Capítulo 6: ALGO QUE ESPERAR

Percy abrió los ojos lentamente. Distinguió a los pocos segundos que estaba en su camarote del Argo II y recordó que no tuvo pesadillas. Por lo tanto automáticamente buscó a su lado, para encontrar a una rubia aún dormida, la causa de su tranquilidad a la hora de dormir. Sonrió un poco al ver los rizos de la hija de Atenea algo sueltos sobre su rostro. Delicadamente le quitó los rizos, posándolos detrás de su oreja y poder apreciar mejor a la chica. Definitivamente una princesa amazona. Aunque dormida no era amenazante.

La contempló un tiempo, hasta que ella se removía y poco a poco también despertó, buscándolo como su primer instinto. Eso hizo sonreír aún más a Percy.

-Buenos días chica lista.

-Hola sesos de alga. Estás despierto hace tiempo? –Percy asintió.

-Por qué no me despertaste?

-Quería verte dormir un poco mas. Tuviste pesadillas?

Annabeth meneó la cabeza a los lados –No, ni una gracias a tu compañía.

-Espero que la tripulación no se moleste porque estamos rompiendo las reglas del entrenador Hedge. Como dijimos que íbamos a cumplir las reglas y todo eso… -Annabeth no le dejó terminar la frase, con un beso ligero en sus labios. –No te preocupes. Ellos prefieren dormir antes de ser despertados con gritos o que el barco se voltee.

Ambos rieron de buena gana. Se sentían tan seguros de esa forma. Además de que estaban descansando mejor de lo que esperaron. Por lo menos sin pesadillas era una ganancia para todo lo que vivieron.

Permanecieron abrazados un poco más, hasta que Annabeth quiso levantarse para asearse y tomar el turno en el barco. Aún tenían reparaciones por hacer, pequeñas, pero necesarias y debían tomar una decisión sobre el mejor camino a seguir para llegar a Grecia. Se despidió de su novio con otro ligero beso y salió completamente de la cama. Notó que solo llevaba la camiseta naranja del campamento mestizo y se había quitado los jeans cuando Percy se hubo calmado la noche anterior, todo con la intensión de dormir mejor. Por lo tanto su ropa interior estaba completamente visible, cosa que no pasó desapercibida para el hijo de Poseidón. Annabeth tenía dos opciones. La primera buscar su prenda de vestir para poder salir, o, correr hasta su habitación contando con un poco de suerte de que ninguno de los otros chicos la viera en su estado. Pero esa mañana la hija de Atenea no se creía con suerte, así que buscó su prenda de vestir, pero Percy fue más rápido y ya la había encontrado antes que ella. Lentamente el chico de cabello negro se acercó a la rubia con la prenda en la mano, pero antes de dárselo, fue más rápido y la tomó por la cintura para un beso profundo.

Annabeth se dio cuenta de lo ansioso del beso y ella correspondió de igual forma. Percy la atrajo más hacia sí, pegando completamente su cuerpo al de la rubia. Ella pudo sentir el deseo en aquel acto. Si bien, antes se habían besado de igual forma, nunca estaban en una situación tan perfecta como para continuar. Por busca de oxígeno se separaron y sus frentes quedaron juntas, mientras ambos respiraban un poco agitados.

-Siempre he pensado que tienes unas piernas muy llamativas –Percy le sonrió a Annabeth de forma muy galante. –Ya te he visto en vestido de baño y eso, pero no encuentro palabras para describir lo magnífica que te ves en este momento.

-Me sorprendes con palabras tan elaboradas sesos de alga. Dónde las aprendiste? –le dijo Annabeth jugando un poco, para no demostrar lo nerviosa que estaba en ese momento.

-De la mejor por supuesto, de ti. Pero ya te dije que te ves increíble ahora? –al decir esto, Percy no le dio tiempo a Annabeth de decir más nada. Sólo la tomó nuevamente de la cintura y la besó de la forma más apasionada que pudo y por supuesto, Annabeth no se iba a quedar atrás en aquel ritmo que le imponía su novio. Sin embargo, unos minutos después ella pudo sentir un bulto que la presionaba en su zona íntima. Se separó un poco y miró hacia la causa de aquello y no pudo evitar sonrojarse. Annabeth pudo haber matado a cientos de monstruos en su vida, pero nunca había llegado a algo tan íntimo con un chico. Percy tampoco se quedó atrás, tal vez un poco avergonzado por aquella parte de su cuerpo que parecía tomar vida en ese momento, se sonrojó aún más.

La rubia tomó entonces de la mano al chico y lo llevó nuevamente al borde de la cama. Ambos se sentaron sin perder un instante el contacto visual.

Percy entonces tomó la iniciativa y la volvió a besar pero esta vez de manera más lenta, más amorosa, mientras una de sus manos pasaba a posarse en la cintura de la chica y la otra la tomaba por el rostro para no perder la cercanía. Annabeth por su parte, nerviosa, tomó el rostro del hijo de Poseidón con ambas manos, las cuales luego fueron a parar a su nuca y a su cabello ya revuelto. Cuando ambos se sintieron cómodos con las acciones, el chico quiso probar un poco más y comenzó a tomar la tela de la blusa de la rubia. Primero el borde de la tela, nervioso. Luego introdujo la mano para tocar el abdomen de Annabeth. Sintió una corriente eléctrica por toda su espalda, como aquella vez que ella le tocó el punto donde tenía la marca de Aquiles en la primera guerra. Lentamente subió un poco más su mano, para encontrarse con los pechos de la rubia. Un poco dudoso acarició el borde del sostén que cubría aquella parte. Annabeth quien jugaba con el cabello de Percy suspiró un poco, por lo que el chico lo tomó como algo bueno. Bajó su otra mano del rostro de la muchacha e hizo lo mismo.

En ese momento la camisa era un completo estorbo, así que se separaron y con la pregunta en los ojos, Percy la levantó un poco. Annabeth sabiendo lo que significaba estiró los brazos para poder quitarla más rápido. Con la prenda ahora en el suelo, Annabeth estaba solamente en ropa interior frente a su novio, solos, en un camarote donde nadie los molestaría, por lo que volvió a sonrojarse. Por su parte Percy solo admiraba la belleza de lo que tenía ante él. –Eres tan hermosa Annabeth.

-Y tú no te quedas atrás sesos de alga –dijo ella como un verdadero cumplido.

Annabeth fue quien entonces esta vez rompió su distancia y besó nuevamente a su novio. El por su parte, fue moviéndose poco a poco hasta que quedó sobre la rubia, sin romper su contacto por supuesto. El bulto en la zona íntima se hizo más notorio. Percy siguió el beso y tocaba los pechos de Annabeth quien solo suspiraba de placer. El chico pasó de besar su boca, a bajar por su cuello, su clavícula y se dirigía a lo que antes tocaba con sus manos. Pero se detuvo un momento y volvió a besar a la chica en su boca. –Chica lista, creo que debemos parar.

Annabeth abrió sus ojos de repente, un poco asustada, pensando que había hecho algo mal –Qué pasa Percy?

-Es que… bueno… yo… eh… –suspiró y se sentó en la cama, por lo que la rubia también lo imitó buscando una explicación en su cara preocupada.

-Annabeth, sabes que nunca he hecho esto y no quiero hacerte daño –dijo bajando la mirada.

-Percy, yo tampoco he hecho algo parecido y no sé si hice algo mal o… -Percy la interrumpió tomándola del rostro. –No es eso, no hiciste nada mal. Eres maravillosa, solo que estoy nervioso y además no tenemos protección ni nada de eso y siempre pensé que fuera en otro lugar, de otra forma, no en medio de esta guerra estúpida.

La rubia comprendió entonces la preocupación del muchacho y sus argumentos eran bastante válidos. No era justo que su primera vez fuera en medio del caos en el que estaban, en medio de ese viaje suicida. Así que se le ocurrió algo más.

-Tienes razón sesos de alga. Cuando acabe esta guerra y ganemos, todo será diferente y ahora tendremos algo más que esperar.

-Ahora soy yo el que no entendió.

Annabeth rio un poco de lo despistado que podía ser el hijo de Poseidón –Cuando acabe esta guerra, ganemos y volvamos a casa, podemos seguir con lo que estábamos haciendo de forma correcta. Quieres?

A Percy se le iluminó el rostro y sonrió hacia su chica –Claro que quiero. Lo vengo deseando hace algún tiempo pero no sabía si tú querías o me golpearías por mencionarte el tema.

Esta vez Annabeth se rio mucho más fuerte. –Claro que no voy a golpearte porque yo también quiero dar ese paso contigo. Mira que a veces puedes ser un verdadero sesos de algas.

Percy ayudó a Annabeth a cambiarse de nuevo, así sea para atravesar el pasillo, pero él no quería que ninguno de los otros chicos la viera así. Eso era algo que él quería proteger para sí mismo aunque nunca se lo dijera a la rubia. Se despidieron con un beso y la chica salió directo a su recámara para empezar el día en el trirreme.

Percy tomó un baño y logró bajar las sensaciones de deseo hacia su novia. Salió de su camarote y se encontró con Hazel quien le contó que fueron atacados por las arpías unas horas antes, pero que Piper sola se las arregló para acabar con ellas.

Unos minutos más tarde Annabeth también salió de su camarote y se pusieron al tanto de lo sucedido. Efectivamente un grupo de arpías había intentado tomar el barco, pero Piper, quien no podía dormir, se las arregló y sola pudo acabar con todas ellas. De recuerdo se dejó un ala de arpía que se amarró a una de sus trenzas en el cabello. La chica Cherokee cada vez era más fuerte y era importante contar con toda la fuerza y habilidad posible para la misión.

Una de las arpías también le confesó a Piper que unos fantasmas iban a reunirse en el palacio de Odiseo en Ítaca y probablemente sabrían como despertará la madre tierra.

-Debemos ir hacia allá y buscar información –dijo Piper de forma decidida.

-Pipes tiene razón. Ellos deben tener información que nos pueda servir. Además debemos saber que camino es mejor para llegar a Grecia o cual es el que ellos no atacarán –agregó Annabeth.

-Está decidido entonces, debemos bajar y saber sus planes. Pero como haremos para camuflarnos sin que seamos vistos –dijo Percy.

-El chico Aquaman tiene razón. No podemos bajar y decir: hola, venimos a saber sus planes –dijo Leo llegando a un buen punto. –Y tampoco podemos bajar todos. Alguien debe quedarse para un plan B, que yo digo debe ser muy explosivo al estilo Leo. –siguió el chico con confianza.

-Tienes razón Leo. Creo que deben ir tres personas, y los restantes serán un plan de apoyo en caso tal de que algo salga mal. Tres siempre es un buen número –recordando Annabeth las misiones del campamento mestizo donde siempre tres era el número elegido, a excepción de la suya en el laberinto, pero eso ya no importaba.

-Puedo camuflarlos con la niebla –dijo Hazel muy pensativa. –Ya la controlo bien, pero no será algo duradero. Tal vez el tiempo suficiente para que vayan y regresen lo más pronto.

-Perfecto, entonces Hazel se queda con Frank y por supuesto Leo mientras prepara el plan B explosivo, eso nos deja a cuatro.

-Pues si es una reunión de fantasmas, puede ir Jason, Piper y Annabeth –dijo Hazel y Percy se alarmó. –Y yo por qué no?

-Podrías ayudar a que el plan B sea más poderoso y debemos dejar el Argo II en el agua –dijo por primera vez Frank. Annabeth se estaba incomodando, sabiendo que la razón por la que Percy quería ir, era para no dejarla sola. Y con razón, porque estaba bastante atemorizada de volver a pelear, pero era necesario, ya tenía algo que esperar después de la guerra y eso la emocionaba.

-Me es más fácil camuflar a Annabeth y Piper, pero ya sea para ustedes dos –dijo mirando a Jason y a Percy, -es más difícil, con eso de que son hijos de los tres grandes y demás, por eso solo podría ir uno de los dos y creo que es mejor que tu sigas descansando un poco más Percy.

-Ella tiene razón sesos de algas. Tú puedes ser bastante rápido si algo llegase a salir mal. Confío en ti para que pongas el plan B explosivo, mientras Leo se encarga de armar lo que sea que esté pensando –Percy se sintió algo herido, o más bien atemorizado. No quería separarse de su chica lista y menos ser testigo mientras ella iba y se rodeaba de fantasmas despertados por la madre tierra que solo querrán venganza.

-Ok –aceptó de mala gana, levantándose de la mesa en la sala de mando. Annabeth fue detrás de el para hablarle y calmarlo de ser posible.

-Sesos de alga espera –Percy detuvo su marcha un momento mientras la rubia lo alcanzó. La miró y la abrazó como si se le fuera la vida en ello. –Ten mucho cuidado chica lista. Debes volver a mí está bien?

La rubia le abrazó con igual fuerza y le susurró –Claro que volveré a ti sesos de alga, lo prometimos. Siempre juntos. Además confío en el poder de Hazel con la niebla, pero sobretodo confío en ti en que si salgo sale mal, tú podrás ayudarme.

Ambos se miraron a los ojos y se besaron, demostrándose el amor y la confianza que luego de años se había forjado en medio de sus vidas como semidioses.

Minutos más tarde, todos reunidos nuevamente terminaban de ultimar detalles en el plan B explosivo de Leo. Hazel apartó a Piper y a Annabeth para usar su poder de manipulación de la niebla en ellas.

"Percy se había quedado a bordo para vigilar desde el mar, pero por supuesto no le había gustado la idea de que Annabeth fuera a la expedición sin él, especialmente ya que esta sería su primera vez separados desde el regreso del Tártaro. Así que empujó a Jason a un lado –Hey, hombre… Annabeth me mataría si yo le sugiriera que necesita a alguien que la proteja.

Jason rio –Si, ella lo haría.

-Así que, cuida de ella ok?

Jason apretó el hombro de su amigo –Te garantizo que ella volverá a ti sana y salva."*

Percy quiso asegurarse de que Jason la cuidaría mientras estuvieran separados. Después de todo tenían mucho que esperar después de la guerra y no la apartarían nunca más de su vida. Esa era su novia, la chica a la que amaba, por la que está dispuesto a dar su vida de ser necesario para salvarla. Su princesa amazona. Su Annabeth Chase.

FIN

*Extracto del capítulo 1 de Blood of Olympus by Rick Riordan.

NOTAS DE LA AUTORA:

No tengo palabras para expresar lo apenada que me siento por este retraso de meses. Sin embargo, les cuento que mi vida se complicó muchísimo y bueno, estuve en un estado de depresión por cosas que a la larga pues son de la vida, y si pasan, hay que aceptarlas. Por eso, como terapia auto impuesta, estoy volviendo a mis hábitos normales, los que me hacen feliz. Como escribir.

Y esta historia era una deuda adquirida con ustedes mis queridos lectores y conmigo misma. No podía terminar este año sin terminar por completo uno de mis fics favoritos. Ya saben que adoro Percy Jackson, y adoro más Percabeth.

Recuerden que la historia estaba ambientada entre la Casa de Hades y la Sangre del Olimpo. Por eso comenzó con extractos de un libro y termina con extractos de la historia final. De aquí pueden seguir leyendo BoO sin problemas jejeje.

Debo confesar que estaba emocionada por mostrarles esa escena medio íntima entre Percabeth, pero tengo pensado otro fic para esa escena en particular. Y lo tendrán pronto. Será un one shot probablemente, y si quieren podrán tomarlo como la continuación de este, o la continuación del final de BoO, pero no los dejaré con solo esta entrada ligera sin darles plato fuerte jejeje. No suele ser mi estilo.

De verdad espero les haya gustado leerlo, así como a mí me gustó escribirlo. Y esperen que pronto tendrán noticias mías. Además ya tengo perfil de Facebook para poder estar más cerca de todos mis lectores mimados.

Pasen unas felices fiestas, un feliz nuevo año y que el 2015 empiece con las mejores energías para todos en sus vidas y les traiga solo cosas maravillosas y aprendizajes enormes de vida.

Nunca los olvido.

Kate Goddess