Disclaimer: Los personajes de Mai Hime no me pertenecen, son propiedad de Sunrise.

Capítulo 7:

TRECE

« El miedo comienza a trepar, cuando se tiene mucho que perder. »

Yo apreciaba tanto los grupos de apoyo, porque la gente, cuando cree que te estás muriendo, te presta toda su atención. Si aquella podía ser la última vez que estuvieran contigo, estaban contigo de verdad. Todo lo demás, el saldo del banco, las canciones de la radio o el pelo despeinado, carecía de importancia. Solo te dedicaban toda su atención.

-"¿puedo pasar?" – Una noche, Fujino, toco a mi puerta

-"¿qué haces aquí?" – El tono de mi voz salió más ronca que lo normal

Hace algunos días que no sabía de ella, la había estado evitando desde la vez que revise su pecho, cuando me pidió que me quedara con ella esa noche. Algo extraño pasó dentro de mí aquella vez al estar con Fujino en la misma cama siendo abrazada por ella y escuchando solo el sonido de su respiración, sentí que había recuperado la sensación de seguridad, y un extraño revoloteo hubo en mis entrañas, por lo que me quede profundamente dormida.

No fue sino hasta, altas horas de la madrugada que desperté por un ligero temblar y un sollozo que provenía tras mi espalda. De inmediato supe que era, Shizuru que se aferraba con sus brazos en mí mientas trataba de ahogar el pequeño lamento. No me moví, permanecí estática hasta que por fin concilio el sueño. En cuanto amaneció me fui, tuve miedo y no quise verla. Había olvidado que ella es igual a todos los demás humanos.

Ahora, moviéndome de la puerta sin mencionar nada la deje entrar a mi casa, supongo que ha venido a ver a Kruger, pero Kruger sigue trabajando en el restaurante del Hotel Pressman.

-"te estaba buscando" – su voz es opaca – "Lo siento, no tenía con quien más acudir"

-"¿Qué paso?" – Le digo mientras le entrego una taza de té.

CATORCE

« Nada es estático. Todo se destruye.»

Eres la hija de una importante empresaria. Una niña caprichosa, has vivido y tenido todo lo que has querido desde el momento en el que naciste. Tu madre tiene un plan perfecto para tu futuro. Tú serás la sucesora del gran imperio Sears cuando crezcas.

A tus diecisiete años te has convertido en una joven muy hermosa, el ejemplo a seguir de toda tu generación escolar, cumples con cada una de las expectativas que pusieron sobre ti.

A tus veintiséis años te has vuelto la deshonra de tu familia, te han rechazado y ocultado de la sociedad, te han abandonado a tu suerte, perdiste algo importante de tu vida y con ello se fue tu felicidad y esperanzas. La última persona que permaneció a tu lado se convirtió en un demonio. Así comienza el infierno. Tu infierno.

Viendo a Shizuru, me pregunto ¿Qué fue lo que perdió? ¿Qué la destruyo por completo durante nueve años?

-"Cuando tienes veintiséis años" — dice Fujino — "no tienes idea de cuan bajo puedes caer; pero, aprendí rápido." – una ligera sonrisa aparece, la amargura de la vida es enmascarada cuando se tensan los músculos de la cara, formando una sonrisa desigual. Así los humanos fingen felicidad.

Hace algunos días atrás, un hombre de traje sastre llego a la puerta de Fujino, en sus manos llevaba una carpeta con decenas de hojas provenientes del banco Mizuho. El sujeto le explico a Shizuru, que tiene una enorme deuda acumulada en los últimos dos años por falta de pagos, por lo que, si no paga en un plazo máximo de tres meses, Shizuru será demandada por fraude bancario y muy probablemente ira a la cárcel.

Shizuru, sentada en una de las sillas de la cocina mirando hacia un punto perdido de su té, sabe y asume muy bien que su destino será terminar en la cárcel. Ahora sé que el corazón de Shizuru tenía el mismo aspecto que mi ceja izquierda herida. La inmundicia de la escoria que había permanecido a su lado ahora cae sobre sus hombros

-"Nada es estático. Todo se destruye" – de mis labios salieron las palabras de Kruger, mientras le tome una de sus manos

QUINCE

« Soy las lágrimas del corazón de zutana »

Su señoría el presidente de la junta local del sindicato de meseros y el gerente general del hotel Pressman toman asiento.

Durante dos años, Kruger había servido millares de platos de los manjares más deliciosos, a los ricos más ricos de todo Japón. Su trabajo consistía en servir comida en los banquetes más exclusivos.

Al cabo de dos años de trabajo en donde los comensales trataban como esclavos o escoria a los meseros, resulta que ya no la necesitaban. El señor presidente de la junta local tuvo que llamar a Kruger y charlar con ella.

El trabajo era aburrido y la paga era una mierda, y por eso, el presidente de la junta local del sindicato de meseros le estaba haciendo un favor a Kruger, dándole una diplomática patada por el trasero.

-"No consideres esto un despido, sino un reajuste de plantilla" – el gerente general habla en plan pendejo - "Le agradecemos que haya contribuido a nuestro éxito"

-"Oh, eso no tiene importancia" - dijo Kruger y sonrió – "Siempre y cuando el sindicato siga enviándome el cheque mantendré la boca cerrada" – los dos sujetos ven con desagrado a Kruger - "Considere esto una jubilación anticipada con derecho a pensión"

Resulta que por sus manos habían pasado cientos de platillos, postres y bebidas. Todas sazonadas por la contribución de Kruger al restaurante Pressman. Insectos, medicamentos, agua estancada, purgantes, animales putrefactos. Kruger no tenía nada que perder, ella era un cero a la izquierda, la escoria de todos.

Todo esto me lo hizo memorizar Kruger, mientras me contaba lo sucedido, dijo que sería un recital del día de las madres dedicado a Tomoe.

En las oficinas del restaurante Pressman, Kruger les dijo que ella era una don nadie. A nadie le importaba si moría o vivía, y ¡qué coño!, el sentimiento era mutuo. Todo esto me hizo memorizar ella, cuando llego a casa con su rostro ensangrentado por los golpes, para que lo repitiera en la oficina de Tomoe.

« Soy la venganza desencarnada de Fulana. »

Cuando llegue al trabajo lo primero que hice fue pisar la oficina de, Tomoe sin tocar la puerta, ella rápidamente alzo la mirada topando se con mis ojos.

-"Kuga… ¿qué quieres?"

-"tenemos que hablar" – Le dije mirándola a los ojos

-"me parece perfecto… ¿por donde quieres empezar, por tus constantes faltas o por inadecuado aspecto?" – dejo de hacer lo que estuviera haciendo para acomodarse en su asiento acolchonado

-"qué te parece, por los datos maquillados que se le expusieron en la junta al señor Kitamura-sama"

-"¿Me estas amenazando?" – Dice en tono melodramático – "lárgate de mi oficina, estas despedida"

-"Oh. Que te parece seguir depositándome mi salario semanalmente, más los bonos de empleada. Todo esto a cambio de que nunca más me vuelvas a ver rondando tu edificio" – su respiración se hace más rápida

-"¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES?!" – se levanta de su cómodo asiento de manera exasperada

-"querida Tomoe, bien sabes, que tú tienes más que perder que yo" - Las palabras de Kruger salían por mi boca. Y yo, que antes era una persona encantadora – "imagínate que diría Kitamura-sama, de que me obligaste a modificar los datos de los vehículos que fabrica esta empresa, solo porque compraste los materiales de la peor calidad, para que lo ahorrado se fuera directo a tus bolcillos"

« Soy la sonrisa retorcida del odio en perengana. »

En la oficina del restaurante Pressman, Kruger se echó a reír cuando el presidente del sindicato le lanzo un puñetazo. El puñetazo le hizo caer al suelo y Kruger se sentó apoyada en la pared y riéndose dijo:

-"Adelante, no puede matarme"– Kruger, se reía – "estúpido, tal vez me saque la piel a tiras, pero no se atreverá a matarme. Tiene demasiado que perder. Yo no tengo nada. Usted lo tiene todo."

-"¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE!"– repetía detrás de cada puñetazo y patada que caían al cuerpo de Kruger, proveniente del gerente general del hotel Pressman, mientras que en una esquina eran observados por el presidente de la junta local del sindicato de meseros

-"Adelante, pégueme en el estómago. Déme otro puñetazo en la cara. Hágame saltar los dientes, pero no deje de pagarme el sueldo" – Kruger decía escupiendo sangre – "Rómpame las costillas, pero si se olvida una sola vez de pagarme, haré público lo ocurrido y usted y su jefe se hundirán por las demandas de control de sanidad"

Afuera de las oficinas del Hotel Pressman, en el área del restaurante se estaba llevando a cabo en ese mismo momento un gran banquete dedicado al nuevo dueño de las cadenas restauranteras, Margarite brindaba por su nuevo éxito adquirido.

-"Soy escoria" – dijo Kruger – "Para usted y el resto del puto mundo, soy escoria, basura y una loca" - dijo mirando al presidente del sindicato – "No le importa dónde vivo, ni lo que siento, ni lo que como, ni si alimento a mis hijos o si le pago al médico cuando me pongo enferma. Y sí, soy estúpida y pusilánime y estoy aburrida, pero sigo siendo responsabilidad suya"

« Soy la carcajada desquiciada de alguien. »

Sentada en aquella oficina de paredes recién pintadas de blanco, mi ceja izquierda tenía diez puntadas, como consecuencia de la última pelea del club. El moretón que cubría mi ojo miraba fijamente a mi jefa Tomoe de forma muy convincente.

En esencia, vine a decirle lo mismo que Kruger.

En una de las oficinas del edificio Sears, le pregunté a Tomoe si me dejaba hacer una llamada por teléfono. Marqué el número de la redacción del periódico New times Japan, mientras era observada bajo la atenta mirada de Tomoe y dije:

-"Hola, he cometido un crimen horrible contra la humanidad. Quiero hacer una protesta por culpa de los malos manejos de la empresa a la que trabajo"

Si iba a la cárcel no sería por haberme convertido en una pobre infeliz desequilibrada que malversaba los datos de la empresa. El asunto tendría una dimensión épica. Trabajadora arrepentida confiesa ser explotada por la dueña de la empresa Sears. Habría muchas más implicaciones

Tomoe, me quitó con suavidad el auricular de la mano y colgó la llamada. Dijo que no quería que siguiera trabajando allí; no con el aspecto que tenía, procediendo a llamar a seguridad. Me pongo de pie, justo a la cabecera del despacho

-"¡¿CÓMO?!" – grito y en voz baja continuo – "¿No te gustaría hacer esto?"

Y sin pensármelo dos veces, mirando todavía a mi jefa, echo el puño hacia atrás y, con toda la fuerza centrífuga del brazo, describo una parábola, y me doy un golpe en el rostro que hace brotar sangre de las costras agrietadas de mi nariz.

Sin razón aparente, ahora recuerdo la noche en que Kruger y yo peleamos por primera vez. Este puñetazo no es tan fuerte como aquél. Me pego otro puñetazo. No está mal toda esa sangre, pero me lanzo hacia atrás contra la pared para hacer un ruido terrible y romper el cuadro que cuelga al fondo.

Los cristales rotos, el marco, el florero y la sangre caen conmigo al suelo. Siempre haciendo payasadas. Soy una pobre infeliz. La sangre mancha la alfombra y me arrastro y planto las manos ensangrentadas en el borde de la mesa de centro y le digo: «Por favor, ayúdame», pero empiezo a reírme como una desquiciada: «Por favor, ayúdame» «Por favor, ayúdame» «Por favor, no me vuelvas a pegar». Vuelvo nuevamente al suelo y me arrastro a gatas manchando de sangre la alfombra. Lo primero que digo es «por favor».

El monstruo se arrastra por entre las encantadoras florecillas y las guirnaldas del florero roto y sobre la alfombra oriental. La sangre mana de mi nariz y se desliza garganta abajo y por la boca: está caliente. El monstruo anda a gatas por la alfombra y recoge por el camino polvo y pelusas que se le quedan pegadas a la sangre de las zarpas. Y se acerca gateando lo suficiente para agarrar a la jefa del edificio de la empresa Sears por la mano.

-"Por favor" – digo – "Por favor" – repito - "Por favor, deme el dinero" - le digo y vuelvo a soltar aquella risita estúpida - "Por favor" – Tomoe me ve horrorizada – "Y por favor no me vuelvas a pegar. Tú tiene tanto y yo no tengo nada" - aferro más mis manos ensangrentadas a las suyas, sus labios se retrotraen tras los dientes.

-"…" – Tomoe, permanece en silencio mientras se intenta hacer hacia atrás para separarme de ella. Yo me agarro mas a ella manchando así su vestimenta de alta costura y su blusa de alta calidad color blanco. La inmovilizo cogiéndola por sus delicadas muñecas.

-"Por favor"- vuelvo a repetir sollozando cuando veo el pequeño forcejeo que hace mi adorable jefa, Tomoe Margarite – "por favor. No me vuelva a pegar" – justo en ese momento tan entrañable, los guardias de seguridad se deciden a entrar.

Y así queda Kruger libre para inaugurar todas las noches un club. Tras esto hubo siete clubes; después hubo quince y después veintitrés clubes; sin embargo, Kruger quería más.

DIECISÉIS

Hoy viene en el periódico que unos desconocidos allanaron las oficinas de la compañía Tamashī kara, Fundación que ayuda a los niños con alguna enfermedad terminal. En una de las pasarelas de moda más famosas que se hace en Tokio, tres de los diseñadores de moda más importantes del mundo, vieron su trabajo arruinado cuando les fue manchado con resto de basura descompuesta y putrefacta sobre sus modelos.

Nadie sabe las propuestas que han extraído los demás y, excepto Kruger, nadie conoce el contenido de las propuestas; ni cuáles se aceptan o cuáles van a la basura. Entrada ya la semana, tal vez leas en el periódico que una persona sin identificar su sexo pincho todos los neumáticos de un banco, cuando se encontraban haciendo una inversión con una de las familias más ricas de Japón. Te preguntas si ésa es una de esas propuestas del comité que habrías podido extraer. ¿Quién subió al tejado del museo de arte e hizo de francotirador disparando tubos de pintura contra las esculturas de la sala de recepción? ¿Quién pintó la máscara de un demonio en llamas en la fachada de la Tamashī kara?

Kruger, inventó el Proyecto Estragos en el club al que íbamos. Fue la noche en la que Shizuru vino a verme después que le informaran que podría ir a la cárcel. Esa noche luche con una chica pelirroja, quise luchar con ella porque se me apetecía destruir algo hermoso. Aquella noche en el club, golpeé a la chica y le machaqué su hermosa cara de ángel, primero con mis nudillos, como un molar triturando comida. La chica cayó al suelo como un costal.

Kruger, me dijo más tarde que nunca me había visto destruir algo hasta ese extremo. Aquella noche, Kruger supo que o le daba alguna salida al club o tendría que cerrarlo.

-"Parecías una maniática. ¿Dónde se te fue la cabeza?" – dijo Kruger

Le contesté que estaba enojada, que Fujino había venido y muy probablemente iría a la cárcel en tres meses por algo injusto, porque aparentemente alguien manejaba sus finanzas la había usado. Ese día cuando Kruger fue a trabajar, la mandaron a llamar para darle su jubilación. A la mañana siguiente me mando a hacer negocios con Tomoe y finalmente inventó el Proyecto Estragos.

Kruger me preguntó que contra qué luchaba en realidad. Quería destruir todas las cosas hermosas que nunca tendría. Incendiar las selvas tropicales del Amazonas. Provocar emisiones de cloro-fluorocarbonos que destruyan el ozono. Abrir las válvulas de los contenedores de petróleo y verterlo directamente al océano el crudo de los pozos petrolíferos. Quería matar todos los peces que no podía permitirme comer, y empantanar las playas francesas que nunca llegaría a ver.

Deseaba que el mundo entero tocara fondo como Kruger lo hizo, como obligaron a Fujino, como yo estaba cayendo. Mientras luchaba contra aquella chica, lo que en realidad quería era meterle una bala entre ceja y ceja a todos los osos panda en peligro de extinción que no se decidían a follar para salvar su especie, y a las ballenas y delfines que se dejaban morir embarrancando en las playas.

« No pienses en términos de extinción. Considéralo una reducción de plantilla. »

Durante miles de años el hombre había jodido el planeta; lo había llenado de basura y mierda, y ahora la historia esperaba de mí que limpiara lo que habían dejado los demás. Es mi deber enjuagar las latas de sopa y reciclarlas. Y dar cuenta de todas y cada una de las gotas del aceite del coche.

« Deseaba respirar humo. »

Deseaba volver a esculpir las esculturas del Dios que nos había abandonado y limpiarme el culo con la Mona Lisa. Aquella mañana Kruger me escuchó atentamente y al final solo dijo:

-"no te preocupes, Shizuru es fuerte, ella sabrá que hacer"


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gracias por los comentarios. y perdón por el exceso de demora. pero como que no empece bien el año, lo recibi en el hospital por algunos problemillas (ya solucionados ahora),y eso no es muy chistoso que digamos.

espero, ponerme al corriente en la escuela, en mi trabajo y en actualizar las historias que tengo. gracias por las visitas y hasta la proxima.

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"El problema no es quedarse solo, todo lo contrario. El problema es quedarse solo en contra de su voluntad."