DÍA 2

A la mañana siguiente, Ren la va a recoger al Darumaya. La sonrisa con la que se dan los buenos días serviría para abastecer de energía eléctrica a un pueblo entero. Y no es una exageración, bueno, apenas nada más…

Ren está deslumbrante, está feliz de no haberla perdido y de poder reclamarla como amiga, y de tratarla como tal, y sobre todo, y esto es lo más importante, sabe que este es el principio de la caída del muro. No el de Berlín, no se confundan, es el muro senpai/kohai que Kyoko lleva casi un año poniendo entre ellos, construyendo cuidadosamente. Cada avance suyo obtiene una réplica inmediata en el aumento de la distancia que los separa. Él desea que Kyoko no le haga eso a Corn, y que lo deje acercarse a ella. Quiere disfrutar de esta cercanía recién descubierta con ella, su amiga. Y no, ahora mismo no teme encasillarse como amigo y quedarse atascado en ese rol. Esa es una preocupación que dejará apartada para más adelante. Ahora mismo, eso es lo último en sus pensamientos.

Kyoko está en la gloria. Sus únicas experiencias de amistad en toda su vida han sido Corn y Moko-san. Chiori está cerca. Shotaro no cuenta. Han sido años de soledad, años de no conocer la dicha de la alegría y la pena compartidas, años de tristezas. Pero eso se ha terminado. Sí. Tiene a Moko-san y ha recuperado a Corn, su príncipe de las hadas… Bueno, realmente debe acostumbrarse a dejar de llamarlo así… Es un simple mortal, aunque ciertamente debería ser calificado como divino, porque hombre tal no puede ser tan solo humano…

Estudian atentamente los compromisos del día que tiene Ren y planifican la jornada. Un rodaje en exteriores, una entrevista para la radio, y a la tarde una prueba de vestuario para la próxima campaña de R-Mandy. Sin embargo, hoy Kyoko no podrá asistirle durante toda la jornada, porque ella tiene rodaje de Box-R a las dos, y luego a la noche tiene una prueba para un casting (eso le dice ella…). Así que hoy se verán poco. Ejem, ¿poco? ¿de veras? ¿Toda la mañana juntos es poco? Hay que entender a estas dos pobres almas… han vivido tanto tiempo faltas de los afectos más sinceros que todo tiempo se les hace poco… Pero Ren busca poner remedio a esa carencia:

- ¿Quedamos para cenar?

- Saldré tarde…

- No importa. Yo te recojo…

- No sé a qué hora terminaré…

- Hmm… No es un casting, ¿verdad Kyoko?

La pobre muchacha se ha quedado blanca.

- No tienes que ocultármelo, de veras. No te preocupes… Eres el pollo, ya lo sé.

- P-pero, pero… ¿cómo…

Ren suelta al aire una carcajada limpia, sonora.

- Pues no fue tan difícil suponerlo, la verdad… Siempre desaparecías del hotel la misma tarde de la semana. Luego una noche vi en la tele al pollo haciendo un dogeza perfecto con tremendo disfraz, otra noche estaba clamando al cielo con el puño en alto, igual que haces tú. Y cada vez estuvo más claro… Desaparecías cada tarde-noche que había programa, y alguna vez nos llegamos a encontrar por allí, por TBM, tú como Kyoko, claro, sin el pollo, y a ti te salían los nervios como si te hubieran pillado haciendo algo malo...

- Corn, te lo juro… Tus secretos están a salvo conmigo…

Él no puede evitar derretirse por dentro cuando ella le llama por el nombre de su infancia.

- Lo sé, lo sé. Te lo repito, no te preocupes…

- Lo siento, lo siento… Bo fue mi primer trabajo remunerado. No quería que nadie se enterara, me daba mucha vergüenza. Mi primer trabajo como actriz es vestirme de pollo… ¡Ja! Y además si tú te hubieras enterado, me hubieras crucificado a carcajadas o te hubieras burlado de mí hasta el fin de los tiempos… Aprovechabas cualquier oportunidad para hacerlo… Vivía con miedo de que te enteraras… Y luego pasó lo tuyo, y pensé que te enfadarías, tú contándole tus problemas a una novata, a tu kohai… no quería que te enteraras nunca…

- Bueno, no niego que la imagen es divertida, y la tentación de hacerlo muy grande, jeje… Pero me ayudaste mucho, muchísimo, cuando tenía problemas.

Y ahí dejan el tema. Ninguno quiere hablar más del asunto. Ni del tema de Katsuki ni de la chica de secundaria que le gusta a Ren. Kyoko porque le duele que él ame a otra, y Ren porque no sabría evitar el punto sin decirle que es ella, que siempre fue ella. Ren tiene claro que Kyoko no sabe que es esa misma chica. Es irónico, ¿verdad? El amor de su vida le abrió los ojos al amor, a él, que se le suponía la viva imagen del romance, mientras que ella evita el amor como a la peste… Sí… Sin embargo, hay una cosa con el pollo que le molesta. No le gusta nada la idea de que Kyoko piense que él está interesado en otra, que pueda amar a otra. Eso podría cerrarle cualquier oportunidad que pudiera surgir, porque su Kyoko jamás se interpondría entre una pareja. No le quedará más remedio que resolver ese tema cuando le explote en la cara… Otra vez…

- Entonces, ¿a qué hora te recojo?

- ¿Un poco después de la nueve y media?

- Perfecto… ¿Comenzamos la jornada?


Cuando al final del día va a buscarla, Ren ya tiene en el coche la cena. Acaba de recoger el pedido en el restaurante. No es comida basura, no. Es comida sana, como diría Kyoko. Ni siquiera ella puede poner objeciones al menú.

- ¡Pero Corn! ¡Podría haber preparado algo yo!

- Nop. Hoy no… hoy nos lo tomaremos con calma. Han sido dos días de muchas emociones y necesitamos descansar.

Ya están cerca de su apartamento cuando suena el teléfono de Ren. Sin dejar de conducir, él se lo saca del bolsillo, y se lo entrega a Kyoko.

- Por favor, contesta tú…

Ella lo hace y sonríe al ver quién llama.

- Yashiro-san, buenas noches.

Ren hubiera dado con gusto parte de su sueldo por ver la cara de su mánager ahora mismo. Con gusto. Kyoko contestando a su teléfono tarde en la noche. Sí… hubiera sido interesante de ver…

El caso es que Yashiro avisa para que lo recoja a la mañana siguiente. Sí, ya se encuentra recuperado, mucho mejor. Le transmitiré su recado. Buenas noches, Yashiro-san.

- Bueno, ya es oficial… -le dice él.

- ¿El qué?

- Tu misión Love Me ha terminado. Ya eres libre…

- Cooorn, no digas eso… Suena como si quisiera deshacerme de ti.

- ¿Y no es así?

- ¿Estás loco? ¿Cómo se te ocurre pensar eso?

- Kyoko, no quiero decirlo sin que suene incómodo o resulte embarazoso, pero sabes que hay veces que me evitas, que me rehúyes… Y ayer precisamente no parecías muy contenta de verme…

- Bueno… sí…, alguna vez puede haber sido así… -reconoce ella, mirando hacia otro lado, esquivando sus ojos.

- ¿Y eso por qué? Si puedo preguntar…

- Pfff, porque me agobiabas. Tsuruga Ren por aquí, Tsuruga Ren por allá… Siempre estabas por donde quiera que yo iba... Mágicamente allí estabas… Y Yashiro-san parecía demasiado contento por esos encuentros casuales… Siempre mencionando tus hábitos alimenticios para que yo cocinara, o que simplemente te obligara a comer… De alguna forma, siempre acababa en tu apartamento… A ver, no es que yo no me alegrara de verte o de pasar tiempo con mi senpai, de veras. Es solo que a veces era… demasiado… Demasiada atención…, no sé si me explico…

Ren se preocupa al oír esto. Las alarmas suenan en su cabeza. Peligro, peligro… ¿Pero de cuánto se ha dado cuenta ella? ¿Tan obvio había sido? ¿O acaso ella no era tan despistada respecto a sus intenciones? Si ese era el caso, ¿significaba que lo evitaba intencionalmente? Quería gritar. ¿La había estado espantando todo este tiempo? ¡Pero ir más despacio con ella era imposible! Sí, quería gritar hasta quedarse ronco… En cambio, con voz dulce y una calma que no siente en absoluto, le pregunta:

- ¿Y qué ha cambiado?

- Repito: ¿Estás loco? Eres Corn. Estás aquí. Has vuelto a mi vida. ¡Te he recuperado! Ahora entiendo tantas cosas…

No. No. Ella no puede estar pensando eso. No puede estar confundiéndolo todo con la amistad de Corn. Se siente como si hubiera retrocedido, como si estuviera más lejos de conseguir su amor que antes. Lejísimos… Tiene su cariño, lo tiene, y abiertamente además, pero… Oh ¿Por qué le duele tanto el pecho?

Ella continúa, ignorando con un esfuerzo consciente y voluntario el daño que le está haciendo a su propio corazón, sin saber que está haciéndole lo mismo al hombre al que ama, justo a su lado:

- Pero ahora puedo ver que solo me estabas buscando a mí. A tu amiga. Y a los amigos no se les falla ¿verdad? Me alegra tenerte de vuelta, Corn.

Y la mirada que le dedica es tan amorosa, tan llena de cariño sincero, que Ren solo puede corresponderle…


Al rato, ya en el piso, una Kyoko repentinamente tímida dice:

- Corn…

- ¿Sí?

- No, nada…

- Vamos, dime.

- Esto… ¿podría…? ¿puedo ver tus ojos? Tus verdaderos ojos.

Ren sonríe. Esto es tan de Kyoko…

- Acompáñame.

Van al baño principal. Él prepara la solución y el bote de las lentillas. Se quita primero una y luego otra. Kyoko está mirando los dos círculos marrones que él ha puesto en el bote.

- ¿Preparada?

- Sí…

Y Corn (porque ese ya no es Ren) abre los ojos para enlazar su mirada con la de Kyoko, anhelante. Sin darse cuenta se toman de las manos.

Verde frente a dorado. Al fin.

Ella suspira.

- Son iguales a los de mis recuerdos. Podría perderme en ellos…

Y yo en los tuyos, Kyoko, para siempre…

Pero en cambio, con una sonrisa un poco triste, le dice:

- Anda, vamos a cenar.


Al usuario no registrado 'orquideazul' le doy aquí las gracias por su comentario: ¡Gracias!