JORNADA III
Era la madrugada, Silver llevaba tres días de viaje junto a Lucy. Se despertó cuando sintió que Lucy tiritaba tras de él, ni siquiera se había percatado de ella en esos días pero en ese momento se percató de que Lucy no tenía más que una cobija, en el clima frio del norte era lo mismo que no tener nada, a pesar de que la carpa los protegía del viento, el frio se colaba y creaba una atmosfera helada. Silver se sintió mal por ella. Tomó sus cobijas, cubrió a Lucy y salió de la carpa. Afuera hacia frio una espesa niebla cubría el paisaje a lo lejos, en la noche había llovido por lo que el suelo del bosque estaba empantanado. Silver buscó en la alforja algo para desayunar y la dejó cerca para Lucy, luego salió a caminar.
Cuando regresó ella ya se había levantado y desayunado, entonces Silver Para satisfacer su curiosidad:
-¿Cómo has dormido?- pregunto Silver por cortesía
-Bien, gracias- contesto ella. Solo que Silver sabía que no era cierto
-Estuve pensando y… Me gustaría saber ¿por qué estas siguiendo la migración de los colibríes? Las montañas de cristal son peligrosas.
-Es importante para mí- dijo ella a la par que sus mejillas se tornaban rojas.
Silver no deseaba molestarla, le pareció que no era prudente insistir acerca de ello. Quizá solo debería enfocarse en llegar lo más rápido posible. Seguramente ella sabría qué hacer cuando llegasen a la montaña, siempre y cuando la búsqueda no se retrasara.
A medida que avanzaba la mañana, la niebla empezó a disiparse dejando ver un hermoso y tupido bosque, los arboles eran gigantes y dejaban pasar poca luz por lo que el suelo no tenía flores ni hierba, a veces la luz se filtraba creando columnas de luz que terminaban en un pequeño grupo de flores. A pesar de que el ambiente era frio no era desagradable, más bien era refrescante en el ambiente encerrado del bosque. O aunque sea lo era para Silver, ya que Lucy no podía dejar de toser y a Silver le preocupaba que el aire frio hiciera que enfermara aún más.
En la tarde cuando la luz se empezó a volver más tenue, Silver y Lucy, empezaron a cruzar por una sección del bosque en donde los árboles crecían más bajo, sus hojas eran más pequeñas y estaban más juntas, daba la impresión de caminar bajo el techo, la luz del sol era casi imperceptible pero en compensación, flores cristalinas reflejaban hasta la más mínima luz iluminando perfectamente el sendero en colores rosa y amarillo. Lucy estaba admirada de como las hojas y las flores simulaban el cielo nocturno cuando la princesa lo salpicaba de estrellas. Repentinamente pasó un colibrí-abeja que se perdió en el bosque rápidamente, Lucy no se pudo contener y salió corriendo detrás del colibrí. A medida que avanzaba, aparecían más colibríes que revoloteaban de un lado a otro. Finalmente Lucy llegó a la base de un árbol gigantesco que sobresalía de los demás. El espectáculo era asombroso, los colibríes volaban en una elaborada coreografía llena de sutiles detalles y formas.
-Podemos quedarnos solo un par de meses- Dijo Lucy a Silver quien acababa de llegar
-¡¿Qué?! Un par de meses. El trato era ir hasta la montaña. No puedo detenerme tengo que volver a Manhattan lo antes posible- Contestó Silver
-Pensé que no te agradaba Manhattan- replicó ella
-Pues si… pero tengo que llevar la prueba del tesoro para obtener el dinero por el descubrimiento tu puedes permanecer aquí si lo que deseas es estar con los colibríes-
-No estoy en condiciones de hacerlo no tengo el equipo ni los recursos-
-Lo siento, pero el trato era ir hasta la montaña de cristal, y no retrasaré el viaje-
-Entiendo-dijo Lucy con tristeza- ¿Tienes una botella?-
Silver sacó de la alforja una botella de corcho mediana y se la entregó. Ella se dirigió al árbol y empezó a trepar por las raíces más gruesas hasta finalmente llegar a un agujero sobre el tronco. Allí estaba la colmena. Era una enorme sección del tronco que había sido abierta, en el fondo se encontraba una enorme piscina de miel, y en las paredes estaban los nidos particulares donde dormían acurrucados los colibríes.
-Ehm… disculpen- Empezó a decir Lucy- solo quería saber si el líder de la colmena me podría permitir tomar un poco de miel-
Uno de los colibríes se acercó a ella. Era igual a los demás, excepto por los despampanantes colores rojos y violeta que exhibía galante y orgullosamente. Por medio de gestos le hizo entender que podía tomar lo que quisiera. Lucy tomó la botella entre los dientes y la sumergió con cuidado en el dulce néctar, trató de no contaminarlo pero no pudo evitar que la punta de su hocico le quedara manchada de miel, cerró la botella con el corcho y volvió hasta donde estaba Silver esperándola.
Lucy se apartó cabizbaja, sumida en sus pensamientos. Realmente necesitaba quedarse para obtener la miel de colibrí, no estaba en condiciones de quedarse ella sola, no tenía el equipo ni las provisiones. Había estado tratando de buscar la manera de emprender su viaje desde que quedó detenida en el pueblo donde se unió al viaje de Silver, Cuando se encontraron ella estaba prácticamente en bancarrota. Lucy le echo un último vistazo al bosque antes de salir del hogar de los colibríes, sabía que era una oportunidad que no se volvería a repetir.
