Gracias una vez más Misticgwen por dejar tu review y gracias Shiko-k por encontrarme amiga xD gracias a los que leen, a los que siguen la historia y a los que dan a favoritos.
En este capítulo se descubre un poco de la trama, solo espero que les guste :)
Disclaimer : Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.
Escuela Femenina Leonhardt, clase de EC
- Bien chicas, hoy entrenaremos algunos movimientos en defensa. - Dijo la profesora Eloise.
- Yo paso, me voy a dar un paseo. - Dijo Elsa indiferente y dejando perplejos a todo los presentes incluida Anna.
- ¿Pero qué? Que seas la reina no significa que te puedas saltar las clases. - Dijo enfadada Eloise.
- No pretendo saltarme las clases y mucho menos abusar de mi poder, solo me niego a pelear.
- ¿Por qué?
- No tengo un motivo. - Y dicho eso se fue hacia el jardín por la puerta.
- (suspiro) Anna, deberías hablar con Elsa para que vuelva a la clase, estando tú sola no te puedo evaluar. - Dijo la profesora pero antes de darte cuenta, la chica ya no estaba.
En algún lugar de los alrededores de la escuela...
- ¿Puedo sentarme contigo? - Dijo Anna exhausta mirando a Elsa que estaba recostada sobre el tronco de un árbol.
- ¿No deberías estar en clase?
- Estando sola no puedo hacer nada, además estaba preocupada por ti, es raro que te saltes las clases. - Dijo mientras se sentaba a su lado.
- ¿Cómo me encontraste?
- No sé, es como un sexto sentido, no importa que tan lejos estés, siempre sé encontrarte. - Dijo entre leves risas.
- ¿Y bien? ¿No me vas decir que vuelva?
- No, tienes tus motivos y como tu compañera quiero saberlos.
- (suspiro) cuando era pequeña descubrí las consecuencias de pelear, me quitó lo que más quería, ví con mis propios ojos la masacre después de eso y créeme que no se lo deseo a nadie, soy un peligro por eso me prometí a mi misma no volver a pelear sin un motivo.
- Te diré una cosa, solo eres peligrosa con las personas que te ven así, estoy completamente segura que nunca harías daño a alguien sin un motivo, ¿pero al menos me dejas acompañarte estos ratos? - Preguntó cambiando su expresión sería por una más alegre.
- Haz lo que quieras. - Dijo con una sonrisa.
Más tarde volvieron al edificio para seguir con normalidad las clases, Elsa tuvo que enfrentar la avalancha de preguntas por su comportamiento, pero ella se mantenía indiferente y repitió una y otra vez lo mismo, "no tengo un motivo".
Pasaron algunas semanas en las que Elsa, para evitar que Anna suspendiera y mejorara sus notas, empezó a ayudarle con los deberes y prácticas, y Anna pronto llegó a ser una brillante alumna de notables altos mientras que Elsa siguió siendo de sobresaliente. Anna asistía algunas veces a las clases de la señorita Eloise, pero casi siempre estaba con Elsa.
Un día cualquiera por la tarde, las jóvenes decidieron dar un paseo mientras conversaban.
- Oye Anna, ¿Cuál es tu poder? Nunca lo he visto.
- Yo... No tengo.
- ¿Qué? Pero eso es imposible, todas las mujeres de este mundo tienen poderes, ¿Te los robaron?- Decía Elsa sorprendida.
- No; maldición, ¿por qué no puedo mentirle?
- ¿Entonces?
Anna le explico lo sucedido hasta el momento y Elsa guardó silencio mientras la escuchaba sorprendida.
- ¿Me guardarás el secreto?
- No es como si fuera algo que iría contando por ahí, puedo ayudarte si quieres.
- Gracias. - Dijo Anna con una sincera sonrisa.
Pasó un rato en el que ambas hablaban mientras andaban sin rumbo.
- Por cierto Elsa, ¿siempre eres tan sugerente con todas? - Preguntó Anna divertida.
- Solo con las que me parecen interesantes. - Respondió con una picarona sonrisa.
- ¿Y cuántas van hasta ahora?
- Solo tú. - Dijo parando de caminar y volteando hacia Anna con una brillante sonrisa, esta por el contrario se quedó inmóvil y sonrojada por la furtiva mirada de Elsa.
Estando las dos chicas embelesadas por el momento, alguien o algo golpeó la espalda de Elsa tan fuerte que rodó por el suelo, cuando esta levantó la vista el miedo y la furia corrió por sus frías venas al ver como varios hombres con capuchas tapando sus rostros y vestidos totalmente de negro sujetaban fuertemente a Anna por los brazos contra su voluntad mientras tres hombres armados se acercaban a la albina que se había levantado del suelo.
- ¡Elsa! - Gritó Anna desesperada, Elsa por el contrario se veía tranquila y con su mano derecha puso su flequillo hacia atrás y miraba fulminante a las personas de negro.
La temperatura descendió drásticamente a la vez que una gruesa capa de hielo se formaba en el lugar. Elsa decidida creó dos espadas de hielo y se abalanzó al ataque contra sus enemigos, sin embargo al cruzar espadas contra las armas enemigas, estas se derritieron, la chica entonces cayó en la conclusión de que usaban hechizos para disolver la magia, sin embargo antes de que pudiera reaccionar recibió un golpe que la estampó contra el árbol más cercano mientras se acercaban rápidamente hacia la joven para acabar con su vida pero se detuvieron al sentir un aura extrañamente poderosa. Elsa levantó su rostro con tranquilidad mientras se levantaba y dejaba a la vista unas marcas negras por todo su pálido cuerpo, sus ojos celestes brillaron furiosos con intensidad contrastada por las líneas oscuras que recorrían su rostro, parecía un demonio o eso pensaron los presentes, de sus manos surgieron dos espadas de reluciente metal con las mismas marcas de ella sobre la hoja de ambas armas, rápidamente las utilizó en un fugaz movimiento que derrumbó todos los encapuchados y cortó cada arma presentes para después desvanecer las suyas propias, pasado unos segundos Elsa volvió a la normalidad cayendo inconsciente al suelo.
- ¡Elsa! - Gritó mientras corría hacia la nombrada, la cogió en brazos hasta llevarla a un lugar lejos de allí pero aún así rodeado de árboles y la deposito suavemente en el suelo sentándose ella al lado suyo.
Elsa pesadamente abrió los ojos encontrando a Anna mirándole preocupada.
- ¿Elsa? ¿Estás bien?
- Si, solo tengo el cuerpo cansado.
- ¿Qué ha sido eso?
- No lo sé pero deberíamos hablar esto en la habitación, aquí es peligroso.
Anna ayudó a Elsa a levantarse y juntas volvieron a su habitación tan pronto como pudieron.
Ya en la habitación y ambas sentadas en una de las dos camas...
- ¿Cómo hiciste eso? No parecías tú. - Preguntó Anna.
- No lo sé pero en todo caso no es cosa mía, yo solo controlo el hielo. - Dijo Elsa pensativa, pero de pronto su rostro palideció al pasársele una idea por su mente.
- Anna dime, y se sincera, ¿Qué sentías cuando esas personas aparecieron?
- Pues miedo, mucho miedo de que te pasara algo, solo pude desear fuertemente que ganaras fuera como fuera. - Esas palabras resonaron en la cabeza de Elsa.
- No, no, no, esto es imposible. - Dijo en voz alta para si misma mientras su mente daba mil vueltas.
- ¿Qué ocurre Elsa?
- ¿Normalmente se cumple lo que deseas?
- Bueno sí, sobretodo últimamente, como aquella vez que tus fans me interrogaron cosas acerca de ti, yo desee que algo pasara y que me dejaran, entonces se quemó algo en la cocina del comedor y viniste tú ¿recuerdas? Pero ese no es el caso, ¿a qué viene esa pregunta?
- ¿Recuerdas aquella clase de historia, la cacería de mujeres especiales?
- ¿Si?
- Pues esas mujeres tenían lo que llamamos el poder del deseo, es decir, todo lo que desee se cumplirá con concecuencias que nunca afectan a la mujer en cuestión, hace unos años cuando mis padres estaban vivos, se extinguieron esas mujeres por la cacería de otros reinos, pero puede que tu tengas ese poder.
- ¿Eso significa que el mundo del que vine no es donde pertenezco realmente?... ¿También significa que puedo leer la mente?
- ¿Leer la mente?
- Sí, hace un tiempo puedo escucharte hablar pero veo que no mueves los labios, aunque esto me pasa solo contigo.
- Eso se debe a otra cosa, pero volviendo al tema principal, dijiste que últimamente se cumplen más frecuentemente tus deseos, ¿verdad? No es normal que pase así porque así, creo que alguien te ha dado kraft y está relacionado con la aparición de esas misteriosas personas.
- ¿Qué es eso?
- Es un líquido formado por varias sustancia que al añadirle magia hace desarrollar el potencial mágico rápidamente pero también adquiere el poder de que el portador de esa magia pueda controlarte, creo que lo que buscaban era matarme, el frío es capaz de parar o eliminar el kraft, resumiendo, alguien sabía antes que nosotras de tus poderes y quiere hacerse con ellos, y para conseguirlo me quiere ver muerta.
La información acabó desconcertando aún más a Anna que se mantenía pensativa en su sitio.
- ¿Qué quieres hacer, Anna? ¿Quieres ser controlada por alguien?
- Yo... No, haz lo que debas. - Dijo con determinación.
- Vale, bebe agua y tiéndete en la cama. - Y así hizo Anna, una vez la chica estuvo recostada, Elsa le levantó la camiseta dejando su abdomen a la vista y posó suavemente sus manos en el.
- Lo más seguro es que sientas mucho frío al principio pero no te preocupes, lo haré rápido. - Anna asintió y Elsa cerró los ojos concentrándose en enfriar el agua ahora dentro de su cuerpo para eliminar todas las moléculas de la sustancia.
- Ya está, ¿Cómo te sientes?
- Bien, con algo de frío, pero bien. - Elsa al oír eso suspiró aliviada y le regaló una tierna sonrisa a Anna.
- Está claro que no podré tener una vida normal, ¿quién me mandaba a mí enamorarme de una chica con semejante situación? - Pensó Elsa pero entonces recordó las palabras de Anna y un escalofrío recorrió su espalda mezclado con ansiedad.
- ¿Lo has...?
- Cada palabra. - Dijo Anna con enorme sorpresa en su rostro.
- Yo... - Pero no pudo terminar de hablar ya que el miedo inundó su cuerpo y salió corriendo de la habitación como alma que se la lleva el diablo mientras Anna seguía pensativa sobre la cama.
Con Anna...
Su cerebro iba más rápido de lo que ella creía y una explosión de recuerdos inundó su mente.
Flash back
- Elena, lee la profecía de la reina de hielo. - Dijo la profesora de leyendas y profecías.
- Un día entre la realeza nacerá una niña con poderes de hielo y nieve que será traicionada por sus seres queridos, cerrará su corazón para siempre hasta que una persona entre nosotros con sinceridad y amabilidad consiga abrirlo, esta persona obtendrá el poder de leer la mente de la chica de hielo y será el/la unico/a que podrá matarla, más si es correspondido el sentímiento, no importa que que tan lejos esten que sus almas se buscarán y comunicarán aún en la distancia.
...
- ¿Por qué te llama así?
- Porque soy reina y tengo poderes de hielo.
...
- ¿Por qué siempre te muestras algo distante con las personas?
- No confío en las personas, este mundo está lleno de falsedad y ambición que no quiero volver a conocer.
- Si tanto lo odias, ¿por qué me escogiste como tu compañera? Soy humana, también tengo esos defectos.
- Porque no eres como los demás, eres una chica sincera que siempre muestra lo que es, no te importa lo que los demás piensen de ti, no tienes una máscara como yo.
...
- ¿Cómo me encontraste?
- No sé, es como un sexto sentido, no importa que tan lejos estés, siempre sé encontrarte.
...
- ¿Leer la mente?
- Sí, hace un tiempo puedo escucharte hablar pero veo que no mueves los labios, aunque esto me pasa solo contigo.
Fin del flash back
- ¡Claro! ¿Cómo no me dí cuenta antes? ¡Tengo que encontrar a Elsa! - Y dicho esto salió disparada de la habitación hacia la localización de Elsa.
Con Elsa...
- ¡Dios! ¿Cómo he podido pensar eso frente a ella?... - Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por dos brazos que rodeaban su cuello y abrazaba su espalda con su cuerpo.
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Tú que crees Elsa? Vine por ti, recuerda que siempre sabré encontrarte sin importar donde estés. - Dijo Anna deshaciendo el abrazo para sentarse frente a la chica y mirarla a los ojos.
- Yo...
- ¿Qué deseas Elsa?
- Besarte.
- Hazlo.
- ¿Qué?
- Bésame. - Dijo en tono de súplica con un brillo especial en sus ojos, Elsa teniendo la misma mirada puso delicadamente su mano en la mejilla de Anna y acercó sus rostros hasta eliminar la distancia entre ellas y probando sus cálidos labios se perdió en el momento, Elsa con algo de miedo alejó sus rostros, pero Anna acarició sus mejillas con ambas manos y la atrajo hacia si añorando los fríos labios de la albina, perdidas una vez más en la sensación se dejaron llevar por sus emociones y en el breve momento en que sus ansiosos labios se separaron debido a que sus pulmones reclamaban aire, sus rostros se sonrojaron y sus miradas hablaron por si solas.
- Está noche dormirás conmigo en mi cama. - Dijo Anna en un leve susurro.
- ¿Tan rápido quieres hacer las cosas? - Dijo Elsa divertida.
- Sigo teniendo frío por lo de antes. - Dijo aún más sonrojada que antes.
- ¿Y qué te hace pensar que te calentaré? Soy...
- Una chica muy ardiente. - Ante ese comentario Elsa enrojeció para que después sus labios se volvieran a unir con pasión y dulzura.
