Helloooo!! ¿Cómo han estado? Yo muy bien, comiendo de todo en estas fiestas... engordo el triple!!!
Ah! ¿Y saben qué? Ahora ya no soy más una niña, sino que ayer (28/12) cumplí 18 años!!! Ya soy mayor!!! ;D
Muchas gracias a toda la gente que me mandó sus reviews sobre el capítulo anterior, sabía que les iba a gustar, y éste entonces seguro que más!!! En este hay más sobre la segunda pareja Harry y Ginny, y también sobre Ron y Hermione, pero principalmente de los otros... así que, fans de H&G, espero que les guste este cap! Desde ya les digo que todavía no pasa mucho con ellos, pero al menos a Harry le empieza a florecer algunas... cositas.
Bueno, ahora sí, disfruten del capítulo y no se olviden de dejarme reviews!!!
PD: Tanto los nombres de los personajes como lugares y cosas, etc, son propiedad de JK Rowling y WB... eso sí, la historia es mía!!!
O5 -– Snorkack de cuernos corrugados
Después de ese acontecimiento, Hermione no volvió a dirigirle la palabra a Ron, ni siquiera lo miró durante la cena. Estaba muy enojada, tanto que cuando Harry les dijo a las chicas de reunirse esa última noche en el cuarto de ellos para hablar un rato, ella dijo:
-Lo siento, Harry. Realmente me gustaría, pero no puedo estar en la misma habitación con Ron. No ahora...
-Sí, entiendo. Nos vemos mañana entonces. –se despidió Harry de las chicas.
-Ginny, mira que si quieres puedes ir con ellos. A mí no me molesta. –le dijo Hermione a su amiga.
-Lo sé, pero voy a quedarme contigo. Además tengo que hacer unas cositas para el colegio. ¿A ti te molesta? –le preguntó Ginny a Harry.
-No, para nada. –confesó Harry, pero no entendía por qué se había desilusionado- Bueno, hasta mañana.
Se despidieron, las observó entrar a su dormitorio y luego él entró al suyo.
-¿No van a venir? –inquirió Ron mientras se acostaba en su cama.
-No. –contestó Harry sacándose los lentes.
-Lo suponía. –manifestó el pelirrojo.
-Hermione está enojada en serio contigo, Ron. –le avisó Harry mientras se ponía el pantalón de dormir y preparaba su cama.
-Sí, lo sé. Lo hice por gusto. –declaró Ron apagando la vela de la mesa de luz.
Harry se detuvo cuando estaba por entrar en la cama.
-¿Cómo es eso? –preguntó, como si no pudiera dar crédito a lo que oía.
-Lo que escuchaste, que lo hice por gusto. Mira, Harry, ella misma lo dijo: quiere que la deje en paz y eso mismo haré. Ahora, peleados, ya no hablaré más con ella por mucho tiempo y todos felices. Digo "todos felices" porque yo también lo estaré, ya que mientras más lejos esté yo de Hermione, más rápido la olvidaré, ¿entiendes?
Harry hizo una mueca de desacuerdo, pero Ron no lo vio porque la habitación estaba a oscuras, por lo que decidió decírselo.
-Sabía que no me apoyarías, Harry. –le contestó Ron al terminar de escuchar a su amigo.- Pero déjame seguir con esto ¿si? Si veo que no funciona, es decir, que a ella no le agrada estar "en paz", abandono la idea y volvemos a ser los mismos de siempre. Pero si tú ves que con este método ambos estamos mejor, será porque yo me olvidé de ella, y ella... realmente se siente mejor sin mí. –agregó apenado.
Harry no contestó. Lamentaría mucho que sus dos mejores amigos no volvieran a hablarse, puesto que ya nada sería igual; lo sabía. Entonces ¿qué consecuencias traería la decisión de Ron sobre la amistad de los tres? Sólo el tiempo lo diría. Pero Harry deseaba que al día siguiente tanto Hermione como Ron olvidaran lo sucedido y volviera todo a la normalidad. Sin embargo, el deseo de Harry no se hizo realidad.
Cuando bajaron a desayunar temprano en la mañana, a Harry no le sorprendió ver la lluvia golpeando en los vidrios de las ventanas, pues se dijo que nada podría estropear más ese día que el hecho de que sus amigos ya no se hablaran más.
Debido a que el desayuno transcurrió en silencio, Tonks, que había vuelto a Grimmauld Place para acompañar a los chicos a King's Cross, decidió romper el silencio.
-Cómo se nota que se olvidaron de mí ¿eh? –comentó sentándose entre Hermione y Ginny.
-¿Por qué lo dices? –le preguntó Ginny, sorprendida.
-Y... porque no me han pedido que les muestre sus narices favoritas...
-¡Pero eso no quiere decir que te hayamos olvidado! –la corrigió Hermione, sonriendo.
-¡Si no estuvimos más de una noche juntas! –agregó Ginny, con tristeza.
-Bueno, es que estuve muy ocupada... Lamento no haber estado más tiempo con ustedes, chicas.
-¿Sucedió algo más? –preguntó Harry, interviniendo en la conversación de las chicas.
-¿Con Ya Sabes Quién? Gracias a Dios no. –le contestó Tonks- Tuve trabajo en el Ministerio de Magia (mucho papeleo... muy molesto, ¿saben?) y tuve que ayudar en una ocasión a Arthur con un grupo de muggles. Pero eso no importa ahora, hoy es el gran día... ¿Están contentos por volver a Hogwarts?
-Oh, sí. Emocionadísimo. –se burló Ron, que también había estado atento a la conversación.
-Problemas con Snape, ¿cierto? –dijo Tonks, sonriendo.
-Eso, y que además no tengo muchas ganas de ir. –le contestó el pelirrojo.
-¿Por? Creo que eres la primer persona a quien escucho decir que no quiere volver a Hogwarts. ¡Lo que daría yo por volver al castillo!
-Con mucho gusto podrías reemplazarme, yo no tengo ningún problema. –comentó Ron poniéndose de pie.
-¿Te encuentras bien, Ron? –le preguntó Tonks, preocupada por las cosas que decía el chico.
-Sí. Mejor que nunca. –respondió el chico saliendo de la cocina.
Cuando desapareció, Hermione dejó su taza de nuevo en su plato con un fuerte golpe.
-¡No le importa! –protestó, mirando fijamente la taza.
-¿Qué no le importa a quién? –quiso saber Tonks, confundida.
-A Ron. Estoy mal por su culpa, pero a él no parece importarle. No ha venido a disculparse...
-Oh... eso... dale un poco más de tiempo y verás como todo pasará. –señaló tranquilamente Tonks, acariciándole la cabeza.
-Ojalá sea así. –comentó Harry mirando hacia la puerta por donde había salido su amigo.
-¿Por qué lo dices? –le preguntó una alarmada Hermione.
-Eh... no, no lo digo por nada en especial. Quise decir que ojalá se le pase rápido. –la arregló Harry, confundido. Hermione no dio más vueltas en el tema, pero cuando Harry miró a Ginny, la chica pelirroja lo miraba sospechosamente.
Por la puerta de la cocina aparecieron Lupin y Ojoloco Moody con el señor Weasley.
-¡Cómo llueve! –exclamó Lupin deshaciéndose de su empapado sobretodo.
-¿Te olvidas que estamos en Londres, Remus? –se burló irónicamente Ojoloco Moody sacándose su sombrero y dándolo vuelta para dejar caer el agua amontonada en el ala.
-¡Alastor! ¿¿Qué haces?? –le gritó la señora Weasley cuando vio el charco de agua en el piso de la cocina.- ¡No hagas eso aquí adentro!
-Oh, disculpa, Molly... ¿Pero dónde más quieres que escurra toda esta agua?
-¡Pues aquí dentro claro que no!
-Molly, no te preocupes, yo lo limpiaré. –se apresuró a cooperar Tonks.
-Disculpen, pero tengo una duda. –dijo Ginny, tomando su taza y llevándola hasta el lavatorio.- ¿Cómo iremos a King's Cross? Porque ir caminando bajo esta lluvia... sinceramente...
-¿Qué, no lo saben? Fudge nos ha prestado unos coches para llevarlos. –informó el señor Weasley.
Harry se sorprendió, al igual que Hermione y Ginny.
-¿Fudge? ¿Estás hablando del mismo Cornelius Fudge que no creía en nosotros? –inquirió Harry sin dar crédito a sus oídos.
-El mismo. Me parece que quería arreglar la situación anterior, y ya ves: nos prestó los autos.
Dos horas más tarde, Harry se encontraba caminando por el andén 9 y ¾ junto a la familia Weasley, Hermione, Lupin, Tonks y Ojoloco Moody.
-¿No extrañas el expreso de Hogwarts, Fred? –le preguntó su gemelo con melancolía, al mirar el espectacular ferrocarril que esperaba pronto para partir.
-Lo que extraño es a la brujita del carrito. –Comentó éste con melancolía.- Todos esos dulces que vendía...
-Y que ustedes le robaban. –terminó Ginny, reprendiéndoles con la mirada.
-¿Qué dices, hermanita? Nosotros no éramos. –se defendió George, actuando inocentemente.
-Todo era hecho por Lee Jordan... Era un experto en eso. –aclaró Fred, sonriendo ampliamente al recordar sus picardías.
-¿Te acuerdas aquella vez que se hizo el desmayado? –le preguntó George a su gemelo.
-Especifica, porque fueron muchas. –indicó Fred.
-Esa vez que hizo como que se había atragantado, y que se tiró encima del carrito...
-Ah, sí, ya recuerdo. –y empezó a reírse sólo.- Y que luego se desmayó encima de la pobre Gladis, que empezó a gritar como loca, desesperada... (N/A: le puse nombre a la bruja del carro porque creo que no lo tiene... disculpen!)
-¿Y cuando... cuando... –George se interrumpía porque no podía dejar de reírse- cuando Gladis le quiso hacer respiración "boca a boca"?
En seguida los gemelos comenzaron a reírse a carcajadas, apoyándose el uno contra el otro. Trataban de seguir contando la experiencia, pero con solo mirarse a los ojos se entendían, pues así era la conversación:
-Qué luego... –decía uno, y luego reían de nuevo.
-¡Sí! Y después... –seguía el otro, para reír otra vez.
-¿Y cuándo...? –y nuevamente más risas.
-No tiene sentido escucharlos. –se quejó Ron, molesto por no saber el final de la historia- Vayamos al tren.
Encontraron un compartimiento vacío unos minutos después, pero apenas entraron Hermione detuvo a Ron tomándolo del brazo.
-¿Qué quieres, Hermione? –inquirió el muchacho, de mala manera.
-¡Debemos ir con los otros prefectos! –le dijo avergonzada por haberse olvidado.
-Ve tú. –le contestó éste, sin ganas.
-Se supone que tenemos que ir los dos. –señaló ella levantando las cejas.
-Eh... dí que me siento mal, no sé, inventa cualquier excusa.
Hermione emitió un bufido.
-¿Sabes qué? No me sorprende, si siempre he tenido que hacer todo sola. –indicó secamente mientras daba media vuelta hacia el pasillo.
-Que has hecho todo sola??? –repitió Ron antes de que Hermione se fuera. Ella al escuchar eso se detuvo en la puerta y le dijo:
-Casi todos los trabajos de prefecto los tuve que hacer yo, pero no te preocupes, Ronald, ya estoy demasiado acostumbrada.
Y desapareció por el pasillo.
Ginny, que estaba sentada contra la ventanilla, dijo:
-Estoy de acuerdo con ella.
Ron se sentó al lado de Harry, se recostó en el respaldo y cerró los ojos.
-¿No piensas acompañarla? –inquirió Harry, preocupado.
Ron negó con la cabeza.
-Ya puedo imaginarme a Draco cuando vea a Hermione sola. Al notar que no halla nadie que la pueda defender no parará de insultarla. –comentó Ginny mirando a través de la ventanilla. Luego miró a su hermano de reojo para ver su reacción.
Ron se mordió el labio inferior y luego de golpear el asiento con un puñetazo (vencido por lo que había dicho su hermana menor) salió del compartimiento.
Harry miró a Ginny.
-¿No era que no te gustaba intervenir? –le preguntó suspicazmente.
-Sé lo que piensas, pero lo hice por el bien de Hermione... Ya sabes: Draco y sus cosas. Sé que ella puede defenderse bien, pero nunca se sabe...
Harry sonrió.
-Sí, claro... –dijo el chico, como diciendo: "A otro perro con ese hueso".
-De acuerdo, pero es que... no pude evitarlo. Ver a Hermione triste porque Ron la trata mal... tenía que hacer algo por si acaso. ¿No sabes qué es lo que le sucede a Ron?
Harry iba a contestarle justo cuando Luna Lovegood, quien cargaba una pequeña jaula, entró a su compartimiento.
-Hola. ¿Interrumpo algo?
-No, para nada. –contestó Harry.
-¿Cómo pasaste el verano? –preguntó Ginny, esforzándose por sonreír. Por lo que vio, a Harry le pareció que para Ginny, Luna había interrumpido en un momento crucial, pues la chica pelirroja sí estaba interesada en la conversación.
-Estuvo genial. Miren lo que encontré con mi padre. –y sonriendo de oreja a oreja les dio la jaula que traía consigo.
Adentro había un animal del tamaño de un chimpancé. Sin embargo, no era nada parecido a un chimpancé, sino que era algo así como un koala, aunque sus ojos eran dos veces más grandes y en vez de tener orejas tenía dos pares de cuernos (uno en donde estarían las orejas, y el otro par en la nuca) y su pelaje era color anaranjado fosforecente con manchas violetas.
-¿Qué se supone que es esto? –preguntó Ginny despacio mientras estudiaba al animal. Harry sostenía la jaula lo mas lejos posible, pues tenía experiencias no muy buenas con estas criaturas mágicas.
Luna Lovegood, con sus ojos más abiertos de lo común, dijo:
-Es un snorcack de cuernos corrugados. –les contestó, emocionada.
Harry no podía creerlo, supuestamente esas cosas no existían.
-¿Estás segura? –inquirió Harry, devolviéndole la jaula.
-¡Por supuesto que sí! –indicó ofendida.- Lo encontramos mi padre y yo en el viaje que hicimos durante el verano.
-Me acuerdo que nos mencionaste algo el año pasado. –hizo memoria Harry, pero nunca había pensado que lograrían encontrar a los tales snorcacks.
-¿Y qué es lo que hacen? –preguntó Ginny- ¿Son amistosas?
-Muy amistosas. Lo tengo en la jaula para que no se escape, pero no es peligroso. Y además son muy útiles. Descubrimos que son muy buenos para encontrar objetos perdidos. ¿Ven los cuernos? Bueno, creo que actúan parecido a unas antenas.
-¿Y busca cualquier objeto? –quiso saber Harry, interesado.
-Cualquiera. Dices en voz alta lo que estás buscando y él te lo encuentra al minuto siguiente. Son muy inteligentes.
-Hola chicos. –saludó una voz.
Los tres giraron la cabeza y vieron a Dean Thomas parado en el umbral de la puerta del compartimiento. Ginny se paró de inmediato y fue corriendo a su encuentro.
-¡Dean! –exclamó la chica, abrazándolo y besándolo rápidamente.
-He estado buscándote por todo el tren. –le informó Dean a su novia.
-Ni te imaginas lo insoportable que estaba. –señaló a su vez Seamus Finnigan desde atrás de su amigo.
-Vengan, pasen. –los invitó Ginny haciéndose a un lado.
Sin embargo, Dean contestó:
-Bueno... yo justo iba a decirte si querías venir con nosotros un rato, ya que como no nos vimos en todo el verano... –explicó tímidamente. Harry supuso que quizá su compañero se sentía intimidado por su presencia.
Sin pensarlo dos veces, Ginny aceptó acompañarlo.
-Nos vemos más tarde. –les dijo la chica a Luna y Harry, a modo de despedida.
A Harry no le hizo mucha gracia quedarse sólo con Luna. Primero porque no le interesaba mucho hablar sobre ese nuevo animal ni tampoco tenía el ánimo como para escuchar las locuras de Lunática. Y segundo... bueno, en realidad, no encontraba una explicación de por qué se sentía triste de haberse quedado solo. Le gustaba platicar con Ginny, pues se estaban convirtiendo en buenos amigos. Sin embargo, cuando la vio salir por la puerta de la mano de Dean, y despidiéndose así nomás, de esa manera tan... despreocupada... se sintió desilusionado.
¿Tan rápido lo había olvidado Ginny que ahora prefería más la compañía de Dean Thomas? No era que Harry se sintiera gran cosa por ser Harry Potter, pero sabía que en la historia de Ginny él había sido importante para ella, pues había sido el chico de sus sueños por casi cinco años... Y ahora... lo trataba como uno más del montón.
"Quizá no me quería tanto como aparentaba" se dijo Harry. Pero ese pensamiento no lo convenció mucho, pues recordó aquella dulce tarjeta de San Valentín que Ginny le había entregado en su primer año.
"Exacto. Estaba en primer año: ella tenía solo 11 años. Era una niña. Ahora ella... maduró y ya no le atraigo." Volvió a decirse para sus adentros.
¿Pero por qué estaba pensando en eso? ¿Por qué le preocupaba tanto el hecho de que Ginny, la hermana pequeña de Ron, esa chica de mirada intrigante y cabello color fuego, no estuviera más interesado en él?
Harry no había escuchado nada de lo que Luna le contaba acerca de los gustos del snorcack, pues había estado muy concentrado en sus razonamientos, pero hubo algo que sí fue más fuerte para que se concentrara en otra cosa: la llegada de sus amigos prefectos.
Tanto el rostro de Ron como el de Hermione estaban muy serios; y cuando se sentaron, lo hicieron uno muy lejos del otro.
Cuando Luna notó que Ron se había sentado a su lado, se sobresaltó notoriamente, peinándose disimuladamente su rubio cabello.
-Hola Ronald.
Ron se limitó a levantar la mano.
-¿Viste lo que tengo? –le preguntó la chica.
El menor de los Weasley miró hacia la jaula que estaba en la falda de Luna.
-Es un snorcack de cuernos corrugados. –señaló la rubia, sonriendo ampliamente y abriendo, nuevamente, sus ojos más de lo normal.
-Qué bueno. Te felicito. –le contestó éste sin darle importancia.
-Imposible. –intervino Hermione con su habitual "aire" de sabelotodo.- Los snorcacks de cuernos corrugados no existen.
-¿Y qué es esto, entonces? –le preguntó Luna, alzando la jaula hasta la altura de la cabeza de Hermione, quien le echó una breve mirada a lo que había dentro.
-Sin dudas se trata de alguna criatura mágica. Pero definitivamente no es un snorcack, porque no existen.
-¿Cómo sabes que no lo es? –le retó Luna, entornando sus ojos.
-Porque si lo es, lo sabría. He estudiado todo acerca de las criaturas mágicas...
-Entonces recomiendo que te actualices, -la interrumpió Luna- porque ya lo han reconocido oficialmente como el "snorcack de cuernos corrugados"
-¿Lo dices en serio? ¿Y en dónde salió la noticia? Porque me he leído todos los Profetas en el verano, desde el principio hasta el fin, y nunca encontré nada sobre el nuevo descubrimiento de los snorcacks.
-¿Crees que esto saldría en El Profeta? ¡Por favor! Una noticia así se merece aparecer en El Quisquilloso.
Hermione rió maliciosamente.
-Pero por supuesto... Sólo esa horrible revista publicaría una tontería así.
Luna frunció los labios y parecía sacar chispas.
-Ah... Creo que no pensabas igual el año anterior cuando mi padre accedió a publicar gratis la entrevista de Harry. ¿O acaso eso también era una tontería?
Hermione cerró la boca y a Harry le pareció que ella prefirió mirar hacia el paisaje que entraba y salía rápidamente por el marco de la ventana. Ron, cruzado de brazos y sonriendo disimuladamente, esperaba ansiosamente la respuesta de Hermione.
-O sea que... realmente existen... –se animó a decir la chica, aún mirando hacia fuera.
-Sí. –contestó Luna, cortadamente.
-Entonces... te felicito. –agregó Hermione, aunque Harry notó que su amiga no se sentía muy feliz con el hecho de darse por vencida y dejar que Luna siguiera con sus locuras.
-Gracias. –contestó Luna ásperamente.
Hermione sacó de su maleta un libro, que por el título Harry supuso que sería una novela romántica, y se recluyó en la lectura. El muchacho de ojos verdes quedó sorprendido, pues nunca antes había visto a Hermione leyendo ese tipo de libros.
-¿Qué lees? –se animó a preguntarle.
-Una novela. –le contestó ella sin dejar de leer.
-Sí, eso ya lo noté. Pero ¿de qué trata?
Ruborizándose apenas, y continuando con la vista fija en el libro, Hermione contestó:
-De amor y esas cosas.
-¿Amor? –repitió Ron desde la otra punta. Harry lo miró y su rostro indicaba el desconcierto que Harry también tenía.- ¿Desde cuándo lees eso?
-Eso no es asunto tuyo. –dijo sin mirarlo pero ruborizándose aún más.
Ron iba a responderle pero prefirió callarse. Acto seguido se volvió hacia Luna y le preguntó:
-¿Y cómo se llama esa cosa?
Luna, sorprendida de que Ron le estuviese hablando, sonrió tontamente, y con timidez le dijo:
-Bueno... el primer nombre que se me ocurrió fue... el tuyo.
-¿"Eltuyo"? –inquirió Ron levantando una ceja- ¿Qué clase de nombre es ese?
Luna rió a carcajadas, mientras que Hermione chascó la lengua. Harry se compadeció de su amigo, sonriendo.
Ron miraba a su acompañante sin comprender por qué reía.
Luego de calmarse y exagerar con su risa, Luna explicó.
-¡Eres tan gracioso! Pero no, no es "Eltuyo"... sino que es tu nombre: Ronald.
Harry, por el rabillo del ojo, vio que Hermione pasó a la hoja siguiente de forma muy violenta.
-¡Ah...! –exclamó Ron, cayendo en la cuenta.- ¡Usaste mi nombre! ¡Qué bueno!
-Gracias. –contestó tímidamente Luna.
-¿Y eso por qué? –quiso saber Ron, rascándose la cabeza.
-Tonto... –susurró Hermione.
-Es que... me pareció un buen nombre para el primer ejemplar de los snorcacks... –indicó con vergüenza, acariciándose su pelo.
-¡Wow! ¿Te das cuenta, Harry? ¡Mi nombre es famoso! ¡Yo soy famoso! –exclamó muy contento.
-Seguro, porque sólo existe un Ronald en el universo y te pedirán autógrafos cuando escuchen tu nombre. –comentó Hermione, burlonamente.
-Dices eso porque estás celosa. –le reprochó Ron.
Hermione resopló.
-¿Celosa de qué? ¿De que ese animalucho no tenga mi nombre?
-Sí. Es más: el nombre Hermione no lo he escuchado en ningún otro lado, a no ser en ti. –contestó Ron.
-Para tu información, el nombre Hermione proviene de la mitología griega: ella era hija de Helena de Troya y del rey Menelao.
-¿Y quiénes los conocen a esos? –replicó el pelirrojo, como si le estuvieran hablando en chino.- ¿Tú los conoces, Harry?
-Bueno... he escuchado de Helena, pero no sabía que tuviese una hija.
-¿Lo ves, Hermione? –inquirió Ron, confirmando lo dicho antes: de que su nombre no era muy conocido.
-Como quieras. –respondió la chica tajantemente, y volvió a zambullirse en su libro.
Harry se sorprendió de lo aburrido que fue el resto del viaja hacia Hogwarts, porque además de que ni Ron ni Hermione se hablaban, Draco Malfoy no fue a visitarlos como lo hacía en los años anteriores. Incluso Ginny no se reunió con ellos hasta que entraron al Gran Salón.
Sin embargo, alguien que sí se sumó a ellos muy cerca de Hogsmeade fue Neville Longbottom.
-Hola. ¿Puedo sentarme aquí con ustedes? –preguntó abriendo la puerta.
-Sí, claro, Neville. –afirmó Hermione, corriéndose hacia un lado para dejarle un lugar.- ¿Cómo pasaste el verano?
-Bien. Pasé tres semanas en Dover con mi abuela, porque a ella le gusta estar unos días en el clima sureño... ya saben, no es tan húmedo como en Londres.
-¿Y viste a muchas chicas lindas en bikini? –quiso saber Ron, sonando demasiado pícaro.
Neville se puso colorado. Hermione se mordió el labio inferior y puso esa cara como diciendo: "Hombres"
-Bueno... en realidad... hablé con una, sí, pero sólo porque... este... me preguntó si sabía dónde quedaba una "farmathia" o algo así. –explicó Neville, desilusionado.
Ron comenzó a reírse.
-Farmacia. –le corrigió Hermione.- Es un lugar donde se venden medicamentos muggles.
-Sí eso. –acordó Neville.
-Bueno... seguro que esa chica no era la indicada para ti, Neville. No te preocupes. Capaz que esa chica está justo frente a tus ojos y aún no has reparado en ello. –señaló Hermione con paciencia.
Ron le dirigió una fugaz mirada a su amiga al escuchar eso, pero ella no se dio cuenta porque había vuelto a concentrarse en su novela.
Harry supo que Hermione había querido referirse con ese comentario, indudablemente, a Ron y sus problemitas sentimentales...
Aunque luego se le ocurrió otra cosa. Miró a Luna que estaba sentada frente a Neville y... ¿Luna y Neville? No estaba seguro de que Hermione se lo hubiese dicho para que se fijara en ella, pues ésta estaba fascinada con Ron, pero esa pareja podría funcionar... los dos eran algo extraños.
Y por otro lado... Ginny siempre estuvo frente a él en todo este tiempo, y él nunca se había fijado en ella... ¿Sería algo de eso lo que ahora le estaba sucediendo a Harry? ¿Recién ahora notaba que esa chica, Ginny Weasley, podía ser la indicada, como lo dijo Hermione?
"No, Harry. Ella es la hermanita de Ron. Te confundes, pero sólo la quieres como si fuera una hermana tuya. Nada más." Se convenció a sí mismo.
Llegaron a la estación de Hogsmeade y los amigos empezaron a buscar algún carruaje vacío.
-Hey, Harry, ¿No has visto a Ginny? –preguntó Ron, notando recién la ausencia de su hermana menor.
-Se había ido con... Dean. –tardó Harry en responder, porque no sabía cómo reaccionaría su amigo, y al ver lo que se venía, agregó:- y también con Seamus.
-¿Sola? ¿Con ellos dos? –inquirió Ron, abriendo los ojos más de lo común.- ¿Cómo la dejaste ir, Harry?
-¿Qué me dices a mí, Ron? Yo no soy su hermano como para prohibirle que vaya a algún lado. –contestó Harry, buscando algún carruaje.
-No eres su hermano de sangre, pero eres el amigo de su hermano, y eso es mucho decir porque ya eres como un hermano más... No la veo por aquí... –decía mientras la buscaba por encima de la multitud.- ¿Crees que pudo irse por ahí con su noviecito? Si hizo eso, ya verá lo que le espera... Es muy chica para que... ¡Hermione! ¿Sabes donde está Ginny? –preguntó rápidamente, al ver que su amiga se acercaba.
-No. –se limitó a contestar Hermione, pasando por su lado como si nada.
-Ya verá Dean cuando lo vea en el dormitorio... Tendremos una entretenida charla. –indicó Ron maliciosamente.
-Hermione encontró un carruaje, Ron. Vamos. –le informó Harry, tomando a su amigo por la túnica y arrastrándolo hacia el transporte, pues el pelirrojo seguía buscando a Ginny con la mirada.
Más tarde, luego de haber terminado el banquete de Bienvenida, cuando Harry, Ron y Hermione se encontraban atravesando las puertas del comedor, Ron les dijo:
-Adelántense, los veo arriba.
-¿Qué vas a hacer? –preguntó Harry.
-Eh... algo. Los alcanzo luego. –y sin decir más volvió al comedor.
Harry y Hermione, confundidos, subieron las escaleras de mármol.
-¿Qué piensas que irá a hacer? –inquirió Hermione, sin dejar de mirar hacia atrás, por donde Ron había desaparecido.
-Ni idea. Se habrá olvidado de algo. –contestó Harry, quien se hacía la misma pregunta.
-¿Crees que irá a quejarse con Ginny? –preguntó Hermione, molesta.- ¿No puede aceptar de una vez por todas que su hermana ya tiene 15 años y sabe bien lo que hace?
-Sí, claro. Sabe muy bien lo que hace que de un novio pasa a otro. –comentó Harry ofensivamente, sin darse cuenta que había sonado igual a Ron.
Hermione frunció el entrecejo.
-¿Cómo puedes decir eso de Ginny, Harry?
-Lo... lo siento. Yo no... quise decirlo de esa manera...
-Sé muy bien lo que quisiste decir, Harry. Pero para que te quede claro: Ginny no es una cualquiera. –declaró Hermione, cruzando los brazos.
-Por supuesto que no lo es, Hermione. Ni tampoco lo pienso, fue solo... un mal comentario... eso es todo. –se disculpó Harry, sabiendo que había metido la pata.
Hermione quedó en silencio unos segundos.
-Es algo que tú no entiendes, Harry. Pero aunque a ti te parezca mal, a Ginny le ha hecho muy bien todo esto ¿sabes? –y quedó en silencio nuevamente, observando el rostro de su amigo.
-Al fin se pudo olvidar de ti, Harry. –agregó luego, con compasión.
El moreno quedó sin habla.
-Me voy a la cama. –dijo Hermione, siguiendo el camino hacia la torre Gryffindor.
Después de lo dicho por Hermione, Harry al fin notó cuánto había sufrido Ginny por él. Cinco años esperando algo de su parte y él sólo había tenido ojos para Cho Chang, una chica verdaderamente insoportable con sus fastidiosos celos y sus constantes lloriqueos.
Verdaderamente lamentó haberle hecho sufrir tanto a Ginny, no se lo merecía... Pero ahora parecía estar feliz junto a Dean, y eso también le alegraba un poco a Harry.
Pensando en eso se dirigió a su dormitorio.
Veinte minutos después, cuando Harry ya estaba acostado pero despierto aún, Ron entró al cuarto sin hacer ruido para no despertar a sus compañeros.
-¿Adónde fuiste? –le preguntó Harry en voz baja.
-A la biblioteca. –contestó el pelirrojo también bajando la voz. Harry podía ver en la oscuridad la silueta de su amigo poniéndose el pijama.
-¿Tú? ¿A la biblioteca? ¿La primer noche? –y dos segundos más tarde dijo:- Te pegó fuerte Hermione, ¿eh?
-¡Ssshhh! ¡Harry! –le rezongó Ron en un susurro- ¡No vayas comentando esas cosas por ahí!
-No escucharon, Ron, los ronquidos de Neville son muy fuertes.
-Sí... debe haber comido mucho otra vez. –acotó Ron, analizando a su compañero.
-¿Me vas a decir a qué fuiste a la biblioteca? Porque no es una gran característica tuya...
-Es que... bueno, está bien, te lo voy a decir; pero no le digas a Hermione que lo hice.
-¿Hiciste qué?
-Promételo, Harry. –se apuró a decir Ron.
-Sí, lo prometo... ¿qué hiciste? –preguntó impaciente.
-Odio que siempre tenga razón...
-¿Que tenga razón quién? –inquirió Harry despacio. Si su amigo seguía dando tantas vueltas, no creía llegar a conocer el final de la historia.
-¡Hermione! ¡Tenía razón con lo de esa tal Helena de Troya!
-¿Ah, si? –Harry verdaderamente no podía creer que Ron hubiese ido a la biblioteca en busca de las raíces del nombre "Hermione".
-¿Y sabes qué es lo curioso? La Hermione de la mitología, supuestamente, estaba enamorada de dos chicos, y ellos también de ella; un tal Orestes II y uno llamado Neoptolomeo. –le informó Ron. Harry no podía verle su cara, pero por su voz notó un poco de confusión.
-Vaya... ¿Y qué hay de interesante en eso? –preguntó Harry, comenzando a cerrar los ojos. El sueño le estaba ganando.
-No lo sé... me llamó la atención, eso es todo. –contestó Ron vagamente. Dos minutos después, Harry no escuchó más la voz de su amigo; pero no sabía si era debido a que Ron había dejado de hablar, o porque Harry se había dormido.
Contesto Reviews!
A TODOS: Jo! Jo! Jo! FELIZ NAVIDAD Y QUE TENGAN UN BUEN AÑO 2005!!!!!!
Ferny Weasley: ¿En serio voy mejorando? Mil gracias! Acerca de que los capítulos son cortos... bueno, sinceramente, a mí ya me parecían demasiado largos! pero bue... voy a intentar alargarlos más porque si eso es lo que les gusta a uds, así lo haré!! xD Sí, a mi también me pareció que es el mejor capítulo de los que voy subiendo, el más entretenido ¿verdad que si? Y mejor andá acostumbrándote, porque ahora están en Hogwarts y algunas sorpresitas van a aparecer en escena! Así que seguí leyendo y obviamente mandándome reviews! Ah! Y quedate tranquila que te entendí muy bien... tampoco es para tanto, son sólo algunas expresiones de uds, pero otras las conozco por las novelas mexicanas, MTV y por algunas pelis del churro de Gael García Bernal o Diego Luna. xD ¡Continúa leyendo y verás si Harry y Ginny terminan juntos, je je je!!! (¿Qué te parece?, Yo sí quiero, pero... no se...) JA!
sarah-kevko: Hola! Otra persona nueva... qué bien! xD Espero que este capítulo también te haya gustado, y si no, no importa, mandame igual un review, que los necesito!!! Te espero...
Shagy Sirius: ¿Te dio pena? Pues eso era lo que intentaba hacer... gracias. Pobre Ron... yo también sufro por él, es tan... cosita! Lo amo!!! Bueno, ¿y qué te pareció la decisión que tomó en este capítulo acerca de Hermione? Es demasiado? Hacémelo saber porque así veo si alargo el período en que casi no se hablan o no... necesito el review URGENTE!!! Gracias por leerme!
CoNnY-B: Hey! ¿"espectacularmente bien"? 1.000.000 de gracias!! ¿Sabés como me hiciste subir más el animo?? De veras me alegro que te haya gustado tanto... ¿y qué tal este? Mmm... ya sabré. De nuevo gracias y seguí opinando, que contigo siempre conté desde el principio! Thanks again!!
Piskix: Amm... se nota que no te acuerdas de lo que puse en el primer capítulo: que era una adolescente de Uruguay?? Ya sé que nosotros hablamos igual, por eso entiendo tu confusión, pero no, lamentablemente no soy Argentina, sino Uruguaya (como lo dice mi nickname) Este... al menos sé que el cap 04 no fue aburrido, porque me divertí mucho escribiéndolo, al igual que con éste... y espero que te haya parecido más largo que el anterior (intento pero si me alargo mucho, me voy por las ramas y pierdo el hilo de la historia... perdón) Por favor no me abandones!!! Que espero que me sigas leyendo hasta el final de la historia, sino no sé si podré terminarla... Bueno, besos y espero el review de mi vecina argentina!! xD
jalogon: Ah sí... Hermione con Krum... Hace años que me vengo imaginando cuál sería la reacción de Ron al saber que perdió su oportunidad de declarársele a Hermione. Ja! Pero ¿perdió la oportunidad??? No sé... Viktor está en Bulgaria, a km de distancia de su novia... Hermione se puede sentir sola, recurrir a su mejor amigo (si no están peleados) y quizá... mmm... ¿qué pasará??? Tranquilo que no voy a hacer que Hermione le meta los cuernos a Krum (engañarlo, por las dudas de que no entiendas lo que significa esa expresión) porque Herms es una chica muy buena y nunca haría esas cosas.
ophelia dakker: Holas! Osea que te gustan las peleas... bien! En verdad, no me salen perfectas las peleas, porque no logro escribir con palabras todo lo que me imagino que hacen... pero bue, intentaré mejorar! OK, entonces, espero un review de éste capítulo para saber si también te gusto... plis!
