Hola a todos, bueno ya estamos casi llegando al final, espero les guste el capitulo, aunque seguro odiaran a mas de alguien, incluyendome, pero no importa, son cosas que deberan pasar para concluir esta historia.

Muchas gracias por todos sus comentarios, estoy muy feliz de recibirlos, así que disfruten y a leer.
18.- SE ACRECIENTA EL HURACAN

El haberse enfrentado directamente a Sachiko, la había dejado exhausta, pero en ese momento sintió que había ganado una batalla contra si misma, pues su timidez no le había impedido expresar lo que pensaba. Sin embargo, todo el valor que presentó en ese instante parecía esfumarse con el pasar de los días, como si una inmensa ola la hubiese botado y una vez salvada comenzaba a movilizarse, pero sus energías aún no eran recuperadas.

Principalmente, si consideraba que había tenido que afrontar sola este episodio, aunque había salido bien parada, aún le queda lo más dificultoso por encarar. De todos modos, continuaba esforzándose al máximo por no decaer y sobretodo por no perder lo que más quería, a su amado Ryoma. Una nueva etapa en su vida, para la cual no estaba preparada, pero si deseaba ganar, tendría que luchar cueste lo que cueste.

Durante los siguientes días, los hechos no fueron favorecedoras para la joven pianista, aun cuando deseaba hacerlo, muchas cosas le jugaban en contra. Especialmente, por que no podía impedir que Sachiko se acercara a Ryoma, quien aprovechaba su ausencia después de clases para estar con él, mientras ella debía ensayaba incesantemente.

Eso sí, estaba segura que no pasaban mucho tiempo juntos, pues sin querer Kawamura le informaba a que hora llegaba Ryoma todas las tarde y cuando se iba con Kaoru a buscarla. Al menos esto la mantenía un tanto más tranquila, ya que le decía que su marido no compartía más que el trayecto a casa con ella, como máximo media hora al día.

Sin embargo, como cada tarde, observaba en lejanía, como la chica de cabellos dorados acompañaba a su esposo fuera de Seigaku, aunque agradecía que sus amigas casi siempre estuvieran con ellos. No obstante, la impotencia que sentía al no poder evitarlo se acrecentaba en su interior, además, de su inexperiencia para enfrentar mejor estos casos.

A pesar de toda su valentía inicial, una de las cosas que no pudo realizar, fue desafiar a su marido, por temor a crear una pelea innecesaria. Lamentablemente para Sakuno, su impericia en las relaciones hacia eco en su actuar, el haberse visto menospreciada por los demás, le había llevado erróneamente, a la idea que debía hacer todo por si sola, sin el consejo o ayuda de nadie, que para estos sucesos la sabiduría de la experiencia puede tornarse primordial.

Una de esas tardes, en donde el calor azotaba inclemente sobre el duro pavimento, los alumnos comenzaban a marcharse de la escuela. Resignada a que este sería un día más de ensayo, observó con cierta amargura a través de la ventana de su salón, como la insistente chica de ojos turquesa esperaba decidida a Ryoma, quien hacía poco o nada por evitarlo.

Sumida en una intranquila atmósfera, se sobresalto al oír que la llamaban.

Hola, linda Sakuno – sintió como le tocaban el hombro con delicadeza.

Fuji-san – respondió asustada - ¿desde cuándo está aquí?

Unos segundos – mientras dirigía su vista hacia donde antes miraba la chica - ¿estás preocupada por esos dos? – interrogó, sorprendiendo a Sakuno, quien solo bajo su rostro apenada – Sachi me contó lo que hablaron, esta decidida ha reconquistar a ese estúpido – confirmando sus temores.

¿Fuji-san, cree que ella logré hacerlo? – cuestionó con suma ansiedad, esperando una gota de esperanza.

No quiero mentirte – pronunció con ternura en su rostro – pero desde que conozco a Sachi, nunca ha perdido algo, hace hasta lo imposible por conseguir lo que quiere – arrebatando cualquier tipo de ilusión que hubiese albergado.

Entiendo – emitió desanimada – puedo hacerle una pregunta – al ver que el genio asintió - ¿usted sabe que es lo que está planeando?... lo siento, no debí preguntar eso, no corresponde – volteo para salir del salón.

Sakuno-chan, no te preocupes, yo te dije que lo hicieras – respondió suavemente – y si sé… ella quiere llevárselo a Londres, para que toquen juntos en la "Orquesta Sinfónica de Londres", ya que su padre conoce al director, así que les harían una audición excepcional, debes saber que siendo una orquesta tan importante, tener una oportunidad como esa, es inaceptable rechazarla – sentenció impasible.

Pero… ¿por qué Ryoma? – cuestionó dudosa, pues sabía que para una orquesta, las habilidades en piano no son tan necesarias - ¿por qué no usted?

Por qué ella quiere a Echizen, además que él, por mucho que me desagrade, es un excelente intérprete en violín – confirmó el genio – te diré una cosa más, hagas lo que hagas, deberás hacerlo pronto, por que la audición será unos días después del concurso y Sachi tiene los pasajes listos para cuando termine todo – anunció para temor de Sakuno.

Al escuchar esas palabras, un gran vuelco en su pecho la estremeció, ya que la competencia de música estaba ha unas semanas, asimismo las clases, por tanto, si Ryoma decidía irse para Londres no había mucho obstáculo en eso, a esas alturas ni ella misma se consideraba un impedimento, ya que sus nervios comenzaban dominar sus emociones, que fácilmente se reflejaba en su rostro.

Sakuno- chan – al verla en ese estado, acaricio suavemente su cabeza – no te pongas así, no vale la pena, por que mejor no vamos a ensayar – le sonrió alegremente.

Gracias, Fuji-san – esbozo una mueca agradecida.

Irónicamente el único apoyo que tenia la dueña de los ojos carmesí, era al llamado genio de la música, desde que desistió formalmente de conquistar a Sakuno, había logrado ganarse la confianza de la chica para entablar una "sincera amistad". Aunque llegado el momento, su lealtad estará con Moyoshi, pero de todos modos intentaba no ser tan cruel con ella, pues nada tenía que ver en los planes originales, solo fue una mala jugada del destino que estuviera en medio.


Nuevamente, su trayecto hacia su casa sería en compañía de Sachiko, al menos eso estaba sucediendo durante estos días, situación que no comprendía del todo, pues se cuestionaba las razones por las cuales al mirarla no sentía odio o rabia hacia ella, aunque se dejaba convencer que era por que había aceptado la declaración pasada, afirmándole que nunca hubo engaño… ¿quizás, simple curiosidad?

Sin embargo, no eran hechos que reconociera, mucho menos a ella. El problema suscitaba en que se estaba dejando llevar hacia donde Sachiko quería, pues ya no la rechazaba ni la apartaba de su lado, cada día se generaba en su mente una gran confusión, pues sin darse cuenta se estaba acostumbrando a tenerla cerca.

Ryo-chan – logrando sacarlo de sus pensamientos – no me estas oyendo – reclamó molesta, solo la miró inmutable, entonces ella suspiró para agregar – quiero que me acompañes a un lugar, no me dirás que no – afirmó, para tomarlo del brazo y guiarlo.

¿A dónde me llevas? – refunfuñó para zafarse, pero no se lo permitieron.

No seas gruñón, Ryo-chan – emitió seria – es un lugar que estoy segura que te va ha encantar, hace tiempo que vinimos, pero esa vez no pudimos hacer nada – hablaba risueña, mientras el aludido intentaba dilucidar hacia donde era arrastrado.

Siguieron caminando por las concurridas calles de Tokio, bajo un abrasador calor. A pesar de maldecir por ser obligado a ir tras ella, no hacia mucho ademán por soltarse, es más, parecía dejarse llevar por una suave corriente, sin temor a su destino. Unas cuadras mas de recorrido, los situó frente a un viejo edificio con un cartel maltrecho en el dintel de la puerta, anunciando que era algún tipo de bar.

Antes que pudiese cuestionar que hacían en ese sitio, fue jalado del brazo hacia el interior, comenzando a inspeccionar el lugar, poco a poco las imágenes retornaban a su mente, indicándole que ya había estado allí. Un piso de madera rechinante, con paredes envejecidas de tonos pasteles, los encaminaban hacia el área principal, divisando una gran zona que le traía variados recuerdos.

Entrando de lleno al céntrico espacio, escasas cosas eran diferentes a como se acordaba, quizás unos cuadros nuevos y algunas reparaciones del techo, le hacía lucir en mejores condiciones que el pasillo recién surcado. Lo que si estaba intacto a como recordaba, era el antiquísimo piano de cola, un instrumento invaluable, con fina madera y delicados detalles tallados a mano, que alguna vez perteneció a un reconocido compositor japonés.

Sabía que te gustaría – trayéndolo de vuelta a la realidad – siempre quisiste tocar este piano, pero nunca te dejaron, por que eras un niño¿recuerdas? – solo asintió, mirando minuciosamente el instrumento.

Anda puedes tocarlo – anunció una voz conocida, al voltear se percató que era el mismo hombre que años atrás le impedía usarlo – que, ahora no piensas tocar, mira que tu novia insistió con que eras un gran pianista, y solo por que es ella accedí, aunque dudo que seas tan bueno como dijo, solo eres un niñito rico, que nada debe saber de buena música – expresó quejadamente.

Una desafiante mirada le entregó al viejo frente a él, un sujeto de apariencia despreocupada con algo de canas en su cabeza y barbilla, una figura enclenque que parecía que pronto se desamaría, además, de una enronquecida voz, que de seguro era producto del cigarrillo. Se encaminó hacia el magnifico piano, con la arrogancia propia de un prodigio, acomodándose para interpretar una pieza.

Con suspicacia en sus ojos, el viejo observaba inquisitivamente a Ryoma, no creyendo que realmente fuese un pianista tan bueno. Sus dudas fueron arrebatadas al instante de escuchar las notas, que con elegancia y destreza eran extraídas del piano, consiguiendo embelesar a sus oyentes que empezaron a salir por los rincones, acaparando las mesas que bordeaban al músico.

Igualmente, el de mirar ámbar estaba extasiado con la música, siempre había anhelado tocar ese piano y ahora que lo hacía, lo invadía una lluvia de emociones que no podía expresar mejor que interpretando una pieza musical, infinidad de recuerdos surcaron su mente, cuando venía años atrás junto a Sachiko, en donde a diario los echaban por ser menores de edad.

Satisfecho por su oportunidad, una ola de aplausos lo despertaron de su ensueño, estático deleitándose con aquel instrumento, un peso en su espalda lo alarmó. Al escuchar su nombre susurrando en su oído, reconoció la femenina voz de Moyoshi, quien lo abrazo por el cuello para felicitarlo, apoyando todo su cuerpo en Ryoma, quien rápidamente pudo reconocer los cambios que había tenido la chica, sentir su prominente y suave busto... ¿en qué rayos estaba pensando?

Un mísero instante cerró sus ojos, para rememorar el tiempo en que paso junto a esa chica, que lo estaba envolviendo con su suave perfume a flores, al igual como antaño, cuando deseaba ser el primer hombre en su vida y quizás el único. Sin darse cuenta su mente viajaba al pasado, muchas imágenes que atravesaban incesante por su cabeza, hasta que unos ojos color fuego se sobrepusieron frente a él, recordando inmediatamente a la dueña.

Bruscamente se paró, descolocando a Moyoshi que retrocedió unos pasos por el impulso, sin percatarse de eso, verificó la hora, sorprendiéndose de lo tarde que se había hecho, se encaminó rápidamente hacia la salida, sin emitir comentarios por el repentino actuar.

¿Ryoma, adónde vas? – expresó atónita la chica – espérame, no me oyes.

Hey… niñito pianista – logrando que Ryoma reaccionara – no eres tan malo, vuelve cuando quieras a tocar, este viejo te lo agradecerá – señalando al piano, el aludido solo sonrió arrogante, para salir.

Sin más impedimentos, se dirigió a la salida, chocando bruscamente con la brisa sofocante del exterior, que le hicieron recordar por que había escapado de ese lugar, solo un nombre cruzo su mente, Sakuno. Frustrado por su accionar, empuñó sus manos en son de molestia, se había dejado seducir por la curiosidad, olvidándose por completo que debía recoger a su esposa, menos mal que Kaoru siempre iba con él, así que de seguro ya estaba con ella.

Ryo-chan, te estoy hablando – rezongó una fémina voz, volteo indiferente para continuar su paso – ¿no me acompañaras a mi casa?

Es temprano te puedes ir sola – contestó distante.

Pero, Ryoma – emitió apenada, pero antes que pudiese continuar.

Ya lo oíste, será mejor que te vayas – una familiar voz los alarmó.

¿Ryoga? – expresaron ambos - ¿qué haces aquí? – cuestionó el menor de los Echizen.

Te estuve llamando, es que acaso no sabes usar el teléfono – reclamó seriamente golpeando la cabeza del menor, mientras éste verificaba sus llamadas, muchas perdidas tanto de su hermano como de su esposa – tenemos que irnos, el viejo quiere urgente hablar con nosotros, asuntos familiares – anunció lo último para la chica, para que entendiera que ella no era parte de esto.

¡Vamos! – expresó desganado, los asuntos con su padre siempre eran una molestia, además, de la creciente rabia consigo mismo ¿qué rayos le estaba sucediendo, por qué se dejaba envolver por Sachiko?

Bueno niñita, tendrás que irte sola – dijo con cierto sarcasmo, que no pasaron desapercibidos por los presentes, Sachiko solo esbozo una mueca de fastidio, pero nada reclamó.

Alejándose del lugar, caminaron hacia el auto de Ryoga, que lo había estacionado a unas cuadras de distancia. En absoluto silencio hicieron el recorrido, mientras el mayor de los hermanos observaba inquisitivamente al de los ojos ámbar, intentado obviar esa acusadora mirada aceleró el paso, pues comenzaba a dilucidar que no había ninguna reunión.

¿Qué tanto miras? – escupió molesto.

Solo estoy observando para ver que tan infiel has sido – expresó divertido – no pensé que fueras así, ni Nanjiro con lo pervertido que es, ha cometido adulterio – anunció riendo, sabiendo que si su padre se atrevía a eso, de seguro su madre lo mata a él y a su preciada colección.

No digas estupideces – respondió con furia, aunque la palabra infidelidad retumbaba en su cabeza.

Entonces ¿cómo le llamas a esto? – alzando una mano acusadora hacia él, pero Ryoma solo desvió la mirada, por algún motivo se sentía culpable – mira, si quieres ser un canalla, es tu problema. Pero pasearte con esa chica por la ciudad no es una buena forma, al menos si vas a ser infiel, se un poquito más discreto – refutó con autoridad – recuerda que todo el mundo sabe quien eres y con quien estás casado – refrescando sus memorias.

No he hecho nada – se defendió el joven con poca seguridad en sus palabras, ya que realmente no lograba asimilar que una delgada línea lo separaba de ser o no un canalla.

¿Seguro? – cuestionó dudoso, al ver la mirada asesina de su hermano, agregó – lo que tú digas, aunque entiendo si cayeras, esa chica esta muy bien dotada, tiene dos grandes razones que ya quisiera probar – bufó haciendo gestos obscenos con sus manos, ganándose un gesto amenazador de su hermano, por que solo le recordaba lo bien que se había sentido estar cerca de aquel cálido cuerpo.

¡Imbécil! – contestó enojado, mientras llegaban al auto.

Sus pensamientos estaban divagando en terrenos oscuros, recordando cada detalle de aquella tentadora figura, que con los años se había vuelto más adulta, reclamándose una y otra vez por tener semejante ideas en su cabeza. Ya una vez dentro, el tono burlesco de Ryoga cambio a uno de seriedad y preocupación, encendiendo el motor expresó.

¿Qué es lo que intentas? – con su vista fija en el volante – no te das cuenta que tus idioteces perjudican a Sakuno, sé que no eres bueno es esto, más bien nefasto, pero si continúas actuando así, quien saldrá más lastimada será tu esposa.

Lo sé – respondió, para sorpresa de su hermano. En eso pensaba, pues se sentía peligrosamente atraído por Moyoshi, quien no desperdiciaba momentos para insinuársele sutilmente, manteniendo aquel encanto inocente, pero no menos sensual.

Entonces¿qué te dijo Sachiko, para que cambiaras de opinión?, no puedo creer que le hables, después de lo que te hizo – pronunció fastidiado el mayor, pero al ver que no tendría respuesta, expresó – sea lo que sea que esa chica te halla contado¿crees que puedes confiar en ella? – buena pregunta pensó el aludido, pero no hallaba respuesta ¿desde cuándo era tan inseguro? Definitivamente no estaba pensando con su cabeza, al menos no con la parte racional.

Hablar con Ryoma, realmente era difícil, su nula expresión o diálogo hacían colaborar, una titánica tarea, sabía que su hermano no era muy diestro en manejar las relaciones amorosas, y estaba convencido que aquella chica sabía como proceder para engatusarlo, su vasta experiencia con mujeres, le alertaban que Moyoshi, podía ser peligrosa.

¿Qué piensas hacer? – retomando la charla – si quieres quedarte con Sachiko, no tendrás que esperar mucho, sé que nunca quisiste casarte así que pronto podrás desligarte de tu esposa – informó tranquilo – solo unas cuantas semanas más.

¿De qué hablas? – interrogó confuso – el trato es de un año, para eso faltan como dos meses – dijo en un tono, que Ryoga pudo interpretar como de esperanza, por una decisión que aún no había tomado o no deseaba tomar.

Te equivocas, el trato termina cuando Sakuno cumpla la mayoría de edad – respondió certero – y eso es dentro de dos semanas, un día antes de la competencia ella tendrá dieciocho años, así que podrás separarte e irte con Sachiko – propuso serio, intentado desafiar a su hermano.

¿Cómo? – expresó incrédulo.

Lo que oíste, Sakuno solo necesita de ti, dos semanas más, una vez se cumpla ese plazo puede hacer lo que quiera, al igual que tú - dándose cuenta que lo dicho era cierto, realmente no sabía que pensar, aunque dudaba mucho que accediera a dejar a su esposa, no, definitivamente, eso no estaba dentro de las posibilidades – así que antes que hagas alguna estupidez, será mejor que pienses bien las cosas, no vaya a suceder que luego te arrepientas – sentenció con una seriedad inimaginable en él.

Continuaron el recorrido hasta la residencia, no fueron emitidas muchas más palabras, ya que Ryoga considero que lo hablado era suficiente, para que su inexperto hermano empezara a pensar sobre sus infantiles actos. Aun cuando no estaba de acuerdo con Ryoma, no era mucho lo que podía intervenir, si éste decidía irse con la chica, era un hecho que él mismo deberá asumir.


El tiempo parecía no dar consenso a quienes necesitaban que su pasar fuera lento, desde que había hablado con su hermano, una semana paso raudamente frente a sus ojos y nada había concluido con eso. No era que estuviese pensando en separarse de su esposa, lo que le tenía complicado era su propia inconsistencia, pues aún no entendía por que no rechazaba de una buena vez a Moyoshi, sino que la mantenía expectante a su lado.

Debido a que los finales se acercaban, además, de la competencia musical, el tiempo que podían compartir juntos escaseaba, generando un espacio más entre ellos, situación que aprovechaba muy bien la chica de dorado cabello. Asimismo, el prodigio se encargaba de intimar mejor con la castaña, que con los días adquiría mayor cariño hacia ella.

Como las excusas para no ensayar en pareja se hacían insostenibles, considerando el pronto día de la competición. A Tezuka no le quedo de otra, que anunciar su decisión.

Hoy les diré mi respuesta – anunciaba el maestro, luego de terminada la clase.

Menos mal – emitió el prodigio – con todo lo que te has demorado, supongo que son buenas noticias.

Te equivocas, ustedes no tocarán juntos – dictó autoritario.

Es una broma¿por qué no tocaremos juntos, si esta claro que nos llevamos bien? – interrogó algo molesto.

No niego que son excelentes músico, individualmente, sin embargo, durante todo este tiempo nunca han podido complementarse – argumentó Tezuka – y estoy seguro que tú – señalando a Fuji – ya te habías dado cuenta de eso.

Eso puede ser por que no has permitido que ensayemos juntos – decía mientras abría sus ojos cielo, de manera siniestra - si nos dieras…

Imposible, lo sabes mejor que nadie – refutó inmutable – la primera vez que tocaste con Moyoshi, fui el primero en decir que estaban plenamente sincronizados, pero ahora no hay complemento entre ustedes, cada uno va por vías dispares.

No sabía… que Fuji-san y Sachiko-san tocaran juntos – interrumpió sorprendida.

Eso fue hace mucho tiempo – contestó, quitándole interés al asunto, para luego mirar a su maestro – pero si me niego aceptarlo, no puedes impedir que nos presentemos – reto el genio.

Fuji-san, creo… que Tezuka-sensei… tiene razón – pronunció, sintiendo un gran alivio al no tener que participar con él, sin saber realmente por que.

Con frustración guardo silencio, pues una insipiente rabia surgía en su interior, para él competir en parejas junto a Sakuno era primordial para fastidiar a Ryoma. Aun cuando tenía otra treta mejor para derrotarlo decisivamente, era un asunto que no le estaba permitido utilizar, su obediencia a Moyoshi le impedía revelar el mayor secreto que guardaban.

Si ella conseguía lo que deseaba, o sea quedarse con Echizen, nunca se sabrá lo que han estado ocultado durante todos estos años, así que su única oportunidad era quedarse con Sakuno, eso sí, él debía arrebatarla de su lado para triunfar, por que de otro modo, no tendría el mismo sabor dulce de la venganza, ya que el dueño de los ojos ámbar estaría satisfecho con Sachiko.

Una vez sus alumnos se marcharon - para fortuna de Sakuno su esposo se digno a ir por ella - Una inquietud apareció en Tezuka, el retardar esta decisión era para mantener a Fuji controlado, pero al no poder dilatarlo más, sabía que esto traería consecuencias. Por más que les advirtió que dejaran en paz al matrimonio Echizen, tenía certeza que no había sido así, por tanto había llegado el momento para revelar cierta información, que derrumbaría los planes de ese par.

Al comprobar que se encontraba solo, optó por llamar a quien podía hacer buen uso de la información que reservaba hace muchos años. Segundos para marcar, una voz le indicó que hablara…

Hola¿qué tal?... exactamente, como te dije el otro día… esta vez te diré lo que sé… no, será mejor que nos juntemos, creo que será una larga conversación… por que esos dos no dejaran a Ryoma y Sakuno en paz, no quiero que arruinen la vida de personas, solo por capricho o envidia, además, me gustaría ver a Ryoma nuevamente tocar, estoy seguro que junto a su esposa, pueden lograr grandes cosas… mañana en la noche, en el bar de siempre, nos vemos.


El anochecer hacia frente, un cielo lleno de cálidos colores se esparcían difusamente por el firmamento, que poco a poco se iba pintando con diminutas luces fulgentes, en donde se oscurecía el manto multicolor para transformarse prontamente en un negro espacio infinito. Un bello panorama para disfrutar, ya que los fríos invernales habían abandonado la ciudad.

A pesar del escaso tiempo que tenía para estar junto a su marido, los momentos que se presentaban, intentaba aprovecharlo al máximo con él, buscando actividades que pudiesen realizar ambos. Tratándose de ellos, la música era una clara manera de disfrutar gratos instantes como pareja, sobretodo ahora que Ryoma parecía más receptivo a tocar el piano, haciendo duetos con ella.

Practicando en completa armonía, complementándose en cada nota, la joven esposa comenzaba ha comprender lo que su maestro le decía con respecto a no poder tocar con Fuji. Un escenario absolutamente distinto era estar aquí con Ryoma, que sin mirarse lograban ir a un ritmo único e inigualable, haciéndole recordar a la pareja que conformaron una vez sus padres.

Sumidos en un mundo paralelo donde no había más cabida que, para ellos dos, un ensordecedor sonido les interrumpió el momento. Dejando al instante de tocar, dirigió su vista hacia aquel insistente ruido, que provenía del celular de Ryoma, este con molestia observó de quien se trataba, haciendo un gesto de fastidio atendió.

¿Qué quieres? – contestó con desgano, siendo fijamente observado por Sakuno – no puedo… ya te dije que no, no seas impertinente… que fastidio, está bien… adiós – cortando con cierta brusquedad el aparato.

¿Quién era? – interrogó dudosa la chica, al ver la cara de enojo en su esposo; pero cuando la miró a los ojos tardo unos segundos en responder, al desviar la mirada, expresó.

El fastidioso de Eiji, tendré que salir un momento – contestó parándose de su sitio – continúa practicando, vuelvo en seguida – sin dejar refutar nada a su esposa.

Por mucho que intentaba dilucidar que había ocurrido, fue inútil, las inexistentes expresiones en su marido, no le permitían obtener respuesta, aunque no podía imaginar que le mintiera, al ver su manera de hablar por teléfono, nada concluyó, pues era una forma normal de él, actuar con tanta frialdad y molestia a quien solía interrumpirlo.

No tenía tiempo para comenzar a pensar tonterías, a pesar de sus inseguridades, prefirió dejar la paranoia a un lado y continuar con lo que estaba haciendo, la competencia era dentro de unos días, no se podía dar el lujo de fallar, no después de tanto esfuerzo. No obstante, una llamada desde la puerta la saco de sus prácticas.

Hola, cuñadita – se dejo asomar un rostro amable, sin abrir completamente la puerta.

Ryo-chan¿qué haces? – preguntó curiosa, al ver que parecía ocultar algo.

Te traje una sorpresa – anunció todavía escondido tras la puerta, en eso investigó el lugar buscando a su hermano – pensé que estabas con el tonto de Ryoma.

Estaba, pero Eiji-kun lo llamó y salió – pronunció para asombro de Ryoga.

Al escuchar esa declaración, corroboro que había oído bien, entonces cerró un tanto la puerta para verificar que quien estaba a su lado era el mismísimo Eiji, quien se encontraba en cuclillas a un costado, mirándolo con cara de "yo no llamé". Negando con su cabeza, suspiró y le dijo al pelirrojo que guardara silencio, este asintió.

Ryo-chan – llamó curiosa - ¿que escondes ahí?

¡ah!... cierto, tu sorpresa – agarrando a Karupin que justo se cruzaba entre ellos – el gato fastidioso estaba reclamando por su dueña – soltándolo para que fuera al encuentro de su ama.

Ven Karupin – estirando sus manos para coger al gato – gracias, a veces se me olvida que lo dejo afuera, le gusta recostarse en el sillón mientras tocamos – comentó alegre la chica.

Bueno, no te interrumpo más, me voy – expresó con tono inquieto.

La bella pianista observó con suspicacia aquella extraña actitud de Ryoga, por lo general, cuando venía a interrumpir terminaba quedándose con ellos para practicar, eso una vez que Ryoma se fastidiaba por tener que escuchar corregirlo a cada instante, era una actividad recurrente en él. Un nudo en su estómago surgió al ver cerrar esa puerta, por instinto decidió verificar lo que sentía.

Cautelosamente caminó hacia la puerta, algo le decía que no debía ser descubierta, con sigilo fue asomando sus ojos carmesí, para encontrarse al final del pasillo con una desagradable escena. Por unos momentos sus ojos titilaron de miedo, al ver junto a Ryoga al mismísimo Eiji, quien supuestamente debería estar con Ryoma.

Agudizando sus sentidos logró escuchar como su cuñado le decía al pelirrojo, que debía confirmar que había estado con su hermano, sobretodo si Sakuno le preguntaba algo. Su temor se acrecentó cuando consiguió saber las razones de ocultarle esto, que existía la fehaciente probabilidad que su marido se hubiese ido a reunir con Moyoshi, esto último calo hondo en su interior.

Cerrando con prudencia la puerta cayó sobre sus piernas, mientras se abrazaba fuertemente a su peluda mascota. Sentía como sus esfuerzos eran socavados irremediablemente, desde su enfrentamiento con Sachiko, se había encargado de hacer todo lo posible por mantener a Ryoma ha gusto, demostrándole lo excelente esposa que era, siendo cariñosa y atenta con él.

Había estado luchado con lo que tenía a su alcance, pero en completo silencio, ya que nunca había querido encarar a su marido, principalmente, por que no quería escuchar que prefería estar con Moyoshi y no con ella. Sin embargo, no logró ningún cambio aparente, pues él continuaba reuniéndose con aquella chica, que sin duda tenía mayor experiencia que ella.


Por otro lado, el dueño de la mirada ámbar llegaba a su destino, el mismo lugar donde se habían reunido la primera vez que accedió a conversar con su antigua novia. Un tanto molesto caminaba por entre el parque, sobretodo considerando que ya era muy tarde, no obstante, no fue mucho su esfuerzo por rechazar la invitación.

Unos pasos más adelante lo esperaba la joven de mirada turquesa, quien esbozaba una alegre sonrisa al verlo venir. Se paró de su asiento, para alcanzarlo, cuando logró estar frente a él, lo abrazo cariñosamente, aunque no fue correspondida con el acto, de todos modos no le importo mucho, pues al menos no la había empujado como otras veces.

Aquí estoy¿ahora qué quieres? – expresó notablemente molesto, sobretodo al percibir lo bien que olía, ganas no le faltaban por investigar de que aroma se trataba.

Ven sentemos – tomando su mano para llevarlo a los bancos.

No estoy para tus jueguito, dime que quieres – pronunció roncamente.

No crees que la noche esta muy linda, recuerdas cuando me ibas a dejar a mi casa después de las prácticas, siempre pasábamos por este parque – intentaba entablar una charla amistosa, llenando el ambiente de emotividad, para disminuir el enojo en Ryoma.

Sachiko, sabes perfectamente que esas cursilerías no me interesan – emitió fastidiado por esto, pero más por él, al aceptar venir.

Lo sé, lo que pasa es que mientras esperaba que llegaras, recordé que aquí fue donde nos besamos la primera vez – señalando un espacio bajo un gran cedro.

¿Me llamaste para eso? – cuestionó duramente, que instantáneamente fijo sus ámbares en los rosados labios de la chica, sacudiendo su cabeza como para expulsar esas imágenes.

No, solo te cuento por que recordé el momento más especial de nosotros, no te molestes conmigo – decía con suavidad – te llamé por otro asunto.

Entonces dime, no tengo mucho tiempo – anunció fríamente.

Tenemos todo el tiempo del mundo, la noche es muy larga – dijo en tono coqueto.

Si vas hablar, hazlo ya – reto el chico, haciendo ademán de largarse, pues no sabía hasta cuando controlaría sus hormonas, que parecían avivar al ser provocado por ella.

Está bien, no quieres que tu esposa se enoje¿cierto? – expresó fastidiada.

No respondió abiertamente, por que al escuchar esa interrogante, rápidamente su realidad le caía encima, haciéndole ver que reiteradamente había actuado en un impulso, dejándose envolver por las palabrerías de ella. Que cada vez le desconcertaban más, ya que no comprendía las razones de actuar tan fuera de sí, cuando se trataba de Moyoshi.

Al volver en sí, logró darse cuenta que Sachiko estaba hablando de alguna cosa, intentando tomar atención escucho lo referente a la invitación para la audición que se llevaría a cabo en Londres. Nuevamente su mente viajó por la estratosfera, divagando en que significaba todo eso, nunca se había planteado esa idea, pues siempre se vio tocando el piano en solitario, pero estaba tan absorto en sus confusiones que no sabía que hacer.

Y bien Ryo-chan¿te irás conmigo a Londres? – esbozo sonriente la chica.

¿Londres? – dijo como reaccionando, pero en su mente aparecía su bella esposa, eso lo aturdía.

Sí, Ryoma, vayamos juntos – mientras se abrazaba a él, rozando sutilmente sus cuerpos – podemos empezar una vida los dos, estoy segura que podemos ser felices, sabes que te amo – decía como intentado hipnotizar al de impasible mirada.

Sakuno – fue su respuesta, más un pensamiento en voz alta que una declaración.

Olvídate de ella¿acaso la amas? – mirándolo fijamente, como impidiendo que lograra ser sincero, además que sabía que Ryoma no era de expresar sus sentimientos a viva voz – no me respondas ahora, te daré unos días – mientras sacaba de su bolso unos documentos – mira, estos son los pasajes, yo me voy después de la competencia, te estaré esperando.

Se alzo un poco para lograr alcanzar sus labios, suavemente deposito un tierno beso, apenas un roce para incitarlo a que volviera ha desearla como antaño. Lo observó por unos minutos, y se alejó contorneando tentadoramente sus caderas, sabiendo que había logrado turbarlo en cierta manera, pues en caso contrario, de seguro la habría rechazado en el acto.

Sus ambarinos ojos siguieron el recorrido de la silueta femenina, ni siquiera se había percatado del beso que le dio, hasta que percibió la humedad en sus labios, llevando sus dedos demarco el camino de aquella caricia, sin saber como reaccionar claramente. De algo estaba seguro, definitivamente esa mujer lograba perturbarlo y, por alguna extraña razón, no lograba actuar con normalidad.

Ansiando encontrar respuesta a su estúpida manera de comportarse, tomo rumbo a su casa, tratando de hallar solución a esto, por unos instantes se preguntó si estaba comenzando a sentir algo por Moyoshi, pero rápidamente negó esa posibilidad, al venir a su mente la imagen de su inocente esposa, que lo esperaba en casa, al ver la hora se sobresalto, de nuevo el tiempo lo sorprendía por la velocidad.

Enfrascado en sus confusiones, comenzaba ha sentir que una extraña fuerza lo estaba controlando, como si un hechizo hubiese sido lanzado sobre él, de otro modo no conseguía entender por que no había rechazado aquella propuesta inmediatamente. Por muchas cosas que pensara, había una que no dudaba, no tenía ni la más mínima intención de separarse de Sakuno, aunque sus actos irreverentes dijesen lo contrario.

Miles de preguntas circulaban en su mente ¿por qué actuaba así frente a esa chica¿Podría ser qué aún sintiera algo por ella? O su hermano tenía razón y solo era simple curiosidad por probar aquella tentadora figura, si esa era la respuesta¿cómo se supone que impedirá que sus hormonas logren controlarlo¿Por qué nadie le advirtió de esto¿Existía un manual que le enseñara ha lidiar con problemas como estos?

Siempre lo supo, las mujeres son un completo fastidio, mejor se hubiese quedado con su piano, maldito el día en que se percató que ese género también existía; peor aún, ahora que lo conocía y había disfrutado de sus incansables delicias, era imposible obviar su presencia. Deberá aprender a reconocer la diferencia entre simple deseo y amor, en este caso entre Sachiko y Sakuno, decidiendo que es más importante, aunque obteniendo lo último, de seguro surgirá lo primero.

Continuará...


No me maten si no les gusta el color que esta tomando esto, pero son mis ideas que fluyen emocionadas, aunque los momentos RyoSaku no estan, espero les halla gustado, el siguiente cap. ya esta en marcha, si alcanzo lo subiere lo antes posible¿qué tal dentro de unos días? bueno, cuidense y nos vemos pronto.