Capítulo 11:
Aquí seguimos.
Veía luces blancas que me nublaban la vista. Sentía manos que inyectaban cosas en brazos que me hacían sentir relajada. Me costaba tragar y cuando lo lograba, sentía un intenso dolor que me desgarraba por dentro.
-¿Madison?-escuchaba a lo lejos, pero no podía reconocer quién era.- ¿Me escuchas, Madison?-como si fuera por arte de magia, uno de mis parpados se abrió y otra luz brillante, penetro en mi ojo.- La pupila no reacciona.-escuché.- Necesita sangre, ¡AHORA!- el sonido de muchos pies moviéndose hacia afuera de la habitación, llegó a mis oídos.
-Señor, el padre está aquí.- Haymitch. Pensé. Quería levantarme pero mi cuerpo no respondía a ninguna de las órdenes de mi cerebro.
-¡DÉJENME PASAR!-el forcejeo hacía oscilar la puerta del cuarto, hasta que por fin se abrió.- ¡Madison!-giré la cabeza pero solo vi una mancha negra y borrosa, que se colocaba a mí lado.
-Pa…-dije con voz que casi ni yo podía escuchar.
-No digas nada.-me calló.- Papá está aquí.-entrecerré los ojos y al final terminé cerrándolos.
Fueron largas las horas en las no que no supe que es lo que estaban haciendo conmigo. Sentía como iban cerrando la gran herida que tenía en la garganta. De vez en cuando abría los ojos, pero me obligaban a cerrarlos nuevamente.
Para cuando los efectos de la anestesia pasaron, me encontraba en una habitación que no era la que yo recordaba ver en esos pocos momentos de lucidez. El lugar estaba completamente vació, solo había una cama, un modular con diferentes frascos y un aparato que estaba conectado a una mascarilla que me daba aire. Intenté moverme, pero solo sentí un pinchazo en el brazo. Bajé la vista encontrándome con una aguja que me pasaba medicamentos a través de intravenosa. Parpadee varias veces hasta que pude distinguir todo lo que había a mi alrededor.
-Solo tienes un momento.-dijo una voz, abriendo una puerta.
-Finn…-susurré para mí misma. Él se acercó lentamente, tomando una silla y la colocó junto a mí cama. Lo notaba serio, pero sonrió un poco cuando me tomó la mano.
-¿Cómo estás?-pensé durante unos segundos la respuesta y luego abrí la boca.
-Bien.-él asintió, acercando un poco más la silla.
-Haz ganado, Mad.-estiró la mano que tenía libre y me acarició la mejilla.- Ganaste.-giré la cabeza y vi al costado en mi mesita de luz su collar. Lo tomé y se lo entregué.- Vaya, al fin y al cabo te trajo suerte.-asentí lentamente, mientras hacia un esfuerzo por tragar saliva.-Los médicos dicen que en un par de días vas a poder volver a hablar. Pero por el momento es preferible que no lo hagas.-él se puso de pie, inclinándose para besar mi frente.- Me alegra saber que estás bien.-comenzó a irse, pero lo detuve, tomándolo de la mano.
-¿Estás bien?-pregunté, sin importarme el insoportable dolor de mi garganta. Él retrocedió y se volvió a sentar. Bajo la vista y negó.- ¿Qué ocurre?-
-¿Te acuerdas lo que te conté sobre mi padres?-asentí, apretando su mano.- Bueno, ellos…ya no…-dejó de hablar y escondió su rostro en el colchón de mi camilla.-Los han matado. Han matado a mis padres.- me llevó una mano a la boca y rápidamente me pongo de pie, rodeando la cama y llegando a su lado. Él se abrazó a mi cintura, reposando su cabeza sobre mi estómago. Pasé mis manos por su espalda.
-¿Fue Snow, verdad?-asintió, sin despegarse de mí.- ¿Pero…por qué lo hizo?-
-La gente comenzó a abuchear que tú y Klaus hayan tenido ese beso y pensó que les daría un poco más de emoción a la historia y si yo me sentía…destruido.-
-¿Estás diciéndome que mataron a tus padres por…generar publicidad?-él volvió a asentir.-Finn, lo lamento tanto.-me arrodille junto a él.-Lo lamento tanto.-
-Te extrañe, Mad.-
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-Me alegra saber que puedo vestirte una vez más.-comentó Tigris, mientras terminaba de acomodar unos mínimos detalles en mi vestido.- Tenía el presentimiento que ganarías.-reí por lo bajo.- ¿Cómo estás?-levanté un poco la cabeza, mirando la gran marca que me dejo ese Muto.
-Bien.-pasé mi mano por la cicatriz, pero la bajé rápidamente. Me daba cosa tenerla ahí.- ¿No es demasiado... llamativo?-
-Cariño, eres la primera que sobrevive a los lagartos, debes lucirte como una ganadora.-respondió.- Aparte sales con un chico como Odair, debes mostrarte…deseable.
-Finnick y yo no salimos.-repuse.
-Claro.-las dos quedamos en silencio, mientras ella sujetaba la cola de mi vestido en mi cintura. Pasaron varios días desde que salí de la Arena y todas las noches me despertaba con pesadillas relacionadas con Klaus, pero siempre estaba papá para calmarme. Pronto ella terminó de vestirme, peinarme y maquillarme.- Ya estás lista para salir y deslumbrar a todos.-le sonrió y no dudo en abrazarla y agradecerle todo lo que ha hecho por mí.
-¿Vamos?-preguntó Finnick, cuando apenas salí del cuarto. Me aferré a su brazo y juntos fuimos rumbo al ascensor. Me mordí el labio al verlo tan…apuesto con ese traje negro que hacia resaltar sus ojos verdes.- ¿Puedo casarme contigo?-comentó, mirándome de arriba abajo.
-Eso si Haymitch lo aprueba.-él rió un poco y se acercó a mí, colocando una mano sobre mi mejilla e inclinándose hacia adelante. Sentí una paz que extrañaba sentir cuando posicionó sus labios sobre los míos. Me reí para mis adentro al diferenciar el sabor salado de las galletas del 4.
-Yo creo que él lo aprobará.-dijo cuándo se separó.-Le caigo bien, después de todo.-
-Seguro.-
Cuando salimos del ascensor, papá y Effie, nos esperaban detrás del escenario. Esta vez no me sentía tan nerviosa, como cuando fue la primera entrevista. Effie me dio un par de consejos como por ejemplo: sonreír, sonreír y volver a sonreír.
-Le hemos conocido como la hija de dos tributos que han participado en los juegos. La hemos visto crecer con el correr los años. Muchos le hemos tomado cariño y hasta incluso la apoyamos cuando ingresó a la Arena. Hoy, dos semanas después de su victoria, tengo el placer de presentarles a ¡Madison Abernathy, la ganadora de los Septuagésimos séptimos Juegos del Hambre!-la gente comenzó a aplaudirme, cuando salí detrás del telón, agarrada del brazo de Finnick. Siguiendo los consejos de mi tía, sonreí y saludé al público.-Madi, Madi, Madi.-Caesar, se puso de pie y me abrazó unos segundos.- Vaya susto nos diste a todos.-
-¿Hice eso?-pregunté. Él rió estruendosamente, siendo coreado por todos.
-Sí, sí lo hiciste.-me dejó de lado para dirigirse a Finnick.- ¿Y qué se siente escoltarla?-
-No te das una idea de lo feliz que estoy.-las mujeres, soltaron exclamaciones de enamoradas, cuando él, poso su verdosa mirada sobre mí.
-Primero que nada, me encanta tenerte aquí de nuevo.-sonreí, mientras me sentaba en uno de los sillones, con Finn sosteniendo mi mano.- Segundo, quiero detalle por detalle de tu experiencia en la Arena.-como si se pudiese rescatar algo bueno de ahí.
-¿Por dónde quieres que comience?-pregunté.
-Bueno, cuéntame sobre tu encuentro con la primera chica.-
-Debo confesar que estaba un poco asustada, ¿se notó?-él asintió y el público coreo.- Me vi a mí y la vi a ella y supe que mi vida estaba por encima de la suya.-
-Profundo.-comentó Caesar.- ¿Y sobre tu compañero?-quería a toda costa evitar ese tema.- ¿Qué pensabas de él?-
-Él…él era el tributo más valiente que he visto y debo decir que tuve el placer de pelear a su lado.-se me comenzaron a llenar los ojos de lágrimas, pero logré contenerlas.- No hay día en el cual no piense en él.-
-Y la canción que le cantas, ¿de dónde la sacaste?-
-La escuché una vez en mi distrito y desde ese día no pude sacármela de la cabeza.-
-Debo de confesarte, Madi, que he llorado demasiado cuando intentabas reanimarlo. Juro que mi corazón se detuvo. Se detuvo. Se notaba que él te amaba y te lo demostró con tu especial regalo de cumpleaños.-sentí calor en ese momento.- ¿Pensabas en Finnick?-preguntó acercando un poco más su sillón. Miré hacia mi costado, encontrándome con una dulce sonrisa de parte de Finn.
-Todo el tiempo.-
-El amor lo es todo.-apreté un poco la mano que sostenía Finnick y le sonreí un poco.- ¿Qué les parece si vemos los mejores momentos de Madison en la Arena?-la gente comenzó a gritar mi nombre y a continuación apareció un pantalla blanca. Algunos se rieron cuando apareció mi cara de desconcierto al ver donde estaba. El momento en que me enfrenté al del 11, pero que por suerte Klaus estuvo ahí para ayudarme. Cuando arme mi campamento. La primera conversación que tuve con él. Cuando me ayudó a curar mi herida y llevarme hasta mi árbol. Y así fueron pasando más y más momentos, ya para ese punto estaba con los ojos vidriosos, el maquillaje corrido y las mejillas empapadas apenas con algunas lágrimas. Pero lo que más me dolió fue cuando me mostraron cantándole la canción y terminé de quebrarme cuando lo vi sonreír por última vez antes de que sonase el cañón. Para cuando vuelven a encender las luces, Finnick, me estaba abrazando.- Damas y caballeros, hemos dado fin a esta entrevista. Querida Madi, nos volveremos a ver pronto.-él se puso de pie y me besó la frente antes de que yo saliese de ese lugar.
-Didi.-bajé los escalones del escenario y corrí junto a papá.- Tranquila.-él envolvió sus brazos alrededor de mí, acariciándome la espalda y susurrándome cosas al oído.- Tranquila. Ya pasó todo.-
-Hágale caso a su padre, señorita Abernathy.- volteamos encontrándonos con Snow. Tenía una rosa blanca en el bolsillo de su saco y el olor a sangre, me hacía querer vomitar.-Fue muy conmovedor la escena de romanticismo que hubo entre usted y el señor Odair. Déjeme decirle, que casi me llegó al corazón, pero sin duda le llegó a todo el Capitolio. Por eso vengo a decirle que usted irá a vivir al distrito 4, junto al amor de su vida y que solo volverá al 12, para cumplir con su puesto de mentora.-sacó la rosa que tenía el bolsillo y la colocó detrás de mí oreja.- Felicitaciones, mí estimada, señorita Abernathy.-
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Ropa de Madison en mi perfil ;)
