Sinopsis: Se trata de una ambiciosa historia cronológica de la vida de Harry James Potter, el hermano del Niño que Vivió. Si estáis interesados en encontrar una historia donde un niño, que es tan querido tanto por sus padres como por su hermano y sus padrinos, puede llegar a ser uno de los magos más abominables de todos los tiempos, os invito a leerla ya mismo.

Spoilers: Esta historia está calificada como M por los siguientes contenidos para mayores: violencia, situaciones sexuales y lenguaje.

Renuncia: Los personajes mencionados en este fic no son obra mía ni tengo ningún derecho sobre ellos, sino que pertenecen a JKR y a Warner Bros. Tampoco es obra mía el argumento del fic que a continuación se pública (cuya autoría es de The Santi), pues tan solo he realizado su traducción del inglés al español.


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HARRY POTTER Y EL NIÑO QUE VIVIÓ

Escrita por The Santi y traducida por Johan Kira Expelliarmus

Capitulo 2: Otoño en Hogwarts

La mañana siguiente

Torre de Ravenclaw (02/09/1991)…

"Hey, Potter, despierta."

Harry se movió ligeramente en su confortable cama con cuatro postes y abrió los ojos. De pie tras las cortinas estaba la figura de Terry Boot, uno de sus compañeros de cuarto. Una rápida mirada al reloj le informó que eran poco más de las siete de la mañana.

"Potter, Michael y yo vamos a desayunar, y Anthony y Stephen están ya en la ducha. Será mejor que te apresures o llegaras tarde." –comentó Boot antes de salir del dormitorio de los Ravenclaw de primer año.

Harry gruñó como respuesta y lentamente se levantó de la cama. Después del banquete de bienvenida, la prefecta de Ravenclaw de quinto curso, Penélope Clearwater, había llevado a los de primer año a la torre de Ravenclaw, que estaba localizada en el ala oeste del castillo. Una vez delante de la entrada de la sala común de Ravenclaw, el grupo de primer año averiguó que tendrían que responder al acertijo de la aldaba si querían pasar adentro. La prefecta Clearwater no se molestó en ayudarles, diciendo que lo mejor sería que respondiesen los acertijos por su propio mérito. Les había tomado un rato, pero finalmente Harry y Su Li llegaron a responder el enigma al mismo tiempo, y todos pudieron acceder a la torre de Ravenclaw.

La sala común de Ravenclaw tenía una forma circular de amplias extensiones, y en cuyo interior se hallaban enormes sillones que parecían lo suficientemente grandes para que pudiesen sentarse tres estudiantes de primer año. El techo de la sala común era una gigantesca cúpula, la cuál tenía pintadas las constelaciones sobre ella. Un estudiante de sexto que pasaba por allí les informó de que las constelaciones siempre se situaban donde los auténticos grupos de estrellas se disponían cada noche en el cielo sobre Hogwarts, por lo que el techo de la sala común era una excelente ayuda extra para estudiar Astronomía.

Mientras que toda la sala común era realmente hipnotizante, Harry pensaba que el objeto más impresionante era la estatua de Rowena Ravenclaw, de tamaño natural, llevando su distintiva diadema. La estatua se encontraba delante de la sala común, entre las dos escaleras que conducían a los respectivos dormitorios de los chicos y de las chicas, y desde su emplazamiento se daba la impresión de que Lady Ravenclaw vigilaba siempre a sus alumnos mientras estudiaban o se entretenían.

Después de una rápida ducha y de cambiarse de ropa, Harry se las arregló para encontrar el camino hacia el Gran Comedor desde la torre de Ravenclaw sin perderse. A las ocho y media, el Gran Comedor no parecía tener mucho bullicio, salvo la casi completamente abarrotada mesa de Ravenclaw. Rápidamente Harry tomo un asiento cercano a Anthony Goldstein y Michael Corner.

"¿Dónde está todo el mundo?"

"¿Es que no prestaste atención anoche cuando Clearwater nos contó que los de las restantes casas eran tan holgazanes que no venía por aquí hasta casi las nueve y media del primer día?" –cuestionó Stephen Cornfoot.

"No, supongo que lo olvide." –respondió Harry avergonzadamente.

"Si, yo también estaba bastante cansado de la fiesta, pero tu caíste inmediatamente como si fueses una pluma en cuanto llegamos a nuestro dormitorio." –comentó Anthony Goldstein mientras colocaba varios trozos de salchicha sobre su plato.

"Bueno, tú no te has tenido que quedarte despierto toda la noche, asegurándote de que tu hermano tuviese su disfraz a punto y en su lugar para que nuestra familia no fuese hostigada tratando de llegar al Andén Nueve y Tres Cuartos" –comentó Harry jocosamente.

El silencio que se produjo alrededor de Harry le obligó a detenerse cuando estaba a punto de comerse un trozo de jamón, viéndose obligado a levantar la mirada alrededor. Quedó sorprendido de ver a todos sus compañeros de casa y año mirándole boquiabierto, estúpidamente.

"Así que, ¿cómo es, sabes, vivir con el Niño Que Vivió?" –preguntó Terry Boot reverentemente.

Harry sacudió ligeramente su cabeza, arrepentido de haber sacado el tema. "Es mi hermano…"

"Apuesto que ya sabe un montón de magia, por supuesto." –interrumpió Michael Corner.

"Claro, detuvo a Quién-Vosotros-Sabéis. ¿El Director le ha enseñado lecciones privadas durante toda su vida?" –preguntó Goldstein.

"¿Cómo? ¿Lecciones privadas?" –preguntó Harry, completamente asombrado-. "No, que va. No hemos sido entrenados por el profesor Dumbledore…"

"Bueno, quizás tú no, pero Nathan seguro que sí, ¿verdad?" –razonó Lisa Turpin comprensivamente.

Harry empezó a molestarse. ¿Es que todas estas personas sinceramente piensan que sus padres criarían a Nathan como alguna clase de mago excepcional y le dejarían a él de lado, en segundo plano, sin dudar?

"Quizás no te lo contaron, para que no te sintieras celoso…" –comentó Corner.

"Nadie ha estado enseñando un entrenamiento especial a Nathan." –estalló Harry-. "Ni que Nathan fuese la reencarnación de Merlín, o algo así."

Harry estaba bastante menos contento al ver como era el objetivo de varias miradas escépticas, y no solo provenientes de sus compañeros de curso, sino también de varios Ravenclaw más mayores, quienes habían estado escuchando la conversación a escondidas. Claramente molesto por la evidente imbecilidad de sus compañeros, Harry se levantó y dejo rápidamente el Gran Comedor. Encontraría al profesor Flitwick y le pediría personalmente su horario académico. No quería estar alrededor de una panda de idiotas que sólo pretendía hablar sobre su hermano.

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Una oportunidad perdida

Biblioteca de Hogwarts (10/09/1991)…

Un fuerte golpe hizo eco ligeramente en el silencio previamente existente en la biblioteca de Hogwarts. El origen de aquel ruido había sido un frustrado Harry Potter, quien había lanzado su libro de Transformaciones de primer año a la gran mesa de roble frente a la que estaba sentado. Harry jamás pensó que diría esto, pero estaba aburrido. Sus libros de primer año eran casi idénticos a los que su madre tuvo cuando ella estaba en Hogwarts, ¡y él ya los había leído muy bien antes de su décimo cumpleaños!

El único libro que parecía ser diferente era su libro de Pociones, y aunque Harry había disfrutado mucho las lecciones de su madre, a él le gustaba mucho más la magia práctica con varitas que elaborar pociones. Sin embargo, eso no quería decir que no fuese bueno en Pociones. Sabía que había impresionado al profesor Snape durante su primera clase de Pociones. El profesor le había preguntado varias cuestiones desafiantes tan pronto como empezó la clase, y Harry respondió correctamente a cada una, ganando diez puntos para Ravenclaw por su conocimiento sobre Pociones que ni incluso estaba mencionado en el plan de estudios para el primer año.

Mientras el hecho de que el profesor Snape le concediese puntos pareció incrementar el respeto que tenían sobre él los Ravenclaw más mayores, Harry aún no tenía amigos. De hecho, Harry encontró que su perfecta actuación académica estaba alejándole cada vez más de sus compañeros de cuarto, quienes ahora parecían dudar entre sentir celos o temor de él. En cualquier caso, no es que Harry quisiese ser amigo de esa panda de idiotas obsesionados con su hermano. Estaba seguro que encontraría amigos que no les importase cual fuese su apellido.

Después de recoger su libro, Harry se dirigió hacia la señora Pince, la bibliotecaria. "Hola, señora." –saludó él educadamente-. "¿Tendría una copia extra del manual de Encantamientos de segundo año?"

La señora Pince sonrió a Harry. Le había tomado afecto al chico desde que le había pedido que le explicase las diferentes secciones de la biblioteca en su primer día de clases en Hogwarts. "Si, Harry. Tengo uno, pero ¿estás seguro de querer leer un libro de segundo año? Sólo estas en tu primera semana."

"Seguro, señora. Ya he terminado con el libro de primer año."

La señora Pince asintió su cabeza. Si bien generalmente se desaprobaba el hecho de que los niños fuesen enseñados mágicamente antes de que llegasen a Hogwarts, eso no había detenido a generaciones de sangre limpia, que intentaba dar a sus hijos un cierto conocimiento mágico antes de empezar la escuela. Por tanto, no le sorprendió a la señora Pince que el jovencito que tenía delante suya ya hubiese leído su libro de primer año.

"Muy bien, Harry." –dijo ella-. "Puedes tener este libro por una semana, como el último. Déjame saber si necesitas quedártelo más tiempo, ¿vale?"

"Si, señora." –contestó Harry seriamente mientras colocaba el libro en su mochila y rápidamente volvió a su aislada mesa en la esquina trasera de la biblioteca. Jamás vio como una Gryffindor de cabello castaño y tupido, de familia muggle, entraba en la biblioteca unos minutos después para preguntarle a la señora Pince sobre la biblioteca y donde poder encontrar ciertos libros.

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Por favor, señor, ¿podría enseñarme algo más?

Clase de Encantamientos (22/09/1991)…

"Profesor Flitwick, ¿puedo hablar con usted en privado, señor?"

Flitwick miró arriba y sonrió ampliamente. "Por supuesto, Harry." –con un movimiento de su varita, la puerta de la clase se cerró en cuanto salió por ella el último estudiante de primer año-. "Ahora, ¿qué puedo hacer por ti?"

Harry movió su cabeza ante la casual, fácil y silenciosa exhibición de magia del profesor Flitwick. Él ya había visto a su abuelo, Albus Dumbledore, y a su madre usar así la magia, pero sólo recientemente había llegado a apreciar cómo de increíblemente talentosos eran ellos. "¿Fue una clase de hechizo motriz lo que utilizó para cerrar la puerta?"

La sonrisa de Flitwick parecía ampliarse. "No, no completamente, Harry. Una vez que seas mayor, encontraras que los verdaderos encantamientos no son lo más importante, sino la intención que hay tras tu magia. Supongo que tú podrías decir que he usado un sutil hechizo motriz para cerrar la puerta, pero en realidad no he usado ningún hechizo específico. Simplemente deseaba que tras el último estudiante la puerta se cerrase, y usé la magia para satisfacer mi intención."

"Señor, ¿podría enseñarme como hacerlo?"

"Harry, estas progresando increíblemente bien, pero estas muy lejos de alcanzar ese nivel." –reprendió Flitwick con una sonrisa-. "Claramente has heredado el don de tu madre con los encantamientos, pero la magia intencionada y silenciosamente dirigida es materia de varios cursos superiores. Confía en mi."

"No, bien, señor. No me refería a esa clase de magia, exactamente. Lo que pretendía, bueno… Lo que pasa es que ya sé mucho sobre lo que hemos visto en clase."

Flitwick pareció evaluar a su joven estudiante por un momento. "Ya veo. Tu madre me indicó en una carta que ella os había estado enseñando a ti y a tu hermano sobre teoría mágica."

"Desde que tenía ocho años, señor." –contestó Harry rápidamente-. "Ya he leído completamente el libro de primer año, y también he estado leyendo una edición antigua de encantamientos para segundo año. ¿Cree que podría… enseñarme algunos encantamientos más avanzados?"

Flitwick sacudió su cabeza, tristemente. "Harry, tú solo llevas en Hogwarts menos de un mes. Sé que todo te parece fácil ahora, pero confía en mí. Será cada vez más difícil." –cuando parecía que Harry iba a protestar, Flitwick continuó-. "Harry, he estado enseñando por mucho tiempo. No eres el primer estudiante que he visto que ha sido enseñado en casa y está un poco adelantado. Mientras tus notas son extraordinarias, también lo son las de tu hermano y otros niños de familias mágica que también han sido enseñados en casa. Como Jefe de tu Casa, yo, más que nadie, apreció tu deseo por aprender más, pero créeme cuando te digo que tus lecciones serán cada vez más difíciles."

"Eso es lo que dijo la profesora McGonagall." –murmuró Harry.

"¿Cómo es eso, Harry?" –preguntó Flitwick-. "¿También se lo has propuesto a Minerva?"

"Si, señor, y también al profesor Snape."

"¿Se lo propusiste al profesor Snape?" –comentó Flitwick con sorpresa-. "¿Y que te respondió?"

"Que fuese el próximo año si continuaba mostrando progresos." –refunfuñó Harry.

"Harry, eso es todo un cumplido y deberías sentirte orgulloso. Según tengo entendido, el profesor Snape jamás ha ofrecido lecciones extra." –dijo Flitwick, sorprendido por la oferta de su colega, insociable en general.

Harry se sintió un poco orgulloso de escuchar eso, pero no le ayudaba mucho en realidad. "Gracias por su tiempo, profesor Flitwick. Ya debería estar yendo hacia Historia de la Magia."

"Si, bueno, entonces será mejor que no te retrases." –Flitwick iba a abrir la puerta cuando Harry movió su varita señalándola y dijo ¡Alohomora!, antes de salir rápidamente de la clase.

"Cinco puntos para Ravenclaw, señor Potter." –se dijo Flitwick a si mismo, después de que Harry se hubiese marchado. Mientras Filius ordenaba su escritorio para preparar la siguiente clase, no pudo evitar recordar todo lo que había sabido de Harry Potter. El trabajo del muchacho era simplemente perfecto. Ni un punto perdido en un test, sus redacciones estaban bien escritas, y en su trabajo práctico no había tacha alguna. Filius no estaba engañándole cuando le comentó que ya había visto antes como varios estudiantes hacían todo fácilmente durante sus inicios en clases, pero ni siquiera él podía recordar a un estudiante que nunca parecía necesitar esforzarse en una sola asignatura, ni mucho menos en más de una. Tendría que mantener un ojo avizor sobre Harry Potter por el resto del curso.

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Si al principio no tienes éxito

Aula vacía de Defensa (01/10/1991)…

"Engorgio" –dijo Harry mientras apuntaba su varita a un pupitre cercano. Un hechizo azul verdoso salió disparado de su varita e hizo contacto con el pupitre. Sin embargo, en lugar de provocar el agrandamiento del objeto, el hechizo provocó que la parte trasera del pupitre explotase, echando astillas por todas partes.

"¡Maldición!" –soltó Harry por lo que parecía ser su enésima vez. Alrededor de él sólo se podían encontrar astillas por todas partes. Cada una de las deformadas piezas de mobiliario escolar mostraba el fracaso del joven mago para conjurar apropiadamente el encantamiento agrandador.

Harry se volvió hacia su libro de encantamientos abierto, para asegurarse de nuevo que estaba haciéndolo todo bien. Un giro en el sentido de las agujas del reloj seguido de una punzada hacia delante mientras invocaba el hechizo. ¡Estaba haciéndolo todo bien! ¿Por qué entonces no le salía el hechizo?

Cerrando el libro, Harry se giró hacia uno de los pocos pupitres que quedaban intactos. Con un giro dextrorso, seguido por una decidida punzada hacia delante, Harry gritó airadamente, "¡Engorgio!"

En esta ocasión el color del hechizo fue un poco más azulado, y cuando hizo contacto con aquella pieza del mobiliario, la mesa tembló por un momento antes de explotar violentamente. Harry tuvo que agacharse detrás del escritorio del profesor para evitar que grandes trozos de escombros volantes le golpeasen.

Murmurando sobre que estaba haciendo lo que el libro decía, Harry estaba preparado para seguir practicando cuando escuchó el sonido de unos aplausos que sonaban justo detrás de él. A regañadientes se giró, encontrándose con el profesor Quirinus Quirrell, el profesor que enseñaba Defensa Contra las Artes Oscuras.

Harry bajo la cabeza. No sólo había fracasado completamente en dominar el encantamiento agrandador, sino que ahora era muy probable que consiguiese su primera detención por dañar propiedad escolar y usar magia en una clase sin supervisión.

"¡M-m-menuda explosión, señor P-P-Potter!" –dijo Quirrell con su ya acostumbrado tartamudeo-. "Estoy un poco sorprendido de v-v-ver todo el daño que has hecho. S-s-seguramente no lo has hecho c-c-con un único hechizo, ¿v-v-verdad?"

"No, señor." –contestó Harry, dándose cuenta de lo inútil que sería mentirle, tras ser cogido in fraganti-. "Realice un encantamiento silenciador sobre la puerta, y he estado practicando durante una hora, más o menos."

Quirrell parecía ligeramente sorprendido. "No e-e-estaba consciente de que los hechizos s-s-silenciadores fuesen enseñados en p-p-primer año."

"Supongo que voy un poco adelantado." –respondió Harry, encogiéndose los hombros.

"¿Y qué ha causado todo esto?" –preguntó Quirrell, señalando todo el mobiliario destrozado.

"Un encantamiento agrandador." –respondió Harry, avergonzado por su incapacidad para conjurar apropiadamente aquel hechizo.

Quirrell pausó por un tiempo, como si estuviese debatiendo consigo mismo, antes de decir. "Muéstramelo." Con un movimiento de su varita, todas las mesas destrozadas se recompusieron rápidamente. Entonces Quirrell levito una mesa lejana de las otras y la señaló a Harry para que probase el hechizo.

Dando un paso adelante, Harry mostró perfectamente los movimientos con la varita y la invocación para el encantamiento agrandador. El hechizo salió de la varita de Harry e impactó en la mesa, provocando que se sacudiese momentáneamente antes de explotar violentamente.

Harry, una vez más, encontró refugio detrás del escritorio del profesor, pero Quirrell simplemente levantó una protección y permitió que los trozos de madera impactaran contra ésta. "Un b-b-buen i-i-intento, señor Potter." –admitió el profesor de Defensa-. "Pero, ¿s-s-sabes que hiciste m-m-mal?"

Harry salió de detrás del escritorio del profesor mientras fruncía el ceño. "No. Hice bien el movimiento de varita, y sé que estoy diciendo correctamente el hechizo."

"Cierto."

"Entonces, ¿por qué me sale mal?" –se cuestionó Harry-. "Debería salirme bien."

"¿C-c-cuál es la regla más importante de la m-m-magia?" –preguntó Quirrell.

Después de una larga pausa, Harry contestó reticentemente. "No, no estoy seguro."

"La intención." –contestó el profesor bruscamente-. "Necesitas visualizar que la mesa se agrande, que aumente de tamaño. Sin intención, tu magia está desenfocada y caótica."

"Intención." –se murmuró a sí mismo el chico, recordando que eso mismo le había contado el profesor Flitwick sobre porque no necesitaba hacer un hechizo específico para cerrar su puerta-. "Está bien, intención. Puedo hacerlo…"

Entonces Harry centró su atención en una mesa aislada en la esquina de la clase. "¡Engorgio!" –dijo mientras se enfocaba en que la mesa empezaba a agrandarse. El hechizo impactó en la mesa y empezó a sacudirse, pero en esta ocasión la mesa empezó a agrandarse hasta que fue lo suficientemente grande para que hasta Hagrid pudiera sentarse fácilmente sobre ella sin romperse.

"Felicitaciones, señor Potter."

"Gracias, señor." –agradeció Harry, muy orgulloso de su hazaña-. "Hummm...… Señor, ¿no estoy en problemas, verdad?"

"No." –contestó Quirrell, después de observarle con una penetrante mirada, poco propia de él.

"Señor." –Harry llamó a Quirrell justo antes de que dejase la clase abandonada-. "Señor, si usted no tiene inconveniente…, bien…, lo que quiero decir es… si usted tiene tiempo, ¿cree que podría enseñarme, señor?"

"Pero si ya te estoy enseñando, señor P-P-Potter." –contestó Quirrell con cierta dosis de sarcasmo.

"No, bien, es cierto señor." –respondió Harry-. "Pero me refería en privado. Sólo nosotros dos. Ya les pregunté a los profesores Flitwick, McGonagall y Snape, pero todos ellos sólo me dicen que soy demasiado joven, pero yo…"

"Señor Potter, es que eres de p-p-primer año."

"Puedo hacerlo." –respondió Harry bruscamente-. "Ése fue un encantamiento de tercer año, y me las he arreglado para conjurarlo."

"Sólo con mi ayuda." –contestó Quirrell con una pequeña sonrisa.

"Bueno, eso es cierto, pero aun así lo hice, ¿no? ¿Por favor, señor? Aprenderé todo lo que quiera enseñarme, ¿por favor?" –dijo Harry, prácticamente suplicándole.

Quirrell miró a Harry por un tiempo antes de cerrar sus ojos profundamente. Lentamente, empezó a asentir con su cabeza. "Muy bien, señor Potter, pero harás exactamente lo que diga. ¿Entendido?"

Harry no pudo ocultar la gran sonrisa que apareció en su rostro, e inmediatamente asintió. Quirrell podría no ser el mejor docente de la escuela, pero claramente sabía bastante sobre magia. Además, si Quirrell resultaba ser un mal profesor, siempre podría volver a sus lecciones autodidactas.

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Hacer tus deberes… ¡o más!

Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras (10/10/1991)…

"Muévete Potter." –demandó Quirrell mientras le enviaba otro embrujo al cada vez más agotado muchacho.

Una vez más, Harry se estaba arrepintiendo de haberle pedido ayuda a Quirrell. Ésta era la segunda ocasión que tenía una lección con su profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, y parecía como si Quirrell tomase un placer perverso en maldecirle sin sentido.

Cuando un maleficio vomitador de color amarillo pasó sobre su cabeza, Harry se agachó de nuevo, tomando refugio momentáneamente detrás de un pupitre. Durante su primera lección, Quirrell mencionó que le enseñaría como contrarrestar los hechizos que le enviaría contra él.

Desafortunadamente para Harry, a causa del tartamudeo de su profesor, Quirrell casi siempre usaba hechizos no verbales. Desde que él no podía contar con las invocaciones verbales, Harry estaba siendo forzado a identificar los hechizos por su color, su velocidad en atravesar el espacio entre ambos, y los movimientos de varita de su profesor. Ni que decir tiene que eso era mucho más difícil si encima tenía que hacerlo mientras esquivaba constantemente hechizos poco amistosos.

"R-R-R-Reducto" –dijo Quirrell.

Harry inmediatamente huyó de su escondite. Quirrell raramente usaba hechizos verbales, pero cuando lo hacia, era demasiado para Harry en un mano a mano porque entonces su profesor estaba usando un maleficio más peligroso. En este caso, Harry reconoció el hechizo como el maleficio reductor, que hacía explotar objetos sólidos y era enseñado normalmente en cuarto año.

Harry no sabía el contrahechizo idóneo para aquel hechizo específico, pero cuando el hechizo impactó contra la mesa donde hacía unos momentos se encontraba oculto, ésta explotó. Harry hizo una nota mental para mirarlo en cuanto le fuese posible.

Otro comentario que Quirrell le había hecho durante su primera lección fue que no estaba allí para enseñarle hechizos o conjuros específicos, o incluso para darle pistas o consejos sobre el tipo de magia que debería estar aprendiendo. Mejor dicho, Quirrell le pondría en situaciones donde tuviese que adaptarse y decidir cual era la mejor opción mágica para ayudarle.

Mediante el continuo envío de hechizos, uno tras otro en un aula abarrotada, Quirrell le estaba alentando a que aprendiese no sólo embrujos, maleficios y maldiciones, sino que también le proporcionaba una mayor motivación para que utilizase sus conocimientos de transformaciones y encantamientos con el fin de protegerse a sí mismo. Esto conducía a Harry a pasar muchas noches en la biblioteca, normalmente hasta que cerrase, leyendo libros sobre encantamientos, transformaciones y defensa.

"D-D-Desmaius" –pronunció Quirrell un momento después de desvanecer el pupitre tras el que Harry se estaba ocultando, noqueando al chico hasta la inconsciencia.

Después de caminar hacia él y sonreír victoriosamente ante la figura caída de Harry Potter, Quirrell cogió la varita del chico y le despertó.

Con un ligero quejido, Harry abrió sus ojos, viendo a su profesor situarse cerca de él.

"¿Q-q-qué has a-a-aprendido?" –preguntó Quirrell.

"Necesito aprender el contrahechizo del maleficio reductor." –comentó Harry-. "¿Y cuál fue el último hechizo?"

"F-f-fue el hechizo aturdidor. Su invocación es Desmaius." –contestó Quirrell, después de devolverle la varita al chico.

"Desmaius." –repitió Harry, tratando de memorizarlo.

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¿Hermanos unidos?

Biblioteca de Hogwarts (17/10/1991)…

Sentándose de nuevo en su mesa habitual de la biblioteca, Harry miró los libros sobre Encantamientos, Defensa y Transformaciones que se hallaban esparcidos sobre ésta. Por suerte, ninguno de los profesores caminaba por allí, porque si así fuera estarían ligeramente interesados por la intensa mirada de concentración y la creciente lista de hechizos que el muchacho estaba escribiendo.

"Hola Harry, cuanto tiempo."

Harry levantó la vista y sonrió mientras se acercaba Nathan. No obstante, su sonrisa se apagó ligeramente cuando vio como Ron Weasley seguía a su hermano como un cachorro perdido.

Harry no había visto mucho a su hermano desde su ingreso en Hogwarts. Los Gryffindor y los Ravenclaw no compartían clase alguna, y generalmente estaba mal visto sentarse con alguien que no fuesen tus compañeros de casa en las horas de las comidas. También había que tener en cuenta que Nathan había hecho lo imposible para conseguir ser miembro del equipo de quidditch de Gryffindor en su primer año, por lo que eso significaba que pasaba mucho de su tiempo libre de estudios con las prácticas deportivas. Por tanto, Harry sólo había podido hablar esporádicamente con su hermano, y cuando era capaz de poder charlar con Nathan, Ron Weasley siempre estaba presente, al lado de su hermano.

No es que tuviese problema alguno con Ron. Parecía un chico decente. A pesar de todo, Harry estaba ligeramente molesto que cada vez que intentaba pasar tiempo con su hermano o compartir alguno de los problemas que estaba teniendo desde que llegó a Hogwarts, Ron siempre tenía que llegar inmediatamente.

"Nathan, estoy sorprendido de verte en una biblioteca." –bromeó Harry.

Nathan sonrió. "He venido aquí para rescatarte de ti mismo, Harry. Vamos, Ron y yo vamos a explorar el castillo. Esos libros pueden esperar." –dijo él, señalando las pilas de libros que rodeaban a su hermano.

"No, Nathan. Quizás en otra ocasión."

"Vamos, Harry. ¿Qué es tan importante?" –preguntó Nathan, cogiendo el libro más cercano y echándole un vistazo. Sus ojos se ensancharon cuando leyó el título. "¿Por qué estas leyendo un libro de Transformaciones de tercer año?"

"Estoy tratando de descifrar como transformar algo, obviamente." –respondió Harry con evasivas. Quirrell le había pedido que, bajo ninguna circunstancia, contase a nadie sobre sus lecciones extra. Harry asumió que el hombre no quería que el resto del profesorado descubriese que se pasaba varias horas a la semana maldiciendo a un alumno. Pese al hecho de que Harry estaba de acuerdo con aquellas lecciones y regresaba por más, no estaría bien visto para Quirrell si esto se divulgará.

"¡Caramba! Pareces Granger en niño." –comentó Weasley divertido.

"Disculpa por querer disfrutar de aprender la magia, Weasley." –dijo Harry a la defensiva. Él ya había visto a Granger unas pocas veces en la biblioteca. Incluso había intentado iniciar una conversación con ella en una ocasión. Sin embargo, después de que la chica le gritase que la dejase sola y que no le iba a ayudar con sus deberes, Harry estaba lo suficiente insultado para siquiera intentar acercarse de nuevo a ella.

"Pero Harry, éste es un libro de tercer año. ¿Puedes comprender incluso esto?" –preguntó Nathan, sondando bastante impresionado y tomando un asiento frente a su hermano.

"Una parte me sobrepasa, pero la señora Pince me ha dado un buen libro sobre teoría que me está ayudando mucho. ¿Quieres leerlo?" –admitió Harry.

"Quizás." –respondió Nathan mientras continuaba echando un vistazo a las páginas del libro de Transformaciones.

"Nathan, tu también no." –se quejó Ron-. "Vamonos ya. ¡Íbamos a explorar el castillo!"

Nathan se quedó mirando tanto a su hermano como a Ron, antes de responder. "Bien, le prometí a Ron que iríamos a explorar."

"Ve." –contestó Harry, tratando de no sonar amargado-. "Te daré el libro más tarde."

"Está bien. Te veré después, Harry. Y no estudies demasiado. No quisiera que tu cerebro explotase." –bromeó Nathan.

"Salid de aquí antes de que me metáis en problemas por hablar demasiado fuerte." –dijo Harry, contento por seguirle la gracia a su hermano.

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Un esfuerzo inútil

Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras (25/10/1991)…

Harry realizó un rápido movimiento cruzado mientras murmuraba el contrahechizo del maleficio cortador de pelo que Quirrell le acababa de enviar. El hechizo se acababa de formar sobre la punta de la varita de Quirrell cuando el contrahechizo de Harry provocó que desapareciese antes incluso de que pudiese enviarlo.

"Locomotor Mortis" –pronunció Harry.

Quirrell desvió el maleficio de piernas unidas bien lejos con gran facilitad.

Un hechizo aturdidor no verbal hizo que Harry se tirase al suelo para evitarlo. Todavía no había dominado el contrahechizo para detener el hechizo aturdidor, y aún no era capaz de realizar el hechizo defensivo Protego, que sería capaz de bloquearlo.

"Petrificus Totalus" –dijo Harry desde el suelo, enviando el hechizo a las piernas del profesor.

Una protección plateada se dejo ver alrededor de Quirrell cuando el hechizo chocó contra ella, mientras Harry gruñía de frustración. Mientras Harry conocía ahora unos pocos hechizos ofensivos decentes, todavía no era capaz de que su instructor se moviese incluso un paso de su posición. Quirrell simplemente estaba de pie, delante del aula con una gran sonrisa sobre su rostro.

Antes de que Quirrell pudiese enviar otro hechizo, Harry envió una bola de fuego azulado a la túnica de Quirrell. Un repentino chasquido de la varita del profesor causó que la llama se congelase antes incluso de que se le aproximase. Harry reconoció los efectos de un hechizo congelador cuando la ahora congelada bola de fuego chocó contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos.

De pronto, varias cuerdas surgieron de la varita de Quirrell, pero después de haber pasado una lección entera siendo atado por el hechizo Incarcerus, Harry había aprendido como contraatacarla fácilmente. Con un giro y un chasquido de su varita, Harry levito una cercana silla sobre la trayectoria de las cuerdas, haciendo que atasen a la silla. Entonces Harry apuntó su varita hacia la silla e intentó propulsarla hacia Quirrell.

Desafortunadamente, el hechizo motriz aún estaba ligeramente por encima de las capacidades de Harry para llegar a dominarlo completamente. En lugar de volar hacia Quirrell, la silla se incendió y cayó al suelo. Sorprendido ante el inesperado y colosal fracaso de su hechizo, Harry no estaba preparado para esquivar un embrujo de zancadilla, y cayó al suelo. Un momento después, fue aturdido.

Un rápido Ennervate de Quirrell le despertó, y otra vez Harry no pudo evitar sentirse irritado al ver la estúpida sonrisita que aún no dejaba de aparecer sobre el rostro de su profesor.

"N-n-no está mal, P-P-Potter."

Harry no podía asegurarlo a causa del tartamudeo de Quirrell, pero estaba completamente seguro que su profesor estaba siendo sarcástico.

"Q-q-quizás la próxima vez p-p-puedas hacer que m-m-me mueva."

Si. Definitivamente Quirrell estaba siendo sarcástico.

"Si aquel hechizo motriz hubiese funcionado, tendría que haberse movido para evitar la silla." –contraatacó Harry, esperando probar que su estrategia era buena, incluso aunque no fuese capaz de ejecutarla.

Quirrell simplemente bufó mientras con un giro de su varita hacia que una cercana silla casualmente se desvaneciese, demostrando que él no hubiese estado tan cerca de estar en problemas como aseguraba su alumno.

"¿Qué hubiese hecho si usted estuviese en mi lugar?" –retó Harry.

La única pista que Harry tuvo que Quirrell iba a lanzar un hechizo fue cómo se encogieron ligeramente sus ojos, seguidos por una sacudida de su varita. Harry estaba sorprendido de ver como el hechizo no le fue enviado, sino a un escritorio caído situado a unos pocos metros de él. El hechizo golpeó al escritorio, volándolo en pedazos y enviando astillas directamente a Harry, que apenas fue capaz de evitarlas, tirándose a su izquierda.

"Podías haber usado un ataque indirecto o d-d-dañado el suelo bajo mis pies." –comentó Quirrell mientras Harry se levantaba del suelo, preparado para otra paliza a manos de su profesor.

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¿QUÉ TÚ HICISTE QUÉ?

Gran Comedor (01/11/1991)…

"Yo escuché que lo maldijo a través de una pared." –comentó Lisa Turpin.

"No, él lo transformó y entonces conjuró una jaula para encerrarlo." –dijo Su Li categóricamente.

Terry Boot lo negó con la cabeza. "Mi hermana Michelle es una Gryffindor de cuarto año, y me dijo que todo fue una pelea a través de los corredores y que toda la casa Gryffindor pudo escucharla."

"¿De qué está hablando todo el mundo?" –preguntó Harry mientras tomaba un asiento en la mesa de Ravenclaw para tomar el almuerzo.

"¿No lo sabes?" –preguntó Padma Patil choqueada.

"¿Saber el qué?" –preguntó Harry impacientemente.

"¡Todos están diciendo que tu hermano mató al troll de montaña que se coló anoche en el castillo! Nadie sabe como fue exactamente, pero aparentemente hubo una gran pelea y un baño quedó destruido." –explicó Michael Corner.

"¿Cómo?" –preguntó Harry, anonadado-. "No hay manera de que Nathan pudiese matar a un troll de montaña."

Una vez más Harry estaba frustrado ante las miradas de lastima que sus compañeros Ravenclaw le enviaban. El hecho de que él constantemente refutase sus teorías sobre que Nathan era alguna clase de encarnación de Merlín les parecía a sus compañeros Ravenclaw que simplemente él estaba celoso de su hermano.

"Bien, ¿entonces puedes explicarnos como logró los puntos que la casa Gryffindor consiguió anoche? Además, todos en Gryffindor están hablando de ello." –mencionó Mandy Brocklehurst altivamente.

Harry iba a discutir sobre la inteligencia de la casa Gryffindor cuando de pronto casi todos en el Gran Comedor se quedaron callados, y todos parecían girarse hacia las puertas. Reticentemente, Harry giró su cabeza y vio a su hermano gemelo caminando hacia el comedor junto con Ron Weasley y, sorprendentemente, Hermione Granger. El hecho de que los tres se ruborizasen le informó a Harry de que algo había ocurrido de verdad.

Suspirando, Harry se levantó y se dirigió hacia donde su hermano se encontraba sentado en la mesa de Gryffindor. No creía los rumores, pero la reacción de su hermano junto con el hecho de que había esos rumores le contaba que necesitaba descifrar lo que había pasado anoche cuanto antes.

Cruzando el comedor en apenas unos segundos, llegó detrás de su hermano. "Necesitamos hablar."

Nathan lentamente se giró y dejo salir una tímida sonrisa sobre su cara. Sin embargo, antes de que pudiese hablar, Hermione habló. "Sabes, es muy grosero interrumpir las conversaciones ajenas."

Harry fijó su mirada en la chica, tratando de imitar la expresión del profesor Snape después de que un Hufflepuff arruinase una poción. Cuando Granger se calló inmediatamente, Harry supo que, como mínimo, había tenido cierto éxito en imitar al hosco profesor de Pociones.

"Nathan, ahora." –ordenó Harry, impaciente.

Nathan se levantó lentamente y los dos hermanos rápidamente se dirigieron a la salida del Gran Comedor. Harry condujo a Nathan a un aula de Encantamientos no usada desde hacía tiempo, e inmediatamente conjuró un hechizo silenciador sobre la puerta antes de enfrentarse a su hermano.

"Bien, Nathan, explícate."

"Bueno…, verás Harry, Ron había dicho algunas cosas… maliciosas a Hermione después de la clase de Encantamientos de ayer." –empezó Nathan-. "Y ella corrió a un baño a llorar."

"Así que Weasley es un imbécil. Menuda novedad." –dijo Harry, sonando poco impresionado-. "Vamos al punto donde te enfrentas a un troll."

Nathan parecía ligeramente enfadado ante la descripción de Harry sobre Ron, pero finalmente decidió ignorarlo y seguir con el relato de los hechos de anoche. "Bueno, después de que Quirrell advirtiese a todos en el Gran Comedor anoche, Ron y yo nos acordamos de Hermione y fuimos a advertirla."

"¿Y supongo que hay fue cuando huiste por el vestíbulo y tuviste la lucha de la que todo el mundo habla?"

"Hummm... no. Verás, nosotros, accidentalmente, encerramos al troll en el baño con Hermione." –confesó Nathan avergonzadamente-. "Inmediatamente volvimos a ayudarla después de darnos cuenta de lo que habíamos hecho, pero Hermione estaba completamente histérica al encontrarse encerrada en un mismo cuarto con un troll de montaña."

"Viendo que Granger no está muerta o en la enfermería, ¿asumo que fuisteis capaces de salvarla?"

Nathan rápidamente asintió con la cabeza.

"¿Cómo?" –preguntó Harry, sin duda pareciendo más curioso que enfadado.

"Ron fue capaz de golpearle con su propio garrote usando el hechizo levitador."

"Vaya… Eso es sorprendentemente inteligente por su parte. Quizás no sea un idiota total, después de todo." –dijo Harry, más para si mismo que para Nathan-. "Estoy sorprendido de que no pensases algo que hacer antes que Weasley."

"Bueno, en realidad intente algo." –admitió Nathan.

"¿Oh…?" –preguntó Harry-. "La piel de troll es resistente a la mayoría de los hechizos, así que probablemente ningún embrujo o maleficio hubiese tenido algún efecto sobre él."

"Sí." –dijo Nathan, riéndose algo incómodo-. "Hermione mencionó eso mismo."

"Entonces, ¿qué hechizo usaste?" –preguntó Harry, con curiosidad.

"No use un hechizo. Utilice una… aproximación diferente."

"¿Qué clase de aproximación diferente?" –preguntó Harry, entrecerrando peligrosamente sus ojos.

"Metímivaritaensunariz."

"Disculpa, ¿puedes repetir eso?" –preguntó Harry.

"Dije que… metí mi varita en su nariz." –dijo Nathan antes de esconderse, esperando que Harry le golpease o le maldijera.

En lugar de golpear a su hermano gemelo, Harry había cerrado sus ojos e intentó eliminar la imagen mental de Nathan sobre la espalda de un troll mientras le metía su varita por la nariz que se le acababa de aparecer. Finalmente, se dirigió a su hermano con una voz extrañamente calmada. "Tú… eres, sin duda alguna, la persona más afortunada que me he encontrado. Si tu vuelves a hacer algo tan estúpido otra vez, no tendrás que preocuparte por detenciones, perder puntos para tu casa, o un eventual vociferador que Mamá te envíe porque, y te lo digo en este momento…, ¡Te mataría yo mismo!" –entonces Harry sacudió su cabeza una vez más antes de salir de la aula, murmurando sobre hermanos estúpidos y sobre que necesitaba una poción calmante antes de hacer algo de lo que podría arrepentirse.

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La lección del Señor Tenebroso

Aula de Defensa Contra las Artes Oscuras (10/11/1991)…

Harry sabía que ésta era su oportunidad. Quirrell había desaparecido los pájaros que le había enviado y estaba ligeramente distraído. Con una rápida sacudida de su varita, Harry conjuró Incendio, enviándole un rayo de fuego a los píes de su profesor. Quirrell continuó desvaneciendo aquellos pájaros y, para sorpresa de Harry, estaba ignorando el fuego sobre sus pies. El fuego parecía tragarse la túnica y los zapatos de Quirrell, pero el profesor sólo se mantenía allí, aparentemente inmune al infierno que le estaba rodeando.

Cuando Harry miraba completamente impresionado, Quirrell agitó su varita, enviándole un hechizado aparentemente muy amenazador que tenía tonalidades anaranjado y rojizo, y que parecía estar quemando el aire por donde volaba hacia Harry. Sin ninguna pista de lo que el hechizo hacía, Harry levito una mesa cercana en medio de la trayectoria del hechizo. La mesa inmediatamente reventó en varios pedazos, y los fragmentos cayeron al suelo enfrente de Harry.

"Duro" –dijo Quirrell mientras apuntaba su varita hacia los pies de Harry.

Harry saltó a tiempo para escapar de la trayectoria del hechizo, que impactó en el suelo, pareciendo no haber tenido efecto alguno.

"Petrificus…"

El hechizo de Harry fue contraatacado inmediatamente por Quirrell antes de que el chico pudiese finalizar su invocación. Un momento más tarde, Quirrell conjuró una gran red y se la envió hacia Harry.

El tamaño completo de la red de Quirrell hacía imposible que Harry la esquivase. Por tanto, con un movimiento de su varita, Harry le envió una maldición cortante. Sin embargo, la red parecía inmune al hechizo y pronto Harry se encontró a si mismo bien enredado, completamente indefenso.

"Accio" –pronunció Quirrell, convocando la varita de Harry hacia su mano.

Con un suspiro, Harry miró a través de la red a su victorioso profesor.

"¿Supongo que tienes preguntas?" –preguntó Quirrell.

"¿Por qué mi hechizo llameante no le afectó?" –cuestionó Harry, prácticamente demandando saber el porqué.

Quirrell bufó. "Encantamientos incombustibles sobre mis vestimentas."

"¿Por qué no funcionó mi hechizo cortante?"

"El hechizo Impervius que hice sobre la red lo hace resistente a simples hechizos cortantes." –comentó Quirrell, mientras desaparecía la red y le regresaba la varita a Harry.

"¿Cómo se suponía que supiese eso?" –preguntó Harry-. "Ni incluso le vi convocar el hechizo impermeabilizador después de que conjurase la red."

"Hay maneras en que puedes sentir el hechizo extra, pero eres demasiado joven para notar los sutiles rastros que la magia deja tras de si. Eso toma años, si no décadas, en aprenderse." –Quirrell pausó un momento antes de añadir-. "Así que tu no podías haberlo sabido."

"Pero si yo no podía saberlo, no había forma de que pudiese haberlo detenido." –comentó Harry con enojo.

Quirrell parecía evaluar a Harry por un rato. "Podías haber usado un hechizo más poderoso."

"¿Quemarlo?" –preguntó Harry, con curiosidad.

"Si conocieses un poderoso hechizo llameante, esa táctica podría haber trabajado. Sin embargo, los hechizos Incendio o de llamas azules hubieran sido repelidos."

"Pero los hechizos Incendio y Diffindo son los únicos hechizos llameante y cortante que son mencionados en mi libro."

"Eso no significa que no existan hechizos más poderosos." –dijo Quirrell bruscamente.

"Pero no conozco ninguno, y sólo he aprendido esos hechizos."

"Siéntate." –ordenó Quirrell con cierta autoridad.

Reticentemente, Harry tomó un asiento en un pupitre claramente algo abollado.

"¿Cuál es el propósito del hechizo Diffindo?" –preguntó Quirrell.

"Sirve para cortar o rajar." –contestó Harry literalmente palabra por palabra de la explicación contenida en su libro de encantamientos.

"Sin embargo, ¿cortar o rajar qué?" –cuestionó el profesor.

Harry regresó a responder según explicaba su manual. "El libro menciona varios usos. Cortar trozos de pergamino…"

"Si, si, si." –contestó Quirrell mientras le indicaba a Harry que se detuviera-. "Sirve para cortar o rajar cosas simples. No es un hechizo particularmente poderoso o peligroso. Si lo fuese, no sería enseñado en segundo año. El hechizo que te envié era un hechizo de duelo. Para cortar aquella red, habrías necesitado utilizar un hechizo que fuese creado con el propósito de ser usado en un duelo."

"Hummm… pero señor, ¿los hechizos de duelo no pueden considerarse a veces como magia oscura?" –preguntó Harry, vacilante.

Quirrell pareció evaluar de nuevo a Harry por un rato. "Potter, ¿qué es la magia oscura?"

"Cualquier hechizo, poción, artefacto o creación mágica cuyo propósito sea dañar intencionadamente a otro." –replicó Harry con otra respuesta de libro.

"Esta vez solo lo has respondido bien a medias." –declaró Quirrell-. "Mientras que una gran cantidad de magia oscura está diseñada para dañar a otros, la idea de que toda intención tras cualquier tipo de magia oscura es inherentemente maliciosa, es completamente ridícula."

"Pero mi padre me dijo que…"

Quirrell levantó su mano con un ademán para que Harry se abstuviese de hablar, dejándole continuar. "No voy a discutir sobre lo que tu padre te haya contado, Potter. Simplemente te voy a decir sobre lo que sé."

"No comprendo, señor. ¿No es necesario que los hechizos oscuros sean alimentados por… maldad?" –Harry sabía que sonaba estúpido en cuanto la palabra maldad salió de su boca.

Quirrell rió. "No, y te lo demostraré. Cuéntame, cuando usaste la maldición cortante, ¿cuál era tu intención?"

"Pues, para cortar." –dijo Harry obviamente.

"Exactamente." –dijo Quirrell-. "Si hubieses usado una maldición cortante oscura, la intención tras ese hechizo sería la misma, un deseo para cortar. La única diferencia sería el poder del hechizo. Si fuese malvado usar una maldición cortante oscura, también debería serlo usar el hechizo Diffindo puesto que comparten la misma intención para que se realice el hechizo. ¿Comprendes lo que estoy diciendo, Harry?"

"Creo que si." –respondió Harry lentamente-. "¿Está diciéndome que mientras algunas maldiciones son consideradas como magia oscura, no se deberían calificar realmente así puesto que otros hechizos similares requieren que tengas la misma intención para que funcionen bien?"

"Veo que lo has entendido. Realmente en términos mágicos no existe el bien o el mal, sólo hay diversos niveles de poder." –dijo Quirrell con una sonrisa sobre su rostro-. "Una gran cantidad de magia oscura está considerada como algo malvado debido a su enorme potencial al ser más poderoso y peligroso, pero no por el hechizo en si, que por si mismo no tiene maldad alguna."

"Así que, ¿no es malo usar hechizos oscuros en algunos casos?" –preguntó Harry-. "Por tanto, si me envía la red otra vez, ¿podría usar un hechizo oscuro para evitarla? ¿Y no sería una acción mala?"

Quirrell asintió, complacido de ver que Harry hubiese llegado a esa conclusión.

"Entonces, ¿qué hechizo hubiese utilizado para cortar la red?" –preguntó Harry con curiosidad.

Una siniestra sonrisa lentamente apareció sobre la cara de Quirrell mientras respondía la pregunta. "Hay muchos poderosos hechizos cortadores o acuchilladores que hubiesen ido bien. Por ejemplo…"

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La manipulación de la peor clase

Biblioteca de Hogwarts (21/11/1991)…

Cinco alumnos Ravenclaw de primer año estaban sentados en una esquina de la biblioteca.

"¿Os podéis creer la redacción que el profesor Snape nos ha mandado?" –se quejó Lisa Turpin-. "¡Un pergamino de un metro de largo sobre los peligros y usos de la poción inflamadora!"

"Lo sé. Todo a causa de ese Hufflepuff que derramó su poción." –dijo Terry Boot enfadadamente-. "Y todavía tengo que terminar la redacción de McGonagall sobre la Primera Ley de Transformación Elemental de Gamp. No puedo creer que Snape nos diese ese trabajo."

"No a todos." –dijo Su Li, con aire de suficiencia.

"Sólo porque fuiste lo suficiente afortunada para ser emparejada con Potter durante la primera clase de Pociones no significa que tengas un don para las Pociones, Su." –dijo Mandy Brocklehurst irritablemente.

"Eso… ¿Potter te deja incluso tocar el caldero? Todo lo que veo es como cortas los ingredientes para él." –se mofó Michael Corner.

Su se ruborizó. "¡No es mi culpa! Potter no sigue las instrucciones del tablero. Debe de saber algún truco para hacer mejor la poción…, incluso Snape estaba impresionado con nuestra última poción."

"No deberías decir que de quien estaba impresionado era de Potter." –dijo Michael mordazmente-. "Supongo que yo también sería un as en Pociones si no tuviese amigos y pasase todo mi tiempo en la biblioteca."

"Michael, eso es ruin. No digas eso." –le reprendió Lisa.

"Mira quien lo dice. ¿No fuiste tú quien le llamó fracasado antisocial la pasada semana, Turpin?" –dijo Terry rápidamente.

"Bueno… no es culpa mía que no hablé con nadie." –comentó Lisa, defendiendo su comentario.

"¿Habéis notado que ni su hermano siquiera pasa el rato con él? Nathan siempre está con Granger y Weasley." –dijo Mandy con una sonrisita apareciendo en su cara-. "Por supuesto, ya ha tenido que vivir con Harry por años, así que no puedo culpar a Nathan por ignorarlo aquí, en Hogwarts."

"Cierto. Apuesto que Nathan no puede aguantar a Harry." –se rió Terry-. "¿Recordáis cómo de reticente estaba para hablar con él tras el incidente del troll? Harry prácticamente le arrastró del Gran Comedor."

Mientras los Ravenclaw de primer año continuaron divirtiéndose a costa de su compañero de clases y de casa, éste pensó que ya había escuchado suficiente. Dejo su escondite de detrás de una cercana estantería, puso el libro que estaba leyendo dentro de su mochila, y salió de la biblioteca. Sin prestar atención de adonde iba realmente, Harry se encontró a si mismo justo delante de la puerta de la oficina del profesor Quirrell. Él había pasado una gran cantidad de tiempo con el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, y no podía evitar sentirse cómodo cerca de él. Levantando su puño, Harry golpeó un par de veces sobre la puerta y esperó.

Unos pocos momentos después se abrió la puerta, dejando ver al profesor Quirrell, quien parecía bastante confundido. "¿Señor Potter? ¿Teníamos lección hoy?"

"Oh, no, señor. Solo estaba por aquí, y me preguntaba si podría leer en su oficina. ¿Puedo?" –preguntó Harry, sabiendo que probablemente sonaba patético.

"Está bien." –dijo Quirrell, dejándole paso para que Harry entrase en la pequeña oficina.

Harry rápidamente se sentó en una silla muy cómoda en la esquina de la oficina, junto a un baúl que temblaba…

"Ignora al boggart, Harry. Acabo de atraparlo y pienso enseñárselo a mis estudiantes de tercer año." –explicó Quirrell.

Asintiendo con la cabeza, Harry ignoró aquel baúl tembloroso. Sirius le había contado sobre un boggart que encontraron en la residencia londinense de la familia Black. Cuando Sirius y su hermano eran mucho más jóvenes, su madre había rehusado hacerlo desaparecer porque sentía que si se les estaba recordando su más grande temor, aunque fuese por medio de un boggart, eso les ayudaría a forjar el carácter de sus hijos.

Sacando su libro de la mochila, Harry empezó a leerlo silenciosamente mientras el profesor Quirrell se sentaba detrás de su escritorio, calificando exámenes. Después de una hora de silencio –quebrado ocasionalmente por los forcejeos del boggart encerrado en el baúl-, el profesor Quirrell dejo su pluma en su tintero y fijo su mirada en el chico pelinegro. "Harry, ¿me vas a contar que es lo que te está molestando?"

Harry alejó, a regañadientes, su mirada del libro y se encogió de hombros. "Nada, señor."

"Harry." –dijo Quirrell, sonando insultado ante la evidente mentira.

"Yo acabo…" –dijo Harry suavemente-. "Bueno, señor, siempre he estado emocionado por venir a Hogwarts desde que tengo uso de razón. Mi padre nos contaba a mi y a mi hermano todas esas grandes historias que había vivido aquí, y mi madre siempre nos decía cuanto echaba de menos todo esto. Mis tíos nos decía algunas de sus grandes aventuras que tuvieron aquí, e incluso el profesor Dumbledore, que a menudo nos visita, nos solía contar sobre las diferentes maneras en que mi padre conseguía meterse en problemas. Todo lo que decían ellos lo hacía parecer tan maravilloso."

Quirrell parecía confuso. "¿Pero…?"

"Odio todo." –admitió Harry tristemente mientras una lágrima caía por su rostro-. "Odio no pasar tiempo con mi hermano como antes. Odio que todos se encuentren tan obsesivos, haciéndome preguntas sobre Nathan. Odio que a todos los Ravenclaw no les gusté yo o que crean que soy una especie de genio al que no pueden aproximarse. Pensaba que tendría amigos, señor."

"Bueno, Harry. Creo que la solución es obvia." –dijo Quirrell con calma.

"¿Cuál?" –preguntó Harry, escuchando esperanzadamente a su profesor.

"Dejar Hogwarts." –replicó Quirrell-. "Hogwarts no es la única escuela de magia del mundo, Harry. Quizás Beauxbatons o Durmstrang te sientan mejor. Ciertamente, eso te alejaría de estar bajo la sombra de la fama de tu hermano."

Mientras la inmediata reacción de Harry había sido desechar la idea de Quirrell, cada vez que lo pensaba mejor, mejor le parecía la idea. Mientras que algunas personas le fastidiarían preguntando sobre Nathan, sin la presencia de su hermano ellos finalmente se olvidarían y llegarían a tratar de conocerle a él. ¿Pero realmente quería dejar Hogwarts?

"Beauxbatons está en el sur de Francia, cerca del mar Mediterráneo." –continuó Quirrell, aparentemente inconsciente de las inquietudes de Harry-. "Jamás he estado allí, pero me han contado que es muy bonito. Mientras, solo un puñado de personas que no hayan estudiado en Durmstrang saben el auténtico emplazamiento del colegio, pero sabiendo que a todos los estudiantes se les requiere que sepan alemán, se cree que está en algún lugar de Europa Central."

Harry frunció el ceño. "¿Pero yo no hablo alemán o francés?"

"¿Eres o no eres un mago, Potter?" –preguntó Quirrell sarcásticamente-. "Existen hechizos que podrían facilitarte que asimiles una lengua extraña mucho más rápido de lo normal. Incluso podrías aprender alemán o francés en una semana. Personalmente, creo que te adaptarías mejor en Durmstrang. La estructura académica de Durmstrang es muy diferente que la de Hogwarts."

"¿Diferente en qué?" –preguntó Harry. La única cosa que sabía sobre Durmstrang era que Sirius había mencionado que su madre había considerado seriamente enviarle allí en vez de a Hogwarts, y que allí supuestamente enseñaban Artes Oscuras.

"Harry, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería enseña un núcleo de asignaturas a todos sus estudiantes durante los primeros cinco años. El objetivo es asegurar que todos esos estudiantes logren alcanzar un nivel aceptable de dominio sobre la magia. Es muy difícil que te hagan repetir de curso en Hogwarts. Creo que el último caso de un estudiante que repitió se dio a finales del siglo pasado." –comentó Quirrell-. "Por otro lado, Durmstrang es una escuela diseñada para beneficiar a los dotados y poderosos con la magia. Prefieren formar a cinco magos verdaderamente talentosos que preparar a cincuenta magos con habilidades corrientes, como hace Hogwarts. Debido a que Durmstrang está orientado hacia aquellos estudiantes tan talentosos, las clases son mucho más exigentes, e incluso los estudiantes tienen la opción de pasar a cursos superiores. Además, hay pocos tests, exámenes y redacciones."

"¿Cómo?" –preguntó Harry confundido-. "Entonces, ¿cómo califican los profesores a los estudiantes?"

"No quería decir que no hubiesen exámenes ni mucho menos, sino simplemente que hay pocos. Para que lo comprendas, hay dos maneras fáciles de suspender en las clases de Durmstrang. Al principio del curso, a los estudiantes se les da una lista de hechizos o pociones que se espera que deban dominar al final del año. El fracaso manifiesto sobre alguno de los elementos de la lista puede resultar en el suspenso de una clase. La otra manera, que además es la más probable de que ocurra, es fracasar con los proyectos finales. En lugar de exámenes finales como los de Hogwarts, cada estudiante debe realizar un proyecto final para cada una de sus asignaturas. El proyecto supone demostrar la habilidad del alumno sobre la magia enseñada en clase. Si el profesor siente que el estudiante no ha hecho un buen trabajo en el proyecto, tiene la opción de hacer que repita el curso o incluso expulsarle de su asignatura. Además, si te sacan de una clase en Durmstrang, serías incapaz de retomarla."

"¿Pero qué pasa si a un profesor no le caigo bien?" –preguntó Harry, horrorizado ante la posibilidad de ser suspendido sólo porque a un profesor le caiga mal-. "Podría decir que mi proyecto no es lo suficientemente bueno o…"

"Harry, Durmstrang se nutre casi en exclusiva de alumnos de sangre limpia. Por tanto, hay muchos ejemplos de enemistades entre las familias de algunos alumnos y algunos profesores. Para evitarlo, a finales del siglo XVII empezó a ser obligatorio para todos los profesores de Durmstrang que jurasen un Juramento Inquebrantable al ser contratados. El juramento obliga a los docentes a juzgar correctamente la validez de los trabajos de cada estudiante suyo." –contestó Quirrell con calma.

"Pero yo no soy un sangre limpia." –le recordó Harry a su profesor.

"Harry." –dijo Quirrell condescendiente-. "Eres el hijo mayor y, por tanto, el heredero de la Casa de Potter. Tu sangre es lo suficientemente pura para Durmstrang."

"Lo… lo pensaré, señor." –dijo Harry mientras rápidamente se levantaba y dejaba la oficina. Quirrell le había dado mucho que pensar, y necesitaba algún tiempo para averiguar que haría.

Dentro de la oficina de Quirrell, Voldemort lentamente dejo de controlar el cuerpo de Quirrell, dejando que el idiota tartamudo retomase el control. Mientras descansaba en la nuca de Quirrell, el Señor Tenebroso había hecho sus planes. El chico iría a Durmstrang. ¡Estaba seguro de ello!

Inicialmente había decidido contarle a Quirrell que diese lecciones al chico Potter para tratar de obtener información sobre la familia Potter, pero con el tiempo Voldemort había llegado a ver el enorme potencial que el muchacho poseía. Harry Potter era brillante, tenía ansias de probarse a si mismo, y estaba desesperado por buscar una amistad. El resultado era que el chico era muy dócil, y Voldemort le había manipulado fácilmente para que aprendiese algo de magia oscura básica. Nada peligroso o impresionante, pero no tenía por qué ser así siempre. Voldemort sólo necesitaba mostrar al joven Harry Potter que practicar las Artes Oscuras no era un acto vil y detestable. El deseo del chico por aprender más aseguraría que finalmente decidiese estudiar magia oscura más peligrosa.

Además, la oportunidad de enviar a Harry Potter a Durmstrang era demasiado buena para dejarla pasar. Si finalmente los Potter no le dejaban ir, eso conduciría a una brecha entre el chico y su familia que se amplificaría con el tiempo. Y si finalmente la sangre sucia y el traidor a la sangre dejaban que el chico fuese instruido en Durmstrang... sería una verdadera prueba del compromiso del joven a llegar a convertirse en un gran mago. Durmstrang realmente hundía y alzaba a sus estudiantes, fomentando una feroz competencia entre ellos, pero Voldemort estaba seguro que el chico podría sobrellevarlo bien.

No había duda alguna de que Harry Potter tenía ambiciones, pero había una razón por la que el chico fuese un Ravenclaw. Y ésta era, por sobre todo lo demás, que Potter disfrutaba de aprender y practicar magia. Voldemort había visto como Potter había mejorado considerablemente desde su primera lección, e Irma Pince había comentado en un reciente claustro docente que el chico raramente dejaba la biblioteca hasta que cerraba. Si, Potter era un verdadero Ravenclaw. Si él fuese a Durmstrang, el chico empezaría a abrazar firmemente las Artes Oscuras, sin otra razón más que para aprobar sus clases.

Una familia de la Orden como los Potter jamás entendería la necesidad de su hijo por aprender las Artes Oscuras. Ellos lo malinterpretarían con el inocente deseo de su hijo por querer triunfar académicamente, mientras veían lentamente como su querido hijo llegaba a ser un mago oscuro. Entonces, su familia le daría la espalada finalmente, y cuando ellos lo hicieran, Voldemort estaría allí para ofrecer mayor conocimiento al chico. Si, conociendo como conocía a Harry Potter, Voldemort estaba seguro de que el chico aprendería magia oscura antes que se diese la posibilidad de fracasar en sus estudios.

Lentamente, una deforme y retorcida sonrisa apareció en la nuca del profesor Quirrell. El Señor Tenebroso estaba verdaderamente complacido. Harry Potter sería un buen mortífago algún día.

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El definitivo paso

Aula de Historia de la Magia (03/12/1991)…

A diferencia de lo que creía el resto del colegio, los miembros de la casa Ravenclaw encontraban la asignatura de Historia de la Magia tan aburrida como para el resto de Hogwarts. La diferencia era que mientras que los alumnos de otras casas se quejaban sobre la clase o dormían sin más, los Ravenclaw preferían leer sus libros de historia o pasaban el tiempo haciendo sus deberes atrasados de otras asignaturas.

Ahora mismo el profesor Binns estaba divagando sobre como Ulrick el Atroz instigó la rebelión de duendes de 1523, pero Harry Potter no estaba prestándole ni siquiera un poquito de atención. La razón que estaba tras la distracción del chico más estudioso del año era el trozo de pergamino que tenía enfrente. Encantado por el profesor Quirrell para asegurarse de que nadie salvo Harry pudiese leerlo, el título del pergamino decía Hogwarts y Durmstrang, y señalaba las ventajas y desventajas de ambos colegios.

Ya había pasado una semana desde que Quirrell le había sugerido que se trasladase, y ahora Harry estaba considerándolo seriamente. Si se iba echaría mucho de menos a su hermano pero, como Quirrell ya le había señalado, no estaba siendo capaz de pasar mucho tiempo con Nathan en Hogwarts, así que poco importaba ese argumento si finalmente decidía irse a Durmstrang.

El factor más atractivo de Durmstrang era el hecho de que sería capaz de pasar a cursos superiores, y que el colegio animaba de verdad a los estudiantes de todas las edades a estudiar raras y poderosas ramas de la magia. En Hogwarts nunca le dejarían saltarse a cursos superiores. Eso no se hacía aquí. Si ni siquiera se le había permitido adelantar cursos al profesor Dumbledore cuando fue estudiante en Hogwarts, y eso que era considerado como uno de los estudiantes más brillantes que Hogwarts había visto en toda su historia. Sin mencionar el hecho de que cualquier rama extraña de la magia estaba guardada bajo llave en la sección prohibida de la biblioteca de Hogwarts, y para acceder a ella no sólo se necesitaría un permiso de un profesor, sino también una buena razón para poder consultarla allí. El profesor Quirrell le había comentado como Flitwick, McGonagall, Snape y el resto de profesores ni incluso se molestarían en dar permiso para Harry hasta que estuviese en cuarto año, como muy pronto.

"Hey Potter, ¿cuál es una buena razón para conjurar un hechizo animador, además de hacer que alguien se sienta mejor?" –preguntó Anthony Goldstein.

"No sé." –dijo Harry, rehusando ayudar al chico con la redacción de Encantamientos que debían entregar en la próxima clase. Sinceramente, si los Ravenclaw se suponían que son inteligentes y sabios, ¿qué tiene de inteligente o sabio el ignorar una redacción hasta el último minuto?

"Vamos, sé que conoces varias respuestas muy buenas." –demandó Goldstein-. "Te vi anoche en la sala común haciendo tu redacción."

"Pues te equivocas." –dijo Harry, y técnicamente su compañero se estaba equivocando. Harry había acabado aquella redacción el mismo día en que Flitwick la había encargado. Anoche había estado haciendo la redacción que el profesor Snape había mandado el día anterior.

"¿Qué pasa contigo?" –estalló Goldstein-. "Si no la acabó, el profesor Flitwick me tomará puntos y eso dañará a toda la casa."

"Entonces no deberías haber esperado hasta la clase anterior para empezarla."

"Potter, casi la tengo hecha. Solo necesitó una idea más." –presionó Goldstein.

Harry simplemente ignoró al chico y pretendió no escuchar a Goldstein. "No me extraña que no tengas amigos."

Durmstrang estaba empezando a parecer mucho más atractivo que hace unos segundos. Este último episodio con Goldstein había sido el definitivo paso. Harry no iba a ayudar a aprobar sus clases a sus compañeros de casa por una equivocada noción de unidad de Casa, y sabía que probablemente fuese odiado por los demás a causa de esa opinión suya. Ya podía ver a Corner murmurando a Goldstein y los demás se giraron a mirarle. No había duda de que al final del día, sus compañeros en Ravenclaw le odiarían aún más. Bien, ya había sido suficiente. Tan pronto como acabasen sus clases, iría a hablar con el profesor Quirrell y vería qué era necesario para iniciar el proceso de traslado.

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Oficina del profesor Quirrell (07/12/1991)…

Estimado Director Karkaroff,

Señor, mi nombre es Harry James Potter, heredero de la Casa de Potter, y actualmente soy un estudiante de primer año del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Después de un gran tiempo de reflexión personal, he decidido que ya no deseó permanecer en esta ilustre institución, y me gustaría buscar otras oportunidades educativas.

El profesor Quirinus Quirrell, mi instructor de Defensa Contra las Artes Oscuras, me ha estado contado mucho sobre el plan de estudios del Instituto de Magia Durmstrang, y me encuentro muy interesado en su escuela. Me he informado de que hay precedentes establecidos sobre alumnos transferidos entre Hogwarts, Beauxbatons y Durmstrang, y estoy interesado en saber si usted estuviese dispuesto a recibirme como un potencial estudiante a transferir para allí.

Si usted estuviese dispuesto a aceptarme como candidato para trasladarme para el primer semestre de 1992, me complacería que contestase al profesor Quirinus Quirrell con una respuesta positiva. Después consultaría con mi Jefe de Casa, Filius Flitwick, para que mis calificaciones de mi primer semestre le fuesen enviados para que usted pueda hacer una justa decisión considerando mi potencial.

Le doy las gracias por su tiempo, Director.

Sinceramente,

Harry J. Potter

Casa de Potter

"La carta se ve muy bien, Harry." –comentó Quirrell.

"¿Piensa que el director me aceptará?" –preguntó Harry, nerviosamente.

"Creo que lo hará." –dijo Quirrell-. "Además, también te he escrito una carta de recomendación para el director, y la enviaré con la misma lechuza que enviará tu carta. Juntas deberían ser suficientes para que, como mínimo, Karkaroff te acepte como un potencial candidato. Estoy seguro que una vez que él vea tus calificaciones, no tendrá duda alguna para dejarte atender en Durmstrang."

Harry sonrió. "Gracias, señor. Y no solo por escribir la carta de recomendación, sino… bueno, por todo."

"Ha sido un placer, Harry." –replicó Quirrell con una encantadora sonrisa. "Ahora debo ir al callejón Diagon y recoger algunos suministros para mis clases de quinto año. Puedo enviar ambas cartas con una lechuza urgente mientras estoy allí, si lo prefieres."

"Eso sería perfecto, señor."

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¿Adiós Hogwarts?

Oficina de Filius Flitwick (16/12/1991)…

"Señor Potter, ¿qué está haciendo aquí? ¡Pensaba que se iba de vacaciones! El tren se va a marchar pronto, ¿no?" –preguntó el profesor Flitwick con curiosidad.

"Me voy, señor. Solo necesitó hablar rápidamente con usted antes de irme." –dijo Harry sinceramente.

"Oh, ¿sobre qué? Juzgando por cómo te ha ido en mi examen de Encantamientos, no deberías preocuparte por tus notas." –dijo Flitwick, con buen humor.

"Bueno, señor. De eso era lo que iba a hablarle."

Filius meneó su cabeza cansadamente. Como jefe de la casa Ravenclaw, estaba acostumbrado a que los estudiantes le pidiesen de inmediato los resultados de sus exámenes justo poco después de hacerlos. "Harry, por lo que Minerva me ha contado, no tienes que preocuparte por Transformaciones, y el profesor Snape también me ha dicho que has hecho un trabajo aceptable en tu examen. Y viniendo del profesor Snape, asumo que probablemente serás el mejor estudiante de tu año."

"Yo, bueno… Sé que hice muy bien todos mis exámenes." –dijo Harry, tratando de no presumir-. "Lo que quisiera preguntarle es si usted puede enviar mi expediente a alguien."

Filius alzó una ceja, sorprendido. Normalmente, los expedientes solo eran enviados cuando un estudiante estaba buscando ser un aprendiz, pero Harry era demasiado joven para incluso considerar tal opción. "¿Por qué? ¿Y a quién?"

"Por favor, envíeselo al director Igor Karkaroff del Instituto de Magia Durmstrang." –dijo Harry honestamente-. "Y sobre el porqué. Bueno, señor, espero ser transferido allí al principio del siguiente semestre."

Flitwick casi se cae de su asiento. "¡Qué!"

"Por favor, señor. Ya estoy llegando tarde, y necesito coger el Expreso para irme a casa por Navidad. Acabo de conseguir una respuesta del director Karkaroff hace unos pocos minutos, diciéndome que me ha aceptado como un potencial candidato para transferirme, pero quiere ver mis notas de este semestre. Por lo tanto, ¿puede enviarle el expediente una vez ya estén todas mis notas?" –preguntó Harry.

"Señor Potter, cuéntame porque quieres dejar Hogwarts." –dijo Filius, horrorizado ante el hecho de que uno de sus águilas estuviese contemplando marcharse a otro colegio.

"Señor…" –dijo Harry, deseando no tener ahora esta conversación con su jefe de casa-. "Realmente necesito irme ya. El Expreso sale a las once en punto, y ya son las diez y media, y todavía debo de llegar a la estación de Hogsmeade. Por favor, prométame que le enviará el expediente."

"Harry." –dijo Filius, usando el nombre de su joven alumno por primera vez-. "Yo… yo enviaré el expediente. Estoy obligado como Jefe de tu Casa a aceptar la solicitud, pero esta conversación no está, ni muchísimo menos, terminada. Ve si debes, pero te escribiré tanto a ti como a tus padres para discutir esto durante las vacaciones. El traslado no es algo que se debería considerar a la ligera, y honestamente estoy sorprendido de que no hayas venido a mi antes de llegar al extremo de elegir esta medida tan drástica."

"Gracias señor. Esperare su carta." –dijo Harry mientras abandonaba rápidamente la oficina de Flitwick. Tras colocar un hechizo levitador sobre su baúl, Harry empezó a salir corriendo del castillo, siguiéndole su baúl como un fiel perro guardián.

Llegando a la estación de tren con solo unos pocos minutos de sobra, Harry se dio la vuelta y se preguntó si aquella sería la última vez que pudiese ver el impresionante castillo.

"Adiós, Hogwarts."


Nota del autor:

¿Se quedará o se irá? Eso y muchas más cuestiones serán respondidas en el próximo capítulo de Harry Potter y el Niño Que Vivió.

El tercer capítulo, Elecciones, será probablemente publicado en tres o cuatro semanas.

Ahora, espero que deis un buen uso al enlace de review y contadme que pensáis.

The Santi

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Nota del traductor:

Espero que os haya gustado mucho este capitulo, y como ya ha dicho The Santi, espero que escribáis muchos reviews, contándome vuestras opiniones.

También quiero dar las gracias a todos aquellos que han dejado reviews en el anterior capitulo. Eso me anima más para seguir traduciendo la historia.

Nos vemos en el próximo capitulo. Saludos a todos.

PD: Para evitar algunas confusiones que de los que me he dado cuenta ahora en los reviews, he cambiado un poco mi nick para aclarar a todos que se sepa que soy un chico (digo yo que nosotros podemos también meternos en el mundillo de los fanfictions, XD). Solo quería aclarar esto, para evitar posibles malentendidos. Como podéis ver, los nombres que he puesto han sido en honor de mis dos personajes favoritos de anime (a los que ya había dedicado las iniciales que tenía mi nick anterior, aunque a la inversa): Johan por Johan Liebheart, de Monster; y Kira, por Light Yagami de Death Note, cuyos animes y manga animó fervientemente a ver y leer a todos aquellos que os guste el misterio, el suspense y la intriga.

PD2: También quisiera informar a todos que acabó de modificar mi perfil para que en mis historias se acepten reviews anonimos.

Johan Kira Expelliarmus