¡Hola! Informo que seguiré subiendo capítulos `sueltos´ en este fic pero sin seguir una trama habitual.
Bienvenidos y como siempre gracias por vuestras rewies y visitas.
Capítulo: 02
"Comentario desafortunado".
Maura llegó a la planta de la comisaria, tenía algunas pruebas que enseñarles a Jane y McConaughey.
— ¿Y tú Jane? De acuerdo que las mujeres soy mejores que los hombres y bla, bla, bla pero… ¿extrañas algo de la vida con un hombre? —Dijo su compañero el detective McConaughey. Ambos estaban entre broma y broma.
—Mmmmm...Es secreto —Sonrió—. No, creo que nada —Dijo Jane entre risas siguiendo la broma de su compañero.
—"¿Crees?" —preguntó Maura presa de la incredulidad.
—Uy Jane… —rió—, sé de alguien que se ha quedado sin… — McConaughey omitió la palabra sexo porque estaban en el trabajo. El sí conocía la relación entre ambas.
Jane también rió pero su sonrisa se desvaneció cuando vio la sonrisa macabra de Maura.
—Bingo para el detective McConaughey… —Dijo Maura antes de que su teléfono vibrara. Eso significaba que tenía que irse porque había más trabajo en la morgue. Caminó hasta el ascensor.
— ¿¡Que!? No estarás hablando en serio Maura —Jane fue tras ella.
Maura la ignora haciendo caso omiso a las peticiones de Jane. Se subió al ascensor y presionó el botón sin esperar a que Jane entrase.
—Espérame —Puso la mano evitando que las puertas se cerrasen y entró en el ascensor—. Maura, no he dicho nada malo. Hablaba en bromas con McConaughey.
En el interior del ascensor, que ya se había puesto en marcha, solo estaban Jane y Maura.
—Si no has dicho nada malo no tendrías por qué preocuparte, ¿no Jane? —Dijo Maura sin mirarla.
—Tienes razón, por eso no estoy preocupada…
—Te lo voy a preguntar una sola vez —Maura giró la cabeza mirándola seriamente—. ¿Qué es lo que extrañas de los hombres y es tan secreto?
—Nada, lo prometo.
—Jane Clementine Rizzoli —Pronunció Maura en tono amenazador.
—Estoy diciendo la verdad cariño.
Eran más que evidentes los celos de la forense.
—Ahora nos damos un beso y se terminó el mal entendido —Añadió Jane quien se acercó a ella pasando los brazos por la cintura de Maura y pegándose a ella.
—Ahora no me apetece —Dijo Maura sin mostrarle ningún gesto de cariño. Lo único que hacía era retirar la cara al lado contrario de Jane.
—Repito, no extraño nada de los hombres. Además, sabes perfectamente cuando estoy mintiendo o no —Poco a poco y con una sonrisa pícara la acorraló contra la pared del ascensor.
—Detente —Pidió Maura. No ponía resistencia pero tampoco le correspondía.
Sin separarse de ella, Jane pulsó uno de los botones del ascensor haciendo que se parase.
—Estando contigo jamás he necesitado nada de ningún hombre ni de ninguna otra persona —Aseguró diciendo la verdad—. ¿Estas molesta? —Jane se pegó más a Maura y comenzó a darle tiernos besos por el cuello— Bésame.
—No quiero —Dijo. Maura no intentó liberarse del cuerpo de Jane pero sí extendió el brazo pulsando otro botón y poniendo en marcha el ascensor—. Y quítate —pidió sin ser borde—, las puertas se abrirán pronto y pueden vernos.
Jane se dio por vencida, resopló y se separó lo justo para poder mirarla a los ojos.
— ¿Vas a dejarme sin sexo? —Pregunta pacientemente.
Maura abrió la boca quedándose totalmente atónita por aquella pregunta.
— ¿¡En serio Jane!? —Le golpeó un brazo no muy fuerte— ¡Lo sabía! Estabas siendo cariñosa solo para no quedarte sin sexo! —La apartó a un lado sin ser muy brusca mientras la fulminó con la mirada.
Las puertas se abrieron y Maura salió con paso ligero del ascensor para ir a la morgue.
—Por supuesto que no lo hacía por el sexo —Contestó Jane.
— ¡Mientes! —Espetó Maura e ignoró sus ruegos para que se quedase.
— ¿Piensas que soy mentirosa? —Preguntó sorprendida viendo cómo su chica se alejaba a lo largo del pasillo. No salió del ascensor.
—No solo lo pienso, ¡es que lo eres! —Dijo sin mirarla.
— ¿Pues sabes qué? Ahora que lo pienso sí que extraño algo de ellos. ¡Y es el sexo con hombres! —Añadió Jane— Al menos con ellos no me faltaba sexo.
Realmente no lo pensaba pero en este momento fue lo único que se le ocurrió para molestarla.
Maura se giró volviendo al ascensor mientras que Jane presionaba varias veces el botón para que las puertas del ascensor se cerrasen, no quería discutir.
— ¿¡Eso echas de menos!? —Dijo mirándola y caminando—. Pues te informo y aseguro que a partir de hoy vas a dejar de extrañar el sexo con hombres para empezar a extrañar el sexo conmigo.
Terminó de decir Maura justo antes de que las puertas del ascensor se cerrasen con Jane en el interior. Luego con una mano dio un pequeño golpe a las puertas y añadió:
— ¡Y que sepas también que la temporada sin sexo será larga y agonizante! —Las puertas del ascensor estaban cerradas pero sabía que Jane la había escuchado perfectamente.
Alrededor de cuarenta y cinco minutos más tarde Maura subió y entró a la pequeña cafetería de la planta de comisaria que era exclusivamente para los trabajadores.
—No sé para que las personas nos molestamos en poner nuestros nombres a las cosas que nos pertenecen…
Dijo Maura con bastante ironía después de entrar en la cafetería y ver a Jane tocando sus cosas. Volvían a estar a solas.
— ¿Perdón? —Jane parecía extrañada. No entendía a qué se refería.
Maura solía dejar un termo en la nevera con café frio porque a Jane, Korsak y McConaughey les gustaba mucho y por eso lo compartía dejándolo en aquella nevera.
—Estas bebiendo de algo que no te corresponde. Que yo sepa hay una única "" en esta comisaría y dudo mucho que seas tú…
El termo que estaba sobre la mesa llevaba escrito el nombre de Maura con una etiqueta pegada en el exterior. En sus manos Jane tenía un vaso con el líquido de dicho termo.
—Bueno… —Dijo Jane comprobando que la cara de Maura era la misma que la de antes, de enfado—, pensé que no te molestaría si tu novia, que te recuerdo soy yo, tomase un poco del café frio que tanto le gusta.
— ¿Te sigue gustando algo que viene de mí? —Preguntó con ironía— No lo sabía, como parece ser que últimamente te gustan otras cosas que yo como MUJER no puedo darte…
—Maura, ¿todo esto es por lo de hace un rato? Estaba bromeando. No extraño absolutamente nada de los hombres —Decía la verdad.
Maura caminó hasta la estantería para coger un vaso de plástico y depositar café de la cafetera que pertenecía a todos los trabajadores.
—No intentes arreglarlo —La miró de reojo—, te vas a quedar sin sexo de igual modo.
Jane comprobó que nadie se acercaba a la cafetería y aprovechó para hablar libremente.
— ¿Estás segura Dra. Isles? Recuerda que si me castigas también te castigas a ti…y no queremos eso ¿verdad? —Jane arriesgó al dibujar una sonrisa con los labios.
—Pero el castigo te dolerá muchísimo más a ti que a mí —Maura sonrió triunfadora y añadió—. También te iba a dejar sin café frio pero sería una crueldad quitarte lo único que podrá calmarte de tus calentones en los próximos días... —Dijo susurrándole provocativamente muy cerca de su oreja.
Jane se mordió el labio mientras se lamentaba por haber bromeado con aquel comentario del sexo y los hombres. El sexo con Maura era maravilloso y no estaba dispuesta a ser castigada sin practicarlo.
21:30 de esa misma noche. Lugar; casa de Maura.
—Listo, ahora a esperar unos veinte minutos y la cena está hecha —Dijo Maura.
Jane se acercó de frente a Maura y pasó los brazos por alrededor de su cintura
—Podemos ir matando el tiempo, ¿se te ocurre algo? —Sonrió divertida buscando su boca para besarla.
Maura correspondió sus besos al mismo tiempo que rodeó con los brazos el cuello de Jane.
— ¿Qué si se me ocurre algo? Por supuesto que sí, ducharme —informó entre besos cariñosos.
—Mmmmm…Buena idea, una duchita nos sentará bien —Dijo bajando las manos hasta el trasero de Maura.
—No tan rápido, ¿recuerdas que tienes prohibido el sexo durante una temporada? —Sonrió divertida—. Nos ducharemos por separadas.
—Cariño… —Jane arrugó el entrecejo intentando convencerla— Prometo no hacer nada más excepto ducharme —La besó nuevamente—. También prometo tener mis manos alejadas de tu cuerpo.
—Jane, ¿te das cuenta donde tienes ahora mismo tus manos, cierto? pues imagina si dejo que nos duchemos juntas…
—Mau… por favor. Al menos deja que te haga compañía en el baño —Sonrió con picardía.
—Si hoy te hubieses comportado de otra manera…—Maura pasó verticalmente la lengua por los labios de Jane y luego la besó—, ahora estaríamos desnudas y juntas en la misma ducha. Mis manos recorriendo tu piel desnuda… —Se mordió el labio a propósito.
— ¡Mmmm, no! —Dijo Jane después de resoplar dándose por vencida—. ¿Es definitivo? —Preguntó dudosamente— ¿Me quedo aquí mientras tú estás en el baño?
— ¿Mientras yo estoy desnuda en el baño? Uhmmm, sí, así es —Sonrió burlona—. Nos vemos en un rato —cambió su tono de voz al irónico—, hasta ahora cariño.
Maura abandonó la cocina para ir al baño. Sabía que Jane no iba a quedarse quieta y por eso cerró con llave la puerta del baño. Sí o sí Jane iba a cumplir su castigo, nada de sexo.
23:17 de la noche.
— ¿Por qué en tu casa siempre hace tanto frio? —Se quejó Jane entrando en la cama y tapándose con las sabanas.
—Lo sé, perdona. Se me olvidó desconectar el aire acondicionado.
Maura desconectó el aire y después fue a la cama. A horcajadas se subió sobre Jane besando sus labios y poniendo las rodillas a cada lado de la cintura apoyándolas en el colchón.
— ¿Estas juguetona? —Preguntó Jane a la vez que ponía las manos directamente en el trasero de Maura pegándola más contra sí.
—Digamos que muy juguetona… —Maura le mordió el labio inferior estirándoselo delicadamente.
—Mmmm… entonces bienvenida —Jane la besó apasionadamente siendo correspondida.
Deslizó las manos desde la cintura de Maura hasta meterla bajo su blusa y seguir ascendiendo hasta comprobar que su espalda estaba libre de ropa interior cosas que le gustó todavía más.
Maura besó el cuello de Jane añadiendo algún que otro mordisquito.
—Es una pena que esto tenga que terminar aquí…
Dijo Maura entre besos que iban directos a la boca de una sorprendida Jane.
— ¿"Terminar"? —Preguntó correspondiéndole a los pequeños besos que recibía.
Maura le agarró delicadamente la cara y depositó otro apasionado y largo beso en los labios de Jane, luego la soltó y se bajó de encima de ella.
—Buenas noches cariño —Dijo con voz inocente—. Espero que puedas dormir bien —Sonrió y se tapó con las sabanas.
— ¿¡Que!? —Jane la miró— Maura, ¿en serio ya está? ¿Esto es todo?
Maura giró la cabeza para encontrarse con la mirada de Jane.
—Sí, ¿Qué esperabas? ¿Sexo?
— ¿¡Qué crees que voy a esperar después de oírte decir que estabas "muy juguetona", y ver cómo te ponías sobre mí matándome con tus besos!? —Preguntó incrédula— ¡Por supuesto que esperaba sexo!
Maura sonrió volviendo a sentirse victoriosa.
—No Jane, la pregunta es: ¿qué esperabas tú que sucediese después de avisarte que ibas a extrañar el sexo conmigo?
Jane cogió aire y resopló. Odiaba que Maura hiciera esto.
— ¿Y si me castigaste sin sexo por qué tienes que jugar conmigo?
— ¿Jugar contigo? —Preguntó Maura haciéndose la sorprendida— Yo no he jugado contigo —informó con una sonrisa.
— ¿¡En serio!? —Espetó— ¿Subirte a horcajadas y empezar a calentarme después decirme que estabas juguetona, no es jugar?
— ¡Oh, no, no, no! No recuerdo decirte: "vamos a tener sexo", textualmente dije: "digamos que muy juguetona".
— ¡Arrrg, Maura! —Se quejó Jane presa de la frustración y calentón del momento.
Maura se mordió el labio superior para resistir la carcajada de risa que le provocó la cara de Jane después de dejarla a medias.
—Lo siento pero tengo que cumplir con lo que te digo. Te prometí dejarte sin sexo y no puedo echarme para atrás incumpliendo con mi palabra.
— ¿¡Podrías dejar de sonreír!? —Pidió molesta— ¡Tu sonrisa triunfadora es mucho más dolorosa que dejarme a medias!
Maura rompió a reír y finalmente Jane se recostó sobre la cama volviendo a taparse con las sabanas y manta.
—Lo siento Jane, mis castigos sin sexo tiene un plus y ese plus consiste en provocarte. A partir de ahora te pensaras las cosas antes de decírmelas… —Dijo para acto seguido inclinarse hacia Jane y poder darle un beso de buenas noches.
—No pienso darte ningún beso —Dijo Jane girándose para darle la espalda.
Maura aprovechó que Jane no podía mirarla y rió sin hacer sonido. Escasos tres segundos más tarde detuvo la risa para hablar en un tono de voz normal.
—De acuerdo —Puso voz irónica sin estar enfadada—, pero recuerda que voltearme la cara para impedirme que te bese suma días de castigo.
— ¡No te escucho! —Jane no llevaba nada bien quedarse sin sexo.
De igual forma Maura le dio un beso en la mejilla y le susurró al oído:
—Dulces sueños mi amor… —Sonrió divertidamente y dejó de molestarla.
La forense volvió a su lado de la cama y después de apagar la luz se acomodó y buscó una posición más cómoda para dormirse.
"¡Mierda!". Se lamentó Jane en silencio.
En ningún momento pensó que Maura llevase tan lejos el castigo, imaginó que una vez en la cama iban a tener sexo pero se equivocaba. Ahora se lamentaba aún más el comentario tan desafortunado que digo esta mañana.
Continuará...
Me quedé con ganas de torturar por más tiempo al personaje de Jane en cuanto al sexo. Si desarrollo algo que me guste referente a ese tema subiré una segunda parte de este mismo capítulo.
Como dije en la parte superior, continuare añadiendo capítulos "sueltos" a este fic. No sé cada cuanto tiempo iré subiendo capítulos pero lo haré. Gracias, y por cierto, ¡perdonarme las faltas ortográficas, soy un desastre! (pero intento pulirlo;D).
