Bleeding to death
Muchas gracias a mi beta Gaby por tomarse la molestia de revisar mi capitulo y ayudarme a que esto fuera medianamente decente. Besotes hermosa sabes que eres parte esencial de este proyecto
Advertencia: Esta historia trata sobre temas delicados. Incesto, temas religiosos, embarazo adolescente, aborto. Además de que contendrá un alto contenido sexual. Si no te gustan estos temas eres libre de no leer. Sobre advertencia no hay engaño +18
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"El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere."
"Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una multitud de pecados."
1 Pedro 4:8
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De nada le serviría fingir ser fuerte, por que cuando se está fingiendo, la otra persona en realidad puede ver cómo te estás muriendo de dolor. Isabella respiró profundo dejando entrar el aire a sus pulmones, tenía la firme idea de que unas cuantas bocanadas de oxígeno la liberarían de ese tormento. Claro que ella no contaba con el hecho de que las cosas no siempre salen como las planeamos.
Un sonido muy similar a un siseo la hizo estremecer, después de todo ella seguía siendo una miedosa, esa era unas de las cosas que más odiaba de sí misma. A veces, cuando se encontraba en la soledad de su habitación se preguntaba si realmente llegaría el día en que ya no existiera el miedo en su vida.
Su vista se desplazó hacia todos lados en busca de aquella cosa terrorífica, comenzaba a creer que estaba volviéndose paranoica y dudaba de su buen juicio al tener la idea de esconderse en el ático. ¡Claro, solo a ella se le pudo ocurrir siendo panofóbica*!
En aquel oscuro lugar, era presa de persistentes ideas que le arrastraban a un abismo de dolor y agonía.
Estiró una de sus manos llevándola hasta el suelo, todo el lugar estaba cubierto de polvo; frotó su pulgar sobre sus demás dedos, mientras pensaba en lo etérea que era la vida, sabía que algo no iba bien con ella, de otra manera no estaría sentada en un oscuro lugar tratando de juntar los pedazos de su corazón.
Suspiró frustrada; las lágrimas pugnaban por salir de sus ojos. Quería dejar el maldito protocolo familiar y largarse muy lejos, Grecia, Noruega, Suiza, no importaba donde solo quería poner tierra de por medio a sus sentimientos ilegítimos.
Sentimientos que sólo le herían, porque sí de algo estaba segura, era que Edward no le amaba. ¿Cómo podría amarla si cada vez que estaban juntos se encargaba de recordarle lo aberrante de su situación? ¿Cómo podría amarla si solo se dedicaba a mantenerla lejos? ¿Entonces? ¿Qué era lo que ella seguía buscando?
De una de las esquinas apareció Edward con aquellos ojos que eran capaces de cambiar su mundo. Su primo no estaba sólo, se encontraba acompañado por sus amigos; los cuales le regalaron una sonrisa
— ¡Ustedes me van a matar un día de estos!— Les reprendió aguantándose las lágrimas que se formaban en sus ojos.
— ¡Regresaste!— le saludó Jasper tomándola de la cintura y dándole unas vueltas en el aire.
Delicadamente la dejó en el piso, no desaprovechó la oportunidad de propiciar su cercanía
—Eso parece, —ella trató de que su voz sonara entusiasta, nada como tratar de corresponder a la alegría de su amigo— después de todo que yo sepa, no soy ningún fantasma ni alguna aparición
—Aunque bien podrías serlo, ¿has visto la cara que traes? —Alec fue honesto, él era demasiado perspicaz como para no notar que ella estaba diferente.— A eso le podemos sumar el hecho de que te encuentras sentada en medio de la oscuridad del tenebroso ático de los Cullen—él había dado en el punto clave—.Por cierto. ¿Cómo estuvo Phoenix?
Por un instante la verdad estuvo a punto de escapar de sus labios, Bella tuvo que morderse la lengua para no develar sus emociones. En los últimos días se había vuelto una experta en engañar a las personas. O por lo menos hacia el intento.
—En realidad todo fue grandioso —el dejo de sarcasmo no pasó desapercibido, pero nadie se atrevió a indagar sobre el asunto.
— ¡Te he echado de menos! — Jasper no podía disimular su interés, y mucho menos después de dos largos meses.
—Yo también los he extrañado chicos—respondió con una genuina sinceridad, después de todo ella sí los había extrañado y deseaba verlos.
—Edward, ¿por qué cuando te mandé el mensaje no respondiste? Así cancelábamos e íbamos a otro sitio con Bella, ya sabes a festejar su regreso. —Indagó un ansioso Jasper—. ¿Edward? —Comenzaba a volverse molesto—. Dinos ¿por qué no avisar o es que acaso querías monopolizar a Bella?
Jasper acortó la distancia entre ellos y acomodó su barbilla en su hombro. La rodeó con ambos brazos por la cintura. Edward no respondió, se limitó a mover sus hombros tratando de restarle importancia al hecho.
— No era necesario Jass. Además no es para tanto—Bella trató de disolver aquella aura que comenzaba a sentirse tan densa, a pesar de que ambos eran mejores amigos, cuando se trataba de Isabella, todo se volvía complicado.
— ¿No es para tanto? ¡La chica más hermosa de Forks regresó y eso no es para tanto! —Un bufido se escapó de los fruncidos labios de Edward, el comportamiento de Jasper comenzaba a causarle molestia—. Vamos Bella, ven a dar una vuelta conmigo, sí estos niños no quieren, ven conmigo. Te he extrañado tanto, ¿sí? —en su cara se dibujó un puchero, algo que en vez de verse lindo era espeluznante.
—Lo siento Jasper. Creo que Esme ha invitado a mis padres a cenar—Edward casi le hubiera dado un Oscar por la expresión de su rostro.
— ¿No se supone que vamos a jugar Halo?—Demetri preguntó en un intento de romper la tensión.
—Bella qué te parece si te unes a nosotros — preguntó Félix.
—Creo que mejor iré a ver a Alice —negó—. Lo siento, pero la echo de menos—y no mentía, de hecho, era la segunda persona a la que más ansiaba ver.
—Ella no está, —una sonrisa se pintó en su rostro— salió con Rosalie—contestó Jasper.
Los ojos de Edward se fijaron en Jasper por un par de segundos. Se reprochó, no era sino hasta ese instante que se dio cuenta que Jasper estaba interesado en Bella
—Lo sé, Rose se lo dijo a mis padres. —Se apresuró en contestar—. ¿Qué te parece sí vamos a patinar? Como en los en los viejos tiempos— insistió.
Ella se limitó a sonreír, tomó las manos de Jasper intentando moverlas para zafarse. Este al comprender las intenciones de Bella la liberó de su agarre.
Recorrieron varios pasillos, contándole a Bella las cosas que se había perdido, juegos de Halo, algo relacionado con unas cartas que no pudo entender, videojuegos, ánimes y demás cosas que de no ser dichas por Edward le aturdían.
Jasper llevó una de sus manos hasta la cintura de Isabella, este no se cansaba de insistir en tocarla. Él tiró de ella para acercarla más a su cuerpo; Edward sostenía en sus manos un objeto que hizo crack al romperse. Su paciencia se fue a la borda.
Bella giró su rostro hacia él. El pánico inundó su rostro, su primo estaba completamente fuera de sí. Su cuerpo temblaba de furia.
—Tienen que irse—las emociones de Edward eran tan complejas que ni el mismo alcanzaba a comprenderlas.
Recorrió la escasa distancia que lo separaba de Bella y la tomó del brazo.
— ¿Qué? ¿Qué dices Edward?— replicó Jasper molesto.
— Es mejor que se vayan —elevó la voz—. Bella está cansada y yo apenas regresé de tu casa Jasper. ¡Váyanse!—impregnó su voz con un matiz de autoridad que pocas veces usaba con sus amigos.
— ¡No seas barbaján! —Jasper quiso insistir, pero él no le dio tiempo de nada.
Edward arrastró a Bella hasta su habitación cerrando la puerta tras ellos. Se apoyó de esta para impedir que entraran y encendió su aparato de sonido con algún grupo de lo que parecía alguna clase de rock.
— ¿Qué coño Edward? ¡Abre ahora mismo!—sin lugar a dudas Bella estaba muy confundida.
Edward mantenía los ojos cerrados en un intento de serenarse. Mantenía la mandíbula fuertemente apretada, deseaba controlar sus sentimientos antes de que le dominaran totalmente.
El móvil de Bella comenzó a vibrar dentro de su bolsillo, ella tomó su celular, no tuvo que mirar la pantalla para saber que se trataba de Jasper.
"Estoy bien. Él es un poco exagerado pero eso ya deberías saberlo. Vete a casa y después quedamos".
Decidió enviarle un mensaje de texto, Jasper era muy testarudo. Por su parte Bella haría cualquier cosa para que se prolongara el tiempo junto a Edward, incluso sí eso incluía lastimar a más de una persona, incluyéndose a ella misma.
Los chicos al ver que su amigo estaba enojado se fueron por la cocina, no querían inmiscuirse en las pláticas de adultos, pero tampoco querían ver enojado a su amigo. Ya en una ocasión anterior lo habían visto y no fue nada grato.
— ¿Edward me puedes decir qué coño te pasa? — Exigió Bella—. No puedes simplemente sacarme de tu vida y a los cinco minutos montarme una escena de celos.
Edward seguía apoyado en la puerta impidiendo que Bella saliera. Tenía los dientes fuertemente apretados, su mandíbula continuaba la mandíbula tensa. Se llevó una de sus manos a su cabello y tiró de el.
Bella hizo el intento de abrir la puerta, pero Edward no se lo permitió, tomó su muñeca entre su mano aferrándola.
Estaba totalmente alterado
— No te vayas, por favor—rogó.
Los ojos de Bella se abrieron de par en par, no entendía los cambios de humor de su primo.
En definitiva, él estaba muerto de celos, no soportaba que Jasper estuviera cerca de Isabella. Su sola cercanía lo ponía de muy mal humor, sumándole el hecho de que en su interior se llevaba a cabo una lucha entre lo que creía correcto y lo que él realmente deseaba hacer. Eso sería suficiente para cualquiera persona cuerda.
Cargar con el peso de los deseos humanos y lo que la sociedad cree moralmente correcto.
— Edward, por favor déjame salir —ella, por su parte, luchaba por contener las lágrimas, no entendía la actitud de Edward, su cercanía dolía tanto… Era como un veneno altamente mortífero dado en pequeñas dosis—. Edward… — su voz se quebró.
— Espera… Bella tú no entiendes. ¡Aléjate de Jasper!, ¿qué no te das cuenta de cómo te mira? Casi te come con los ojos. —La acidez cubría cada palabra de su primo.
— ¿Y qué? —Le gritó— ¿Cuál es el problema?, ¿qué es lo que tanto te importa? No le veo ningún inconveniente. — Ella contestó con la finalidad de que él se alejara, de que por fin la dejara ir y así dejar de intoxicarse con su veneno
— ¿Cómo que no lo hay? ¡Te lo estoy diciendo yo!
— Eso es lo de menos, no me voy a alejar de Jasper ni de nadie sólo porque tú lo digas.
—Bella, él lo que quiere es llevarte a la cama—las cosas en aquella habitación estaban empeorando con cada palabra pronunciada.
—Lo sé y realmente lo estoy deseando. —Ella sabía que su mentira sería la estocada definitiva, la ruptura de toda posible amistad o lo que fuera.
— ¡Bella! Tú… Tú. ¡Maldición! ¿Sabes qué? ¡Haz lo que se te venga en gana!
Edward se quitó de la entrada y de un sólo tirón abrió la puerta para dejar salir a Bella.
—No te entiendo. ¿Sabes? Quisiera por unos segundos entrar en tu mente y saber qué carajo hay allí. ¡Me enojas! Me enojas porque eres un idiota. ¡No tienes derecho de celarme con Jasper ni con nadie! Eres un tonto, ¿me escuchas?, si tanto te enoja que Jass esté cerca de mí… —Ella se quedó callada no sabiendo que decir con exactitud.
—Bella, debes irte. —Acotó Edward.
— ¡Idiota! ¡No me hables nunca más! ¿Me escuchas?, ¡Nunca más!
Ella estuvo a punto de dar su salida triunfal, pero Edward puso una de sus manos para evitar que se aporreara la puerta.
Las lágrimas no se hicieron esperar corrieron traicioneramente por sus ojos. Bella estaba completamente rota.
…
Por la mente de Edward giraban un sin fin de ideas, trató de mantenerse ecuánime, pero sus intentos fueron vanos y vacíos. Le dolía tanto haberla lastimado, sin embargo, él no tenía otra opción, para ese momento se había percatado de que aunque deseara hacer mil cosas, todas ellas eran imposibles.
Deseos. La naturaleza humana está compuesta de deseos y pasiones. Sentimientos que nunca antes había experimentado de la misma magnitud.
Edward intentó relajarse, intento por un minuto olvidar todo.
"¡Idiota!", aquella voz interior que intentaba callar, seguía atormentándolo.
¿Cómo se había atrevido a lastimarla? De todas las personas en el mundo, él era el único en que ella confiaba. Y precisamente fue el que se atrevió a utilizar las peores armas para herirla.
Se odiaba tanto. Si en verdad la amaba, ¿por qué no era capaz de enfrentar la verdad?
Aquella verdad, tan cruel para la que nadie estaba preparado… Y por la que debía admitir que nunca lo estarían.
El sonido de cristales haciéndose añicos inundó su habitación. Edward había roto una figurilla que descansaba en su buro.
Deseaba; él realmente deseaba, pero esta vez no se trataba sólo de sus deseos, estos involucraban a terceras personas, y más allá de eso, si algo salía mal, podría lastimar a la mujer que amaba y por la que era capaz de dar la vida.
Le dolió decidir aquello, pero si para protegerla de toda esa mierda él debía herirse asimismo, estaba dispuesto a aceptarlo gustosamente.
El repiqueteo constante de su móvil lo sacó fuera de aquel trance del que era víctima, este marcaba cinco llamadas perdidas, "Ángela" rezaba la pantalla.
En realidad él no tenía ganas de hablar con ella, pero pensaba que podría ser importante, después de todo, ella no solía molestarlo con nimiedades.
"¿Qué es lo que ocurre?, lo siento, no había escuchados tus llamadas"
Un texto lo sacaría del problema…
"Puedo ir a tu casa mañana, tengo algo muy importante que pedirte, onegai* no digas que no, es de vida o muerte"
Ella podía ser muy graciosa a veces…
"Claro, pero a cambio del preciado tiempo de tu sensei*, tienes que traerme los mangas* que me prometiste la otra vez"
Ella no le contestó, él tampoco se quedó esperando por una respuesta, porque la única que había logrado causar ese efecto en él, se encontraba odiándolo a varios kilómetros de distancia.
Quizás eso era lo correcto, quizás eso era lo que debía de suceder, ellos deberían de estar tan lejos como les fuera posible, Edward se rendiría, había comprendido que no solo se condenaban al desprecio de sus padres, si no al repudio de todo el mundo, él podría soportarlo, pero estaba seguro de que Isabella nunca podría soportar todo lo que les vendría encima de seguir adelante con semejante blasfemia.
…
*Panofóbica: Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a todo.
Las personas que padecen de esta anormalidad psicológica experimentan miedo a todo, pero más precisamente temen morbosamente al miedo mismo. Se trata de una condición médica conocida como "miedo no específico" o "el miedo a todo" y se describe como "una vaga y persistente amenaza de algún mal desconocido". La panofobia, también llamada omnifobia, polifobia, pantofobia o panfobia, con frecuencia se encuentra como una condición secundaria de la esquizofrenia.
Manga* (漫画) es la palabra japonesa para designar a las historietas en general. Fuera de Japón se utiliza tanto para referirse a las historietas de origen japonés como al estilo de dibujo utilizado en el Manga.
Onegai, forma corta de decir Onegai-shimasu, que significa por favor.
Sensei * (先生) es el término japonés que designa a un maestro, un sabio o a una persona docta.
