Qué tal, gente? Acá les traigo la tercera parte. Supongo que se aburrieron mucho en el capitulo anterior... yo les dije... Lo que pasa es que ese capitulo tenía que ponerlo para mostrar un poco el comportamiento de Ron y la relación que Harry tiene con Ginny, aunque era muy espeso, no?
Bueno, creo que este capítulo no es tan denso como el anterior, porque al fin aparece Hermione... Espero que entiendan lo que quiero expresar, porque se me hace difícil a veces escribir tooooodo lo que pienso ¿entienden?
Ah! Y les quiero explicar que esta historia la hago al estilo Rowling, contando desde el punto de vista de Harry, así que tuve que inventar algo sobre la Orden del Fénix y sus aventuras... para lo cual no soy nada buena... así que perdonen si no se me ocurre nada mejor!! (
Una vez más resalto que nada de los personajes, ni lugares, etc, me pertenece, sino que todo es inventado por mi ídola de Rowling!
03 – Regreso a Grimmauld Place
Hermione estaba por llegar. Ron se pasó la mayor parte del viernes muy disperso. Incluso cuando Harry trató de distraerlo invitándolo a jugar Quidditch, no atrapó ni una sola vez la Quaffle que Harry le lanzaba. Lo mismo sucedió cuando jugaron al ajedrez mágico (donde Harry sabía que Ron se iba a empeñar en ganar, pues era muy bueno jugando): Harry fue quien le estaba ganando. Ni siquiera se preocupó en tratar de corregir su juego cuando sus propias fichas le gritaban insultos al estar desconformes de los movimientos que tenían que efectuar.
Cuando sólo quedaban el Rey y un alfil perteneciente a Ron, y Harry le estaba por hacer Jaque Mate, se abrió la puerta del dormitorio y entró Fred.
-Armen sus maletas. –indicó.
-Todavía falta para irnos, Fred. –comentó su hermano menor, saliendo de su ensimismamiento.
-No hables y haz lo que te digo, hermanito. –ordenó Fred, cerrando la puerta y acercándose sigilosamente a los chicos- Volvemos a Grimmauld Place. –les susurró.
-¿Qué sucedió? –preguntó Harry muy preocupado.
-No lo sé. Ojoloco se acaba de comunicar con mamá, pero ella no me quiso decir qué fue lo que pasó. Pero parece que es algo importante, porque nos vamos hoy mismo.
-¿Hoy? ¡Pero hoy llega Hermione! –recordó Ron afligido.
-No te preocupes, Ron. No te irás sin tu amada. –bromeó Fred. Su hermano lo miró para matarlo.- Saldremos de aquí apenas llegue Hermione, así que tengan todo preparado.
No tardaron mucho en empacar todas sus pertenencias, pues hacía unos días ya habían dejado ordenado las cosas que llevarían a Hogwarts.
Momentos más tarde, Harry estaba ayudando a Ron a bajar por la escalera el baúl de Ginny cuando una luz verde resplandeció en la sala.
Se escuchó toser a alguien y luego Harry reconoció la voz del señor Weasley que anunciaba:
-¡Ya estamos aquí, Molly!
Ron se detuvo en el quinto escalón.
-Eh... ¿Te vas a mover? Porque esto pesa mucho –le avisó Harry esforzándose por sostener aún más el baúl. Enseguida Ron retomó la marcha y dejó el baúl frente a la puerta, junto a los demás equipajes de la familia.
Entonces se escuchó la voz de la señora Weasley.
-¡Hermione! ¡Qué bueno verte de nuevo!
-Gracias, señora Weasley. Es un placer estar aquí. –respondió la voz de Hermione.
-Sí, claro... –gruñó Ron, caminando hacia la escalera.
-¿Puedes avisarle a los chicos que dentro de un momento nos vamos? –pidió la vos de la señora Weasley.
-Por supuesto. –contestó a su vez Hermione.
Al escuchar ésto Ron empezó a subir la escalera más rápido, pero la voz de Hermione lo detuvo.
-¡Hola, Ron! –lo saludó la chica. Tenía el pelo más largo y no tan enmarañado como de costumbre. Se había convertido en toda una señorita ya, con las famosas curvas características de las mujeres (cosa que ambos amigos notaron, pero Ron mucho más...) Su rostro, un poco tostado por el sol del verano, estaba sucio por haber viajado por las chimeneas.- ¡Hola, Harry! –le saludó también.
-¿Cómo estás, Hermione? –la saludó este último.
-Bien... pero un poco cansada. –respondió, limpiándose sus mejillas con la mano.
-¿Cansada de qué? –quiso saber Harry, aunque ya se esperaba la respuesta.
-De estudiar. Esta última semana me dediqué a ponerme al día con las materias, porque con Viktor en casa todo el verano, no podía ponerme a estudiar y dejarlo a él solo, ¿no les parece?
-¡Qué raro! Cuando tú estás con nosotros, pasas detrás de tus libros. –le recriminó Ron.
-No es verdad... –trató de negar Hermione, pero al mirar a Harry vio que su amigo opinaba igual que el pelirrojo.- Bueno... de acuerdo, pero es distinto. Viktor estaba de vacaciones y no se merecía que en los días que estuviera conmigo, yo me dedicara al estudio. Pero con ustedes estoy todo el año y eso no...
-Claro, nosotros no somos tan importantes, ¿es eso lo que quieres decir? –la interrumpió Ron, molesto.
-Yo no dije eso. –negó Hermione, indignada.
-¿Vicky se merece mucho más tu atención que nosotros? –inquirió Ron rojo de furia.
-¡Por supuesto que no, Ron! Yo los quiero mucho a ustedes dos, son mis mejores amigos. Pero Viktor también lo es, y hacía un año que no lo veía ¿entiendes?
-No. No te entiendo. –declaró Ron, con tono muy cortante.
-Tú nunca entiendes cuando se trata de Viktor. –confesó fríamente su amiga cruzándose de brazos.
Ron la fulminó con la mirada y abrió la boca, pero no le dijo nada a Hermione, sino que se dirigió a Harry.
- Harry, ¿puedes ayudarme a bajar nuestras cosas?
-Sí, claro. –contestó éste cohibido, siguiendo a su amigo.- ¿Vienes? –le preguntó a Hermione mientras subía la escalera.
-Eh... no, iré a ver a Ginny. –respondió ella en tono de disculpa, subiendo la escalera junto con él, pero separándose luego cuando llegó al dormitorio de la menor de los Weasley.
Ron y Hermione no volvieron a hablarse hasta que no estuvieron de vuelta en Grimmauld Place. El viaje a la noble y ancestral casa de los Black no fue nada cómodo, pues lo hicieron a través de un traslador que los llevó desde La Madriguera hasta un angosto callejón ubicado a unos metros del número doce.
Al estar todos los integrantes de la familia Weasley, más Harry, Hermione y sus respectivos equipajes, el señor Weasley sacó un trozo de pergamino y se lo fue mostrando a cada una de las personas allí presentes. Harry se dio cuenta que era lo mismo que Ojoloco Moody le había dado a leer el año anterior, cuyo texto decía:
"El cuartel general de la Orden del Fénix está ubicado en el
número doce de Grimmauld Place, en Londres."
Al repetir esto en su memoria, apareció una casa, con una maltrecha puerta negra y paredes rasgadas, en medio de las casas con los números once y trece.
Traspasaron la puerta de a uno, sin hacer ruido al entrar, pues sabían que sino despertarían a la gritona madre de Sirius.
-¡Vamos! ¡No se queden parados allí! ¡Sigan caminando! –les ordenó en voz baja la señora Weasley a Harry, Ron, Hermione y Ginny, pues los tres últimos observaban a Harry de reojo, temiendo que de un momento a otro éste se descompusiera por el hecho de que había regresado a la antigua casa de Sirius. Pero Harry alejó los recuerdos de la cabeza y siguió caminando hacia la escalera.
-Así es, Harry. –lo felicitó la señora Weasley al ver a donde iba el muchacho.- Suban y dejen sus cosas allí y luego bajen a la cocina. Lupin y Tonks nos dijeron que nos esperarían con la cena preparada.
Subieron las escaleras cargando con los baúles, tratando de hacer el menor ruido posible.
-¿Creen que Kreacher seguirá aquí? –preguntó Hermione al llegar al primer piso.
-Sí... Creo que me pareció ver su cabeza en la escalera... –bromeó Ron, esperanzado. Harry y él rieron, pero se interrumpieron al mirar la cara de su amiga.
-No es gracioso, Ron. En su estado no debería andar solo por ahí.
-Tienes razón. ¿Mira si contagia a otros elfos? –opinó Ron, preocupado, dejando el baúl delante de la puerta de su antiguo dormitorio.
-No entiendes, Kreacher no tiene la culpa. Tantos años viviendo en soledad, es comprensible...
-Está chiflado, Hermione. Y la verdad es que no soportaría verlo de nuevo por aquí, murmurando todas esas cosas malas sobre ti...
Todos observaron a Ron atentamente. Harry miró a Hermione, quien lucía sorprendida. Luego observó nuevamente a su amigo y éste, colorado hasta las orejas, agregó inmediatamente:
-... y sobre Harry y mi familia.
El silencio inundó el pasillo. Nadie se miraba a los ojos; Ron porque trataba de evitar la mirada de Hermione, lo mismo parecía hacer la chica, y Harry no miraba a Ginny para evitar sonreír debido al incómodo momento.
Ginny rompió el silencio.
-Para mí es un gran alivio también que se haya ido. A mí tampoco me gustaba que hablara por lo bajo, aunque no puedo negar que me parecía gracioso. –confesó sonriendo- Vamos Hermione, tengo que contarte algunas cosas acerca de Dean. –agregó luego, agarrando a la chica por el brazo y arrastrándola hacia su dormitorio.
Harry giró para hablarle a Ron, pero éste ya había entrado a la habitación.
-Si no hubiese sido por Ginny... –comenzó a decir el pelirrojo con voz ronca.
-Te salvó justito.
-¿Fui muy obvio? –preguntó Ron, con temor.
Harry no sabía qué contestar.
-No lo sé. Pero no creo que se haya dado cuenta.
-Espero que no...
-¿Por qué no quieres que sepa? ¿No crees que ya es hora de que le digas a Hermione lo que te pasa? –inquirió Harry, impaciente.
-¡NO! –gritó Ron tapándose la cara con las manos.- ¡Nunca! ¡No! Prefiero estar así: que me considere su amigo, a que me trate diferente por gustar de ella...
-Pero ¿y si ella también siente lo mismo por ti?
-No digas tonterías, Harry. Al lado de Krum no tengo posibilidad. Ni siquiera al lado de cualquier otro chico, soy un desastre.
-Para nada, Ron. –le negó su amigo.
-No insistas. –le pidió Ron con cara de sufrimiento- Mejor... bajemos a cenar.
Cuando entraron a la cocina, allí ya se encontraban los padres de Ron junto a Nymphadora Tonks y Remus Lupin. Los hombres estaban sentados a la mesa, discutiendo algo en voz baja. La señora Weasley también estaba sentada junto a ellos, pero no los escuchaba, sino que su atención estaba puesta en Tonks, quien parecía estar preparando la cena.
-¿En serio no quieres que te ayude, querida? –preguntó la señora Weasley con precaución, al ver que la muchacha estaba colocando, por arte de magia y muy peligrosamente, los platos y vasos sobre la mesa.
-No, Molly, quédate quieta que hoy no tienes que hacer nada. Si te dije que yo haría las cosas, las haré.
Uno de los platos que estaba flotando en dirección a la mesa golpeó la frente de Lupin.
-Oh, lo siento, Remus. –se apresuró a decir Tonks, un poco colorada.
-No fue nada. –le contestó Lupin sin darle importancia, pero cuando Tonks ya no lo miraba, se tocó la frente con la mano. Al girar la cabeza, notó la presencia de Harry y Ron.
-¡Hola, chicos! ¿Cómo están?
-Nosotros bien, ¿pero usted? –inquirió Ron riendo y señalándole la frente.
-Oh... ya estoy acostumbrado. –les dijo en voz baja para que Tonks no pudiera oírle. Mientras decía eso, la señora Weasley se había puesto de pie y estaba ayudando a la muchacha, a pesar de sus protestas.
-¿Qué ha pasado con...? –se animó a preguntar Harry, serio. Lupin y el señor Weasley lo miraron en seguida.
-Iba a contestarte la carta, Harry, pero como estaban por venir, decidí contártelo personalmente.
-Eso supuse. –contestó el ojiverde.- ¿Entonces Voldemort atacó a alguien?
Tanto Lupin como el señor Weasley y Ron se movieron en sus sillas.
-No digas su nombre, Harry. ¿Cuántas veces te lo tengo que decir? –le pidió Ron casi sin voz.
-¿Te parece bien que les cuente, Arthur? –le preguntó Lupin al señor Weasley.
-Por mí no hay problema, pero que no los escuche Molly.
-Entonces vayamos a otro lado. –propuso Lupin.
Al ponerse de pie, la señora Weasley les preguntó:
-¿A dónde van? Ya vamos a cenar.
-Iremos... a ver a Buckbeak. –mintió el señor Weasley, sin mirarla directamente a los ojos.
-Pobre animal... está tan solo. Está bien, pero no demoren mucho.
Cuando estaban subiendo hacia el ático se encontraron con Hermione y Ginny saliendo de su habitación.
-¿A dónde van? –preguntó la menor de los Weasley.
-A ver a Buckbeak. –respondió Ron secamente.
-Vamos con ustedes. –resolvió Ginny.
-No, tú no puedes venir. –negó su hermano.
-¿Por qué no? Yo también quiero verlo, y Hermione. Debe estar muy triste...
-Ron, no sé por qué haces tanto problema, si de todas formas les contarás. –sentenció el señor Weasley conociendo a su hijo y sus amigos.- Sé que entre ustedes no hay secretos.
-¿Contarnos? –inquirió Hermione sin comprender.
-Queremos saber por qué estamos aquí, Hermione. ¿Tu no? –dijo Harry impaciente.
-Si, claro que quiero saber.
-Entonces sigan subiendo, muchachos. –los apuró Lupin.
Encontraron a Buckbeak recostado en un rincón, con la cabeza apoyada en el piso y un montón de ratas muertas a su alrededor. A los jóvenes les sorprendió la escena, puesto que el año pasado sólo se podía observar sangre en el piso y como mucho dos o tres ratas muertas.
-¿No está comiendo nada? –preguntó Hermione con pena.
-No, está muy deprimido. Creo que él también sintió la pérdida de Sirius. –contestó Lupin despacio, mirando de soslayo a Harry.
A Harry le hizo muy mal ver así a Buckbeak, ya que recordó cuando al término del tercer año en Hogwarts, los vio a él y a Sirius escapando juntos, felices de estar nuevamente libres. Hizo un esfuerzo por alejar el recuerdo y centrarse en lo que quería saber.
-¿Qué fue lo que pasó con Ya Sabe Quien, profesor Lupin? –le preguntó, separando la vista del hipogrifo.
-Bueno... lo que pasó fue que un grupo de Mortífagos se aparecieron en un pueblo y empezaron a... asesinar muggles.
Hermione abrió muy grandes los ojos y se tapó la boca. Ginny emitió un gritito ahogado y le agarró el hombro a su amiga. Ron puso su familiar cara de miedo y miró a Hermione. Harry también miró a Hermione y luego volvió a mirar a Lupin.
-¿Volvió a repetirse la historia? –preguntó.
-Algo parecido, -respondió el señor Weasley- pero esta vez no es sólo por las mismas razones que antes. Ellos estaban... -pero su voz perdió fuerzas.
-Entraban a las casas de los muggles, revisaban todos los rincones y luego... los asesinaban. Aún no sabemos por qué...
-¿Pero tampoco suponen? –inquirió el muchacho, inquieto.
El señor Weasley miró a Lupin de una forma que Harry no comprendió, entonces Lupin negó con la cabeza.
-No, Harry, no sabemos.
-¿Los ataques fueron cerca de La Madriguera, papá? –preguntó Ginny, aturdida.
El señor Weasley bajó la mirada, dando a entender a los presentes que Ginny no estaba errada. Harry notó que todos lo estaban mirando.
-¡Soy un estúpido! No puedo quedarme aquí. –dijo Harry bruscamente.
-¿Qué dices, Harry? –se sorprendió Lupin.
-Están en peligro si yo me quedo con ustedes. –respondió el muchacho marchando hacia la puerta, pero Lupin se puso delante, deteniéndolo.
-No seas tonto, Harry. Nadie sabe acerca de Grimmauld Place. No te pasará nada mientras estés aquí.
-No, se olvida de algo, profesor Lupin. Bellatrix Lestrange era familiar de Sirius, ella puede saber dónde estoy ahora. Tengo que irme...
-¡Harry, no! –le gritó Ginny.- Eso es lo que quieren que hagas, que te alejes de nosotros y andes solo por ahí. ¿No lo entiendes?
-Ginny tiene razón. –confirmó Lupin- Debes quedarte aquí.
-Sí, Harry. –dijo Ron con la voz ronca y preocupado.
-¡Ya estoy cansado de todo esto! ¡Quiero que termine de una vez por todas! ¡Quiero matar a Voldemort y que todo vuelva a la normalidad! –gritó Harry, perdiendo el control y con lágrimas de bronca en los ojos. Empujó a Lupin y salió del ático.
Bajó un piso más y se encerró en el cuarto. Agarró su almohada como bolsa de boxeo y empezó a darle puñetazos para desahogarse.
Odiaba pasar por esto. Odiaba pensar que por culpa de él, las personas que quería podían estar en peligro de muerte. Cuatro personas habían muerto ya por su culpa, y no quería que el número aumentara. Sus padres murieron por salvarlo a él, Cedric porque se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado, y Sirius... Sirius fue, indudablemente, por culpa de Harry. Si no hubiese actuado como el héroe que se sentía ser desde hace unos años, su padrino no hubiera ido en su busca; no habría sido asesinado por Bellatrix Lestrange en el Departamento de Misterios.
Sin embargo, Ginny tenía razón. Si se iba de Grimmauld Place estaría solo, a merced de Voldemort y sus Mortífagos. Harry sabía que era bueno en Defensa Contra las Artes Oscuras, pero aún no estaba preparado totalmente para enfrentarse a Voldemort. Lo sabía porque el año pasado no pudo echarle una maldición lo suficientemente fuerte a Lestrange como para hacerle daño; entonces ¿qué podría hacer si estuviera frente a Voldemort?
No podría volver a escapar de él tal como lo hizo en el cementerio, aquella vez que sus varitas se conectaron y tanto sus padres como Cedric, Bertha Jorkins y aquel anciano lo salvaron. Ésta vez ellos no volverían a aparecer, estaría completamente solo.
-No. –dijo en voz alta, con furia- Seguiré en Hogwarts y aprenderé todos los maleficios que existan, me prepararé bien y cuando esté listo, seré yo el que irá tras Voldemort.
-Es la decisión más estúpida que haya oído en mucho tiempo. –sentenció la voz de Phineas Nigellus desde su retrato. Harry no le contestó, pero luego se le ocurrió una idea.
-¿Sigue ahí? –le preguntó a Phineas Nigellus.
-¿Me hablas a mí o estás hablando solo de nuevo?
-Le hablo a usted. ¿Dumbledore está en su despacho?
-Puede ser, no sé.
-Ve y fíjate. Necesito decirle una cosa. –dijo Harry impaciente.
-"Ve y fíjate" –repitió Phineas, indignado- ¿Quién crees que eres para darme órdenes, muchacho? ¿Sabes quién soy yo? Soy el ex director de Hogwarts, es decir, una persona muy importante. Por lo tanto, deberías tratarme con respeto y preguntarme...
-¿Me haría el favor, profesor Nigellus, -lo interrumpió Harry, intentando hablar cordialmente- de ver si el profesor Dumbledore se encuentra en su despacho? Necesito urgentemente hablar con él.
Phineas lo miró de arriba abajo, con las cejas levantadas.
-Así me gusta, que sepan cuál es su lugar. –dijo dándose media vuelta. Mientras se alejaba Harry pudo escuchar que decía: "La juventud de hoy en día cree que nada es más importante que ellos..."
No tuvo que esperar mucho, pues uno o dos minutos después, Phineas apareció de nuevo en su retrato, pero con la mala noticia de que Dumbledore no estaba en su despacho.
Harry no sabía si bajar a cenar, ya que todos lo mirarían con lástima, y él no quería eso, por lo que decidió quedarse en su cama, escuchando el ruido de sus tripas pidiendo algo de comida. Sin embargo, como sabía que sus amigos apenas terminaran de cenar irían a hacerle compañía, dejó la puerta sin llave para que luego pudiesen entrar.
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Please! No se olviden de mandarme reviews con opiniones malas o buenas, no me importa, en serio! Realmente los necesito!!!!
Contesto Reviews!
LunitaBlack: Me alegro de que a vos también te guste... me dan ganas de seguir para adelante... así que quizá, si seguís dándome tu opinión... puede que la termine! Pero no puedo creer que te guste como escribo... soy pésima y encima es mi primera vez! Igual gracias....... )
CoNnY-B: Je!, La verdad, hace poco que descubrí esta página y no sabía muy bien como agregar los capítulos, por eso sin querer se me pusieron separados, pero ahora ya entendí, no te alarmes!!! Voy a seguir todos los pasos que dice el reglamento!;) Pobre Ron... a mí también me da lástima... aunque quizás exageré un poco al poner que Ginny pensara que podía suicidarse, no? Pero bue... en fin, salir a caminar sola definitivamente ayuda en pila... experiencia! Seguí opinando, que me parecés muy sincera y me hace súper bien!
Camille Potter: Eh... espero haberte sacado un poco la duda de lo que iba a pasar!! Y continuá opinando, porque todo depende de si a ustedes les va gustando como va quedando, porque sino ¿para qué seguir?? Y no dudes en criticarme, porque eso me sirve pila! Gracias!!
Piskix: Espero que te haya gustado este capítulo. Y gracias por invitarme a la comu, me gustó mucho, está muy buena, sobre todo las razones de por qué tienen que estar juntos cuando explican los fragmentos de cada libro... por supuesto que se complementan!! They're meant to be!!!! Ron y Hermione 4 ever!
Nakumi Black: Bien!! Le gusto a otra persona, sí!!! Claro que quiero continuarla, pero todo depende de sus reviews... ya saben. Ah, de nada, yo también lo hice por eso, hay veces que a ustedes los españoles no les entiendo, y a algunas palabras mexicanas tampoco... je! Bueno, sé que querías llegar al punto en que Ron y Hermione se encontraban y espero que te haya gustado... Y gracias por lo de realista... aunque no creo que sigas pensando lo mismo después de este capítulo: no sabía qué escribir, te juro!! Seguí opinando!
