¡Hola otra semana más! El juego del castigo/tortura me ha dado para otro capítulo aunque no se parece mucho con el anterior creo que llamará vuestra atención. Gracias por leerlo y por vuestras rewies, espero que os guste.
Nota: considero este capítulo M.
Capítulo: 03
"No hay sexo sin una disculpa… ¿o sí?"
—Jane, recuerda que esta noche tenemos que quedarnos en uno de los apartamentos de mi amiga Arizona —Le recordó sin dejar de trabajar en un cadáver. Ambas estaban en la morgue.
—Sí, lo sé —Respondió Jane leyendo unos papeles que tenía entre sus manos.
— ¿Y qué más? —Preguntó poniéndola a prueba.
— ¿¡En serio!?
Maura paró un instante lo que estaba haciendo y levantó la vista para mirar a Jane.
—Buff… —Jane resopló— En cuanto yo termine de trabajar paso por casa, recojo nuestros bolsos, espero a que termines, vengo a por ti y nos vamos directas a los apartamentos de Arizona. ¿Contenta?
—Perfecto. Te quiero, luego te veo —siguió trabajando.
—Bien, pero espero que esta noche seas más cariñosa que ahora.
Maura dejó de trabajar y la miró.
—Tienes razón, lo siento.
Jane estaba en frente, al otro lado de la mesa de autopsias así qué Maura dio un paso adelante y se inclinó a ella para darle un beso.
— ¡Maura, no! —Exclamó Jane retirando la cabeza hacia atrás poniendo mala cara— ¿¡Cuantas veces tengo que decirte que no me beses teniendo a un cadáver entre nosotras!?
— ¿Modestia? ¿¡En serio Jane!? —Dijo mirándola— ¿Tengo que recordarte la noche que terminamos haciendo el amor encima de esta misma mesa?
—Pero no teníamos un cadáver en la misma mesa ni alrededor… ¿Quieres relajarte por favor? —Propuso Jane dando la vuelta a la mesa— No te agobies Maura, sabes hablar francés mejor que muchos franceses.
Jane se puso a su lado y la besó.
—Todo va a salir bien —añadió
En una urbanización de apartamentos, Arizona tenía una serie de apartamentos comprados los cuales alquilaba, hoy no podía hacerse cargo y le pidió el favor a su amiga. Maura solo tenía que darle las llaves a dos clientes, enseñarles el apartamento y cobrarles pero uno de los clientes habla únicamente francés y ahí venia la preocupación de Maura. Consideraba que su francés no era perfecto y no quería que el cliente estuviese insatisfecho.
22:45 de esa misma noche.
El teléfono de Maura vuelve a sonar. Era el último cliente al que tenía que atender, el francés avisó a la forense de que había llegado al apartamento. Ella lo citó en la entrada y con la compañía de Jane se reunión con él. Le enseñaron el apartamento, le cobraron y después de responder –correctamente– a algunas preguntas típicas como: "¿dónde estaba el mejor restaurante cercano?, ¿Dónde estaba el supermercado?", Maura y Jane se marcharon al apartamento donde pasarían la noche ya que para regresar a casa tardarían hora y media en coche.
— ¿Lo ves? todo salió bien cariño? —Dijo Jane desde dentro de la piscina del apartamento.
Maura se acercaba a ella con dos vasos que contenían mojito recién hecho. Los dejó sobre el borde de la piscina y se metió al agua.
—Sí, todo salió bien. Menos mal que entendió mi pobre pronunciación del idioma —Se reunió a su lado y le dio un beso.
Jane agarró los dos vasos de mojito y le ofreció uno a ella.
—Salud —ambas brindaron golpeando con suavidad ambos vasos y le dieron un trago a sus respectivas bebidas—. Y que conste que ya te había dicho esta mañana que tu francés es mucho mejor que los de muchos franceses —Sonrió.
—Me defiendo pero tengo que practicar y mejorar ese lenguaje.
—Bueno, si quieres mejorar otro tipo de lengua… —Jane se pegó a ella depositando tiernos besos en su boca— yo puedo ayudarte —sonrió con picardía.
—Vaya, es muy considerado por tu parte que estés dispuesta a hacer ese sacrificio por mí —sonrió
Jane sujetó ambos vasos pero esta vez para depositarlos en el borde de la piscina. Con su lengua, Jane le humedeció los labios a la rubia para acto seguido besarla.
Maura tiró del cordón del bikini de Jane haciendo que cayera al agua.
—Cariño… —Dijo Jane— Estamos al aire libre y…
Maura ignoró sus palabras. Cara a cara, llevó una mano hasta la cintura de Jane y la pegó aún más contra su cuerpo acorralándola contra la pared de la piscina. Levantó a Jane lo justo y acto seguido pasó la lengua contra uno de los erectos pezones de una sorprendida Rizzoli.
—Mmmm Maur… —susurró y fue incapaz de terminar la frase, su chica volvía a atacar.
Esta vez Maura sumergió la mano en el agua llevándola directamente a la entrepierna de Jane. Metió la mano dentro del bikini para tener acceso a su feminidad.
— ¡Maura! —Exclamó con una sonrisita— ¿Qué estás haciendo? —Se mordió el labio disfrutando de las lentas caricias que Maura le hacía.
—Que yo sepa te encanta que practiquemos sexo. ¿Quieres que me detenga? —Preguntó con voz sensual mirándola a los ojos mientras no dejaba de mover la mano en la parte más intimida de Jane.
—Quiero que sigas pero es mejor que te detengas para que no se repita lo de anoche en tu cama… —le mordió el labio—, no quiero que me dejes a medias.
— ¿Eso es lo que te preocupa? —Sonrió divertida— Entonces tranquila, no pienso parar porque no puedo hacerlo… —le mordió la barbilla con delicadeza.
—Entonces adelante —Dijo Jane para acto seguido sujetarse con las piernas alrededor de la cintura de Maura.
—Aunque no prometo dejarte libre de torturas… —Advirtió Maura entre besos.
—Tus torturas no me incomodan con tal de que no me dejes a medias.
Admitió Jane abriéndose camino en la entrepierna de Maura. Sin quitarle la prenda le agarró el bikini retirándolo hacia un lado para que su otra mano pudiese tener acceso a la feminidad de una excitada Maura. Movió el pulgar en pequeños círculos sobre su clítoris provocándole pequeños gemidos roncos.
— ¡Mmmm, Jane! —Le mordió el lóbulo de la oreja disfrutando de sus caricias.
—Te recuerdo que seguimos estando al aire libre en una piscina.
—Y yo te recuerdo que la piscina es privada, que nadie puede vernos y que llevas un día sin sexo.
Le recordó quitándole la parte de abajo del bikini a Jane. Maura bajó una mano para poder masajearle el clítoris, le encantaba sentir lo hinchado que lo tenía. La forense no se detuvo y continuó su camino hasta llegar a la entrada de su sexo e introducirle dos dedos al mismo tiempo.
— ¡Uhhhmm! —Exclamó sintiendo escalofríos con cada una de sus caricias
—Me encantan tus caras de placer… —Movía la mano hacia arriba y abajo pero sin sacar los dedos del interior de Jane. Por largos segundos alternaba los movimientos para causarle una mejor sensación.
— ¡Oh, sí! —Gimió abrazándose más fuerte al cuerpo de Maura y mordiéndole el cuello controlando la presión de sus dientes
—Hazlo —Susurró Maura contra su cuello—, quiero sentir como explotas presa del placer… —los movimientos de su mano ahora eran más profundos.
—Mmmm joder… —Buscó la boca de Maura mordiendo uno de sus labios un tanto fuerte pero sin querer, el placer actuaba por ella—. No te detengas —pidió.
Maura obedecía, anoche Jane pagó sus desafortunadas palabras y hoy le tocaba disfrutar por partida doble.
—Quiero continuar en la cama así que hazlo, quiero que explotes ahora por y para mí —Maura le mordió el lóbulo de la oreja y aceleró aún más sus movimientos dentro de Jane.
— ¡No te detengas, no lo hagas ahora! —Pidió Jane sintiendo como el orgasmo la convertía en esclava de las caricias de Maura. Contrajo fuerte los músculos de su vagina consiguiendo apretar dentro de ella los dedos de Maura y disfrutar del placentero orgasmo que estaba teniendo.
— ¿Necesitas unos minutos? —Preguntó una divertida Maura.
—Eres tú quien los necesita porque ahora te toca a ti —Respondió Jane deshaciéndose del bikini de Maura para disfrutar de sus perfectos pechos—. Ven… —Jane la juntó contra su cuerpo haciendo que Maura pasase las piernas alrededor de la cintura de ella.
— ¿Dónde vamos Jane?
— ¿No querías seguir en el dormitorio?
Preguntó Jane mordiéndole el labio. Caminando y sin soltar a Maura, movía una de sus manos dentro del agua para avanzar más rápido y poder llegar a las escaleras.
—Toma —Jane le ofreció una de las toallas que anteriormente habían dejado en el borde de la piscina.
Ambas se taparon con las toallas y fueron al dormitorio sin perder tiempo, las dos tenías las mismas ganas por continuar con lo que empezaron en la piscina.
En el dormitorio...
—Estoy pensando en que quizás quiero volver a dejarte castigada —Bromeó Maura besando a Jane mientras ambas se acercaban a la cama.
Jane se deshizo de la toalla de Maura y de la suya propia tirándolas al suelo. Le quitó la parte de abajo del bikini que era lo único que vestía a Maura y luego la pegó todavía más contra su cuerpo.
—De eso ni hablar Maura…
Caminó unos pasos más y se inclinó hacia adelante haciendo que ambas cayeran sobre el colchón, Maura debajo de ella.
—El castigo —prosiguió Jane—, finalizó para siempre en la piscina —Con los dientes le atrapó el labio inferior estirándoselo—. Tendrás que esperar a que me comporte mal para volver a castigarme.
—Lo tendré en cuenta cuando digas algo inapropiado… —Sonrió pícaramente robándole un beso.
—Bien, y ahora disfruta… —Susurró Jane quien estaba encima de Maura pero con ambas rodillas a cada lado de su cintura para no aplastarla. Llevó la mano hasta la entrepierna de Maura masajeándole su feminidad.
—Mmmmm… —Se mordió el labio disfrutando de las caricias de Jane.
Escasos segundos más tarde Maura bajó su mano poniéndola encima de la de Jane y presionándola todavía más contra su feminidad para sentirla mejor.
— ¡Ohh! —gimió nuevamente una excitada Maura.
—No tan rápido Dra. Isles.
Dijo Jane agarrando ambas manos de Maura y acorralándolas contra la almohada.
—Me debes una disculpa, ¿no crees? —Preguntó Jane besando el cuello de Maura.
—No te entiendo —Maura buscó la boca de Jane para besarla pero no lo consiguió porque Jane la esquivó.
—Te pongo en situación…
Dijo Jane subiendo sus besos por el cuello hasta llegar a la barbilla de Maura y darle un pequeño mordisco. Luego continuó hablando.
—Ayer no me dejaste bañarme contigo y para colmo me provocaste y me dejaste con las ganas después de provocarme con peligrosos besos. Eso está muy mal Maura.
— ¡Oh, mierda! —Buscó liberar sus manos de las de Jane pero no fue capaz— No puedes usar eso contra mí en este preciso momento —Dijo Maura volviendo a intentar tener acceso a los labios de Jane, esta vez lo consiguió pero no para besarlos sino para mordérselos.
—No, no, no. Maura… —Dijo Jane cuando se liberó de los dientes de ella—, la tortura será más duradera si me muerdes.
Jane sonrió con maldad sin soltar las manos de Maura que seguían contra la almohada donde tenía apoyada la cabeza.
— ¿Por qué eres tan rencorosa? Además, lo de anoche te lo búscate tú solita.
— ¿Me estás atacando? Tú lo has querido… —Jane se abrió pasó entre las piernas de ella y subió una rodilla restregándola contra el sexo Maura.
— ¡Mmmm, Jane! — Arqueó la espalda gimiendo roncamente— Por favor, no me hagas esto —pidió disfrutando de los movimientos de su rodilla.
—Dime lo que quiero escuchar y la tortura se convertirá en placer —Paró de mover la rodilla y se centró en los pechos de Maura. Entre besos llegó a uno de sus pezones y lo chupó para acto seguido succionarlo.
Maura no se rindió, volvió a hacer fuerza para intentar zafarse de las manos de Jane pero una vez más no pudo conseguirlo.
—Tu tortura te va a costar cara Rizzoli —Advirtió Maura con una sonrisa irónica.
—Es muy fácil, me pides perdón por castigarme sin sexo injustamente y empezamos a disfrutar las dos.
La morena atacó nuevamente los pezones erectos de Maura. Esta vez pasó la lengua por encima de uno y luego lo sopló suavemente.
— ¡Mierda, Jane! ¡Bésame! —Pidió presa de la excitación que le provocaba su tortura.
Jane cedió y poco a poco subió sus besos hasta la boca de Maura.
—No hagas nada de lo que puedas arrepentirte cariño —Vaciló Jane para luego besarla.
Maura aguantó un par de segundos y luego atacó. Con los dientes le agarró el labio a Jane y le mordió, primero suave y luego fue subiendo la intensidad de su presión. Movió las manos pero Jane no dejaba que se liberase.
—Suelta… —Pronunció Jane con dificultad intentando zafarse de los dientes de ella.
Maura le apretó más fuerte el labio y Jane no pudo retenerla más viéndose obligada a liberar sus manos.
—¡No vuelvas a hacer eso Jane! —Dijo Maura agarrándole la cabeza y besándola bruscamente—. Y ahora… —Soltó su cabeza para agarrarle una mano a Jane y llevarla directamente a su propio sexo— continua lo que dejaste a medias…
Jane sonrió por la actitud de Maura, la forense había logrado excitarla bastante.
— ¿Y qué hay tu disculpa? —Dijo Jane bajando el dedo índice por el obligó de Maura produciéndole un cosquilleo.
—No pienso pedirte disculpas —Maura estaba al borde del límite, Jane la estaba volviendo loca con sus malditas y placenteras torturas. Llevó las manos a la espalda de la morena y le aruñó con las uñas pero sin hacerle daño.
—Soy capaz de parar cuando estés en pleno orgasmo… —Advirtió Jane pasando el dedo índice por los labios de la feminidad de una Maura con respiración agitada.
—Maldita sea Jane… —Resopló— ¡Perdón! —Besó sus labios ahogando pequeños gemidos en su boca.
— ¿Y qué más? —Preguntó Jane masajeando el clítoris de Maura con el dedo pulgar— Solo una cosa más y se acabó la tortura —susurró en su oreja—, lo prometo cariño.
Maura se tomó unos segundos, no podía reaccionar con normalidad mientras Jane le producía placer.
—No te merecías mi castigo —gimió—. Y ahora… ¡hazlo! —Pidió Maura quien había perdido el control de su cuerpo hacia bastante tiempo.
— ¿Ves como no era tan difícil? —dijo irónicamente para acto seguido poner fin a su tortura.
Jane llevó la lengua al clítoris de Maura moviéndola en círculos mientras que con la mano introducía dos de sus dedos en el sexo de Maura que, tal y como estaba, no tardaría mucho en conseguir el orgasmo.
— ¡Mmmm! ¡Sí, Jane! —Gimió Maura agarrándose a las sábanas del colchón. Jane sabía cómo hacerlo.
La mano de Jane se movía al mismo ritmo que lo hacia su lengua sobre el clítoris de una excitada Maura. Alternaba movimientos que volvían loca a Maura quien al cabo de unos segundos empezó a sentir que el clímax más profundo se apoderaba de todo su cuerpo.
— ¡Uuuuhm, sí! —Gimió— ¡No pares ahora! —Se mordió el labio disfrutando del orgasmo que Jane causaba sobre ella.
Al cabo de los segundos Maura recuperó el ritmo de su respiración.
—Voy a castigarte más veces para que tus venganzas tengan este mismo final —Informó Maura besándola tiernamente.
—Podemos tener este mismo final sin antes tener que pasar por castigos, lo prometo —Sonrieron y Jane correspondió sus besos.
Ambas se tumbaron sobre la cama y se taparon.
—Buenas noches mi amor.
—Buenas noches cariño.
Jane apagó la luz de la mesilla que había junto a su lado de la cama pero al cabo de escasos dos minutos…
—Maura…
— ¿Qué?
—Lo siento, antes perdí el control pero no volveré a ser tan intensa.
— ¿De qué hablas? —Preguntó Maura aún sin abrir los ojos.
—De mi tortura sobre ti.
Silenció. Maura sintió que su corazón había dejado de latir por unos segundos después de escuchar lo tierna que sonó Jane. Se giró para mirarla, el dormitorio estaba oscuro pero podían verse.
—Cariño, no tienes que disculparte por nada. Tu tortura me ha encantado aunque en ese momento solo quería matarte —sonrió tiernamente y la besó—. Te quiero, todo está bien, lo prometo.
—Yo también te quiero —Dijo Jane para luego depositar un tierno beso en sus labios. Acto seguido se acoplaron cómodamente la una a la otra para lograr dormir cosa que, después de todo, no taró mucho en llegar.
Fin del capítulo (el fic continuará).
Hasta pronto, ¡gracias!
