Antes que nada quisiera darlas gracias a las personas que se pasan a leer esta historia, me anima saber que hay gente a la que le interesa :)
Disclaimer : Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.
- Oh por Dios, llevo un rato caminando y no veo ningún edificio, esto parece un bosque, ¿habré entrado por el sitio correcto? - Decía Anna mientras apoyaba su mano en el tronco de un árbol para descansar algo ya que estaba exhausta de andar tanto; pero entonces escucho un leve risa que la asustó e hizo que retrocediera apartándose del árbol.
- Hola - Anna se percató de que esa dulce voz femenina procedía de arriba del árbol, cuando esta levantó la cabeza su vista fue embelesada por la imagen de una chica recostada en una rama del árbol que le sonreía mientras la miraba, sus mirada quedo presa al observar unos ojos azul cielo como los suyos pero con tanta profundidad que se perdió en ellos, sus facciones combinaban en armonía desde su albino pelo recogido en una trenza que caía sobre su hombro derecho y el flequillo pasándose ligeramente por un lado de su rostro hasta su tez pálida y sus mejillas levemente sonrosadas; y lo más importante, llevaba puesto el uniforme de la escuela que consistía en una corta falda de cuadros con los colores blanco,rosa fucsia y negro, una camisa color blanco con el emblema de la familia Leonhardt en su pecho izquierdo que consistía en una mujer vestida con una túnica, en cada mano dos espadas apuntando al cielo y dos leones a cada lado, por su cuello colgaba ligeramente una fina corbata con el patrón de la falda, y en sus pies unas zapatillas color negras con el dibujo de una mujer en blanco y cordones rosa fucsia.
- Hola - Respondió con claro nerviosismo en la voz luego de salir de su trance.
- ¿Qué te trae por aquí? - Dijo la chica aún con su sonrisa.
- Pues buscaba el edificio de la escuela pero creo que me he perdido, esto es enorme - Dijo riendo nerviosa.
- Solo tienes que seguir recto, no tiene pérdida - Dijo señalando con su dedo índice el camino.
- Oh, gracias, debes de ser una alumna también ¿no? ¿como te llamas? - Dijo Anna con mucha emoción y curiosidad por saber impaciente esa información de la misteriosa chica que se encontraba aún recostada en la rama.
- Elsa
- Oh genial, ¡como la reina!
- jajajaja si, como la reina - Rió divertida por su comentario.
- Yo soy...
- Una chica interesante - Dijo interrumpiendo las palabras de la pelirroja dejándola totalmente sonrojada mientras la miraba con interés en sus ojos y una picarona sonrisa en su rostro.
- Me llamo Anna, si me disculpas, tengo que seguir con mi camino - Dijo sin mirar a los ojos de la otra chica para que no viera los colores de la vergüenza en su cara.
- Claro, un placer conocerte... Anna - Dijo arrastrando placenteramente cada letra de ese nombre por sus labios sin perder contacto visual con la otra joven.
- Igualmente - y siguió con su camino como alma que se la lleva el diablo.
Minutos después consiguió encontrar el sitio que buscaba gracias a las instrucciones de la chica, pero al ver aquel imponente edificio se quedó con la boca abierta impresionada.
Algo nerviosa por el tamaño del edificio, entró, era tan grande por dentro como imaginaba, casi parecía una mansión con sus dos típicas escaleras con barrotes de hierro y pasillos a cada lado con incontables puertas de madera a lo largo de las blancas paredes, tanto arriba como abajo,todo el lugar estaba adornado con banderas de los colores de Arendelle, azul y blanco, y con el símbolo de la familia Leonhardt; Anna, que estaba aturdida por lo que sus ojos veían consiguió llegar hasta la consejería ( gracias al letrero en la puerta) y preguntó donde tenía que ir, la mujer le indicó la sala de profesores que se encontraba unas puertas a la derecha.
- Wow, menos mal que ponen letreros si no fijo que me pierdo.
- ¡Hola!
- ¡Oh! Em, hola - Respondió Anna sobresaltada para luego fijarse en un hombre alto y no muy mayor con el pelo albino como el de Elsa y ojos negros que le sonreía amistosamente, llevaba puesto una camisa blanca y una chaqueta color negro con pantalones y zapatos del mismo color.
- Soy Olaf, el profesor de las chicas de segundo, tu debes ser de primero, nunca te había visto antes, la señorita Olivia, profesora de las de primero, ha tenido que ausentarse hoy así que yo lo sustituyo hoy, ¿Cuál es tu nombre?
- Anna Windsor
- ¡Oh! Tu debes de ser la chica que adoptaron los Johnson hace poco, Elizabeth fue mi profesora cuando empecé a estudiar - Respondió ante la cara de confusión de Anna.
- Bien aquí tienes tus uniformes; el de verano, invierno y de entrenar; el libro de las normas y reglas, asegúrate de leerlo después, el horario y como es costumbre regalamos la mochila o el maletín con el logotipo de la escuela, ¿Cuál prefieres?
- Mochila
- De acuerdo, y se me olvidaba, estos tres primeros días serán de exámenes para evaluar tus conocimientos pero como estamos a miércoles tendrás dos días libres.
- Vale ¿y las habitaciones?
- Primero tendrás que buscar una compañera, en esta escuela las alumnas trabajan en equipos de dos personas con el fin de aprender compañerismo, una vez que os pongáis de acuerdo venís aquí para apuntarlo y os damos las llaves de la habitación ¡ah! Y otra cosa, escoge bien tu compañera que va a estar contigo todo el año para prácticamente todo.
- De acuerdo gracias, una última pregunta, ¿Qué es E.C.?
- Entrenamientos y Combates, ve por el pasillo izquierdo y al final del todo encontrarás una gran puerta, ahí es, los servicios para cambiarse están en frente, te sugiero que te cambies de ropa, y según mi reloj te quedan unos... quince minutos.
- ¿QUÉ? ¡Seguro voy a llegar tarde! ¡Adiós y gracias!
- De nada y buena suerte - Dijo a la vez que se reía divertido ya que antes de que se diera cuenta, Anna había desaparecido de su vista.
Rápidamente se cambió de ropa donde le había dicho el profesor Olaf y en unos diez minutos estaba lista, quedando así en camiseta de manga corta color negro con el logotipo de la escuela, pantalones cortos color rosa magenta con dos líneas negras a cada lado y deportivas negras; no sin antes haber metido todas sus cosas en su nueva mochila con el patrón de colores distinguidos de la escuela.
Al entrar por la gran puerta se percató de que era como un gimnasio pero absolutamente enorme y estaba repleto de unas treinta chicas vestidas igual que Anna que conversaban entre ellas.
- Siento llegar tarde señorita Eloise - Dijo Elsa entrando por la puerta despreocupada.
- No hay problema Elsa, además no es como si pudiera decirle algo a la reina ¿no? - A lo que todas respondieron riendo, todas menos Anna que se quedó pensando en lo que había dicho su profesora.
- ¡Tú! ¡Me engañaste! - Dijo Anna apuntando con su dedo a Elsa.
- Yo no te engañé, fuiste tu la que lo dijo - Dijo riendo disimuladamente.
- Bueno si, ¡pero podrías haberme dicho el pequeño detalle de que eras la reina!
- ¿Para qué? Son cosas triviales, detalles sin importancia, no me gusta que me den tanta importancia - Dijo con una sonrisa en su rostro aun con tono divertido.
- Bueno, silencio todas, ahora vais a buscar vuestra compañera, os daré quince minutos, luego empezaremos con las pruebas en combates por parejas, es decir, dos contra dos, y recordad escoger bien vuestra compañera.
- Sí - Respondieron todas al unísono, rápidamente Elsa fue rodeada de chicas pidiendo ser su compañera pero esta solo sonreía y no contestaba a ninguna, hasta que pudo visualizar a Anna detrás de la multitud.
- ¡Hey! Anna ¿Quieres ser mi pareja? - Preguntó Elsa acercándose a la chica.
- ¿Qué? - Dijo con la cara llena de sorpresa y sobretodo, muy sonrojada, a lo que Elsa se quedó mirándola con cara de extrañeza hasta que se dió cuenta de la situación.
- Me refería a que si quieres ser mi compañera, no ese tipo de pareja, realmente eres una chica interesante - Dijo entre leves risotadas.
- Oh, bueno, vale. - Dijo aún sonrojada pero ahora de la vergüenza.
- Genial - Dijo con una sonrisa en señal de victoria, lo que provocó que el resto de chicas se decepcionaran y empezarán a hacer equipos ente ellas.
5 minutos más tarde...
- Bien, ya que han echo todas equipos de dos, empiezan las pruebas que consistirán en un combate como ya dije antes, pueden escoger las armas que quieran, recuerden que no aunque parezcan de verdad, no lo son y que no se pueden usar los poderes; bien, las primeras en pelear serán Elsa y Anna contra las hermanas Elena y María.
Todas las combatientes cogieron una espada, menos Elsa, ella cogió dos, una en cada mano y se pusieron todas en su posición una en frente de otra.
- ¿Cuál es tu especialidad, ataque o defensa? - Preguntó Elsa en voz baja.
- Yo diría que ninguna. - Dijo igual de bajo, pero antes de que se diera cuenta fueron rodeadas por las hermanas, una a cada extremo haciendo que Elsa y Anna se pusieron espalda contra espalda en posición de combate.
- Cuando de la señal, agachate ¿de acuerdo? - Susurró Elsa
- De acuerdo
- ¡Hey chicas! ¿cuándo pensáis atacar? ¿o es que acaso tenéis miedo? - Dijo Elsa bien fuerte con una sonrisa provocativa que hizo reaccionar de mala gana a sus atacantes que no pensaron ni un segundo en hacer el primer movimiento.
- ¡Ahora! - Gritó Elsa viendo cuando las chicas estaban suficientemente cerca, Anna así lo hizo y se agachó al igual que Elsa para luego esta chocar sus dos espadas contra las de sus rivales haciendo que volarán por los aires al tiempo que les apuntaba el cuello con el filo de sus espadas.
- Muy bien chicas, Elsa, Anna, tenéis un diez, podéis iros a pedir vuestra habitación mientras dure la clase.
Sin decir una palabra, pusieron las armas donde estaban, cogieron sus cosas y se fueron a la sala de profesores.
- Muy bien todo listo, aquí tenéis las llaves de vuestra habitación, la número veinticuatro. - Dijo el profesor Olaf.
- Gracias Olaf - Dijo Elsa con una sonrisa a la vez que cogía las llaves.
- ¿Por casualidad seréis familia o algo? - Preguntó Anna al notar la confianza y similitud entre los dos.
- Olaf es el hermano de mi madre.
- Soy su tío.
Luego de un rato hablando sobre cosas de la familia, la chicas se despidieron de Olaf y se fueron a sus habitaciones que estaban en el tercer piso.
Elsa fue la primera en entrar y no tardó un segundo en empezar a acomodar sus cosas mientras que por el contrario Anna se quedó mirando cada detalle del lugar después de cerrar la puerta, era una habitación bastante grande, como todo en esa escuela al parecer, sin embargo no había nada fuera de lo normal; dos armarios, dos roperos, dos camas, dos escritorios frente a cada cama y una gran ventana al final, todo de madera que contrastaba con el pálido blanco de las paredes.
Anna decidió coger la cama al lado de la ventana ya que Elsa escogió la otra, en cuanto terminó de poner sus cosas en su sitio se tumbó mirando hacia el gran ventanal.
- ¿Qué piensas de este sitio? - Preguntó Elsa dirigiéndole una sonrisa curiosa a la otra chica.
- Es agradable, perfecto para enseñar a una cabeza hueca como yo. - A lo que las dos rieron por el comentario antes de escuchar sonar la campana e irse corriendo a su próxima clase.
