Hola a todos. Aquí tienen el siguiente capi. Que lo disfruten.

Como siempre, vale decir que los nombres de personajes y lugares como de otras cosas que reconozcan son propiedad de JK Rowling y WB. Yo solo hago esto por diversión.

16 – La fiesta

Harry estaba sentado en una mesa de la Sala Común, con un libro abierto y un pergamino a su lado, pero no estaba atento a la lectura, sino que estaba escuchando con gran atención lo que pasaba del otro lado del retrato de la Dama Gorda, por medio de las Orejas Extensibles de Fred y George. Cuando sintió que la voz de Hermione se iba acercando, quien pedía a Ron que dejara de preguntarle cómo se sentía porque sino lo hechizaría para ponerse en práctica de nuevo, Harry guardó las Orejas dentro de su mochila y trató de leer el texto que tenía delante.

El retrato se abrió y Ron y Hermione entraron a la Sala Común. Allí no había nadie más que Harry haciendo su tarea. Cuando los vio entrar se puso de pie y fue a recibir a Hermione.

"¿Cómo te encuentras?"

Hermione rodó sus ojos y luego contestó:

"Estoy bien, estoy bien. Ya no quiero volver a escuchar..." pero un estallido no la dejó terminar. Al mismo tiempo que un "¡Sorpresa!" general inundó la habitación, en un abrir y cerrar de ojos habían caído serpentinas de todos colores desde los balcones, y una cola de personas bajaban apresurados por las escaleras hacia ella, encabezada por Ginny.

"¡Bienvenida, Herms!" le dijo yendo a su encuentro y abrazándola.

"Pero... ¿qué es todo...?" dijo mirando la sala por encima de la cabeza de la pelirroja. La mesa en donde antes se encontraba la tarea de Harry ahora estaba llena de vasos, platos con comida y jarras con jugo de calabaza y alguna que otra botella con cerveza de manteca. Una enorme pancarta cruzaba la habitación de lado a lado, con la leyenda "Extrañábamos a nuestra Sabelotodo" y un dibujo encantado abajo, donde una Hermione un poco seria levantaba su mano en alto una y otra vez (como si estuviera pidiendo la palabra) y a su lado el reloj de los puntos perteneciente a Gryffindor.

Hermione enarcó las cejas ante esa imagen de sí misma y miró a Ron de reojo.

"A mí no me mires, yo no tuve nada que ver con eso..." se apresuró a decir defendiéndose. "Yo sólo ideé la fiesta."

Y a continuación Hermione lo agarró del cuello y lo atrajo hacia sí, plantándole un beso delante de todos los presentes, lo que hizo que todos aplaudieran y lanzaran algún que otro aullido.

"¡Gracias!" le dijo a Ron una vez separados. Hermione se dio media vuelta para poder saludar a las otras personas que se acercaban, mientras que Ron había quedado estupefacto, completamente colorado.

Harry se le acercó.

"Buena forma de hacerlo oficial ¿no?" le dijo a su amigo y lo palmeó en la espalda, haciendo que volviera a la realidad.

"Nunca me... imaginé que sería así, delante de toda la Casa..." señaló Ron lentamente.

"¡Alucinante!" indicó Seamus acercándose a ellos dos. "¡Hermione y tú... novios! Entonces… dime, Ron¿cuál de los dos tomó la iniciativa?" preguntó con profundo interés.

"Yo. ¿por qué?"

"¿De veras¿No fue Hermione?" inquirió Seamus desilusionado.

"No... fui yo. ¿Por qué tanta...?" quería saber Ron, pero se calló cuando Seamus abrió su boca para hablar.

"Lo que pasa es que tus hermanos Fred y George, cuando estábamos en cuarto año, presentaron una apuesta en todo el castillo sobre quién sería el primero en declararse de ustedes dos, y bueno... yo había apostado por Hermione. ¿Estas seguro que no fue ella?" repitió Seamus esperanzado.

Ron estaba atónito.

"Mis propios hermanos... Bueno, en realidad no es ninguna sorpresa... ¿Tú también estás dentro, Harry?" inquirió rápidamente.

"No, es la primera vez que lo escucho." Respondió un poco divertido.

"Y si hubieras querido participar, tampoco te hubiésemos dejado entrar. Tienes relación directa con ambos, y podías influir en el resultado para beneficio tuyo ¿entiendes?" explicó Seamus, antes de tomar otro sorbo de cerveza.

"¿Fred y George sólo manejaban las apuestas o también apostaron?"

Seamus sonrió.

"Las dos cosas."

"Pero… ¡con ellos tengo una relación más directa que con Harry¡Somos familia¿Cómo es que ellos pueden…?"

"Ellos no estaban las 24 horas del día con ustedes dos así que, teóricamente, tenían derecho."

"Sí, pero yo estoy con ellos durante todo el verano, y vacaciones… Ahí ustedes nunca se enterarían si hacían trampa."

"No lo creo, Ron, porque no apostaron por ti."

"¿Ah, no¿Eligieron a Hermione?" dijo sonriendo ampliamente. "¡Les gané¡Al fin les gané en algo!" festejó levantando las manos hacia el cielo.

Harry se rió de su amigo y decidió dejar a un lado ese grupito, acercándose a Hermione, quien estaba siendo saludada por el resto de los alumnos de la casa.

"...todo muy lindo. Y la pancarta... ¿de veras me veo así en clase?" le preguntó divertida a Dean.

"Es lo que la gran mayoría respondió de ti cuando les pregunté sobre una característica tuya. Si te incomoda lo cambiamos."

"No, no, me encanta. ¿Me la puedo quedar?"

"Por supuesto, es tuya." Respondió Dean. Cuando éste percibió que Harry se había integrado al montón, se disculpó y se fue con Ginny, quien estaba sirviendo jugo de calabaza a dos niñas de primer año que se sumaron al festejo.

Harry siguió observando a Dean fijamente.

"¿Sucedió algo con Ginny?" le preguntó Hermione en voz baja.

"¿Lo qué? No." contestó distraídamente, desviando la vista y centrándose en su amiga.

Hermione hizo una mueca.

"Pues eso parece... apareciste y se fue."

"Ni idea, cada uno es libre de hacer lo..." comenzó a decir Harry pero fue interrumpido por Parvati Patil.

"¡Hermioneeeee!" gritó agudamente. La saludó en ambos cachetes con rapidez y se puso las manos en la cintura en forma de tetera. "Lo tenían bien oculto ustedes dos ¿eh? Picarones... Ese beso fue ma-ra-vi-llo-so! Con Lavender siempre comentábamos que ustedes dos iban a terminar juntos ¿verdad Lav?"

Lavender, un poco más atrás de Parvati, contestó con voz baja un tímido "sí."

"¿Y hace cuánto que ocurrió esto? Debe haber sido en estos días, porque al principio se trataban mal como siempre. A menos que disimularan delante de todos porque quizás les daría vergüencita hacerlo público pero..."

"Fue en estos días, Parvati." Le interrumpió Hermione un poco mareada de la perorata de la muchacha.

"Lo supuse. Con esto que te pasó supongo que Weasley se dio cuenta y no lo dudó un segundo. Muy romántico... Y entre nosotras, Hermy ¿qué va a pasar con Viktor¿Lo sabe, no lo sabe...? Cuenta, cuenta..." insitió Parvati mirándola expectante.

"Ya lo sabe."

Parvati levantó sus cejas.

"Oh... ¿quieres decir que está libre? Es decir¿terminaron?"

"Sí, ya no estamos juntos."

Parvati y Lavender intercambiaron miradas cómplices.

"Oh... Ejem… ¿Te molestaría mucho si luego te pido la dirección de Viktor para mandarle alguna carta? Para que tenga a alguien que pueda consolarlo en este momento... tan especial. ¿Puedes? No te molesta ¿verdad?

"No, Parvati, no me molesta. Mañana te la doy."

"¡Uy¡Eres una genia! Y que bueno que ya estés mejor. Te extrañábamos. Nos vemos, Hermy, cuídate." Y sin decir más se dio media vuelta y se fue con Lavender casi corriendo hacia un sillón. Harry estaba seguro que estarían planeando su próximo paso para conquistar al ahora soltero Viktor Krum.

"¿Hermy?" repitió Hermione mirando con espanto a Harry. "¿Desde cuando me llama Hermy?"

Un flash inundó la Sala. Harry y Hermione se frotaron los ojos por la ceguera de la luz blanca y luego vieron a Colin Creevey con la cámara fotográfica en sus manos. Se estaba acercando a saludarla pero se quedó con sus palabras en la boca pues Ron había agarrado a Hermione de un brazo y se la estaba llevando hacia un sillón.

"Sí, sí, todo muy lindo. Gracias a todos por estar presentes, pero esta chica necesita tranquilidad. Ya basta de estar rodeada de gente y abrazos y besos y gritos... Es mucho para el primer día." Explicó Ron en voz alta mientras iban camino al sillón. "Pueden seguir comiendo, bebiendo, charlando y todo lo que quieran pero a Hermione traten de no molestarla. Se agradece..."

"Eres un maleducado, Ron. El pobre de Colin me venía a saludar y me apartaste." Señaló mientras se sentaba.

"No estás bien todavía. Imagínate mañana cómo será cuando Ernie y Susan y todos los de las otras casas quieran saludarte también."

"Mañana llegas a hacer lo mismo que acabas de hacer, y ni te imaginas lo que te pasará, Ronald Weasley." Le amenazó la chica.

Ron tragó saliva.

"Mañana ya vas a estar perfectamente bien, no hará falta que yo te esté cuidando..." se apresuró a decir el pelirrojo, sentándose a su lado. "¿Quiéres que te traiga algo de comer¿De beber?"

"Ya que mañana no tendré este servicio tuyo... de acuerdo. Quiero un... ¿Qué hay para comer?"

Ron lo pensó un poco.

"Te traigo los platos y tú eliges." Contestó, poniéndose de pie y alejándose hacia la mesa.

Harry y Hermione quedaron sentados frente a frente.

"Entonces, Harry ¿qué pasó con Dean?" inquirió la muchacha.

Harry suspiró y miró a Dean Thomas bailando con Ginny.

"Nada." Sentenció Harry.

"Señorita Granger, Dobby y los demás elfos domésticos de Hogwarts le damos la bienvenida. Es un placer tenerla de vuelta, señorita."

Dobby se había acercado sigilosamente y se estaba inclinando frente a ella. Su larga nariz casi le tocaba el piso.

"Eres muy amable, Dobby. Que lindo que tú también estés aquí con nosotros." Contestó Hermione sonriendo.

"Bueno, sí, el señor Harry Potter dijo que a usted le gustaría que viniera, y aquí estoy. ¿Le gusta lo que hicimos con el menú? Lo hicimos aparecer en la Sala Común sólo para la ocasión."

"Oh... eso es... muchas gracias, Dobby. Espero que no les haya causado problemas." Indicó Hermione un poco incómoda.

"No, no, los elfos y Dobby trabajaron con mucho gusto. A pesar de que aún no les gusta mucho la idea de que usted les dejara gorritos para liberarlos, creen que usted, Hermione Granger, es muy buena persona."

Hermione se puso colorada.

Ron llegó con tres platos en cada mano, sosteniéndolos entre los dedos y en los antebrazos.

"Hay una gran variedad de tartas. Te traje algunas, las que sé que a ti te gustan, pero si quieres puedo volver y traer las otras..."

"No, no, gracias Ron, así está bien." Lo detuvo Hermione. Paseó la mirada por los platos y tomó una porción de tarta de espinaca.

Ron quedó parado frente a ella, cargando con los platos en los brazos. A su lado estaba Dobby, que miraba al pelirrojo con una pequeña sonrisa. Harry creyó estar pensando lo mismo que el elfo: "actúa tal cual un elfo doméstico"

"¿Qué tal, Dobby? Gracias por todo esto, la verdad que se portaron diez puntos. No esperaba tanto..." lo saludó Ron desde arriba, tratando de mantener el equilibrio con los platos.

"No es nada, señor. Disculpen, pero Dobby tiene que marcharse. Tengo que ayudar a los otros elfos en las demás tareas. Muchas gracias, Harry Potter, al señor y sus amigos." Y nuevamente hizo una reverencia.

"Gracias a ti, Dobby." Respondió Harry.

"Cuídese, señorita, se comenta que vienen tiempos malos. Hasta luego." Se despidió y el elfo hizo sonar sus dedos, desapareciendo del lugar.

"¿Tiempos malos¿Qué quiso decir?" preguntó Ron mirando a Harry, pero no contestó. En lugar miró a Hermione. Lucía perturbada, se había quedado con la mirada fija en la alfombra, donde segundos antes había estado el elfo. Harry se puso de pie y le dijo a Ron al oído:

"Sácala a bailar"

Ron miró a Harry y asintió en silencio. Dejó los platos encima del sillón que había ocupado Harry y tomó una mano de Hermione.

"Ven conmigo."

Hermione volvió en sí.

"¿A dónde vamos?"

Ron sonrió de oreja a oreja pero no le dijo nada. La guió hasta el espacio que habían armado en el centro de la Sala Común como pista de baile y se metieron entre la gente.

Harry pudo oír la risa de Hermione, diciendo:

"¡No me vayas a pisar!"

Harry se mantuvo de pie, observándolos con una pequeña sonrisa en su rostro. Era increíble ver que esa escena estaba sucediendo frente a él, después de seis años de aguantar sus idas y venidas, sin atreverse a decirse que ambos se sentían atraídos por el otro, y que por esa razón más se peleaban. Ron y Hermione habían nacido para estar juntos y Harry estaba seguro que luego de todo lo que habían vivido, nada podría separarlos. Y era sencillamente perfecto.

Colin se acercó a la pareja y los fotografió. El flash despertó a Harry y decidió acercarse a la mesa y servirse cerveza de manteca, para no quedar como un tonto "sentimental" delante de todos los Gryffindor. Separó un vaso limpio del resto y se sirvió la cerveza. A su lado se le unió Ginny.

"Hola." Saludó la chica sin aliento. Tenía las mejillas sonrojadas y se le veía agitada por el baile.

"Hola." Contestó a su vez Harry, secamente.

"¿No bailas?" le preguntó mientras se servía jugo de calabaza.

"No." Respondió sin atreverse a mirarla a los ojos. Prefirió observar a Neville bailando en medio de la pista con una chica que a Harry le pareció que estaba en tercer año.

"Pero en el Baile de Navidad bailaste." Comentó Ginny sonriendo.

"No sé bailar. Parvati terminó con todos los pies machucados esa noche." Informó Harry sin ganas. Se quería ir de allí.

"Es cuestión de práctica. ¿Quieres intentarlo?" invitó Ginny sin terminar la oración, alargando su mano y mirándolo a los ojos. Harry tenía una lucha interior, quería tomarle la mano y llevársela lejos para poder decirle sus sentimientos, pero por otro lado, aún estaba enojado por lo que pasó en la tarde, por haberle plantado.

Tardó en contestarle, pues se llevó el vaso a la boca y tomó un largo trago de cerveza de manteca.

"Ya dije que no sé bailar." Y sin decir más se alejó, dejando a Ginny aún con la mano extendida. Se fue hasta el rincón opuesto y se hundió en el único sillón libre, al lado de una pareja de séptimo año que estaba susurrándose cosas al oído y riendo risueñamente.

"¿Por qué no se van a otro lado? Molestan..." criticó Harry cuando ya no soportaba más a sus vecinos.

"Oye, nosotros llegamos primero. Muévete tú." Respondió el novio de la muchacha separándose de la chica y mirando a Harry seriamente.

Harry vio que Neville terminó de bailar con la muchacha de tercero y se iba a la mesa de la comida. Como no quería arruinar la fiesta peleando, se levantó y fue donde su compañero.

"Buena fiesta ¿verdad?" comentó Neville al verlo. Estaba comiendo tarta de manzana.

Harry se recostó contra la pared y puso sus manos en los bolsillos del pantalón.

"Sí, puede ser..."

"A Hermione y Ron se los ve bien juntos." indicó Neville observándolos bailar. Harry dirigió la vista hacia la pareja. Ron de vez en cuando la hacía girar sobre su eje y Hermione explotaba en risas, pues cada vez que quedaba enfrentada a Ron, éste la esperaba con una mueca distinta en su rostro.

"Así es." Respondió Harry lentamente. Al verlos se sintió extrañamente solo. Ellos se tenían el uno al otro e incluso tenían a una familia esperándolos en sus hogares. En cambio él, su amor no era correspondido y todos los que podían haber sido su familia estaban muertos.

"¿Y qué pasó contigo y Cho Chang?" preguntó Neville, logrando que Harry saliera de sus pensamientos.

"No resultó."

"Oh... ¿por eso estás... decaído?"

Harry miró a Neville y se apresuró en contestar.

"No, no. Lo mío con Cho no tenía futuro. Me di cuenta desde el principio. Además... al paso del tiempo la conocí mejor y dejó de atraerme."

Neville asintió con la cabeza y Harry miró al piso.

"Lo de Cho no me afecta. Es... otra cosa."

"Harry, dísculpame, lo olvidé completamente... Pero si quieres hablar de tu padrino puedes contar conmigo." Se ofreció Neville apoyando la mano en el hombro de su amigo.

"Lo tendré en cuenta, gracias." Pero Harry sabía bien que no era por Sirius. Sin embargo, prefería dejarlo así.

"Oye, la mesa de ajedrez quedó libre. ¿Quieres jugar una partida?" inquirió Neville.

Harry tenía ganas de irse a su habitación pues no quería ver a Ginny con Dean, pero como no quería preocupar a Hermione, aceptó.

WWWW

Ya había pasado una hora y la fiesta seguía en pie. Harry todavía se encontraba sentado en un rincón jugando al ajedrez mágico con Neville, quien le venía ganando. El último estaba muy emocionado, pero Harry ya estaba un poco cansado y además desde el inicio no había estado muy atento al juego.

Cuando Neville le ordenó a la Reina el último movimiento con el cual le haría Jaque Mate, Ron se les unió.

"Harry, amigo, yo en tu lugar iría a bailar un poco..." Dijo mientras se tiraba en el sillón. "Estás perdiendo tu figura por no mover el esqueleto al ritmo de la música."

Harry levantó la vista.

"Si quieres jugar solamente pídelo. Acabo de perder."

"Lo sé. Estaba siguiendo el partido desde que empezaron y estaba visto que Neville ganaría. Si no hubieses movido el alfil al tercer movimiento..."

"Ya... siéntate." indicó Harry poniéndose de pie y dejándole el lugar a su amigo, quien se sentó frente a Neville con un brillo triunfal en sus ojos.

"Ya que estás parado, Harry, tráenos algo de comer y unas cervezas de manteca." Pidió Ron mientras con un movimiento de varita hacía regresar todas las piezas a sus lugares correspondientes en el tablero.

Harry fue hasta la mesa sin protestar. Ni siquiera tenía ganas de responderle a Ron que no era un elfo doméstico para que le dieran órdenes. Llenó dos vasos con la bebida y cuando se dio media vuelta se encontró con Hermione.

"¿Bailamos?"

"No me parece, debes descansar un poco. Recién saliste de la enfermería." Contestó Harry como excusa.

"Estoy harta de estar postrada en una cama... ¡Me quiero mover! Y tengo bastantes energías todavía. Vamos, Harry, baila conmigo."

Harry se negó con la cabeza y la esquivó, dirigiéndose hacia la mesa de Ron y Neville. Apenas dejó los vasos sobre la mesa una mano le agarró la suya y lo arrastró hacia la pista. Cuando se giró vio que Hermione le soltaba la mano y comenzaba a bailar.

"No, no quiero bailar." Se quejó Harry comenzando a irse, pero su amiga le agarró la mano y siguió bailando sin soltarlo.

"Vamos, solo una canción." Le insistió poniendo carita de perro mojado.

Harry suspiró y comenzó a moverse. No podía llevar el ritmo tan bien como lo hacía su amiga, pero al menos estaba 'bailando' como ella le había pedido.

"¿Quieres contarme ahora qué pasó? Nadie escucha."

Harry se detuvo y la miró con los ojos cansados. Hermione no cambiaba más, cuando se pone una meta no hay nada que la detenga, y esta vez su meta era saber lo que Harry le ocultaba.

"No pasó nada..." le contestó. Creía que ese no era el momento de hablar del tema.

"Está bien, no pasó nada." Repitió Hermione con seguridad y siguió moviéndose al ritmo de la música. A Harry le sorprendió que no insistiera por tercera vez.

"¿Y con Ginny?" inquirió Hermione distraídamente.

"¿Qué hay con Ginny?" preguntó rascándose la cabeza. Parecía un idiota al estar de pie, quieto, mientras Hermione movía los pies y sacudía sus brazos con alegría.

"¿Cómo andan las cosas con ella?"

Harry suspiró profundamente.

"¿Por qué tanta pregunta?"

"Quiero saber que te pasa, Harry." Confesó Hermione con delicadeza. Dejó de moverse y se paró frente a Harry. "Cuando hablamos en la enfermería estabas contento por lo que habías descubierto. Pero hoy puedo ver que algo pasó y no te gustó. Y sé que es sobre Ginny."

"Olvídalo ¿quieres? Olvida todo lo que dije en la enfermería. Son estupideces mías." Dijo Harry violentamente.

Hermione iba a continuar insistiendo en el tema pero para felicidad de Harry, la profesora McGonagall apareció en la Sala Común al abrirse el retrato de la Dama Gorda. Con un movimiento de varita hizo que la música acabara. Todos los presentes se giraron en dirección a la profesora.

"Bueno, ya es tarde. Es hora de terminar la fiesta e ir a dormir. No junten nada, se limpiará todo solo." Se apresuró a decir McGonagall al ver que Seamus y Dean agarraban dos botellas de cerveza de manteca para llevárselas al dormitorio. Como la profesora mantenía la vista fija en ellos, no tuvieron otra opción que devolver las botellas a la mesa.

Mientras la profesora permanecía parada en la entrada, controlando, los jóvenes empezaban a despedirse entre sí y a dirigirse a las escaleras.

Harry aprovechó para escabullirse de Hermione y se fue con la multitud hacia los dormitorios.

Al llegar vio que Dean y Seamus acababan de llegar también. Dean y Harry se miraron por unos segundos hasta que Seamus le llamó la atención a su amigo y continuaron con su charla. Harry dejó los anteojos sobre la mesita de noche, se sacó los pantalones y se metió en la cama con remera y ropa interior. Se tapó todo, hasta quedar debajo de las sábanas. No quería verlo ni oírlo. Quería dormirse ya.

"Harry," llamó Ron a su lado, dándole un golpe en la cabeza. "¿Estás dormido?"

"No. Todavía..." respondió el muchacho de malhumor.

"Mejor, porque quería agradecerte por ayudarme con la organización. Hermione quedó muy contenta."

"Qué bueno... hasta mañana, Ron."

"Sí... eh... yo también estoy cansado." Contestó Ron desilusionado.

Harry sintió desde su lugar a Ron desvistiéndose y poniéndose el pijama. Lo escuchó acostarse y emitir un largo suspiro. Estaba seguro que Ron estaría recordando los momentos junto a Hermione en la fiesta, o al menos, que estaba pensando en la chica.

Harry trató de pensar en Ginny, pero sintió un gusto amargo al mezclarse la imagen de ella bailando con Dean, así que desistió y se puso a repasar mentalmente las tácticas de quidditch que había leído para ponerlas en práctica en el próximo entrenamiento. Aunque sabía bien que era tan solo una excusa para sacarse a Ginny de su mente, por lo menos hasta que lograra dormirse.

WWWW

Harry entró al Gran Salón y para su desgracia Hermione ya se encontraba allí, tomando algo de su taza sin apartar la vista de un enorme libro. Al ver que Ron estaba frente a ella, se tranquilizó un poco porque sabía que Hermione no le preguntaría nada acerca de Ginny si él estaba presente. A partir de ese momento, Harry trataría de evitar estar a solas con Hermione.

Llegó y se sentó al lado de Ron. Hermione cuando sintió la presencia de alguien separó la vista del libro y miró para ver de quien se trataba. Harry le echó una rápida mirada en señal de saludo y luego se centró en su desayuno. Hermione también se dedicó a su lectura, pero Harry podía sentir de vez en cuando a la chica mirándolo de reojo. Esto lo hacía poner nervioso, y trataba de hablar de cualquier tema con Ron para despistarse.

Luego de terminar el desayuno, se pusieron de pie y comenzaron a caminar por el Gran Salón. Mientras caminaban a lo largo de la mesa de Ravenclaw, Hermione fue saludada por algunos alumnos de esa casa, como Luna Lovegood y Padma Patil (cuyo saludo sorprendió a Hermione pues nunca habían intercambiado más de dos o tres frases). Al llegar al vestíbulo, Harry sintió que una mano lo agarraba del brazo, haciéndolo voltear.

"Hola Harry ¿tienes un minuto?" preguntó Ginny.

A Harry lo había tomado tan de sorpresa que no le salían las palabras. La manera en que la luz que entraba por las grandes ventanas se reflejaba en cada uno de los cabellos rojos de la chica lo volvía loco.

"Eh..." Miró a Hermione y a Ron como pidiendo ayuda, pero la primera había empezado a hablarle al pelirrojo y habían retrocedido un paso. "Está bien."

"Mira, hoy tengo la tarde libre y pensaba buscar la pulsera. Si a ti te queda bien, nos podemos encontrar en la Sala Com..." Pero Harry la interrumpió.

"No. Justo hoy no puedo. Ya quedamos con Hermione para ayudarla a ponerla al día y..." comenzó a decir, pero ahora lo interrumpieron a él.

"¿Ah si?" inquirió Ron confuso a espaldas de Harry.

"No, Ron... Al menos yo no recuerdo que lo hayamos acordado." Comentó Hermione interviniendo en la conversación.

Ginny levantó una ceja.

Harry de pronto sintió náuseas.

"Hermione, te lo dije ayer en la fiesta... mientras bailábamos." Inventó Harry, suplicándole con la mirada para que le siguiera la corriente.

"¿Eso me dijiste? Oh... perdona, Harry, pero es que ayer estaba tan contenta bailando que ni escuché lo que decías..."

Ginny mantuvo la ceja arriba.

"De acuerdo. La buscaré yo sola entonces, no puedo atrasarlo más." Indicó antes de alejarse de allí.

Hermione miró severamente a Harry pero éste la evitó, tanto así que se puso al otro lado de Ron.

"¡Bueno! Podrían haberme avisado esto con tiempo así podía armar una lista sobre a qué materia meterle primero." Se quejó Ron camino a Transformaciones. "Capaz que podríamos comenzar con Pociones, así cuando tengamos clase ya estás al día y recuperamos los 50 puntos que hemos perdido durante tu ausencia."

"Oigan, no puede ser que sea la única que haga ganar puntos a Gryffindor. Cualquiera de ustedes puede hacerlo, no solo yo." Recriminó Hermione airadamente.

"Es que a ti te sale naturalmente. En cambio nosotros tenemos que..." comenzó a decir Ron, pero la chica se le adelantó.

"...¿esforzarnos¿Eso ibas a decir?"

"Exactamente. Siempre sabiendo lo que voy a decir, eres brillante."

Hermione puso los ojos en blanco.

"Y eso es lo que deberían hacer. Si se esforzaran un poquito más podrían conseguir puntos por su cuenta."

"Bueeeno... Cuando tú no estabas Ron ganó algunos puntos ¿verdad?" Recordó Harry.

"No, no... yo sólo estaba tomando apuntes y cuando el profesor Flitwick se equivocó me pareció que antes yo lo había escrito diferente, y se lo hice saber... En realidad no fue..."

"¿Ven? Ahí lo tienen."

"...nada de otro mundo." terminó Ron en voz baja, pero Hermione lo escuchó.

"Sí que lo es. Ron, tú eres un hombre muy inteligente, con muchas capacidades."

Ron abrió los ojos, divertido.

"¿Ya te parezco un hombre?"

"Sí... pero a lo que voy es que eres inteligente y tu te autolimitas. Te sorprendiste cuando te eligieron Prefecto, pero cuando tus hermanos se burlaban de ti, te ofendías. Y eso es porque muy adentro tuyo sabes que eres capaz de eso y mucho más."

Ron se había puesto colorado.

"Y pasa lo mismo contigo, Harry. Yo sé que eres bueno en quidditch, inteligente, ágil en los duelos y en donde sea que estés metido. Pero como tú no quieres seguir llamando la atención debido a todo el tema del 'niño que vivió', prefieres mantener un perfil bajo (que no digo que esté mal) pero acerca del tema estudios, podrías... no sé... esmerarte un poco más."

"¿Crees que no nos esmeramos¿Crees que somos estudiantes mediocres porque así lo queremos?" soltó Harry de repente.

"Yo no digo que sean mediocres..."

"Pero sí crees que lo hacemos por gusto." insistió Harry.

Hermione miró a ambos y tardó unos segundos en contestar.

"Bueno... de hecho... sí. Creo que ustedes son capaces de llegar a más. Pero son un poco..." Hermione se calló y quedó buscando la palabra correcta en su interior.

"¿Vagos?" largó Ron en intento de ayudarla a terminar la frase.

"¿Estúpidos?" lanzó a su vez Harry.

"No... cómodos." agregó al fin. "Sí, eso es. Se acostumbraron a que yo esté siempre al lado suyo ayudándolos, corrigiéndoles los ensayos, diciéndoles las respuestas."

"Bueno, Hermione, eso demuestra lo bondadosa que eres. Es una de tus cualidades." Le agasajó Ron sonriendo.

"No, es uno de mis defectos. Es mi culpa, yo los mal acostumbré."

"Bueno, por si esto te hace feliz, Ron y yo nos manejamos bastante bien mientras estabas en la enfermería." Informó Harry tratando de no sonar violento.

"Harry, no lo digas así." Se apresuró a corregirle Ron.

"Harry tiene razón. Alejarme de ustedes hizo que ustedes pudieran hacer las cosas por sí mismos. Hasta ganaron puntos."

"Fue sólo esa vez, Hermione. De los cincuenta que vamos perdiendo sólo logré recuperar cinco..." dijo Ron como si no fuese nada especial.

"Pero lograron..." empezó a decir la chica, pero Harry se le adelantó.

"Entendimos, Hermione. No hace falta que sigas insistiendo." Sentenció Harry con voz cansina. "No estoy enojado ni nada" se apresuró a decir al ver que Hermione lo tomó para mal "pero ya nos quedó claro."

"Yo sólo lo digo por el bien de ustedes. No me gusta resultarles pesada."

"Lo sabemos, Herms, pero así y todo te queremos igual." Declaró Ron pasándole su brazo por encima de los hombros y dándole un beso en la mejilla. Eso hizo que la chica se sonrojara. Harry rió.

Cuando llegaron al aula de Transformaciones, Ron abrió la puerta pero se quedó en su lugar. Se giró hacia Hermione que venía detrás suyo.

"Cuando dijiste que haberte alejado de nosotros nos había hecho bien, eso no significa que estás pensando en desaparecerte por un tiempo para que nosotros nos manejemos por nuestra cuenta ¿verdad?" inquirió con preocupación.

"No sé. ¿Tú que crees?" le preguntó Hermione entrecerrando los ojos.

"Y... conociéndote, eres capaz de hacerlo..." respondió Ron asustado.

Hermione explotó en risas.

"Descuida, Ron, ya me he perdido unas cuantas clases. Aunque si más adelante noto que se dejan estar nuevamente... he escuchado que las playas de las Islas Canarias son muy bellas. Y sabes bien cuánto me gusta el mar..." bromeó la muchacha, pasando a un lado de Ron y entrando a clase.

Ron esperó a Harry y susurró.

"¿Eso fue un chiste? Porque sonó más como a una amenaza..."

Harry negó con la cabeza sonriendo y ambos entraron al salón, donde McGonagall estaba esperando a que los alumnos se sentaran en los pupitres.

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Listo, eso es todo por ahora. Después de modificar el capi anterior traté de escribir lo más rápido que pude este que acaban de leer. Espero que les haya gustado.

Nos vemos pronto, y gracias a la gente que me ha dejado reviews alentándome para que siga escribiendo. La verdad que eso me inspira más! Gracias:D