Qué tal gente? Volví con un nuevo capítulo. Espero que les guste y porfis... manden reviews :D Todos los nombres de personajes, lugares, etc son propiedad de JK Rowling, lo q está escrito aca es por pura diversión, yo no gano nada por esto. Esta historia si me pertenece, peron nada de lo que ustedes reconocen es propiedad mia. bueno, q quedo claro eso. Ahora a leer:)
O8 - Una tarde desperdiciada
¡Maldición¿Me pasas otra pluma, Harry? –pidió Ron exasperado. Su pelo estaba más despeinado de lo normal y tenía a su alrededor decenas de pelotas de pergamino (con sus equivocaciones del trabajo) y un montón de libros que habían sacado de la biblioteca.
Eran las cinco de la tarde del mismo día y los dos amigos se encontraban en la Sala Común de Gryffindor haciendo la tarea de Pociones, pero no la GRAN tarea de poder invocar viejas almas, sino la otra tarea que Snape les tenía reservado a aquellos alumnos "ineptos" para poder realizar a la perfección la poción del día: redactar en diez pergaminos y medio sus características y su utilidad, poner ejemplos de diez magos que hayan invocado a famosas personalidades antiguas, y detallar claramente los peligros de su mal preparación (es decir, sus consecuencias).
¿Otra pluma más? –preguntó Harry cansado, pues esa había sido la cuarta pluma que venía rompiendo en el correr de la tarde.
¿Qué quieres que haga? Tenemos que terminar esto para pasado mañana y todavía estoy en el segundo pergamino... Si no fuera por mis malditas plumas baratas... ya lo habría terminado. –protestó Ron, agarrando bruscamente la pluma que Harry le acababa de pasar.
-Sabes bien que tu madre no te compró plumas baratas, Ron, son las mismas que las mías y ¿acaso ves que yo también esté usando mi quinta pluma? –inquirió Harry sutilmente.
-Es que... tú tienes paciencia, Harry. Pero yo, por otro lado... Me gustaría estar caminando por el lago, tomar un poco de sol y respirar aire fresco, en lugar de estar encerrado aquí terminando una estúpida tarea para Pociones. –confesó Ron, quien se había puesto de pie y ahora, desde la ventana, envidiaba a los estudiantes que disfrutaban de la calurosa tarde de setiembre.
-Vamos, Ron, si terminamos esto hoy, mañana tendremos menos trabajo para hacer. –indicó Harry, quien se sacó los anteojos para refregarse los ojos. Tampoco él tenía muchas ganas de estar encerrado y menos para hacer algo relacionado con Snape, pero tenía que hacerlo... le había dicho que no le molestaba para nada ayudarla. No podría retroceder ahora.
-Vamos, Harry. Bajemos solo un rato a tomar un poco de aire. –invitó Ron, sacando la cabeza al otro lado de la ventana y respirando profundamente- Está tan lindo allí afuera...
¿Cómo podría convencerlo para que se quedase en la Sala Común? Al instante, reaccionó de la única manera que se le ocurrió.
-No, Ron. Tenemos que terminarlos ahora. Mañana quizá Flitwick puede mandarnos más deberes, y se nos juntará con esto, y después terminaremos sin dormir como siempre... y se nos complicará y puede que reprobemos el año.
-Nunca conocí esa faceta tuya, Harry. Exageras mucho. Suenas igual a Hermione¿sabes? –señaló Ron, sin poder creer lo que había dicho su amigo.
-Es que... por cinco años dejé siempre todo para el último día y bueno... al final aprendí. Hermione tenía mucha razón, sólo que nosotros no le hacíamos caso.
-Ja! Sí... Pero era divertido verla enojada. Y Además, ella terminaba la tarea por nosotros... –recordó Ron con una sonrisa.
-Sí, Ron, pero ella ahora está enojada contigo y no creo que esté dispuesta a terminarte el trabajo. –evocó Harry, levantando una ceja.
Ron emitió un largo suspiro y seguidamente se dirigió nuevamente a la mesa.
"Gracias, Hermione." Pensó Harry, agradecido de haber recurrido al sistema de su amiga para convencer a Ron.
¿Lo ves? Ahí hay una desventaja de pelearte con ella: no te ayuda con la tarea. –bromeó Harry, pero Ron no se rió, sino que agarró su nueva pluma y comenzó a escribir.
-No es gracioso, Harry. –dijo al rato.
-Ya sé que no es gracioso, Ron. ¿Te crees que a mí me gusta verlos peleados y estar un rato con uno y luego con otro? –inquirió el moreno, molesto con su amigo.
Ron subió los hombros, en señal de no tener idea de nada.
-Tienen que hablar. Tendrían que aclararse algunas cosas. –propuso Harry, pero su amigo lo miró enseguida, asustado.
¿Te has vuelto loco¿Qué quieres que aclaremos? Que me peleo con ella porque la quiero alejar de mí porque ella me gusta?
-En realidad no era eso lo que estaba pensando, pero si quieres...
¡Claro que no quiero eso¡Ni aunque me paguen diez mil galeones! –confesó Ron, aterrado con la idea de encontrarse con Hermione y decirle esas cosas.
-Lo único que te digo es que yo no voy a aguantar mucho tiempo yendo de aquí para all� así que si no logras hacer nada para aclarar esto, yo me tendré que meter entre ustedes. –declaró Harry, muy seguro de sí.
¡No, Harry! Por favor... recién es el segundo día que llevo a cabo el plan que te dije ¿te acuerdas? Aguanta unas semanas más, por favor... –le pidió su amigo, poniendo cara de cachorrito (N/A: Uy! Se lo imaginan? Pobrecitooooo! xD)
No estaba de acuerdo con ese plan, pero tampoco quería traicionar a su amigo.
-Está bien, pero solo una semana. –le limitó Harry, apuntándole con la pluma.
¿Una semana? Eso no es suficiente... ¿Qué tal dos? –planteó Ron de una manera parecida a como si estuviera pidiéndole a la señora Weasley que le comprara una túnica nueva.
Harry entornó los ojos... analizando...
-Una semana y media. –concertó finalmente el muchacho.
-De acuerdo. –acordó Ron, volviendo a su tarea.
Cinco minutos después, Ginny bajó por las escaleras que llevaban a los dormitorios de las chicas y se detuvo en seco cuando vio a su hermano y a Harry en la Sala Común.
¿Qué hacen aquí? –preguntó nerviosa. Vestía la familiar túnica negra del colegio, pero Harry notó que en sus pies llevaba unas sandalias rosadas, muy diferentes al color del uniforme de Hogwarts.
¿Qué te parece que hacemos¿Una torta? –bromeó Ron irónicamente, señalando con ambas manos todos los libros y pergaminos desparramados por la mesa.
-No... eh... Sólo preguntaba. Me sorprendió verlos aquí, estudiando. –aclaró la chica torpemente.
¿Y tú a dónde ibas? –quiso saber su hermano, apoyando el brazo en el respaldo de su silla.
¿Yo? –preguntó Ginny, señalándose. Luego miró a su alrededor, como buscando algo- A ningún lado; sólo busco a Hermione.
-Ah, Hermione... –repitió Ron, disgustado- Si vas a la lechucería seguro la encuentras: debe estar escribiéndole cartitas de amor a su Vicky...
¿Y eso te molesta? –preguntó su hermana, acercándose a Ron.
Ron se sobresaltó por la pregunta, pero luego simuló indiferencia.
-Nah... Por supuesto que no. Hermione puede hacer lo que quiera de su vida, ya no me interesa... –sentenció Ron, dándose media vuelta y haciendo que escribía en la tarea.
Ginny buscó la mirada de Harry, preguntando "¿Y ahora qué le pasa?", pero éste sacudió la cabeza, como diciendo: "olvídalo".
-Bueno, Harry¿tú sabes dónde puede estar Hermione? –le preguntó luego.
-Creo que la escuché decir que iba a la biblioteca. –respondió el ojiverde.
-Gracias, Harry. –le agradeció Ginny, sonriéndole ampliamente.
Sabía que Ginny no le agradecía por decirle dónde se encontraba Hermione, sino que esa hermosa sonrisa de gratitud que le regaló fue por haber entretenido a Ron para que ella pudiese salir con Dean Thomas a dar aquel paseo por el lago.
-De nada. Que pases bien. –le dijo Harry con sinceridad, devolviéndole también la sonrisa.
Al ver que él le había sonreído hizo una pequeña mueca y se llevó uno de sus rojos mechones hacia atrás de las orejas mientras bajaba la mirada y decía rápidamente:
-Llegaré tarde. Adiós.
Harry la siguió con la mirada hasta que el retrato de la Dama Gorda se hubo cerrado.
No se había maquillado ni nada por el estilo, pero sin saber por qué la había notado más linda que nunca.
"Dios... que bonita es" le dijo otra vez esa voz, mientras recordaba a Ginny.
¡Harry! –le gritó Ron en el oído.
La imagen de Ginny se desvaneció.
¿Qué?
-Que si ya terminaste de usar ese libro... ¿Dónde estabas? –preguntó Ron, divertido.
-Eh... no sé, me distraje. –contestó Harry, pasándole el libro a su amigo.
-Espero que no haya sido con mi hermana. –insinuó Ron con desconfianza mientras tomaba el libro que le entregaba Harry.
-No, Ron¿cómo crees? –contestó éste, como si su amigo estuviese diciendo la locura más grande que hubiese oído.
¿Dices que Ginny no te parece linda? –sugirió Ron, indignado.
-No, no... yo no dije eso. Sólo que... ya sabes... es Ginny. –indicó Harry, como si eso terminara con la conversación.
-Sí, además a ti no te gusta ella¿o sí? –inquirió Ron, observándolo fijamente.
Harry tragó saliva. ¿Realmente gustaba de Ginny o sólo le parecía linda¿Hermosa¿La chica más linda que había conocido en su vida?
Otra vez se asustó y sacudió la cabeza, como para alejar sus pensamientos de la cabeza.
¿Y? Estoy esperando... ¿Te gusta o no? –insistió Ron, apoyando su cabeza en su mano, y a su vez, el codo lo tenía apoyado en la mesa.
-No. No me gusta, es una buena amiga, pero no pasa más nada. –le dijo, tratando de sonar muy seguro.
"Crees que no, Harry, pero sabes bien que te gusta" dijo la voz de la conciencia de nuestro héroe. (N/A: Por favor, Harry! A quién vas a engañar? Te encanta Ginny! JEJEJE)
-Bueno... ¿qué tal si seguimos con la poción ésta, Ron? –inquirió nervioso para cambiar de tema.
El pelirrojo pareció pensarlo y luego dijo:
-De acuerdo, terminemos de una vez que me quiero ir de aquí.
Pasó una hora y media y a Harry sólo le faltaba un pergamino para terminar de una vez por todas el trabajo de Snape. Ron, por otro lado, a medida que pasaba el tiempo y se daba cuenta que estaba perdiendo la tarde en una tarea, comenzó a desesperarse nuevamente y había roto otras tres nuevas plumas.
El retrato de la Dama Gorda empezaba a abrirse más seguido, pues la mayoría de los alumnos comenzaban a regresar de sus paseos. Y Ron ya estaba cansado de que cada persona que pasaba por detrás de ellos se riera por verlos estudiar, o le preguntara, atónitos:
¿Estudiando en un día así¿Tienen fiebre? –había preguntado Seamus, en un ejemplo.
¿Y tú quieres contagiarte? – señaló Ron, con voz de pocos amigos; pues no le ponía muy contento el hecho de que su compañero se burlara de ellos porque, una vez en seis años, estaban haciendo los deberes en el mismo día que se los habían mandado.
-Están locos ¿saben? Siempre lo sospeché, pero ahora es más que obvio. –comentó Seamus, sentándose del otro lado de la mesa y comenzando a reírse mientras los veía escribir rápidamente.
-Mira, Seamus, si te vas a quedar para burlarte de nosotros, te recomiendo que te vayas, porque estoy muy cansado de hacer esto y no sé lo que sería capas de hacerte. –le amenazó Ron, mirándolo reciamente.
¡Hey, hey, hey! Tranquilo, amigo… Yo sólo quería darles esto. –se apresuró a decir Seamus Finnigan, entregándoles dos botellas de cerveza de manteca.
Ron abrió grande los ojos, impresionado, como si lo que estuviera viendo fuese todo un oasis. Harry actuó de igual manera, porque hacía un buen rato ya que se estaba muriendo de sed y hubiese dado su vida por un simple sorbo de cerveza de manteca bien fría.
¡Gracias¿De dónde las sacaste? –preguntó Harry, tomando su botella. Al tocar el vidrio helado, sonrió satisfecho.
-Neville me convenció de que fuera a pedirles unas botellas a los elfos de la cocina, y me dijo que dijera que eran para ti; no sabía por qué, pero ahora sí veo la razón... Eres un chico importante allá abajo, Harry. Apenas dije "Harry Potter" me encontré rodeado de elfos, ofreciéndome de todo lo que te puedas imaginar.
¿Y cómo hiciste para entrar? –inquirió luego de beber un largo trago de cerveza de manteca.
-No eres el único del colegio que se sabe algunos secretos de Hogwarts, Harry. –confesó Seamus, señalando con la cabeza a Neville, quien acababa de entrar a la Sala Común.- Bueno, que las disfruten. –agregó luego, antes de alejarse de ellos dos e ir a sentarse junto a Parvati Patil y Lavender Brown.
-Neville es un genio. –declaró Ron, al terminar de saborear su segundo sorbo de cerveza.¡Hey, Neville¡Ven aquí! –le gritó luego, llamándole la atención con la mano.
El muchacho se acercó a ellos lentamente, rascándose el codo izquierdo.
-Te debemos una, Neville. Gracias por esto. –reconoció Ron, mostrándole la botella.
-No hay de qué. –respondió el chico, vergonzoso.- Yo... supuse que tendrían un poco de calor y quizá podrían necesitar tomar algo... Como se quedaron aquí estudiando...
-Fue muy amable de tu parte, gracias. –gratificó también Harry.- A propósito... ¿cómo sabías dónde estaba la entrada a las cocinas?
-Hace unos años los escuché hablar a Fred y a George sobre qué le pedirían de comer una noche a los elfos de las cocinas... y bueno... sin querer los seguí y averigüé como se entraba...
Harry se sorprendió. ¿Neville persiguiendo a Fred y a George?
-Ya sé que estuve mal en seguirlos, pero es que... esa noche tenía mucha hambre... y por culpa de un castigo de Snape no había podido cenar.
-Está bien, no tienes que darnos explicaciones. No te preocupes. –le aseguró Ron, dándole un amistoso golpe en el brazo a su compañero.- Al contrario, si no hubieras ido tras mis hermanos, nosotros no estaríamos tomando esto ahora... –y volvió a beber.
Al rato, cuando terminó de tomar la última gota, miró hacia la ventana y por su rostro Harry supuso que su amigo había notado que ya estaba por atardecer. Seguidamente, a Harry le tomó por sorpresa la reacción de Ron, quien dejó la botella encima de la mesa con un fuerte golpe y al levantarse corrió tan rápido la silla en la cual estaba sentado que todos los que estaban a su alrededor giraron sus cabezas hacia ellos.
¡Harry¿Ya viste?
-Eh... no... ¿qué cosa? –preguntó éste, deseando con todo su ser que Ron no hubiese visto a Ginny paseando con Dean.
¡Está atardeciendo y nosotros seguimos aquí!
¿Y?
¿Cómo "y"¡Harry¡Nos perdimos un día estupendo haciendo cosas para Snape¿Qué me pasó...¿En qué estaba pensando? –se decía Ron en voz baja, mirando todos los pergaminos desparramados en la mesa.- Vamos afuera. Nos queda algo de tiempo todavía para disfrutar de lo último de la tarde. ¡Aprovechemos!
Harry no sabía que decirle. Si iban a los jardines, lo más seguro era que se cruzaran con Ginny y Dean Thomas, algo que estaba por sentado que ambos muchachos no querían.
-Eh... Pero, Ron... ya nos falta poco para terminar, podremos ir mañana. –argumentó rápidamente el ojiverde.
-Tú lo dijiste, Harry: nos falta poco para terminar, así que lo podremos hacer mañana... Yo me voy ¿tú qué dices?
-No sé, no me parece...
-Mira, Harry, yo ya no aguanto más estar encerrado aquí. Si te decides a acompañarme, te espero por la orilla del lago. –le avisó Ron, comenzando a caminar hacia el retrato de la Dama Gorda. Alargó la mano para empujar el retrato y sin embargo, éste ya se había abierto para dejar paso a una apresurada Hermione, cargada de libros y con la cabeza gacha.
La chica no se dio cuenta de que Ron se encontraba delante suyo, y a su vez a éste le tomó tan por sorpresa esa rápida entrada, que ambos se chocaron, dando como resultado que los libros que Hermione llevaba en sus brazos cayeran al piso.
¡Fíjate lo que haces, Hermione! –le gritó Ron, irritado.
Si su amiga le contestó Harry no la oyó, pues se había hincado para recoger sus propios libros, y seguía manteniendo aún su rostro oculto por su cabello. Cuando se hubo incorporado, ésta no le respondió a Ron de mala manera (como se lo esperaba Harry, e incluso Ron), sino que pasó por su lado de la misma manera en que como había entrado a la Sala Común: con la cabeza gacha.
Ron frunció el entrecejo, extrañado.
-Hermione, espera. –dijo luego, dando media vuelta y deteniendo a su amiga al tomarla delicadamente por su codo.¿Estás bien? –se animó a preguntar.
-Quiero estar sola. –le respondió la voz de Hermione. Ella le estaba dando la espalda, por lo que tampoco Harry pudo verle su rostro, pero por el tono de su voz no hacía falta adivinar que Hermione había estado llorando.
-Estás llorando. Te conozco. –replicó Ron, olvidándose del enojo hacia su amiga y hablándole cándidamente.
Se escuchó un pequeño sollozo de la chica y luego de haber suspirado, le dijo:
-No, Ron, me conocías. –y acto seguido ella se soltó del pelirrojo y se perdió en las escaleras.
Harry miró a su amigo. Había quedado allí parado: en la entrada a la Sala Común, observando un punto fijo en el suelo, sin comprender lo que Hermione le acababa de contestar.
Como los hombres no tenían permitido la entrada al dormitorio de las chicas, Harry no pudo hablar con Hermione hasta la hora de la cena. Fue ahí que Harry se propuso ir con su amiga, pues había notado que ella se encontraba mal anímicamente y reconoció que desde el comienzo de clases la había dejado un poco abandonada.
-Ron¿te molesta si me siento con Hermione? –le preguntó el muchacho mientras traspasaban las puertas del Gran Salón y distinguía la cabellera de su amiga ya ubicada en la mesa de su casa.
-Eh... No. Ve con ella... no creo que se sienta muy bien luego de lo de esta tarde. –respondió el pelirrojo, mirando apenado hacia donde se encontraba la chica.
-Si quieres puedes venir conmigo. –le invitó Harry al ver la expresión de su amigo.
-No... Me parece que va a ser mejor que no vaya. Pero luego me cuentas lo que le pasa¿de acuerdo? Yo también estoy preocupado por ella. –agregó consternadamente. Luego de que Harry le golpeara el hombro con afecto se fue a sentar junto a Neville, quien acababa de llegar al Gran Salón.
Harry, por su parte, se dirigió al lugar donde estaba Hermione. Ella miraba fijamente su plato vacío, tan absorta en sus pensamientos que no fue capaz de notar la presencia de Harry hasta que el chico comenzó a hablarle.
-Hola. –la saludó una vez que se hubiese sentado.
-Ah, eres tú. –se limitó a decir la chica luego de observarlo de soslayo.- Qué raro que Ron no está contigo. –comentó enseguida sin mirarlo.
-Se quedó hablando con Neville.
-Lo suponía. –contestó.
Por el lugar corrió un incómodo silencio.
-Hermione... sabes que puedes confiar en mí¿verdad? –le recordó Harry, logrando con eso que su amiga dirigiera la mirada hacia él. Sus ojos mostraban tristeza y aún estaban rojos, señal que le indicó que había estado llorando recientemente.
-Gracias, Harry, eso lo tengo bien claro. –comentó sonriendo levemente.
-Entonces... no te importaría contarme lo que te pasa ¿cierto?
-No me pasa nada. –se apuró a decir ella, volviendo a fijar la vista en su plato.
-Mira, Hermione... a mí no me puedes decir lo mismo que a Ron... Te conozco demasiado bien así que no me vengas con esas estupideces de "no me pasa nada..." –alegó Harry, seriamente.
La chica se refregó los ojos, con cansancio. Luego de emitir un largo suspiro, dijo:
-Son muchas cosas... no puedo contarte todo ahora. No es el momento ni el lugar.
¿Quieres que vayamos afuera? –propuso Harry.
-No es hora de andar por ahí. –le recordó Hermione, actuando con la autoridad de Prefecto.
-Saldremos con la capa invisible. Espérame en el Vestíbulo.
-No, espera... –había comenzado a decir Hermione, pero no pudo terminar la frase porque su amigo se había levantado y comenzado a correr a través del Gran Salón.
Cuando Harry volvió al Vestíbulo instantes después (ya bajo los efectos de la capa) encontró a su amiga esperándolo detrás de una estatua.
-Vamos. –le dijo la voz de Harry en el oído.
Hermione dio un respingo por el susto, pero luego corroborando que no hubiesen "moros en la costa" se tapó con la capa de Harry.
-Esto no está bien. Cuando noten que no estamos en la mesa... –decía la chica con nerviosismo mientras Harry trataba de abrir la gran puerta del castillo que separaba el vestíbulo de los terrenos de Hogwarts.
-...pensarán que nos quedamos estudiando en la torre de Gryffindor. –terminó por ella Harry.
Caminaron en silencio hasta llegar al árbol ubicado en las cercanías del lago; el mismo árbol en que el año anterior Ron les había relatado sus hazañas en aquel último juego de Quidditch (en el cual Gryffindor ganó la copa) y también el mismo árbol en que años atrás los Merodeadores solían sentarse para disfrutar la tarde.
La temperatura que hacía esa noche era más o menos la misma que la que hubo durante el resto del día: cálida. La mitad de la luna brillaba en el cielo, iluminando los terrenos y la cabaña de Hagrid a lo lejos. Eso le recordó algo a Harry:
-Tenemos que ir a ver a Hagrid. Desde que llegué no lo he ido a saludar. –informó mientras se sentaba sobre el pasto, debajo de la copa del árbol.
-Yo ya fui esta tarde. –declaró Hermione, sentándose junto a Harry.- Está muy bien. ¿Sabes que Grawp todavía está en el bosque? Me dijo de ir a visitarlo, pero yo le dije que iría otro día... Todavía no me acostumbro a la idea de visitar a un gigante...
-Creo que trataré de ir mañana con Ron. ¿Por qué no nos esperaste para visitarlo? –le preguntó Harry, con un poco de desilusión.
-Ya había terminado con las tareas y... bueno, no tenía nada que hacer así que fui a visitarlo. Además tú estabas con Ron estudiando y no los quería molestar. –explicó, y en seguida agregó (mirando a su alrededor con preocupación)¿Crees que podremos sacarnos la capa aquí?
-Eso creo. –contestó Harry, retirando la capa de encima de ellos. Enseguida se volvieron visibles.
Otra vez quedaron en silencio, sólo se oía el sonido de los grillos y el ruido que hacía el calamar gigante cuando asomaba apenas su cabeza por encima de la superficie del lago.
-No necesitas mentirme. Sé muy bien que no fuiste con nosotros porque Ron también estaría allí. –se animó a decir Harry de repente.
-De acuerdo, no puedo negarlo. Esta vez Ron se pasó. –declaró Hermione, mirando hacia el lago con mucha atención.
¿Por eso estabas llorando esta tarde? –preguntó su amigo. No soportaba verla sufrir por aquel estúpido plan de Ron.
Hermione se recostó en el tronco del árbol y bajó la mirada.
-Es... otra cosa también. –dijo, y se quedó en silencio unos instantes, como si tuviera una lucha interna para decidirse si contarle a Harry o no- Mira: yo no les quería decir para no preocuparlos, pero ya no puedo más. Traté de aguantarme todo lo que me decía Malfoy, pero hoy a la tarde... me lastimó mucho. –contó Hermione, sin mirar a su amigo.
¿Qué¿Malfoy te golpeó! –inquirió Harry, volteándose bruscamente para observarla de arriba abajo, buscando algún indicio de violencia en su amiga.
-No, no de la manera en que estás pensando. ¡Y qué ni lo intente tampoco- ambos sonrieron por la broma, pero rápidamente la chica volvió a ponerse seria.- Ya sabes demasiado bien que existen otras formas de dañar a la gente.
¿Qué te hizo entonces? Dime, que ya se las verá con nosotros.
Hermione respiró profundo al recordarlo.
-Fue... fue horrible. Yo volvía de lo de Hagrid y me crucé con Malfoy y ese chico nuevo, Gibson. No sabes lo que fue. Si antes te parecía que Draco era despreciable, ahora ni te lo imaginas. –indicó la chica, aguantándose las lágrimas.- Es como que Malfoy y Gibson fueran más, no sé como decirte, "poderosos" juntos... No puedo explicarte lo que me dijeron... es... ¡Ay¡Cómo los odio! –admitió con furia y escondió su rostro entre sus manos.
-Pero... ¿qué fue lo que te hicieron, Hermione?
-Primero empezaron a burlarse de mí, por lo de sangre sucia, como siempre. Y como yo seguí mi camino sin hacerles caso... comenzaron a hablar sobre mis padres, Harry. Dijeron que dentro de poco Lucius y todos los que habían quedado en Azkaban escaparían porque los dementores se iban a unir a Voldemort. Dijeron... dijeron que esta vez la guerra iba a ser mucho más grande que la otra, porque iban a acabar con todos los muggles de Inglaterra, y luego seguirían con los de Europa, y así con los del mundo entero, porque se iban a reunir todos los Mortífagos de otros países... (N/A: Uy... perdonen este bolaso, pero no se me ocurre nada wow que puedan hacer los mortífagos, no soy buena para esto... disculpen:(
-Tranquila, Hermione. –le avisó Harry, pues la chica se había puesto muy nerviosa: temblaba y se balanceaba sobre sí misma.
-Dijeron... que fuera despidiéndome de mis padres, porque dentro de poco ellos ya no iban a existir más. Me dijo que si hubiera tenido la oportunidad, él mismo los hubiese asesinado, pero luego dijo que dejaría que su padre se diera el gusto.
-No les creas, lo dijeron para asustarte. –sentenció para tratar de calmarla, pero no dio resultado.
-Pero ¿y si tienen razón? Yo escuché a Lupin decirle al señor Weasley en Grimmauld Place que no podían confiar plenamente en los dementores porque había sospechas de que podían unirse al bando de Voldemort. –le contó Hermione, mirándolo asustado. –Antes de salir para Hogwarts les escribí a mis padres, pero todavía no me han contestado... y ellos... –para susto de Harry, su amiga empezó a llorar.- ellos siempre me contestan enseguida... Tengo miedo, Harry. Mucho miedo...
Por las dudas de que a Harry no le hubiese quedado claro, Hermione explotó en llanto.
Harry se acercó a ella para apoyarla y abrazarla, pero a pesar de que seguían cayendo lágrimas, Hermione habló de nuevo:
-Me siento tan sola, Harry...
Luego de escucharle decir eso, no lo dudó más y la abrazó.
-No estás sola, nos tienes a Ron y a mí. –le dijo Harry, y en respuesta a esa confesión, Hermione lloró más fuerte y se aferró más a la espalda de su amigo.
Había pensado en nombrar también a Viktor Krum, pero estaría mintiéndole, porque Krum no se encontraba aquí con ella para apoyarla en este difícil momento, sino que se encontraba a kilómetros de distancia de su novia, en Bulgaria, sin poder hacer nada para complacerla.
-No... con Ron ya no cuento más, Harry. –le contó la chica, sin soltarse de él y sin parar de llorar.- Ya no puedo confiar más en él, no es el mismo Ron que solía ser... y eso me hace mal, porque... yo lo extraño... –confesó, volviendo a descomponerse.
Harry le acarició la cabeza, maldiciendo a Ron por la peor decisión que pudo haber hecho en toda su corta vida.
¿Entonces no estás bien con esta pelea que tienes con Ron? –le preguntó Harry, recordando lo dicho por su amigo: que si ninguno de los dos estaba a gusto al estar peleados, acabaría definitivamente con su plan.
-No estoy bien con ésta ni con todas las peleas que tengo. –confesó Hermione. Se separó de Harry y limpiándose la nariz con el borde de su camisa dijo:
-A ustedes les resultará gracioso, pero a mí no me agrada estar las 24 horas del día discutiendo con Ron. Él también es mi amigo y no entiendo por qué no podemos tener una relación normal de amistad como la tenemos tú y yo, Harry. –aclaró Hermione, mirando hacia abajo.
-Tienen maneras de pensar muy diferentes. –opinó el ojiverde, recostándose él ahora en el tronco del árbol.
-A nosotros también nos pasa lo mismo-confesó la chica- pero tú no te pones a criticar cada cosa que digo. Ron siempre está pendiente de cualquier cosita insignificante, cualquiera, para salir a gritarme y comenzar una pelea... eso ya me está cansando...
¿Y qué me dices a mí? Seis años llevo soportándolos así... Para mí tampoco es muy lindo que digamos...
Hermione suspiró.
-No quiero seguir alejada de Ron.
-Ya lo sé. ¿Quieres que hable con él?
-No creo... aún estoy dolida por lo que me dijo de mi relación con Viktor. Pareciera que no me conozca. ¿Te acuerdas de lo que me dijo¡Que estaba con Viktor porque era famoso¿Te das cuenta¡Juzgarme de esa manera, como si fuera una cualquiera!
Hermione se puso de pie y comenzó a caminar, olvidándose por completo que estaba sin la capa invisible.
¿No has hablado con Ginny? –le preguntó Harry. Fue lo primero que atinó a hacer, pues se le había venido a la mente la imagen de la pelirroja cuando habían estado hablando en La Madriguera.
¿Ginny¿Por qué tendría que haber hablado con ella? –inquirió ella, intrigada.
-Lo que pasa es que... bueno, en realidad... yo no soy bueno en estos temas, pero, déjame hacerte una pregunta.
-Sí... –contestó Hermione con un poco de desconfianza.
¿Qué hay con Krum?
Para sorpresa de Harry, Hermione no se inmutó para nada. Ni siquiera se asombró como había esperado el muchacho, no hizo nada. Lo único que pasó fue que inclinó la cabeza hacia un lado.
¿Krum¿A qué viene esa pregunta? –dijo tranquilamente.
-A ver si me explico mejor... Tú estás de novia con él ¿cierto?
-Sí.
-Es decir... que lo quieres mucho, o sea, mucho más que como un amigo.
-Me alegra que entiendas uno de los significados de un noviazgo. –bromeó la chica, con un poco de impaciencia.
-Pero explícame esto¿Por qué extrañas más a Ron cuando te peleas con él, que a Krum que vive en Bulgaria¿Qué onda con eso?
Hermione frunció el entrecejo, confundida.
-No... no entiendo a dónde quieres llegar, Harry. –señaló la chica nerviosamente. Ese nerviosismo bastó para que el ojiverde se diera cuenta que Hermione no era tan ingenua como lo estaba aparentando.
-Vamos, Hermione. Es obvio que tú, la chica que me aconsejó con Cho Chang el año pasado sabe bien a dónde quiero llegar con todo esto...
Su amiga se mordió el labio inferior y miró hacia el castillo, con temor.
¿No tendríamos que regresar? Se hace tarde.
Harry suspiró, vencido. No iba a insistirle que confesara si aún ella no estaba lista. Pero no veía cual era el problema en admitir que sí, que era verdad que sentía sentimientos mucho más intensos que el de una simple amistad por Ronald Weasley. Al contrario, era estupendo. ¿Qué otra cosa podía ser mejor que enamorarse de un amigo? Se conocían de pies a cabeza, era perfecto. Inevitablemente opuestos en todo, estaba claro, pero eso les ayudaba a complementarse... Se necesitaban mutuamente, eso era obvio para todos. Pero bueno, como ya se había dicho antes, no le iba a insistir a Hermione; incluso debía admitir que ella tenía mucha razón en una cosa: ya tenían que volver al castillo.
El camino de regreso fue totalmente en silencio. Cuando estuvieron en el vestíbulo se quitaron las capas y entraron nuevamente al Gran Salón. Para sorpresa de los dos, ya todos se habían retirado hacia sus respectivas casas.
¿Dónde estaban? –le preguntó Ron apenas su amigo había abierto la puerta de la habitación.
En ella los demás acompañantes ya estaban acostados.
Harry no se apresuró en contestarle, sino que primero cerró la puerta y caminó hacia su cama. Se sacó los anteojos y a través de la oscuridad buscó su pijama.
-Fuimos a buscar a Dobby para que nos diera de cenar.
¿Y por qué no comieron en el Gran Salón? No los vi por ahí.
Nuevamente esperó para contestarle porque se estaba sacando la remera.
-Anduvimos por ahí.
¿Y se divirtieron? –inquirió de mala manera, apresuradamente.
¿En verdad quieres saber? –preguntó Harry. No podía creer que Ron estuviese celoso de él... ya era demasiado.
-Si no les molesta... –comentó Ron, haciéndose el ofendido.
-Para tu información, lo pasamos pésimo. Hermione se pasó llorando.
Rápidamente el semblante del pelirrojo cambió totalmente.
-Oh... eh... entonces... ¿averiguaste qué le pasaba? –dijo en tono de disculpa y tratando de disimular su extremada preocupación.
-Sí, lo averigüé. Y me alegra decirte que tendrás que abandonar ese loco plan.
¿En serio¿Eso quiere decir que... Hermione estaba llorando por... mí? –inquirió Ron, temeroso de hacer esa pregunta.
-Más vale. Ella te quiere mucho, Ron. Es obvio que no le gusta para nada estar peleada contigo. –indicó Harry, quien ya tenía el pijama puesto y ahora intentaba meterse en su cama. En realidad, Hermione también tenía otra razón para su malestar (Draco Malfoy), pero Harry la pasó por alto porque sabía que esto era más importante. Incluso si le nombraba acerca de lo sucedido con Malfoy, lo más seguro era que Ron no pudiese dormir pensando en una forma de vengarse en la primer hora de la mañana.
-Pero si no le gusta pelearse... ¿Por qué siempre insiste en discutir? –reclamó Ron, sin poder entender las reacciones de su amiga.
-Mira, Ron, no le eches la culpa a ella porque tanto tú como Hermione son culpables de eso: ambos están pendientes de lo que va a decir el otro para ya saltar a decirse lo contrario. –confesó Harry, poniéndose de lado y apoyándose en su codo para hablarle de frente al pelirrojo. A pesar de que la habitación estaba completamente a oscuras, sentía que podía ver la cara de su amigo: aceptando que él, Harry, tenía razón una vez más.
-Lo que pasa es que... yo no tengo otra forma de hablarle. No sé cómo actuar frente a ella. Lo primero que se me ocurre es pelearle porque no me animo a decirle otra cosa... Es la única manera en que puedo tener una conversación con ella (riñendo, ya lo sé) pero al menos estoy a su lado... ¿A ti no te pasó lo mismo con Cho?
Harry tragó saliva al escuchar su nombre. Cho Chang. Aquella bella buscadora de cabellos negros que le robó su corazón por casi tres años y que sólo se animó a hablarle cuando estaba en cuarto año para invitarla al baile.
-Nunca discutí con ella. Bueno, en realidad, intercambiábamos tres frases y nada más antes de estar de novios. Luego del beso... t� me acostumbré a estar con ella, pero igual seguí siendo un poco tímido hasta que llegó la hora en que sus histéricos celos y abundantes lloriqueos me pudrieron. En cambio ahora con... –comenzó a decir Harry, pero se detuvo a tiempo, pues sin saber por qué el nombre que iba a pronunciar le había tomado por sorpresa.
Por suerte Ron no había escuchado esa última oración, porque comentó:
-Eso es distinto porque ustedes no eran amigos como nosotros... ¿Ves? Eso es lo peor: Hermione y yo somos amigos. Yo no quiero estropear lo que tenemos si le digo que yo la considero algo más que una amiga. Ya sé que nuestra relación es complicada, pero por lo menos me conformo un poco antes de estar alejado de ella. Para peor, ella ahora está saliendo con Krum, y eso ya no me da ilusiones de que algún día se pueda fijar en mí... Es Viktor Krum... ¿Entiendes? VIKTOR KRUM. En cambio yo... yo soy el pobretón de Ronald Weasley, el que siempre usa cosas de segunda mano; alguien que no le puede ofrecer nada más que su amistad, y la mayor parte del tiempo, muchas discusiones. Es obvio que si le dan a elegir, opta por Krum.
Después de terminar su declaración, quedaron rodeados por el silencio.
-Creo que mañana iré a disculparme con ella. A mí tampoco me hace bien estar lejos. Pero, Harry¿crees que me perdone después de lo que le dije?
El ojiverde lo pensó muy bien, recordando lo dicho por su amiga horas antes.
-Mira: que te va a perdonar, eso es seguro; pero no esperes a que mañana cuando se lo digas ella te perdone de primera, porque no va a ser así. Yo esperaría un poco para decirle, pero déjame darte un consejo: empieza a tratarla mejor; que ella note que estás arrepentido...
-Entiendo... gracias, Harry.
-No hay de qué... los amigos están para eso. –dijo, volviendo a recostarse y feliz consigo mismo por haber logrado que su amigo entrara en razones, con la excepción de que la implicada hubiese sufrido un poco.
-Y perdóname por haberte hablado mal cuando entraste. Pensé que...
-No hace falta, Ron. –le interrumpió Harry rápidamente.- Para evitar futuros celos, te digo que ella es como la hermana que nunca tuve, nada más. La miro con la perspectiva de una gran amiga, no de la forma en que la observas tú. Y déjame decirte algo más: cuando se casen, el padrino de la boda voy a ser yo.
Ambos rieron, pero Ron lo hizo como si eso no fuese a ocurrir nunca.
Acuérdense, manden reviews si quieren seguir leyendo la historia, porque todo depende de ustedes! Y de cómo esté mi ánimo para escribir, pero les prometo que la termino porque YO QUIERO terminarla... el problema son los reviews... ya saben, opinen! Opinen! Opinen :) :D
CONTESTO SUS REVIEWS:
Shagy Sirius: Hola! Mirá... no vas a tener que esperar mucho para saber qué pasará cuando Harry tome la poción, porque ya estoy pensando en eso. Sí... a mí también me gustaría saber que sucederá con Snape, pero desgraciadamente tengo pensado otra cosa (ya verás más adelante, te iba a explicar ahora, pero sino no tiene gracia, jeje) Seeee... Hermione celosa... :) No quería hacerlo muy evidente porque ella está con Krum y supuestamente no tendría que sentir celos de Fleur, peeeero, lo que pasa es que muuuy adentro de ella, sabe que en realidad le gusta Ron, es obvio :D Bueno, espero también otro buen review tuyo para este capítulo. Gracias!
ophelia dakker: Qué hacés? Todo bien? Gracias por mandar review y plis, manda uno de este cap también. Graciassss! Saludos :)
CoNnY-B: Holaaa! Qué bueno que te gustó el cap anterior! Muchísimas gracias! Me hacés re feliz! JAJA! Aaaaa... No sé quien envió la nota... yo no sé nada... labios sellados... ¿fue Herms¿fue realmente Fleur? (muy improbable) ¿alguna otra personita que anda atrás de nuestro Ronnie? No sé, no sé... habrá que esperar! Gracias de nuevo, y acordate que sigo escribiendo si ustedes me siguen mandando reviews, así que espero otro tan lindo review de este cap como el anterior (aunque si necesitás criticarme en algo, no importa, yo lo voy a tomar bien, porque de los errores se aprende! xD ) saludos!
Naia Weasley: Ah, hola Naia! Gracias por tu review y tu opinión. ¿En serio me está quedando tan bueno? Wow! Gracias (aunque a mí no me parece porque yo mucho no sé escribir, repito mucho...) Ya fui a tu fic, y creo que leí lo último ya, pero veré si has actualizado de nuevo. Seguí escribiendo que el tuyo también está lindo, aunque un poco cortos los capítulos, pero no importa, me encanta leer historias de Ron y Hermione :)
Piskix: ¿Cómo que te artaste de ellos dos? NOOOOO... :( :S Seguro que cuando leas el sexto libro y veas que ya están juntos o que casi casi están, te va a volver ese sentimiento de pensar en ellos dos... Sinceramente a mí me está cansando que Rowling demore mucho con este tema, porque ya lo está alargando demasiado... más le vale que los ponga juntos en este libro de una vez por todas, sino creo q va a ver lo que es un fan enojado! Gracias por confiar en mí, pero no soy muy buena dando consejos, lo único que te puedo decir es que no pierdas las esperanzas... Sino fijate en tu web, en la cantidad que estamos afiliados ahí y opinamos una q otra vez, y la mayoría de las veces defendiendo a la parejita! ;P Así que ta... no te preocupes, ya vas a volver a pensar como antes. TQM! Besitos! (perdón por mis vagos consejos, pero en serio, no soy buena para estas cosas...)
LauWG: Hola! Sí? Excelente? Bue... muchas gracias... espero que sigas pensando igual despues de leer este cap. No olvides de mandarme otro review, plis! Graciasssss :)
