podré vencerla… en cambio, a ti – pronunció con una mirada de menosprecio, asegurándole que ella no era digna de ser llamada su rival.
Como si un gran concierto fúnebre se estuviese oyendo, el interior de la joven de ojos carmesí, vibraba con estupor, al escuchar aquellas palabras sentía que una oleada de penurias se avecinaban sin contemplación. Aunque una gran duda aparecía frente a ella, por que Emiko temía a Sachiko y no a ella, que era su esposa.
¿Por… qué le tienes miedo? – expresó bañada en turbación, por escuchar la respuesta.
Por que estoy segura que es la única que puede conquistarlo – respondió convincente – ¿no sabes que Sachiko es el primer amor de Ryoma? acaso no has oído que "el primer amor nunca se olvida" – anunciaba con sabiduría – si no me crees, anda y pregúntales a tus amigas, ellas ya saben quien es Sachiko, yo les avise, pero al parecer no te han contado nada – expresaba con virulencia – si son tan amigas¿no deberían haberte contado?, aunque deben estar seguras que ya perdiste, por eso no se atreven a decirte, todos saben que ella y Ryoma son la pareja perfecta, lo más probable es que este planeando llevárselo a Londres para que toque con ella – le informaba, sorprendiendo a Sakuno.
¿Tocar con ella? – pronunció anonadada - ¿también es músico?
Veo que tampoco sabías eso, Princesita ¿en qué mundo vives, sigues dentro de una burbuja? – expresó burlona – ahora me doy cuenta, que lo más probable, es que pierdas a Ryoma y mira que te lo advertí, si continúas así, no te darás cuenta cuando tu maridito se vaya, si es que ya no se fue – sentenció fríamente.
Pronunciado este discurso, la joven Kurosawa abandono el lugar, sabiendo que había inyectado la dosis justa de veneno, esperando que surtiera el efecto deseado, arruinar por completo los planes de sus traicioneros compañeros. No obstante, la conversación fue escuchada por uno de ellos, así que rápidamente las medidas para contrarrestar esto estaban en marcha.
Al verla irse tan triunfal, quiso llorar, pero no se lo permitió, antes necesitaba corroborar esta declaración. Sin mucho que esperar, partió directo hacia su salón, entre tanto alboroto por el receso, logró encontrar a sus amigas que permanecían ausente de su presencia, fue entonces que consiguió enterarse que le ocultaban algo, escuchando como hablaban de Ryoma y Sachiko, de sus encuentros, además, de no dejar que ella se enterara.
Estática detrás de las chicas, intentando comprender por que la trataban así, no pudo más que recordar a sus padres, nuevamente la encerraban en un cristal protector, considerándola demasiado débil o con una incapacidad absoluta de enfrentar las dificultades, se sentía miserable e inútil, ya que nadie nunca había siquiera intentado confiar algo en ella.
Pudiendo haber roto en llanto y reclamar por estos hechos, prefirió tragarse todos sus pesares, fingiendo que nada sabía o había escuchado, pues planeaba demostrarles a cada uno de los que la subestimaban, que ella no era ninguna niñita tonta, que podía perfectamente resolver sus problemas y que no necesitaba de nadie para que la protegiera.
Si aún hubiese tenido dudas, el rostro perplejo con el cual la miraban sus amigas, le quitó cualquier fluctuación en su mente. Como una actriz profesional, esbozo una risueña sonrisa, sentándose suavemente junto a las chicas, para luego preguntarles de que charlaban, nueva confirmación, simularon conversar de los futuros planes de matrimonio de Tomoka, siguiéndoles el juego solo sonrió.
Las clases habían concluido, por diversas razones Sakuno no tenía ensayo, pero antes que pudiese retirarse, Fuji le entregaba un recado de parte de Sachiko. Por unos instantes titubeo, no sabiendo si quería aceptarlo, pero luego recordó lo anterior y prosiguió a escuchar. La chica de dorado cabello, la invitaba para conversar en una cafetería, rebatiéndose en acceder, decidió enfrentar los hechos.
Debido ha que todos insistían en dejarla apartada de lo que ocurría, entonces hizo lo mismo, anunciando que debía hacer un par de cosas y luego regresaría a la casa. Para todos el actuar de la joven fue una sorpresa, pero al verla tan decidida nadie objetó, ni siquiera Ryoma que más estaba preocupado por que no apareciera Sachiko, que por lo que hiciera Sakuno, sin sospechar agradeció que la chica no viniera por él.
Despidiéndose de sus amigos, se encaminó hacia el lugar acordado, a pesar de parecer convencida por esto, sus habituales miedos recorrían implacables dentro de ella. Cada paso dado, repetía para sí, palabras de aliento, una y otra vez se decía que debía que tener valor, sino cuando demostraría que estaba capacitada para afrontar sus problemas, si había que hacerlo, mejor ahora.
Llegó donde fue citada, unas mesitas repartidas en un diminuto espacio al aire libre, adornados con sombrillas de colores, esperaban ser ocupadas por los clientes. Entre ellas pudo divisar a Sachiko, que con una sonrisa le indicó el camino, suspiró profundo infundiéndose valentía, observó su objetivo y se dirigió hacia allá.
Hola, Sakuno-san – saludo alegre la chica – que bueno que viniste.
Hola, Sachiko-san – respondió cortésmente - ¿para qué… me llamaste?
Tengo algo que decirte – emitió tranquila, mientras sorbía un jugo que le habían traído.
Tú dirás – bebiendo de su vaso, aunque aparentaba serenidad, un leve temblor en sus manos le inquietaba.
Me caes bien, es por eso que te pedí que vinieras – decía enfrentando los carmesí – ya debes saber que yo era la novia de Ryoma y nos separamos por cosas sin importancia – anunció, fue en ese momento que Sakuno, se preguntó cuales eran las razones del fin de la relación – como sabrás me tuve que ir a vivir a Londres, así que tuve que dejar a Ryoma, como éramos muy jóvenes nuestros padres no habrían permitido que nos fuéramos juntos, aunque nosotros queríamos eso, pero lamentablemente no pudimos hacer nada – mintió descaradamente, pues sabía que la chica no tenía idea de nada.
¿Por… qué me… dice esto? – interrogó nerviosa, con claro estupor en su rostro.
Lo siento mucho – dijo para pararse de su asiento – pero yo volví para recuperar a Ryoma, sé que esta casado contigo, pero estoy segura que aún siente algo por mí – aseguró – y me lo voy a llegar, yo soy la única mujer que se merece estar con él, lo conozco hace mucho más tiempo que tú, no permitiré que arruines todo el esfuerzo que he tenido que hacer para venir, así que ni se te ocurra cruzarte en mi camino, no eres nadie para Ryoma, ya deberías saberlo, él siempre me ha querido a mí – sentenció triunfante y para rematar el asunto, agregó - ¿por qué crees que todo este tiempo, ha estado juntándose conmigo?... acéptalo, agradece que te aviso y no estorbes – pronunció para marcharse, dejando atónita a Sakuno.
Una lluvia de frases que retumbaban en su mente, casi no podía parpadear, sentía como sus pulsaciones se aceleraban y un irritante sudor comenzaba a bajar por su frente. Todavía ensimismada en sus dudas, percibió como la chica, de aparente bondad, se alistaba para marcharse, un repentino coraje salió de su interior, empuñando sus manos se levantó de golpe, sobresaltado a quienes la rodeaban, sin importar el alboroto, en un impulso expresó nerviosamente, pero con firmeza en sus palabras.
S-sachi… Sachiko-san – llamó en un leve grito, logrando detener el paso de la chica – yo soy… la esposa… de Ryoma, yo… yo lo… amo y… aun que tú sientas lo mismo… y me digas esas cosas… nunca me daré… por vencida – se esforzó por no titubear, consiguiendo articular sus ideas, declarando abiertamente que no se rendiría en esta batalla.
Moyoshi Sachiko, observó por unos instantes a su rival, una sonrisa siniestra fue su respuesta, ya que para ella, Sakuno era una simple niñita que nada sabía de la vida y Ryoma el hombre que quería. Se marchó sin emitir palabras, dejando a una nerviosa chica, que comenzaba ha recuperar su normal ritmo cardiaco. La guerra ha sido declarada…
Continuará...
Bueno menos mal que termino, haber que les parecio, ya va quedando poco de la historia, pero no podría decir cuanto, solo que este es el último problema para ellos, serán unos 3 ó 4 capitulos, menos no sé, todo depende de la inspiración.
Me despido, ya el próximo esta todo en mi cabeza, incluyendo el final, solo falta escribirlo, que sucedera mmmm les dejo la duda, una sola cosa, Ryoma tendrá que descubrir que le causa Sachiko y Sakuno demostrar que no es una niña tonta, haber como resulta... Hasta pronto
