Capitulo 1: Conociéndonos.
Una tarde en el santuario, los caballeros dorados salían de una reunión con el patriarca, algunos pensaban que volverían a escuchar gritos y llantos de personas como siempre pasaban en esas horas de la tarde. Todos se dirigían a sus templos a descansar un poco, otros a entrenar y después descansar.
EN LA CASA DE ARIES.
Mu cree que vuelvan a escucharse cosas raras –Dice Kiki-
Espero que no –Dice Mu, pensando que no pase nada-
Pasaron unas horas, se volvió a escuchar lo mismo, parecía que a los caballeros dorados les estaba aburriendo eso.
EN EL PUEBLO.
Unos tipos de monstruos, median 2 metros, se estaban comiendo a las personas, otros tomaban la forma de una persona. Una joven de cabello rubio, buen cuerpo, parece entrenar todos los días, tenía un rostro angelical, parecía tener un traje muy llamativo, tenía partes parecida a las armaduras de los caballeros y consigo llevaba una espada.
….Una Claymore…-Dice uno de los Yomas-
La Claymore lo escucho con mucha facilidad aun que estuvieran a una distancia muy lejana.
Se que me tienen miedo, bueno no sentirán nada –Dice la Claymore con la confianza de que matara a los Yomas con un abrir y cerrar de ojos-
Ella empezó a caminar en dirección a los Yomas, sin que se diera cuenta ella uso su "minima velocidad", les corto la cabeza sin que nadie se diera cuenta.
¿Quién eres? –Pregunta uno de los Yomas-
Yo soy… la número uno en la organización, soy Teresa –le corta la cabeza al Yoma que le preguntaba-
Ella siguió con su trabajo, matando a los Yomas, mato a los que tenían apariencia a de humanos, acabo con todos los Yomas, cuando termino vio el pueblo, parecía un pueblo fantasma. Ahora solo viven pocas personas en aquel pueblo, ella se retiro tranquilamente.
EN EL SANTUARIO.
Camus y Milo se encontraban sentados en los escalones que dirigen a la casa de acuario.
De nuevo dejaron de gritar –Lo dice en tono serio-
Si, creo que deberíamos empezar a ver que esta pasando en ese pueblo –Mira a Camus-
Si… pero tendremos que hablar esto con los demás y con el patriarca –Dice Camus-
Ellos se quedaron pensativos por ese momento, hasta que Milo estaba por retirarse.
Bueno hablemos de esto mañana, creo que mejor me voy –dice Milo-
Esta bien, adiós Milo –mira a Milo-
Paso el día siguiente, Camus y Milo hablaron con el patriarca para que les permita ir al pueblo, e igual les pidieron que si podían llevar a sus compañeros, el patriarca acepto eso. El caballero de acuario y Escorpio fueron a buscar a sus compañeros y en el camino les explicaron todo.
EN EL PUEBLO.
Los 12 caballeros dorados llegaron al pueblo.
Bueno cada uno va a ver que esta pasando, cada uno en diferentes direcciones –ordeno Camus-
Todos se separaron y revisaron por todo el pueblo.
¿Qué habrá pasado, porque hay tanta sangre? –Dice Saga viendo las paredes de las casas-
¿Encontraste algo Saga? –Dice Afrodita-
Solo esto… -señala las paredes-
Que horrible –dice Afrodita-
EN OTRA PARTE DEL PUEBLO.
Creo que esto esta muy mal todo lo que esta pasando –Le decía Camus a su compañero Shura-
Al parecer tendremos que empezar a vigilar más seguido por acá –Decía el español-
EN LAS AFUERAS DEL PUEBLO.
La Claymore que había matado a los Yomas en el día anterior volvió al pueblo, los que tenían el poder en la organización les dieron una misión de que cuidara el pueblo hasta que matara a los Yomas que merodeaban por esas partes.
Espero que no haya nada nuevo ahora –Mira el pueblo desde lo lejos-
Ella cada ves se acercaba mas al pueblo, se dio cuenta de la presencia de los caballeros, ella no entendía quienes eran, nunca los había visto en el pueblo, los ignoro y siguió su camino. Antes de entrar a las primeras casas sintió como alguien la tomaba de la capa, se dio vuelta y al mirar era una niña.
Pero que… -Dice la Claymore mirando a la niña sin entender-
Algunos de los caballeros la miraban, a la Claymore no le incomodaba que la miraran mucho ya que en otros pueblos la miran mal, porque solo es una mezcla de humano con Yoma, todos la maldicen, hablan mal de ellas.
Al notar que la niña no soltaba de su capa, la Claymore le dio una patada que en la cual la niña sale casi volando, cayo bruscamente al suelo, todos los caballeros la quedaron mirando sorprendidos por tal acción. La niña se levanto rápidamente y volvió a acercarse a la Claymore.
No te me acerques más o te golpeare de verdad –Decía la Claymore-
La niña no le hace caso y se acerco de todos modos a la Claymore, ella alejo más a esa niña con un golpe.
Creo que deberías dejar que se te acerque –Dice Milo mirando a la Claymore de pie a cabeza-
Y tu quien eres para andarme dando ordenes, no eres mi jefe –Dice la Claymore con frialdad-
El caballero de Escorpio se queda callado por lo que le dijo la Claymore.
Ja, te callaron –Dice DeathMask-
Los caballeros no sabían si quedarse o irse de vuelta al santuario. Nuevamente en la entrada al pueblo se acerca una Claymore pero parecía tener el rostro desfigurado, tenia el cuerpo parecido al de un Yoma, su voz no parecía el de una mujer, parecía ser como el de un monstruo, la Claymore que llego mucho antes al pueblo se pone en posición de ataque, al estar por apunto de sacar su espada, la otra se acelero y se puso detrás de la Claymore.
Jm…-Antes de que la otra la atacara ella lo esquiva con suma facilidad y agilidad, saca su espada y sin que nadie se diera cuenta aparece tras la Claymore que llego hace poco, pone su espada cerca del cuello.
Eh eh… perdóname nunca quise atacarte, ten piedad por favor –Le suplica la Claymore que esta por ser cortada-
Muy tarde –Le corta rápidamente la cabeza-
Algunos de los caballeros la miran y otros ayudan a la niña que fue golpeada por la Claymore.
¿Quién eres? –Dice Aioria-
Yo soy Teresa, pero todas me llaman Teresa De La Sonrisa Pálida –Dice la Claymore-
¿Por qué De la Sonrisa Pálida? –Pregunta Aioros-
No lo entenderán –Dice Teresa-
Oh y por cierto niña ten –Le tira un conejo muerto y le dice- para tu cena –se aleja de todos-
Bueno creo que deberíamos irnos igual –Dice Camus-
Todos asientan y se van del pueblo, la niña se refugia en una de las casas, hace su cena cuando termina ella duerme, sin que se de cuenta Teresa la mira parece cuidarla.
