Hola a todos/as! Hoy os traigo el último capítulo de " La nieve y el deseo" T.T

Quería deciros que tan feliz he sido escribiendo este fic, he estado ( y estoy) emocianda por vuestros reviews, hemos llorado, hemoa reido, hemos...sentido otras cosas ( quien quiera entender que entienda) y estoy super contenta de haber podido terminar esta historia con ustedes, un beso super enorme para todos ustedes mis lectores.

Peeeero, esto no acaba aquí porque seguiré con otras historias que espero igual os guste.

guadalupedigimon: con mucho amor sigo la historia guadalupe ( si te llamas asi), me alegro haber causado esos colores en tu cara xD.

.94: con mucho gusto sigo con la historia aunque la acabe en este cap xD.

Lisezita: todo a su tiempo, no soy tan cruel xD.

belten10: muchas gracias por tus cumplidos, realmente era mi primer lemon xD, dale un abrazo y una caja de pañuelos a tu madre de mi parte xD espero que te guste este último cap, un beso.

bulmat: me alegro de que te gustara, era mi primer lemon y no estaba segura de si gustaría xD pobrecita la vaca novia de tu abuelo xD espero que te guste este final y te deje un buen sabor de boca, besos.

loghan10: siento el sufrimiento causado, he de decir que hasta a mi me emocionó, soy muy sentimental xD pero espero que este último cap te guste, de hecho no tenía pensado poner lemon pero bue, feliz lectura y besos.

Diclaimer: Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.

Antes de la lectura me gustaría decirles que este cap es una especie de songfic y lo narra Elsa. Recomiendo escuchar la canción " solo tú" de Carlos Rivera, es in cantante mexicano que supongo la mayoría conocerá.

Castillo de Arendelle...

Ya han pasado cinco largos años desde que Anna se fue y no volvió, no ha pasado ni un solo día en el que extrañe tenerla conmigo, sostener sus manos entre las mías, encontrarme con su mirada o añorar su eterna sonrisa acompañada de infinitos "te amo".

Mentiría si dijera que no quiero ir a buscarla, pero no puedo evadir mis responsabilidades. Lo cierto es que Anna siempre está presente en mis pregunto donde estará, qué estará haciendo y si algún día volverá.

Todas las noches en mi cama puedo escuchar como su voz me llama, siento como sus labios buscan los míos, me roba el aliento, pero cuando abro los ojos ella no está conmigo, sin embargo es como si la pudiera sentir a mi lado, puedo oir como su dulce voz dice mi nombre una y otra vez.

Hoy tengo tiempo libre, asi que haré lo que hago siempre, ir a la gran sala vacía donde se encuentra un piano negro, siempre que voy allí cierro las puertas tras de mi, abro los enormes ventanales para dejar pasar los rayos del sol y aspiro el agradable aroma.

Pronto esa habitación se convirtió en uno de mis lugares preferidos, siempre que puedo me dirigo al piano, siempre me apetece tocar la canción que con ternura me cantaba Anna durante nuestro viaje, ahora la canto yo acompañada de mi piano, recordando dulcemente nuestros momentos juntas.

...

Sé, que a veces soy difícil de entender

Que puedo lastimarte sin querer,

Sabes bien, sin querer

- Anna, he estado pensando, y deberíamos separarnos, no puedo estar más contigo, Kristoff es un buen chico, él te cuidará como yo no puedo. - Dicho eso me levanté de mi asiento y salté, tras una fina niebla apareció Crystal que corría junto al trineo, me recibió sobre su lomo tras mi salto.

Yo, que tanto te he intentado proteger

El héroe de tus sueños quiero ser,

Y no sé si estoy bien

Anna corría hacia mi, pero ya era demasiado tarde; de mi mano brotó hielo que cubrió parte del suelo, columnas afiladas atravesaron el cuerpo de James mientras un último suspiro salía de mis labios antes de cerrar los ojos.

Pero sé que te amo y,

Solo quiero devolver un poco

De lo que me has dado... Tu

Con tu ternura y tu luz,

Iluminaste mi corazón

Que me da vida, eres tú

No hay nadie mas solo tú,

Que pueda darme la inspiración,

Solo escuchando tu voz

- Bésame. - Dijo Anna con un brillo especial en sus ojos, puse delicadamente mi mano en su mejilla y acerqué nuestros rostros hasta eliminar la distancia, me perdí en sus labios pero el miedo me hizo alejarme de su boca, sin embargo Anna acarició mis mejillas con ambas manos y me atrajo hacia ella, una vez más nos besamos hasta quedar sonrojadas y sin aire.

Si, contigo es con quien quiero caminar

También con quien me gusta despertar,

Quédate, una vez mas

Me encontraba completamente desnuda y abrazada al cuerpo de Anna, sonreí al contemplar su plácido rostro sobre mi pecho, con ternura besé la cabeza de la chica entre mis brazos; ella esbozó con un tenue sonido su despertar.

Porque sé que te amo y,

Solo quiero devolver un poco

De lo que me has dado... Tu

Con tu ternura y tu luz,

Iluminaste mi corazón

Que me da vida, eres tú

No hay nadie mas solo tú,

Que pueda darme la inspiración,

Solo escuchando tu voz

Que regresa a mi cuerpo

La fuerza de amar como me has enseñado...

Sonreí ampliamente, puse mis manos sobre sus hombros y le dí un pequeño empujón, ella sonrió también, cogió mi corbata y tiró hacia ella para besarme apasionadamente, segundos después volví a ser empujada hacia la pared.

Tu,

Con tu ternura y tu luz,

Iluminaste mi corazón

Que me da vida, eres tú

No hay nadie mas solo tú,

Que pueda darme la inspiración,

Solo escuchando tu voz...

Mi mano en su entrepierna se movía rítmicamente, nuestros cuerpos acalorados se fusionaban con desesperación, ella gemía mientras me miraba con sus brillantes ojos ahogados en placer, yo ardía en deseos de besarla y amarla más.

- Te amo, Anna.- Le dije entre ahogados suspiros para luego cumplir mi anhelo y besar sus sabrosos labios con frenesí.

...

Aún después de que la canción acabara, yo seguía inmersa en mis recuerdos con Anna, sin embargo un ruido perturbó mi silencio, era la puerta que se abría.

- Siento mucho molestarla majestad, pero hace un rato un gato pequeño anda merodeando alrededor del castillo.- Dijo John, a él siempre le preocuparon los animales, aún más los pequeños, no pasó mucho tiempo que tras sus palabras un gato pequeño y anaranjado se asomara entre sus pies.

- Es muy bonito.- Dije observando el curioso animal.

- ¿Qué deberíamos hacer majestad?

- Que se quede.- Mis palabras debieron provocar felicidad, pues una sonrisa asomó de los labios de John, y el pequeño gato corrió eufórico, de un salto se situó sobre el piano lo más cerca posible de mi.

- Muchas gracias majestad, con su permiso.- Dicho eso y tras una reverencia, se fue cerrando las puertas tras de sí.

El pequeño gatito me miraba atento, yo simplemente le sonreía entretenida, me pareció adorable cuando ladeó su diminuta canezita a un lado sin dejar de mirarme.

- Ya puedes dejar de fingir, Anna.- Dije sonriente, por unos segundos el gato me miró, pero de repente empezaba a tener forma humanoide hasta convertirse en la Anna que recordaba, igual de desnuda que la recordaba pero con las piernas cruzadas.

- No me puedo creer que me reconozcas incluso en forma de gato.- Me dijo ella, cuánto añoré su voz, pero sin poder evitarlo mis ojos se dirigieron a su torso desnudo.

- Sí, muy bonito.- Dije sonriente.

- ¡Elsa! - Protestó Anna entre mis risas, me recordó a aquella vez que le dije palabras sugestivas y ella me quiso encadenar.

Me levanté de mi asiento, me quité la capa de color blanco y envolví a Anna en ella, yo prefería quedarme solo con mi largo vestido celeste abierto por un lado y mis tacones de mismo color.

- Gracias.- Dijo Anna aferrandose a la tela.

- Me alegro de que hayas vuelto.- Tras eso la estreché entre mis brazos y probé los labios que años atrás perdí.

- Supongo que hubieses pensado que yo no volvería después de todo este tiempo. - Me dijo triste y avergonzada.

- Nunca, siempre tuve la esperanza de que regresarías a mi lado.

- Elsa.- Susurró mi nombre enternecida y sus ojos brillaron rogando el deseo que ambas compartíamos, nuestros besos casi parecian irreales pero contenían sentimientos verdaderos.

- Me debes una explicación de porque tardaste tanto en volver, y sobre todo el que puedas hacer magia de transformación.

- Bueno, es una larga historia, pero todo empezó cuando volví a mi otra casa.

...

Estaba algo triste de que tuviera que separarme de Elsa, pero mi familia estaría preocupada por mí, de repente sentí algo duro y frío golpear mi trasero, era el suelo.

- Dios, ¿por qué siempre aterrizo igual? Joder, como duele.- Dije sobando la zona adolorida, de pronto escuché el sonido de un plato al caer y por acto reflejo levanté mi cabeza, era mi madre que me miraba sorprendida.

- Anna.- Susurró ella, yo la veía igual pero distinta a la vez, su cara no había cambiado, pero su pelo ya no era rojizo, ahora era castaño, supongo que sólo era una mentira el parentesco nuestro.

- ¿Qué pasa cariño? ... Anna. - Mi padre igual me miraba sorprendido con su típico y bien peinado pelo negro, parecían sincronizados, pues ambos a la vez me abrazaron y me llevaron al gran salón del apartamento.

Al volver a ver la habitación después de tanto tiempo, la nostalgia me embargó y recordé los momentos en los que jugué allí, las tantas veces que pinté la rojiza pared o cuando ensuciaba las finas cortinas de un color entre rojo y marrón con mis pinturas.

Felices recordamos los viejos tiempos, me contaron de su vida cuando me fui y me preguntaron de la mia, yo gustosa les conté todo lo sucedido, aunque obviamente me guardaba algunos detalles, como por ejemplo que entré en la habitación que me prohibieron o que me enamoré de mi hermana, aunque no omití el hecho de que era reina.

Estábamos los tres felices de mi regreso hasta que mi padre vió el trozo de papel con el hechizo que utilizaría después para volver sobre la mesa, fue entonces que mi padre encajó todas las piezas del rompecabezas y supo lo que hize, se puso furioso, me gritó tanto que pensé que no volvería a escuchar jamás, rompió el papel en pedazos y luego me encerró en mi habitación, mi madre no dijo ni una palabra, parecía estar de acuerdo.

Pasé los primeros días horrorizada y pensando que había pasado, pero no conseguí llegar a la conclusión de nada, solo que mi padre había roto mi única forma de volver con Elsa y los otros.

Con el tiempo me dejaron retomar mis estudios, de alguna manera acabé ingresada en una facultad de medicina, mientras una parte de mí se centraba en sacar buenas notas para mantener felices a los que yo llamaba padres, la otra parte de mi añoraba el maravilloso mundo que conocí junto al amor de mi vida.

Todas las noches al irme a la cama pensaba, pensaba sobre qué estaría pasando en Arendelle, cómo estaría Elsa, la añoraba tanto que besaba el colgante que ella me dió mientras susurraba su nombre hasta quedarme dormida.

Un día todo cambió, un alumno nuevo en la ciudad se había transferido a mi clase, era un chico alto, musculoso y de pelo rubio, rápidamente lo reconocí, era Kristoff, ambos nos lanzamos a los brazos del otro alegres de nuestro encuentro, desde ese momento me gané el odio de mis conpañeras por ser cercana a él, pero no me importó.

Kristoff me contó como vino a mi mundo, Gran Pabbie no estaba seguro si yo podría regresar, así que le enseñó magia y lo mandó a mi mundo, por desgracia él no sabía lo suficiente como para teletransportarme a mi también, por lo tanto tuve que aprender magia.

Necesitaba una coartada para pasar más tiempo con Kristoff aunque fuera en mi casa, así que se tuvo que hacer pasar por mi novio, un día en el que él vino a mi casa, en un acccidente en el que choqué contra una estantería y él me cogió, una carpeta cayó sobre mí, entre los papeles se encontraba un certificado de infertilidad de mi madre, recordé cuánto interés ponían en que Kristoff y yo tuviéramos descendencia, y comprendí que simplemente tenían una obsesión con tener hijos, solo me veían como su heredera, si de verdad me quisieran como a una hija, no me hubiesen prohibido volver con la persona que amo, dolida por haber vivido tanto tiempo esa amarga mentira, tomé la decisión de que no regresaría jamás allí después de irme, con ese pensamiento en mi mente, un día me fui con Kristoff dejándoles una nota con todo mi dolor y resentimiento.

Una vez en Arendelle fui recibida por John, que rápidamente pasó la noticia a Olaf y Gran Pabbie por carta, yo quería darle una sorpresa a Elsa, así que después de pensar con Kristoff y John, decidí convertirme en un lindo gatito y visitarla con el capitán mientras mi amigo me guardaba la ropa en mi habitación, que ahora era la de Elsa.

...

- Y eso es lo que pasó, aunque por desgracia me reconociste sin problemas, asi que ya no fue tanto una sorpresa.

- Puedes transformarte en lo que quieras, siempre reconoceré tu mirada de animalito curioso.

- ¡Elsa!

- Lo siento pero es verdad.- Dije entre risas mientras ella fingía un enfado.

- Bueno, por ahora solo me interesa estirar los músculos, no me vuelvo a transfornar en un animal pequeño por el resto de mi vida.- Yo me reí por su comentario, ella estiró sus brazos pero perdió el equilibro, sin embargo conseguí rodear su cintura con mis brazos para que no se cayera hacia atrás, pero la capa que le puse aterrizó extendida sobre el piano. De repente se escuchó un estruendo procedente de la puerta que se habría de golpe.

- ¡Hey Elsa! ¿Ya descubriste que An...na? Perdón por la intromisión. - Dijo Kristoff nervioso mientras salía de la sala, claramente me habia visto abrazar el cuerpo desnudo de Anna.

- Seguro que pensó que estábamos haciendo otras cosas.- Dije aún observando la puerta abierta.

- Bueno, démosle un motivo para pensarlo.- Dijo Anna sugerente, luego de que nuestras miradas se cruzaran, me besó apasionadamente, yo acepté gustosa su petición y en un chasquido de dedos, una corriente de aire frío cerró puertas y cortinas para dejar paso a la intimidad.

Mordí su labio dulcemente, hacía tanto tiempo que no la tenía cerca de mí que quería hacérselo duro, sentirla profundo, besar su cuerpo y sentir su dulzura.

Besé su oreja, lamí su cuello, mordí su hombro, sostuve su mano y besé el dorso, estaba dispuesta a darlo todo pero quería saborearla por completo.

Separé nuestros cuerpos, yo que seguía sentada, arrinconé su delicado pie entre mis manos, lo besé y marqué mi rumbo hacia el norte de su cuerpo, sin soltar su extremidad de mi agarre, lamí despacio su pierna hasta la rodilla, donde me detuve, le miré a los ojos y ella tragó saliva sonrojada.

Acerqué nuestros cuerpos y besé su estómago aprovechando la diferencia de altura, ella suspiró mientras cerraba los ojos, mi lengua insaciable,al igual que mi mano, quiso acariciar la llamativa piel rozada, Anna temblaba por el placer pero no eliminaba la distancia entre sus piernas.

Le besé desesperada en los labios, ella rodeo mi cuello con sus brazos, mientras mis manos bajaban hacia sus ingles, despacio abrí sus piernas, nuestras bocas se separaron en busca de aire, pero la mía retomaba su camino por el cuerpo de Anna.

Mi lengua lamió su húmeda piel mientras mi fría mano se posaba delicadamente en su vientre, ella cerró los ojos y se tumbó sobre la capa encima del piano, no podía aguantar el placer, sólo yo sé como enloquecerla.

Anna arqueba su espalda mientras se mordía el labio inferior o entreabría sus labios en busca de aire, su mano temblorosa buscó la mía sobre el instrumento y la aferró contra la suya fuertemente.

Aproximadamente 2 horas después ...

Después de decidir aplazar nuestro deseo a la noche, Anna se puso ropa fina al igual que yo, ella se vistió con una camiseta verde oscuro de manga larga y una gran A de color negro en el centro, shorts vaqueros y zapatillas de color verde, yo me puse unas zapatillas negras, pantalones cortos de color negro, una camiseta blanca con letras en negro, y sobre esta una chaqueta ancha de color blanco con estampados en rojo y negro.

Ambas rememoramos nuestros momentos juntas en nuestro paseo por Arendelle, tras nuestro largo recorrido decisimos sentarnos en el mismo lugar en el que Anna me dió la promesa de entregarse a mi antes de irse.

- Elsa,¿En Arendelle se pueden casar las hermanas?- Me preguntó curiosa, a mi sinceramente me sorprendió su pregunta.

- Nunca se ha visto un caso así en años, al menos no en la familia real.- Le respondí sinceramente con lo que sabía.

- Mm, bueno aunque no podamos casarnos, yo siempre te voy a amar.

- Aunque mi cuerpo deje de existir en este mundo, mi corazón siempre guardará el amor que por ti siento.

- ¿Eres un poeta? - Me preguntó arqueando una ceja.

- No, soy una reina enamorada.- Reimos al viento mientras la brisa balanceaba nuestro pelo.

- Echaba de menos tus palabras románticas, debería haber venido antes.

- Yo me alegro simplemente porque ya estés a mi lado, este año viniste con la primavera, y tan radiante como los rayos del sol veraniego.- Nuestras miradas se cruzaron y ella mordió su labio inferior.

- Es una pena que no podamos casarnos.

- Aún así eres mi hermana, podemos compartir el trono como si fuéramos rey y reina.

- Si, aunque sería hermoso que tuviéramos una boda antes de eso.

- Anna.- La llamé al tiempo que sumergía mi mano en el bolsillo de mi pantalón.

- Dime.

- ¿Quieres ser mi reina? - Le pregunté enseñándole el delicado anillo de plata con una perla color azul mar incrustada, lágrimas brotaron de los ojos de Anna, que saltó feliz sobre mi para abrazarme por el cuello y besarme hasta caer ambas al suelo.

Fin