Capítulo 5: SEGUNDA NOCHE

Jason escuchó atento a Piper mientras su novia le contaba lo sucedido con Annabeth y Percy y porqué la tensión en el ambiente.

-Oh cielos, ahora sí que Percy está en problemas –comentó Jason, ganándose una mirada de reproche de su novia.

Mientras bajaron el trirreme al mar y éste seguía su curso, el hijo de Júpiter veía de reojo que la hija de Atenea no se acercaba al hijo de Poseidón y éste no le dirigía la mirada ni por equivocación. Esos dos debían resolver su problema pronto, porque no podían darse el lujo de que el equipo estuviera separado por cualquier situación y menos que algunos de sus miembros estuvieran distraídos pensando en el pasado amoroso de sus parejas. Aunque Jason se alegraba en parte porque no tenía nada de qué preocuparse por el pasado de Piper. Ella le había dejado claro que el había sido su primer novio y el primer chico en el que fijó verdaderamente su atención. Y aunque Jason tuvo algún embrollo con Reyna, tanto él como la hija de Afrodita tenían claro que nada había pasado, y que si la romana se había ilusionado con el rubio, éste por su parte no había hecho mayores movimientos con ella y ahora estaba con Piper.

La tarde pasó rápida mientras todos seguían en sus labores. Hazel y Frank aparecieron en cubierta dispuestos a ayudar un poco en lo que fuese.

Unos minutos después apareció Leo con mejor pinta, porque parecía que había dormido bien. Por lo menos a su manera Leo descansaba y eso era suficiente para Jason ya que sabía que Valdéz estaría listo y despierto para cualquier emergencia o batalla.

Cuando los siete estuvieron en cubierta, decidieron ir a la sala de mando para. Todos notaron que Percy no se sentó al lado de Annabeth como siempre lo hacía sino que se quedó de pie cerca a Frank y Hazel sin dirigirle la mirada a su novia. Por su parte, ésta tampoco lo miraba para nada y se le notaba aún enojada. Jason decidió tomar la palabra y resumir como iban hasta ahora con el plan. Se dieron cuenta de que solo faltaban días para la gran batalla contra Gea y por lo tanto llegarían a Grecia muy pronto. Habían decidido tomar un curso constante para tener tiempo de descansar y reparar los imperfectos que el barco se había ganado durante todo el recorrido. Cada día reparaban una sección diferente o por lo menos eso intentaban siguiendo las instrucciones de un hiperactivo Leo y la coordinación de Annabeth.

Todos parecieron satisfechos con el trabajo realizado hasta ahora.

-No es por dañar la paz que estamos viviendo chicos, pero no se les hace extraño que no hayamos sido atacados por nada?. Desde que Reyna se fue con la Atenea de Parthenos nadie nos ha perturbado el viaje –mencionó Frank algo confundido.

-Ey no llames a la mala suerte –Leo contestó rápidamente.

-Creo que Frank tiene razón. Pensé que a medida que nos acercáramos a Grecia los ataques de monstruos serían más frecuentes, pero afortunadamente nos ha quedado tiempo de reparar el barco y de descansar un poco –añadió Piper.

-Tienen razón en esto chicos, es demasiado curioso que nada nos haya atacado aún, cuando todos los monstruos del planeta saben que estamos a punto de llegar a Grecia. Eso solo puede indicar que lo que se viene no es nada bueno y que de seguro todos nos están esperando en Atenas para atacar al tiempo –dijo Annabeth algo pensativa.

-Pero pase lo que pase debemos completar esta misión –aportó Percy, como terminando la oración que su novia había comenzado. A pesar de que estaban peleados, nadie podía negar que esos dos compartían alguna conexión y que se completaban hasta las oraciones.

Todos miraron al hijo de Poseidón y luego a Annabeth para saber si ella agregaba algo. Al sentir el silencio de la rubia, Hazel supo que no habían arreglado ningún problema entre ellos y que no sabía cómo o cuando terminaría aquella situación.

-Estoy un poco cansado chicos. Volveré a la habitación y si me necesitan no duden en avisarme –dijo Percy retirándose del lugar.

Los demás miraron a Annabeth que también se levantó rumbo a los controles del Argo II para seguir piloteando el trirreme. Leo la siguió para monitorear con Festus la zona en la que estaban, ya que seguían en el mar y eso al hijo de Hefestos no le gustaba mucho con tantos calamares gigantes o cualquier otra criatura marina extraña, las cuales parecían siempre estar dispuestas a atacarlos.

Piper, Jason, Frank y Hazel se miraron sabiendo que esa situación no podía seguir más tiempo, pero no podían hacer mucho ya que eso era un problema entre Percy y Annabeth. El hijo de Poseidón era demasiado terco y no sabía si tomaría la iniciativa para arreglar las cosas, y la hija de Atenea era demasiado orgullosa como para hacer lo mismo.

Hazel por su parte siempre se había sentido mareada cuando el Argo II estaba en el mar, pero creyó que se estaba acostumbrando cuando sintió que su estómago se revolvía de nuevo. A pesar de que intentaba calmarse, la sensación de mareo se hacía cada vez más intensa, más fuerte. Frank la sostuvo antes de que se cayera al suelo, pero se dieron cuenta que todo se estaba balanceando dentro de la cubierta. Algo no estaba bien.

-Leo que está pasando? –gritó Piper mientras se agarraba de un barandal para no caer al suelo. El barco definitivamente se estaba balanceando de un lado a otro. Las olas estaban golpeando el casco del Argo II y eso lo hacía moverse con fuerza.

-No sé. Festus dice que no hay nada. Que todo está bien. Es el mar que está revuelto. Pero mi barco no se voltea, o eso creo –contestó Leo también aferrándose a Festus para no caer.

Jason voló y no veía nada en el mar, aunque todo estaba oscuro, pero no veía monstruos o vientos o cualquier cosa que pudiera hacer eso. Solo se le ocurrió una cosa.

-Debe ser Percy –gritó antes de aterrizar junto a Piper para sostenerla.

Todos inmediatamente miraron a Annabeth.

-Qué? A que te refieres?

-Ayer cuando fui a despertarlo para que te ayudara con tus pesadillas, Percy estaba revolviéndose en su cama y parecía que estaba teniendo las suyas.

-No puede ser, no me dijo nada.

-Creo que deberías ir Annabeth. No quiero ser rescatada del naufragio de un barco mágico con semidioses dentro –le dijo Piper a la rubia. –Además mira a Hazel –la rubia miró a la hija de Plutón que estaba con la cabeza fuera de cubierta de seguro devolviendo todo lo que había comido, adicionando al hecho de que estaba completamente pálida.

Annabeth protestó un poco pero así como pudo decidió bajar de cubierta para ver a su novio.

Al llegar al camarote de Percy no tuvo ni que tocar la puerta, porque desde afuera sentía como la llamaba con angustia. La abrió poco a poco y vió al chico revolviéndose entre las sábanas. Estaba sudando y respiraba pesadamente. Se acercó un poco para despertarlo y pudo escucharlo llamarla otra vez.

-No Annabeth… Annabeth por favor… déjala ir, tómame a mí pero a ella déjala ir. Mátame pero dejala vivr por favor –decía Percy en sus sueños casi sollozando.

Annabeth lo tomó del brazo y lo removió un poco. –Ey Percy despierta por favor. Estoy bien y necesito que despiertes.

El hijo de Poseidón poco a poco se calmó y pudo despertarse ante los insistentes llamados de Annabeth.

La miró un poco confuso sin saber lo que pasaba. Luego de unos segundos comprendió que estaba teniendo una pesadilla. Su rostro estaba bañado de sudor y su corazón palpitaba a tal ritmo que parecía que se saldría de su pecho.

-¿Estás bien? Sólo fue una pesadilla –dijo Annabeth aun sosteniendo el rostro de Percy en sus manos.

-Parecía demasiado real. Y no creo estar bien. No sé si algún día vuelva a estar bien –respondió Percy sin ganas.

-Estoy aquí contigo y nunca nos volveremos a separar otra vez. Enfrentaremos lo que sea juntos y saldremos de cualquier problema –le dijo Annabeth mientras se sentaba y llevaba a Percy hasta su pecho para calmarlo, y éste se dejaba apaciguar por la chica.

-Era Tártaro frente a nosotros. Me paralicé de miedo y solté mi espada tal cual como sucedió ahí abajo. Luego el atacó. No pudiste esquivar su golpe y luego te agarró como si fueras una cosa diminuta en sus manos. Comenzó a apretar y estabas a punto de morir. Pero yo seguía allí paralizado, sin poder hacer nada, sin poder levantar mi espada para tratar de ayudarte. Estaba muerto de miedo. Estoy muerto de miedo Annabeth –la chica entonces lo entendió. Recordó el momento en que Tartaro apareció y la espada de Percy cayó al ver aquella figura. Ella también había abandonado toda esperanza de salir con vida y casi dejó que el miedo se apoderase de su cuerpo. De no ser por Bob, quien sabe que sería de su suerte en estos momentos. Abrazó más fuerte a Percy comprendiendo que aquello debía ser difícil para él. El hijo de Poseidón no acostumbraba a tener aquel miedo tan paralizador y ella se sentía impotente de saber que su novio, la persona que más quería en el mundo, tuvo que pasar por esa experiencia y tuvo que sentir aquella sensación de pavor.

-Si no te hubieses lanzado conmigo, nada esto habría pasado y no estarías pasando por esto. Lo siento mucho –dijo Annabeth algo triste a punto de llorar, cosa que había hecho mucho desde que regresó de aquella pesadilla.

-No ha sido tu culpa. Yo tomé la decisión. No podría separarme de ti. Fue una pesadilla saber que habías ido sola a seguir la fastidiosa marca de Atenea. Pasé unas horas sin ti y el mundo se me estaba derrumbando. Dejarte caer a ese lugar sola no era opción. Lo más probable es que hubiésemos muerto sin la ayuda de Bob y Damasen, pero íbamos a morir juntos –ahora Percy era quien tomaba con sus manos el rostro de Annabeth al decir todo aquello.

-Percy… -el moreno la acercó poco a poco a sus labios y la besó.

Generalmente quien tomaba la iniciativa para aquel tipo de actos era Annabeth, pero al ser Percy quien lo hacía en ese momento donde le expuso todos sus temores y debilidades, la rubia no podía hacer otra cosa que responder a aquel beso. Al separarse un poco, Percy miró los ojos de Annabeth y por primera vez pudo leer aquella tormenta gris a la perfección. Recordó la discusión que habían tenido temprano ese día.

-Annabeth… con lo de esta tarde, lo siento. No debí hablarte así o presionarte de esa forma. Soy consciente de que Luke fue alguien importante para ti y todo eso. Él también fue un amigo para mí, pero cuando lo llamabas en tus pesadillas, solo creí que aún sentías algo por él y tu subconsciente aún lo llamaba –Percy bajó la mirada ante esto último.

-Percy, estabas allí cuando Luke estaba muriendo. Recuerdas lo que el me preguntó cierto? –Percy asintió con la cabeza. –También recuerdas que le dije que era solo mi familia, como un hermano para mí, porque desde que te conocí y me enamoré de ti, supe que nunca amé a Luke de esa forma –Annabeth se sonrojaba intensamente al decir aquello, -solo que cuando estábamos en el Aqueronte, las voces me decían que Luke había muerto por mi culpa y por eso yo también debía lanzarme al río y morir. Por unos momentos tuve ese impulso incontrolable de lanzarme, de buscar a Luke y morir con el, pero nuevamente me sostuviste y no me dejaste caer. Por eso nunca me he arrepentido de lo que siento por ti, de elegirte a ti antes que a el –Percy le sonrió encantadoramente, como suele hacer cuando desea mostrarle seguridad a su novia.

-Creo que es mi turno. Te dije todo lo que pasó con Calypso y que ella me propuso quedarme, pero no podía hacerlo, porque aunque no lo sabía en ese momento, fuiste una razón para no hacerlo. El destino de esa chica es amar a quien llegue a su isla y nunca ser correspondida. No te niego que me sorprendió que esa chica me haya lanzado la maldición, pero de no ser por ese hecho no la hubiese recordado. Cuando dejaba Ogygia pensé que tendría a esa chica en mis pensamientos por siempre, pero resulta que la había olvidado más rápido.

-¿Me lo prometes?

Percy rio un poco –Claro que te lo prometo. No he vuelto a pensar en ninguna chica desde que tú y yo nos hicimos novios. Porque tampoco tengo necesidad de hacerlo. Tengo todo lo que necesito contigo chica lista –Annabeth se sonrojó aún más si era posible. No estaba acostumbrada a aquellas muestras de cariño tan explícitas por parte de su novio. Luego de un momento a otro se dio cuenta de que el barco ya no se estaba moviendo intempestivamente.

-Parece que has dejado de mover el barco sesos de alga.

-¿A qué te refieres?

-Tuve que bajar porque el barco estaba tambaleándose casi a punto de ser volteado. Los radares de Festus no mostraban nada y Jason sugirió que podías ser tú con alguna pesadilla. Parece que acertó.

-Oh cielos, no me di cuenta.

-Claro que no, todo fue involuntario. Pero casi nos volteas de verdad –Annabeth rio burlándose de la situación que hasta hace poco tenía a toda la tripulación bastante desconcertada.

-Debemos hacer algo con estas pesadillas. No quiero que tú tampoco tengas otra esta noche.

-Eso es casi inevitable Percy. Lo que vivimos fue demasiado para nosotros. Por mi parte nunca podré olvidar ese lugar –mencionó Annabeth metiéndose por completo en la cama de su novio, siendo abrazada por éste.

-Lo sé. Pero anoche funcionó dormir juntos. Tal vez esta noche también funcione –dijo Percy demasiado inocente.

-Oh Percy –la rubia se sonrojó nuevamente. –Debo reconocer que tienes razón en esto sesos de algas. Anoche contigo me sentía tranquila y segura.

-Bueno, está decidido entonces. Esta noche dormirás conmigo otra vez.

Por su parte los chicos en cubierta poco a poco empezaron a sentir como el barco se calmaba de las sacudidas que estaba dándole el mar a su alrededor. Hazel pudo sentarse por sí sola, aunque aún un poco pálida y sin nada en su estómago.

-Parece que Annabeth lo calmó. Gracias a los dioses, porque nos iba a voltear –mencionó un distraído Leo.

Todos estuvieron de acuerdo y empezaron a acomodar las cosas que estaban tiradas en cubierta.

Pasados unos minutos todo estaba como si nada. Piper y Jason bajaron a sus camarotes a descansar, pero antes de irse cada uno por su lado, decidieron echar un vistazo a la habitación de Annabeth. Notaron que la hija de Atenea no estaba allí, así que tocaron la puerta de la habitación de Percy. Esperaron unos segundos y nadie respondió. Nuevamente Jason tocó la puerta, pero al ver que nadie abría, éste decidió echar un vistazo dentro, ya que por suerte el hijo de Poseidón era tan distraído que nunca cerraba con llave su camarote.

Abrieron un poco la puerta y vieron la luz encendida con un Percy dormido abrazando a Annabeth por la cintura mientras ésta también dormía apoyada en el brazo de su novio. Cerraron poco a poco la puerta procurando no hacer ruido.

-Parece que será una noche tranquila.

-Eso creo Pipes –Jason la besó y cada uno se dispuso a dormir en su camarote.

NOTAS DE LA AUTORA: SÍ, ya sé que nunca cumplí mi promesa y ha pasado mucho tiempo para actualizar…. Pero por eso, por ser tan pacientes, hay dos capisss XD.

No le falta mucho a esta historia. Recuerden que era algo entre House of Hades y Blood of the Olympus, que por cierto ya salió hace dos días. Por los spoilers que he leído y las opiniones de muchos lectores, habrán cosas que por supuesto serán geniales, como otras que no me gustarán, solo que no quisiera darles mi opinión porque no quiero arruinar sorpresas a quienes no desean saber adelantos.

Sin embargo, confieso que estaba muy animada con que saliera el libro, pero caí en cuenta al leer la última frase, que se nos acabó Percy Jackson. Con BoO la saga llega a su fin y no mas historias del Sesos de Alga por parte del tío Rick. Al caer en cuenta de eso, ando con el corazón partido, porque aunque nos ponían a sufrir cada año con la espera de un libro para leerlo en cuatro o cinco horas, pues sabíamos que el año siguiente había otro. Pero con éste último no habrá mas . (SPOILER. NO LEAS SI NO QUIERES ENTERARTE) Tengo la esperanza de que con las nuevas historias de Magnus Chase y la mitología asgardiana, aparezca Annabeth y en su defecto Percy, ya que tengo entendido que Magnus y Annabeth serán primos. (FIN DEL SPOILER).

Nos vemos para el próximo capi que será el último o eso creo.

Saludos enormes a todos y mil gracias por todas su lindas opiniones, follows, favs que me ponen súper contenta.

Kate