Hola a todos! Tanto tiempo... bueno, en estos meses me di cuenta que el capitulo que subí, el primero despues de casi un año y medio sin escribir nada, no me gustó así que lo reescribí. Hay algunas partes que las dejé, pero en esta nueva versión hice unos cambios importantes en lo referido a Ginny-Harry. También incluí a Malfoy y otros cambios más. Bueno, espero que me haya quedado bien y que les guste. Espero opiniones y gracias.

N/A: a pesar de que ya se publicó oficialmente este libro e incluso ya la saga de Harry llegó a su fin, espero que me sigan leyendo.

Y nada, no puedo dejar de decir que estoy muy contenta con el final de Harry, tal cual lo imaginaba! (no digo más para no arruinar)

Harry Potter por siempre!!! xD

15 – Preparativos

"No confíes en todo lo que te ven tus ojos." Le dijo Hermione. ¿Qué había querido decir con eso? ¿Que Ginny no era feliz con Dean?

Harry desvió la mirada de su almuerzo y buscó a la pelirroja en la mesa de Gryffindor. Allí estaba, jugando con su tenedor, a un lado de Dean viendo cómo él y Seamus se reían entre ellos. En cierto momento, cuando Dean se dirigió a ella, Ginny le sonrió ampliamente, pero cuando éste le dio la espalda Ginny suspiró y distraídamente fijó su mirada hacia donde estaba Harry.

Para horror de éste, sus miradas se encontraron y sintió un vacío en el estómago. Giró la cabeza rápidamente hacia el lado opuesto. ¿Habría notado que la estaba viendo?

"Y si te vio, ¿Qué? Mejor para ti." Le dijo la voz de la conciencia.

"¿…te parece, Harry?" inquirió Ron, haciendo que Harry regresara al mundo real y dejara de escucharse a sí mismo.

"¿Qué cosa?"

Ron entrecerró los ojos.

"Lo que te acabo de decir…"

"Lo siento… me distraje un momento."

"Bueno, como te decía… ¿Qué te parece la idea de hacerle una pequeña fiesta de bienvenida a Hermione?" preguntó Ron con alegría en su rostro. A Harry le resultó gracioso, pues era la misma cara que ponía cuando el gran banquete de Hogwarts aparecía por arte de magia sobre las mesas de Gryffindor. Lo más cómico era que, en definitiva, el regreso de Hermione a la vida normal le ponía tan alegre como cuando comía…

"No está mal la idea…" opinó Harry antes de llevarse un trozo de tortilla a la boca.

"Pensaba en hacer algo pequeño y sencillo. Ya sabes, mañana es lunes y estamos todos con las clases y eso. Pero para hacerle sentir de que en verdad nos hacía falta."

"Claro. Pequeño y sencillo. ¿En la Sala Común, verdad?" preguntó Harry.

"Y sí, en otro lugar no creo. Se me ocurrió en la biblioteca, porque a Hermione le gusta ir allí, pero luego me imaginé la cara de Madame Pince y cambié de idea." Confesó Ron sacando una pluma y un pedazo de pergamino de su mochila.

"¿Le pediste permiso a McGonagall?" quiso saber Harry.

"Lo haré esta tarde. Bueno, estuve planificando las cosas… y le pediré a Ginny que hable con Dean para ver si no puede dedicarse a la decoración de la Sala. Tú, Harry, me puedes ayudar a traer la comida y la bebida de las cocinas. No creo que los elfos vuelvan a darme comida por hoy, pero si en cambio tú vienes conmigo… A ti te adoran." Indicó Ron muy concentrado en sus anotaciones.

"De acuerdo."

"Pero tiene que ser sorpresa ¿ya te lo dije? Yo iré a buscarla a la enfermería y la llevaré a la torre. Nos tenemos que encargar de decirle a la gente que estén todos en la Sala a cierta hora."

"Muy bien. Yo les diré." Sentenció Harry sin poder contener su risa.

Al escuchar a éste riendo, Ron levantó la mirada.

"¿Qué pasa? ¿De quién te ríes?" inquirió mirando para todos lados, buscando en el Gran Salón.

"De… ¡Me río de ti! Jajajajaja… Nunca te vi tan concentrado en algo, y menos en la organización de una fiesta sorpresa…"

"Bueno... Lo que pasa que no es una fiesta sorpresa cualquiera… Es una fiesta sorpresa para Hermione." Aclaró Ron, levemente sonrojado.

"Oh… claaaaro… Es para Hermione…" bromeó Harry sin poder evitarlo. Esto de estar con ella le haría muy bien a Ron, al fin podría empezar a ser un poco más organizado en su vida.

"Ya. Cállate, Harry." Dijo el pelirrojo entre dientes.

WWWW

El domingo pasó sin ningún sobresalto, cosa que tranquilizó a Harry pues había estado esperando que Draco se apareciera de un momento a otro para avisarle cuándo sería ese tan ansiado duelo y no sabía cómo decirle que no a Malfoy.

Pues sí, Ginny tenía razón, no era el momento para enfrentarse.

Había estado todo ese día planeando la fiesta para Hermione junto a Ron y Hagrid, quien los había visto en los terrenos y decidió unírseles con Fang. Hagrid se había ofrecido a prepararles alguna que otra torta para la ocasión, pero los chicos se negaron con delicadeza, poniendo como excusa que no debería ocuparse de ello pues tenía mucho trabajo con su materia y que de eso se encargarían los elfos.

"...que para eso están en Hogwarts ¿verdad?" finalizó Ron como dando por terminada la explicación.

"Bueno… puede que tengan razón…" declaró Hagrid un poco desilusionado.

"Tienes suerte que Hermione esté en la enfermería, si llegaba a escucharte no sé dónde estarías ahora." comentó Harry divertido. Luego volviéndose hacia Hagrid dijo: "Además vamos a ser muchas personas, se te iba a complicar cocinar para todos nosotros"

"Sí, sí, es verdad. Y ahora que lo pienso, mañana se me iba a complicar un poco porque ese día tengo a dos terceros y la clase de quinto de Ravenclaw. Y me encanta esa clase porque está Luna Lovegood, una chica muy entusiasmada con las criaturas mágicas… Es muy simpática, ¿saben? Y es muy agradable hablar con ella. Ejem… claro que no es como ustedes tres, ustedes son mis alumnos favoritos, no los iguala." aclaró Hagrid rápidamente mirándolos de reojo. Ron y Harry se miraron con complicidad.

-¡Ah! ¡Menos mal! Ya empezaba a pensar que nos habías cambiado por lunát… Luna." señaló Ron haciéndose el ofendido, pero luego le sonrió al guardabosque y continuó anotando cosas en el pergamino donde tenía todo lo planeado para la reunión.

WWWW

Y llegó el día lunes.

Pensando que ese día no podría escaparse de Draco, Harry bajó a desayunar pensando en cómo decirle a Malfoy que no lucharía sin hacerle parecer que se había echado atrás por cobarde. En la Sala Común se encontraban algunos estudiantes arreglando sus mochilas o esperando a sus otros compañeros para bajar al Gran Salón. Una de esas personas era Ginny Weasley, pero no estaba esperando a nadie, sino que estaba arrodillada en el suelo, buscando algo por debajo de los sillones. Harry no se había percatado de su presencia pues venía muy concentrado en su mochila, verificando que estuvieran todos los libros de las materias que tendría ese día; por eso fue que se llevó por delante a la chica y se tropezó, cayendo de rodillas al piso.

Al reincorporarse notó la cabellera de la pelirroja saliendo por debajo del sillón.

"¿Quién fue el estúp…?" comenzó a decir, pero cuando vio quien había sido se interrumpió. "Harry… ¿Estás bien?"

"Si, si." Mintió él arreglándose los anteojos. Se miró sus rodillas para ver si se había hecho algo, pero su pantalón estaba intacto. "Discúlpame, Ginny, no te había visto."

"No, Harry, yo era la que estaba a mitad de camino" indicó con una tímida sonrisa.

Harry se la quedó mirando por un momento. Se había quedado sin palabras… "Ya basta, deja de mirarla como un imbécil y dile algo." Le dijo esa voz que ya estaba cansándolo.

"Y… ¿qué hacías? ¿Buscabas algo?" preguntó por fin.

El rostro de Ginny se ensombreció.

"Sí. No puedo creer que la haya perdido… Y no sé dónde se me pudo haber caído." Contestó buscando en el piso con la mirada.

"¿Qué se te cayó?" preguntó Harry mirando a su alrededor.

"Una pulserita que me obsequió Dean."

Harry sintió como si un gancho de carnicería se le clavara en las entrañas y comenzara a tirar de él. Dean… Dean… Ese nombre le estaba comenzando a caer mal.

"…Es plateada con pequeñas flores talladas." Había seguido diciendo la chica.

"Te ayudo a buscarla si quieres." se ofreció Harry dejando la mochila en el suelo. "¿Buscaste en tu dormitorio ya?"

"Sí, di vuelta todo pero no está allí. Espero que esté por aquí sino no sé cómo haré para explicarle que la perdí… era de su abuela…" explicó Ginny apesadumbrada.

"No te preocupes, la encontraremos." dijo Harry firmemente y comenzó a buscar entre los almohadones del sillón mientras Ginny seguía buscando por el piso.

"¿Ya sabes lo de la fiesta de bienvenida?" preguntó Harry para sacarle por unos minutos la preocupación a la chica.

"Sí, ayer Ron me dijo. Y me parece perfecto. Un poco raro que venga de parte de mi hermano pero… me alegra bastante. Haber afrontado lo que sentía por Hermione le está haciendo muy bien."

"A mi también me sorprendió. Hasta tiene todo anotado qué persona se encarga de cual y tal cosa." Decía Harry mientras buscaba entre los almohadones de otro sillón.

"A Dean le pidió que se encargara de la decoración, y por supuesto yo me ofrecí a ayudarle. Digamos que no le dio mucho tiempo de anticipación para preparar las cosas como Dios manda, por eso Dean está…" pero se quedó en silencio. Harry la miró y pareció que Ginny había recordado el paradero de la pulsera.

Se acercó a la mesa y comenzó a buscar en el piso, haciendo levantar los pies de los que estaban sentados a ella sin importarle las protestas que éstos hacían. Sin embargo, cuando se puso de pie volvió a ensombrecérsele el rostro.

"No puede ser, no está."

"Bueno, tranquila. Tengo una forma de buscarla. ¿Ya desayunaste?" Le preguntó Harry acercándose a ella.

Ginny negó con la cabeza y luego se pasó la mano por el pelo, preocupada.

"No lo puedo creer… Dean me..." comenzó a decir pero Harry la interrumpió entregándole su mochila.

"Ya lo arreglaremos. Bajemos a desayunar." Ordenó éste agarrando luego la suya y saliendo de la sala.

El Gran Salón ya estaba lleno de estudiantes desayunando. Cuando Harry y Ginny entraron, el primero se dirigió a la mesa de Ravenclaw seguido por Ginny, buscando a Luna con la mirada entre los integrantes de la casa. Allí la vio, escribiendo muy concentrada en un pergamino, con su varita detrás de la oreja.

"Hola Luna, ¿estás ocupada?" saludó Harry al llegar a su lado. Luna levantó la mirada y los saludó con la pluma.

"No. Buen día… ¿Quieren sentarse?" invitó Luna corriéndose a un lado.

"Gracias, pero es un momento nada más. Necesito que me hagas un favor…"

"¡Claro Harry! Para tí lo que sea. Pero antes ¿podrías ayudarme en algo? Sé que a Longbottom le gusta herbología, y ahora que recuerdo… el verano pasado salió un artículo en El Quisquilloso sobre las hiedras furinculosas de la Mesopotamia y su descubrimiento para la curación de hongos en zonas del cuerpo que… no estamos en el lugar apropiado para hablar de ello, pero ¿crees que a Neville le gustará que se lo entregue?"

"¿Neville?" repitió Ginny asombrada. "¿Y qué pasó con Ron?"

"Sí, me apresuré en mandarle la carta a tu hermano… ahora no me parece interesante. Pero Longbottom… wow… la otra vez me encontré con él en la biblioteca y no te haces idea de cuánto hablamos…" Y se quedó en silencio, mirando al techo con sus grandes ojos perdidos en algún lugar del cielo y una sonrisa un poco tonta.

Harry y Ginny miraron al techo también, pero no vieron más que un cielo azul y algunas nubes pasando lentamente.

"¿Dices que le gustará?" preguntó enseguida Luna con su voz natural, como si ese breve instante nunca hubiese pasado.

Harry bajó la mirada, divertido.

"Creo que sí." Contestó, esperando que su compañero de cuarto no sufriera de hongos en ciertas partes del cuerpo…

"Sí, muy considerado de tu parte." Agregó Ginny sonriendo. Por el rostro de la chica, Harry supuso que también estaba pensando lo mismo que él.

"¿Qué me querías pedir, Harry?" inquirió Luna sin apartar la vista de su pergamino mientras escribía apresurada.

"Bueno, quería saber si… la vez que tu amiga perdió algo, el snorkack pudo encontrarla." Harry pudo ver por el rabillo de su ojo que dos chicas de Ravenclaw que estaban sentadas frente a Luna lo miraron con atención.

"Oh si, Ronald es muy eficiente." Contestó Luna afirmando con un movimiento de cabeza y sonriendo con satisfacción. "Creo que traerlo aquí fue lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Ha encontrado pila de cosas, que incluso nadie se había dado cuenta que las habían perdido. ¿No te parece asombroso? Y todo lo hizo Ronnie por su cuenta…"

Las chicas rieron por lo bajo, pero cuando Ginny les clavó la mirada, se callaron al instante y volvieron a lo suyo.

"Te pregunto porque Ginny perdió algo que no es de ella y debe encontrarlo pronto." comentó Harry. "¿Te molestaría si te lo pido por esta tarde?"

"¿Molestarme? Puff... Creo que le hará bien conocer a otra gente. Solo tienes que decirle lo que buscas, darle algunos detalles del objeto y al rato te lo trae." Explicó Luna mientras sacaba de abajo de la mesa la jaula con el animal color naranja.

"Gracias Luna, te debo una." Agradeció Harry tomando la jaula con la mano derecha. En ese momento casi todo el alumnado tenía la vista fija en él y el snorkack, pero no le importó lo que pensaran los demás.

"Sólo trata de no perderlo de vista. Le gusta vagar por el castillo buscando cosas." Aclaró la chica, y luego sacó de su bolsillo de la túnica el silbato que usó aquella vez que lo buscaba dentro de las armaduras. "Por las dudas."

Harry lo agarró y lo guardó en su bolsillo.

"Bueno, adiós."

"Y muchas gracias, Luna." agregó Ginny antes de seguir a Harry hacia la mesa de Gryffindor.

Ni Ginny ni Harry hicieron caso a las miradas y risas de los alumnos que los vieron atravesar el Gran Salón, pero al sentarse ambos a los lados de Ron, éste dijo:

"¿Quiéres hacer el favor de desaparecer ese bicho? Todo el mundo está observando."

"Lo noté. Pero ya tendrías que haberte acostumbrado a no hacerles caso, Ron, luego de seis años..." Indicó Harry dejando el animal encima de la mesa y sirviéndose chocolate caliente. Ron solo emitió un gruñido.

"No lo pongas encima de la mesa, Harry, con toda la comida…" Rezongó Ginny, estirándose y agarrando la jaula para dejarla sobre el banco, a un lado de ella. Luego se volvió y miró a Harry.

"Si logro encontrarla, no sabré cómo devolverte el favor."

Harry la miró por encima de su taza y sintió un calor recorrer su cuerpo. No sabía si era por el chocolate caliente que estaba bajando hacia su estómago o si fue por el comentario de la chica. Prefirió pensar que fue por el chocolate.

"En realidad no sabemos si funciona… Ya sabes cómo es Luna…" comentó Harry incómodo.

"No importa. Te agradezco igual el intento."

"Oh, por los pantalones de Merlín…" comenzó a decir Ron mientras se interrumpía al poner mermelada en su tostada. "Sólo ustedes dos le piden ayuda a Lunática…"

"No decías lo mismo cuando el año pasado en el Ministerio te defendía de los Mortífagos mientras tú andabas jugando con los cerebros." Recordó Ginny perspicazmente.

Ron resopló y miró a su hermana.

"No andaba jugando, ¡esos cerebros se empecinaron con mi persona! Reconozco que Luna se las manejó muy bien con ellos, pero…"

"Pero nada. Puede ser un poco excéntrica y…" comenzó a decir Ginny pero su hermano la interrumpió:

"¿…y loca? ¿…y extraña?"

"…y fuera de lo común…" agregó Ginny mirando con severidad a Ron, "pero es una buena amiga. Siempre está ahí cuando la necesitas. El ED fue un ejemplo, la lucha en el Ministerio es otro, y ahora con el snorkack lo demuestra más. No te hizo nada para que la desprecies así."

"Me hizo sí… me escribió un poema. ¡Un poema! ¡Lunática a mí!" gritó Ron con exasperación. Luego hizo un gesto de asco al fijar la vista en la chica.

"¿Así que fue ella quien te mandó la carta?" preguntó Ginny haciéndose la que no sabía nada. Se le comenzó a dibujar una sonrisa pícara al ver a su hermano con esa cara pero se detuvo cuando Ron se dio vuelta y le dijo:

"Como escuchas. Incluso se hizo pasar por Fleur Delacour, pero Harry el otro día me confesó que había sido Luna…"

Ginny estalló en carcajadas. Ron, en cambio, no le encontraba la gracia.

"¡Por favor, Ron! Fuiste tú solito quien creyó que Fleur había escrito esa carta." dijo Ginny y continuó con las risas.

Ron la miró inexpresivamente.

"Igual ahora ya no importa esa tal Fleur ni nadie más porque al fin estoy con Hermione."

"Aaaah… porque está con Hermione" repitió Harry en tono de burla y se unió a Ginny con las carcajadas.

"¿Qué les pasa a ustedes dos? Se juntan y son insoportables... –comentó Ron colocando el cuchillo de la mermelada en su lugar y llevándose la tostada a la boca.- Bueno, el hecho es que me escribió un poema… Y 'enzima' le 'puzo' mi 'nombde' a 'eza' 'coza'…" tragó la comida "y nunca hice nada para que se fijara en mí. Nunca." Decía Ron espantado.

Harry terminó de reírse y le dio unas palmadas en el hombro.

"Lamento ser yo quien te dé esta terrible noticia, pero… resulta que tú ya no le atraes." Dijo Harry simulando estar triste, por lo que Ginny comenzó a reír de nuevo. Ron abrió los ojos y se giró hacia Harry.

"¿De veras? ¿Ya no gusta de mi?" preguntó Ron esperanzado y al ver que Harry le decía que no con la cabeza, levantó sus brazos en señal de triunfo, como si Gryffindor hubiese anotado un punto decisivo en una final. "¡Pero un día mejor que éste no creo que haya habido nunca! Vuelve Hermione a la torre y me entero que Lunática no anda más detrás de mí. Nada puede arruinar este momento. ¡Qué bien!" y le dio un gran mordisco a su tostada.

Harry y Ginny se miraron y sonrieron a la vez. Ginny hizo una mueca y desvió rápidamente la mirada hacia el snorkack y se puso a juguetear con él. Harry aguantó su mirada en ella unos segundos, luego siguió con su desayuno. De vez en cuando trataba de mirar de reojo a Ginny, pero le resultaba difícil pues Ron estaba entre ellos dos. Luego de varios intentos fallidos, Harry desistió para tratar de no levantar sospechas en su amigo.

Cuando Ginny terminó de comer, se puso de pie y agarró el snorkack.

Harry al ver eso se puso de pie también.

"¿Te ayudo a buscar la pulsera?"

"Eres muy amable, pero tengo clase ahora."

"¿Y vas a andar con el animal por el castillo?" preguntó Ron rápidamente.

"Sí, ¿algún problema?"

Ron miró al snorkack por un momento y luego dijo:

"No, ninguno… aunque si me llegas a ver por los pasillos..." comenzó a decir Ron pero Ginny le interrumpió.

"...voy corriendo, te estampo un beso y dejo a Ronnie contigo ¿verdad?" terminó Ginny sagazmente.

Ron gruñó de nuevo.

A Harry le encantaba ver cómo Ginny lograba causar ese efecto en su hermano.

"Si quieres, Harry, luego puedes ayudarme a buscar la pulsera." le ofreció Ginny.

"De acuerdo, no hay problema…"

Ginny sonrió tímidamente.

"Bien, entonces nos vemos en el almuerzo. Hasta entonces." Saludó la chica, y dio media vuelta.

Harry la observó salir del salón y finalmente se sentó.

"Mmmm…" murmuró Ron mirando de reojo a Harry, pero éste se sirvió más chocolatada sin hacer caso.

"Ejem, ejem" tosió Ron con ningún disimulo.

"¿Tienes algo trancado? ¿Te alcanzo el agua?" inquirió Harry.

"¿Qué van a hacer ustedes dos?" preguntó Ron tratando de parecer indiferente, y Harry, sin poder evitarlo, sintió que sus mejillas se enrojecían.

"Voy a ayudarla a buscar una pulsera que perdió… de Dean." Agregó eso último rápidamente y con voz grave, pues sabía cómo se pondría Ron al escuchar el nombre.

"Oh… bueno... Mejor que seas tú y no él quien la ayude. Cuestión de confianza, ya sabes." Indicó Ron muy serio palmeándole la espalda a Harry.

Si tan solo Ron supiera lo que estaba pasando por el interior de su amigo...

WWWW

Harry y Ron salieron de Transformaciones y se dirigieron al Gran Salón. Se sentaron y ambos comieron con prisa la comida, pues Ron quería ir a la Enfermería a visitar a Hermione y Harry tenía que reunirse con Ginny.

Cuando hubo terminado, se despidió de Ron y caminó hasta el otro sector de la mesa de Gryffindor en busca de la pelirroja. Estaba sentada junto a Dean y del otro lado estaba Ronald en su jaula. Se acercó y le dio unos golpecitos en el hombro para que se diera vuelta.

"¿Estás lista?"

"Eh... En realidad..." comenzó a decir Ginny pero se detuvo sola. Miró a Dean y luego volvió a hablarle a Harry. "Voy a ayudar a Dean con la decoración. Tiene que estar pronta para hoy y prometí ayudarlo..."

Harry sintió que el piso había desaparecido. Se estaba cayendo...

"Cierto, la decoración..." repitió Harry. De pronto sentía un calor recorrer todo su cuerpo que lo hacía temblar. Quería salir de allí.

"Lo siento, Harry. Me había comprometido ya..." Se excusó Ginny. Dean se dio vuelta en ese instante y se dirigió a Harry.

"Pueden dejarlo para otro día ¿cierto amigo?" inquirió el chico, posando su brazo encima de los hombros de la pelirroja. "Si Ron me hubiera dicho todo unos días antes, lo haría todo sólo, pero... ya ves..."

"Sssi... claro... Ron..." Harry desvío la mirada de la pareja y se fijó en Ron, que ya estaba saliendo del Gran Salón en dirección a la Enfermería. Se sentía furioso con Ron, con Dean, con Ginny... "Bien. Yo... tengo que... Nos vemos luego. Adiós."

Sabía que su despedida fue repentina pero necesitaba salir de allí. Le faltaba el aire. Caminó con paso decidido hacia el Gran Salón y salió a los terrenos. Siguió caminando haciéndole caso a sus pies. Se detuvo al llegar a la orilla del lago. Naturalmente no había ningún estudiante allí porque estaban todos almorzando, así que tomó la primer piedra que tuvo a su alcance y la lanzó con fuerza al agua. Deseó que el calamar gigante se hubiese sentido amenazado y salido a la superficie para luchar contra Harry, pero para su decepción, nada se movió en las profundidades.

Exasperado, Harry pateó otra piedra y se dejó caer en la orilla.

El haber pasado gran parte de la mañana con Ginny le había alegrado el día, y se había hecho ilusiones de volver a compartir unas horas más, mientras usaba como excusa ayudarla a encontrar esa pulsera; una pulsera que ni siquiera quería encontrar por el solo hecho de haber sido un obsequio de Dean...

Todas estas cosas que le estaban pasando por su cabeza lo asustaban. Nunca antes había sentido tantos celos de alguien. Recordaba haber sentido algo así en su cuarto año, al ver que Cedric había conseguido que Cho lo acompañase al Baile de Navidad, pero no fue tan fuerte como ahora.

¿Desde cuándo quería pelearse con Ron a causa de no poder estar al lado de una chica? "No, Ron no tiene la culpa, sólo yo"

Y sí, esa voz que ya venía escuchando desde el comienzo del año tenía razón. Reconoció que él era el único culpable, por haberse fijado tarde en Ginny. Ella ahora ya lo había olvidado, superado totalmente, estaba feliz con Dean. En cambio él... se dio cuenta tarde de que la persona que él estaba buscando la tuvo siempre a su lado y nunca la vio.

Se quedó un rato más allí, meditando y maldiciéndose a sí mismo. Cuando empezó a sentir los gritos de los estudiantes que salían del castillo para ir a sus clases en los invernaderos o con Hagrid, decidió volver.

Durante Defensa Contra las Artes Oscuras no conversó mucho con Ron. No porque siguiese enojado con su amigo, sino porque el pelirrojo estaba tan enfrascado en los planes de la fiesta que sólo le prestaba atención a las listas que tenía sobre la mesa y de vez en cuando levantaba la vista para atender a lo que Fleur Delacour decía, sacaba apuntes, y luego volvía con los planes. Harry en cambio, no supo cuál era el tema de la clase del día, sólo veía que Fleur se paseaba por el salón, escribiendo mágicamente en el pizarrón y de vez en cuando contestando alguna pregunta que le hacían Lavender Brown o Parvati Patil, quienes curiosamente, habían comenzado a usar el pelo lacio, suelto y más brillante de lo común, tal cual lo llevaba la profesora francesa.

Sonó el timbre y Ron se paró de un salto.

"Harry, yo ahora voy a ir a la Enfermería para llevarle los apuntes a Hermione. La voy a entretener un rato y a las 5 de la tarde arrancamos para la torre de Gryffindor. Así que..."

"...tenemos que estar prontos. Lo sé, Ron. Tú preocúpate de lo tuyo, quédate tranquilo." Le terminó la oración Harry, apoyándole una mano en el hombro.

"Es que quiero que sea perfecto."

"Y lo será, ya verás. Vamos, anda. Nos vemos en un rato." Le dijo Harry. Se despidieron y cada uno arrancó para distintos lados.

Harry fue a las cocinas y junto con Dobby pidió a los elfos si podía llevar algo de comida a la torre de Gryffindor. Claro que no se negaron, incluso se ofrecieron a hacerla aparecer en la mesa de la Sala Común a la hora prevista de la llegada de Hermione, así le evitarían problemas a Harry si algún profesor lo llegaba a ver caminando por el castillo mientras cargaba con comida que seguramente pensarían había sido robada de las cocinas. Profundamente agradecido Harry salió de allí, no sin antes dirigirse a Dobby nuevamente:

"Y por supuesto que tú estás invitado también."

"¿Lo dice en serio, señor? ¿Harry Potter quiere que Dobby vaya a la fiesta con sus amigos?" preguntó el elfo con los ojos más mojados de lo común.

"Solo yo no. Ron también, y a Hermione le va a dar mucho gusto verte allí." Explicó Harry sonriendo.

"Sí, la señorita Granger... Claro que iré, señor. Si Harry Potter y sus amigos quieren que Dobby esté presente, así será. ¡Muchas gracias, señor!"

Cuando llegó a las escaleras de mármol contento porque ya había hecho su parte en los planes de la fiesta, una voz que arrastraba las palabras al hablar lo hizo detenerse.

"Miren... El Elegido vagando sólo por el castillo... sin el traidor y sin la sangre sucia... ¿qué pasó, Potter? ¿Te crees demasiado importante que andas buscando nuevas juntas, o prefieres andar por tu cuenta?"

Crabbe y Goyle se rieron por lo bajo. Harry alcanzó a oir que Crabbe repetía "El Elegido... tonterías..."

Harry no contestó. Se limitó a darse media vuelta y enfrentar a Draco. Permaneció con las manos dentro de los bolsillos de la túnica, tocando su varita por cualquier imprevisto.

"¿Tampoco contestas las preguntas que te hacen ahora? Ya veo, solo las contestas si son para alguna nota en El Quisquilloso. Qué bajo has caído, Potter..."

"¿Qué quieres, Malfoy?"

Una sonrisa se dibujó lentamente en el rostro de Draco.

"¿Has practicado tu defensa?"

"No necesito practicarla. A diferencia de ti he tenido varios duelos a lo largo de estos años. En todo caso el que tendría que practicar debería ser otra persona..."

Por los ojos de Draco pasó una luz que Harry no pudo distinguir el significado. Apretó su varita con más fuerza dentro de la túnica.

"Mañana, a media noche. Y para que veas que yo sí se las reglas de cómo son los duelos, te dejo poner a ti el lugar." Informó Draco.

De pronto se acordó de Ginny y de que no quería luchar contra Draco para no perder la confianza de la chica, pero luego de lo sucedido en el almuerzo ese recuerdo se borró. Aún sentía rabia y quería librarse de ella lo más rápido posible.

Harry paseó por cientos de lugares del castillo dentro de su mente, buscando el mejor lugar para luchar. Como era a media noche debería ser un lugar donde no pudieran ser vistos ni oídos por el señor Filch, Peeves o cualquier otra persona del castillo.

"La sala de Menesteres. Imagino que ya sabes dónde queda..."

"Sí, tengo un vago recuerdo de verte a ti el año pasado escabulléndote dentro."

"Encontrémonos en el pasillo, si te parece bien." Señaló Harry rápidamente, seguro de que Draco no conocía el secreto para que la habitación secreta se dejara ver. La haría aparecer estando con Draco.

Malfoy levantó una ceja, intrigado.

"No veo por qué allí... pero... de acuerdo, te dejé decidir y así lo haremos."

"Perfecto." Sentenció Harry dándole la espalda a Draco y comenzando a subir las escaleras.

"Potter, dile a Granger que disfrute al máximo esta fiestecita que le están preparando, porque sospecho que no volverá a tener niguna otra."

Harry se giró bruscamente.

"¿Qué quieres decir, Malfoy?"

"Agradece que te estoy avisando con anticipación."

"¿A qué te refieres?" insistió Harry con más fuerza.

"Ya te enterarás. Hasta mañana, Potter."

Y sin decir más, Draco desapareció camino a las mazmorras de Slytherin.

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Espero que haya sido interesante. Dejen reviews. Saludos a todos!