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Royce no volvió a decir o hacer nada contra Damon y Rosalie, al menos no que el chico supiese, ya que sabía que si hubiese ocurrido algo, ella no se lo diría. Por lo que no había nada que impidiese que la pareja disfrutase plenamente de su feliz y extraña relación.

Damon y Rosalie salieron a pasear por Forks aprovechando que el día era soleado. Ella iba abrazada a él y este le rodeaba los hombros con un brazo para pegarla más a su cuerpo. Mientras caminan, no paraban de robarse besos y caricias. Lucían muy felices y así era exactamente cómo se sentían. La pareja estaba compartiendo un intenso beso cuando el teléfono de él comenzó a sonar y les interrumpió.

-¿Qué ocurre, Damon? –se preocupó ella al verle tan pálido al ver quién llamaba.

-Es Elena –dijo este con un hilo de voz.

-Cógelo –le animó la rubia, pensando que era buena idea que el chico se enfrentase a su pasado.

El chico asintió y aceptó la llamada.

-¡Damon, gracias a Dios! –dijo una voz femenina al otro lado de la línea que parecía estar muy alterada.

-Elena, cálmate. ¿Qué ocurre?

-Es Stefan, discutimos y se largó sin llegarse nada siquiera con él. Ni ha sabido nada de él en días, Damon. Estoy muy preocupada.

-¿Le has llamado?

-¡Pues claro! Pero nunca responde. Damon, por favor, necesito tu ayuda. Te necesito.

El chico sintió un escalofrío que lejos estaba de la satisfacción al oír esas últimas palabras de Elena.

-Está bien, intentaré llamar a Steff.

-No –se apresuró ella a negar-, mejor dime dónde estás y voy a verte.

Por primera vez desde que empezó esta conversación con Elena, el chico miró a Rosalie directamente a los ojos consultándole con la mirada, a lo que esta respondió dedicándole una leve sonrisa en señal de apoyo. Antes de volver a hablar, Damon acarició el rostro de la rubia para darse fuerzas:

-Estoy en Forks –le informó a su interlocutora telefónica-. Luego te mando la localización exacta.

-Genial, estoy impaciente por verte.

El tono de voz de la chica parecía casi insinuante o, al menos, a Damon se lo pareció. Todo esto de la pelea con Stefan y que insistiese en reunirse con él, le sonaba extraño; pero una parte de él, una parte muy pequeña y oculta en lo más hondo de su corazón, deseaba volver a ver a Elena con todas sus fuerzas.

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En lo que casi pareció un tiempo récord, Elena se presentó en Forks. Damon le informó a Rosalie que había quedado con ella en un bar para hablar. La rubia, pensando que el chico necesitaba hacer esto solo, le animó a ir y se despidieron con un intenso beso.

Nada más verle entrar, Elena se lanzó a los brazos de Damon y le abrazó con fuerza. Él correspondió el abrazo, aunque con menos emoción.

-¿Sabes algo de Stefan? –preguntó él sin dar rodeos, ya que estaba algo preocupado por su hermano.

-No exactamente.

-¿Qué quieres decir con eso?

-No sé a dónde fue ni quise saberlo.

-Pero dijiste…

-Te mentí –le interrumpió la chica-. Es cierto que discutimos, que rompimos y se fue. Pero no estoy aquí para que me ayudes a buscarle.

-¿Entonces por qué estás aquí?

-Por ti.

Damon no podía dar crédito a lo que oían sus oídos. Tantos años luchando por tener a la chica y, ahora que casi la había olvidado, ella aparece.

-Corté con Stefan porque me di cuenta de que nunca le quise realmente –explicó ella-. Era un amor adolescente, pero no había pasión. No tenía con él esa conexión que sentía contigo. Cuando te fuiste, intenté convencerme de que era lo mejor para todos, pero me equivoqué. Te quiero de vuelta, Damon. Te quiero en mi cama y en mi vida. Solo a ti.

El chico seguía sin reaccionar, cosa que aprovechó ella para arrimarse más.

-Elena, yo… -murmuró él con voz cansada debido a la lucha interna que le estaba agotando física y mentalmente-. Estoy con otra persona.

-Bueno, tampoco es que esperase que dejases de acostarte con otras. Han pasado meses, y tú eres muy fogoso, necesitas desahogarte de vez en cuando.

Damon alucinó por su comportamiento, pues en ese momento se parecía más a la prima de esta, Katherine Pierce, que a la chica de la que se creyó enamorado. Las malas influencias eran lo que tenían.

-No, Elena, no lo entiendes. Estoy saliendo con alguien.

Ella parpadeó confusa, pues no se esperaba eso.

-¿A qué te refieres con "salir"? ¿Como novios o algo así?

-Sí, algo así –afirmó Damon, queriendo decirle que tenía novia pero sin poder, ya que Rosalie y él nunca le habían puesto nombre a su relación.

-¿Y la prefieres a ella antes que a mí? –le acusó la chica, incapaz de creer en tal absurda idea.

-Ella por lo menos no ha jugado con mis sentimientos haciéndome creer amado para luego arrojar mi corazón al suelo como si fuese basura.

-Estás resentido, entiendo, pero sé que aún me amas. Podemos intentarlo y será increíble. Te lo prometo.

Como el chico no reaccionaba, ella tomó su rostro entre sus manos y presionó sus labios con los de él. Damon le correspondió por un momento por pura inercia, pero paró de inmediato al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Aunque fue demasiado tarde, pues oyó cómo caía una bandeja al suelo y, al girarse para ver lo ocurrido, vio a Rosalie mirándole con ojos llorosos. La chica le dedicó una breve disculpa a la camarera con la que había tropezado y salió corriendo del local sin mirar atrás, pese a que Damon corrió tras ella y gritó su nombre.

Elena salió del bar poco después y fue caminando tranquilamente hacia Damon, sin afectarle lo más mínimo lo que acababa de pasar.

-¿Esa era tu chica? –preguntó ella curiosa-. Pues sí que tiene malos humos…

Damon se giró para encararla y la miró con furia.

-Lárgate, Elena. No pienso volver a caer en tus redes.

-Me ha gustado este pueblucho. Estaré por aquí un tiempo, por si cambias de opinión.

Elena dio media vuelta para irse y dejó solo en medio de la calle a un Damon destrozado. No por ella, sino por Rosalie.


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N/A: para este fic he tomado una versión exagerada de la Elena de las primeras temporadas de TVD, aquella que no sabía lo que sentía realmente por Damon pero que aún así se dejaba besar por él o ella misma le besaba y luego las consecuencias eran hundir al chico en la mierda cuando ella decía que a quien amaba era a Stefan. A esa faceta de Elena que tanto odié durante las primeras tres temporadas, es la que he plasmado aquí, añadiéndole una muy mala influencia de Katherine. Elena tenía que ser la mala, sino esta historia sería Delena y no Dosalie.