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Como aún seguían sin las piezas nuevas del Camaro y de momento no podían continuar trabajando en él, Damon se ofreció para ayudar a la chica con la reparación de una camioneta que le acaban de llevar al taller. Mientras trabajaban, las bromas y tonteos no pararon en ningún momento.
-Nunca me has contado por qué viniste a Forks –soltó ella de pronto, acabando con el buen humor del chico.
-Quería dejar atrás mi pasado.
-¿Tu pasado o una chica?
-Supongo que ambas cosas –asintió él, aún reacio a contar algo.
-Puede que te ayude contarlo, para desahogarte y eso.
-Tú lo que quieres es cotillear… -le acusó Damon en broma, recuperando un cierto tono divertido.
-Lo reconozco, sí, pero realmente creo que compartir tus sentimientos podría ayudarte a enfrentarte a los demonios de tu pasado.
El chico asintió conforme y tomó aire antes de responder:
-Tuve una especie de… pelea con mi hermano Stefan.
-No sabía que tuvieses hermano –se sorprendió ella al oír ese dato.
-¿Me dejas continuar con mi historia? –protestó él con una leve sonrisa irónica-. Si me interrumpes a cada frase no acabaremos nunca.
-Vale, perdón. Continúa.
-Bien, pues como te decía, tuve un enfrentamiento con mi hermano...
Damon comenzó así a relatar la historia de su vida, aquella donde el único que no encontró su "final feliz" fue él:
El chico siempre estuvo enamorado de Elena Gilbert, pero esta prefería a Stefan. Su hermano y ella empezaron a salir juntos casi nada más conocerse pero, desde el principio, Elena sintió una evidente atracción por Damon. El pequeño de los Salvatore, consciente de estas dudas de la chica, decidió que lo mejor era tomarse un tiempo separados para reflexionar así sobre hacia dónde iba su relación.
Stefan aprovechó ese tiempo de separación para irse del país por viajes de negocios y, durante los tres meses que este estuvo fuera, Elena no paró de pasarse por la casa Salvatore para ver a Damon. La relación de la chica y él había sobrepasado los límites de la amistad, tanto que llegaron a acostarse en varias ocasiones, casi siempre siendo ella la que le buscaba a él. Pero, como ocurría habitualmente, Elena se arrepentía de sus actos nada más hacerlos y destrozaba el ya machacado corazón del chico al decirle una vez más que todo había sido un error y que ella amaba a Stefan, que siempre amaría a Stefan.
Lo peor de todo fue que en cuanto regresó su hermano, Elena se lanzó a sus brazos y volvió a pasar de Damon como si nada hubiera ocurrido. El chico, harto de ese maltrato emocional, decidió coger carretera y manta y vivir su propia vida, lejos de Stefan y Elena. Estos ni siquiera hicieron nada para impedírselo, es más, incluso parecían aliviados con su marcha.
-Y así fue como acabé en Forks –le terminó de contar él.
Rosalie, para suavizar el tema, le contó que se distanció mucho de su hermano Jasper tras la muerte de sus padres pero que acabó arreglando las cosas con él y que ahora estaban más unidos que nunca.
-¿Dónde está tu hermano? –le preguntó el chico-. Nunca le he visto por aquí.
-Está en la Universidad de Missisipi con su novia Alice, la cual es hija de Esme y Carlisle.
-¿En serio? –alucinó él-. Pues sí que buscáis los Hale las parejas cerca…
-Alice es una chica fabulosa, me alegro mucho de tenerla como cuñada. Es casi como una hermana para mí.
-Es bueno ver que te llevas tan bien con tu familia.
-Sí –respondió ella en respuesta-. Hablo con ellos por teléfono cada vez que puedo, pero solo nos vemos en vacaciones y les echo mucho de menos. Jazz y yo siempre hemos estado muy unidos, desde pequeños.
-Mi hermano y yo también lo estábamos.
-¿Y qué os pasó? Aparte de la pelea por la chica, claro.
-Elena siempre ha sido mi perdición, pero Stefan se convirtió en un capullo integral mucho antes de eso. Lleva tanto tiempo siendo un capullo que me cuesta recordar cuando no lo era. Supongo que cuando era apenas un crío, solemos se encantadores entonces, ¿no?
-¿Tú lo eras? –sonrió ella divertida al imaginar a un pequeño Damon.
-Yo era una excepción.
-Cierto, se me olvidaba que vas de tipo duro…
El chico rió en respuesta y a Rosalie le gustó verle tan relajado, algo que era poco habitual en él.
-Así que… -murmuró ella pasado un rato-, no has venido aquí solo para reparar tu coche, sino también tu corazón.
-Puede –asintió Damon mientras se acercaba a la chica para acariciarle suavemente la mejilla con una mano-, ¿me ayudarías con eso?
-No tengo un título en Medicina –bromeó la rubia, intentando no delatar lo mucho que el contacto con su piel le hacía sentir-. En realidad, ni siquiera tengo uno de mecánico.
-Yo tampoco tengo un título de seducción, y aún así consigo ponerte a cien con tan solo tocar ligeramente tu piel…
-No te creas tan bueno, Salvatore.
-Demuéstrame que me equivoco –la retó él, descendiendo sus caricias al cuello de la chica, mientras que con la otra mano le acariciaba la cintura por debajo de la ropa, tocando directamente su cálida piel-. Demuéstrame que esto no hace que te excites.
Rosalie se mordió el labio inferior para contener el gemido que se le escapó por culpa de sus sensuales caricias. La chica respiraba aceleradamente, signo evidente de excitación; pero como se negaba a darle la razón a Damon, le siguió el juego y le acarició provocativamente el torso, llegando incluso a introducir una mano por debajo de su ropa para tocarle la parte baja del abdomen. Al notar cómo el cuerpo del chico reaccionaba a sus caricias, Rosalie se inclinó hacia él hasta detenerse a escasos centímetros de sus labios.
-Eres tú quien se está excitando –susurró ella con voz ronca por el deseo-. Y eso que está presionando contra mi vientre no es una llave inglesa precisamente.
Damon se molestó por ser el primero en caer en el juego y se retiró rápidamente de la chica al sentirse descubierto, lo cual hizo que esta riese con ganas.
-Eso no vale –se quejó él-, las tías lo tenéis más fácil para disimular que os ponéis cachondas.
-¿Ahora la culpa de que te excites en seguida es de las mujeres?
-No, ese mérito es todo tuyo –afirmó el chico, lanzándole tal mirada de deseo que Rosalie sintió cómo sus pezones se endurecían con tan solo fijar la mirada en sus ojos.
El chico volvió a pegarse al cuerpo de ella y bajó su mirada a los senos de esta.
-O puede que no podáis disimular tanto –sonrió él victorioso al notar la dureza de sus pezones.
-Calla y bésame –le exigió la chica dejando los juegos atrás y agarrándose de la nuca de Damon para fundirse en un intenso y pasional beso.
El ambiente se caldeó aún más cuando sus lenguas se encontraron y comenzaron una lucha por el control, mientras que sus manos viajaban sin descanso por el cuerpo del otro, cubriéndolo de caricias. Por suerte para ambos, era tan tarde que nadie aparecería para interrumpir el momento.
La ropa pronto comenzó a estorbar, por lo se ayudaron el uno al otro a desnudarse. Ya en ropa interior, Damon hizo que la rubia se tumbase en el suelo del taller y él se colocó encima. Sin parar de intercambiar pasionales besos, el chico le quitó el sujetador a Rosalie y se entretuvo un buen rato besando, acariciando y mimando sus turgentes senos. La chica gimió de placer y se removió bajo su cuerpo pidiendo más, por lo que Damon realizó un camino descendente de besos hasta llegar a su ombligo, el cual lamió traviesamente. Impaciente por tenerla desnuda al completo ante él, depositó un beso sobre las braguitas de Rosalie justo antes de quitárselas. Al ver el tatuaje de su muslo interior izquierdo, el chico se quedó de piedra.
-¿Qué pasa? –le preguntó ella extrañada de que se detuviese tan bruscamente-. ¿No te gustan los cuervos?
Damon parpadeó un par de veces, claramente confuso. Primero un cuervo le hizo entrar en Forks, su coche se estropeó cuando nunca antes lo había hecho, acabó yendo al taller "Cullen e hijos" de entre todos los que había en el pueblo y ahora la chica con la que estaba intimando en ese momento tenía un cuervo tatuado. Era como si el Universo le estuviese enviando una señal, como si estuviese predestinado a encontrarse con ella.
El chico agitó la cabeza con fuerza para eliminar esos locos pensamientos de su cabeza, le dedicó una sonrisa a Rosalie y acarició el tatuaje de esta con cierta devoción.
-Me encantan –le aseguró él, inclinándose para besar su piel, ahí donde el cuervo batía sus alas y se preparaba para alzar el vuelo.
Después, Damon besó su sexo y acarició la parte interior de sus muslos con sensualidad. La rubia, impaciente por volver a unir sus bocas, tiró de él para atrapar sus labios con fiereza. Sin dejar de besarle, la chica frotó sus sexos y ambos gruñeron al sentir ese grato contacto.
Rosalie coló una mano por debajo de los bóxers del chico y jugó con su miembro. Pasado un rato, viendo que si seguía así no podría aguantar por mucho más tiempo, Damon le agarró esa mano con fuerza y la retiró hasta aprisionársela firmemente en el suelo junto a la cabeza de la rubia. Con su mano libre, el chico jugó con su intimidad burlándose de ella y sin dejarla tener su orgasmo.
-Damon… -gimió esta en su oído, en una petición silenciosa para que la dejase alcanzar su liberación.
El chico se apiadó de ella y, tras unos rápidos movimientos más, la dejó llegar a su clímax. En señal de agradecimiento, Rosalie devoró sus labios e incluso le mordió el labio inferior al romper el beso para tomar aire. Después, con sus manos ya libres, la rubia ayudó a Damon a quitarse los bóxers.
-Creo que tengo un condón en la cartera –le informó él, recordando que debían usar protección.
-No hará falta –susurró ella contra sus labios, mientras rozaba sus sexos ahora sin impedimentos de por medio.
Damon intuyó que la chica lo decía porque tomaba la píldora, por lo que no le dio más importancia y continuó con su juego de provocaciones.
Aunque tenía muchas ganas de estar dentro de ella ya, se dedicó a provocarla mordisqueándole el cuello y frotándose contra su cuerpo. Rosalie sabía que él quería que ella fuese la primera en rendirse, pero ese estúpido juego de ver quién podía aguantar más dejó de importarle cuando su necesidad de Damon ganó la batalla contra su orgullo.
Así que, la rubia agarró con fuerza el miembro erecto de este y lo condujo hacia su centro, animando a Damon a invadirlo. El chico se perdió en sus ojos oscuros por el deseo y no dudó en introducirse en ella. Al sentirse conectados de aquella increíble manera, ambos gimieron fuertemente de placer. Rosalie volvió a atrapar los labios del chico mientras este se movía con rudeza dentro y fuera de ella, haciéndole tocar el cielo con cada movimiento.
La chica se agarró con fuerza a su espalda y le arañó ligeramente al alcanzar su liberación. Poco después, Damon gruñó al alcanzar la suya y dejó caer su cuerpo rendido sobre ella, a quien cubrió de besos el hombro y el cuello.
Ya con la respiración más controlada, el chico se quitó de encima para no aprisionarla y esta se abrazó a su cuerpo desnudo, acurrucándose contra él y apoyando la cabeza sobre su pecho.
-Tienes que reconocer que este ha sido el mejor polvo de tu vida –sonrió Damon con la respiración aún entrecortada, mientras acariciaba la espalda desnuda de la chica.
-¿Ha sido el tuyo? –le devolvió la pregunta ella, divertida por que compitiese por todo.
-¿Bromeas? –dijo él, alzándole el mentón con dulzura para mirándola fijamente a los ojos-, por supuesto que sí.
Rosalie sonrió halagada y se inclinó levemente para darle un corto beso en los labios, beso que nada tuvo que ver con aquellos otros besos apasionados y cargados de deseo que habían compartido antes.
-Podría haber sido mejor –sonrió ella con chulería al ver la cara que se la había quedado al chico al decir esto-. Todo se puede mejorar. Y estoy deseando ver cómo superas el mejor polvo de nuestras vidas.
-Acepto el reto –asintió él, sellando el trato con un intenso beso que les dejó casi sin respiración-. Pero para superarlo, necesito algo de descanso.
-Bueno, no hay necesidad de superarlo ahora mismo… -dijo ella con picardía en su voz, acariciándole provocativamente el torso desnudo.
Damon captó su indirecta y, pillándola por sorpresa, la hizo girar hasta quedar él encima y sujetándole con fuerza las dos manos en el suelo a ambos lados de la cabeza.
-Esta noche eres toda mía –susurró él a escasos centímetros de sus labios, justo antes de fundirse en un beso que prometía durar toda la noche.
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Van muy rápido, lo sé, pero la historia va a ser cortita y, además, Damon y Rosalie son personajes tan pasionales que eso de resistirse a la tensión sexual no va muy con ellos.
