Hola a todos. Bueno al parecer no es un buen momento para nuestras chicas, Regina se esta recuperando de la heridas sufridas, pero ¿Emma, donde está? ¿Acaso habrá sobrevivido o lo que le dice Selena a Regina sera cierto?, y ahora Ruby ¿Qué hace en Atenas y con un mensaje de Emma?...

Una vez más doy las gracias a todas la que siguen el fic y bueno, espero que el capi de hoy sea de su agrado. Espero los comentarios ;)

Segunda Parte

1

No sabía cuándo era de noche, ni cuando era de día. Tal vez hubiesen transcurrido días o semanas desde el incidente del bosque. La oscuridad en ese momento parecía terapéutica, desde que había despertado se mantenía tranquila entre la penumbra. Evitaba pensar lo menos posible en Emma, después de todo eso no ayudaría sino a abrir sus heridas.

Miraba el techo cuando un sonido desde la puerta llamó su atención. De pronto unos rayos de luz se filtraron al abrirla y una figura femenina con ellos. La puerta se cerró y todo volvió a estar como antes.

―Al parecer tus heridas están sanando

Pudo reconocer aquella voz. Era ella.

― ¿Qué haces aquí? ―preguntó Regina indiferente

―Quería asegurarme que no estuvieras muerta

―Asegurarte de que tus planes han fallado. Que Hook no cumplió ―reprochó Regina―. La norteamericana no tenía la culpa de nada. Solo quería regresar a su país y ver a su hijo ―gritó furiosa. Un fuerte dolor le atravesó el pecho y recordó aquella flecha que antes había estado allí.

― ¡Ah!, ella. Hemos conversado un poco. Cuando te recuperes te llevare a verla ―dijo su visitante con satisfacción―. Debo aceptar que siempre has tenido buen gusto.

― ¡Maldita! ―ignorando el dolor que sentía en el pecho se abalanzó sobre su captora, pero esta logró hacerse a un lado. Regina cayó de la cama dándose un golpe en el hombro. Apretó los dientes y se quedó inmóvil, tirada en el suelo.

―Nada mal para ser una bruja herida ―Sabes qué fue lo más divertido.

Regina no contestó.

―Oh, cierto. Te has lastimado la herida ¿Quiere que te ayude?―le dio un punta pie que hizo que Regina se estremeciera de dolor―. Bien, te diré. Fue divertido que todo lo hice yo personalmente. Digamos que fue algo que pude saborear minuto a minuto.

Regina la tomó por el pie, pero estaba muy débil para hacerle batalla en ese momento.

―La pagaras caro ―dijo con gran esfuerzo.

―Mi querida hermana. Ya sabes lo que dicen "Hierva mala nunca muere" ―Le propinó un segundo puntapié y se agachó para mirarla a los ojos.

Regina respiraba con dificultad. No sabía que dolía más no saber nada de Emma o no poder hacer nada por ella. Recordó el perfume de la rubia, sus labios, sus manos, su cuerpo… Sintió que su vida se iba junto a esos recuerdos. Luego una oleada de ira remplazó aquellos sentimientos.

―No sé lo que le hiciste a Emma, pero lo lamentaras

―Eso está por ver ―Selena sonrió y caminó hacia la ventana. Haló la gruesa cortina y una cegadora luz atravesó los cristales―. Allí está tu rubia, por si deseas verla ―se volvió hacia Regina esperando una reacción, pero no hubo nada. La morena permanecía inmóvil. Se cansó y salió de aquella habitación.

Regina no se movió hasta escuchar la puerta cerrar. Como pudo se arrastró hasta la ventana y agarrándose del marco intentó levantarse, pero fue en vano. Sus fuerzas en ese momento no eran suficientes. En un segundo intento lo logró, pero un líquido caliente se deslizaba por su cuerpo hasta caer en el suelo. Bajó la vista y pequeñas gotas de sangre caían formando un pequeño charco. Se estaba desangrando, pero no importaba con tal de comprobar que Selena mentía. Volvió la vista hacia el exterior.

Un escalofrió recorrió su cuerpo al ver una chica rubia atada al cepo, estaba semidesnuda y con la piel maltratada por los golpes. Su cabello rubio le cubría la cara pero indiscutiblemente se trataba de Emma. Un par de soldados que custodiaban el cuerpo, reían mientras fumaban un cigarro.

Se soltó del marco y se dejó caer en el suelo. Aquello era demasiado para ella. Una vez más la había perdido y ahora era para siempre. El dolor era más intenso y ya las fuerzas para seguir viviendo habían desaparecido.

Cuando abrió los ojos, todo a su alrededor era confuso y daba vueltas sin parar. Volvió a cerrarlos y sintió un extraño malestar en el estómago. Se concentró en un leve dolor que le atravesaba por la parte de las costillas y se palpó. Las vendas estaban empapadas de sangre.

La silueta difusa de alguien apareció de repente. No podía distinguir quien era debido al agotamiento y el dolor de las heridas. Estaba a punto de volver a quedar inconsciente.

―Has venido a terminar de matarme ―murmuró

―Estas débil, no debes hablar ―ordenó una voz masculina

―Emma no está muerta, dígame que no lo está ―suplicó Regina

―Lo siento

Regina seguía respirando con esfuerzo, pero el cansancio empezaba a ganar batalla.

―Todo estará bien ―susurró él―. Vamos chicos, necesitamos sacarla de aquí ― solo vio unas siluetas deslizarse por la habitación y volvió a quedar inconsciente.

2

― Cora ha desaparecido

― ¡¿Qué?! ―exclamó Gold.

El soldado que estaba frente a su escritorio mantenía las facciones duras y la mirada fija en la expresión del general.

―Vez, primero dejas escapar a Regina, a la norteamericana y ahora dejas marchar a mi madre ―Selena lo aplaudió desde la esquina en la que estaba―. Sin mencionar que a estas alturas aun no tengas la lista en tus manos

―Te recuerdo que es por tu culpa que la hemos perdido. Eso de enviar a Hook por Regina ha sido una estupidez ―esta vez su tono mostraba molestia.

Gold le dirigió una mirada furiosa al soldado.

―Retírese y espere mis ordenes

Esperó hasta que se fuera y se dirigió hacia Selena.

―Que le hace pensar que le tengo miedo a una ex alumna

―No lo sé. Tal vez confío mucho en mi misma.

En ese momento Neal entro sin llamar. Selena le dedicó una amplia sonrisa.

―Pensé que no llegarías nunca ―exclamó mientras se acercaba a él

― ¿Qué haces aquí? ―gruñó Gold

―Señor, yo pensé que usted me había llamado ―contestó Neal confundido

Selena sonrió y le acarició la barbilla.

―No tienes mucho parecido a tu padre ―comentó

―No comprendo ―tartamudeo Neal y lanzó una mirada inquisitiva a Gold y luego a Selena.

― ¿Crees que no lo sabía Gold? ¿Crees que una ex alumna solo sería la sombra de su maestro?

Gold miraba a ambos perplejo. Incapaz de hacer algo. Conocía perfectamente a Selena y también sabía que lo siguiente era inevitable.

Selena desenfundó la daga y con audacia atravesó el corazón de Neal que solo tuvo tiempo de dar un quejido. Agonizante se desplomó suelo.

Lacey que entraba en ese momento dejó escapar un grito y rápidamente corrió al lado de su hijo.

― ¡Gold! ―gritó con furia y desesperación mientras sentía la lenta respiración y los opacos ojos de su hijo

―No me gusta amenazar, general, pero no pude pensar en un mejor incentivo que este. Solo recuerde quien será la siguiente y le aseguro que su desempeño mejorara ―Selena sonrió y enfundó la daga―. Oh, una última cosa. Quiero esa lista lo más rápido posible ―con esto último desapareció tras la puerta de roble que custodiaba la habitación.

Gold no pudo más que asentir con la cabeza. Caminó hacia donde estaba Neal y su madre. Los miró compasivo, pero no por ellos. Por él. Les había fallado.

―Lacey... ―murmuró

―Has dejado que maten a tu hijo ¿Acaso no piensas hacer nada? ―gritó―. Que clase de hombre deja morir a su hijo ―reprochó. Las lágrimas corrían por sus mejillas y su tono cortado refleja el dolor de una madre.

Gold la apartó de si y dio media vuelta.

―Hice todo lo que pude para protegerlo. Pero, era un cobarde al igual que yo ―Salió rápidamente de aquella habitación. Debía actuar rápido. Antes de que fuera demasiado tarde. Tarde para Lacey.

3

Regina… Regina…

Emma la llamaba y corría divertida tras ella.

Ves, estas en muy malas condiciones ―gritó Regina.

Ya cansada de huir se detuvo tras un árbol y al verla pasar se abalanzó sobre ella lo que hizo que ambas cayeran al suelo. Le acarició el rostro y le obsequió un beso. Se quedaron allí. Tiradas sobre las hojas secas, contemplando el cielo.

¿En realidad existirán finales felices? ―preguntó Emma

No lo sé ―respondió Regina―. Solo que no quiero un final…

Regina…

De repente la imagen de Emma se desvanecía entre sus brazos...

― ¡Emma! ―gritó desesperada― Emma…

Solo había sido una pesadilla. Se sentó, pero al sentir un leve dolor entre las costilla se desplomó sobre el lecho y echó una ojeada a las paredes blancas y rusticas de aquella habitación. Los únicos muebles que había eran una mesa y dos sillas. De repente se sintió inesperadamente débil y todo a su alrededor se volvió difuso.

La próxima vez que despertó se encontró con su madre sentada al lado mientras tejía.

―Has tenido otra pesadilla ―dijo ella.

― ¿Dónde estoy? ― miró el tejido y se sorprendió de lo malo que era.

―Un lugar seguro ―se limitó a decir Cora―. Por un segundo pensamos que morirías.

― ¿He dormido mucho?

―Lo suficiente ―contestó Cora―. Dos o tres meses para ser exactos

Regina respiró hondo y miró a su madre. Se veía que estos días la habían afectado, el sueño comenzaba a pasarle factura.

―He visto a Selena, pensé que estaba muerta

―También yo lo pensé. Al parecer tuvo suerte y sobrevivió a aquel ataque de los ingleses

Regina se sentó en la cama. La herida del pecho ya no estaba. Apenas si sentía un leve dolor, pero no era nada comparado a la perdida de Emma. Una vez más le habían arrebatado lo que quería.

―Está convencida de que la abandone a su suerte ―se adelantó a decir Cora, antes de que Regina preguntara el motivo del odio de Selena.

― ¿Es cierto?

― ¿Interrumpo algo? ― Killian Jones entraba en la habitación y se dirigía a Cora con unos papeles en mano. Los entregó y miró a Regina.

―En realidad no ―contestó Regina que miró a su madre interrogante

―Es un aliado. Desde el principio hemos estado trabajando en la manera de terminar con Gold y los alemanes. Por supuesto, estamos del lado de la resistencia griega.

― ¿Porque no me lo dijeron?

―Porque entonces Gold sospecharía ―se adelantó a contestar Jones. Su garfio parecía brillar aún más aquella mañana―. Y por tu seguridad, por supuesto.

―Alguna vez se les ocurrió pensar en la norteamericana, era inocente ―reprochó Regina mirando a ambos.

―Lo siento, comunicarnos con Archie Hooper y su amigo el coronel fue imposible. Lo de la norteamericana fue algo que no estaba en los planes. Además mataste a Graham ―se defendió Jones.

Era cierto, también tenía culpa en aquel asunto. Si no hubiera sido tan impulsiva, Emma estaría viva y de camino a San Francisco. Bajó la mirada y se concentró en siguiente paso. Por Emma.

4

Ruby estaba terriblemente incomoda con aquel plan. Eso de ir a Atenas y hacerse pasar por la esposa de un agricultor era la peor de las ideas. Sin embargo, debía dar a crédito a Emma por aquello. Al mostrar el salvoconducto los inspectores alemanes se habían tragado el cuento. Sacó el papel que le había entregado Emma y leyó la dirección. Miró la inmensa puerta de hierro donde la había dejado el taxi y comprobó que era la dirección correcta. "Sociedad Arqueológica Americana". Vio una puertecilla abierta y entró hasta llegar al edificio. Empujó la puerta y se encontró en un inmenso vestíbulo adornado de cuadros y piezas de mármol. Una joven de aspecto parecido a Emma la saludó con una sonrisa.

― ¿Puedo ayudarla en algo?

―Sí, deseo ver al Doctor Whale

― ¿Quién desea verlo?

―Dígale que Ruby. He venido desde Paleachora

Aquella mujer la miró de pies a cabeza y luego se levantó para perderse en un amplio corredor.

Ruby miró hacia todos lados temerosa. Si todo aquello salía mal, estaría en serios problemas. Aunque, por lo menos se había divertido un poco. Sonrió y miró el corredor con la esperanza de que aquella mujer regresara pronto. Como si sus suplicas hubiesen sido escuchadas, la rubia regresó casi en seguida.

―Lo siento, pero el doctor no podrá atenderla.

―Es un asunto urgente ―insistió Ruby sin perder la calma.

―Lo siento, pero debería irse

― ¿Cuándo podré verle?

―No estoy segura. Últimamente está muy ocupado, tal vez si deja su número nos comunicaremos con usted y concertemos una cita.

Ruby respiró y pensó detenidamente en el siguiente paso. Las opciones se acortaban por lo que debía actuar rápidamente. Regresar a Paleachora sin resultados no le venía en gracia.

―Dígale que me contacte pronto, hay diecisiete razones por las que debería hablar conmigo. Es urgente.

La secretaria pareció pensarlo.

―Espere…

Un hombre de estatura alta, cabellos oscuros y ojos verdes aparecía del corredor. El garfio que llevaba en la mano, le daba un aspecto atemorizante, pero a esta altura del plan, Ruby no podía dar un paso atrás.

―Tal vez al doctor Whale le interese ese hallazgo

La secretaria lo miró confundida. Al notar aquello, el capitán le dio unas palmaditas en el hombro.

―Descuide, yo me encargo ―se dirigió hacia Ruby―. Si no le molesta, podría seguirme. Le aseguro que soy un ser inofensivo, incluso con un garfio en la mano.

Sin pensarlo Ruby se adentró en aquel corredor con el capitán. Si de algo estaba segura es que Emma hubiese hecho exactamente lo mismo.

―Espéreme aquí ―ordenó Jones

Él abrió la puerta y entró primero.

―Creo que la señorita Swan está viva después de todo

Un hombre observaba a través del inmenso ventanal.

―Hágala pasar

Jones sin perder el tiempo salió de la habitación e invitó a Ruby a pasar y tomar asiento.

La única luz provenía de un inmenso ventanal con vista al jardín. Un hombre parado al frente se volvió y la miró.

―Soy el doctor While y mi amigo es el capitán Jones

―Yo soy Ruby. Traigo un mensaje para usted

―Adelante

Ruby respiró hondo y trato de recordar las palabras exactas que le había dicho Emma.

―Una amiga conoció a Emma Swan, la escritora norteamericana. Al momento de morir le entregó diecisiete nombres que debía entregar a un tal doctor While de parte de Archie Hooper.

―Entonces Emma ha muerto ―interrumpió Jones

―Así es ―confirmó Ruby seriamente

―Necesitamos esa información cuanto antes ―dijo el doctor While―. ¿Cómo se llama su amiga?

―Para su protección, prefiere que la conozca como la señorita Lucas

―Bien. Una de mis socias la acompañara hasta Paleachora. La conocerá como Lisa Kyriakides y se pondrá en contacto con la señorita Lucas. Se harán pasar como hermanas. ¿Está claro hasta ahora?

Ruby asintió satisfecha. Por fin las cosas comenzaban a dar resultados. Para el día siguiente ya estaría tranquila en su pueblo, lejos de todo aquel enredo.

continuara...