Hola gente, disculpen q los haya abandonado pero sinceramente mientras estuve estudiando no me vino mucha inspiración para escribir. Pero últimamente si, por eso subo este capitulo q me quedo muy largo, por eso decidi hacerlo en dos partes. Cuando pueda seguiré subiendo mas capitulos. Disculpen de nuevo.
Como siempre, todos los nombres de Harry Potter, personajes, lugares, etc, son propiedad de JKR y WB.
12 – Ron, el valiente
(parte A)
Ron apenas vio al director y al profesor de Pociones, saltó de su asiento y corrió hacia ellos con desesperación.
"¿Está bien¿Qué le sucedió¿Pudieron despertarla¿Ya puedo hablarle?"
"Ron, espera un momento... Déjalos hablar." le pidió Ginny calmadamente, lo cual a Harry le hizo recordar a la señora Weasley.
"Me alegra comunicarles que la señorita Granger ya está bien..." notificó Dumbledore con su suave voz.
Ron pegó un terrible aullido de felicidad al mismo tiempo que daba un salto victorioso, mientras que Ginny rodeaba a Harry con sus brazos y sollozaba en su pecho, dejando que la amargura y susto de todo ese rato escapara en sus lágrimas. Harry rodeó también a la muchacha con sus brazos y sonrió aliviado. Ya había pasado todo lo peor...
"...Pudimos sacarla del trance," continuó diciendo Dumbledore "pero todavía no se la puede despertar. Y sí, señor Weasley... ella ya está mejor, no hay ningún alma intrusa dentro de ella; pero su cuerpo está muy cansado y debemos dejarla descansar hasta mañana. Así que lamento decirle que aún no podrá hablar con ella... sino que tendrá que esperar a que despierte.
"Millones de gracias profesor Dumbledore." agradeció Ron emocionado, y sin previo aviso le dio un rápido abrazo al director.
Éste, sonriendo amablemente, respondió al abrazo.
"Yo no hice mucho, señor Weasley. Severus tuvo una gran participación esta noche; sin él no hubiese sido posible, creo yo." indicó Dumbledore, observando al profesor de Pociones a través de sus gafas en forma de media luna.
Ron se separó y miró detenidamente a Snape. Lo pensó dos veces antes de estrecharle la mano a su profesor.
"Gracias…" dijo en un susurro.
Harry imitó a su amigo de la misma manera, agradeciéndole rápidamente y sin muchas ganas de hacerlo, sinceramente. Porque después de ese acontecimiento lo más seguro era que Snape se portara peor con ellos, por el sólo echo de haber merecido el agradecimiento de Ron y Harry.
"¿Y ya saben qué le pasó?" preguntó Ginny mientras se secaba las lágrimas pero sin alejarse un centímetro de Harry. (N/A: mmmmm….!)
Snape miró a Dumbledore severamente, pero éste último le respondió con un gesto de cabeza. A continuación carraspeó y se dirigió a los muchachos.
"Muy bien no sabemos a quién invocó, pero se ve que le gustó la idea de volver al mundo de los vivos y decidió apoderarse del cuerpo de la señorita Granger." exlpicó Dumbledore. "Es evidente que debió ser algún mago tenebroso, pues ningún mago con buen juicio haría tal barbaridad. Pero bueno, de eso ya no hay que preocuparse porque esa alma ya volvió a donde debe estar y por suerte todo volvió a la normalidad." agregó sonriendo. "Si me disculpan... ahora que ya pasó todo... debo volver a mi despacho. Dejé por la mitad una conversación que tenía con mi hermano Aberforth y no le agrada mucho que lo deje esperando en plena plática. Cualquier cambio que ocurra no duden en avisarme."
"¿Podemos acompañarla esta noche, profesor?" preguntó Ron apresuradamente, antes de que el director se fuera.
"Madame Pomfrey no lo permitirá, y yo tampoco estoy de acuerdo en que se queden esta noche. Ella está bajo buen cuidado, no se preocupen. Vuelvan a la torre y duerman tranquilos. Mañana a primera hora pienso que podrán visitarla sin ninguna objeción."
"Pero... ¿Y si...?" insistió Ron, pero Ginny lo agarró del brazo.
"Ya oíste al director, Ron. Mañana volveremos y hablarás con ella. No insistas."
"Gracias por su cooperación, señorita Weasley. Hasta mañana." –y sonriendo se alejó de Harry, Ron, Ginny y Snape.
"Bueno¿qué esperan? Vuelvan a su Sala Común, no tienen nada que hacer aquí." –ordenó Snape, volviendo a actuar tan despreciablemente como siempre.
Protestando por casi todo el camino de vuelta a la torre de Gryffindor, dejaron atrás la enfermería. Cuando se separaron de Ginny en la Sala Común e iban subiendo la escalera caracol que llevaba al cuarto de los chicos, Ron le habló a Harry.
"¿Me puedes prestar la capa invisible por esta noche?"
Harry miró de soslayo a su amigo y sonrió pícaramente.
"Cuidadito con lo que le haces a mi amiga, Ronald Weasley. No te aproveches de ella ahora que está profundamente dormida..."
Ron se sonrojó, incómodo.
"No digas estupideces. Es sólo para hacerle compañía..."
"Sí claro... y mi mejor amigo es Malfoy..."
Ron le dio un puñetazo amistoso al hombro de Harry y continuaron hasta llegar a su habitación, donde sólo podía escucharse el ruidoso ronquido de Neville.
"¡Lumos!" conjuró Ron, y una tenue luz blanca salió de su varita, iluminando lo que tenían por delante. Siguió a Harry hasta su baúl y fijó el haz de luz en él.
"Muy bien, aquí tienes." dijo Harry una vez obtuvo la capa.
"Gracias." y agarró la capa con la mano que tenía libre. "¿Sabes? Lo estuve pensando... y... voy a decirle todo a Hermione."
"Muy valiente lo tuyo, Ron... "comentó Harry, divertido" ...yo también haría lo mismo si mi chica estuviese dormida...
"No, imbécil... Se lo voy a decir cuando despierte."
"¿Seguro te vas a animar? Bueno... entonces… la mejor de las suertes, amigo." le deseó Harry sonriendo.
"Sí… la mejor..." y a continuación pronunció "Nox" y la habitación quedó a oscuras. Harry vio la silueta de su amigo salir del dormitorio cuando la puerta se abrió para dejarle paso.
"Harry... Harry..." le llamaba una siniestra voz desde lejos. Conocía esa voz, la había escuchado varias veces ya: en sueños, en recuerdos, personalmente...
Miró para todos lados pero la neblina de la noche no dejaba ver nada. Sus pies se hundían en la profunda capa de nieve amontonada en el suelo y eso le hacía aumentar el frío que sentía.
"Por aquí, Harry..." volvió a decirle esa áspera voz.
Giró la cabeza y al fin vislumbró algo por allá a lo lejos. Esquivó las lápidas que tenía en su camino mientras iba en dirección al lugar donde una pequeña fogata crepitaba en la distancia.
"Hemos estado esperándote... Ella estaba muy preocupada por ti..." le informó la voz. Pero esta vez no era sólo la voz, sino que provenía de un cuerpo propio. Un cuerpo cubierto por una capa negra, con una amplia capucha que le cubría el rostro. Lo único que Harry pudo apreciar cuando esa persona giró para enfrentarse fueron sus brillantes ojos rojos.
La cicatriz comenzó a dolerle, pero no le importó pues había escuchado una voz de chica a su lado, gritándole:
"¡Vete, Harry¡Es una trampa!"
Pero no había nadie allí, sin embargo conocía esa voz. Era la voz de Ginny.
"¿Dónde está¿Qué le hiciste?" le gritó Harry a Voldemort, agarrando con fuerza su varita.
"Yo no le hice nada... ella vino a buscarme por su cuenta... Aunque la muy tonta no recordó que yo soy más fuerte que ella... algo que tendría que tener muy en claro pues fue MI PERSONA quien la poseyó.
A continuación Bellatrix Lestrange apareció en escena sonriendo vilmente, guiando con su varita algo que levitaba a su costado. Algo que estaba inmóvil completamente. Pero no era algo... era alguien. Era Ginny Weasley.
"¡Ginny!" –gritó Harry desesperado.
"¡Vete Harry!" le ordenó la chica con voz temblorosa, pero no le obedeció.
"Despídete de tu amorcito, Potter." –señaló Bellatrix despreciativamente.
Harry levantó su varita para apuntarle a Lestrange, pero sin saber cómo se desvaneció de su mano.
"Sin tu varita no eres nada Potter¿verdad? No podrás dañarme. En cambio... YO sí..." dijo Voldemort levantando la suya y apuntándole. Abrió la boca para pronunciar algo, pero a último momento cambió de idea y le apuntó a Ginny. A Harry no le dio tiempo de hacer nada, le había tomado por sorpresa...
"Avada Kedavra!" pronunció El Que No Debe Ser Nombrado, y un rayo de luz verde salió de su varita, muriendo al llegar al pecho de la joven.
"¡Ginny, nooooooo!" gritó Harry desaforado.
"¿Qué¿Qué¿Qué pasa?" preguntó Ron tembloroso, saltando de su cama rápidamente y agarrando su varita de la mesita de noche.
Harry estaba sentado en su cama, respirando agitadamente y transpirando. No dejaba de pensar en la pesadilla reciente. ¿Pesadilla¿Qué tal si eso ocurrió en verdad¿Podría haber pasado igual que como sucedió con el señor Weasley? Pero no le parecía, pues esta vez él no era la serpiente, no era Voldemort, no se reía como él...
"Harry¿estás bien¿Volviste a tener una visión?" inquirió Ron acercándose a su amigo.
"No... creo que... creo que soñé nada más." contestó, pero no estaba muy seguro aún.
Neville encendió una vela.
"¿Llamo a McGonagall?" preguntó el chico desde su cama.
"No, no... fue solo..." pero se detuvo. Podría ser una falsa alarma, pero si le avisaban a McGonagall, ella podría verificar si Ginny estaba en peligro. "Bueno, sí, avísale que vaya al cuarto de las chicas de Gryffindor y que se fije si están todas allí. Todas.
Neville no dijo una palabra y salió del dormitorio lo más rápido que su cuerpo le permitía.
"¿El cuarto de las chicas?" repitió Dean desde el otro lado de la habitación. "¿Están en peligro?"
"No lo sé... espero que no."
"¿A quién viste, Harry?" le preguntó Ron con aprensión. "No estaban Ginny o Hermione en tu sueño¿verdad?"
"No sé... creo que Ginny..." respondió evasivamente. No quería preocupar a Ron en vano, pues todavía no sabía si era pesadilla o realidad.
"No puede ser... ¡Ginny!" –exclamó el pelirrojo, y a continuación comenzó a caminar.
"¿Adónde vas?" le preguntó Dean aturdido.
"A ver si mi hermana está bien." –contestó atravesando la habitación hacia la puerta.
"Pero los hombres no pueden subir..." y se interrumpió allí, porque Ron dio media vuelta y se enfrentó con él.
"Mira, Thomas, ella es mi hermana y haré lo que sea para entrar allí. No soy como tú que me quedo de manos cruzadas esperando a que alguien venga a avisarme el estado de Ginny."
"Yo no me quedo de manos cruzadas... Estoy tan desesperado como tú en saber de ella, pero te repito que es inútil. No lograrás subir, nosotros no..."
"¿Qué me estás queriendo decir, depravado¿Has intentado ir al cuarto de mi hermana? Eres un desubicado, abusador de menores... ¡ELLA ES MUY CHICA PARA TI¿Para qué querías ir a su dormitorio, eh, eh?" preguntó Ron, tirándole la pesada y sacando pecho. Su rostro estaba hecho una furia, y si McGongall (con una gorra de dormir en la cabeza y su familiar bata escocesa) no hubiese abierto la puerta en ese preciso instante, lo más seguro era que Ron se le hubiese ido encima a Dean Thomas.
"¿Qué está haciendo, señor Weasley?"
"¿Yo?" inquirió haciéndose el confundido, dando un paso atrás y mirando a la profesora. "Voy a ver a mi hermana. Quítese."
"Su hermana se encuentra durmiendo tranquilamente en su habitación, así que vuelva a su cama."
Harry respiró tranquilo. No había sido más que una mala pesadilla y Ginny se encontraba a salvo dentro del castillo de Hogwarts.
"¿Segura¿Era ella la que dormía?"
"Por supuesto que era ella, señor Weasley. ¿Quién cree que soy¿Sir Cadogan que no sabe reconocer a las personas? Hágame el favor de volver a dormir, todos ustedes. En cuanto a usted, Potter... estuvo muy bien de parte suya mandar avisarme, pero para la próxima... sepa distinguir mejor entre una pesadilla y lo que puede ser verdad. ¿Entendido?"
"Lo siento, profesora. No fue mi intención molestarla."
"Lo sé, Potter. Mañana le comunicaré al profesor Dumbledore de lo sucedido esta noche, quizá quiera hablar con usted. Viendo que todo está en su lugar me iré. Longbottom, apague la luz por favor y vuelvan a dormir. Nos vemos mañana" y a continuación salió de la habitación.
Neville esperó a que todos volvieran a sus camas para apagar la luz, pero mientras esperaba, Ron le amenazó a Dean desde su cama:
"Mucho cuidado ustedes dos... los estaré observando muuuuy de cerca..."
Dean no le hizo caso y se tiró en su cama, al igual que todos los demás. La habitación quedó a oscuras y Harry recordó una cosa al sentir la respiración agitada de su amigo.
"Ron..." susurró para que los otros no pudieran oírlo.
"¡Qué, Harry!" inquirió bruscamente el pelirrojo.
"¿Qué pasó con Hermione¿Ya se lo dijiste?
"¡Ah...! eso..." y su voz se tranquilizó." No. No pude entrar. Parece que Madame Pomfrey hechizó la puerta de alguna forma rara, porque no pude abrirla con nada. Así que me volví... Tendré que decírselo mañana."
"Qué mala suerte..." –comentó Harry sonriendo en medio de la oscuridad. Estaba contento porque aún tenía chance de poder ver la declaración de sus amigos con sus propios ojos.
Antes de dormirse se preguntó si Dumbledore no tendría algo que ver con eso de hechizar la puerta para que nadie pudiera entrar a la enfermería...
Mucho más tarde, algo fino y áspero recorrió la mejilla de Harry. Abrió los ojos asustado y al ver lo que tenía delante se movió en la cama. Borrosamente distinguió dos bolas amarillas, en mitad de una cara extrañamente aplastada, que lo miraban fijamente a unos centímetros de la cabeza de Harry.
"¡Crookshanks!" protestó el muchacho luego de reconocer al gato canela que tenía frente a él.
El animal sin hacer caso al rezongo del muchacho, atravesó la cama de Harry (caminando elegantemente por encima de él) y de un salto pasó directo a la cama de Ron. No tuvo que despertarlo de la misma manera que su amigo pues apenas el chico sintió a Crookshanks sobre él se sentó de golpe.
"¡Lo sé, Hermione...!" –había gritado descontrolado. Parpadeó dos veces y cuando bajó la mirada se encontró con el gato mirándole.
"Ejem... ¿Qué pasa, Crookshanks¿Extrañas a Hermione?" preguntó Ron cándidamente. "Sí... yo también la extraño." –admitió el pelirrojo acariciando al gato en el cuello.
A Harry le sorprendió ver a Ron actuando de tal manera con Crookshanks, puesto que recordaba muy bien que hasta hace poco no tenía buenas relaciones con la mascota de su amiga. No por perseguir a Scabbers, sino porque desde el momento en que Sirius le había regalado a Ron la pequeña y alocada lechuza llamada Pigwidgeon, parecía que también quería obtener un buen banquete de esa ave.
"¿Qué hora es?" preguntó Harry, colocándose sus anteojos y mirando a través de la ventana. A lo lejos, el sol comenzaba a separarse de la línea del horizonte.
"Las siete y media." –contestó Ron mirando su reloj. "¿Crees que ya habrá despertado?"
"No lo creo... me parece que es muy temprano todavía."
"Mejor. Así cuando se despierta me ve ahí con ella. Es decir... nos ve con ella." –se corrigió Ron, sonrojándose por primera vez en el día.
Se vistieron y bajaron al Gran Salón con una compañía anormal en su rutina: Crookshanks. Pero al llegar y ver las cuatro largas mesas completamente vacías recordaron que era muy temprano y aún no era la hora del desayuno; así que dieron media vuelta y, con las tripas pidiendo por algo de comida, se dirigieron a la enfermería.
Para alegría de Ron la puerta ya estaba abierta de par en par, lo que indicaba que el hechizo había sido quitado. No vieron a Madame Pomfrey mientras buscaban a Hermione en los cubículos, así que siguieron adelante con la idea de llevar a Crookshanks con ellos. Finalmente, en la última camilla y escondida tras varios biombos se encontraron con una Hermione durmiente.
Pero no estaba sola. A su lado, perfectamente a salvo de Lord Voldemort, Ginny Weasley reposaba en una silla.
Ambos chicos se detuvieron ante tal escena. Mientras que Ron miraba embobado cómo dormía tranquilamente Hermione, Harry hacía lo mismo, pero admirando el angelical rostro que mostraba Ginny al dormir.
Pero el ensimismamiento de ambos chicos desapareció cuando Crookshanks saltó de los brazos de Ron hacia la cama de su dueña. Se acercó a la mano de la chica que estaba por encima de la colcha y la lamió con suavidad.
Hermione se movió en su cama pero no se despertó.
Ron caminó hacia su amiga y le tomó la otra mano, se inclinó y le dio un rápido pero tierno beso en el dorso.
Lentamente, Hermione movió la cabeza y fue abriendo los ojos de a poco. Estuvo observando el techo por unos segundos y luego giró la cabeza hacia un lado. Ron sonrió ampliamente cuando sus miradas se cruzaron.
"Buen día." la saludó con un brillo en los ojos que Harry nunca había visto en su amigo.
"Ho... hola." respondió con voz débil.
"¿Cómo te sientes?" le preguntó Harry acercándose. Luego lamentó hacer esa pregunta, pues sabía que aún no se sentiría muy bien.
"Uhmm... me... duele... la cabeza..." respondió lentamente. Le costaba formar oraciones.
"¿Viste a quién te trajimos?" le preguntó Ron, estirándose para agarrar a Crookshanks y levantándolo en alto, para mostrarlo.
"Hey... hola..." le saludó Hermione sonriendo. Ron dejó a Crookshanks de nuevo sobre el colchón para que la chica lo acariciara. Se oyó un ronroneo del gato.
"¿Qué... qué me... pasó...?" inquirió Hermione frunciendo el entrecejo y llevándose la mano a la frente.
"¿No lo recuerdas?" preguntó Harry.
"Eeehhh... no..."
"Descuida, Hermione, ya te acordarás. Aunque no sé si será bueno que te acuerdes de eso." agregó luego Ron con preocupación. Seguía tomándole de la mano a Hermione, pero ella parecía no darse cuenta. O si así fue, no se molestó en separarla de la de su amigo.
Hermione lo miró sin comprender, pero no volvió a hablar pues por su cara Harry reconoció que la chica estaba adolorida.
"Ron¿despierto a Ginny?" preguntó Harry, mirando a la chica de reojo.
"Diría que sí... No querrás soportar los rezongos de Ginny si se entera que no le avisamos que Hermione despertó..."
Aunque le hubiese gustado ver a Ginny de esa manera, decidió obedecer al hermano. Dio unos pasos y con unos suaves golpes en el hombro logró despertarla.
"¿Harry¿Qué haces aquí?" preguntó confundida al verlo. Pero luego al recordar que estaba en la enfermería miró hacia la izquierda y su cara se alegró. "¡Hermione!" exclamó, y se levantó de un salto.
"¿Tú... también, Ginny? Díganme... díganme la verdad... ¿fue muy grave lo... que me pasó?"
"Si en verdad quieres saber... te lo contaremos." comenzó Ron, y a continuación pasó a informarle todo lo que le había pasado a su amiga desde la primera vez que Hermione había probado el Animus Possidendi. Cuando hubo terminado, la chica estaba como aturdida.
"¿Realmente me... me pasó eso?"
"¿Y por qué razón estaríamos mintiéndote con algo tan grave, Hermione?" inquirió un Ron indignado. "Ni te imaginas lo preocupado que estuve; estuvimos." se apresuró a arreglar el muchacho, aunque el rubor de sus mejillas se le había adelantado.
"Dinos a quién invocaste." Quiso saber Harry desde el otro lado de la habitación.
La mencionada lo meditó por unos segundos con el entrecejo fruncido.
"No lo... no lo recuerdo."
"Por supuesto que no lo recuerda." Dijo una voz detrás de Harry y los demás chicos. Se giraron y vieron a Madame Pomfrey de pie ante ellos, cargando una bandeja con una jarra, una taza y un frasco con una sustancia verde. "Y así está mejor porque esa persona no es alguien que se debería recordar... En fin, el episodio de anoche se lo borramos de su memoria."
Harry y Ron intercambiaron miradas de intriga.
"¿Usted sabe quién era esa persona?" preguntó Harry.
Madame Pomfrey levantó las cejas.
"Por supuesto que lo sé, yo estaba presente."
"¿Y quién es?" inquirió Ron con ansiedad.
"¿Me creen estúpida como para contestarles?" se limitó a decir la enfermera avivándose de lo que querían los chicos. "Ahora ustedes tres... ¿pueden decirme qué rayos están haciendo a estas horas de la mañana en la enfermería?"
"¿Se supone que hay que responder¿No está claro ya?" bromeó Ron irónicamente.
"No pueden estar aquí. La señorita Granger necesita descansar; cosa que no le dejaron hacer al venir en un batallón a despertarla. Así que les voy a pedir que se vayan."
"Pero nosotros no molestamos... ¿no es así?" –dijo Ginny, pidiéndole ayuda a su amiga.
"No me importa si molestan o no." se le adelantó Madame Pomfrey a Hermione. "El caso es que ella necesita estar por sí sola un buen rato. Descansar; reponer todas las energías que perdió durante su lucha. Las cuales fueron muchas, debo aclarar."
"¿Y si sólo me quedo yo?" –preguntó Ron, colorado hasta las orejas.
"¿Qué parte de que debe estar sola no entienden ustedes tres? No insistan más y lárguense de aquí. ¡Vamos, vamos, afuera!"
