Hola a todos, aqui os traigo el capítulo como prometí, si, lo sé, un poco tarde pero bueno, detalles sin importancia xD

Gracias una vez más por todo el apoyo que recibo con sus reviews, siguiendo la historia, poniéndola en favoritos, o simplemente leyendo.

Belten10: Si te da demasiada vergüenza me puedes mandar un mensaje a mi correo electrónico, esta en mi perfil.

Loghan10: Espero que este capítulo este a la altura de tus expectativas xD, yo personalmente no odio a Hans, es más bien el personaje que desempeña y los actos que realiza xD

Bulmat: No me quites las ideas xD es broma, ya lo tenía pensado desde un principio, también te diré que tarde o temprano van a aparecer todos los personajes de Frozen.

Loveanna: te digo lo mismo que a bulmat, tengo pensado que parezcan todos los personajes.

Kareanna: Me alegro de que te guste (aunque les hiciera un buen cambio de personalidad a las protagonistas) espero que te siga gustando mi historia :D

Disclaimer: Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.

- Gran Pabbie, me gustaría hacerte una pregunta. - Dijo Elsa con seriedad en su cara.

- Claro. - Respondió el troll.

- En la escuela hay una biblioteca secreta de mi familia, allí hay un libro llamado "la nieve y el deseo" que cuenta mi vida y la de Anna, ¿sabes qué es exactamente?

- El día en que tu padre nos rescató hize magia para ellos, a Ryan le dí la leyenda sobre ti, a tu madre Katja le confié el libro que cuenta la vida de la reina de las nieves y la chica del deseo, es decir, vuestra vida.

- Había páginas en blanco al principio. - Comentó Anna.

- Las páginas se volverán a escribir con los recuerdos.

- ¿Qué recuerdos? No hace mucho conocí a Anna y eso estaba escrito.

- El tiempo te dirá. - Respondió Gran Pabbie con sabiduría.

Elsa se quedó un rato pensativa mientras asimilaba toda la información, pasados unos minutos salió de la casa para que el frio viento invernal acariciara suavemente su rostro; Anna aturdida también salió a acompañar a la albina pues todo había sido cada vez más difícil de asimilar.

A lo lejos se veía como un chico de pelo rubio y gastadas ropas color marrón se acercaba a la aldea, parecía distraído pues sólo caminaba con la cabeza agachada; estando a escasos metros de la pareja, levantó la cabeza y la mirada de las dos chocaron con la del joven.

En un acto de rabia y determinación, el rubio chico sacó su reluciente espada y en un rápido movimiento se dirigió hacia Anna, sin embargo Elsa paró el arma con sus manos desnudas, la izquierda congeló la parte de la espada que había tocado, y la derecha apuntaba el cuello del joven con una daga de hielo.

- ¿Qué queréis hacer con ellos? - Preguntó el joven con rabia en su mirada.

- Kristoff, déjalas, son buenas personas.

- Si Gran Pabbie. - Acto seguido retiró su arma mientras miraba desafiante a Elsa.

- Kristoff, te presento a la reina Elsa y a su acompañante, la chica del deseo, Anna.

- ¿Eres la reina? ¡Oh dios mio! Le ruego que me perdone majestad, pensé que querían hacerle algo malo a mi familia. - Dijo un arrepentido y arrodillado Kristoff.

- No te preocupes, pero si vuelves a acercar tu espada a Anna, te juro por lo más sagrado que no vivirás para contarlo. - Respondió Elsa con una gélida mirada.

- Si, lo siento muchísimo. - Dijo el joven bajo los intimidantes ojos de la albina.

Más tarde se adentraron nuevamente a la casa, ahora acompañadas por el chico. Pasaron incontables minutos en los que hablaron sobre varias cosas, era evidente que Anna le había agradado mucho a Kristoff, pues sólo reían y conversaban sin parar, Elsa aparentaba que no le importaba, pero la verdad es que no le gustaba para nada la situación.

- Una chica tan guapa como tú tiene que tener muchos chicos tras ella, me extrañaría que no tuvieras novio. - Comentó el rubio animado.

- Bueno, esa es Elsa, no yo. - Respondió algo avergonzada.

- Kristoff, deja ya de ligar con ella, no tienes ninguna oportunidad. - Dijo Gran Pabbie al ver la ilusión del chico.

- ¿Eso quiere decir que tienes novio? - Preguntó Kristoff.

- Em, no.

- ¡Oh! ¡Eso es genial!

- Es mi novia. - Dijo Elsa molesta al no soportar más la situación, eso dejó a Kristoff perplejo y sin habla.

- Bueno, deberíamos irnos y seguir con el viaje, ¿no te parece, Elsa? - Preguntó Anna preocupada por las posibles reacciones de su pareja.

- Yo os puedo llevar en mi trineo. - Ofreció el chico apenado.

- Gracias. - Respondió la pelirroja con una sonrisa, Elsa por el contrario pareciera que quería matar al joven con una mirada asesina.

Después de una larga explicación sobre porqué se dirigían hacia el castillo con el mal clima, salieron para encontrarse a un reno que estaba siendo alimentado por uno de los trolls, este rápidamente se alejó para dejarlos con el animal.

- Este es Sven. - Dijo Kristoff.

A ambas chicas les pareció adorable la criatura, parecía un ser muy dócil, sin embargo cuando Elsa quiso tocar al reno, este se alejó y escondió tras el fornido joven, la albina al ver la reacción de Sven, se entristeció.

- Elsa no te preocupes, es porque no te conoce. - Intentó animar la pelirroja poniendo su mano sobre el hombro de esta.

- No Anna, es porque soy un demonio. - Sus ojos podían mostrar claramente como su corazón se rompía poco a poco al saber la amarga verdad.

Tras una larga represión por parte de Kristoff, el reno consiguió dejar de tener tanto miedo a la albina, y una vez atado al trineo, siguieron con su camino.

Pasaron días sin contratiempos, salvo las feroces tormentas de nieve. Pararon en una zona llana para poder descansar, la comida pasó tranquilamente, pero minutos después de acabar, aparecieron una manada de osos furiosos y de blanco pelaje, la magia oscura los estaba afectando tanto que no eran conscientes de sus actos.

Kristoff sacó su reluciente espada dispuesta a usarla, los animales no tardaron tiempo en atacar, pero los rubios tenían una gran defensa, Anna por otro lado utilizó su poder para poder sacar de el aturdimiento a las bestias.

La pelirroja estaba tan concentrada en su magia que no se dió cuenta de que uno de sus enemigos se le abalanzó encima, por suerte Kristoff paró el golpe con su espada; la albina al ver eso se tranquilizó pero pudo ver como por detrás se acercaba otro dispuesto a atacar a Anna, Elsa por instinto saltó sobre el animal y lo llevó al suelo, marcas negras recorrieron la piel mientras su puño se dirigía a realizar un certero golpe.

- ¡Elsa no lo hagas! - Gritó Anna, la mencionada salió de su ensimismamiento pero un fuerte golpe de su enemigo bajo ella la lanzó lejos por el suelo.

Elsa mostró sus colmillos como si de un animal se tratara y con odio en su mirada se dirigió hacia la bestia; estando a contrarreloj, Anna consiguió liberar al oso del control de la magia y se lanzó sobre Elsa, quedando una encima de otra sobre el suelo, realmente quemaba la pálida piel pero la pelirroja no se quejó, pasado un rato la albina se tranquilizó y volvió a la normalidad, por suerte no pasó nada malo para nadie así que retomaron su viaje.

Nadie dijo una palabra en todo el camino, Kristoff estaba pendiente al trineo, y Anna de vez en cuando miraba a Elsa, la cual reflejaba tristeza en su rostro, tras un largo suspiro, cogió aire y se dispuso a romper el silencio.

- Anna, he estado pensando, y deberíamos separarnos, no puedo estar más contigo, Kristoff es un buen chico, él te cuidará como yo no puedo. - Antes de que Anna le pudiese decir algo, se levantó de su asiento y saltó hacia fuera, tras una fina niebla que rodeo a la albina apareció Crystal que corría junto al trineo y recibió a Elsa sobre su lomo.

- ¡Elsa no lo hagas! ¡Yo te quiero!

- ¡Yo también te quiero! ¡Pero por eso me alejo de ti! ¡Te prometo que algún día nos volveremos a ver cuando termine todo esto! ¡Adiós!

- ¡Elsa! - Gritó Anna al borde de las lágrimas, pero ya era demasiado tarde, Elsa desapareció en la niebla.

...

En alguna parte de Arendelle 23:41...

Pasaron días en los que Anna lloraba sin parar, todos la habían abandonado, todos menos Kristoff que la reconfortaba entre sus brazos cerca de la fogata.

- Anna, tu me gustas, me gustas mucho, pero sé que tú corazón pertenece a Elsa, ella no te ha abandonado, busca lo mejor para ti, cree que es un peligro para ti, ya sabes que eso no es así pero, ¿qué vas a hacer? ¿Te quedarás aquí parada sin saber donde está o irás a buscarla?

- No sé dónde está.

- Escucha, tienes dos opciones, o vas al castillo y la esperas, o vas a buscarla por todo Arendelle hasta encontrarla, tu decides.

- Vamos al castillo, estoy segura que a Elsa le gustará tener algo de apoyo cuando se enfrente a ese cretino.

- ¡Eso es lo quería oír!

...

Valle de los espíritus, Arendelle 12:37

- Kristoff, para a Sven, puedo sentir a Elsa.

Tras largos días de viaje llegaron al valle de los espíritus, era la última parada hasta llegar a la fortaleza y pararon allí.

El lugar era absolutamente lúgubre y tenebroso, todo estaba completamente oscuro y una espesa niebla rodeaba el sitio.

- La última vez que vine no estaba así. - Comentó Kristoff.

- Debe ser por esa magia... ¿Qué es eso? - Preguntó Anna señalando algo oscuro en el suelo.

Cautelosamente se acercaron y descubrieron que era una persona, su respiración era agitada y marcas negras similares a las de Elsa cubrían todo su cuerpo, Anna preocupada giró la cabeza del hombre para entablar una conversación y así poder ayudarlo.

- ¿Olaf? - Preguntó Anna gravemente sorprendida de verlo.

- ¿Anna? ¡Anna tienes que alejarte de mi! Podría hacerte daño, ya no puedo controlar más mi cuerpo, esa maldita magia negra me está consumiendo.

- No lo haré, ¿Qué te ha pasado?

- Es evidente, esa magia está controlando su lado demoníaco.

- ¡Elsa! - Gritó Anna emocionada al ver como su amada aparecía tras un árbol.

La albina sin decir alguna palabra más, se acercó a Olaf que seguía tumbado en el suelo, se arrodilló y puso su mano derecha sobre la frente de su tío.

El frio que producía Elsa hizo sentir mejor a Olaf, y en unos minutos las marcas desaparecieron junto con la magia.

- ¿Cómo lo has hecho? - Preguntó Anna impresionada.

- ¿Cómo crees que tenemos la sangre los demonios?

- No lo sé.

- Ardiente, solo tengo que enfriarla para que vuelva a su forma humana.

Pasados unos minutos, Olaf volvió a la normalidad.

- Gracias por tu ayuda todo este tiempo, Olaf. - Dijo Elsa cariñosamente.

- ¿Por qué?

- ¿En serio O.?

- ¿Cómo lo has..?

- Solo alguien muy cercano podría haber dado kraft a Anna, solo tú sabías lo que pasó en Weseltown hace unos años y solo tú podrías habernos ayudado aún siendo controlado por una poderosa magia.

- Lamento lo que pasó con el kraft.

- No te preocupes. - Respondió Anna con una alegre sonrisa.

El emotivo encuentro no duraría mucho, ya que en segundos una fuerte magia negra se hizo presente, los espíritus estaban siendo corrompidos por la maldad del ambiente.

Elsa se levantó preparada para la pelea, una entidad se acercó peligrosamente a los humanos, pero la albina lo congeló, sin embargo se liberó rápidamente y en segundos fue rodeada de almas que volaban sin cuerpo físico.

- No puedes hacer nada, eres débil, eres un demonio. - Susurraban los espectros alrededor de Elsa.

- Dime algo que no sepa. - Respondió con una burlesca sonrisa.

Elsa congeló tanto como podía a los espíritus pero no les hacia ningún efecto y atravesaban sin piedad el corazón de la albina, esta sintió una gran presión sobre su pecho y sus piernas dejaron de aguantar su peso, cayendo al suelo.

- ¡Elsa tienes que hacerlo! ¡Te matarán! - Gritó Anna preocupada.

- ¡No lo haré! ¡No quiero descontrolarme!

Anna alejó a las almas con su magia y levantó a Elsa del suelo.

- Elsa puedes hacerlo, yo te quiero y confío en ti.

- ¿Cómo puedes querer a un demonio? ¿Cómo puedes confiar en alguien que podría hacerte daño?

- Si no lo haces tú, lo haré yo; deseo ser un demo...

- ¡No lo hagas, por favor Anna! - Dijo Elsa desesperada mientras sostenía las manos de la pelirroja entre las suyas, esta solo sonrió y posó sus labios sobres los fríos de Elsa.

Ese beso hizo volver la determinación y confianza que le faltaban a Elsa, y sin romper tan hermoso acto, marcas negras recorrieron su pálida piel y extensas alas negras salieron de su espalda.

- Purificalos, no dejaré que ninguno se acerque a ti.

Anna puso toda su concentración en cumplir el pedido de Elsa, esta volaba y detenía a las entidades con hielo y nieve, batía sus alas, hacia cualquier cosa para que Anna pudiera salvar las almas con sus poderes.

Parecía que lo habían conseguido pero entonces vieron a un enorme y blanco oso que había sido atraído por el ruido, el último espíritu que se mantenía corrompido, poseyó el cuerpo del animal y lo convirtió en una feroz bestia.

Elsa y el animal tuvieron una feroz batalla mientras Anna ponía todo su corazón en purificar la última alma; el oso tras un gruñido apartó a Elsa con su garra, esta arañó el suelo y con rabia se lanzó sobre el animal, alzó el puño dispuesta atacar, iba a matarlo sin lugar a dudas, pero entonces un fuerte dolor atravesó el corazón de Elsa, que cayó al suelo mientras el animal regresó a la normalidad y huyó.

- ¡Dios! Hacía años que no sentía este dolor.

- Gracias por sacarme de la miseria de ser corrompido por esa maldita magia. - Todos los presentes dirigieron sus miradas hacia la procedencia de la voz y encontraron a un fantasma, era un niño de unos 13 años vestido con ropas elegantes pero sencillas de color marrón con las terminaciones en verde.

- De nada pero, ¿quién eres? - Preguntó Anna mirando al espectro.

- Soy Edward Cromwell, el hijo del capitán John y como agradecimiento os mostraré la verdad del pasado.