Siento mucho haber tardado más de lo normal en publicar, donde vivo están de fiesta y no pude escribir nada y perdonen por las faltas de ortografía del capítulo anterior, ya está arreglado. Lo único que me queda que decirles es que si quieren pueden dejarme un review con su opinión queja o lo que quieran que yo no muerdo a nadie, ¿o tal vez si? Bueno que gracias a los que me dejan un review, me siguen y me dan a favoritos (si, esta es la parte en la que me vuelvo extremadamente pesada agradeciendo xD) También les aconsejaré que estén atentos a la historia porque hasta el más mínimo detalle puede contar en la trama como pasó en el capítulo anterior en el flash back de Anna :D
Por cierto este capítulo es un poco (mucho) picante así que si no les gusta saltense esas partes (la mayoría) si quieren :)
Sakura-chan: Gracias Sakura-chan por tu review y perdona que no te agradeciera antes (que contradictorio) no se porque no me aparecía antes, muchas gracias por leerme y espero que sigas hasta el final :)
RitSunny: Muchas gracias por ese review, me alegro que te guste y espera que todavía queda para más trama xD
Misticgwen: Muchas gracias por dejarme tus review en serio me encanta tener tanto apoyo y si por mi fuera la historia sería color elsanna o rosa xD pero si no no hay trama y está dará para bastante xD
Y sin dar más la lata aquí el capítulo, espero que les guste :)
Disclaimer : Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.
En la habitación 7:00 am
Anna se encontraba profundamente dormida en unos cálidos brazos que rodeaban su cuerpo con posesión mientras podía percibir los calmados latidos cerca de su cabeza. Empezó a sonar el despertador y Elsa fue la primera en despertar y apagó el aparato.
- Despierta Anna, ya es de día. - Dijo medio dormida.
- Cinco minutos más. - Dijo undiendo aún más su rostro en el pecho de la otra chica.
- (risita) Despierta que tenemos clases con la señorita Eloise y tengo que hablar con ella. - Dijo con una tierna sonrisa.
- Mmm, vale, ya voy. - Dijo apartándose un poco de la joven aún abrazadas y levantó la cabeza para mirar a Elsa, esta, enternecida por la cara de Anna, envolvió su rostro en sus manos y posó un delicado beso en los rosados de la otra chica, la pelirroja rápidamente correspondió tal acto y en la separación de ese dulce momento se quedó mirándola fijamente a su compañera.
- ¿Pasa algo? - Preguntó Elsa.
- No, nada.
- Suéltalo.
- Solo me estaba preguntando por qué me das besos suaves y tiernos si con la actitud tan sugerente que tienes lo normal sería que ya en el primer beso utilizaras la lengua. - Dijo Anna pensativa.
- ¿Es que acaso quieres que lo haga? - Preguntó Elsa sugerente con una picarona sonrisa.
- ¡No es lo que quería decir! - Dijo ligeramente nerviosa y sonrojada.
- Claro. - Dijo la albina aún con la sonrisa en su rostro.
Después de cambiarse de ropa fueron a desayunar y más tarde a la clase de EC.
- Que raro verte por aquí Elsa,de todas formas tenía que decirte que ibas a suspender si no haces esta prueba. - Dijo la profesora.
- La haré.
- ¿Cómo? ¿Así de fácil? ¿Tanto te importa suspender después de todo?. - Preguntó Eloise sorprendida.
- La verdad no, solo encontré un motivo.
- Pues bien, entonces te explicaré, la prueba es un combate uno contra uno, es decir, tendrás que combatir contra Anna, por cierto deberías tener cuidado, ha mejorado mucho, aunque sospecho que eso es cosa tuya.
- ¡Bien! La alumna superará a la maestra. - Dijo emocionada Anna.
- Eso ya lo veremos. - Susurró Elsa al oido de la otra chica mientras ponía su flequillo hacia atrás.
Anna cogió una espada y rápidamente se puso en su sitio; Elsa hizo lo mismo y al ponerse frente a Anna, levantó su espada ligeramente a la altura de su boca y le dió un suave beso a la hoja de la espada mientras miraba fijamente a la pelirroja, esta rápidamente enrojeció al ver tal cosa y la albina sonrió satisfecha al tiempo que se ponía en posición de batalla. Sus espadas chocaban incesantes veces a lo largo de la batalla, no importa cuanto atacara Elsa, Anna siempre los paraba con facilidad, la chica de platinados cabellos cayó en la cuenta de que Anna literalmente le estaba leyendo sus movimientos.
- Pienso demasiado, tengo que despejar la mente. - Pensó Elsa.
Pero en medio de sus pensamientos la pelirroja consiguió darle un golpe con su antebrazo al rechazar un ataque de la albina que hizo que esta se deslizara pesadamente por el suelo sujetando su cuerpo con sus piernas flexionadas y el brazo izquierdo delante mientras su brazo derecho se encontraba recto con la espada en su mano. La temperatura descendió drásticamente en segundos y Elsa al levantar su rostro mostró unas brillantes marcas color azul cielo por todo su cuerpo y sus ojos mostraban profundidad y diversión en una indiferente cara con los labios entre abiertos. La chica sacudió su espada ligeramente escarchada hacia la derecha y una fina niebla se mostró a su alrededor, con su mente en blanco Elsa se lanzó hacia Anna en un fugaz movimiento, esta apenas podía encajar los golpes de la albina pues ya no conseguía saber sus movimientos. En un ligero movimiento la pálida chica agachó su cuerpo y deslizó su pie derecho entre los de su combatiente haciendo que está cayera de espaldas al suelo, Elsa rápidamente se puso sobre la joven como un depredador sobre su presa, con su mano izquierda agarró y presionó levemente sobre el suelo la muñeca derecha de Anna que a pesar de la caida seguía sujetando el arma, la albina puso horizontalmente su espada sobre el cuello de la pelirroja y con sus rostros a centímetros de distancia, Anna pudo sentir la fría respiración de Elsa sobre la suya mientras sus ojos observaban atentos la profunda mirada sobre ellos. Elsa volviendo a la normalidad sonrío complacida y triunfante mientras liberaba a Anna de su agarre quedando sentada sobre el cuerpo de la chica, en un suave y sensual movimiento se levantó y le tendió su mano a la joven pelirroja que aún estaba en el suelo sorprendida por lo que acababa de suceder.
- ¡Vaya! Eso si que ha sido... Intenso, bien hecho chicas, Elsa, estas aprobada. - Dijo la señorita Eloise.
- Elsa, ¿Cómo has echo eso? - Susurró Anna.
- Bueno, aprendo rápido. - Susurró Elsa regalándole una sonrisa.
En la habitación por la noche...
- Elsa, ¿por qué siempre que vas pelear te pones el flequillo hacia atrás?
- Para ver claramente sin nada que me moleste en la cara, es una señal de que me lo tomo seriamente.
- Pues deberías dejarte el pelo así más a menudo, te ves más... Atractiva.
- Bueno sí lo dice mi novia tendré que hacerlo. - Y con una sonrisa en su rostro cumplió el deseo de su pelirroja.
Después de una larga charla de cosas triviales, Elsa se sentó en su escritorio dispuesta a hacer las tareas.
- ¿Qué haces con el libro de profecías y leyendas, Anna? - Preguntó Elsa mirando como la chica cogió el libro, se puso sobre la pared y lo abrió para empezar a leerlo.
- Pues estuve pensando en lo del otro día y decidí investigar por si aparecía algo en el libro de texto.
Pasado un rato en que Elsa terminó de hacer los deberes y Anna seguía enfrascada en su "investigación", la albina, cansada de que casi no le prestara atención se levantó de su asiento y se dirigió hacia la otra chica que seguía recostada en la pared, estando enfrente una de la otra, Elsa puso su mano izquierda sobre algún lugar en la pared entre el hombro y el cuello de la joven mientras con su mano derecha le arrebató el libro a Anna y lo tiró sobre su hombro sin importar donde cayera, con un rápido momento mientras Anna levantaba la cabeza para pedirle una explicación, con su mano libre acarició la mejilla de la chica para luego acercar su rostro al de ella y besarla apasionadamente, cuando pareció que Elsa separaba sus labios de los de Anna para tomar aire, su juguetona lengua lamió delicadamente el labio inferior de la pelirroja para luego acariciar la de ella lenta y deseosa, ante tal contacto Anna rodeó la espalda de Elsa con sus brazos y la atrajo más hacia sí mientras que la otra chica mantenía el sonrojado rostro entre ambas manos, con sus cuerpos presionados uno contra el otro, la ansiosa lengua de Elsa acarició lentamente la base de la otra provocando un gemido ahogado en Anna, esta entreabrió sus depredadores ojos y lamió la comisura de los labios de la chica para luego pasarse sobre el labio superior, Anna abrumada por la sensación suspiraba y gemía sin control a cada roce, Elsa atenta a las reacciones de la pelirroja volvió a cerrar sus ojos para luego besar su labio inferior, lamerlo, seguidamente morderlo, luego succionarlo y por último pasar la lengua una vez más antes de separar sus labios y recorriendo el cuello con su respiración hasta llegar a la oreja, delicadamente besarla y seguidamente susurrarle sensualmente al oido:
- Espero que hayas disfrutado tu deseo tanto como yo.
- ¡Elsa! - Dijo Anna sobresaltada mientras que aparecía una amplia sonrisa en los rojos labios de Elsa.
- Bien, ¿nos vamos a dormir? - Dijo divertida Elsa con su sonrisa mientras Anna seguía en el sitio con cara de frustración.
...
- Elsa espera (gemido). - Dijo Anna entre suspiros y gemidos mientras Elsa acariciaba su desnudo cuerpo y lamía su oreja.
Poco a poco la albina bajó a su cuello y pasó a sus labios, sus lenguas se rozaban frenéticas con lujuria y pronto Elsa fue bajando por su cuerpo dejando un rastro de marcas de besos por el cuerpo de Anna con la agradable melodía de su nombre pronunciado en la boca de su amada con deseo, Elsa se dispuso a pasar su lengua por el lugar más deseado en todo su cuerpo.
Y entonces Anna se golpeó la cabeza con la cabecera de su cama y medio aturdida se percató de que Elsa la miraba divertida desde su cama estando tumbada de lado con la mano sujetando su cabeza.
- Un sueño húmedo ¿eh? No parabas de gemir y decir mi nombre con lujuria. - Dijo con una risueña y sugerente sonrisa.
Anna avergonzada y deseosa de venganza cogió su almohada y se lanzó encima de Elsa para darle en toda la cara con su acolchada arma mientras la albina intentaba parar los golpes con sus brazos entre risas.
- ¡Esto es culpa tuya! - Gritó Anna, pero entonces la almohada salió volando de sus manos y cambiando sus expresiones hasta una seria, se perdieron una en la mirada de la otra.
Anna se apoyó sobre sus brazos y lentamente bajo sus rostro hasta besar los gélidos labios de la chica con deseo. La calor aumentó con ese íntimo contacto y los brazos de Elsa que descansaban en la espalda de Anna recorrieron viajeros la zona hasta ir por debajo de la prenda subiendo ansiosos mientras sus manos acariciaban desenfrenadas la blanca piel de Anna, Elsa comenzó a besar y morder el cuello de la pelirroja sobre ella con lujuria incesante y Anna se aferraba a las mantas entre el calor y la excitación mientras mordía su labio inferior de vez en cuando queriendo ahogar el placer en su voz.
- Elsa... Espera... Yo... - Logró decir con su agitada respiración, la mencionada se percató de la súplica y se detuvo en seco, Anna pesadamente levantó su torso quedando así sentada sobre Elsa.
- Lo siento, es solo... - Dijo Anna con su respiración más normalizada.
- Lo sé, no te preocupes, es normal, perdóname por ser tan agresiva, te quiero. - Dijo mientras también levantaba su cuerpo depositando así un tierno y dulce beso sobre la frente de Anna y abrazandola le preguntó a su pelirroja en un suave tono de voz:
- ¿Dormirías hoy aquí conmigo? - Y dicho esto, Anna empujó suavemente a Elsa y se recostó sobre ella con su cabeza descansando en el pecho de esta y sus brazos rodeándole para así quedarse ambas dormidas en medio de la oscura noche.
Al día siguiente en el comedor después de que terminaran las clases...
- ¡Eh chicas! ¿Qué tal? - Preguntó Amanda que las había visto a lo lejos.
- Hola. - Dijeron ambas pero la chica percibió algo raro, Anna estaba muy alegre pero Elsa estaba medio dormida bostezando.
- ¿Elsa medio dormida? Eso sí que es raro, ¿Qué habéis echo esta noche? - Preguntó Amanda divertida con una sonrisa viendo como Elsa seguía medio dormida y Anna enrojeció por completo.
- ¡Nada! - Dijo nerviosa y sonrojada Anna.
- No es lo que dice tu cara. - Dijo divertida.
- No le tomes importancia, es muy fácil hacer que se sonroje. - Dijo Elsa con toda la tranquilidad del mundo.
- Bueno da igual, Elsa cuéntame que pasó. - Dijo Amanda emocionada.
- No pasó nada, solo estuve pensando en algunas cosas y ahora si me disculpas me voy a la biblioteca, tengo que investigar algo.
- Bueno vale, adiós. - Dijo decepcionada.
- Espera Elsa, voy contigo, adiós Amanda. - Dijo Anna mientras corría con su maleta en la mano para alcanzar a Elsa que rápidamente se había ido.
- Adiós.
En la biblioteca de la escuela...
Estando en la biblioteca, Anna hizo la tarea que habían mandado los profesores mientras Elsa se leyó cada libro con detenimiento.
- Elsa, deberías descansar llevas muchas horas investigando.
- No sé si debería, no he podido encontrar nada interesante, solo la cacería de trolls, alguna que otra leyenda o profecía, seres mágicos y cosas por el estilo pero nada que pueda servir.
- Bueno, tómate un descanso, nos damos un paseo y volvemos, ¿te parece bien?
- Está bien. - Dijo Elsa con cara de rendición al ver el suplicante rostro con ojos de corderito de Anna.
Pasando un rato en el que la pareja salió del edificio, mientras conversaban, Elsa se paró en seco y con el brazo extendido detuvo a Anna.
- ¿Qué ocurre? - Preguntó Anna desconcertada por la reacción de la chica.
- Tengo un mal presentimiento. - Dijo mirando a todos lados con todos sus sentidos alerta.
Elsa escucho un ruido entre los arbustos y rápidamente columnas afiladas de hielo aparecieron del suelo y rodeo a las chicas, sin embargo todo ese hielo se derritió y desvaneció al tiempo que los hombres encapuchados de la otra vez aparecieron y las rodearon.
- Si eres buena y te entregas no le haremos nada a la otra chica. - Dijo uno de ellos mirando hacia Elsa, su voz era grave, tal vez demasiado.
- ¡Elsa no lo hagas! - Suplicó Anna pero pronto la atraparon los hombres, Elsa al ver eso decidió.
- Está bien pero no le hagáis nada. - Dijo en rendición mientras puso sus brazos hacia delante para rápidamente ponerle grilletes en sus muñecas.
- ¡Elsa no lo hagas! - Volvió a gritar con desesperación ahora encadenada a un árbol.
- No te preocupes, estaré bien. - Dijo Elsa con una media sonrisa intentando calmarla para luego desaparecer de su vista caminado atada entre esas personas.
- ¡Elsa! - Gritó desesperada con lágrimas recorriendo su rostro.
Al rato de que Elsa ya no estuviera más en la escuela, las cadenas de Anna se desvanecieron, la chica supo enseguida que ya no estaba cerca del lugar, abatida y enojada volvió al edificio en busca de alguna idea mas cuando entró en su habitación encontró una carta sobre unas ropas negras.
