Sinopsis: Se trata de una ambiciosa historia cronológica de la vida de Harry James Potter, el hermano del Niño Que Vivió. Si estáis interesados en encontrar una historia donde un niño, que es tan querido tanto por sus padres como por su hermano y sus padrinos, puede llegar a ser uno de los magos más abominables de todos los tiempos, os invito a leerla ya mismo.
Spoilers: Esta historia está calificada como M por los siguientes contenidos para mayores: violencia, situaciones sexuales y lenguaje.
Renuncia: Los personajes mencionados en este fic no son obra mía ni tengo ningún derecho sobre ellos, sino que pertenecen a JKR y a Warner Bros. Tampoco es obra mía el argumento del fic que a continuación se pública (cuya autoría es de The Santi), pues tan solo he realizado su traducción del inglés al español.
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HARRY POTTER Y EL NIÑO QUE VIVIÓ
Escrita por The Santi y traducida por Johan Kira Expelliarmus
Capitulo 3: Elecciones
Cómo viven al otro lado
Expreso de Hogwarts (16/12/1991)…
Una agitada Hermione Granger dejaba el lavabo y regresaba hacia su compartimiento. Su primer semestre en Hogwarts había terminado, pero el colegio era mucho más de lo que podía haber soñado jamás. Los profesores eruditos, la increíble magia, la inmensa biblioteca, y tenía, por primera vez en su corta vida, amigos de verdad.
Eso no quería decir que todo lo que le había pasado durante este semestre que acababa fuese bueno, ni mucho menos. Había algunos puntos negativos. Al principio, a la mayoría de sus compañeros no les gustaba. Durante sus dos primeros meses de escuela, se habían estado mofando de ella, llamándola normalmente comelibros o castor. Mientras los insultos ya eran ruines de por si, en realidad ella ya estaba acostumbrada por sus propias experiencias en la escuela primaria. Sin embargo, enfrentarse cara a cara con un gigantesco troll de montaña jamás le había ocurrido antes. Sin duda alguna, aquel Halloween había sido tanto el momento más terrorífico de toda su vida, como también uno de los mejores. Y es que aquel episodio le había conducido a tener buenos amigos.
Mientras pasaba por los distintos compartimientos, Hermione no podía evitar mirar de vez en cuando a la gente de su interior. Por eso, se paró sobre sus pasos delante de un compartimiento situado a mitad del tren. En su interior parecía estar sentado… ¿Nathan? Ella iba a abrir la puerta y preguntarle que hacía allí cuando de pronto se dio cuenta que Nathan nunca se peinaba para atrás o tenía su cabeza oculta por un libro. No era Nathan. Era el hermano de Nathan. Pero, ¿por qué estaba sentado solo? ¿Es qué no había más Ravenclaw en el tren para unirse a ellos?
Si tenía que decir la verdad, Hermione envidiaba a Harry Potter. Ya no podía contar el número de veces que se había sentido sola en Gryffindor porque nadie la comprendía. Odiaba estar rodeada por personas que no comprendían el hecho de que a ella le gustase instruirse en nuevas cosas. El Sombrero Seleccionador había querido colocarla en Ravenclaw. En realidad, había sido más que persistente en ello, pero Hermione, de forma obcecada, deseó estar en Gryffindor. Finalmente, ella había logrado un lugar en Gryffindor y ahora tenía buenos amigos, pero durante bastante tiempo se había sentido muy sola.
Por otro lado, Harry Potter había ido a Ravenclaw. Frecuentemente ella le había visto estudiar en la biblioteca o hablando con la señora Pince sobre un libro. Nadie parecía burlarse de él por el hecho de que pasase tiempo allí, y no se le insinuaba que estaba haciendo mal o era raro por el hecho de querer aprender magia. Lo que se esperaba de un Ravenclaw con tiempo libre era eso mismo. Por ello, ni siquiera los Slytherin se burlaban de él. No le llamaban ratón de biblioteca o cerebrito. Se encogían de hombros y le dejaban en paz. Harry Potter era un Ravenclaw, y se esperaba de él que pasase mucho tiempo en la biblioteca.
Alejándose de la puerta del compartimiento de Harry, Hermione continuó su camino hasta su propio compartimiento, donde Nathan y Ron estarían charlando, probablemente sobre quidditch. Eso le era tan divertido como si sus padres le comprobasen sus dientes. Expulsando de su mente el pensamiento de sufrir como Ron recitaba una batería de preguntas que parecía salir de una especie de trivial sobre los Chudley Cannons, Hermione se encontró pensando otra vez sobre Harry Potter. Nathan no hablaba mucho sobre su hermano, y cuando lo hacia, normalmente se le aparecía una sonrisa en su rostro y hablaba sobre alguna travesura que habían hecho juntos antes de Hogwarts. Estaba claro que Nathan se preocupaba por Harry.
Después de que Harry prácticamente arrastrase a Nathan el día después del incidente del troll de montaña, Hermione estaba preocupada de que Harry fuera a dañar a Nathan. Harry no parecía muy feliz cuando vino hacia ellos, y Hermione tenía que admitir que ella no había mejorado la situación al haber sido tan brusca con él. Antes de que fuesen amigos, una vez ella había escuchado a Nathan comentarle a Ron que su hermano Harry conocía un montón de hechizos y maleficios antes de que incluso pisasen un pie en Hogwarts y, naturalmente, Hermione estaba preocupada por su nuevo amigo.
Por tanto, ella había seguido a los dos hermanos afuera del Gran Comedor desde cierta distancia y vio que habían entrado en una clase abandonada. Hermione había tratado de escuchar algo de la conversación desde el otro lado de la puerta, pero no fue capaz de escuchar ni una sola palabra de lo que hablaron. Ni incluso ruidos apagados venían del interior del aula. Dándose cuenta de que podría ser pillada in fraganti, Hermione caminó hasta el final del corredor y esperó. Poco después, la puerta se abrió y Harry salió, meneando la cabeza y pareciendo no muy contento.
Una vez que Nathan dejó el aula, y aparentemente no había sido embrujado o maldecido por su hermano, Hermione le preguntó si todo estaba bien. Nathan le había asegurado que todo estaba bien, y que Harry se lo había tomado sorprendentemente bien. No obstante, después de unas preguntas Nathan tuvo que admitir que Harry le había amenazado si volvía a hacer algo tan estúpido como clavar su varita en la nariz de un troll.
Mientras meditaba, también recordaba que las pocas veces que había podido ver a Nathan y Harry conversando apenas duraban unos pocos minutos. Así que cuando entró en su compartimiento, su curiosidad sobre la relación fraternal de los hermanos Potter le picaba.
"… Es por eso que creo que los Cannons tendrán un buen equipo el próximo año."
"Ron." –dijo Nathan, exasperado-. "No hay forma de que los Cannons convenzan a Gibbs para que deje el Puddlemere. Podrían ofrecerle todo el oro de Gringotts, que él jamás aceptaría fichar por ellos."
"¡Todavía estáis hablando sobre quidditch!"
"Hermione, el quidditch es importante." –respondió Ron seriamente.
Rehusando picar en el anzuelo, Hermione se giró hacia Nathan. "¿Puedo hacerte una pregunta un poco personal?"
"Hummm... Está bien, supongo."
"¿Cómo os lleváis tu hermano y tú?"
Nathan la miró confundido. "¿A qué viene eso?"
"Bueno, realmente no hablas mucho con él, pero no pareces disgustado con él. Supongo que solo es curiosidad."
"Yo… Bueno, es difícil pasar tiempo con él." –dijo Nathan lentamente, como si ahora se estuviese dando cuenta de lo poco que había visto a su hermano en estos meses-. "No compartimos ninguna clase con los Ravenclaw, y tengo cuatro prácticas de quidditch a la semana."
"Sin contar que siempre está en la biblioteca."
"No hay nada malo en estudiar, Ronald." –estalló Hermione.
"Tranquilízate Hermione. No quería decir eso." –dijo Ron rápidamente.
Después de mirar a Ron por un rato, Hermione preguntó. "¿Entonces Harry y tú os lleváis bien?"
"Si, por supuesto que nos llevamos bien." –Nathan dijo sin vacilación. "¿Por qué?"
"Oh, bueno, es que le acabo de ver en un compartimiento." –sonrió Hermione-. "Al principio pensé que eras tu."
Nathan se rió. "Por favor, No nos parecemos."
"Desde cierta distancia, si os parecéis." –insistió ella-. "Las únicas diferencias reales son el color de vuestros ojos y la manera de peinaros."
"Quizás." –cedió Nathan-. "¿Pero yo estaría junto a una panda de Ravenclaw hablando sobre teoría mágica o cualquier otra materia aburrida de la que hablasen los Ravenclaw?"
"No, pero ninguno estaba con Harry. Él está sentado en un compartimiento leyendo un libro."
"¿De verdad?" –preguntó Nathan, sorprendido.
"Pensé que era un poco extraño." –admitió Hermione-. "Sé que he visto a Su Li, Lisa Turpin y Terry Boot en otro compartimiento, así que definitivamente hay otros Ravenclaw en el tren."
Levantándose de su asiento, Nathan dijo. "Debería ir a ver si quiere unirse a nosotros."
"No te preocupes, Nathan." –dijo Ron-. "Vamos a llegar a Londres sobre unos diez minutos, ¿verdad Hermione?"
"Cierto." –acordó Hermione-. "Seria inútil que fueses a su compartimiento, le convencieses de que se nos una, y le trajésemos aquí para salir del tren en unos pocos minutos. Seguro que cuando llegase con su equipaje aquí ya hubiésemos llegado a Londres."
Nathan miró la puerta por un momento antes de manifestar su opinión de que sus amigos tenían razón. Más tarde hablaría con Harry, ya en casa.
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Conversaciones necesarias
Andén Nueve y Tres Cuartos, Londres…
En cuanto bajó del tren en el Andén Nueve y Tres Cuartos, Harry buscó entre la multitud a sus padres y hermano. El andén, aunque no estaba tan abarrotado como el primero de septiembre, estaba lo suficientemente concurrido de gente que no hacía que fuese ni muy rápido ni muy fácil el poder encontrar a tus familiares.
Finalmente, Harry encontró a sus padres, quienes estaban junto a una pareja pelirroja, que solo podían ser los padres de Ron Weasley. Una niña pelirroja más joven que él estaba junto a su madre con los ojos bien abiertos y una emocionada mirada sobre su rostro. Harry se preguntó brevemente cuantos Weasley había. Sabía que Ron tenía unos hermanos gemelos que estaban en su tercer año y un hermano prefecto de quinto año.
"Mamá, Papá." –saludó Harry con una sonrisa.
"Harry." –James felizmente empujo a su hijo mayor a un gran abrazo antes de mirarle con curiosidad-. "¿Dónde está tu hermano?"
"Oh, hummm... No estoy seguro. No nos hemos montado juntos en el viaje de vuelta."
Lily miró hacia su hijo, con evidente preocupación en sus ojos. "¿Por qué no?"
"Estaba hablando con el profesor Flitwick, y llegue tarde a la estación. Nathan ya había encontrado un compartimiento, y no quería buscar por todo el tren tratando de encontrarle."
"Bueno… está bien." –respondió James con vacilación, decidiendo no presionar a Harry en un lugar público. Más tarde le preguntaría, tanto a él como a Nathan, si habían tenido una discusión-. "¿Cómo fue tu primer semestre?"
No queriendo responder como le había ido realmente en su primer semestre en Hogwarts, Harry se volvió hacia los señores Weasley. "Lo siento por no presentarme antes, señor, señora. Soy Harry Potter, y me alegro de conocerles."
"Qué chico tan educado." –sonrió la señora Weasley a Lily y James.
"Me alegro de conocerte también, Harry." –contestó al señor Weasley, mientras sutilmente encaminaba hacia adelante a la chiquilla, aparentemente avergonzada-. "Está es nuestra hija, Ginny. Estará en Hogwarts contigo el próximo año."
"¿Supongo que estarás impaciente para entrar en Hogwarts?" –preguntó Harry, tratando de ser cortés.
Ginny solo asintió con su cabeza, pareciendo incómoda por alguna razón.
Viendo que Ginny no estaba dispuesta a hablar, y cómo él no estaba de humor para tratar de convencer a la chica de que empezaran una conversación, Harry centró su atención en la charla que estaban teniendo sus padres con los señores Weasley.
"… completamente de acuerdo, Arthur. ¿Quizás podría ser el Día de las Cajas (*)?" –preguntó James.
"Desafortunadamente, estaremos en Rumania hasta el día 28, James. Vamos a visitar a nuestro hijo Charlie que trabaja en una reserva de dragones de allí."
Harry se quedó sorprendido. ¿Había otro Weasley en Rumania? ¿Cuántos hijos tenían ellos?
"Ooo..., Mamá, ¿es él?" –chilló Ginny.
Ligeramente sorprendido por la irrupción de la, hasta entonces, silenciosa niña, Harry se dio la vuelta hacia donde Ginny estaba señalando de forma tan histérica. La niña prácticamente estaba saltando una y otra vez mientras señalaba como venían para acá Nathan, Ron y Hermione. Harry sacudió su cabeza algo molesto, pues tenía la ligera impresión de que no era la aparición de su hermano Ron ni de la bruja de familia muggle la que había provocado que Ginny estuviese tan emocionada.
Mirando a su padre, Harry esperaba de él que le dijese algo o le enviase una clara mirada reprobadora por sus chiquilladas. Desafortunadamente, James simplemente miraba divertido a las payasadas de Ginny.
"Ginny, es de mala educación señalar con el dedo." –regañó la señora Weasley, mientras enviaba una compungida mirada a los Potter.
"Mamá, Papá." –dijo Nathan, llegando con una radiante sonrisa-. "Estos son mis amigos, Ron y Hermione."
"Me alegro conoceros por fin." –dijo Lily amablemente.
"Igualmente, señora Potter." –dijo Hermione, mientras Ron recibía un abrazo de oso por parte de su madre.
Harry no podía evitar notar como Ginny no dejaba de mirar a Nathan. Era algo perturbador.
"¿Cuánto tiempo lleváis esperando aquí?" –preguntó Nathan a su padre, aparentemente inconsciente de su acechadora pelirroja.
"Harry llegó hace unos minutos, y antes estábamos hablando con los Weasley."
"¿Cómo volveremos a casa?" –preguntó Harry.
"Por el traslador que el director fue tan amable de hacernos." –respondió James-. "Ahora, respondedme. ¿Habéis hecho muchas travesuras?" –comentó, pero viendo como Lily se había dado la vuelta de repente, mirándole, James rápidamente añadió-. "Porqué odiaría tener que castigaros durante las vacaciones si las hubierais hecho."
"No." –dijo Harry-. "No he hecho ninguna travesura."
"Y yo he estado muy ocupado con el quidditch." –añadió Nathan.
"Lo sé. Minerva nos escribió explicando como habías logrado entrar en el equipo. Estoy muy orgulloso de ti, Nathan. El buscador más joven en más de un siglo." –dijo James emocionado-. "Desde que lo supieron, tus tíos parecen estar en la luna."
"¿Y cómo fueron tus notas, Nathan?"-preguntó Lily severamente-. "¿No habrás dejado de lado tus estudios a causa del quidditch, verdad?"
"No, Mamá. Creo que lo he hecho bien." –dijo Nathan, vacilantemente.
"¿Y tú, Harry?" –preguntó Lily.
"Creo que me han salido muy bien."
"Nathan, necesito buscar a mis padres. Creo que están esperándome en el otro lado de la barrera." –comentó Hermione.
"Oh, ¿por qué no voy contigo, si es qué quieres?" –se ofreció Lily con una sonrisa-. "Recuerdo lo duro que era a veces encontrar a mis padres a causa del hechizo repelente de muggles que tiene el andén. Sinceramente, ya le he dicho a Albus varias veces que debería encontrar la forma de ayudar a los padres muggles para que entren en el andén tanto para las vacaciones navideñas como para las de pascua. Tener a los niños preguntando por todo King's Cross por sus padres podría ocasionar serios problemas."
"¿Por qué no les afectó el hechizo cuando vinimos el primero de septiembre?" –preguntó Hermione, claramente esperando saber más del mundo mágico.
"Tu billete para el Expreso de Hogwarts estaba encantado para permitir que tus padres sorteasen el hechizo repelente de muggles del andén para aquel instante." –explicó Lily mientras conducía a Hermione hacia el sector muggle de King's Cross.
"Bueno, Ron. Ya te veré en enero. Disfruta de Rumania." –dijo Nathan.
"Gracias. Todavía no puedo creer que mis padres me dejen ir cuando Percy y los gemelos se quedan en Hogwarts." –dijo Ron presumiendo de su suerte.
Harry bufó ligeramente. Si todo el tiempo que había visto a Percy junto a Penélope Clearwater era un indicio, Harry no estaba para nada sorprendido de que Percy quisiese quedarse en Hogwarts desde que Penélope no volvería a casa por Navidad. En cuanto a los gemelos, Harry había escuchado que su mejor amigo, Lee Jordan, también se quedaba en Hogwarts.
"Ron, Ginny. Despedíos, debemos irnos." –comentó la señora Weasley.
"Ya vamos Mamá. Te veré más tarde, Nathan." –dijo Ron antes de irse con su hermana y sus padres.
"Bueno, chicos, ¿cómo os ha ido vuestro primer semestre?" –preguntó James.
"¡Fantástico! Hogwarts es increíble, Papá. Justo como nos dijiste." –dijo Nathan felizmente.
James sonrió ante la exuberancia de su hijo. "Harry, ¿Te gustar estar en Ravenclaw? Recuerdo de mi quinto año que Sirius, Remus y yo hechizamos aquella estúpida aldaba para que solo hablase en quintillas cómicas después de que no nos dejase pasar a la sala común de Ravenclaw."
Sin embargo, antes de que Harry pudiese responder, Lily llegó con una sonrisa en su cara. "Nathan, tu amiga Hermione parece una chica muy inteligente."
Nathan sólo puso en blanco sus ojos. "Hermione es un genio. Ella es la única persona que conozco que pasa tanto tiempo en la biblioteca como Harry."
"Lo dices como si fuera algo malo." –se burló Harry-. "Ya veremos quien ríe el último cuando nos envíen nuestras notas."
"Estoy seguro que ambos lo habéis hecho bien." –dijo James, deteniendo cualquier conato de discusión que pudiese desarrollarse entre sus dos hijos. Entonces de su bolsillo sacó un estrafalario calcetín de rayas de distintos colores.
Lily miró el calcetín y meneó ligeramente su cabeza. "Sinceramente no sé en que estaba pensando Albus para elegir eso como un traslador."
"No intento pensar porque Albus hace la mitad de lo que hace, Lily." –dijo James, y en cuanto vio que su mujer y sus hijos tenían algún contacto con el calcetín, decidió activar el calcetín-. "Ponche de frutas." –entonces el traslador se activó y envió a los Potter y su casa.
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Residencia de los Potter (20/12/1991)…
Harry,
Te estoy escribiendo para que sepas que las notas del primer semestre ya se han calificado, y que Filius efectivamente envió tu expediente a Durmstrang, tal como te prometió.
Esas son las buenas noticias.
Desgraciadamente, también hay algunas malas noticias que tengo que darte.
Tus notas del primer semestre ya están calificadas.
Ahora, como ya sabes, no estoy autorizado para hablar de las notas de un estudiante con ese estudiante antes de que las recibas por correo. Sin embargo, te aseguro que tus insistentes quejas sobre la facilitad de tus exámenes están bien fundadas.
Ahora viene la razón por la que te estoy escribiendo. Filius ha estado actuando extrañamente desde tu reunión del día 16 con él. No posee su característico y excesivo ánimo, lo que es muy extraño, especialmente durante las vacaciones. Muchos miembros del profesorado están preocupados, pero todavía no les ha contado la razón que hay detrás de su actitud tan entristecida.
Recientemente, Filius no abandona sus habitaciones salvo para las comidas. También ha estado preguntando a todos sobre cuanto tiempo libre podrían tener para dar clases particulares a un estudiante. Es mi opinión personal, pero creo que Filius ha visto tus calificaciones y es consciente de tu potencial, así que no te dejará marchar de Hogwarts sin pelear.
Estoy seguro de que pronto Filius informará a otros miembros del personal docente de tu decisión de abandonar Hogwarts. Por lo que me has contado, tu familia es bastante cercana al profesor Dumbledore, como también a los profesores McGonagall y Snape, además del propio Filius. Eso podría convencer fácilmente a tus padres de negarte tu deseo de ser transferido.
Sé que quieres esperar hasta que sepas que tienes una plaza en Durmstrang para contarles a tus padres que quieres abandonar Hogwarts, pero podrías querer reconsiderarlo antes de que ellos se enteren por otra persona.
Con la mejor de las suertes,
Profesor Quirinus Quirrell.
Harry frunció el ceño mientras dejaba la carta. ¿Qué es lo iba a hacer? No quería contarles a sus padres que quería abandonar Hogwarts hasta que estuviese seguro de que Durmstrang le hubiese aceptado. Sabía que tendría que luchar para convencer a sus padres, y que comprendieran porque no quería volver, y realmente no quería tener esa discusión hasta que Durmstrang tuviese una plaza para él.
No obstante, si Quirrell estaba en lo correcto, el profesor Flitwick contaría a otros profesores o al director Dumbledore sobre su deseo de ser transferido. Tenía que detener al profesor Flitwick como fuese.
Así pues, se sentó junto a su pupitre y cogió un pedazo de pergamino y una pluma.
Querido profesor Flitwick,
Sé que no fuimos capaces de hablar mucho tiempo en su oficina antes de que yo tuviese que salir a coger el tren…
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Descubrimientos incómodos
Residencia de los Potter (22/12/1991)…
"Hey Harry." –dijo Nathan, entrando en la habitación de su hermano-. "Mamá quiere hablar con nosotros."
"¿Eh?" –preguntó Harry, con una pequeña sonrisa que se asomaba por la comisura de sus labios-. "¿Qué has hecho ahora?"
"Nada." –dijo Nathan algo apresurado-. "Bueno, nada que te meta en problemas."
"Bueno, vamos allá." –dijo Harry mientras él y su hermano bajaban las escaleras y se dirigían a la sala de estar donde sus padres estaban hablando.
"Harry, Nathan, tu madre ha conseguido hablar por feletono con los Granger." –dijo James radiantemente. Harry y Nathan se rieron ante la intencionada mal pronunciación del aparato muggle por parte de su padre.
Lily negó con la cabeza. "James, deja de hacer estupideces. En cualquier caso, tu padre y yo lo hemos hablado, y vamos a hacer una pequeña fiesta para Nochevieja. Por ahora, los únicos invitados son vuestros tíos, los Weasley y los Granger. Harry, ¿quieres que invite a alguien más de Hogwarts? Albus nos proveerá trasladores para todos, así que no tenemos que preocuparnos por dar a conocer el secreto del encantamiento Fidelius."
Harry se movió nerviosamente. "Hummm… no. Está bien." –dijo él antes de dar una excusa y subir las escaleras hacia su cuarto.
"Eso fue extraño." –comentó James.
"Lo sé." –dijo Lily, preocupada-. "Ha estado actuado así últimamente. Nathan, ¿ha ocurrido algo en Hogwarts?"
"No estoy seguro." –contestó él, sintiéndose ligeramente culpable de que algo podría haberle pasado a su hermano y no se hubiese dado cuenta de ello-. "Yo… bueno, Harry y yo no hemos sido capaces de pasar mucho tiempo juntos este último semestre, así que no he podido hablar mucho con él."
Lily parecía sorprendida. "¿Por qué no sois capaces de pasar tiempo juntos?"
"¿No os habréis peleado, verdad?" –preguntó James-. "Harry mencionó que vosotros dos no os sentasteis juntos en el tren de vuelta a casa."
"No, no nos hemos peleado." –dijo Nathan rápidamente-. "Es sólo que… él está en Ravenclaw, y yo estoy en Gryffindor. No compartimos ninguna clase, y yo he estado muy ocupado con el quidditch."
Lily y James compartieron una mirada incrédula. "¿No os habéis hablado por todo un semestre?"
Nathan negó con la cabeza. "No, nosotros hemos hablado… pero no mucho."
"¿Y con quien pasa tiempo Harry?" –preguntó Lily intencionadamente-. "Sé que hemos hablado sobre Ron y Hermione, pero no puedo recordar que Harry haya mencionado a sus amigos."
"Yo… yo realmente no lo sé." –admitió Nathan.
"No me gusta como suena esto." –murmuró Lily-. "Nathan, esfuérzate más. ¿Puedes pensar en alguien que sea cercano a Harry en Hogwarts, o qué te haya comentado sobre algún amigo?"
Nathan pensó en ello. Recordaba todas las veces que había visto a Harry, en las cuales él siempre estaba estudiando en la biblioteca, rodeado de libros pero con nadie más a su alrededor. En las horas de las comidas, su cabeza siempre miraba al plato, sin envolverse en conversación alguna. La sonrisa feliz sobre su rostro cada vez que hablaban, y el breve destello de molestia cada vez que Nathan se tenía que marchar para hacer algo con Ron o Hermione.
Con una sensación extraña en la boca del estómago, Nathan recordaba el comentario de Hermione sobre que Harry estaba sentado solo en el tren. "N-no puedo recordar a nadie."
"Nathan, ¿por qué no te vas a volar afuera un rato?" –ordenó James-. "Tu madre y yo tenemos que hablar."
A regañadientes, Nathan asintió y se fue afuera de la casa. Pero no iría a volar, estaba demasiado decepcionado consigo mismo. Seguro que él había estado ocupado en Hogwarts, pero debería haber notado que algo molestaba a Harry. Trataría de estar más tiempo con su hermano el próximo semestre. Haría tiempo para poder quedar con él, e incluso si eso significaba pasar todo un día estudiando en la biblioteca. Nathan sonrió ligeramente, pensando en que a Hermione probablemente le encantaría aquel plan.
Una vez que Nathan estaba fuera, James se giro hacia su esposa. "¿Crees que debería hablar con Harry?"
"No lo sé, James." –murmuró Lily-. "¡Por las barbas de Merlín! Sabía que algo raro le pasaba a Harry."
"¿Qué piensas que deberíamos hacer? Después de la rapidez con que Harry ha salido, está más claro que el agua que no quiere hablar de ello."
"Probablemente se sentirá avergonzado, James. ¿Cómo te sentirías tú?"
"Sinceramente, no lo sé." –admitió James-. "Me encontré a Sirius en el tren junto con Remus y… él. Jamás tuve problema alguno para hacer amigos en Hogwarts después de eso."
"No puedo creerlo de Nathan." –dijo Lily, con una evidente decepción en su voz-. "Él debería haberse dado cuenta de que algo iba mal. No me creo esas bobadas de que por el hecho de estar en diferentes casas, ellos no han pasado tiempo juntos. Severus y yo estábamos en casas diferentes y no nos detuvo de ser los mejores amigos por mucho tiempo."
James se tragó inteligentemente el comentario que quería hacer sobre Snivellus. Lily y el grasiento idiota se habían reencontrado hacía años, y habían logrado reconstruir su antigua amistad. Incluso habían empezado a hacer investigaciones conjuntas de pociones. Al principio le había molestado, pero se había tragado su orgullo y nunca había dicho nada al respecto. Tenía a Lily, y sabía que ella le amaba. Snivellus no valía ninguna pelea con su mujer.
"Entonces, ¿qué haremos con Harry?" –preguntó finalmente James.
"Pienso que deberíamos dejar que venga a nosotros." –dijo Lily, después de un momento de reflexión-. "No quiero que se sienta mal durante las navidades, y Harry sabe que puede confiar en nosotros para todo. Pero si él no nos hablado aún sobre sus problemas tras Año Nuevo, tendremos que sentarnos y hablarlo con él."
"Espero que tengas razón."
"Yo también, James. Yo también."
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E de Extraordinario
Residencia de los Potter (26/12/1991)…
"Así que en realidad Nathan no cogió la snitch, Papá." –comentó Harry mientras sonreía burlescamente a su sonrojado hermano-. "¡Se la tragó!"
"Aun así, ganamos." –dijo Nathan indignadamente, mientras su padre y su hermano se reían escandalosamente. No era justo. Y ni siquiera se podía defender incluso. Y si decía algo sobre que alguien había estado embrujando su escoba de carreras, inmediatamente sus padres le sacarían del equipo tan pronto como se podía decir quidditch.
"Estoy seguro que jugaste bien, Nathan." –dijo Lily con una evidente sonrisa escapándole de las comisuras de sus labios-. "Tu padre y yo haremos nuestro mejor esfuerzo para ver tu próximo encuentro en Hogwarts." –ante el último comentario de su madre, Nathan no pudo evitar sonreír radiantemente a sus padres mientras todos se sentaban alrededor de la mesa de la cocina para desayunar.
El sonido de varios aleteos interrumpió su comida justo cuando varias lechuzas entraron por una ventana abierta. Inmediatamente dos de ellas volaron hacia Harry y Nathan mientras la tercera se dirigía a su madre. "Deben ser vuestras notas del primer semestre." –comentó Lily-. "Albus me comentó que pronto serían enviadas."
Harry rápidamente alivió a la lechuza de su carga y abrió la carta. La leyó y entonces releyó sus notas. Aunque pensaba que sus exámenes habían sido fáciles, todavía era difícil de creer. Había sacado notas perfectas. Extraordinarios en todo. Una nota en la parte inferior de su carta era del profesor Flitwick, que decía que no había errado ningún punto en sus exámenes de Encantamientos, Transformaciones, Defensa Contra las Artes Oscuras y Pociones, haciendo que Harry fuese el primero de su promoción.
"¿Cómo os ha ido?" –preguntó James.
"Conseguí Extraordinarios en Encantamientos, Transformaciones y Defensa Contra las Artes Oscuras." –contestó Nathan felizmente.
"Eso es excelente, Nathan." –dijo James, felizmente-. "¿Y cómo te ha ido a ti, Harry?"
"Si, Harry. ¿Cómo te ha ido?" –dijo Lily, dejando su carta y mirando intencionadamente a su hijo mayor-. "¿Quizás tus notas me expliquen porque Filius acaba de enviarme una carta pidiéndome que nos reunamos en Nochevieja, junto con el director Dumbledore y la profesora McGonagall?"
Harry suspiró. Aparentemente la carta que había enviado a su jefe de casa no había funcionado tan bien como esperaba.
"¿Son buenas, Harry?" –preguntó James.
"Conseguí Extraordinarios en todas mis clases." –contestó Harry algo a la defensiva. ¿Es qué sus padres realmente pensaban que las había hecho tan mal?
James tomó la carta de notas de su hijo y silbó elogiosamente. "Guau, no creo que incluso tú tuvieses notas tan buenas, Lily."
Lily miró por encima del hombro de su marido y sus ojos se ensancharon ligeramente. "Sé que no lo fueron. Harry, estas son unas notas increíbles. ¿Puedes pensar en alguna razón por la que Filius y los demás quisieran reunirse con nosotros después de recibir notas tan buenas?"
"Quizás." –dijo Harry encogiendo sus hombros-. "Tengo que enviar una carta."
Harry rápidamente se levantó de la mesa. Unos pocos segundos después, Harry ya había subido las escaleras y estaba en su dormitorio. Un hechizo silenciador sobre su puerta aseguró que su grito de frustración no fuese escuchado por nadie.
Flitwick debía haberle contado a Dumbledore y a McGonagall sobre su intención de abandonar Hogwarts. Esa era la única posible razón del porqué todos ellos vendrían a casa en Nochevieja. Ellos intentarían convencerle de que se retractase. Al menos, el profesor Flitwick no les había dicho nada a sus padres sobre que quería ser transferido, así que su carta al jefe de la casa Ravenclaw aparentemente había funcionado de forma parcial. A pesar de todo, sería muy duro convencer a sus padres de que quería dejar Hogwarts. Y encima, tendría que hacerlo delante del director, de la subdirectora y de su jefe de casa, así que necesitaba un plan, un buen plan.
Tomando un pedazo de pergamino, Harry rápidamente empezó a escribir una carta.
Querido profesor Quirrell,
Mis notas han llegado hoy junto con una carta del profesor Flitwick para mis padres…
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Una fecha que vivirá en la infamia
Residencia de los Potter (31/12/1991)…
"Harry, ¿qué es lo que habrás hecho para que en sólo un semestre en Hogwarts, ya tengas tantos problemas que el director, la subdirectora y tu jefe de casa tienen que venir aquí a hablar con tus padres sobre ti, eh? "–se burló Sirius.
"Canuto, cállate. Estoy seguro de que no tienes que preocuparte por nada, Harry." –dijo Remus-. "Tus notas han sido increíbles, así que dudo de que estés metido en problemas. Además, sé que el director estaba planeando pasar aquí la Nochevieja y que Minerva también había sido invitada, así que quizás Filius sólo querrá hablar contigo o…"
"Quizás incluso te dé un premio por ser el Ravenclaw más inteligente." –dijo Sirius con una expresión aturdida. Harry no pudo evitar reírse. Sus tíos siempre tenían la habilidad de hacerle reír, incluso ahora, que estaba tan nervioso mientras esperaba la llegada de sus profesores.
Con un estallido de aire comprimido, Harry vio aparecer a los Granger junto con la profesora McGonagall. Al menos, Harry asumió que eran los Granger. Juzgando por la carencia de cabellos pelirrojos, sabía que no eran los Weasley, y las tres personas que estaban alrededor de la profesora se habían caído al suelo en cuanto llegaron, resultado que claramente se debía a la falta de experiencia de viajar mediante trasladores.
"Eso fue increíble." –dijo el señor Granger mientras se levantaba del suelo-. "Es como montar en una montaña rusa pero sin ser sostenido a nada." –de los rostros de Hermione y de su madre, los dos féminas de la familia Granger no apreciaban el modo de viajar tanto como el señor Granger.
La señora Granger lanzó una cansada mirada de soslayo hacia la aparentemente inocente servilleta que habían utilizado para transportarlos por todo el país en pocos segundos. "No estabas bromeando cuando nos dijiste que viajar por traslador era algo que tenías que experimentar para entenderlo, profesora."
"¿Cuándo aprenderá Hermione a hacer uno de esos?" –preguntó el señor Granger.
Sirius se le escapó unas carcajadas, alertando a la profesora McGonagall y a los tres Granger de su presencia en la habitación. "Creo que podría enseñar a la chica como hacerlos si ustedes quieren…"
"Sirius Black, no digas tonterías." –estalló McGonagall. Entonces se giró hacia el señor Granger, y comenzó a hablarle, suavizando drásticamente su tono-. "La creación de trasladores está altamente restringida, y no es algo que normalmente en Hogwarts enseñemos a los estudiantes. La única razón por lo que he sido capaz de adquirir uno para usarlo nosotros es que el Director, en calidad de Jefe Supremo del Wizengamot, se le permite fabricarlos. Además, ahora no quiero postular hipótesis sobre como usted, señor Black, sabe cómo crearlos."
Sirius parecía escandalizado. "Minerva, estoy dolido. ¿De verdad piensas que haría algo inconveniente con un traslador?"
"Remus, es un placer verte otra vez." –sonrió Minerva, ignorando la cuestión de Sirius.
"Profesora, es siempre un placer volver a verla también." –replicó Remus-. "Comprendo que has conseguido otro Potter para ganar la Copa de Quidditch."
"Si, bueno, no puedo dejar escapar un talento así, ¿o sí?" –se cuestionó Minerva antes de ponerse algo más formal-. "Pero ante todo, supongo que es la hora de las presentaciones. Señores Granger, Hermione, permitidme presentaros a Remus Lupin, y aquel hombre tan gracioso que está a su lado es Sirius Black."
"En caso de que no te lo haya contado, yo era el estudiante favorito de Minerva." –le dijo Sirius a Harry susurrando.
El señor Granger se adelantó y extendió su mano. "Es un honor conoceros, Remus, Sirius. Ahora, ¿supongo que este es el jovencito que ha capturado el corazón de mi hija?" –preguntó él, mirando a Harry.
"¡Dan, no avergüences a nuestra hija!" –regañó la señora Granger-. "Sólo estamos aquí desde hace unos minutos. Ya tendremos todo el tiempo para hacerlo más tarde."
"¡Mamá!" –exclamó Hermione, mirando con horror a su madre.
"Soy Harry Potter, señor. Nathan es mi hermano, pero estoy en el mismo año que Hermione en Hogwarts." –contestó Harry en cuanto estrechó las manos de los señores Granger-. "Es agradable verla de nuevo, profesora."
"Señor Potter." –dijo la profesora McGonagall amablemente.
"Así que, Minnie, ¿nos vas a contar de qué va esa gran reunión tan secreta de esta noche?" –preguntó Sirius mientras pasaba un brazo por encima del hombro de su antigua jefa de casa. Mientras Sirius acompañaba a la profesora afuera de la sala de estar, Harry estaba dispuesta a apostar que su profesora de Transformaciones estaba luchando con el impulso de transformarse en su forma felina y arañar los ojos de Sirius.
Harry vio como el señor Granger luchaba para evitar reírse de las acciones de Sirius mientras Hermione como la señora Granger parecían enviarle miradas reprochadoras.
"Señor Black…"
Sirius puso mala cara. "Ahora hablando en serio, Minerva, ¿porqué llamas a James, Lily y Remus por sus nombres de pila, pero a mi aún me llamas señor Black?"
"Porque ellos han probado suficientemente que son adultos." –estalló Minerva-. "Cuando madures, te dejare de llamar señor Black. ¡Ahora aleja tu brazo de mi en este instante, o te aseguro que pasaras el resto del día como un alfiletero!"
Sirius removió inmediatamente su brazo y se alejo un paso de la irritada maestra de Transformaciones, provocando que todos se riesen mientras que en el rostro de la profesora McGonagall apareciese una divertida sonrisa.
"¿Reunión secreta?" –preguntó Hermione a Harry con curiosidad.
"No te preocupes." –dijo Harry-. "Sirius solo estaba, bueno, estaba siendo Sirius."
"Indudablemente es un inmaduro."-resopló Hermione, desaprobando claramente las acciones de Sirius.
"Sirius estuvo en Hogwarts con mis padres. Todos ellos fueron Gryffindor y conocen a la profesora McGonagall desde hace mucho tiempo, Hermione. También lucharon juntos en la guerra." –dijo Harry, defendiendo la actuación de su padrino.
"Bueno, pero él podría usar mejor sus modales." –dijo Hermione, aunque un poco menos crítica.
Antes de que Harry pudiese replicarla, Nathan, Lily y James entraron en la habitación.
"Hola Nathan." –le saludó Hermione con una sonrisa radiante-. "Estos son mis padres."
"Es un gusto conocerlos, señor, señora."
"El gusto es nuestro, Nathan. Hermione nos ha contado mucho sobre ti." –dijo el señor Granger.
"Ejem…, supongo que nada malo, ¿verdad?"
Ambos Granger le sonrieron de forma deliberada, y Nathan lanzó una acusadora mirada a Hermione.
"Oh, por favor. Sólo les dije que deberías pasar más tiempo con tus estudios en vez de jugar a ese tonto juego."
"¡Tonto juego!" –dijo James con una mueca de horror-. "Seguramente no te estarás refiriendo al quidditch, ¿verdad jovencita?"
"Sinceramente, espero que sea así." –comentó Lily seriamente-. "Nathan podría necesitar a alguien que le recuerde que el mundo no gira alrededor de ese deporte." –todos en la sala se rieron mientras Hermione se sonrojó violentamente al ser aprobada y desaprobada simultáneamente por los Potter.
"Lily, es un gusto volverte a ver." –saludó amablemente la señora Granger.
"Igualmente, Emma. Este es mi marido James, y mis hijos Harry y Nathan."
"Si, Dan y yo acabamos de encontrarnos con Harry, un jovencito muy cortés…"
Harry se ruborizó y se alejó, dejando a los adultos, y a Sirius, hablando sobre lo que hablasen los adultos.
"¿McGonagall dijo algo al respecto?" –preguntó Nathan en cuanto alcanzó a su hermano.
Harry miraba incómodamente a Hermione durante un momento. "No, aunque Sirius intentó sonsacárselo."
"¿Decir algo sobre qué?" –preguntó Hermione, con evidente curiosidad.
Nathan iba a responder cuando se produjo otro estallido de aire comprimido, avisando a todos de la llegada de la familia Weasley. Harry, Nathan y Hermione volvieron a la sala de estar justo para ver cómo Ron y su hermana se estaban levantando del suelo.
"Supongo que deberíamos saludar a sus padres." –comentó Hermione mientras les conducía hacía los miembros de la familia Weasley.
Las presentaciones a los Weasley no tomaron más tiempo que el tomado con los Granger. Harry y Nathan ya se los habían presentado en King's Cross, y Ron prácticamente arrastró a Nathan y Hermione tan pronto como las bromas de presentación fueron hechas. Eso dejo a Harry sólo junto a Ginny Weasley, quien parecía estar, otra vez, en un estado de silencio pasmoso.
"Bueno, Ginny…" –dijo Harry, intentando encontrar un tema de conversación con la niña-. "¿Te gusta el quidditch?" –preguntó él desesperado.
"Si." –murmuró ella tímidamente.
Viendo que la chica no estaba por la labor de hablar, Harry fue en busca de su hermano y sus amigos, pues al menos ellos sabían hablar debidamente. Después de no encontrarlos por toda la planta baja, Harry decidió subir las escaleras y entrar en el dormitorio de su hermano, justo cuando escuchó a Nathan decir. "Creo que deberíamos hablarlo con Harry."
Curioso, Harry decidió continuar escuchando.
"¿Estás seguro que eso es inteligente?" –preguntó Ron-. "Tu mismo dijiste que a tu hermano le cae bien Snape. Jamás nos creerá."
Harry frunció el ceño. Simplemente genial, su hermano iba a culpar a Snape de algo. Harry había escuchado rumores sobre cómo Snape trataba a su hermano en sus clases. Mientras que Harry pensaba que no era exactamente justo, él había escrito a su madre sobre ello y ella le había explicado algo al respecto. Al parecer, Snape y su padre no se llevaron bien desde su época de estudiantes, y ahora Snape veía en Nathan a un James reencarnado, obsesionado con el quidditch y mucho más interesado en hacer payasadas que en sus estudios. Las proezas académicas de Harry en Pociones habían sido suficiente motivo para que Snape se diese cuenta de que él se parecía mucho más a su madre que a su padre, y Snape no le había tratado tan mal.
"… Si yo no lo encontré en la biblioteca, dudó mucho que Harry lo lograse." –dijo Hermione.
Harry se maldijo a si mismo por no haber prestado atención. ¿Encontrar a quién en la biblioteca? ¿Y quién era Granger para pensar que era mejor que él? ¡Era el primero de su promoción, no ella!
"Está bien, sólo pensaba que podía ayudar." –dijo Nathan.
"Quizás podría." –dijo Hermione vacilantemente-. "Sólo tenemos que asegurarnos de que no le diga a nadie lo que sospechamos."
"Podemos confiar en él." –dijo Nathan muy seguro.
¿Qué estaba pasando? ¿Confiar en él con qué? ¿Por qué su hermano le mantenía algo de él en secreto?
"¿Harry?"
Harry se dio rápidamente la vuelta, encontrándose con su tío justo en las escaleras. "Oh, tío Sirius. Estaba buscando a Nathan."
"Bueno, tu madre me ha enviado a buscar a todos. La cena ya está preparada."
"Yo traeré a Nathan." –dijo Harry mientras llamaba a la puerta de su hermano. Un momento más tarde la puerta se abrió, revelando el rostro de su hermano, quien aparentemente parecía algo culpable.
"Oye Nathan, la cena está preparada." –dijo Harry, pretendiendo no haber escuchado nada entre su hermano y sus amigos.
"Oh, está bien. Ron, Hermione, la cena está preparada."
"¡Genial! Ya estaba con hambre." –dijo Ron, saliendo rápidamente del cuarto y bajando las escaleras.
"Harry." –dijo Sirius en un tono sorprendentemente serio que en aquel instante atrapó la atención de Harry y Nathan-. "Los profesores Dumbledore y Flitwick ya están aquí. Ellos quieren hablar contigo y con tus padres después de la cena."
Harry simplemente asintió su cabeza e ignoró la mirada tan curiosa que le había enviado Hermione mientras bajaban las escaleras. En cuanto llegó al comedor, Harry tomó inmediatamente un asiento vacío al lado de Remus, a dos asientos del profesor Flitwick, a quien saludó con la cabeza.
"Bueno, ahora que todos estamos aquí, ya podemos empezar." –dijo Lily mientras casualmente movía su varita, provocando que un cuchillo se alzase en el aire y cortase varias piezas del asado situado en un gran plato en el centro de la mesa. Una vez que el asado estaba lo suficientemente cortado, cada plato se alzó y se empezó a repartir cada trozo de carne, algunas verduras y unas patatas, antes de que cada plato volviese a su comensal.
"Increíble." –dijo la señora Granger impresionada.
Lily se rió. "Si piensas que esto es genial, imagínate no tener que lavar los platos jamás. Mi madre pensaba que eso era el más simple y grandioso beneficio de la magia."
Inmediatamente las conversaciones empezaron a aparecer alrededor de la mesa. Sirius estaba tratando de convencer, infructuosamente, a la profesora McGonagall de que la nébeda para gatos que le enviaron por Navidad no procedía de él. El profesor Flitwick, Lily y la señora Weasley empezaron a explicar los diferentes encantamientos que eran comunes para las labores domésticas a los tres Granger. Entretanto, James, Sirius, Nathan, Ron, el señor Weasley y, sorprendentemente, el profesor Dumbledore estaban discutiendo las posibilidades de que el Puddlemere United ganase el título este año.
"No tienes nada de que preocuparte, Harry." –dijo Remus.
"No, lo sé." –respondió Harry-. "Estoy seguro de que no estoy en problemas."
"¿De verdad?" –preguntó Remus con una ceja alzada-. "Si sabes que no estás metido en problemas, ¿por qué estás nervioso?"
"No lo estoy."
Remus solo sonrió y se golpeó ligeramente la nariz. "Harry, huelo que estás nervioso y ansioso. Si sabes que no te has metido en problemas, ¿entonces de que hay que preocuparse?"
"Bueno…, ¿cómo te sentirías si el director, la subdirectora y tu jefe de casa quisiesen hablar contigo cuando eras solo un alumno de primer año?"
"Estaría aterrorizado." –Remus recordó la reunión que había tenido con Dumbledore cuando tenía diez años, asustado hasta la muerte de aquel hombre que probablemente le odiaría por ser un hombre lobo.
"Aún así, no estás asustado." –dijo Remus, pensando en voz alta-. "Espera un momento, ¿sabes de que va todo esto?"
Harry se movió nerviosamente. No quería mentir a su tío, ni a nadie por este asunto. Así que trataría de darle largas a la cuestión, o dar medias verdades, pero no mentiría.
"¿Harry?" –preguntó Remus otra vez.
"Bueno, quizás podría tener una idea de que va."
"Entonces, ¿por qué no se lo has contado a nadie…?" –interrogó Remus justo cuando un gran e imponente búho real empezó a picotear contra la ventana con una carta atada a su pata.
Lily sacudió su varita y abrió la ventana. El búho voló hacia Harry, aterrizando sobre el respaldo de su asiento, y extendió su pata, mostrando la carta que tenía atada en ella. Harry rápidamente desató la carta y dio un pedazo de comida a la gran ave.
Mirando la carta, Harry vio el escudo de armas de Durmstrang: un águila bicéfala sentada sobre la parte superior de un cráneo, y una bandera con las palabras Instituto Durmstrang blasonado a través de ella. Harry abrió nerviosamente la carta. Estaba tan absorto que no se dio cuenta de que las otras conversaciones se habían interrumpido.
Señor Potter,
Es para nosotros un gran placer comunicarle que su solicitud de admisión en el Instituto de Magia Durmstrang ha sido admitida. Dado que usted es un estudiante de intercambio, su carta de aceptación debe llegar a más tardar el día 6 de enero, y será requerido que realice varias pruebas prácticas para clasificar su potencial en las distintas asignaturas enseñadas en Durmstrang. Dichas pruebas serán administradas por un representante de Durmstrang en la sede del Ministerio de la Magia británico, el día 8 de enero. Una vez que sus pruebas hayan sido completadas, se le dará una lista de libros y un traslador que lo llevará a la escuela el día 11 de enero.
Le damos nuestras más sinceras felicitaciones.
Demetri Überzeug
Asistente de dirección.
"¿Harry?" –preguntó el profesor Flitwick, rompiendo el silencio.
Harry sonrió ampliamente. "Entré."
"¿Dónde?" –preguntó Remus justo cuando recogía el sobre. Lo miró por un momento antes de volverse a la cara de Harry-. "¿Por qué?"
"¿Qué pasa, Harry?" –preguntó James-. "Remus, ¿de quién es la carta?"
"Es una carta… de Durmstrang." –respondió Remus, completamente incrédulo todavía.
Los ojos de Lily se ensancharon por la sorpresa. "Harry, ¿por qué estás recibiendo una carta de Durmstrang?"
"Mientras que el momento es completamente inoportuno, ya que ha interrumpido nuestra comida." –dijo Dumbledore, poniéndose en pie-. "Harry, creo que deberíamos tener esa charla ahora mismo."
El profesor Flitwick inmediatamente se levantó, y rápidamente era seguido por la profesora McGonagall.
"¿Hay algún lugar cómodo para que podamos hablar en privado?" –preguntó Dumbledore.
"La salita de estar, pero Albus. ¿De qué va todo esto? ¿Por qué todos vosotros necesitáis hablar con Harry?" –demandó Lily.
"Harry, dijiste que querías esperar." –dijo el profesor Flitwick mientras señalaba a la carta, mirándola de forma especialmente poco satisfecha-. "Bueno, ya tienes tu respuesta."
A regañadientes, Harry se dio cuenta de que el momento finalmente había llegado, y que no podía postergarlo por más tiempo. "Mamá, Papá, no quiero regresar a Hogwarts."
"¡QUÉ!" –exclamaron James y Nathan de forma simultanea mientras Sirius simplemente miraba a su ahijado sin comprender nada.
"Harry." –preguntó Lily, vacilante-. "¿Por qué no quieres volver a Hogwarts? Eres el primero de tu promoción."
Haciendo caso omiso de la sorprendida exclamación de Hermione, el profesor Flitwick se hizo cargo. "Lily, James, ¿quizás esta conversación sería mejor realizarla en privado?"
Viendo como todos los Weasley y los Granger estaban mirando a Harry, Lily rápidamente estuvo de acuerdo con ello. "Muy bien, Arthur, Molly, Dan, Emma, nos disculpan."
Mientras todos los Potter, Sirius y Remus se levantaron y siguieron a los profesores fuera del comedor, Harry pudo escuchar a Ron decir. "Está como una cabra. ¿Por qué alguien querría marcharse de Hogwarts?"
El director condujo a todos a la salita de estar de los Potter y una vez que todos estuviesen sentados, conjuró una serie de hechizos para cerrar con llave la habitación y silenciarla, asegurándose de que nadie del exterior pudiera oírla.
"Está bien. Ahora, ¿qué esta pasando aquí, Harry?" –preguntó James.
"Porque no empiezo yo." –dijo Filius, notando la vacilación de Harry-. "A mediados de este mes, justo el día en que volvía a casa, Harry se me aproximó preguntando si yo podía enviar una copia de su expediente a Durmstrang. No tuve oportunidad alguna del porqué estaba interesado en ser transferido, pero parecía que había hecho alguna investigación al respecto, pues de otra manera no hubiera sabido que tenía que venir a mi para que enviase su historial académico. Entonces, Harry me envió una carta el día 22 pidiéndome educadamente que no contase a nadie su deseo de abandonar Hogwarts hasta que estuviese seguro de que sería aceptado en Durmstrang. Él, comprensiblemente, sentía que su familia estaría en contra de tal idea, y no quería tener la discusión a menos de que supiese que tenía una reserva en Durmstrang. Yo acababa de informar a Albus y a Minerva sobre tu potencial traslado, Harry, cuando llegó tu lechuza. Después de observar tus notas, sabíamos que serías aceptado… ¿Cómo no podías serlo?" –terminó él, un poco amargado.
Cuando Filius se quedó en silencio, el profesor Dumbledore continuó. "Le pregunté a un contacto mío en Durmstrang y averigüe de que ellos te enviarían una respuesta positiva a tu solicitud y que debería llegar hoy mismo."
"Esa es la razón por la que todos nosotros vinimos esta noche." –declaró McGonagall-. "Sabíamos que la decisión tendría que resolverse pronto, y queríamos hablar con ustedes de antemano."
"Está bien, eso explica porque estáis aquí." –dijo Lily-. "¿Pero por qué quieres abandonar Hogwarts, Harry?"
"Simplemente, no me gusta." –dijo Harry en voz baja.
"¿Exactamente qué es lo que no te gusta de Hogwarts, hijo mío?" –preguntó Dumbledore amablemente.
"¿Y por qué no viniste a nosotros con cualquier problema que podrías haber tenido?" –preguntó Flitwick.
"Lo hice, señor." –protestó Harry-. "Fui a usted, a la profesora McGonagall y al profesor Snape. Todos vosotros me contestasteis que era demasiado joven para aprender material más avanzado, que todo en Hogwarts sería más difícil para mí, ¡pero nunca lo fue! Estoy tan aburrido en clases, señor."
"Estabas leyendo un libro de Transformaciones de tercer año." –espetó abruptamente Nathan-. "Eso no fue cosa de una vez, ¿verdad?"
Todos miraron a Nathan, y luego a Harry. Todos los profesores parecían sorprendidos de aquel pedazo de información. "Señor Potter, ¿es eso cierto? ¿Realmente estás tan adelantado?" –preguntó la profesora McGonagall completamente asombrada.
"Si. La señora Pince me ha estado ayudando a encontrar buenos libros sobre teoría, para que no esté confundido por cualquier duda que tenga sobre las materias avanzadas."
"Eso es increíble." –dijo Flitwick-. "¿Qué pasa con Encantamientos?"
"He estado leyendo una vieja edición del manual de tercer año desde el pasado octubre."
"Señor Potter, ¿cómo puede estar tan adelantado de sus compañeros?" –pregunto Dumbledore con curiosidad.
Lily suspiró. "Eso quizás sea falta mía. Harry me pidió que le enseñase magia hace unos pocos años."
"Pero, y sin ánimo de ofender, las notas de Nathan no son perfectas en cuatro materias." –dijo McGonagall, todavía aparentemente pasmada de que el niño de 11 años que tenía delante suya pudiese estar tan adelantado.
"Debo admitir que mientras enseñaba a mis dos hijos el mismo material, Harry siempre ha sido más… entusiasta en ello." –dijo Lily-. "Sabía que entraba a hurtadillas a nuestra biblioteca para leer, pero jamás me di cuenta de cuanto había progresado. No tenía una varita, así que nunca pensé que enseñarle la teoría básica sin varita alguna le diese demasiada ventaja."
"Señor Potter, ¿cómo has podido ir tan adelantado desde que entraste en Hogwarts?" –preguntó Dumbledore-. "¿Y cómo has podido mostrar tal dominio sobre la magia cuando solo tuviste tu varita un mes antes de que las clases empezasen?"
Harry dejo que una sonrisa se asomase en su rostro. "Quizás solo haya podido tener un mes con mi varita, señor, pero he estado preparándome para hacer magia durante toda mi vida. Estudié la teoría, y he estado practicado los movimientos de varita todo el tiempo. Desde que sé que soy un mago, y conozco las correctas invocaciones y los correctos movimientos con la varita, me fue bastante fácil que los hechizos me funcionaran. La mayoría de los hechizos de mis manuales de primer año me salieron al primer o segundo intento, y un montón de los hechizos de segundo año no me llevaron más que un poco más de tiempo para lograr dominarlos."
Filius solo pudo mover su cabeza del asombro. "Increíble."
"Bueno, esto es algo… sin precedentes." –reflexionó Dumbledore-. "Ni incluso yo estuve tan avanzado ni domine mi magia a tal grado cuando empecé Hogwarts."
"¿Pero por qué Durmstrang?" –interpuso Sirius-. "Sabes que allí enseñan Artes Oscuras, ¿no, Harry? ¿Por qué no Beauxbatons? Al menos estarías rodeado de bellas jovencitas francesas."
"Durmstrang anima a sus alumnos a estudiar magia avanzada, y se permite pasar a cursos superiores a tu promoción. Fácilmente podría aprobar mi segundo año, e incluso el tercer año, en un puñado de clases." –Harry no pudo evitar emocionarse mientras hablaba sobre la posibilidad de poder adelantar cursos-. "Y por el hecho de que enseñan Artes Oscuras, no tienen una sección prohibida en su biblioteca. Eso significa que puedo aprender hechizos y transformaciones avanzadas sin necesitar un permiso para tomar ese material avanzado."
Dumbledore entrecerró ligeramente sus ojos. "¿Dónde exactamente has aprendido eso, Harry? Lo que estás contando no es de conocimiento común para alguien que jamás ha estado en Durmstrang, y sé que ningún libro de la biblioteca de Hogwarts se menciona algo así."
Harry se quedó congelado. El profesor Quirrell había mencionado específicamente que jamás mencionase sobre sus lecciones, sin importar si era una persona cercana a él, y Harry no iba a traicionar a la persona más cercana a un amigo que había tenido en Hogwarts. "Bueno, yo escribí al director preguntando sobre lo que Durmstrang podría ofrecerme, y me respondió amablemente, explicándome cómo de superior es Durmstrang comparado con Hogwarts."
Con un evidente suspiro, Dumbledore removió sus gafas y se frotó el puente de la nariz. "Si, Igor siempre ha creído que Durmstrang debería ser considerada como la mejor escuela de magia de toda Europa. Sin embargo, estoy verdaderamente sorprendido de que se tomase el tiempo para responderte, Harry. Igor Karkaroff nunca ha sido de aquellos con los que uno tenga conversaciones amistosas, sobre todo con los estudiantes."
"¡Karkaroff! –exclamó James-. "¿Igor Karkaroff es el director de Durmstrang? Bueno, eso lo soluciona todo, ¡Harry, jamás pondrás un solo pie dentro de esa escuela!"
"¡Qué! ¿Por qué no?"
"Fue un mortífago, Harry. No hay más que hablar." –acordó Lily.
Harry miraba confundido. "Pero si todos saben que es un mortífago, ¿por qué no está en prisión?"
"Igor afirmó cambiar sinceramente, de corazón, y reveló los nombres de varios mortífagos clave ante el Wizengamot." –dijo Dumbledore, vacilante.
"Así que… ¿vendió a un montón de mortífagos para salir de la cárcel?" –preguntó Harry.
"Esencialmente, si." –confirmó Dumbledore.
"Pero quizás se diese cuenta de que lo que había estado haciendo estaba mal y se chivó de otros mortífagos para…"
"Harry, Igor hizo cosas abominables para Voldemort." –dijo Dumbledore, provocando que todos en la habitación se encogieran-. "Traicionó a sus compañeros mortífagos para lograr salir de Azkaban. No tiene nada que ver con un repentino arrepentimiento moral."
"Pero si algo me ocurriera en Durmstrang, todos asumirían que él lo hizo." –discutió Harry-. "Tendría que volver a estar ante el Wizengamot respondiendo preguntas, y no hay forma de que fuese liberado por segunda vez."
"Igor es muy inteligente y despiadado, Harry." –advirtió Dumbledore-. "Si él quisiese dañarte, podría hacerlo fácilmente por medios que no le señalasen directamente a él."
"No soy estúpido, señor. No voy a estar paseando por la noche sin supervisión. Además, ¿los profesores no tienen que realizar juramentos inquebrantables que les obliga no poder dañar a un estudiante y a calificarle justamente? Desde que sólo aceptan a familias de sangre limpia, en Durmstrang tienen que asegurarse de que las enemistades entre familias no afecten al normal funcionamiento de la escuela."
"Eso… es cierto." –admitió Dumbledore-. "Y una vez más has demostrado tener un conocimiento que normalmente no se conoce fuera de Durmstrang. ¿Puedo considerar que Igor quería asegurarte tu propia seguridad?"
"Esperad. No estoy cómodo con todo esto." –dijo James, deteniendo la charla entre Dumbledore y Harry-. "Nada de eso, Harry. No me importa que Karkaroff no pueda hacer nada. No quiero a un mortífago cerca de cualquiera de mis hijos. Ya es bastante malo tener que aguantar con Sn…"
"James." –chilló Lily, airadamente-. "Lo prometiste."
"Disculpa." –murmuró él, aunque no sonando muy arrepentido.
"Harry, ¿y si estuviese de acuerdo en darte esas lecciones extra que pediste?" –preguntó Filius.
Loa ojos de Harry se ampliaron. Unas lecciones privadas con el profesor Flitwick serían increíbles. "¿Aún tendría que atender a las clases de Encantamientos? ¿O podría ser trasladado a una clase más avanzada?"
Flitwick miró a Dumbledore, quien negó ligeramente con la cabeza. "No, Harry. No puedes trasladarte a una clase más avanzada."
"Entonces eso no resuelve el problema." –dijo Harry firmemente-. "Aún estaría aburrido, y tendría que hacer un montón de redacciones y exámenes sobre materias que aprendí hace años."
"Harry, esa es una oferta muy generosa del profesor Flitwick. Deberías considerarla." –dijo Lily.
"La consideró y la apreció, profesor, pero… bueno, Mamá, Papá, ¿puedo hablar con vosotros y los profesores en privado?" –preguntó Harry a sus padres con cierta duda en su voz. No quería hacer esto, pero parecía que Quirrell tenía razón.
Todos parecían sorprendidos de que Harry no quisiese a sus tíos y a su hermano en la habitación.
"Puedes decir cualquier cosa enfrente mía y de Sirius, Harry." –dijo Remus suavemente-. "Lo sabes."
"Yo… yo lo sé, pero es… Bueno, es vergonzoso." –admitió Harry sinceramente.
Lily y James compartieron una mirada y parecieron llegar a una conclusión. "Sirius, Remus, Nathan, por favor, podéis dejarnos un momento."
Después de una sorprendida mirada al matrimonio Potter, Sirius, Remus y Nathan, él cual refunfuñaba por no quererse ir, salieron de la salita de estar.
"¿Qué pasa, Harry?" –preguntó la profesora McGonagall.
"Yo… bueno, no he sido exactamente sincero al cien por ciento sobre mis motivos por los que quiero abandonar Hogwarts." –dijo Harry, mientras su rostro se enrojecía rápidamente. Tomando una profunda respiración, Harry abrió su boca varias veces antes de reunir todo el valor que necesitaba-. "Y-yo no tengo amigos." –mirando hacia arriba, Harry vio la confusión sobre los rostros de los profesores McGonagall y Flitwick mientras sus padres parecían profundamente tristes, pero no sorprendidos. Lo peor fue ver al profesor Dumbledore. El hombre que Harry consideraba como a un abuelo miraba profundamente a sus ojos hasta que, lentamente, una expresión de dolorosa comprensión apareció en su rostro.
"¿Qué quieres decir, Harry?" –preguntó Flitwick.
Harry no tenía que usar el hechizo que Quirrell le había indicado para que hiciera aparecer lágrimas falsas cuando se dio cuenta de que varias suyas ya estaban cayéndole de sus ojos. "No tengo amigos, señor. Los demás Ravenclaw me odian."
"Harry, ¿por qué no nos lo contaste?" –dijo Lily, suavemente.
Harry solo se encogió de hombros e hizo su mejor intento por ocultar su vergüenza.
"¿Y qué pasa con tu hermano?" –preguntó James, queriendo escuchar la opinión de Harry sobre el asunto.
"Él esta realmente ocupado, y cada vez que pasamos juntos un rato, se trae a Ron con él." –dijo Harry, tratando de calmarse.
"¿No te gusta Ron?" –preguntó Lily.
"Todo lo que hace es hablar sobre quidditch y burlarse de mi porque quiero estudiar." –dijo Harry exasperado-. "Cuando Nathan y yo vamos a hablar o estudiar juntos, Ron se queja de lo aburrido que está y normalmente convence a Nathan para irse a volar, o jugar al ajedrez, o explorar el castillo, o cualquier otra cosa en la que no esté interesado."
James frunció el ceño. "¿Le Has contado algo de esto a Nathan?"
"No." –dijo Harry con amargura-. "De todos modos, no es que salgamos mucho juntos."
"¿Has dicho que no te llevas bien con tus compañeros de casa?" –preguntó Filius con preocupación.
Harry no pudo evitar que la ira se mostrase sobre su rostro, sorprendiendo a todos en la sala de estar. "Ellos solo están obsesionados con conocer todo lo posible al Niño Que Vivió. No se preocupan por conocerme de verdad."
Filius movió su cabeza, tratando de pensar formas de arreglar esto. "¿Les has dado una oportunidad de que te vean como una persona diferente?"
"Por supuesto." –estalló Harry de frustración-. "Pero solo porque les conté de que Nathan no estaba siendo entrenado por el director desde su nacimiento para ser el próximo Merlín, todos ellos piensan que estoy celoso de Nathan por ser el Niño Que Vivió. Ni siquiera se molestan en conocer a Nathan, sino que quieren al mito del Niño Que Vivió. Sé que son Ravenclaw, señor ¡pero son una panda de completos idiotas!"
James bufó y enseguida se ganó una reprobadora mirada de Filius y de su esposa. Sabiamente, se calló.
"Y luego, después de que se dieran cuenta de que soy más inteligente que ellos, ¡empezaron a decir toda clase de cosas horribles sobre mi a mis espaldas! Entonces, tienen la desfachatez de enfadarse conmigo cuando me negaba a ayudarles a hacer sus deberes cuando tenían que entregarlo aquel mismo día. Les odió, señor. ¡Les odió!" –continuó Harry absolutamente enfadado.
Decir que los tres profesores de Hogwarts se sorprendieron sería quedarse muy corto. Filius estaba horrorizado de que eso hubiese ocurrido aparentemente bajo sus narices. McGonagall estaba sorprendido de que Harry Potter, el jovencito que siempre era tan educado y amable, estuviese hablando con tal rabia hacia sus compañeros de casa.
Finalmente, Albus Dumbledore estaba verdaderamente preocupado. La furia que Harry acababa de mostrar le había recordado a otro niño. Un niño que también había tenido un inmenso control sobre su magia a una edad temprana y que su furia y soledad le habían destruido. De quien estaba pensando Albus era, ni más ni menos que, Tom Riddle, y no podía permitir que Harry, a quien consideraba como un nieto suyo, cayese por el mismo camino en el que cayó Tom. ¿Pero permitir a Harry que fuese transferido era la respuesta? Hace mucho tiempo Gellert le había hablado largo y tendido sobre Durmstrang, y sabía que la escuela no era tan malvada como mucha gente tendía a creer. Después de todo, ellos expulsaron a Gellert cuando traspasó los límites más allá de lo que era aceptable.
"Señor Potter, Harry, ¿por qué no viniste a mi con tu problema?" –preguntó finalmente Filius.
"Era vergonzoso, señor, y no había nada que pudiera hacer." –dijo Harry honestamente-. "No puedes obligar a alguien que sea tu amigo."
El silencio prolongando que llenó la habitación era palpable.
"Por favor, dejen que me traslade." –prácticamente suplicó Harry.
"Harry, ¿estás seguro de que es eso lo qué quieres?" –preguntó Lily, profundamente entristecida por lo que su hijo les acababa de contar. La pesadilla de cualquier padre era que su hijo se sintiese solo, y lo que le había ocurrido a Harry en Hogwarts simplemente le había roto el corazón.
"Si, por favor."
"Albus, ¿crees que Harry estaría seguro en Durmstrang?" –preguntó Lily, ignorando las protestas de James.
"Harry está en lo correcto sobre el hecho de que el profesorado de Durmstrang no le podría dañar mágicamente. Sin embargo, Harry, deberías saber que Durmstrang usa castigos corporales como forma de disciplina. Además, la población estudiantil podría probar ser peligrosa."
Afortunadamente, Quirrell le había preparado para este argumento. Sin vacilar, Harry le contestó. "Nott, Malfoy, Crabbe, Goyle, Flint, Parkinson y Travers." Cuando Quirrell le había dado la lista de todos los hijos, sobrinos y familiares de mortífagos confirmados o sospechosos de serlo que estudiaban en Hogwarts, al principio Harry había estado aterrorizado, pero en privado admitía que esta información sería efectivamente útil para lograr convencer a sus padres.
"Un punto válido." –concedió Dumbledore-. "Voldemort reclutó a la mayoría de sus seguidores aquí, en las Islas Británicas, así que sería improbable que encontrases a algunos de los hijos de sus seguidores en Durmstrang, que tiende a acoger a un grupo de estudiantes mucho más internacional."
"Estás olvidando a Karkaroff." –insistió James-. "Quizás no pueda dañar mágicamente a Harry, ¿pero que pasa si lo hace sin utilizar la magia? Has dicho que Durmstrang emplea castigos corporales. ¿Qué es lo que eso implica?"
Dumbledore hizo una mueca. "El sistema de castigos de Durmstrang es muy similar al que tenía Hogwarts justo antes de que fuese director, y que elimine lo que yo consideraba como prácticas desagradables. Azotes, latigazos y ser encadenado por las muñecas o los tobillos no son formas extrañas de hacer disciplina."
"Harry, lo siento." –dijo Lily, teniendo lágrimas en sus ojos-. "¡No te permitiré ser castigado por Igor Karkaroff! La respuesta es…"
"No." –dijo Harry desesperadamente-. "No me meteré en problemas. Lo prometo. Nunca he tenido una detención en Hogwarts, y no la tendré en Durmstrang. Lo juro."
"Podría no ser tan simple, Harry." –explicó James-. "Karkaroff podría instruir a sus profesores para que te mantenga a un nivel más exigente que el resto de tus compañeros. Admito que no soy partidario de la idea de que dejes Hogwarts, pero rechazó absolutamente enviarte a un lugar donde te puedan dañar."
Harry miró alrededor de la sala de estar, esperando encontrar alguien que viniese en su ayuda. A primera vista, Flitwick parecía triste, pero el leve brillo en sus ojos le decía a Harry que Flitwick estaba secretamente complacido de que él se quedase en Hogwarts. Igualmente, McGonagall parecía preocupada por la historia de Harry, pero no parecía apoyarle en su deseo de dejar Hogwarts. Harry solo podía ver cómo las lágrimas se formaban en los ojos de su madre mientras silenciosamente la suplicaba que reconsiderase su decisión, pero ella negó ligeramente con la cabeza. Volviéndose hacia su padre, Harry inmediatamente supo que no tendría oportunidad alguna de convencerle.
Desesperadamente, Harry miró al profesor Dumbledore. El habitual y constante brillo en los ojos de su abuelo se había ido, reemplazándolo una mirada de completa tristeza y pena. Cuando parecía que Dumbledore tampoco movería un dedo en su ayuda, Harry sintió crecer su furia. Después de todo lo que les había dicho, después de todo lo que les explicado, después de revelar sus secretos más vergonzosos, ni su familia ni los profesores se preocupaban por él. Lo único que todos ellos querían es que volviese a Hogwarts. ¡No era justo!
De repente, una estantería posicionada justo detrás de Harry explotó, llenando de astillas la salita de estar, y provocando que todos saltasen de la impresión. Todos, salvo Harry y Dumbledore, quien simplemente continuó mirando a Harry con creciente preocupación. Encontrándose con los ojos de su profesor, Harry intentó transmitir la furia y la traición que estaba sintiendo hacia todos los presentes en aquella habitación.
"Quizás podría ser capaz de ayudar." –dijo Dumbledore, redirigiendo la atención de todos de la estantería destrozada-. "Lily, James, si vuestra única preocupación por enviar a Harry a Durmstrang es su seguridad, yo mismo iré para hablar personalmente con Igor. Resulta que tengo en mi poder algunos recuerdos que prueban que él actuó bajo las órdenes de Voldemort fuera de nuestro país. Nuestro Wizengamot podría haberle concedido el perdón a Igor, pero eso no significa que otros países no pudiesen estar interesados en encontrar a la persona responsable de unos pocos crímenes aún sin resolver. Eso, sin ninguna duda, debería proporcionarle la motivación adecuada a Igor para no sólo tratar justamente a Harry, sino asegurarse de que esté bien cuidado."
Le llevó a Harry la totalidad de tres segundos para procesar lo que Dumbledore había dicho antes de saltar de su asiento y, con una mirada de completa felicidad en su rostro, abrazar a su pseudo-abuelo. "¡Gracias, gracias, gracias!"
"Albus, no comprendo." –dijo Lily confundida-. "Si tu ya tenías esas pruebas, ¿por qué no las has usado ya? ¡Karkaroff no merece tu protección!"
"Lily." –dijo Albus, con evidente cansancio-. "Si yo hubiese dado esas pruebas a los otros ministerios interesados después de que Igor dejase Gran Bretaña en 1981, habría una gran posibilidad de que él pudiera haberse evadido de la acción de la justicia. Entonces Igor fue un duelista muy talentoso, y era completamente despiadado. No tengo duda alguna de que se las hubiese arreglado para escapar de los aurores, habría pasado a la clandestinidad y continuaría dañando a personas inocentes. Al permitir a Karkaroff que tomase una profesión honorable, donde sabe que le estoy vigilando, se ha mantenido parcialmente bajo control. Ahora que Igor se ha acostumbrado a tener un cierto estilo de vida en Durmstrang, temerá mis pruebas mucho más que hace diez años."
"¿Así qué puedo ir? ¿Mamá? ¿Papá? ¡Por favor!" –suplicó Harry.
James miraba al suplicante rostro de su hijo. Si Albus podía prometer la seguridad de Harry… ¿podía decirle a Harry qué no? Una rápida mirada a Lily le informó de que ella ya había aceptado que Harry dejase Hogwarts y no sería de mucha ayuda si se obcecaba en forzar a su hijo que se quedase en el colegio británico. Tristemente, James supo que solo había una opción que podía escoger. "Harry, si Albus puede asegurarnos a tu madre y a mi de que estarás seguro, yo… bueno, supongo que podemos dejar que te transfieran allí."
Sonriendo ampliamente, Harry abrazó a sus padres y empezó a explicar exactamente lo que había que hacer en el proceso de traslado.
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Fuera de la sala de estar, en el pasillo…
Sirius canceló el hechizo para escuchar a hurtadillas. "Ni una palabra." –les dijo a Nathan y a Remus-. "Harry nunca puede saber que le escuchamos."
"Pero debería decir algo." –protestó Nathan-. "Necesito disculparme."
"¿Cómo crees que se sentiría?" –preguntó Remus, moviendo tristemente su cabeza-. "Claramente no quería que lo supiéramos, Nathan. Eso sólo le haría sentirse peor. No le harías cambiar de opinión."
"¡Pero él se va a ir y es mi culpa! Debería haber pasado más tiempo con él."
"Nathan, no es tu culpa. Tú no hiciste que los otros Ravenclaw se metiesen con Harry."
"Pero lo fue." –discutió Nathan-. "Si no fuese el Niño Que Vivió, Harry no tendría esos problemas."
"Nathan, no podemos cambiar quienes somos." –dijo Sirius, tratando de calmar a su sobrino.
"Sin embargo, debería haber hecho algo." –dijo Nathan, alejándose de sus tíos y subiendo las escaleras hacia su habitación, llorando amargamente. Él no notó las preocupadas miradas que los Granger y los Weasley le enviaron mientras pasó por el comedor.
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Una separación de caminos
Residencia de los Potter (11/01/1992)…
Inspeccionando su habitación, Harry estaba seguro de que no se había olvidado nada. Él se marcharía pronto a Durmstrang, y definitivamente no quería dejarse nada en casa por un descuido. Su baúl estaba lleno con su capacidad mágicamente alterada. Aunque Durmstrang requería varias túnicas similares a las de Hogwarts, éstas tenían que ser específicamente de color rojo sangre con el escudo de Durmstrang mágicamente bordado sobre ellas. Durmstrang también requería que comprase varios espesos ousankas (sombreros de orejeras flexibles) de procedencia rusa y enormes abrigos de clase tsigeika. Los abrigos se podrían vincular perfectamente con los hechizos especiales para potenciar el calor corporal, así que Harry no podía imaginarse una situación en la que alguna vez quisiese usar un abrigo de esos. Prácticamente había comenzado a sudar en cuando intentó ponerse uno en Madame Malkin's. En Durmstrang no podía hacer tanto frío para eso, ¿verdad?
Harry había realizado sus pruebas en el Ministerio de Magia, y desde entonces podía estar bastante orgulloso de decir que había sorprendido gratamente al examinador con sus conocimientos. Actualmente ya dominaba la teoría de tercer año tanto para Encantamientos como para Transformaciones, mientras estaba ligeramente por detrás en los aspectos prácticos. Debido a eso, le habían concedido la aceptación provisional en las clases de Transformaciones y Encantamientos para los de tercer año. Si finalmente parecía no poder ser capaz de sobrellevar el trabajo práctico, el profesor tenía la opción de degradarle a la clase de segundo año después de un mes. Harry también se las había arreglado para entrar en las clases de segundo año de Pociones, Historia de la Magia y Herbologia. Por último, tendría que cursar dos materias desde clases de primer año: Artes Oscuras y Hechicería Artesanal.
Inicialmente había quedado bastante sorprendido de descubrir que Astronomía no era una asignatura troncal en Durmstrang, pero si lo era Hechicería Artesanal, que era una materia que parecía ser muy interesante. Solo había echado un vistazo a su libro, pero la cantidad de esfuerzo que se requería para crear sus propios hechizos parecía sorprendente. Cuando Harry le mencionó a su madre sobre esta nueva asignatura, ella le recomendó que escribiese al profesor Snape, quien había creado varios hechizos durante su estancia en Hogwarts.
Si Harry era sincero a si mismo, debía admitir que podía haberlo hecho mucho mejor en su examen de Artes Oscuras. Estaba seguro de que podría haber sido colocado en la clase de segundo año para esa materia sin problema alguno, pero el hecho de tener a su padre vigilándole mientras ejecutaba los hechizos para el representante de Durmstrang le había hecho dudar de mostrar cuanto le había enseñado Quirrell sobre las Artes Oscuras. En realidad no sabía mucho, pero si mucho más que cualquier alumno de primer año en Hogwarts. Además, sería difícil que aceptasen que había aprendido algunas bases de las Artes Oscuras en Hogwarts. No es que él tuviese permiso para acceder a la sección prohibida, donde se encontraban los libros sobre esa rama de la magia.
Seguro de que ya tenía todo listo y empacado, Harry levito su baúl, que empezó a seguirlo por detrás, salió de su cuarto y bajó las escaleras. Inmediatamente vio a Nathan sentado en la mesa de la cocina, mirando triste.
Últimamente Harry no había visto mucho a su hermano, y no era culpa de Nathan. Él había estado muy ocupado no sólo preparándose para realizar sus pruebas en el Ministerio de Magia, sino también intentando aprender tanto alemán como pudiese antes de marcharse a Durmstrang. El profesor Dumbledore le había estado visitando cada día, al menos cada hora, desde que Harry había enviado su carta de aceptación, y personalmente estaba ayudando a Harry a enseñarle como leer, escribir y hablar en alemán.
El encantamiento que ayudaba a que alguien aprendiese un idioma trabajaba de forma que intensificaba la zona del cerebro que dominaba la comprensión lingüística. Durante el período en que el encantamiento estuviese activo, la persona sobre la que actúa debería estar completamente inmersa en la lengua que está tratando de aprender sin interrupciones externas. Afortunadamente para Harry, el profesor Dumbledore poseía un alemán bastante fluido, una lengua que dominaba junto a varias docenas de lenguas, y había logrado estirar su ocupada agenda diaria para ayudarle a dominar mejor la lengua germana.
Dumbledore le había comentado que algunas personas tenían más facilidad con el hechizo traductor que otras. Unos poquísimos como el director del Departamento de Cooperación Internacional, Barty Crouch, solo necesitaban estar bajo el hechizo por una hora o dos, como mucho, antes de que pudiesen empezar a hablar fluidamente el idioma. Desafortunadamente, parecía que Harry estaba en el otro lado del espectro pues había tenido el hechizo sobre él por más de diez horas y apenas podía hablar en un rudimentario alemán. Harry ni siquiera quería pensar en que hubiese pasado si no tuviese la ayuda del profesor Dumbledore. Ir a una nueva escuela en un país extranjero ya daba suficiente miedo, pero que incluso no tuviese el más ligero dominio del lenguaje que tendría que utilizar allí le ponía completamente aterrorizado.
"¿Ya tienes todo listo?" –preguntó Lily.
"Si." –dijo Harry mientras levitaba su baúl hasta su lado cuando tomaba un asiento en la mesa.
James sonrió tristemente a su hijo. Le molestaba que uno de sus hijos no se graduase en Hogwarts. "¿Cuánto tiempo queda hasta que tu traslador se active?"
"La carta que me enviaron adjunta al traslador decía que se activaría a las diez de esta mañana, así que dentro de unos veinte minutos." –dijo Harry, después de conjurar un rápido hechizo Tempus para comprobar la hora-. "Dijeron que alguien me esperaría cuando llegase, pero no tengo idea alguna de adonde iré."
"La localización de Durmstrang ha sido un secreto desde que la escuela fue construida, Harry." –comentó Lily-. "No estoy sorprendida de que no te lo hayan contado hasta que estés allí."
"Tiene que estar en algún lugar de Alemania." –dijo Harry con seguridad.
"Eso es lo que todo el mundo parece creer. " –acordó James-. "Albus lo sabe, pero rehúsa decirlo. Algo sobre un juramento que tomó como miembro de la Conferencia Internacional de Magos. Con la tremenda cantidad de enormes abrigos que tuvimos que comparte, creo que estará en algún lugar del norte de Rusia."
"Quizás esté en Siberia." –dijo Nathan, sonriendo ligeramente-. "Desearás estar en Hogwarts cuando viajes tan al norte que se te congelará el trasero."
"¡Ese lenguaje!" –regañó Lily-. "Dudo que Durmstrang esté en Siberia, Harry. Por mi propia experiencia, los sangre limpia parecen ser bastante… consentidos."
"¡Eh…!" –protestó James, indignadamente.
Lily puso los ojos en blanco. "Por favor, no me negaras ahora que de niño fuiste un malcriado consentido."
"Solo porque mis padres me mostraron mucho afecto…"
"James, si tu y Sirius hubiesen ahorrado vuestras pagas mensuales, podríais haber comprado todo el chocolate de Honeydukes. En cualquier caso, dudo que Durmstrang, que es sin duda el colegio más popular entre los sangre limpia, vaya a estar en un lugar tan desolador como Siberia."
"Espero que tengas razón." –murmuró Harry.
"Y si finalmente está en Siberia, siempre puedes regresar a Hogwarts." –añadió Nathan.
Esta era la segunda vez que su hermano sugería que debería regresar a Hogwarts en menos de dos minutos. Si Nathan estaba tratando de ser sutil, no estaba haciendo un buen trabajo. "No regresaré, Nathan."
"Pero, pero podrías…" –dijo Nathan vacilantemente-. "Jamás pensaste que dejarías Hogwarts, así que no sabes si no odiaras Durmstrang."
"Supongo que tienes razón, pero lo dudo." –dijo Harry, tratando de transmitir amablemente el mensaje a su hermano de que aunque le enviasen una maldición imperdonable, jamás iba a dejar Durmstrang. Ya había visto lo que Hogwarts podría ofrecerle, e incluso si en Durmstrang tampoco tenía amigos, al menos podría ser capaz de estudiar cualquier magia que quisiese.
"Bueno, pero todavía creo que deberías pensártelo." –dijo Nathan-. "Quizás puedas preguntarle a Dumbledore…"
"Nathan, ya es suficiente. Tu hermano no va a regresar a Hogwarts." –dijo James-. "Por favor, trata de aceptarlo."
Nathan parecía dispuesto a discutir, pero Harry rápidamente cortó lo que su hermano estaba planeando decir. "Nathan, no quiero pelear, pero no voy a volver a Hogwarts."
"Esto es estúpido. No deberías marcharte." –dijo Nathan mientras se le formaban lagrimas en sus ojos.
Lily suspiró. Sirius y Remus le habían contado que ellos habían usado un hechizo para escuchar a escondidas y que Nathan se había tomado muy mal que Harry se fuese. "Nathan, ésta es la decisión de tu hermano, y tu padre y yo le apoyamos."
"Pero, por favor Papá. Sé que no quieres que Harry se vaya a Durmstrang."
"No, Nathan. No me gusta que tu hermano se vaya a Durmstrang." –dijo James sinceramente-. "Sin embargo, la decisión ya ha sido tomada."
"Harry, ¿por favor, quédate?" –suplicó Nathan-. "Estoy seguro que el profesor Dumbledore te dejaría volver a Hogwarts."
"Nathan." –dijo Lily, con tono severo-. "Por favor, no le hagas esto más difícil a tu hermano."
Se produjo un suave sonido de campanas, y Harry cogió el traslador que Durmstrang le había enviado. "Cinco minutos." –dijo él suavemente.
Lily enganchó a su hijo mayor en un hermético abrazo. "Harry, por favor, estate seguro, y escríbenos a menudo. Queremos saber que estás bien."
"Lo prometo."
"En serio, Harry, escribe a menudo. Sé que dijiste que tus profesores han realizado esos juramentos, pero siempre hay maneras de sortearlos." –dijo James mientras abrazaba también a su hijo.
"Lo prometo, Papá."
Cuando el sonido de campanas empezó a sonar más fuerte y Harry notó que su traslador empezaba a brillar, se volvió hacia su hermano mientras agarraba su repleto baúl. "Supongo que te veré en verano." –viendo la descorazonada mirada de Nathan, Harry rápidamente añadió-. "Pero eso no es tanto tiempo. Incluso saldré de la escuela antes que tú, así que estaré en el andén cuando regreses de Hogwarts."
"Si, supongo." –dijo Nathan, girándose para que su hermano no notase que se le habían escapado algunas lagrimas.
Cuando la carta empezó a resplandecer un brillo rojizo, indicando que el traslador se activaría en diez segundos, Harry sonrió a su familia. "Os quiero. Os prometo escribiros y contaros todo sobre Durmstrang."
"Harry, lo siento." –dejó escapar abruptamente Nathan.
Confundido, Harry se giró hacia su hermano. "¿Sentirlo? ¿Por qué?" –preguntó él justo cuando el traslador se activó, llevándole hasta el Instituto de Magia Durmstrang.
"Por todo." –dijo Nathan suavemente a la silla de la cocina ahora vacía donde su hermano había estado sentado hasta hace un segundo.
Nota del autor:
Está bien, permítanme aclarar varias cosas. Durmstrang no será un supercolegio al estilo de Miranda Flairgold. Harry no aprenderá Nigromancia, Magia de sangre o Magia de almas. Durmstrang es un colegio que enseña un contenido similar al de Hogwarts con la excepción de tener Hechicería Artesanal en lugar de Astronomía (que será una asignatura optativa durante el tercer año de Harry). Siempre pensé que era extraño que Hogwarts no tuviese una clase donde se enseñará a hacer tus propios hechizos, especialmente desde que sabemos que es posible hacer tus propios hechizos. Sin embargo, quiero anotar a todos que ni la Aritmancia ni las Runas Antiguas están envueltas en las clases de Hechicería Artesanal. Según el canón, la Aritmancia es una manera de hacer adivinación con números, mientras que las Runas Antiguas son un lenguaje.
El capítulo 4 se llamara Primavera en Durmstrang y estará en pocas semanas.
Gracias a Stanzi y a Howdy por haber realizado el trabajo de corrección y edición de este capitulo. También gracias a toda la gente del foro DLP. Este capitulo no hubiese sido tan bueno sin vuestros comentarios.
Oh, y no temáis y dadle al botón de los review, que no hace daño alguno.
The Santi
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Nota del traductor:
(*): Por cierto, para todos aquellos que no lo sepan, el Día de las Cajas (o el Boxing Day, como se conoce en su lengua original) es una festividad celebrada principalmente en las Islas Británicas y otras naciones que fueron en su día, colonias británicas. Se suele realizar el 26 de diciembre y durante la fecha se promueve la realización de donaciones y regalos a las clases más empobrecidas de la sociedad.
Quisiera añadir al comentario del autor que, al menos, yo no me olvidó de que hay otra diferencia crucial entre los contenidos de Hogwarts y Durmstrang: las Artes Oscuras. Pero para descubrir un poco de esta materia, digamos que son un poco más avanzadas que las clases que daba el profesor Snape cuando logró cumplir su sueño de ser el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en el sexto libro, pero, obviamente, no serán tan avanzadas como los Carrow enseñaban en Hogwarts. XD
También quisiera agradecer a todos aquellos lectores que han dejado un review –que son: kisa kuchiky, Alexander Malfoy Black, Shanon Lils, Loquin, May Cullen FeraLdh, Nirumi, Maldrake, gimli y Vladislav-, y aquellos que han añadido esta traducción a sus historias favoritas o que tienen alerta de actualización, a los cuales animó a que dejen sus reviews. Y quisiera pedirles disculpas a todos ellos por mi evidente retraso en actualizar, y aunque tengo dos buenas excusas (por un lado, el fallo generalizado sufrido por FFnet, y por otro, que he tenido que empezar las prácticas de empresa para terminar la carrera, lo que me ha quitado bastante tiempo libre), no debí prometer que tendría acabada para antes de que acabase el mes de marzo la traducción de hasta el sexto capitulo. Por tanto, finalmente trataré de actualizar cada dos o tres semanas.
Además, quisiera informar a todos de que también estoy realizando otra traducción (en realidad, esta otra historia fue la primera que empecé a traducir hace unos meses, pero debido a otros asuntos y a que es una historia mucho más difícil de traducir, fundamentalmente por su enorme extensión, decidí empezar la traducción de Harry Potter y el Niño Que Vivió y aquí estamos), que esperó publicar próximamente antes de que acabe la semana. Pero para poneros con los dientes largos, os voy a adelantar ciertos aspectos del fic original. Es un fic oscuro más convencional que éste, con un Harry tanto Dark como Slytherin, y donde parece desarrollarse las parejas Harry/Ginny y Draco/Hermione. Ah, y que los seguidores de Ron no se sientan atacados por cómo se deja a su querido personaje, puesto que el que avisa no es traidor.
Espero que muy pronto cada vez más lectores se sumen a leer esta traducción. ¿Y qué opináis del cambio de mi nick? ¿Habéis leído o visto Death Note y/o Monster?
Bueno, nos vemos en el próximo capitulo. Saludos a todos.
Johan Kira Expelliarmus
