Capítulo 2: SORPRESAS

"Tenemos un buen equipo – dijo Percy. –Si tengo que navegar a la muerte.

-No te irás a morir sin mí, Sesos de alga – dijo Annabeth –¿Recuerdas? Nunca separados de nuevo. Y después de llegar a casa…

-¿Qué? – Preguntó Percy.

Ella lo besó. –Pregúntame de nuevo, una vez que derrotemos a Gea.

Él sonrió, feliz de tener algo que esperar. –Lo que tú digas.

-Bob dice hola- dijo a las estrellas."*

Se quedaron por un momento recordando a cada uno a sus amigos que se sacrificaron porque ellos estuviesen allí y culminaran esta guerra. Percy abrazó por la cintura a Annabeth y la atrajo hacia sí. Desde que salió del Tártaro estaba tomando esa manía de tener cerca a Annabeth, abrazarla o tomarle de las manos, para comprobar que estaba allí con él. Realmente eso lo tranquilizaba un poco y parece que a ella también.

Percy se separó de Annabeth recordando algo. –Chica lista, ¿podrías esperarme en los establos en cinco minutos?, quiero hablar algo contigo- trató de sonar lo más normal posible, cuando una idea loca se le estaba ocurriendo en su cabeza.

-Está todo bien Percy- preguntó su novia cautelosa.

-Emm sí, claro que sí. Solo espérame allá en cinco minutos- le dio un beso corto en los labios y salió corriendo hacia el interior del barco.

Corrió primero a la sala de mando, luego bajó y pasó por la enfermería, el taller, pero por supuesto no encontraba a quien estaba buscando, quien tampoco estuvo en la cubierta mientras él estaba mirando las estrellas. Se dirigió entonces a las habitaciones y vio a Jason.

-Jason, ¿has visto a Piper? Quisiera hablar con ella un minuto-

El romano alzó una ceja estudiando la mirada del hijo de Poseidón.

-Está en la habitación de Hazel-.

-Gracias hombre-. Caminó deprisa hasta la habitación de Hazel y tocó la puerta. Desde dentro ambas chicas al unísono le dijeron que pasara.

Percy nunca había estado en la habitación de ninguno de los chicos y menos de las chicas, incluyendo la de Annabeth. Pero no tenía tiempo para analizar aquello. Vio a Hazel y Piper sentadas sobre la cama de la primera.

-Piper necesito un favor urgente. Tu cuerno puede regalarme un pastel de cumpleaños? Que sea de vainilla-.

Una petición extraña por parte de Percy pensó Piper, pero inmediatamente se concentró y a los pocos segundos un pequeño pastel apareció del cuerno. Y era de vainilla.

Percy tomó el pastel. –Gracias Piper- casi sale de la habitación cuando la hija de Afrodita lo llamó.

-Espera Percy, ¿de qué se trata esto?- preguntó Piper curiosa.

-¿Ya pasó el 12 de julio cierto?- cuando sales del Tártaro, aparentemente la fecha en la que estaban era lo último en lo que Percy pensaba.

-Si, ya pasó Percy. Pero qué preguntas haces o en que… oh- Piper se quedó en silencio por un momento. –Claro, como no se me ocurrió. No lo arruines Percy – le dijo con una sonrisa, notando Percy que ya entendía lo que haría con ese pedido.

Al salir Percy de la habitación, Piper le contó a Hazel que ese pastel era para Annabeth, cuyo cumpleaños había pasado en el Tártaro. Ambas chicas se emocionaron al ver cuan romántico podía ser aquel chico. Ese lado nadie lo conocía y solo Annabeth estaba ayudando a aflorar esa parte de Percy.

Mientras tanto Annabeth estaba esperando en los establos y recordó aquella vez que pasó con Percy luego de reecontrarse en Nueva Roma. Recordó que ambos se quedaron dormidos y sobretodo, recordó esa sensación de paz que tuvo cuando Percy la abrazaba mientras dormía.

El centro de sus pensamientos apareció en ese momento con las manos en su espalda, caminando suavemente hacia ella.

-Ahora sí sesos de alga, vas a decirme que pasa de una vez y porque me trajiste aquí- Dijo una Annabeth curiosa con sus manos sobre sus caderas.

-Feliz cumpleaños atrasado o algo así- dijo Percy mostrándole el pastel que había conseguido para ella.

Annabeth quedó sin palabras. Completamente sorprendida. Incrédula tomó el pastel de las manos de Percy. Su aroma le decía que era de vainilla, su sabor favorito. No creyó que Percy recordara aquel detalle.

Colocó el pastel en un estante que separaba cada establo y se giró para abrazar a Percy profundamente. Se quedó allí por unos minutos recordando que había sido el peor cumpleaños de su vida. Mientras estuvo en el Tártaro pensó que Percy no recordó aquella fecha, pero estando cerca de la muerte no era algo que le reprochas a tu novio el cual se lanzó para estar contigo en aquel lugar, por lo que esos pensamientos quedaron en segundo lugar. Pero ahora que se dio cuenta que él lo recordó y le regaló esa pequeña sorpresa, sus lágrimas comenzaron a caer tenuemente sobre el pecho del joven.

-¿Por qué lloras? ¿No te gustó la sorpresa? – dijo Percy abrazándola preocupado. –Prometo regalarte algo mejor, porque tú mereces más cosas y todo eso – trataba de decir torpemente el hijo de Poseidón.

Annabeth levantó su rostro con los ojos húmedos. –Claro que me gustó sesos de alga. No lloro porque no valore esto que acabas de hacer. Es solo que me conmoviste muchísimo. Nunca nadie había hecho algo así por mí.

Percy sintió que no solo lo decía por el pastel. –Tú te mereces mucho más chica lista. Me alegra que te guste – le dijo mientras la abrazó más y le dio un beso en la frente.

Estuvieron así unos minutos hasta que se separaron para probar el pastel.

Subieron a cubierta agarrados de la mano y con una sonrisa de felicidad en cada uno. Leo los avistó desde el timón y les dijo que había una reunión de emergencia.

Los tres se dirigieron al centro de comando donde ya estaban los demás semidioses. Piper pudo notar la sonrisa de felicidad de su amiga mientras iba tomada de la mano de su novio. Al llegar a la mesa de reunión, Annabeth volvió a tomar el lugar principal y los demás chicos se ubicaron.

Jason tomó la palabra. –Antes de comentar cualquier cosa, me alegro de que estemos todos reunidos otra vez en esta mesa-. Todos se miraron sonriéndose unos a otros. No debían dejar que el ánimo decayera mientras iban de camino a la misión más difícil de sus vidas, tal vez la última para algunos según los planes de Gea.

-Ahora solo somos nosotros siete en esto- volvió a retomar Jason. –Y ya que el entrenador Hedge no está, debemos seguir siendo un equipo compacto y organizado, ya que debemos reconocer que ese sátiro loco sabía mantener algunas cosas en orden- todos asintieron recordando los gritos del entrenador para atacar en cualquier ocasión. –Creo entonces que para seguir con el orden, deberíamos mantener las reglas que nos impuso Hedge. Eso incluiría los turnos para navegar, respetar las horas para las comidas y los descansos, sobretodo porque necesitamos estar lo más recuperados y enteros posibles. Se incluyen también las otras reglas que tenía el entrenador.

Todos discutieron entre sí y estuvieron de acuerdo en mantener el orden que había impuesto el entrenador Hedge. Concordaron con Jason, que eso mantendría al equipo enfocado y organizado.

Esa noche entonces Hazel, Leo y Frank estarían a cargo de la navegación y cambiarían los turnos al amanecer para que todos pudiesen descansar adecuadamente.

Piper, Jason, Percy y Annabeth se dirigieron a sus respectivas habitaciones, pensando que esa sería una noche para poder descansar y recargar energías, sin saber que un par de ellos no lograría ese objetivo.

*Aparte de The House of Hades by Rick Riordan.

NOTAS DE LA AUTORA: Hola a todos. Sé que había prometido actualizar cada fin de semana, pero el anterior estuve ocupada con mi trabajo y antes de eso estuve enferma. Sin embargo no se preocupen mas porque pienso cumplir esa promesa como sea. Aquí ya está el segundo capítulo de esta historia que espero les esté gustando.

Agradezco a aquellos que me dejaron su amable review y a aquellos lectores ocultos que me regalaron su follow.

Estaré atenta a sus comentarios o cualquier inquietud.

Saludos enormes,

Kate