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De los Archivos Secretos de Fantasy Fics Estudios

Presentamos:

¿Conversaciones? con Noham

(Donde se cuentan las desventuras del autor siendo un fanficker)

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#6

Akane al limón

—¿Qué es esto? —exigió saber Akane apoyando las manos sobre la mesa—. ¿Eh? ¿Qué es esto? ¿De dónde salió?

—Pues… —comenzó a explicar el autor.

Pero Akane lo interrumpió.

—¿Cómo es posible? ¡No lo admito! No, lo desapruebo. ¡Lo desapruebo rotundamente!

—Pero… —de nuevo el autor hizo un intento.

Pero Ranma habló encima como si nada.

—¿No estás exagerando un poco, Akane? —preguntó pasando las páginas—. Es solo una historia inocente llena de fantasía e imaginación, nada más.

Los ojos de Akane echaban chispas.

—¿Por qué aparezco ahí como una tonta que no sabe preparar un pastel y termina toda embarrada para que tú puedas comerme con tus ávidos ojos? ¿Por qué soy solamente un objeto sexual?

—Pues yo creo que la parte de ti cocinando es la que quedó mejor lograda. ¿A quién más se le ocurriría hacer un pastel con levadura?

—¿A quién le importa la levadura? —chilló Akane.

—A mí. Yo voy a tener que terminar comiéndomelo, ¿o no?

—¡Eres un bruto! Se trata de mi honra, mi dignidad, no de tu estómago —se volvió de nuevo hacia el autor—. ¡Me debes muchas explicaciones! Habíamos hablado de algo tranquilo y familiar, algo romántico, no de esto hecho solo para satisfacer las fantasías eróticas de todos esos lectores pervertidos.

—Bueno, un poco eso tiene que ver, pero… —sin embargo, nuevamente interrumpieron al autor.

—¡Lo sabía! —saltó Akane—. Ellos te meten esas ideas en la cabeza, pero no tienes que dejarte influenciar, eres nuestro autor, nuestro. ¡Sé fuerte! No hagas caso a los demás, esos seres libidinosos que te obligan a escribir cosas tan sucias y pecaminosas, yo sé que en el fondo tu corazón es noble y puro, querido autor, y jamás tendrías estas ideas tan lujuriosas.

El autor vio en esto su oportunidad. Puso su mejor cara angelical.

—Sí, debo confesarlo, me obligaron a hacerlo —dijo al fin bajando la cabeza avergonzado.

—Tranquilo, autor, te comprendo —le sonrió Akane indulgente—. Conozco bien tu espíritu altruista, de entrega hacia los demás, y puedo perdonarte.

El autor sonrió para sus adentros con alivio mientras Ranma chasqueaba la lengua.

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