Hola a todos, siento mucho la tardanza, se me acabaron las vacaciones y sin previo aviso tuve exámenes por doquier T.T pero ya volví y prometo subir los capítulos tan pronto como pueda.
Por cierto, en el capítulo anterior donde Elsa besó la espada mientras miraba a Anna, para el que no entendiera, cuando alguien besa un objeto mirando fijamente a una persona significa que el beso va dirigido hacia esa persona.
Sakura-chan: jajaja gracias por los cumplidos, y yo pasé lo mismo escribiendo xD
: Gracias por seguir esta historia y siento el retraso, espero que te guste la historia hasta el final xD
Motoko Draculia: Gracias por seguir esta historia, lo de los tiempos verbales lo siento pero es que estoy muy influenciada por como se habla donde vivo xD intentaré arreglarlo junto con las faltas de ortografía xD y te prometo que en cuanto tenga algo de tiempo me leeré alguna de tus historias y te dejo un review.
Lohan10: Gracias por tu comentario espero que te gusten el resto de capítulos también xD
Disclaimer: Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.
Gracias a todos los que siguen esta historia ya sea dejando reviews o simplemente leyendo :D
Anna al volver a la escuela, buscó rápidamente alguien que la ayudara, pero para su sorpresa el edificio estaba completamente vacío, solo había un grupo de chicas que la ignoraban, la joven se extrañó enormemente de que no hubiera tan siquiera profesores sin embargo su mayor preocupación en ese momento era Elsa, y en busca de una pista o de algo que la pudiera ayudar se recorrió todo el lugar, y casi por un milagro encontró su solución sobre el escritorio de Elsa en la habitación.
La chica miró detenidamente la carta sobre las oscuras prendas, la tomó en sus manos y empezó a leerla:
Querida chica del deseo,
Yo antes formaba parte del grupo que os atacó aquel día, realmente me siento como la peor persona en este mundo, por eso lo abandoné todo y escapé lo más lejos que pude.
Estas ropas ya no me sirven así que pensé que tal vez tú supieras darle uso, sé que serás capaz de encontrar a la señorita de las nieves.
PD: Será mejor que te pongas ropas gruesas que se acerca el invierno y pronto conocerás el frío más helado de todos.
Fdo. O
Tras asimilar el contenido de la carta, la puso a un lado sobre la mesa y empezó a cambiarse de ropa sin perder más el tiempo.
...
En alguna parte de Arendelle...
Hacía un mortal frío invernal en el oscuro lugar únicamente iluminado por candelabros y velas encendidas por doquier. Ese endemoniado frío no afectaba a Elsa pues lo único que podía sentir era como su fuerza se drenaba sin cesar gracias al collar encantando en su cuello que oprimía su magia, su magullado cuerpo se encontraba sujetado por duros grilletes atados por cadenas, y por si fuera poco, para completar la escena se encontraba ella con una triste y pérdida mirada mientras sentía como su vida se le escapaba del cuerpo.
En medio del silencioso lugar, se escuchó de repente un fuerte sonido proveniente de la puerta que se abrió de par en par mostrando una oscura y encapuchada figura entre la nieve.
- Genial, otro más. - Pensó Elsa abatida.
- Te estábamos esperando, Oscar. - Dijo un hombre de la multitud con su grave y fuerte voz para recibir al recién llegado.
El mencionado no pronunció palabra alguna, solo se limitó a caminar entre el grupo hasta llegar a Elsa. La miró fijamente para después sonreirle ampliamente, sus manos se apoderaron del níveo rostro y sus labios depositaron un tierno beso sobre los de la chica encadenada. Tras terminar tan íntimo acto sus manos se alejaron de su anterior lugar para luego en su mano derecha aparecer una reluciente daga con la que apuntó el blanco cuello y a continuación bajar lentamente seguido de un rápido movimiento que consiguió cortar tan molesto accesorio.
Rápidamente sus poderes de hielo volvieron a circular por sus venas y congeló todas las cadenas haciéndolas fáciles de romper. Todos los presentes se alteraron por lo sucedido y corrieron para detener a la escapada, sin embargo la albina congeló las piernas de todo encapuchado al suelo, velozmente cogió la mano de su salvadora y salieron corriendo de allí como alma que se lleva el diablo.
El frio viento golpeó sus caras gélidamente haciendo que la capucha dejara ver los rojizos cabellos. Una vez más corrieron desesperadas al notar como algunos ya se habían librado del congelado agarre.
- ¡Anna! ¡Sube a mi espalda cuando yo te lo diga! - Gritó Elsa en medio de la tormenta de nieve al ver como casi las alcanzaban.
- ¡No digas tonterías Elsa!
- ¡Confía en mí!
- De acuerdo. - Dijo viendo como la albina deshacía su trenza.
- ¡Ahora! - Gritó para segundos después transformarse en un gigantesco lobo de porte elegante y blanco pelaje.
Anna no perdió el tiempo en hacer lo que le había mandado y de un salto se posicionó sobre su lomo y tras un aullido ir más rápido y desaparecer de la vista de cualquiera en esa nívea tormenta.
- ¿Cómo has echo eso? - Preguntó Anna aún sobre la chica mientras escapaban, esta solo pensó la respuesta sabiendo que la pelirroja podría escucharla.
- ¿Recuerdas que puedo controlar las partículas frías? Solo tuve que enfriar mi cuerpo para poder transformarme.
- Cada vez me sorprendes más, Elsa. - Dijo perpleja por tal explicación.
En el camino de su huida, Anna le contó todo lo sucedido cuando ella se fue, esta extrañada por las desapariciones decidió echar un vistazo, al llegar a su destino, la pelirroja chica bajó de su asiento y Elsa volvió a la normalidad con la excepción de que se quedó completamente desnuda.
- Toma. - Dijo Anna extendiéndole una muda de ropa sin mirarla con el rostro enrojecido.
- ¿Sabías que iba acabar desnuda? - Preguntó divertida mientras cogía las prendas,se las ponía y volvía a hacer su típica trenza, al parecer Anna le trajo su uniforme de invierno pero solo se puso la camisa de manga larga, la falda y sus típicas zapatillas que le había traído.
- ¡No seas tonta! Solo pensé que quisieras cambiarte.
- Entonces tendré que agradecerte. - Dijo mientras se acercaba a Anna que estaba de espaldas y le dió un tierno beso en la mejilla, esta se sonrojó aún más y entre miradas nerviosas y divertidas se acercaron al edificio de la escuela, pero Elsa se paró bruscamente antes de entrar y con ansiedad reflejada en todo su cuerpo se alejó unos pasos.
- ¿Qué sucede? - Preguntó Anna preocupada por la reacción de la albina.
- ¿No notas nada? ¿No sientes esta magia?
- No mucho, ¿por qué?
- Es la misma magia que usaban esos tipos, rodea toda la escuela.
- ¿Qué? Pero eso es imposible, los dejamos a kilómetros de aquí.
- ¿Qué? ¿No te diste cuenta? ¿No los miraste a la cara?
- Estaban encapuchados, obvio que no.
- No eran ellos mismos.
- ¿Qué quieres decir?
- Estaban siendo controlados.
- ¿Qué? Entonces eso significa...
- Que alguien está detrás de todo esto y estamos en su mira, aunque por alguna razón parece más interesado en quitarme la vida que en conseguir tus poderes.
- ¿Y qué vamos a hacer?
- Investigar la escuela pero no pienso entrar por ahora, rastrearé el lugar con mis poderes. - Tras decirlo una pequeña y espesa niebla apareció y se dirigió al interior del edificio. Pasados unos minutos la niebla volvió donde ellas y acto seguido desapareció.
- ¿Y bien? - Preguntó impaciente Anna.
- Hay un tipo de magia diferente en la biblioteca.
- Pues vamos entonces.
- No es tan fácil, si entras puede que te controlen con esa magia. Desea que aparezca una barrera que anule esa magia. - Y así lo hizo pero por alguna razón solo se sentía que rodeaba a la pelirroja, esta extrañada le preguntó.
- ¿Por qué solo me protege a mi?
- Las consecuencias supongo, ¿Vamos?
- Supongo. - Dijo no muy convencida.
Tan pronto como se adentraron en el edificio, Elsa sintió como algo oprimía su pecho y lentamente perdió la conciencia de sus actos. La temperatura descendió drásticamente y todo el lugar se congeló poco a poco mientras una fina niebla rodeaba a la chica de platinados cabellos a la vez que avanzaba por su camino con la mirada fría y vacía.
- ¿Pero qué hace? Si sigue bajando su temperatura corporal morirá. - Pensó al ver lo que ocurria ante sus ojos.
- ¡Elsa para! - Gritó mientras situaba su mano sobre el frio hombro, sin embargo lo retiró rápidamente al notar como una fina escarcha se apoderó de su mano, por suerte se descongeló tras deshacer el contacto.
Elsa al ver como casi hacía daño a Anna, medio consciente se acercó a la pared para poder apoyarse, puso sus manos y cabeza sobre la gélida estructura, con algo de brusquedad apartó el rostro para luego golpearlo fuertemente con la fría superficie creando un estruendoso sonido.
- ¡Elsa! - Gritó Anna mientras corría hacia ella con preocupación.
- ¡Dios! ¡Como duele! - Dijo frotándose la frente con muecas de dolor.
- Oh dios mio, Elsa, ¿te encuentras bien?
- Si, estoy bien. - Dijo con una casi forzada sonrisa.
- ¡Estas como una cabra! ¿A quien se le ocurre? ¡Casi te partes la cabeza!
- Pero no lo he hecho. - Dijo divertida.
- Aún así.
- Anna, prefiero morir antes que hacerte daño. - Dijo Elsa cambiando su rostro a uno más serio.
- No digas esas cosas, todavía te queda mucho que aguantarme, y ahora vamos.
Después de un largo camino en el que Elsa se aplicaba represión física para seguir consciente de sus actos, por fin llegaron a su destino, registraron cada esquina de la biblioteca pero no encontraron nada, hasta que minutos después Anna descubrió algo raro, una especie de círculo con extrañas líneas y letras en el.
- ¡Elsa! ¿Esto estaba aquí antes? - Preguntó mientras señalaba con su dedo índice aquel descubrimiento.
- ¡No lo toques! - Gritó mientras se acercaba al ver como Anna casi lo roza con su dedo y esta inmediatamente retiró su brazo de su anterior posición.
- ¿Qué ocurre?
- Es un círculo mágico, no deberías tocarlo sin antes saber que hace, no quieras que te pase otra vez lo mismo... Que extraño, está escrito con el idioma de mi familia.
- ¿Qué pone?
- Valentía, oscuridad, fortaleza y... Hielo. - Dijo estupefacta, rápidamente se escuchó un ruido tras su voz, giraron sus cabezas y vieron como se abrió una especie de pasaje secreto entre dos imponentes estanterías repletas de libros a la derecha.
- ¿Entramos? - Preguntó Anna.
- Si, pero antes desea que se ilumine. - Y así lo hizo, por arte de magia aparecieron incontables antorchas encendidas a ambos lados del oscuro camino.
Con algo de inseguridad ambas entraron al misterioso lugar, luego de un largo camino de escaleras encontraron una puerta, con nerviosismo Anna giró el pomo y al abrir encontraron una pequeña habitación que parecía haber sido hecha semejando una cueva, en ella se hallaban libros entre largos espacios en la roca.
- Genial, más libros. - Dijo Anna con sarcasmo.
- Creo que es una biblioteca antigua de mi familia. - Dijo señalando la amplia mesa con el escudo de los Leonhardt sobre ella y varias sillas a su alrededor.
- Voy a terminar por pensar que tu familia es muy misteriosa. - A lo que Elsa solo le respondió con una tenue risa.
La albina pasó sus manos ligeramente por los tomos allí almacenados, pero cuando la yema de sus dedos rozó uno en particular, sintió tanta ansiedad en su cuerpo que apartó la mano de golpe.
- ¿Qué pasa? - Preguntó Anna intrigada.
- Este libro es diferente de los demás, tiene magia, y al parecer alguien ha estado en este lugar antes que nosotras hace poco.
- Deberíamos leer ese libro entonces.
- Si.- Tras sus palabras cogió el libro intentando ignorar la sensación, lo puso sobre la mesa y empezó a leerlo.
- "La nieve y el deseo", parece el título de una novela, (abre el libro y se encuentra con varias hojas sueltas,empieza a leer la primera que parece una carta)
Queridas chicas:
Sabía que podríais superar este obstáculo, lamentablemente yo no puedo daros la información que necesitáis, sin embargo os daré la dirección de quienes si pueden, tenéis que dirigiros al hotel que se encuentra en Weseltown, ahí encontraréis una carta mía.
Atentamente, O
- Este hombre sabe más de lo que dice. - Dijo Anna seriamente.
Elsa dejó a un lado la carta y cogió las otras dos hojas sueltas, en ellas se encontraban dibujados los planos de construcción de una moto y un coche, claro que lo extraño es que esos medios de transporte solo existían en el mundo del que vino Anna, esta sorprendida arrebató los papeles de las manos de la albina.
- ¿Qué son esos dibujos?
- Son planos de vehículos de mi mundo, mi padre diseñaba estas cosas, estos son de hace unos 16 o 17 años.
- Que raro, eso no debería estar en este mundo.
- Si, bueno, ¿Qué hay del libro, que pone?
Elsa empezó a pasar páginas pero estas estaban en blanco, unas hojas más adelante se encontraban las páginas escritas, la albina paralizada y sorprendida notó que en esas páginas se relataba el encuentro entre ella y Anna, nerviosa pasó las páginas hasta la última escrita, petrificada leyó como esas palabras describían sus últimas acciones.
- Elsa, ¿tienes idea de lo que pasa con este libro? - Preguntó Anna preocupada tras leer el contenido de tan intrigante tomo.
- Sinceramente no, pero será mejor que lo deje donde estaba. - Sin pensarlo dos veces, Elsa dejó el libro en su anterior lugar.
- ¿Qué vamos a hacer?
- Obvio, ir a Weseltown. - Dijo Elsa decidida mientras se dirigía hacia la salida para emprender su viaje tras la verdad.
