Perdón por tardar tanto en actualizar, es que justo cuando había terminado de escribir el capitulo ,mi ordenador se estropeó y he tenido que escribir todo el capitulo de nuevo.
Para no tardar tanto en actualizar he decidido que el capitulo se va ha dividir en dos partes, de modo a que tenga tiempo de escribir el resto.
Muchas gracias a todos que están acompañando y que esperaran todo este tiempo.
Capitulo 7: Nuevos sentimientos (1ª parte)
- ¡Para la comisaría! - exclamó Rika. - ¿Pero por que ella hizo eso?
- Porque el jefe es el único que puede hacer algo con esas impresiones digitales.
- ¿Y cual va a ser la excusa se Suzie para pedirle esa información? No pensará que va lograr que el jefe investigue sin que tenga una buena razón.
- Te olvidaste que el jefe estuvo en la misma clase que Suzie en el jardín de infancia. Creo que sigue teniendo miedo de ella - añadió. - Ya sabes cómo se ponía a veces.
- ¡No se puede invitar una persona a su casa para sacarle las impresiones digitales!
- Esa no era la única razón, también le queríamos hacer unas preguntas.
- ¡Jen...!
Jen bajó la cabeza.
- Me he sentido muy mal cuando quemó la lengua con el té, pero era la única manera de asegurarnos que bebía agua de aquél vaso. Y por supuesto no permitiría que nadie la sacase sangre.
- Diga a Suzie que deje Ryo en paz - advirtió - ¡O tendrá que verse conmigo!
- No creo que eso la asuste, Rika.
- Eso es porque nunca me ha visto enfadada - murmuró en tono amenazador. - Pero esta situación podría cambiar fácilmente se volver a hacer una cosa cómo esta. Dilo a Suzie por mí, Jen.
- Así lo haré.
- Y quiero que me prometas, que se Suzie volver a tener una brillante idea, me lo dirás.
- ¿Ideas brillantes? Intentó comprar ese telescopio de largo alcance que desea hace muchos años, pero le dijeron que todavía no esta disponible. Le dijeran que no lo tendrán hasta Septiembre.
- Que bien. Recuerda Jen: si me mantienes informada de todas las actividades de espionaje de Suzie, yo me aseguraré maravillosas historias de amor para leer durante todo el año.
Jen sonrió.
- Muchas gracias. Haré el que pueda.
Cuando Jen se marchó, Rika guardó la manguera y decidió ir a ver Ryo. Tenía que avisarle sobre Jen y Suzie.
Lo encontró en el lago, lanzando piedras que saltaban sobre el agua. Le había enseñado a hacerlo cuando eran pequeños y hasta competían para ver quién lograba que la piedra saltase más antes de ahogarse, competiciones que Rika había ganado casi siempre.
- Coges las piedras con demasiada fuerza - le dijo. - Tienes que relajarte más cuando la lanzas.
- Parece cómo en los viejos tiempos - murmuró Ryo, pero el que sentía ahora por Rika era más que el cariño hacia una amiga. Ya no estaban en los viejos tiempos, y sus sentimientos hacia ella eran completamente nuevos. Y cuanto a relajarse, no lo había logrado desde que ella se marchó de su casa días atrás.
Había decidido dejarle un poco de espacio. Para ser él quién debería ver todo claro en aquella situación, no estaba empegando su papel demasiado bien. Decía que amaba Henry. ¿Porque le resultaba tan difícil de aceptar, y hasta de creer? Pues porque le dolía mucho.
Rika se juntó a él con una piedra en la mano.
- Gustaría de hablar contigo - dijo, y lanzó una piedra. Saltó tres veces antes de ahogarse.
- Pues habla.
- ¿Pasaste mal?
- Sobreviví.
- Lo siento.
- ¿Que haya sobrevivido?
- No, por supuesto que no. Lo siento que hayas tenido que pasar por eso.
Entonces se volteó para mirarla.
- No tuve que hacer nada. Fue una decisión mía ir.
- No creo que notases en el que te estabas metiendo cuando aceptaste la invitación. ¿Sabes que tomaron tus impresiones digitales?
- Eso explica el uso de los guantes - murmuró. - Las dos llevaban guantes y yo pensé que el facto de habernos reunido para tomar el té era un acto formal. ¿Para que demonios quieren mis impresiones digitales?
- Para comprobar si eres de verdad Ryo Akiyama. Me dijeron que Suzie esta un la comisaría en este momento.
Para sorpresa de Rika, Ryo empezó a reírse.
- No tiene gracia ninguna - le dijo.
- Sí, por supuesto que tiene. Ahora toda la gente sabrá que tengo dos multas por exceso de velocidad. Es solo eso el que van a encontrar.
- No puedo creer que hayas sido capaz de hacer una cosa así. Lo siento. No tenías que pasar por esto, precisamente cuando has venido aquí para pensar.
- Y solo por curiosidad: ¿porque no creen que yo soy quien digo que soy?
- Porque estas muy diferente.
Ryo asintió con una expresión oscura.
- Hay que ver la cantidad de gente que juzga un libro por su capa. No importa que haya adentro. Es todo imagen, una percepción que cambia la forma en que la gente te mira o trata.
- Ni toda la gente.
- Tú tampoco me reconociste.
- Al principio no. Veinte años es mucho tiempo, Ryo. Y tú tampoco me reconociste a mí - le recordó.
- No, hasta haberes aplastado la tarta en mi pecho. Cuando he visto la mirada asesina en tus ojos, supe de inmediato que eras tú - dijo mirándola en los ojos.
Solo pudo traducir mitad del mensaje que que leyó en sus ojos. No sabía contestar a las preguntas que encontró en sus profundidades. Solo sabia que cuando la miraba así, el corazón le subía hasta la garganta, las rodillas le temblaban y su miente se convertía en gelatina.
- ¿Y que hacemos ahora? - le preguntó sin aliento.
- Seguimos con el plano previsto. ¿Siguen organizando esa fiesta?
Rika asintió.
- Deberíamos ir juntos
- Vale.
Donde debería ir era a un psiquiatra.
Los dos se sentaran a la orilla del lago para poner los pies en el agua. Ryo no hizo ninguno comentario cuando la vio sacar las sandalias y sentarse a su lado, aunque su sonrisa dijese todo.
Los minutos iban pasando, y Rika se preguntó porque no podrían seguir siendo amigos durante todo el tiempo, aunque hasta en aquel momento estuviese sintiendo una cosa diferente en su cuerpo. ¿Habría estropeado su amistad con Ryo intentando recuperar Henry? ¿Merecía la pena ese riesgo?
- Un yen por tus pensamientos - le ofreció Ryo.
- Solo estaba pensando en lo complicada que la vida es a veces.
- Puede ser que, con el próximo paso de nuestro plan, logres por fin el que quieres.
El problema es que ya no tenía certeza de saber el que quería lograr, o mejor, quién. Y eso hasta la asustaba más que cuando tuvo que cancelar la boda.
Espero que os haya gustado, intentaré no tardar mucho en publicar el resto del capitulo.
Besos.
