Bueno, aquí les dejo el nuevo capitulo. A las personas que me leen, perdón por la tardanza. Trato de no desanimarme por los pocos seguidores o comentarios, pero aun así recuerdo que hay personas que me leen. Mas ahora que la historia tiene mas seguidores. Ojala siga asi.

Ya saben que si comparten el fic me harían muy feliz :)

Aqui les dejo el link del grupo en Facebook :) dejo adelantos y concursos si no pueden entrar tambien esta en mi perfil.

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-¿Qué hace esa chica aquí? – pregunto Tessa en tono acusador.

-Vino pidiendo ayuda. – respondió Alec recargándose en el escritorio. – Unos demonios secuestraron a su hermano. Mato a uno pero otro…

-¿Mato a un demonio? – interrumpió Jem impresionado. – Pero si es una mundana, debería estar asustada.

-Tiene la visión. – intervino Clary. – Desde hace años que puede ver el mundo de las sombras. Además, no es el primer demonio que mata, es el segundo.

-Sin contar el rodillazo y la bofetada que dio a Jace. – dijo Alec. El parabatai de este lo miro queriendo que se callara.

-¿Seguro que no es algún familiar tuyo? – pregunto Jem a Jace. – Tiene exactamente la misma actitud, viene de familia.

-Definitivamente no. – bufo Jace. – Yo soy mucho más atractivo.

-Nunca dejas de recordárnoslo. – Tessa rodo los ojos, recordando a su primer y único marido. – Me recuerdas a…

-Lo sé, te recuerdo a tu marido; el también debió haber sido increíblemente genial y atractivo, solo así tendría sentido que los Herondale estamos esculpidos por la mano de Dios.

-No me desvíes del tema. – no funciono su táctica. – Alec, ¿Qué paso con esa chica rubia?

-Se llama Nina Sawyer. – Alec pronuncio su nombre. – Y está metida en un lio grande. Muy grande.

Definitivamente la vida es una mierda, los pensamientos de la joven rubia no salían de lamentos y quejas. Sabiendo que eso no le serviría de nada para encontrar a Ian, prefirió hacer algo productivo. El problema era que no sabía que podría hacer que resultara productivo; por primera vez en su vida no tenía ganas de leer un libro, a veces perderse en algún mundo de fantasía no bastaba, ya tenía el suyo propio. Llego a un balcón que estaba oculto por varias puertas, que suerte para ella era tan curiosa para abrir cada una ellas.

Se sentó en la barda de piedra con las rodillas pegadas al pecho observando la puesta de sol. Comenzó a tararear una canción, esa que la hizo querer aprender italiano. Nunca la olvidaría. Observando la puesta así la hizo pensar en las muchas parejas que probablemente disfrutaban de esta, si ese día jamás se hubiera topado con el trio de Cazadores de sombras, quizás estuviera viendo esta misma puesta con Ned, el chico que no se da nunca por vencido, sonrió al recordar como estuvo a punto de ceder ante el insistente Ned. La imagen de Sebastian vino a su mente y su sonrisa se borró, con ello vinieron también las palabras de Simon, el vampiro diurno le gustas ¿sería posible? Desde un principio note que algo no cuadraba en él. Lo malo es que jamás se imaginó que tanto no cuadraba. De eso a saber que era incapaz de sentir algo… aun no respondía su duda de porque la salvo. Es frustrante no tener todas las respuestas.

Su voz fue subiendo de volumen cada vez más hasta que se oyó cantando en voz alta. Este sería el momento justo para que en un libro se describiera la escena melancólica, en la que la protagonista reflexiona acerca de los problemas que la rodean. Siguió cantando, ya no muy segura si era la misma canción, pero eso no la detuvo.

-¿Qué haría Charlie? – se preguntó en voz alta.

-Hablar sola son los primeros signos de locura. – observo Jace con una ceja enarcada.

-Las mejores personas son las que están locas. – rebatió Nina sin dejar de ver la casi inexistente puesta de sol. - ¿Acaso no lo sabias?

-Lo olvide. – se encogió de hombros Jace.

-¿Aun están furiosos conmigo? – se atrevió a preguntar Nina, oír la respuesta seria duro, al menos eso se imaginaba.

-Bastante, ya han avisado a la clave. – Nina soltó un suspiro resignado. Estaba en lo correcto no le gusto la respuesta.

-Es lo de menos. – recargo su mentón en las rodillas. - ¿Qué sucederá con mi hermano? – pregunto mirando a nada en especial.

-Te ayudaremos, no tiene la culpa. – asintió conforme, eso era lo que quería oír.

Ninguno hablo de nuevo. Lo que Nina quería saber estaba dicho y Jace parecía no tener nada que decir.

-¿Por qué Sebastian? – pregunto Jace después de un rato.

Nina, que estaba perdida en sus pensamientos, reacciono cuando le pregunto por su aliado.

-¿Por qué Sebastian qué? – le pregunto de nuevo la rubia.

-¿Qué le hizo querer salvarte? ¿Por qué no le temes? – reformulo el joven Cazador para Nina.

-No lo sé. – respondió a ambas cuestiones. – Créeme que yo más que nadie quiere saber esas respuestas. Creo que le afecta lo que digo. – observo la reacción incrédula de Jace, no esperaba menos. – No me mires así, yo he convivido con él las últimas 72 horas. Y puede que sea un pervertido al que le encanta observar mi trasero, pero también es lo suficientemente inteligente para no demostrar sus emociones.

-Si es que tiene. – apostillo Jace. Nina se encogió de hombros como si no le importara, aunque la verdad si lo hacía.

-No le tengo miedo. – pronuncio las palabras como si fuera un mantra. – Quizás porque no lo he visto matar a nadie, incluso en mi caso, fue una situación contraria.

No dijo esto a nadie en especial. Solo fue su momento de reflexión para poner las cartas sobre la mesa.

-Odio admitirlo, pero el vampiro tiene razón. – se oyó decir Jace.

-Vaya, comenzara la Tercera Guerra Mundial, le has dado la razón a Simon. – soltó Nina una gran carcajada por tal ocurrencia. Jace de acuerdo con Simon, en que extraño mundo paralelo están.

-Tiene sentido. – el tono serio de Jace la hizo fijar su mirada en la figura recargada en la baranda de piedra. Aunque odiara admitirlo, era muy guapo, quizás demasiado para su propio bien. – Toma, la necesitaras. – le entrego la pulsera que se supone debió robar.

-¿Para qué me la das? – pregunto confundida, no tomo la pulsera que le ofrecía el rubia, solo la vio colgando de su mano.

-Para que regreses con Sebastian, quiero saber todo lo que hace y deja de hacer. Voy a matarlo y esta vez me asegurare de hacerlo bien. – el tono sombrío de Jace la atemorizo, ni siquiera el reluciente cuchillo serafín que Sebastian puso en su garganta logro amedrentarla. – Si siente algo por ti podrías…

-No. – lo corto Nina, su mano picaba por abofetearlo. – Jamás jugaría con los sentimientos de otro, aunque este sea un asesino, cielos incluso odio eso de espiar.

-¿Entonces porque haces esto?

-Porque estoy desesperada, y cuando uno lo está, no le importa llegar a las últimas consecuencias. – le arrebato la pulsera de la mano. – Tienen mi collar para cuando quieran encontrarme, solo recuerden que Sebastian no sabe nada aun y por mí no se enterara. – saco el anillo del bolsillo de su pantalón. – Lo siento. – fue lo último que dijo antes de aplastar el anillo con su pie y una nube negra se la tragara.

-¿Así que desapareció? – pregunto Simon. - ¿Cómo hizo eso?

-Con magia Simon. – Clary rodo los ojos. – ¿Cómo dejaste que se fuera? – le pregunto Clary a Jace.

-Se supone que ibas a sonsacarle información. – Isabelle echaba chispas de sus ojos en dirección a su hermano.

-No sabe nada de todas maneras. – Jace se encogió de hombros con total despreocupación.

Por supuesto que no les conto su conversación previa. Eso no tenían por qué saberlo, tampoco que le entrego la pulsera que vino a robar antes de contar sus planes.

-Por la mañana la interrogaría la Clave. – apostillo Tessa. – Debiste convencerla de quedarse, la tomaran por una fugitiva.

-Es una fugitiva. – afirmo Isabelle. – Esta con ese… monstruo. – dijo, aun le parecía decir malas palabras frente a Jem, a pesar de que hace años que ya no era un hermano silencioso. – Y sigo sin entender cómo es que está de vuelta.

-Salió del infierno. – dijo Simon simplemente. – Supongo que no le gustaba lo suficiente y decidió darse una vuelta acá arriba.

-Simon, basta. – le pidió Clary masajeándose las sienes. – Todo esto me está causando dolor de cabeza, solo quisiera que todo esto terminara.

-Esta vez terminara. – aseguro Jace con vehemencia tomando la mano de su prometida. – Yo mismo me encargare de Sebastian.

-La última vez le atravesaste una espada en el corazón, Jace. – observo Alec. – Eso no lo mato, por lo visto. Tenemos que idear un plan, antes de recurrir a Nina.

-¡¿Por qué tendríamos que recurrir a ella?! – exclamo Isabelle con exasperación. – Ella nos metió en esta situación, ¿acaso no lo ven?

-De hecho, fue lo contrario. – defendió Clary.

-¿Cómo fue eso? – pregunto Tessa con curiosidad.

-Un día la perseguía un demonio cuando salía del Java Jones, Isabelle, Jace y yo fuimos tras el demonio que la seguía; pero las cosas se salieron de control.

-¿Y cuándo pensaban contar todo eso? – pregunto Tessa de nuevo con una ceja enarcada.

-Isabelle no quiere contar que gracias a una mundana está viva. – Continuo Jace.

-Ella mato al demonio y luego huyo. Supongo que no sabía que tenía ese libro con ella o algo por el estilo.

-¿Mato a un demonio? – pregunto Simon sorprendido.

-Dos, para ser más precisos. – por el tono de Jace podría decirse que incluso lucia orgulloso por las hazañas de la rubia. – Uno de ellos usando solo un bolígrafo.

-¿Podría ser una Cazadora de Sombras y no saberlo? – pregunto Jem esta vez.

-No. – respondió Clary. – Pero tiene trofeos de tiro con arco, esgrima, una cinta negra en karate y al parecer practica Krav maga, supongo que sabe lo suficiente para defenderse.

-¿Para qué querría saber tanto sobre luchas? – pregunto Simon sin comprenderlo.

-Sabe italiano y español, toca la guitarra y tiene estantes y cajas llenas de libros. – acoto Jace sin prestar atención al vampiro. – al parecer tiene bastante tiempo libre.

-Me convenciste con los libros. – murmuro Tessa con una sonrisa.