Capítulo 4: RECUERDOS
Había amanecido y era el turno para que Hazel, Frank y Leo descansaran. Aunque solo lo harían los dos primeros ya que Leo se quedó dando vueltas por la cubierta y trasladándose a la sala de motores con su mesa Budford para arreglar cualquier desperfecto que tuviera la nave luego de todo lo que habían pasado.
Piper y Jason se presentaron a cubierta para seguir el turno. Annabeth y Percy aún no aparecían pero eso no parecía importarles. Después de la noche anterior lo mejor era que sus amigos descansaran un poco. Acordaron entonces conducir por el aire con la ayuda de Jason, así que el Argo II se levantó y surcó por los cielos de forma constante y tranquila.
Un par de horas después Percy apareció en cubierta. Se le notaba un poco de cansancio en su rostro y algo de molestia tal vez. Leo, que aún no dormía le preguntó por Annabeth y el hijo de Poseidón le contestó que estaba arreglándose para subir a cubierta. Media hora después apareció la hija de Atenea. Decidieron entonces tomar su desayuno. Annabeth nuevamente se sentó en la silla principal de la mesa y miró a Jason y a Piper un momento.
-Chicos, les pido disculpas por lo que pasó anoche. No fue mi intención hacer escándalo pero les juro que se salió de mi control –decía la chica un poco apenada por lo sucedido.
-Ey, no tienes nada que preocuparte. Sabemos lo que pasó y no debes disculparte por algo que no es tu culpa –le contestó Piper en un tono tranquilizador y fue a abrazar a su amiga.
-Vaya que es raro oírte pedir disculpas –dijo un imprudente Leo quien aún no se decidía a descansar y estaba desayunando con los chicos. Jason le dirigió una mirada muy parecida a "no te pases de la raya". Percy aún no sabía cómo entender a este chico Leo, pero debía admitir que su humor extraño muchas veces era mejor que seguir en la pesadez del ambiente. Annabeth por su parte no reaccionó a las palabras de Leo y cuando se separó de Piper, ambas se dispusieron a comer.
Ya pasado lo que parecía ser el medio día, Leo por fin no estaba en cubierta y se había quedado dormido en la sala de motores. Desde el inicio de aquella búsqueda sin retorno aparente, Leo casi nunca había dormido en su habitación o eso era lo que notaba Piper, ya que siempre desaparecía en la sala de máquinas con sus motores y eso aparentemente lo hacían sentir más seguro que estar en su camarote.
Jason seguía dirigiendo los vientos suavemente para no agotar tanto sus energías y Percy estaba al lado de Annabeth mientras ésta verificaba las coordenadas adecuadas, asegurándose de no desviarse del curso programado. Los dos parecían conversar algo serio, pero nunca rompiendo su contacto corporal. Percy tenía una mano sobre la cadera de Annabeth de una forma tal vez posesiva, podría pensar Piper. Y su amiga por primera vez desde que la conoció y desde que la vio con su novio, se notaba algo incómoda o fuera de lugar.
A la hija de Afrodita se le hizo muy extraña aquella situación, pero se distrajo cuando Hazel subió a la cubierta aun medio dormida. La hija de Plutón le dijo que ya no tenía sueño y por eso subió a ayudar en lo que pudiera. Piper le dijo a Hazel que mirara a Percy y Annabeth por un momento.
-Algo está pasando con ellos –le dijo a la hija de Afrodita luego de unos segundos observándolos.
-No lo sé, pero creo que tienes razón. Parece que están discutiendo algo serio. Mira la tensión de Percy y la incomodidad de Annabeth –confirmó Hazel a la hija de Afrodita.
Ambas se acercaron poco a poco mientras notaron como Percy soltó a Annabeth de un momento a otro. La chica no se atrevía a mirarlo a los ojos mientras le decía algo. Percy parecía enojado por aquello. Definitivamente algo estaba pasando y no pintaba nada bueno. Al estar más cerca, las chicas pudieron escuchar mejor.
-Quisiera que no pensaras en él.
-Cómo no quieres que piense en él Percy –decía Annabeth de forma seca pero sin subir su tono de voz.
-Él tomó sus decisiones y lo que le pasó fue su destino por esas acciones. Murió como un héroe a lo que a mí respecta y no creo que haya caído al Tártaro –le contestó Percy con una nota más alta de voz.
-No tienes certeza de ello.
-Ninguno de los dos tiene la certeza de eso, pero prefiero creer lo mejor –Percy volvió a su tono normal pero seco. Hazel y Piper notaron que el tema era algo que el hijo de Poseidón no le producía tranquilidad.
-No fue mi culpa mencionarlo anoche. Pero él también hace parte de mis pesadillas. Es difícil luchar con la sensación de que pudiste salvar a alguien pero faltó algo para lograrlo y menos cuando era alguien importante para mí.
-Qué tan importante era para ti Annabeth? -Hazel sintió algo de celos en la voz de Percy al mencionar lo último.
Annabeth suspiró y miró al horizonte por un momento –No puedo creer que me estés preguntando eso Percy. Se lo dije a él antes de morir y si mal no recuerdo tú estabas allí –volvió el rostro hacia su novio. –Luke fue mi familia por más de cinco años y tú lo sabes. Acepto que fue difícil para mí llegar al campamento y tener que limpiar la daga que el mismo me había dado y que tenía su sangre. Fue también difícil despertarme aquel 18 de septiembre con sentimientos encontrados por celebrar nuestro primer aniversario como novios y el primer aniversario de la muerte de alguien que fue como mi hermano. ¿Acaso no me crees cuando mencioné que nunca sentí nada por él?
Las chicas se quedaron congeladas por un momento. Piper había escuchado la historia de la batalla de Kronos, de como Percy, Annabeth y Grover le habían hecho frente y como el chico poseído por el titán se había sacrificado para salvar a sus amigos. Pero Piper también escuchó de otros campistas que Annabeth había estado enamorada de Luke Castellan antes de conocer a Percy y que fue su daga la que terminó con la vida del chico, lo cual era una tragedia romántica. Por algo los griegos habían inventado las tragedias y más para trazar la vida de los semidioses desde tiempos antiguos. Eso era algo que nunca le había preguntado a su amiga, ya que cuando la conoció, la rubia solo tenía cabeza para su novio desaparecido en ese momento. ¿Y si Luke no se había sacrificado por sus amigos sino por ella y eso fue un amor verdaderamente trágico? ¿Si Luke no hubiese sido poseído por Kronos, Annabeth estaría con Percy? La hija de Afrodita entonces comprendió a Percy y entendió el giro que la conversación estaba tomando.
Percy pareció meditar aquello un momento. – ¿Te arrepientes de escogerme a mí en vez de Luke? –mencionó el hijo de ojos verdes un poco herido.
Annabeth pareció ahora meditar la respuesta. –Me hubiese gustado ayudarlo y verdaderamente salvarlo para no tener esta duda y no tener que pensar si su alma está vagando en el río Aqueronte.
Percy la tomó por los hombros y suavemente le preguntó –Dímelo otra vez Annabeth. ¿Si Luke no hubiese muerto, estarías conmigo?
-Siempre estaría contigo Percy. Nunca amé a Luke. Cuando estaba más pequeña pensé que estaba enamorada de él, pero llegaste tú y comprendí que quise a Luke como mi hermano, mi familia. No es justo que me cuestiones esto cuando debes tener certeza de lo que siento por ti –Annabeth estuvo en silencio por un segundo mientras miraba aquellos ojos verdes que tanto amaba, pero tenía que decir lo siguiente, tenía que decir lo que también la tenía intranquila, ya que esta parecía la única oportunidad de hacerlo. -Nunca te he juzgado por ejemplo por lo que pasó con Calypso. Tú me contaste algo y confío en que eso fue lo que sucedió. No te he pedido explicaciones de porque esa chica te lanzó la maldición que yo recibí. La dejaste destrozada Percy. Desolada y enamorada. Así que no tienes derecho a reclamarme de esta forma.
Hazel ahora pareció sorprendida. No solo se había enterado de la vida amorosa de Annabeth antes de Percy, sino que además se enteró de la historia de Percy antes de la rubia. Era el turno de Annabeth para observarlo dolida. Y en parte ella tenía razón, pensaba Hazel. No tenía por qué reclamarle cuando él también tenía una historia. Sin embargo ella también era consciente de que el hijo de Poseidón solo tenía en mente regresar con su novia mientras tuvieron sus aventuras en la legión romana. Por algo se había lanzado al Tártaro con ella, para superar ese obstáculo juntos. Estaba confundida sobre cómo debería ayudar a sus amigos, o si incluso, debía intervenir de alguna forma. Que el equipo se separara en un momento tan decisivo no sería nada bueno para la misión.
Jason se acercó e interrumpió la conversación sin saber lo que estaba pasando.
-Percy amigo, si no estás muy cansado podríamos dirigir el trirreme en el agua? Un poco de ayuda no me caería mal.
Todos parecieron volver a la realidad. Percy se separó de Annabeth y se dirigió al centro del barco para esperar a que la rubia aterrizara el Argo II en el mar y así seguir con el curso. La hija de Atenea por su parte tomó los controles para aterrizar, pero no olvidó que su novio no le había dicho nada con respecto a Calypso ni le había argumentado nada. Eso la hizo sentir más herida y por lo tanto ahora estaba enojada con Percy.
Piper tomó a Jason del brazo y lo llevó a la zona de los remos para acomodarlos y usarlos cuando aterrizaran, mientras su novio protestaba y se preguntaba que estaría pasando que ahora notaba más tensión en el ambiente.
Hazel volvió a su habitación confusa y sobre todo para evitar el ambiente de tensión por lo sucedido entre Percy y Annabeth.
Notas en el siguiente capítulo.
