Saludos a todos, bueno estaba vez me demore menos, es un intenso capitulo en donde las máscaras al fin caen y otras cosas más también. Tengo pensado que este sea el penúltimo capitulo, aunque todo depende que tan extenso me salga el otro, pero ya lo tengo ideado, así que no creo que sea mucho. Como siempre muchas gracias por todos sus bellos comentarios y por su apoyo.
Este capitulo se le dedico en forma especial a una amiga que esta enfermita MiekoSakuraChan, espero que así se escriba, sino ella sabrá quien es, supongo. Mejorate pronto, ya comienzan a salir raices en mis pies.
19.- ECLIPSE
La primavera suele ser una estación plagada de romanticismo, en donde fácilmente se ven parejas pasear por los distintos parques de la ciudad. No obstante, para otros no es más que un simple cambio en el paisaje y el tiempo, ya que los glaciales fríos invernales abandonaban rápidamente su reinado, para dejar entrar poco a poco las templadas temperaturas, que a medida que trascurren los días, se tornan cada vez más asfixiante.
Se viven los últimos días de clases, asimismo los ensayos para la competencia se vuelven más agotadores, el tiempo es mínimo y las preocupaciones desmesuradas. Cada uno se envolvía en sus propios problemas, igualmente se hallaba Sakuno que no le daban las energías para concentrarse en tantas cosas, desde ensayos, exámenes y hasta problemas maritales con apenas 17 años.
Mientras finalizaban las pruebas, las inquietudes estudiantiles disminuían, para muchos era toda una emoción poder acabar el colegio, pues nunca más volverían a pisar esas aulas. Aprovechando al máximo la compañía de sus compañeros, durante unos de los almuerzos se juntó el trío de chicas, buscando un lugar bajo la refrescante sombra de un viejo árbol.
Aunque solían reunirse con los chicos, esta vez habían optado por estar entre amigas, ya que hace mucho que no podían hablar tranquilamente entre ellas. Sin embargo, del único tema que no conversaban era el respecto a Moyoshi y sus actos, ninguna señalaba esto fingiendo que casi no existía, sin embargo, el semblante alicaído de Sakuno era imposible obviarlo, pero intentaban animarla sin hablar de Sachiko.
Hoy hace tanto calor – rezongó Tomoka echándose aire con un cuaderno.
Toma un poco de agua, esta fría – le alcanzaba Sakuno con amabilidad.
Ay… Saku-chan – abalanzándose sobre ella – siempre tan buena conmigo.
No exageres, Tomo-chan – decía apenada la chica.
Eso me recuerda algo – pronunció Osakada, manteniendo expectante a sus amigas – este viernes es el cumpleaños de Sakuno, tenemos que celebrar – anunció con entusiasmo.
Podríamos planear una pequeña fiesta – intervino Ann, logrando emocionar más a Tomoka, que salto imaginado que hacer, una buena forma de reanimar a su amiga.
E-esperen – esbozo inquieta, un tanto nerviosa consiguió emitir – no quiero… una fiesta – por supuesto que no, sabiendo en las condiciones que estaba con Ryoma, eso de simular alegría no era su fuerte.
¡Queeeee!... ¿pero, por qué?, vas a cumplir 18 años, hay que celebrarlos – reclamó su amiga.
Cierto, Saku – agregó Ann – si quieres podemos hacer algo sencillo – propuso.
Yo quiero una fiesta en grande – emitió desgana Tomoka.
Tomo-chan… te recuerdo que no es tu cumpleaños, así que se hará como la festejada quiere ¿O.K? – sentencio con seriedad, para que nadie reclamara – y bien Saku¿qué opinas?
Está bien… pero podría ser… después del concurso – preguntó con prudencia.
Y eso – reclamó Osakada.
Es que… quiero descansar… muy bien antes… del concurso – intentaba explicar la chica.
Usando eso de excusa, pero en realidad era por sus problemas con Ryoma, hace unos días que prácticamente no se hablaban, ella solo observaba como él parecía ensimismado pensando quien sabe que, bueno imaginaba el motivo, aunque prefería evadirlo. Se estaba abstrayendo más de lo acostumbrado siendo notado fácilmente por sus amigas, que intuían los hechos, quizás, había llegado el momento de hablar.
Como tú digas – se adelantó Ann a responder, mandando una mirada severa a su amiga, quien aceptó desinteresada – pero… me gustaría que nos contaras ¿qué te pasa?... estás así por esa chica y Ryoma¿cierto? – por unos instante Tomoka la miró espantada, sin embargo, Tachibana le hizo un gesto, comprendiendo que era el momento.
¿Ustedes… lo sabían? – emitió con pesar.
Lo sentimos – se adelantó Tomoka cabizbaja – creímos que era mejor que no te preocuparas, pero parece que no fue buena idea.
Perdónanos Sakuno, no queríamos ocultarlo – se justificaba con tristeza la castaña, mientras su amiga permanecía con su rostro gacho, sin ánimos de nada – por favor, dinos en que te podemos ayudar.
La joven esposa comenzaba a distinguir una luz de esperanza, necesitaba una ayuda que le permitiera luchar, suspiró con la intención de expresar sus problemas, dejando que cálidos rayos de sol bañaran su angelical rostro, les contó lo que había sucedido durante este tiempo, aunque ya temían eso, de igual forma se sorprendieron al saber que Ryoma le había mentido.
Pero¿Cómo se atreve? – gritó Ann, parándose ágilmente como para ir a golpear a alguien, de preferencia al culpable – y esa perra, que se cree – con suma rabia, considerando que ni siquiera sabía que lo había besado.
Ann, calmante un poco – le alertó Osakada, intercambiando los papeles con su amiga, actuando con total serenidad – creo que será mejor ver como solucionamos esto – señalando a Sakuno, que parecía muy angustiada con todo esto.
Tienes razón, Sakuno no puedes dejar que esa cualquiera te quite a Echizen – decía con desprecio al mencionar el nombre del susodicho – tienes que hablar con él y dejarle las cosas claras, oblígale a que deje de verse con esa – pronunciaba con extrema seguridad.
Y… si no… quiere – decía insegura.
Lo golpeas y punto – escupía exasperada Ann, como si esa fuera una digna solución.
Para Ann, creo que así no ayudas – le reclamaba la chica del lunar – Saku, no puedes quedarte callada, aun cuando no sepas como reaccionara Ryoma-sama, estoy segura que él te quiere, pero quizás esta un tanto confuso – decía intentando justificar al príncipe.
¿Confundido?... confundida mi abuela, a eso se le llama calen… - pero su boca fue drásticamente callada por Tomoka - ¿Por qué me callas? – espetó molesta.
Echarle leña al fuego no ayuda, creo que Saku tiene suficiente con esto – logrando que la castaña, volviera ha respirar con más tranquilidad, pues su amiga tenía razón.
Está bien, primero deberás enfrentar a Echizen y dependiendo de lo que te diga, tendrás que actuar, si te llegara a decir que quiere a esa cualquiera, entonces…
Entonces qué…
Creo que deberás actuar por instinto, lo que te diga el corazón – con delicadeza, Tomoka apoyaba su mano en el pecho de Sakuno – tendrás que resolver si quieres quedarte con él o no, yo creo que Ryoma-sama solo esta confundido y que te quiere, pero solo tú podrás ver que hacer – emitía con suma sabiduría.
Tomo-chan tiene razón – decía resignada – por muchas cosas que nosotras te digamos, solo tú tendrás que ver que es lo mejor para ti – entregándole el voto de confianza que la tímida chica siempre deseo.
¿Cuándo hablarás con él? – interrogó la chica del lunar, gran dilema pensó la joven, esta semana eran demasiadas cosas en que pensar, en su cara fácilmente se reflejaban sus inquietudes.
Que tal, después del concurso, solo serán tres días más, así no te presionas tanto, ya debes tener mucho con los ensayos y los exámenes – proponía más calmada la castaña.
Cierto, es mejor así, además, al parecer esa tal Sachiko esta desaparecida. No te preocupes Sakuno, si esa cualquiera volviera de nuevo, yo me encargo de alejarla – empuñando sus manos en son de amenaza, volviendo a ser la misma chica impulsiva que siempre.
G-gracias – emitió en un sollozo, siendo cálidamente abrazada por sus amigas.
Aun cuando no le habían dado una solución concreta, las energías que necesitaba para retomar el rumbo hacia su conquista, ya estaban recargadas. Un incierto futuro se presentaba ante sus carmesí, que titilaban de miedo por lo desconocido, especulando en una infinidad de resultados, deberá decidir hacia donde quiere que su vida avance. De todos modos, lo primero es enfrentar a su inconstante marido.
Sin darse cuenta, el último día de clases llegó, junto con el cumpleaños de la joven pianista, que no tenía muchos ánimos para celebrar, entre nervios e inseguridades que no la dejaban en paz. Sin embargo, sus amigos se encargaron de hacerla sentir mejor, recordándole que el domingo celebrarían con todo, ya que hoy sería un día difícil, pues tendría que asistir a su último ensayo.
Durante toda la mañana, una inquietud la perturbaba, pero la dejo obviar pues la atribuía a su participación en la competencia, que se llevaría a cabo mañana. Además, de sentirse levemente contenta, por que Ryoma le había dicho que le tenía una sorpresa, que la esperaría en la casa, por que debía atender unos asuntos antes.
Gran alboroto se esparcía por Seigaku, muchas celebraciones por el comienzo de las vacaciones. Mientras se alistaban para marcharse, la joven esposa observaba por la ventana, esperanzada que Sachiko no estuviese en la entrada, para fortuna suya, hace unos días que no aparecía, entregándole la tranquilidad que necesitaba para continuar con sus labores.
Con mucho entusiasmo se dirigió al salón de música, ya que hoy sería la última vez que entraría allí, estaba decidida a poner toda su energía en ser la mejor, pensando que podría ser una buena forma de captar por completo la atención de su marido, pues ya no sabía como proceder para salir triunfante frente a Moyoshi.
Sakuno, te felicito – anunció su maestro – hoy has tocado increíble, no pierdas ese entusiasmo para mañana.
G-gracias – esbozo avergonzada, jugueteando con sus manos nerviosamente.
Cierto, linda Sakuno, parece que estas muy emocionada – complementaba el genio, mientras acariciaba levemente sus cabellos rojizos.
Bueno, terminemos con la última parte de la partitura, así podremos finalizar y podrán irse a descansar.
Rápidamente, Tezuka ordenó que continúen el ensayo, intentando evitar que Fuji fuese tan cariñoso con la chica, una creciente duda circulaba por su cabeza, al ver tan enigmático el actuar del prodigio. Aunque era poco lo que podía hacer, lo haría, ya que no permitiría que esta vez entorpecieran la vida de dos excelentes músicos. Por tanto, ya había tomado sus providencias, contando todo lo que sabía.
Por otro lado, el dueño de la mirada ámbar al salir de clases, si fue ha reunirse con Sachiko, quien lo esperaba a unas cuadras de Seigaku, era algo que habían acordado. Sin embargo, esta vez tenía planeado terminar con esta situación, principalmente por que no le gustaba ser manipulado de esa forma y mucho menos ser vulnerable con una mujer, de la cual aún no estaba seguro que sentía por ella.
De todos modos, debía arreglar su vida, para bien o para mal estaba casado con Sakuno, y mientras eso fuera su realidad, actuaría acorde a las circunstancias. Había algo que le molestaba, su inseguridad para actuar en estos casos, pensando en por que dudaba, si hace no mucho tiempo podía asegurar que la única mujer que quería era a su esposa.
No es que pensara separarse de su esposa o que sintiera que ya no la amaba, pero los variados sucesos le hacían dudar de lo que realmente quería, después de todo, aún es demasiado joven e inexperto como para diferenciar correctamente los sentimientos, que suelen ser muy intensos, pero no necesariamente verdaderos, aunque eso solo el tiempo lo dirá.
A pesar de que esas eran sus intenciones, ir directo al asunto y marcharse para evitar tentaciones, al momento de reencontrarse con la chica de dorado cabello, nuevamente se dejo seducir por sus finas palabras, sin permitirle zanjar de una vez el tema.
Ryo-chan… como no podré volver, quiero que vayamos al local del otro día – propuso en una sonrisa.
¿Dónde ese viejo? – preguntó con fastidio, lo único que le gustaba de allí, era el piano.
Sí, el señor Banji me pidió que me despidiera de él cuando me fuera, no podré ir otro día – suplicaba ansiosa, asintió con un gesto, para luego seguir a la chica, al menos tendría otra oportunidad para tocar tan increíble instrumento.
Tomaron el rumbo que los llevaría al bar de Banji, bajo un sofocante sol que nada hacía por refrescar, sino que a cada paso lograba afectar las energías y las ideas, socavando las posibilidades de cualquiera. Con marcha acelerada entraron al lugar, recibiendo una satisfactoria temperatura como bienvenida, permitiéndoles recuperar el ritmo normal de su respiración, que se había visto agitado por el recorrido.
Introduciéndose por el angosto pasillo, fácilmente podían ser anunciados al pisar aquella madera que crujía sin cesar. Lo único que logró ver Ryoma, fue el anhelado piano en la misma posición que lo había dejado días atrás. Se acercó con seguridad absoluta, ya que tenía el permiso para tocar cuando quisiera, además de sentirse el único merecedor de usarlo.
Al sentarse en la rústica butaca, se percató que no había nadie, aparte de ellos dos, focalizando hasta el más recóndito espacio, pues la luz no era una representante fiel, solo apenas unos fugaces haces luminosos traspasaban las oscuras ventanas, producto de la suciedad y vejez que tenía aquel vidrio. Recordando por que se encontraban allí, busco respuestas en la chica de mirada turquesa.
Al parecer, el señor Banji salió – dijo mientras buscaba señal del anciano, hasta que hallo a pocos pasos una nota dirigida a ella, al menos eso hizo creer a Ryoma, quien no vio como fue Sachiko quien colocó ese papel en la mesa – mira, aquí hay una nota.
Déjame ver – quitándole el trozo de papel de las manos.
Abriendo la nota, una caligrafía un tanto desarreglada, más una pila de garabatos esparcidos lógicamente por el documento, al recordar la apariencia del viejo, no dudo que hubiese sido escrito por él y no por un niño que recién comienza en esto. Bufó al leer el manuscrito, indicándole a Moyoshi que hiciera uso del lugar sin problemas, por que se tardaría en llegar.
Ese viejo no esta, será mejor que nos vayamos – emitió serio, disponiéndose para salir, pues algo le decía que era peligroso estar solos en este desolado lugar.
Espera, todavía no – un leve grito de suplica – ya que estamos aquí, me gustaría oírte tocar un rato, se que tú, también quieres eso – mencionó confiada.
Frunció el ceño en señal de molestia, pero era verdad que anhelaba volver a tocar, así que retomó su posición en la vieja butaca, mientras la chica le decía que iría por unos refrescos del bar. Iniciando su concierto, se dejo llevar por la melodía que rápidamente repletaba cada recoveco de la habitación. Hasta que una potente voz lo sorprendió.
Sin dejar de tocar, observó como Moyoshi seguía la música tarareando con su espléndida voz, sonrió con altivez, pero intensificó las notas, como retando a la chica ha seguirlo. Pasaron horas practicando en aquel solitario bar, la luz casi no pasaba por los ventanales, apenas unos cuantos focos que alumbraban las desgastadas paredes.
Hasta que al fin concluyeron, exhaustos por todo el esfuerzo, pero satisfactorio por lo conseguido. Hace mucho tiempo que el joven Echizen, había deseado tocar junto a ella y disfrutar plenamente la magnifica voz que poseía, entendiendo que esa era su principal atracción hacia ella. Un tanto animado por esto, no se había percatado que ya era muy tarde, así que decidió marcharse, pero antes ella habló.
Ryo-chan, no te vayas aún – emitió con dulzura.
Es tarde y ese viejo no va ha llegar – respondió serio, mientras bajaba la tapa del piano.
Solo un minuto – indicó la chica a sus espaldas.
Sintió como era guiado a voltearse, sin levantarse de su lugar quedó frente a la chica, que parecía casi de la misma altura que él, considerando que aún permanecía sentado. Al observarla detenidamente, logró darse cuenta de lo hermosa que era, siempre lo supo, pero ahora notaba como su cuerpo realzaba en ese veraniego vestido, prefirió desviar la vista, pues comenzaba a ser demasiado tentador observarla.
Al ver la inquietud en sus ojos, la joven de mirar turquesa sonrió con aires de ganadora, ya que sabía que estaba generando cierta atracción hacia ella, aunque leve, percibía que la miraba con los mismos ojos que cuando estaban juntos, notando un floreciente deseo por sus cualidades. La escena era propicia para tentarlo, así que delicadamente acaricio su barbilla, para que la enfrentara.
Posicionándose discretamente entre sus piernas, pero sin permitir el contacto. Lo miró decidida, sabía que Ryoma no desviaría la mirada nuevamente, por que no es de los que evitan un reto, así que sonrió complacida, humedeciendo suavemente sus labios, emitió.
Ryo-chan ¿Te irás conmigo a Londres? – preguntó como si estuviese ordenando, una delicadeza en sus palabras que hipnotizaban a su víctima, casi un tono seductor que se inyectaban por sus oídos.
Un silencio que rodeo a los presentes, solo las suaves caricias que le entregaba en el rostro de Ryoma, generaban cierta vivacidad al lugar. Inmutable frente a su acosadora, indagaba en la respuesta, había llegado el momento de revelar su decisión, de algo se había dado cuenta, que por Sachiko era una mera atracción física, una peligrosa curiosidad, por lo que nunca pudo probar, principalmente cuando la tenía cerca.
Algo muy distinto por su esposa, quien lo esperaba tranquila en casa… posiblemente, ese era el problema, la seguridad que tenía al saber que ella siempre lo esperaba. Además, de tener la certeza que lo amaba, demasiada confianza había en su persona, incapaz de imaginar que sus actos puedan llegar a estropear su relación marital.
Quizás pequeños problemas, pero fácilmente solucionables, después de todo, Sakuno no era una persona conflictiva, no la menospreciaba en absoluto, solo creía que sería sencillo resolver las dificultades sin mayores estorbos. Debía finiquitar de una vez esto, y comenzar a pensar en la relación con su esposa, después de todo no podía ignorar aquellos sentimientos que había profesado por ella, no se pueden haber extinguido así como así, eran reales, solo su estúpida curiosidad le impedía ver con claridad.
Sin embargo, al verla tan cerca, se sentía tentadoramente hechizado por la fémina, que no le daba tregua a sus hormonas. Una indecisión que le impedía actuar rápidamente, pues poco a poco veía como sus sentidos se nublaban al recibir tan de cerca el aroma de la chica, casi podía saborear la piel blanca que lograba ver. Aunque quisiera apartar la vista, ella le tenía con firmeza agarrada la barbilla, en donde a cada segundo la sentía más cerca de su rostro.
Sabiendo que debía reaccionar, alzó ambas manos tomando las formadas caderas femeninas, intentando alejar a Sachiko, quien aprovecho ese instante para abrazarlo por el cuello, estrechando con firmeza sus cuerpo, rozo ligeramente sus labios en él, quien en un impulso presionó con sus manos lo que afirmaba. La excitación que había recibido por tocar junto a ella, se incrementaba a cada segundo, sobretodo luego del incitador gemido.
Socavando sus posibilidades de escape, se aferró más a su cuerpo, logrando que en un arrebato la besara con pasión, bordeándola por la cintura comenzó con desesperadas caricias, que despertaban sus instintos masculinos, Sachiko solo se dejaba querer, estimulándolo con candentes gemidos y fogosas palabras que susurraba a su oído.
Desgraciadamente, era una escena que traspaso las retinas carmesí, paralizada por completo, observaba una funesta imagen que calarían hondo en su interior. Una expulsión de tristeza, recorría su rostro sin mesura, ahogando el llanto, cubrió con sus manos la boca, para no dejarse escuchar. Derrotada totalmente, no tenía fuerzas para huir de aquel desgarrador hecho.
Intentó voltear, pero su frágil figura se tambaleó, siendo atajada por Fuji, quien se encontraba a su lado. Inmediatamente, la tomo en sus brazos para ayudarla ha salir, alejándose por la puerta trasera, no fueron vistos ni escuchados, pronto el cálido aire golpeaba sus rostros, absorta sin encontrar solución, se aferró en su compañero, rompiendo en un doloroso llanto.
Perdóname, Sakuno – escucho decir al genio con tristeza – solo quería mostrarte el piano, no sabía que ellos dos vendrían hoy – se excusaba arrepentido.
¿Hoy? – logró emitir – ¿han venido antes? – sollozaba por lo bajo, dándose cuenta lo tonta que había sido, luchando infantilmente con una chica que tenía todas las herramientas de una mujer – por favor… sácame… de aquí – suplicó desesperada.
Accedió en el acto, mientras se acercaban a un auto estacionado frente a ellos, un hombre de impecable traje los esperaba con la puerta abierta. Caminado torpemente, una voz masculina le gritó.
¡Sakuno! – oyó, volteo un instante para ver a Ryoga, que se acercaba a paso rápido hacia ellos.
No hizo intentos para detenerse, sólo subió apresurada al vehículo sin mirar atrás, ya que únicamente recordaba la escabrosa escena de su marido en brazos de otra. Lamentablemente, no logró pararlos, sus dudas de que había sucedió lo inquietaban, sobretodo al ver que se marchaba con un rostro demacrado y fuera de sí, pero lo peor era con quien se iba, que al verlo sonrió maliciosamente.
Observó como se perdía el auto en la lejanía, suspiró resignado, ya vería que hacer con respecto a eso, ahora tenía una tarea más importante, buscar al estúpido de su hermano para informarle de un asunto de su interés. Giró para hallar una señal de donde estaba, hasta que algo llamó su atención, como la imagen era difusa se acercó para verificar, cual fue su sorpresa al ver al mismísimo Ryoma, comprendiendo en el acto la actitud de su cuñadita.
En un gesto de negación veía como su hermano estaba con Sachiko, así que buscó la manera de entrar, entonces se percató que la puerta estaba cerrada, pero alguna entrada debía tener, por que alcanzó a divisar a Sakuno saliendo de la edificación. Mientras tanto, en el interior del recinto, ajeno a los hechos recién suscitados, los jóvenes continuaban en su labor.
En un principio besó a la chica con extremo deseo, que paulatinamente se iban extinguiendo al cruzar innumerables imágenes de su bella e inocente esposa por su cabeza. Mucho antes que pudiese sentir culpa, comprendió lo que le estaba sucediendo, un ferviente deseo reprimido hacia ella, había surgido en su ser, queriendo apagar ese fuego se aventuró a tocar sus labios.
Aunque se había dejado llevar por unos momentos, alcanzó a controlarse a tiempo, antes que el mal fuera mayor, sin embargo, no sabía que eso sería suficiente para causar estragos gigantescos en su vida. En un brusco movimiento, alejó a la chica, quien rápidamente reclamo por este hecho, pero no tenía intenciones de disculparse o cualquier otra cosa, solo debía irse.
¿Adónde crees que vas? – reclamó atónita al ver que se iba.
Me voy – respondió sin mirarla, pues algo le decía que la aparente inocencia era solo una pantalla.
Pero Ryo-chan, no puedes irte y dejarme así – acariciando su cuerpo avergonzada – no puedes tratarme de esta manera – emitió apenada.
Tú te lo buscaste – dijo fríamente, para salir de allí, sin embargo, Sachiko se lo impidió aferrándose a su cuerpo.
En esos momentos, al sentirse preso de sus brazos, sintió un poco de lástima por ella, por que en el fondo solo la había utilizado para saciar su curiosidad. No queriendo comportarse como un canalla, correspondió al abrazo, pero sin ninguna intención de algo más. Solo una manera de disculparse, ya que para él, aquel beso no significo nada más que un arrebato, ajeno a cualquier sentimiento.
Eso le hizo recordar un suceso de antaño, cuando abrazó a su esposa en el hospital, en ese momento no comprendió bien su reacción, solo la atribuyó a un sentimiento de lástima. No obstante, ahora pudo percibir la diferencia, aquella rara emoción que surgió en su persona no era más que protección y deseos de cuidar de esa inocente mujer, al verse nuevamente en esta situación, sus sensaciones comenzaban a ordenarse, solo era suma dos más dos.
Lo único claro que tenía, era que tendría que hablar con Sakuno, eso, si lo que quería era continuar con el matrimonio. Sabía que sus sentimientos hacía su esposa eran reales, que lo recientemente ocurrido era una niñería absurda, por decirlo sutilmente, sin embargo, desde ahora deberá buscar la manera que estos hechos no vuelvan a repetirse, así que solo pudo pensar en una solución: "fortalecer sus lazos maritales"
Mada Mada Dane, Echizen Ryoma – escuchó su nombre desde la oscuridad.
Ryoga – mencionó sorprendido, fijando su vista para localizar a su hermano, quien caminaba pausado hacia ellos - ¿qué haces aquí? – soltando a la chica, quien miraba desconfiada su presencia.
Vine a mirar el espectáculo de Sachiko – anunció para desconcierto del menor – déjame felicitarte, eres una excelente actriz, casi me convenciste con ese papel de niña buena – mirando inquisitivamente a la chica, que hacia una mueca de desagrado en su rostro.
¿De qué hablas? – refutó Ryoma, quien no comprendía esa actitud de su hermano.
Ryo-chan, no le hagas caso – se dejo escuchar en un suave tono de voz – tú sabes que Ryoga, nunca me ha querido – intentando tomar el papel de victima, aunque eso era imposible frente a los hermanos Echizen – por qué mejor no te vas, con Ryo-chan tenemos asuntos que tratar – acercándose al aludido, que levemente se distanció.
Dime estúpido idiota – decía, ignorando a la chica – ¿qué parte del compórtate con discreción no entendiste? – el menor solo evadió la mirada, sabía que tenía razón, al menos había sido él quien los descubrió y no Sakuno.
Un trío que se enfrentaba en un vejestorio lugar, en donde la música debería ser parte principal, pero que ahora solo era una lejana melodía que se perdía entre los espacios vacíos del bar. La oscuridad se dejaba esparcir por cuanto rincón tenía a su disposición, mientras se entremezclaba con el mutismo circundante, dándole un ambiente siniestro a la escena presente.
Teniendo certeza que su hermano no lo dejaría en paz, que tendría que escuchar hasta que se cansara de hablar un sermón, que el mismo se había buscado. Para no retrasar ese momento, lo mejor era marcharse para comenzar el suplicio, así que hizo ademán de largarse, pero fue bruscamente detenido por Ryoga, quien lo atajo, señalándole que esperara, que aún debía decir algo.
¿Y ahora qué? – reclamó molesto, su hermano solo rió irónico.
Quiero decir algo, que creo que es bueno escuchen ambos – pronunció divertido, colocando nerviosa a la chica de mirar turquesa.
Yo no tengo nada que escuchar – al ver el peligro, intentó huir.
Ni siquiera de Yuuta – paralizando hasta el más mínimo músculo de la chica, que lo observaba con total consternación en su rostro.
Sabía que te quedarías – rió sarcástico.
¿Quién es ese? – interrogó con seriedad, casi imaginando que aquel sujeto pudiese ser algún cercano a Moyoshi¿es qué acaso sería su novio?, pensó… mejor así.
Nadie – espetó en defensa.
Que mala eres, él siempre se acuerda de ti, hasta te envía saludos – se divertía Ryoga, al corroborar que la información era verdadera.
Tú – apuntando al mayor de los Echizen – no tienes derecho a meterte en mis asuntos, todo eso no te incumbe.
Cierto, pero resulta que si esos asuntos que TÚ mencionas, afectan a MI familia, si me conciernen – aseguró molesto, recalcando cada palabra importante.
Se enfrentaron en una silencio aterrador, mirándose con toda la rabia y desprecio que pudieran demostrar, mientras un desconcertado Ryoma, no entendía absolutamente nada que se traían esos dos, aunque pensándolo mejor no le importaba saber.
Y creo que a Ryoma, también le va ha interesar – este ni se inmuto, solo miró con desgano queriendo irse, ya estaba aburrido con todo esto, ya no le importaba saber quien era ese sujeto, mejor que tenga novio, así no tendría nada que explicarle ni disculparse.
Ya me aburrí se esto – quiso escapar al ver el desinterés de Ryoma, no deseaba enfrentarse con él – así que me largo, no tengo por qué escuchar tus absurdas ideas.
Sabías, Ryoma… que Yuuta tiene como dos años y medio – este reaccionó por lo dicho, con esa edad imposible que sea su novio – y adivina quienes son sus padres.
Cállate – gritó con desesperación, dejándose al descubierto rápidamente.
Al ver la cara de sorpresa de su hermano, comprendió que algo había entendido, ya que observaba a la chica y luego a él, como buscando una confirmación a esto. Sin embargo, era evidente que la madre era Sachiko, quien fue a encarar a Ryoga por difamarla.
Es exactamente lo que estás imaginando – anunció su hermano – esta chica que vez aquí, es la flamante madre, pero supongo que el nombre del niño te dirá más… Fuji Yuuta.
Si con lo anterior había quedado impresionado, no había palabras para describir su actual estado, realmente por un instante Sachiko lo había engañado, haciéndose pasar por una pura y casta mujer. Aunque maldecía por lo bajo, la culpa se la atañía solo a él, por ser descomunalmente estúpido al creer tanta palabrería barata, además, de ver que ella de inocente solo la cara y él de idiota todo.
¿Cómo supiste eso? – ya sin intentos de ocultarlo – nadie sabía de eso, solo nuestras familias.
Supongo que no contaron a Tezuka como eso – recordándole que su antiguo mentor, era primo de Fuji, pero que no se mezclaba con esa parte de la familia.
No obstante, secretos como ese siempre se saben, sobretodo si se considera que Yuuta fue entregado a la hermana de Syusuke para que lo criara, y que además, el marido de ella es muy amigo de Kunimitsu desde la universidad, por tanto no era de extrañarse que la noticia llegara a él, con todo los detalles escabrosos de la historia.
Ryoma, yo nunca te engañe con Syu… eso ocurrió después, cuando estaba en Londres – tratando de enmendar las cosas, pero Ryoga no estaba dispuesto a callar, solo ignoró el comentario y agregó.
Y sabes otra cosa, estúpido hermanito – este lo miró molesto por el trato – aquella beca de la que tanto se hablaba, nunca existió, solo fue una pantalla.
¿Pantalla? – cuestionó extrañado, de toda la historia que Sachiko le había contado, lo único que le había creído, sin dudar, era lo referente a la beca, pues conocía sus capacidades.
Eso mismo es lo que dije, que no escuchas – mofándose, logrando exasperar al menor – ya esta bien, no te enojes, aunque te lo mereces, por idiota – ganándose una mirada asesina de parte de su hermano, que poca paciencia le estaba quedando.
¿Vas a hablar? – amenazando con irse.
Tú te lo buscaste, así que ahora te esperas – decía, mientras Ryoma esquivaba la mirada acusadora de su hermano mayor – lo que iba a decir, es que esa beca fue una pantalla para encubrir el embarazo de Sachiko – la chica ya no emitía palabras, pues no tenía argumentos para refutar las acusaciones – cuando se fue a Londres, ella debe haber tenido casi 3 meses.
¿Tres meses? – interrogó absorto, si recordaba bien, Moyoshi se había marchado a Londres unos días después del concurso, eso significaba que...
Exactamente, o sea cuando tú los viste, te puedo asegurar que no era la primera vez que estaban juntos, pues ya estaba embarazada hace tiempo.
Ryo-cha… – se aventuró a decir algo, pero lo único que recibió en respuesta fue una gélida mirada, capaz de congelar hasta la mismísima lava incandescente.
Luego de comprender bien lo que había sucedido, las únicas palabras que rondaron por su mente fueron "MADA MADA DANE" colosalmente grande para su propia persona. Si recapitulaba los últimos sucesos, su comportamiento había sido irrisorio e imperdonable, si algo había salido herido en esta historia, no habían sido precisamente sus sentimientos, sino su monumental orgullo, que fue drásticamente pisoteado por esos dos, que solo se rieron de él, y, más encima, él había colaborado para eso.
Jamás pensó que su arrogancia y confianza desmesura en si mismo, le hubiese jugado una mala pasada, pues nunca imagino que pudiesen engañarlo de esa manera, al punto de crear dudas en él. Afortunadamente, al menos eso pensaba, esto no había pasado a mayores, claro esta que tendría que aguantarse la reprimenda de su hermano, pero se lo merecía.
Sin comentar absolutamente nada, se dirigió a la salida, ignorando por completo las suplicas de Moyoshi, quien desesperada le gritaba que lo había ocultado por que lo amaba. Regresando a la realidad, su rostro fue golpeado por la fresca brisa de la noche, suspiró recordando que era el cumpleaños de Sakuno y ya se le había hecho tarde, así que tenía que apresurarse.
Ryoma¿no me escuchas? – venía tras de él gritándole hace unos minutos.
¿Qué quieres? – refutó molesto.
Tengo que hablar contigo – espetó serio.
Ahora no, después hablamos, tengo que ir a ver a Sakuno – le informaba levemente irritado.
De eso mismo quiero hablar – logrando que se detuviera, para observarlo – te dije que debías ser discreto y no me hiciste caso.
Si vas a decir algo, entonces dilo – una de las cosas que le molestaba de Ryoga, era su poca claridad para contar las cosas.
Sakuno… estaba aquí – señalando el bar, incrédulo no lograba asimilar las palabras de su hermano – ella vio cuando tú estabas con Sachiko.
¿Qué, cómo que vio? – interrogaba inquieto.
Un mutismo se apoderó de su persona, mientras escuchaba a Ryoga contarle lo que había visto, sacando conclusiones, nada bueno se podía esperar de Fuji, de seguro todo esto había sido un vil plan de esos dos y como su hermano le había dicho una vez, la más lastimada con esto sería su inocente esposa. En un impulso golpeo lo primero que tuvo en frente, un recto farol de peatones.
Sin embargo, antes de lamentarse por las irracionalidades que había cometido, se apresuro a partir rumbo a su casa, sabía que sería una tarea difícil, pero nada que él no pudiese solucionar, después de todo, tampoco era para tanto, si le explicaba bien como habían ocurrido las cosas y se disculpaba, su bella esposa tendría que entender, confiaba en la capacidad de Sakuno para evitar los conflictos.
Luego de un exasperante trayecto hacia su casa, especialmente por tener que escuchar a Ryoga durante todo el viaje diciéndole "te lo dije" un millón de veces seguidas, que si no hubiese sido por la urgencia de llegar, se habría bajado a mitad de camino para continuar a pie. No obstante, eso no era posible, además que su hermano parecía disfrutar con esto y no le permitiría huir.
Al fin divisaron la residencia, bajándose con toda la rapidez que sus piernas le permitían, entró de golpe por el umbral, una extraña corriente fría surco su cuerpo, como anunciándole que nada bueno iba a suceder. Debido al ruido ocasionado por su llegada, la primera persona que vino a su encuentro fue su padre, que obviamente decidió ignorar.
¿A dónde crees que vas, jovencito? – espetó con impaciencia Nanjiro.
No te interesa – respondió displicente, al ver la indolencia en su hijo golpeo la pared en son de alerta.
¿Qué fue lo que hiciste? – interrogó severo el hombre, al escuchar el duro tono de voz, imagino que ya sabía algo, al menos eso lo tranquilizaba, pues Sakuno había vuelto.
No te metas, yo me encargo – comenzando a subir las escaleras, su esposa debería estar en su alcoba.
Hijo – oyó la acongojada voz de su madre – ella no está – parando de lleno su caminar.
¿Dónde esta? – preguntó duramente.
Nadie sabe, cuando llegamos ella ya no estaba – confirmó Nanjiro, quien se acercaba furioso hacia su hijo - ¿qué fue lo que le hiciste, para que se encontrara en ese estado?
Aquella interrogante lo sorprendió un poco, pero rápidamente sus dudas fueron aclaradas, cuando Kawamura le informó lo sucedido.
Joven Ryoma, discúlpeme pero no pude hacer nada – decía nervioso – pero llego con el señor Fuji, recogieron sus cosas y se fueron… intente detenerla, por que no se veía bien, parecía que llevaba mucho tiempo llorando, quise saber que sucedía, pero…
No te preocupes – interrumpió Ryoga – no es tu culpa – decía esto mirando a su hermano, quien esquivaba la acusación.
Ryoga, exijo que me digas, que hizo este zopenco – golpeando al menor en la cabeza, que no hizo nada para defenderse, solo bufo de mal humor.
Luego, ahora será mejor buscar a Sakuno, no confío en ese sujeto – alistándose para salir.
Encaminándose, el menor de los Echizen solo seguía la ruta impuesta por su hermano, mientras este hacía unas cuantas llamadas, intentando encontrar ayuda en su búsqueda o una pista de donde podría estar su cuñadita. Recorriendo cuanto lugar estaba ha su alcance, incluyendo la residencia de los Fuji, nada hallaron referente a ella, era como si nunca hubiese existido alguien llamado Ryusaki Sakuno, actualmente Echizen Sakuno.
Una funesta noche se dejo caer entre ellos, especialmente en Ryoma que aún no comprendía por que había sucedido esto, teniendo la desfachatez de enojarse con su esposa por ser tan impulsiva. Ignorando por completo que quien primero actuó en un arrebato fue él mismo, pero claro "don perfecto todo lo sabe" sería incapaz de reconocer estos hechos abiertamente.
Por muchas horas de investigación, nada consiguieron durante los siguientes días, hurgando hasta en la más mínima piedra fue imposible hallar rastros de Sakuno, incluso de Syusuke, que según su familia había viajado a Hokkaido, a una casa de veraneo que los Fuji poseían, pero por más que verificaron, ni señales de esos dos.
Sin embargo, unos días después un mensaje llevo a las chicas, este decía más o menos así:
"Hola chicas, se que deben estar preocupadas, pero no se angustien, estoy bien,
no me busquen, yo me reportare para que sepan de mi, solo a ustedes.
Gracias por todo, cuídense mucho, las quiero un montón, Sakuno"
Dos semanas después…
En una zona atestada de gente, que entraba y salía del país, se dejaba ver una joven hermosa de cabellos rojizos, que afirmaba sus mechones rebeldes con unos oscuros anteojos, desplazándose con dificultad entre la multitud, intentaba arrastrar el peso que significaba su equipaje, además, del problema que acarreaba llevar en brazos a su mascota, un felpudo gatito Himalaya.
Verificando el rumbo que había decidido, llego hacia donde estaba la esbelta azafata recibiendo a los futuros pasajeros. Dejando sus pertenecías a un lado, logró encontrar su boleto y documentos necesarios, con torpeza acompañada con un inmenso nerviosismo, consiguió entregar los papeles a la mujer que, pacientemente la miraba.
¿Primera vez que viaja? – interrogó la mujer con ternura, al verla tan indecisa.
N-no – contestó esbozando una sonrisa – aunque… es la primera… vez que lo… hago sola.
Ya veo, en ese caso no se preocupe, me encargaré personalmente que su viaje sea placentero – le indicó cariñosamente la mujer.
G-gracias – mientras le pasaba sus documentos.
¿Cuándo tiene pensado volver? – cuestionó curiosa, al verificar que solo era un boleto de ida.
Aquellas palabras retumbaron en su cabeza, por lo pronto, la única providencia tomada era el destino de su viaje, si alguna vez volvía a Japón, era algo que no tenía respuesta por el momento. Muchas cosas por solucionar y otras tantas en que pensar, mientras tanto solo tomaría ese vuelo rumbo a su nueva vida, con el dolor de su corazón dejaría atrás al amor de su vida, si es que realmente lo era.
Cuando mi corazón me lo mande – expresó sin pensar mucho, solo un sentimiento de esperanza se albergaba en su ser, cuando Ryoma y ella se reencuentren, claro si eso llega ha ocurrir.
La mujer frente a ella solo la observó con dulzura, sin entender su real significado, solo veía como una joven adolescente respondía con un toque de romanticismo a su pregunta. Sonrió con gentileza, indicándole el camino hacia su vuelo, tomando a su gato en brazos siguió el recorrido que le había indicado, parada en el umbral del pasillo, volteo por última vez.
Mira Karupin – quien solo ronroneó en sus brazos – hoy comenzamos una nueva vida – las inoportunas lágrimas asomaban indiscretas por sus mejillas – no te preocupes, estaré bien, me convertiré en toda una mujer – decía acariciando al felino, intentando contener el torrente que sus ojos abrieron.
Unos segundos de nostalgia por todo lo que había sucedido durante su corta estadía en este país, alrededor de un año y medio… la muerte de sus padres… su matrimonio… quiebre… demasiadas cosas para su inexperta juventud, muchas sucesos que no pudo manejar, aunque ya no importaba, debía hacerse fuerte, secó su humedecido rostro, respiró profundo y retomó su camino… sin saber si algún día volvería, pero anhelante que eso sucediera.
Continuará...
Pueden opinar de lo que gusten, recibo todos los comentarios, me gustaría conocer su opiniones respecto a esto, se que varias querían un enfrentamiento de Sakuno con Ryoma (que de seguro ahora odian), pero hay muchas formas de resolver estos problemas, jajaja bueno el próximo capitulo se sabrá los motivos de Sakuno para irse, aunque ya di señales de eso y las reacciones de Ryoma, haber que decidirá hacer.
