Pasión Prohibida
Capítulo Cuatro: Siguiente Paso
El día había empezado lloviendo y al parecer así seguiría. La peli azul se encontraba en su oficina revisando unos documentos muy importantes para su jefe. Su taza de café acompañándola como siempre a un lado de ella.
Una sonrisa se escapó de sus labios al recordar la anterior noche. Le gustaba que todos la halagaran, su vestido, peinado, accesorios, maquillaje en fin todo. Y no es porque fuera una mujer vanidosa por supuesto que lo era ¿quién no lo es? Pero más que su belleza le encantaba que la admiraran por su trabajo, por todo su esfuerzo y dedicación.
Trabajaba nada más y nada menos que para el ahora gobernador de la ciudad.
Muchos periodistas trataban de manchar su imagen publicando cosas desagradables de ella. La gente rica jamás aceptaría que un don nadie se haya superado por sus propios méritos para ellos siempre debe haber algo sucio que debió suceder para estar en el lugar en el que están.
Su celular timbró por décima vez en esa hora y una vez más era Milk. Quería más detalles de su noviazgo con Light. Jamás se le olvidaría a Bulma la cara de Vegeta y sus acompañantes al verla. Probablemente el creía que ella estaría aferrada a sus recuerdos, extrañándolo y perdida en el pasado. Que equivocado.
Esto es la realidad este es su ahora su futuro, esa belleza es su presente. Una mujer inteligente, adinerada, e increíblemente buena en la cama. Con ella todo era genial, es por eso que su relación llevaba varios años. Una mujer que no tiene pudor, que no le da miedo ni vergüenza hacer todo el Kama Sutra con él. Esa era su mujer Suno.
-¿En qué piensas cariño?- le preguntaba Suno a su novio Vegeta.
-En ti- le contestó sensualmente tirándola debajo de su cuerpo y besándola con fuerza y deseo. Ella correspondió el beso con la misma fuerza, apegándolo más a su cuerpo. (Lo siento aun no me siento preparada para escribir un Lemon de mi Vegeta y alguien más que no sea Bulma)
Ya pasaba de medio día y los amantes ya habían terminado de saciar sus necesidades. Suno se levantó desnuda de la cama y comenzó a vestirse usando una camisa de Vegeta.
Vegeta se encontraba acostado con sus manos detrás de la cabeza admirando el cuerpo de su novia.
-Vegeta he estado pensando que deberíamos dar un paso más allá de nuestro noviazgo- le decía Suno.
-¿A qué te refieres?- le pregunto Vegeta. Por supuesto que sabía a lo que se refería, eso solo era algo que llevaban posponiendo desde hace muchos años.
- Siento que ya estamos listos para dar ese gran paso.
¿En realidad lo estaban? Levaban saliendo juntos desde su adolescencia, se conocían desde niños, conocían cada milímetro de su piel ¿pero estaban listos? El matrimonio es algo sagrado no vas a jurar ante Kami algo que no sabes si quieres.
-¿Quieres que nos casemos?- preguntó Vegeta con miedo.
-No por Kami ¿de qué hablas?- decía Suno sorprendida.
Vegeta sintió un gran alivio en ese momento, pero sabía que tarde o temprano pasaría.
-Quiero vivir contigo aquí- decía Suno apuntando el departamento de Vegeta.
-¿Aquí? ¿Vivir juntos?- decía Vegeta tocándose la barbilla.
-¿Por qué te sorprende? ¿Acaso no quieres?
-No es eso, es solo que pensé que primero vendría la boda, ¿y tu padre estará de acuerdo?
-Tú sabes que yo soy una niña hace tiempo, que tomo mis propias decisiones y con respecto a la boda me conoces, deberías saber que yo no soy de esas ilusas que creen en su príncipe azul, que se imaginan su boda perfecta desde los 6 años. Si algún día tú y yo nos casamos solo será para complacer a mi padre y a la sociedad.
Por eso Suno era perfecta porque con ella todo era simple, con ella no era necesario fingir, porque ambos querían y pensaban igual.
-Perfecto vivamos juntos- decía Vegeta levantándose de la cama y abrazando a Suno para después llevársela cargando a la ducha.
Bulma se encontraba aun revisando esos documentos. Se encontraba tan concentrada que no se dio cuenta a qué hora su novio entro a su oficina. Fue hasta que alzó su vista y lo vio ahí sentado con un ramo de flores rosas.
-Sorprendida- le dijo Light acercándose a ella para besarla.
-Mucho- decía Bulma sonriéndole.
-Vine a salvarte de tu torre encantada princesa.
-Cuanto lo siento no podre acompañarte tengo trabajo- le decía sonriéndole triste.
-¿Estas bromeando cierto? Tú solo déjamelo a mí- decía Light con superioridad levantándose de su silla.
-No Light, no lo hagas hablo en serio. Este es mi trabajo el cual amo y tú no tienes autoridad aquí. Así que si quieres puedes esperar a que termine o puedes irte a tu mansión y llamarme más tarde- le decía Bulma molesta con sus manos en su cintura.
Odiaba eso de Light. Como usa su poder para salirse con la suya, como manipula y se engrandece al hacerlo. Pero con Bulma eso no funciona, ella no usaría ni lo dejaría usar su "poder" en ella ni es su trabajo.
-Perfecto esperaré pacientemente- decía sentándose una vez más.
45 minutos después salieron ambos, se subieron a su limusina negra con rumbo a un restaurant cinco estrellas elegido por Light.
-¿Tienen reservación?-les preguntaron al llegar al Restaurant.
-¿Acaso necesito una? ¿Me imagino que no sabes quién soy?- le gritaba Light. Una vez más aprovechándose de su poder.
Una mesera se acercó a ellos pidiéndoles perdón por el pequeño malentendido justificando a su compañero de trabajo diciendo que era nuevo.
Llegaron a su respectiva mesa. Media hora después de estar comiendo esa deliciosa comida árabe. Bulma se percató que una de sus peores enemigas se encontraba en el mismo lugar y que ella la miraba examinando cada detalle. Seguro esperando el más mínimo error.
Y era nada más y nada menos que una reportera de la revista Glamour. Su nombre Launch una mujer de 26 años de edad cabello rubio, hija de un hombre adinerado y un miembro más de la crema y nata de la ciudad de New York.
Las chicas solo se miraban competitivamente ninguna de las 2 parpadeaba, se miraban con coraje, usando sus más sucias miradas.
-¿Qué te ocurre princesa?- le preguntaba Light.
No le contestó, solo seguía en su competencia de miradas con Launch. El siguió su mirada y se dio cuenta de que era su vieja amiga Launch la que recibía las sucias miradas de su novia.
-Cuidadito y las saludes- hablo por fin Bulma.
-Sabemos lo que te hizo y también sabemos que te pidió disculpas y tú la disculpaste así que no veo porque no hacerlo.
-Tu amiguita pública cosas sucias y desagradables de mí y tú esperas que con un simple perdón quede todo olvidado- le decía Bulma demasiado molesta.
-Tranquilízate y baja tu voz que viene hacia acá.
Maldición se había olvidado por completo de su competencia de miradas.
-Light, Buruma- le decía Launch equivocándose a propósito.
-Es Bulma- lo decía suave y delicadamente- Tan pronto se te olvido mi nombre después de tantas veces que lo escribiste en tu mugrosa revista- le decía Bulma retándola.
-Mwjajaja- se reía malvadamente Launch- Aun recuerdas eso querida, lastima. Gusto en verte Light- se acercó a él y lo beso en la mejilla casi a un lado de la boca y enseguida se fue.
Bulma miraba a Light esperando una respuesta de ese pequeño acto. Él la ignoró y no le dijo se levantó de la mesa y fue rumbo a la salida con Light siguiéndola. El chofer les abrió la puerta y ambos subieron a la limo. Al dejarla frente al edificio donde trabajaba Bulma, Light se paró y le dijo - Para pedirte perdón te invito a cenar esta noche, ¿paso por ti a las 10:00?
-No es necesario, gracias y adiós- le decía Bulma furiosa.
-Por favor- decía Light juntando sus manos, y haciendo cara de reganado.
Bulma respiró profundo, al final él no había hecho nada, fue esa quien la provocó y él un poco al decir que lo que le hizo Bulma fue una tontería. Ok no lo dijo así de claro pero en lenguaje femenino eso dio entender.
-Está bien pasa por mí a las 9:00- y sin más se metió al edificio. -De alguna forma pagará, llegarás a las 9:00 y yo estaré lista a las 10:00.
Al siguiente día Vegeta se encontraba felizmente durmiendo solo en su cama king size cuando lo despertó un alegato y lo que parecía alguien moviéndose- un vecino nuevo y escandaloso.
Lo siguiente que escuchó fue la puerta de su departamento abrirse y su novia gritando histéricamente.
Se levantó molesto y para su sorpresa su novia y como 5 cargadores se encontraban metiendo muebles, adornos y un sin fin de accesorios.
-¿Qué diablos está pasando Suno?
-Nada que no sepas cariño. Me estoy mudando aquí como habíamos quedado.
-No recuerdo haber quedado en nada- realmente no habían quedado en nada, o por lo menos no pusieron fecha.
Ella lo ignoró y seguía dando órdenes a sus cargadores. Una vez que los cargadores se habían retirado Suno alegremente empezó a hablar de los cambios que haría, quitaría esto, pondría aquello otro y obviamente se desharía de todo eso.
Vegeta solo la miraba con sus brazos cruzados y su ceño fruncido.
-¿Y qué, te quedarás parado o piensas ayudarme?- le preguntaba Suno molesta.
-Escúchame bien Suno, JAMÁS, NUNCA, te autorize que podrías venirte ya mismo a mi departamento, mudarte, redecorar, y hacer lo que te plazca en gana- le gritaba Vegeta muy enojado.
-Por Kami hablas como si esto fuera una sorpresa para ti. Tus sabías que nos mudaríamos juntos.
-Claro que lo sabía pero no pensé que fuera aquí y ahora.
-¿Dime Vegeta qué pensaste? ¿Cuándo pensaste que sería? Eres absurdo cariño.
-¿Qué pensé? No sé quizá que lo hablaríamos, que lo discutiríamos en "pareja", que buscaríamos un lugar.
-Entiendo cariño. Lo que pasa es que no quieres que vivamos aquí, si es eso, porque todo aquí dice Soltero, porque ya no podrás traer a tus amantes aquí.
-Deja de decir estupideces.
-No son estupideces y si quieres que viva aquí será bajo mis reglas- decía Suno decidida.
-Perfecto Suno- decía Vegeta mientras la sacaba a puchones de su departamento.
-¿Porque no podemos ver el juego como las demás personas normales?-le preguntaba Bulma a su novio Light. Los tortolos se encontraban sentados en el estadio de Beisbol en primera fila rodeada de guaruras y una que otra gente que alcanzó boleto ya que Light los compró casi todos para sus gorilas.
-Princesa ya te he dicho que nosotros no somos normales- le decía Light sonriéndole y entrelazando sus dedos con los de ella.
Ahí se encontraba la chica, con sus lentes de sol de marca..., su cabello recogido en una cola de cabello, una gorra de béisbol protegiéndola del terrible sol y con un hot dog en la mano que Light no la agarraba y a lado de ella, entre ella y su guarura se encontraban seis de latas de cerveza Tecate.
-Mira Light ahí está Yamcha un viejo amigo de la Universidad- le decía Bulma parándose de su lugar, moviendo sus manos y gritándole a su amigo Yamcha.
Haciendo lo que Light llamaba escándalo, la gente alrededor de ellos los miraba. Light se cubría su hermoso rostro en señal de pena.
-Siéntate Bulma ya fue suficiente.
-No lo sé creo que aún no me ha visto- le decía Bulma sentándose.
-Créeme todos te vieron.
Después de varias horas Suno había regresado al departamento de Vegeta, tocó el timbre y esperaba.
Vegeta se encontraba revisando sus planos cuando escuchó el timbre. Sabía de quien se trataba pero no sabía si quería verla o hablarle. Volvió a sonar el timbre.
-Para qué tocas si tienes llave hace unas horas entraste sin ser bienvenida- le decía Vegeta abriéndole la puerta.
-Lo siento Vegeta creo que sobreactúe hace un rato- le decía acercándose a el acariciando su pecho, besándolo en el cuello, bajando su otra mano a su hombría. Justo antes de llegar ahí Vegeta la detuvo agarrándole la mano con fuerza.
-Ya Vegeta no me castigues más-le decía en el oído sexymente.
-Tenemos que hablar seriamente Suno- le decía Vegeta sin rodeos.
-Bulma tu sabes que te quiero mucho y eres muy importante para mí, que yo sin ti no sería nada. Tú haces que yo sea una mejor persona- le decía Light mirándola a los ojos esos ojos azules que le encantaban.
-Si Light tu también eres...
-Déjame hablar por favor- le pedía.
Ahora si estaba preocupando a Bulma.
-Yo te necesito a mi lado para ser feliz, para poder vivir. Bulma yo te amo como jamás amé a nadie- y lo siguiente fue muy rápido en la pantalla aparecía con grandes letras: MARRY ME. La gente se encontraba entusiasmada, gritando y celebrando, los camarógrafos que se encontraban en el estadio no paraban de tomarles fotos. Mientras Light se encontraba arrodillado y con un gigantesco anillo de diamantes en su mano.
Bulma lloraba emociona teniendo un deja vú, los comentaristas gritaban pidiendo una respuesta.
Ahora la gran pregunta era ¿se quería casar con él? ¿Estaba dispuesta a pasar el resto de su vida a su lado? ¿Quería rechazarlo en frente de miles de millones de personas?
