JORNADA VIII
El camino del bosque finalmente desembocó en la esquina donde las dos paredes de la montaña se unían. En ese lugar había un arco de piedra cuidadosamente tallado en el cristal y la roca en donde se encontraba el primer escalón de un camino que ascendía por el tramo más oscuro y frio de la montaña.
Silver se encaminó entusiasmado sabiendo que esa era la recta final antes de llegar al escondite del tesoro, el camino estaba totalmente tallado en el cristal, pero a veces tenían que cruzar por complicados tramos de roca y carbón que se desprendían con facilidad. Durante el día el viaje fue lento y calmado a pesar de los senderos estrechos y escabrosos que debían atravesar. Finalmente, luego de escalar durante todo el día cuando la luz que se colaba por las nubes empezó a opacarse, armaron la carpa en un tramo del camino lo suficiente ancho como para armar el campamento.
Silver se despertó en la mitad de la noche, el viento helado se colaba entre la carpa creando una atmosfera gélida en donde el aliento se congelaba y los músculos tiritaban descontroladamente. Pero no fue el frio lo que despertó a Silver, sino la tos de Lucy, que dormía desarropada por que Silver había halado de todas las cobijas mientras dormía. Su respiración era agitada a pesar de que estaba dormida. A Silver le preocupaba que fuera más que un simple resfriado.
Pero… ¿Qué está haciendo ella aquí Se preguntó Silver al percatarse de que ella había llegado tan legos sin necesidad. El trato había sido acompañarla hasta las montañas para que pudiera ver la migración, no tenía ella por que venir con él a enfrentar las temperaturas extremas y los senderos peligrosos de los pasajes en la montaña. Había cometido un error al traerla consigo estaba poniéndola en peligro innecesariamente y lo peor de todo era que no había marcha atrás tendría que acompañarlo hasta el final.
Al día siguiente Lucy despertó con todas las cobijas sobre ella. Silver había pasado el resto de la noche en vela tiritando por el viento que se colaba entre la carpa, y a pesar de que el sol estaba suficientemente alto y calentaba con una delicada tibieza, Silver seguía temblando.
-¿Te sientes bien?- le dijo Silver
-Sí. Estoy bien- Contestó ella con un hilillo de voz que evidenciaba lo contrario- pero ¿qué te ha sucedido a ti?
-No pude dormir bien- Dijo Silver- Así que salí a dar una vuelta para pensar-
-Estás loco está helando afuera- Dijo Lucy
-Lucy… - Dijo Silver cambiando su tono de voz- Necesito que me digas la verdad… ¿Qué tienes?¿te lastimaste mientras cruzábamos la nube cierto?-
-Por supuesto que no- Se apresuró a contestar
-Anoche no fui a caminar. Estuve toda la noche pendiente de ti- Dijo Silver- Anoche estuviste muy enferma… Pensé… Pensé que no lo lograrías- Dijo mirándola directamente a los ojos.
-Estas exagerando-
-No. No es así. Lucy… Anoche te perdí… te fuiste por un par de minutos-
-¿Qué?-Acertó a preguntar luego de un breve momento de desconcierto.
-Solo quiero saber que te sucedió. Déjame ayudarte-
Lucy dio media vuelta y se alejó lo más que el ancho del sendero se lo permitió, trataba de parecer enojada, pero en realidad no podía esconder su preocupación, se había dado cuenta de que le era más difícil respirar mientras ascendía, y empezaba a experimentar presión en su pecho.
-Yo… Solo no quería que lo supieras- Le dijo Lucy luego de un rato- Silver. Estoy enferma-
-¿Enferma?-
- el día que me conociste ya estaba enferma- Dijo Lucy algo avergonzada- Me habían diagnosticado con una infección Pulmonar bastante fuerte… No hubo como contrarrestarlo. La única cura que me quedaba era la esencia de la miel de colibrí-
-¿Y por qué no te quedaste en el nido de los colibríes en lugar de realizar el viaje hasta aquí?-
-Porque no me podía quedar sola en el bosque, era demasiado peligroso, si te pedí que me acompañaras es porque no hubiese podido llegar hasta aquí yo sola.- Contesto Lucy. Luego lanzó una mirada dolorida a Silver- Después fue cuando me di cuenta de que no quería continuar sin ti-
Silver no supo cómo reaccionar para cuando pudo organizar su mente Lucy ya se estaba alejando entre los escalones. ¿Me ama? No puede ser ¿Por qué? ¿Por qué? Si me lo hubiese dicho, si me le hubiese pedido la habría esperado, habría vuelto por ella, no hubiese dejado que me siguiera hasta aquí Silver caminada en círculos mientras se preguntaba qué hacer.
Finalmente luego de cavilar durante mucho tiempo no tuvo más opción que continuar el camino y esperar que la migración llegara a la cima de la montaña, (si es que llegaba). Se sentía tentado a descubrir si realmente Lucy lo amaba pero no sabía cómo empezara hablar con ella, era como si hubiese cambiado las reglas del juego. Por su parte, Lucy no parecía querer hablar con él. Caminaba pensando si fue correcto decirle a Silver lo que sentía por él, especialmente de esa forma. Desde tiempo atrás tenía ese sentimiento ahogado dentro de ella, durante mucho tiempo había estado pensando en lo que sentía por Silver y llegó a convencerse que realmente lo había llegado a querer, pero le preocupaba que él no sintiera lo mismo y ahora que él lo sabía empezara a tomar distancia.
Los días pasaban y cada vez hacia más frio. En la noche Silver dormía junto a Lucy, Siempre esperaba que ella se hubiese dormido para abrazarla con sus alas. Sentía angustia por cada día que pasaba y no había rastro de la cima de la montaña ni de la migración. Cada mañana Lucy se levantaba más débil que el día anterior, después de unos días se hizo evidente que se estaba acabando el tiempo. Ambos estaban en una situación sin retorno en donde la única esperanza era que la migración cruzara lo antes posible.
Después de diez largos días de escalar. Finalmente llegó una mañana en la que Lucy ya no se pudo levantar. Silver llevó a Lucy en su lomo a través de un muy empinado tramo muy difícil de escalar, hasta el mismo pico de la montaña.
Finalmente Silver llegó al final del su camino, frente al él se extendía un puente colgante de madera que llegaba hasta otro pico en la montaña, donde crecía un pequeño bosque de varios colores y matices. La gigantesca nube que casi devora a Silver había quedado metros abajo, dejando lugar a una leve niebla que dejaba pasar el cálido resplandor del sol de la mañana. Más allá de ese pequeño paraíso en las montañas, se extendía otro puente que llegaba hasta la mismísima montaña, en donde estaba construido un enorme templo que contrastaba con las figuras irregulares de la montaña.
-Lo lograste Silver… Llegaste hasta el escondite del tesoro- Dijo Lucy con las pocas fuerzas que aún tenía.
